Las mejores firmas madridistas del planeta

La noche de la sangre en el ojo

 

Hoy no podría ocurrir, pero sí ocurrió tal día como hoy. El 7 de enero de 1995 tuvo lugar la última gran goleada del Real Madrid al FC Barcelona. De entonces para acá, el Barça ha gozado su única era dorada con la amargura de contemplar al Madrid viviendo su segunda pese a no tener a Messi. Desde entonces también, en enfrentamientos directos, el saldo es favorable al Barça, que ha reventado al Madrid en más ocasiones de las deseables sin que los blancos parezcan haber tomado nota para vengarse con otra goleada al siguiente partido. La última vez en que eso ocurrió, la última vez en que el Madrid dejó claro que había tomado nota de la afrenta, que se proponía desquitarse de ella con otra afrenta equivalente, y que de hecho lo logró, fue aquel 7 de enero de 1995, tal día como hoy.

No fue un partido de fútbol. Fue un torbellino. Fue la cólera de Yahvé arrasando Sodoma y Gomorra por el mismo precio y sin necesidad de desplazarse allí. Zamorano estaba en trance, imbuido de una ira divina y totalizadora

Zamorano había sido claro en las vísperas. El equipo tenía “sangre en el ojo” desde el encuentro de ida, en el cual el Barça había destrozado a los blancos endosándoles un 5-0. Fue la cola de vaca de Romario a Alkorta, la grave lesión de Alfonso y el juego rutilante de Laudrup. Pero ahora Laudrup estaba en el otro bando, en los entrenados por Valdano, y esta era una de las razones por las cuales los blancos se sentían cualificados para devolver la moneda a los azulgrana. Quizá la sed de venganza deportiva sea uno de los sentimientos puros que la hiperprofesionalización del fútbol se ha llevado por el desagüe. Quizá sea, hoy por hoy, en el seno del Madrid, una aspiración incompatible con la exigencia del calendario, que impone el objetivo a largo plazo como rumbo innegociable de la campaña y desdeña la necesidad de la goleada por amor al arte o por odio (deportivo) al rival, conceptos ambos más cercanos de lo que parece, como se vio aquel 7 de enero en que aún era imaginable que el Madrid quisiera vendetta puntual.

No fue un partido de fútbol. Fue un torbellino. Fue la cólera de Yahvé arrasando Sodoma y Gomorra por el mismo precio y sin necesidad de desplazarse allí. Zamorano estaba en trance, imbuido de una ira divina y totalizadora. El chileno fue un tsunami que se bastó con los primeros minutos para descerrajar un hat trick. En el último de sus tres goles, Laudrup le robó un balón a Bakero (la versión destructiva del caño de Chendo a Maradona) en la línea de fondo del área culé y se la sirvió al delantero, que se zambulló en las redes de Busquets padre con el ánimo de practicar sexo tántrico con las mallas. Había que quedarse a vivir en aquel ultraje. Nunca un abrazo ha reunido a tanta gente ni ha durado tanto tiempo más allá de la línea de gol.

Zamorano Raúl 5-0

Yo estaba allí, pero no recuerdo mucho más, y es una pena porque también quise quedarme a vivir allí. Veo, en medio de una vorágine insaciable de sangre y niebla, a Luis Enrique remachando a la red un remate al palo de (otra vez) Zamorano. El asturiano celebró el gol como si el futuro que hemos vivido no constase en la historia de hoy. De hecho, si lo miras con los ojos de esa noche (ojos que supuran hemoglobina), no cuenta. Veo a Amavisca empujando una asistencia de quién va a ser, de Bam Bam (fue su noche), y a Valdano en la banda diciendo paren ya. Tenía que ser un 5-0, un 6-0 ya no servía, curiosamente. Tenía que ser un 5-0 y no ninguna otra goleada porque el marcador tenía que dictar bien a las claras que lo que había sucedido era una venganza sañuda y concienzuda sobre aquel otro 5-0.

