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La conciencia de Jovic

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

La conciencia de Jovic

Escrito por: La Galerna20 marzo, 2020
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Buenos días. La cosa se explica en pocas palabras como la cuenta Marca en su portada. Todo lo que dice sobre Jovic esta primera plana se atiene a los hechos sin faltar a la verdad, y sobre esos hechos hay que juzgar (o no). Mario de las Heras trae hoy a La Galerna una excelente pieza de defensa del delantero, o mejor de condena a todos aquellos que se han aprestado a condenarlo sin tener a mano todos los elementos suficientes como para mandar a nadie al cadalso moral. Siendo cierto que faltan argumentos sólidos para demonizar la ruptura de la cuarentena por parte de Jovic, no es menos cierto que una duda más que razonable sobre su responsabilidad como ciudadano ha quedado impresa en su currículum, y nos tememos que de un modo indeleble. 

Es un tema muy serio. Aquí no estamos hablando de una prensa que estigmatiza a un futbolista por unos hoyos de golf, o que persigue a un entrenador hasta el entrenamiento de su hijo pequeño para fiscalizar su vida privada. Estamos hablando de civismo básico. Estamos hablando de tener las dosis mínimas de responsabilidad en medio de condiciones de absoluta excepcionalidad. Estamos hablando de la obligatoriedad de cumplir unas normas para salvarnos, y sobre todo para salvar a los demás. La sospecha de que Luka Jovic ha actuado con negligencia en este sentido parece fundada. Faltaría delimitar cuánto en esta negligencia hay de ignorancia y cuánto de dolo para calibrar, sencillamente y por solemne que suene, si este hombre es digno de vestir la camiseta del Real Madrid o no. 

Lo de “no puede vestir la camiseta del Madrid ni un partido más” es frase común tanto en la prensa deportiva como en el piperío conchaespinesco, y suele aplicarse respecto a cuestiones que son verdaderas minucias en comparación con lo que nos concierne: una bandera desdichada en un partido de selecciones; una deslealtad solapada o manifiesta a un entrenador; un tocamiento genital más o menos soterrado y presuntamente dirigido al respetable. Verdaderas fruslerías en comparación con esto de Jovic. Que estas terribles circunstancias nos provean al fin de una noción de proporcionalidad. Este sí es de verdad un caso en el que la gerencia del club debe plantearse seriamente la idoneidad de un ciudadano para lucir, sin empañarla, la camiseta más ejemplar de la historia del deporte mundial. Desde La Galerna solo pedimos que se estudie el tema en profundidad y se valoren los hechos con frialdad, sin descartar la toma de medidas drásticas, ahora o cuando corresponda. 

Parece claro que Luka Jovic viajó a Serbia con permiso del club. Hasta ahí bien. Si durante el viaje se atiene a las normas, es indiferente guardar cuarentena en Madrid o en Belgrado. El problema viene cuando existen evidencias de que dicha cuarentena no se ha seguido de manera adecuada en el lugar de origen del futbolista. Cuando el propio presidente Vucic habla (sin mencionar el nombre, pero dejándolo claro) de algo parecido a un arresto domiciliario (diferente de un aislamiento), es obvio que Jovic no se ha comportado con corrección. El hacerlo no es en este caso sinónimo de mala imagen o descuido (aunque también), sino de no tomar en serio las vidas de las personas que te rodean. No recordamos un caso igual en la historia de la vida extrafutbolística de jugadores del Real Madrid. También es verdad que no recordamos nada igual, así, en general, en nuestras vidas, en este mundo. Hay jueces serbios estudiando la conducta de Jovic a fin de dictaminar si merece una multa ejemplar o incluso una pena de prisión. En casos pretéritos de conflictos de nuestros jugadores con la justicia (por ejemplo Benzema), el club se ha puesto del lado del jugador, mostrando apoyo público y confiando en su inocencia. Estúdiese sí ahora procede hacer lo mismo o, por el contrario, ejercitar incluso una forma interna de justicia ejemplarizante. 

El propio Jovic ha pedido perdón, lo que debe ser visto como una asunción de culpabilidad. “Pido perdón a todo el mundo si he puesto en peligro a alguien”. Loable, pero debe ser puesto en contexto. La acción u omisión por la que se pide perdón no consiste en haber faltado al respeto a un árbitro o dejado a tu equipo con diez o practicado sobre el campo una entrada violenta. Es un acto de inconsciencia de consecuencias imprevisibles y que no conoceremos nunca. 

Jovic ha esgrimido su desconocimiento del estado de alarma en su país. La ignorancia de la ley no exime de su cumplimento, tampoco la de las leyes de un estado de excepción. También ha asentado su defensa en las redes sociales en el negativo en la prueba de Coronavirus que se la practicó. En combinación con su ignorancia, puede ser un atenuante pero no un eximente, ya que las normas no sólo eran aplicables a casos de positivo en Coronavirus.

En definitiva, nos parece que el asunto merece un examen detenido por parte del club. Son tiempos donde la ejemplaridad se convierte en perentoria, porque salva vidas, como las fulmina la inobservancia de la misma. Estúdiese bien si Luka Jovic merece ser jugador del Real Madrid. 

En cuanto al futbolista, que estudie su conciencia y viva con esto a partir de ahora. 

Os dejamos el resto de portadas porque querréis verlas.

Ánimo a todos.