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El madridismo en Cuba

El madridismo en Cuba

Escrito por: M&M10 agosto, 2019
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Se puede decir que la apertura futbolística en Cuba a escala masiva se produjo hace poco más de diez años, durante la Eurocopa del 2008, en el que medio país iba con España. Luego vino el despunte de Ronaldo en el Manchester y posteriormente la llegada de Guardiola al Barcelona y sus logros. Fueron los principales aspectos que marcaron a los cubanos en lo que a fútbol se refiere. Aunque no es así para todos los seguidores de este deporte, a efectos de estadística, se puede tomar como el punto de partida.

Básicamente en esa época se transmitían los partidos de los clásicos, es decir, Cristiano Ronaldo vs Messi, de ahí a que en el país el Real Madrid y el Barcelona acaparen la práctica totalidad de las plazas. El Real Madrid, en parte por la historia y en parte por los jugadores. Y el Barcelona por los jugadores – Messi, sobre todo, pues en la etapa de Ronaldinho o Zidane apenas se seguía este deporte – y por el ciclo ganador en el que estaba inmerso. No obstante, es justo decir que es bastante parejo el número de seguidores.

Madridistas en el Hotel Nacional de Cuba. El presidente de la peña madridista, Álvaro Kirkpatrick, a la derecha con el brazo alzado.

La imagen de ambos clubes es buena en general, pues solo interesan acá los aspectos deportivos. No existe - ni se conoce qué es - el antimadridismo. Solo hay dos programas que dan cobertura al fútbol, cada uno de edición semanal, en el que hay 4 periodistas/comentaristas, que, siguiendo la corriente, animan a uno u otro equipo. En los inicios se les notaba la bufanda - sobre todo en la época de Guardiola y Mourinho -, si bien nunca la tuvieron en los ojos, pues básicamente se limitaban a retransmitir las noticias de los principales periódicos deportivos de Madrid y Barcelona. Punto por punto. Cero tertulias, salvo alguna que otra diferencia de opinión, pero siempre en tono afable y con una sonrisa en el rostro. Lo hacían (hacen) más en su función de explicar e informar que como una pasión. Acá se sigue y se ama el fútbol, pero dada la poca cobertura del deporte y la ausencia total de tertulias deportivas extranjeras o programas radiales españoles, no se respira el fútbol en el día a día, ni se vive en cada esquina. Noticias sobre si algún jugador visitó un lugar determinado o cosas similares, no se ven. No se transmiten. E interesan bien poco, la verdad. No se sabe el nombre de árbitros que no sean Iturralde González o Hernández Hernández. Nadie sabe quién es Clos Gómez, o que función ocupa. No se conoce nada acerca de la estructura de la RFEF, y en qué se diferencia de La Liga. Tampoco quién es Enrique Cerezo, Joan Laporta, Sandro Rosell, o Alfredo Relaño. Ni siquiera se sabía que era el director de dicho periódico. Ni que hablar de Miguel el látigo Serrano, Julio Pulido, Manolo Lama, Roberto Palomar y demás figuras (es un decir) que pueblan las ondas radiales. Jamás se ha escuchado nada acerca del saldo arbitral, se comenta que, claramente, el Madrid tira las ligas que no gana, que cometió un error histórico al dejar escapar a Mbappe y que no sabe fichar. No se trata de forofismo, no es que sean haters del equipo, o que incluso si vinieran a jugar a Cuba osaran pitar a alguno de los jugadores. El nivel de cizaña no llega hasta ahí. Fuera de lo deportivo, se sabe entre poco y nada. Porque entre poco y nada se da de cobertura a los temas extradeportivos. Tampoco se sabe de otros temas, como las manifestaciones del separatismo catalán en la competición, qué cosa es MediaPro, etc. Básicamente estamos en pañales y seguirá así, porque no forma parte de la identidad del país y, sobre todo, porque el acceso a internet es limitado en la Isla por motivos de precios, así que nadie - casi nadie, pues quien les escribe no se incluye - se preocupa en buscar información o datos en lugares diferentes, ya que jamás han escuchado que algo semejante sea necesario. Cómo no van a ser madridistas los periódicos de Madrid, si solo hablan de Madrid y siempre lo hacen bien, se plantean.

El ambiente no deja de ser sano. Seguidores del Real Madrid o el Barcelona coexisten sin ningún problema, viendo los partidos. Alguna fricción deportiva si se trata de un clásico o eliminatorias tensas en la Liga de Campeones, pero jamás odio o disputas. Fuera de eso, todo sonrisas y debates, incluidos los periodistas/comentaristas que dan cobertura a la información. Jamás un roce o una subida de tono. Aman al equipo, de verdad, pero no se entiende que haya que matar o morir por él, pues para que eso se cumpla ha de haber una guerra, y aquí, por supuesto, para bien y para mal, no la hay. Acá cada cual (básicamente) decidió a cual equipo iba a seguir. No hay padres catalanes, béticos, etc. No hay un vecino atlético toca narices. No están repartidos por ubicación geográfica los seguidores de ambos equipos. Todos coexisten. Abundan las playeras de Ronaldo, Messi, Isco, Benzema - un servidor tiene la de Ozil con los 110 años del Club -, alguna de Suárez. En una misma familia lo más común es que haya seguidores de ambos bandos. Y felices ven los partidos de los dos equipos, semana tras semana. Quizás, en las eliminatorias de UCL sube la tensión, pero no pasa de unas horas a lo más.

Los seguidores del FC Barcelona no entienden de ningún complejo de inferioridad. Sí son los más ruidosos, y los que más se ven afectados, pero en todo caso es por la propaganda a la que constantemente han sido sometidos - tiki taka, Guardiola, la posesión, y demás intangibles para justificar la supremacía de alguna forma -, y que al no cuadrar la caja con el billete - o sea, al estrellarse el Barcelona en la UCL año sí y año también - sienten el vacío de una promesa incumplida. No así los madridistas (en general). No es que sean más cautos, pero al Real Madrid la prensa no lo pondera o eleva tanto, así que es menos aparatosa la caída y el golpe con la realidad cuando el equipo falla.

El Villarato, Arminiato, y demás lindezas de LaLiga tampoco se conocen acá, así que, si bien el equipo en Cuba carece de haters, los aficionados están bastante lejos de la situación que vive, en pie de guerra, el equipo contra la federación, prensa, árbitros y el F.C Barcelona. Imagino que para los madridistas de Madrid viajar hacia aquí y encontrar este escenario, ha de ser algo digno de Matrix, por considerarlo poco menos que increíble, pero es así. Es un inmenso retiro espiritual. Fuera de las redes. Polución hay, pero es la mínima, y no hace más daño del inevitable. Nada que dos victorias del equipo no borren de un plumazo. Pues, a fin de cuentas, es lo único que importa acá. El juego. Para bien y para mal.