Todo esto es imposible hoy. El tiempo lo ha confirmado. El Barça quiere siempre humillar al Madrid, pero la carretera no es de doble dirección. Será por el calendario (creo), será porque son aliados de la Superliga y las conveniencias de despacho se filtran tácitamente en el vestuario, no lo sé. No existe un solo madridista que cambiaría la historia de su club de 1995 para acá por la del Barca. Esto es indudable. Pero también lo es, en un escalón de importancia menor pero no desdeñable, que nuestros jugadores nos deben otro siete de enero. Y hay muchos potenciales sietes de enero en el horizonte.

 

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Entregas anteriores:

 

  1. 75 años del Bernabéu (1): La inauguración
  2. 75 años del Bernabéu (2): El amistoso del Centenario

Por su calidad, hemos decidido publicar este cuento participante en nuestro III Certamen de Cuentos Madridistas de Navidad.

 

Estaban reunidos en el reino de los cielos las leyendas madridistas, lo que ya era una tradición cada vez que jugaba el Real Madrid abajo en la tierra.

Desde dos horas antes del pitido inicial iban llegando desde todos las constelaciones celestiales. Juanito, siempre entusiasta, iba recibiendo a los que iban llegando. Todos con la última camisa que vistieron en su paso por el Real Madrid.

Aranguren, Zamora, Errasti, Cunningham, De Felipe, Rubio, Lazcano, Peña, Manolo Velázquez, hasta Didí. A todos se les pintaba una sonrisa en la cara al llegar. Abrazos y besos para repartir.

En una esquina estaban Joseíto, Miguel Muñoz y Reyes, enfrascados en una discusión comparando al fútbol moderno con el de otros tiempos.

Unos segundos de silencio interrumpieron la algarabía; estaba llegando Don Santiago Bernabéu, de traje, corbata y sombrero.

—¡Hombre, siempre tan elegante, don Santiago! —dijo Juanito.

—¡Es que hoy juega mi Madrid! —replicó.

Los últimos fueron Gento, Puskas, Di Stéfano y Kopa, llegaron juntos y desternillados de risa, venían de ver el clásico celestial Ángeles FC vs. Club Deportivo Arcángeles en el gran Estadio Santísimo.

Abajo en Madrid ya salían a calentar los once que jugarían más tarde el partido que definiría al campeón de invierno. Más allá de conseguir otro título, el equipo blanco necesitaba ganar, pues viajaba en dos días a jugar el Mundialito de Clubes, quería dejar los deberes hechos.

Cañas, tapas y risas se multiplicaban en el recinto celestial. Recordaban viejas anécdotas y compartían experiencias. Estaban tan metidos en el momento que no se dieron cuenta cuando Benzema dió incio al partido, tocando atrás para Modric.

—¡Oye, que ya comenzó el partido! —dijo Puskas.

Desde arriba veían y comentaban. Sufrían y disfrutaban a la par. Su espíritu blanco seguía intacto a pesar de los años.

El primer tiempo transcurrió muy rápido, tan rápido que los madridistas no daban crédito al marcador, 0-3 al descanso. Errores en defensa, desconcentración en la línea media y total desarticulación en el ataque. Un silencio incómodo se apoderó del momento. En millones de hogares, en los bares, en el estadio y hasta en el cielo. Todos los madridistas del mundo hacían su propio análisis de la situación y creaban soluciones tácticas en sus cabezas para ayudar a Ancelotti en las decisiones del banquillo.

La voz experimentada de Miguel Muñoz fue la primera que se oyó:

—Lo primero es mantener la calma. Realmente han sido unos muy malos cuarenta y cinco minutos, pero confīo plenamente en este equipo y en su cuerpo técnico.

Reyes lo interrumpió:

—Perdone Mister, pero algún cambio habría que hacer. No podemos salir al segundo tiempo igual, nos van a meter seis.

Juanito, siempre intempestivo, gritó desde el fondo:

—¡Sí sí, Carletto debe cambiar de esquema a 3-4-3, sacar a Kroos y dar entrada a Camavinga! ¡Necesitamos frescura en la medular!

