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Javier Artero: "No me importaba dejar el fútbol; sólo pensaba en vivir"

Javier Artero: "No me importaba dejar el fútbol; sólo pensaba en vivir"

Escrito por: Jesús Bengoechea11 noviembre, 2016
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Javier Artero es materia para varias entrevistas. Se conjugan en este madrileño de cuarenta y un años el análisis futbolístico (es comentarista de Real Madrid TV, y ya se ha estrenado en La Galerna, donde como editor espero tenga una continuidad) con una peripecia deportiva y humana emocionante y alentadora. Tras su paso por el Castilla, inicia una carrera que a lo largo de los noventa y primeros dos mil encierra hitos sorprendentes, como ser el primer español en treinta años que cruza el charco para jugar en Argentina (recorriendo el trayecto inverso a tantos y tantos sudamericanos jugando en territorio nacional), o convertirse en el héroe local histórico del Dundee escocés antes de que la esclerosis múltiple que padece ("pero que me trata bien", dice conmovedoramente) le obligara a dejar el fútbol. Sobre su enfermedad, su vida y su forma de entender su amado Real Madrid charlamos reunidos en el restaurante La Estancia Chic, en pleno barrio de Salamanca madrileño. Se nos olvidaba: al frente junto a su hermano de la compañía Salesland, Javier es ahora un hombre de negocios de éxito.

P: Vamos primero con el habitual asalto a nuestros entrevistados. Al menos avisamos. Ya sabes que te voy a pedir un once histórico del Madrid.

R: Y vengo con los deberes hechos, aunque reconozco la gran dificultad del reto. Hago constar que voy a incluir solo a jugadores a los que por edad he visto jugar.

P: Consta pues. Adelante.

R: De portero pongo a Iker. De lateral derecho a Carvajal.

P: Es llamativo que un jugador tan joven, con gran parte de su carrera por delante, ya haya aparecido en el once histórico de varios de nuestros entrevistados.

R: Es buenísimo. Y también es cierto que es una posición en la que podrías optar por varios. No hay un candidato claro. Chendo tampoco sería descabellado ahí.

P: Continúa.

R: En el resto de la defensa pongo a Hierro, Sergio Ramos y Roberto Carlos. De medio centro coloco a Redondo. Creo que en un ejercicio como este cuentan mucho las cuestiones del corazón, y claro, yo estaba en el club en la época de Redondo, yo entrené con él. Era una maravilla. Como lo era Laudrup, con el que también entrenaba en aquella época y al que situaré aquí, en el vértice del rombo. Por la derecha, una de mis debilidades: Míchel, mi favorito de la Quinta con todo el respeto para los demás, quizá también porque jugaba en mi posición, es decir, como interior derecho. Y por la izquierda tengo que poner a Bale. Bale es ahora mismo mejor que Cristiano, y con esto no digo nada en contra de Cristiano que es único y nunca veremos uno igual: solo digo que hoy por hoy Bale le supera.

P: ¿Y arriba?

R: Para demostrar lo que acabo de decir sobre Cristiano, por supuesto que le pongo a él. No he visto un delantero con su capacidad goleadora. Un atleta y un genio del fútbol. Acompañándole, sitúo a un emblema del madridismo como Raúl.

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P: Has puesto a Laudrup y no a Zidane...

R (sorprendido): Pues tienes razón, no había caído. Y qué hago ahora. Es una tarea endiablada esta que me asignas.

P: Ofrecemos la opción de contar con un banquillo...

R: Madre mía, para poner a Zidane en el banquillo prefiero renunciar a la opción del banquillo. (Risas).

Bale es ahora mismo mejor que Cristiano. No pasa nada por decirlo

P: ¿Y a quién elegirías para dirigir a este once de estrellas?

R: (Lo piensa un momento). A Vicente Del Bosque. Es otro hombre a quien vi trabajar de cerca cuando funcionaba con las categorías inferiores del club, porque yo era uno de esos jóvenes que estaban allí. Tengo que decir que nunca entendí su salida del club. Si hay una persona sobre la cual puedas decir que ES el Real Madrid, se trata de Vicente. Un hombre que ha mamado los valores del club y a la vez los ha transmitido a generaciones de jugadores.

