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Cronología del Nuevo Bernabéu

Cronología del Nuevo Bernabéu

Escrito por: Tomas J.Rubio16 abril, 2019
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El 27 de marzo por fin se hacía público que el Real Madrid obtenía la licencia para la remodelación del Santiago Bernabéu. Dos años y medio más tarde de la presentación del acuerdo entre el Ayuntamiento y el club, y más de un año después de que la Junta de Gobierno del Ayuntamiento aprobara el plan urbanístico que lo permitía.  Así, la presentación pública de la luz verde al proyecto, de hace un par de semanas en el palco de honor, cerraba años de negociaciones y retrasos.

No seré yo el que critique que haya tomado más de un año la otorgación de la licencia definitiva, ya que de esta forma será una demagogia y mentira menos de presunto favoritismo por parte de los de siempre. Aunque siempre encontraremos un Hacha o un Palomar inasequibles al desaliento. Huelga decir que al desaliento blanco, ya que con los otros, los suyos, aunque haya sido anulado el plan urbanístico y esté hipotecado el terreno público que sustenta su Wanda, son piolines y en boca cerrada no entran Cerezos.

La historia de La Remodelación del Bernabéu viene de largo, desde aquel mourinhista 2011, en el que el club dio los primeros pasos. Abramóvich ya era dueño de un Chelsea que perdió una orejona en los penaltis en 2008; el jeque de Abu Dabhi ya se había comprado hace 3 años su juguete Citizen; y el de Qatar hacía público, en el mes de mayo, que sus petrodólares iban a regar París en un futuro cercano.  El mundo del fútbol había cambiado para siempre o hasta que los países y multimillonarios se cansaran de poner dinero. Ejemplos tenemos muchos pero el que mejor lo ilustra son los casi 200 millones de pérdidas que acumula el City (Pep mediante) en los últimos cuatro años. ¿En qué madriguera se esconde el Fair Play Financiero que debía evitarlo?

Aunque en todas las redacciones deportivas se empezó a afirmar que iba a ser muy complicado competir contra estos petroequipos, un Nuevo Bernabéu que aumentara los ingresos ordinarios, tampoco fue bien acogido en la mayoría de ellas. No ponían objeción, en cambio, a las bondades pecuniarias del Wanda, Nuevo San Mamés o el futuro Espai Barça. Estos tres ayudaban a dar un salto cualitativo y cuantitativo en ingresos, lo que repercutiría en el campo y en la sala de trofeos. No como el nuevo Bernabéu que sólo es un techo, un amasijo de hierros y el enésimo capricho florentiniano.

Va a ser la nueva ruina del club nos dicen, tal y como ya vendía Lorenzo Sanz a los socios, antes de votar la venta de la antigua ciudad deportiva y la compra de los terrenos para construir la nueva. No será tan bueno para el club, pregonaba el mismo que tuvo que vender a Seedorf una navidad para poder pagar las nóminas. Sanz contó para esa campaña con el apoyo de un director de periódico deportivo que criticaba desde su púlpito mediático la construcción de la nueva ciudad deportiva en Valdebebas, nos contaba que era un proyecto faraónico, megalómano y exclusivo para gloria del presidente, que también iba a suponer la ruina del club. Hoy afirma que es la mejor ciudad deportiva del mundo.

 

Si algo tuvo Florentino aquel 2011 fue visión empresarial, la cual pasaba por aumentar los ingresos ordinarios vía estadio. Con un número de asientos que siempre serán finitos, exponencialmente poco podían crecer los ingresos por venta de entradas y abonos, ticketing. Pero sí los denominados ingresos MatchDay, lo que se gastan los asistentes a los partidos en el estadio. El gasto era apenas de 0.80 euros por espectador por los casi 10 dólares de los americanos. Por entonces, el Museo del club, con su Tour, se posicionaba ya como el cuarto museo más visitado de Madrid con casi un millón de visitantes en aquellos días - hoy supera holgadamente el millón y los 15 millones de facturación anual -, e inspirándose en el mencionado modelo norteamericano, se puso el foco en aumentar los ingresos MatchDay y NoMatchDay - los ingresos de los días que no hay partido - mediante organización de eventos, restaurantes, tiendas, museo, etc.

Así el club planteó una remodelación que aumentaba ligeramente el aforo, que contaba con un hotel, un centro comercial y diversas zonas de ocio, todo ello enfocado a aumentar los ingresos ordinarios MatchDay y NoMatchDay.

Con un coste estimado de 400 millones, se firmó en octubre de 2014 un acuerdo estratégico hasta 2017 con un grupo empresarial de Abu Dabhi, el grupo IPIC, dueños de CEPSA, a razón de 4 millones anuales y con el compromiso de adquirir los naming rights del Bernabéu durante 20 años por un total de 400 millones, cuando se formalizara la remodelación.