—Calma, chavales, calma —interrumpió Muñoz—. Entiendo la premura, pero recordemos nuestro ADN. Además, no hay persona en el mundo que conozca más la situación real de los jugadores que Ancelotti. Él es el primer interesado en remontar y sabrá que hacer.

Solo se oyeron algunos murmullos cuando salieron al campo para el segundo tiempo los mismos once jugadores. A los tres minutos, otra desatención defensiva provocó el 0-4 y desató la locura en todos los rincones blancos del mundo. Los jugadores del Real Madrid se veían entre ellos tratando de entender lo que estaba pasando. Carletto, que había estado al borde del campo, fue a sentarse en el banquillo asumiendo su responsabilidad y sin poder hacer mucho más.

Paco Gento pensó en voz alta:

—Solo Dios podrá ayudarnos.

No había terminado de hablar Paco cuando el mismísimo Señor de las Alturas se apareció con una túnica blanca e impoluta.

—¡Saludos, veteranos y noveles! ¿Me llamaron?

La respuesta fue casi unánime:

—Si, necesitamos tu ayuda, ¡debemos remontar cuatro goles en solo cuarenta minutos!

—Ya saben mi afición por el Real Madrid, el club de mis amores, pero también saben que no puedo intervenir en estas cosas. Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Soy un aficionado más. Los infinitos logros deportivos son mérito del club y de sus jugadores.

Siguieron las discusiones, todas las leyendas del club daban alguna opinión táctica, incluso Dios se animó a dar un par de sugerencias. Pero seguían pasando los minutos y no se veía ninguna reacción blanca. En ese momento Dios pidió la palabra:

—Les propongo algo: cada recuerdo, cada anécdota, cada imagen que ustedes tengan sobre nuestra historia la transformaré en un copo de nieve para hacérselo llegar a los jugadores. Ellos son los únicos que pueden remontar, solo hace falta refrescarles nuestra historia, nuestro ADN.

De inmediato todos comenzaron a recordar los momentos emblemáticos de la historia blanca: la volea de Zidane, la llegada al aeropuerto con la primera Copa de Europa, la inauguración del Santiago Bernabeu, el Aguanís de Raúl, el empate de Ramos en el 93, las celebraciones en voltereta de Hugo Sanchez, el gol de Marquitos en la final contra el Reims, la estirada de Casillas ante el Sevilla, la corrida por la banda de Bale, el gol de Rodrygo frente al City, el gol de chilena de Cristiano en Turín….

Todos aportaban algo, todos recordaban entusiasmados la inmensa cantidad de momentos mágicos de la historia merengue. Y como si fuera magia, comenzaron a caer pequeños copos de nieve muy blanca sobre el Bernabéu.

El primero en sentir algo fue Carvajal. Sintió un pequeño golpecito en su oreja y al tocar el copo de nieve le vino a su memoria la imagen de cuando puso junto a Di Stefano la primera piedra de la ciudad deportiva. Sintió una energía renovada e interceptó un pase de profundidad del contrario para salir jugando por la banda.

Al mismo tiempo Vinicius recibía la misma señal y su mente se trasladaba al gol de la decimocuarta, sintiendo de manera inmediata el orgullo tremendo de pertenecer al mejor club del mundo.

Todos y cada uno fueron sintiendo lo que ya era una nevada. Fede Valverde recordó el momento cuando le informaron el interés del Real Madrid por él; Modric sintió la misma emoción de su gol contra Manchester United en su primer año de blanco, a Courtois le invadieron imágenes de todas sus paradas en la última temporada, Militao sintió la confianza de sus compañeros en la zaga y subió a cabecear un tiro de esquina que convirtió de manera espectacular. Hazard recogió la pelota de la red y rápidamente la puso en el medio del campo mientras alentaba al público del estadio, que respondió con un alboroto tremendo.