P: Con independencia de esa valoración, hay un madridismo que no comprende el que rechazara la insignia de oro y brillantes del club.

R: Es eso estoy de acuerdo. Creo que cometió un error al no aceptarla. Debió distinguir entre la institución y las personas que rigen la institución. La insignia no se la daba Florentino Pérez, se la daba el Real Madrid. Comprendo la ofuscación de quien se siente maltratado, pero no la comparto.

P: Ya que hablas de Florentino Pérez, ¿qué te parece su gestión?

R: Dejando de lado lo de Del Bosque, me parece difícil encontrar argumentos para atacar a Florentino. Su gestión económica es brillante, y la cosecha deportiva habla por sí sola: dos Champions en tres años es un logro difícil de igualar. Además, son ya seis ejercicios seguidos llegando siempre a semifinales de la máxima competición europea, lo que implica que el Madrid los ganará o no, porque ahí juegan muchos factores incluida la suerte, pero está siempre en la pelea por el máximo entorchado continental.

No comprendo la salida de Del Bosue del Madrid, pero aun así erró al no aceptar la insignia del club

P: Ya sabes lo que te responderían sus detractores: una liga de ocho.

R: Es verdad. Una liga de ocho. Pero no hay que perder nunca la perspectiva. Una liga de ocho en la época de máximo esplendor en toda la historia del Barcelona y más concretamente del fenómeno Messi. Si tú pones en contexto la cosecha deportiva de Florentino Pérez, en medio de la era Messi, y además tienes en cuenta que muchas de esas ligas se disputaron hasta el final, aunque sin suerte en el desenlace, creo que es meritorio. Cuatro títulos europeos (dos Champions y dos Supercopas) en medio de la era Messi es algo extraordinario, y sin embargo hay un criticismo que no cesa. La afición del Madrid pone tan alto el nivel de exigencia que en ocasiones es insoportable. El público del Bernabéu es tremendamente difícil. Mi admirado Míchel, de quien antes hablamos, una tarde no pudo más y se largó del campo. Y sobre ello digo lo que decía acerca de Del Bosque y la insignia: no lo comparto, pero puedo llegar a entenderlo.

P: Muchos de nuestros lectores te conocerán por tus apariciones en Real Madrid TV, pero algunos no conocerán tu vida dentro y fuera del terreno de juego. Tú te educas en el Colegio San Agustín, en la calle Padre Damián, justo enfrente del Santiago Bernabéu...

R: Imagínate. Veía el estadio desde la ventana cuando estaba en clase y soñaba con que algún día jugaría allí. Había ojeadores que venían a vernos jugar, y se fija en mí el Águilas, entonces en Tercera División, donde paso un tiempo hasta que los ojeadores del propio Madrid me toman en cuenta y me incorporan a las categorías inferiores del club, llegando a jugar en el segundo equipo. Según suele contar mi buen amigo José Antonio Petón, que además fue mi representante, el entrenador del Castilla de entonces, Sergio Egea, tenía claro que yo era, de entre todos sus pupilos, el que algún día terminaría jugando en el primer equipo.

P: Para foguearte, te ceden al Leganés al término de la temporada 96/97, y ahí te ficha el Málaga, donde coincides con ilustres como Movilla o Sandro. De ahí al Badajoz compartiendo vestuario con jugadores como Mancuso, también en Segunda, con quienes realizas una de las mejores campañas del equipo extremeño en su historia. Y es ahí donde, convencido por Petón, inicias la aventura argentina.

R: Fiché por San Lorenzo de Almagro porque Petón consideró que era una gran oportunidad en un equipo histórico, aunque la realidad es que Ruggeri (otro ex-madridista), que estaba al mando como entrenador, ni me había pedido ni me conocía, y así me lo hizo saber. Era una cosa que habían apañado entre Petón y Miele, el presidente. De modo que los comienzos en San Lorenzo fueron muy duros. Yo llamaba a Petón y le preguntaba "¿pero qué coño hago aquí?", y él me decía que paciencia. Era un San Lorenzo en pleno proceso de transición, un proceso convulso. Ruggeri quería renovar el equipo con sangre fresca, y me puso a entrenar con ilustres veteranos con los que ya no contaba: Zapata, Borelli... Era su modo de decirme que no contaba para él.