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Jovic, el asesino tímido

Jovic, el asesino tímido

Escrito por: Jesús Bengoechea1 octubre, 2020
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Me gustó Jovic contra el Valladolid. Se ofreció, combinó, cayó a bandas, se internó, se desmarcó y remató con peligro en varias ocasiones. En una de ellas, a la salida de un córner, conectó un gran cabezazo, exigiendo el paradón de Roberto. En otra, llegó forzado al centro de Valverde y no pudo precisar un disparo que, no obstante, salió rozando el poste.

No hizo ni mucho menos un partido extraordinario, pero estuvo muy lejos del espíritu lánguido y desconectado que habíamos visto en (pocas) ocasiones. Si fuese un personaje cinematográfico, Jovic presentaría contradicciones de las que terminan en el despacho (?) del guionista. Se le ficha con el cartel de asesino en serie, pero luego resulta ser un tímido de cuidado. El personaje de Bardem en “No es país para viejos” tampoco hablaba mucho y se conducía por ahí con cierto aire de autómata, igual que el serbio, pero cuando tenía que ponerse a disparar y desollar gente mataba, vaya si mataba. El problema con Luka Jovic es que apenas ha empezado a matar, pero tampoco se puede decir que le hayan dado mucha ocasión de hacerlo. Alguien dirá que un asesino como Dios manda se busca solito las ocasiones para aniquilar, lo que de inmediato nos revela que en este texto hemos llevado hasta el límite la manida metáfora del killer.

Jovic remate cabeza

Hoy se ha anunciado extraoficialmente que Mayoral está a un paso de la Roma, lo cual me parece una noticia esperanzadora no por Mayoral, sino porque eso seguramente implica la continuidad de Jovic. Me habría apenado que se hubiera cerrado una cesión o un traspaso para Luka justo cuando da las primeras señales de cierta complicidad con sus compañeros e implicación en el equipo. También es el primer momento, salvo error u omisión, en que su entrenador parece dar muestras de tenerle fe, lo que haría aún más decepcionante verlo marchar. No dejas ir lo que necesitas, y el Madrid necesita un rematador nato. Mayoral es un jugador muy útil pero está por verse que sea nivel Real Madrid. Mariano anda en un limbo de raras indisposiciones que le mantienen casi siempre en el dique seco. El propio Jovic no deja de ser una incógnita, pero en ausencia de calidad contrastada habrá que hacer valer la cantidad demostrable: mejor dos rematadores que uno solo. Jovic debe quedarse y todo indica que lo hará, a menos que medie en el club una oferta irrenunciable.

A la incógnita del propio rendimiento del delantero se añaden cábalas sin fin sobre qué futbolistas serían los más idóneos para acompañarle arriba. Zidane parece tener más o menos decidido que Benzema sea uno de ellos, lo que se antoja inteligente: liberas al francés de la obligatoriedad de rematar las mismas jugadas que tan genialmente suele urdir él. Así, le complementas.

Jovic rodeado Valladolid

Sin embargo, jugar con Jovic en un 4-4-2 desprovisto de extremos, que es el diseño donde lo ha incrustado Zidane, parece menguar sus opciones de remate. Los rematadores siempre se han nutrido de los centros que les ponían los extremos de toda la vida, y va a ser muy difícil que el fútbol pueda acabar del todo con esto, por mucho empeño que le ponga. Así, a mí me gustaría ver en acción al triplete Jovic-Benzema-Rodrygo, en el entendido de que el brasileño puede desbordar por ambas bandas y servir balones al serbio, todo ello con el sustento de Karim. Un francés, un serbio y un brasileño. Parece el arranque de un chiste, pero para los rivales puede convertirse en todo lo contrario.

Lo que parece claro es que Jovic no se va, y yo lo celebro. Está buscando el crimen de forma tan implacable que pronto, si todo sigue así, recibirá de su técnico la licencia para matar.

 

Fotografías Getty Images.