Quedaban treinta minutos y mucho por hacer, pero el ADN blanco ya se había apoderado del equipo. Vinicius tomó un pase de Tchouaméni y dejó a cuatro adversarios atrás para tocársela suavemente a un costado del portero rival. 2-4 y veinte minutos.

El ruido del Bernabéu era una locura, cada pase, cada toque generaba una emoción desbordada. El equipo rival ya sentía el peso y decidió cerrarse atrás para tratar de mantener la ventaja, pero el vendaval blanco era demasiado grande.

En el cielo no paraban de recordar momentos de magia blanca: la chilena de Bale vs. Liverpool, las corridas de Gordillo con las medias caídas, los elegantes controles de Zidane, las infinitas celebraciones de Di Stéfano, las salvadas de Zamora, los pases largos de Xabi Alonso, los pases filtrados de Guti…, y cuantos más recuerdos surgían más ADN se sentía en el césped.

Los nervios del contrario hicieron mella y Karim aprovechó para anotar el tercero. Ya era inevitable la remontada. Seguía nevando de manera copiosa y el Madrid se sentía cada vez más como el Madrid.

Faltando 8 minutos un contragolpe derivó en un penalty contra el arco de Courtois. Como no podía ser de otra manera, Thibaut no solo evitó el gol sino que en la misma jugada salió jugando rápidamente con un pase largo que Rodrigo convirtió en el empate y en la locura merengue. Hasta Carletto salió corriendo a celebrarlo en la esquina del estadio.

Justo cuando anunciaron los cuatro minutos de descuento Luka Modrïc recibió un pase de Valverde en la medular y su chute dió en el larguero, pero Rodrygo estaba cerca y remató de palomita en el aire.

Todo el universo madridista se fundió en un abrazo eterno. Cielo y tierra se fusionaron en una misma celebración, el Real Madrid volvía a remontar en otra noche mágica y se convertía otra vez en Campeón de Invierno.

Juanito buscó a Dios para celebrar con él, pero ya se estaba yendo y solo le guiñó el ojo de manera pícara, con un puño en alto en señal de victoria.

Para el momento de los pitidos finales, el césped del Bernabéu estaba totalmente cubierto de nieve, tan blanco como el uniforme merengue.

El Real Madrid nos regalaba una muy feliz Navidad, esta vez muy blanca, especialmente blanca.

Buenos días. Tres son hoy los temas principales de los portadas deportivas del día.

En primer lugar, Endrick llega a un acuerdo (también lo hacen el Madrid y el Palmeiras) para jugar en el Bernabéu a partir de julio de 2024.

A continuación viene lo de la Superliga y el informe del abogado del Tribunal de Justicia europeo, sobre cuya negatividad para el proyecto parece existir un cierto consenso que sin embargo no permea al Madrid, inasequible al desaliento respecto a la sentencia final, que puede o no coincidir con el informe, un informe que tiene buenas dosis de ambigüedad hasta para quienes lo han leído y son duchos en materia legal.

Por último, y curiosamente por parte de la prensa cataculé, nos llega la fanfarria relativa a la final del domingo, la que por fin pondrá fin (valga la redundancia) a este mundial en minúscula que será más recordado por los esclavos que murieron en la construcción de los estadios y por los sacos de dinero en las casas de los eurodiputados que por lo acontecido en el terreno de juego, que ha sido bastante plúmbeo.

Empecemos por lo de Endrick.

Portada Sport Endrick se acerca

Erm… No, perdón, no era esta la portada que buscábamos.

O sí, no sabemos. Al fin y al cabo, como bien apuntaba un amigo tuitero, Madrid está más cerca del Camp Nou que el estadio del Palmeiras, por lo que técnicamente, geográficamente, no hay mentira alguna en esta reciente portada de Sport. Endrick llega al Bernabéu y, por lo tanto, físicamente se acerca al Camp Nou. Endrick no es que se acerque y llegue, que sería el tránsito natural, sino que primero llega (a Madrid) y con ello se acerca (a Barcelona). Endrick llega y se acerca.