 

Pero nada es fácil en el Real aunque nos vendan lo contrario. De imprevisto, La Comisión Europea abrió en diciembre de 2013 una investigación contra cuatro equipos españoles por supuesta ayuda estatal – revocada en febrero - y además al Real, una sanción de 18.4 millones por un convenio del año 1991. En noviembre de 2016 el club procedió al pago de dicha multa e impugnó la sanción ante el Tribunal General de la Unión, estando todavía en trámite el recurso. Hubo también denuncias de supuestos afectados, e incluso de algún grupo de socios, de los Verdes, por supuesto todas legítimas, que desembocaron en 2015 en la anulación del plan especial por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Lo cual dejaba en evidencia a aquellos que acusan a Florentino Pérez de dominar los tribunales a su antojo.

¿Las razones? Por un lado, no ser un proyecto de interés general. Entiendo que para su señoría el dinero que se dejaban en la ciudad el 40% de ese casi millón de visitantes extranjeros del Museo, no formaba parte del interés de todos.

Y por otro, los metros cuadrados de edificabilidad. Uno que tuvo el placer de estudiar Derecho y que respeta sobremanera las sentencias judiciales, nada tiene que objetar. Aunque sí me parece sorprendente como su eterno rival parece que va a poder ganar casi 50.000 m2 de edificabilidad con su remodelación. Digo parece porque aún no tienen la licencia definitiva.

Jaleado en portada relañística el fallo judicial, el club no desesperó y se puso manos a la obra para lograr un acuerdo sobre un nuevo plan urbanístico que permitiera una remodelación vital en la estrategia del club para aumentar los ingresos. Todo ello intentando mantener el acuerdo con IPIC que se haría cargo de todos los gastos. Mientras los popes periodísticos centraban sus ataques demonizando el apellido que tendría el Bernabéu, que conllevaría la pérdida de esencia del club, decían, como si ellos, desde su antimadridismo, fueran los valedores de la esencia de la entidad.

 En mayo de 2016 se anunciaba el nuevo acuerdo con el Ayuntamiento para la remodelación. Pendiente de cerrar como reconoció la alcaldesa. Así, cinco meses después se presentaba oficialmente dicho acuerdo. Hubo que esperar hasta el último día de mayo de 2017 para que el pleno del Ayuntamiento aprobara definitivamente el plan especial para reformar el Santiago Bernabéu, que una semana antes había recibido luz verde de parte de la Comisión de Desarrollo Urbano Sostenible municipal. Y veintidós meses después, por fin, se concedía la licencia. Un total de ocho años para poder empezar las obras señores, ocho años, y eso que Florentino domina las instituciones.

Sin duda, durante este larguísimo proceso, hubo un golpe bajo por no esperado. La ruptura del acuerdo de forma unilateral por parte de IPIC. En la página 103 de las cuentas anuales del club lo explica:

“3. En octubre de 2014 el Club firmó un acuerdo con International Petroleum Investment Company (IPIC) como nuevo patrocinador del Club por las temporadas 2014/2015, 2015/2016 y 2016/2017. En diciembre de 2014 el contrato de patrocinio fue parcialmente cedido por IPIC a CEPSA, cesión que estuvo vigente hasta el 30 de junio 2017. En el contrato con IPIC se contempla la posibilidad de extender el acuerdo de patrocinio por 2 temporadas más, extensión que, en lo relativo a la temporada actual, y de acuerdo al criterio del Club, se ha producido de facto, por lo que se han emitido las correspondientes facturas que se encuentran actualmente en discusión.

Asimismo, en el acuerdo firmado con IPIC se contempla la posibilidad de que IPIC pueda hacerse con el naming right del Estadio para futuras temporadas, en cuyo caso la remuneración a percibir y el plazo de duración serían significativamente superiores. La activación del acuerdo de naming right está sujeto a la aceptación por IPIC del cumplimiento de determinadas condiciones jurídicas de carácter urbanístico y, si bien con anterioridad al cierre del pasado ejercicio, el Real Madrid comunicó a IPIC el cumplimiento de las mismas, a la fecha de formulación de las presentes cuentas anuales, ese cumplimiento se encuentra en discusión entre las partes, habiéndose iniciado por parte del Club los trámites para recurrir al procedimiento de arbitraje previsto en el contrato.”

Siempre es osado pontificar sobre un contrato que no se conoce en su totalidad. Depende del medio al que acudas, en unos, la ruptura unilateral por parte de IPIC está sujeta a derecho y en los otros, no. Por tanto, dejemos que el Tribunal de Arbitraje de Paris decida.

Lo que sí es necesario contar es lo que ha ocurrido con IPIC en este tiempo. Que el grupo comprara la española Cepsa y que cediera parte del contrato firmado con el Real, da una pista sobre el apellido que hubiera llevado el Bernabéu. Pero en junio de 2016 se anunciaba una fusión entre IPIC y Mubadala Development, la cual se hizo efectiva en enero de 2017

¿Y qué tenía que ver esto con el Real Madrid? Pues que el dueño de Mubadala Investment Company es Mansour bin Zayed Al Nahyan. Este señor, jeque entre otras cosas y multimillonario como pocos, es también el dueño del holding City Football Group (CFG), propietario desde 2008 del Manchester City. La lógica dicta que un señor que ha inyectado más de 1.500 millones de euros en su juguete para poder ganar la Champions, todavía sin éxito, no permita que una empresa suya, ayude económicamente a un rival directo (que además les dejó fuera de una final cuando aún eran un equipo de "viejos gordos", según puntualizó Santiago Segurola) con un cont