Portada As

Como bien subraya As, el Madrid se ha adelantado en el fichaje de la nueva perla brasileña (si aún no habéis visto vídeos, apresuraos en dirección a YouTube) a PSG, Chelsea y Barça. Xavi Hernández ya había admitido públicamente que andaban en conversaciones con el chico. Y eso es lo importante. El Barça habló con el entorno del chaval durante más rato que el Madrid y eso es lo que cuenta, aunque al final el contrato se firmara con los blancos. El tiempo de posesión, perdón, de conversación, fue superior en el caso de los culés, y el Madrid rubricó el acuerdo sin proponer. No estamos seguro de que valga, por tanto.

Tuit Jesús Endrick

El caso es que Marca, por lo que sea, parece sin embargo otorgar validez a lo firmado entre los dos clubes y los representantes del futbolista, lo que permite concluir que Endrick vestirá de blanco. Las fotos que lo muestren de esa guisa, en todo caso, serán fotos impostoras, como el marcador cuando el Barça pierde. Con el fichaje de Endrick por el Madrid ha perdido el fútbol, qué duda cabe, y lloran los niños, llora cuanto hay de noble y puro en el corazón humano, a la sombra umbría de las torres de Florentino.

El otro gran argumento de Marca es el del informe europeo sobre la Superliga. Como antes indicábamos, las conclusiones de dicho documento son abstrusas y cuajadas de ambigüedad, parecen ser básicamente negativas hacia la Superliga pero nadie las entiende bien. Nadie las entiende bien excepto Tebas, perdón, excepto Marca, que las considera “un duro golpe” (no para ellos, ellos tan felices con una UEFA controlada por su amigo Al Khelaifi). A22 Sports, la empresa promotora de la Superliga, es sin embargo optimista, como veréis a continuación. Los jueces (que son los que cuentan) no se pronunciarán hasta la primavera.

Comunicado Superliga A22

En cuanto a la prensa cataculé, ya decimos que su preocupación es la final del domingo. Messi tiene que ganar para que al menos nos haya conducido a la bancarrota un campeón del mundo. En Sport se empeñan en que a Messi le haga un marcaje Tchouaméni para que, caso de ganar Argentina, se pueda decir un poco más que ha perdido el Madrid.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Por cierto, Sport ha premiado al Real Madrid. No, nos hemos tomado tres carajillos en el desayuno. Sport ha premiado al Real Madrid.

Butragueño premio Sport

Es un premio de valors, como no podía ser de otro modo. Butragueño ha ido a recogerlo. Hemos preguntado en el club si ha vuelto sano y salvo a casa y la única respuesta han sido unas risas whatsapperas. Pero una señora de Castelldefels que iba a la capital a visitar a su hija por Navidad nos confirma que le vio en el AVE de vuelta. Emilio está bien. No era una trampa.

Sport nunca dejará de sorprendernos. Agradecemos su deportividad (en esto). No hacemos enmiendas a la totalidad, y si algo se hace bien se dice, lo mismo si lo ha hecho San Francisco de Asís que el rey Leopoldo de Bélgica.

¿Qué será lo próximo, amics? ¿Un premio a La Galerna?

Pasad un buen día.

Hoy, 1 de diciembre de 2022, se cumplen 24 años del aguanís de Raúl, el gol que a la postre —todo artículo deportivo ha de incluir un “a la postre”, “aledaño” o “prolegómeno”— sirvió para que el Real Madrid ganase su segunda Intercontinental, en esta ocasión frente al Vasco da Gama.

En 1998 este campeonato aún se conocía como Copa intercontinental —aunque oficialmente se denominaba Copa Europea-Sudamericana—, se jugaba a partido único, en Japón desde 1980, y su vencedor era el ganador del enfrentamiento entre el campeón de la Champions de la UEFA y el de la Copa Libertadores de la CONMEBOL. Después, al mundo le dio por jugar al fútbol más en serio y hubo que incluir más continentes.

Real Madrid Intercontinental 1998

Debido precisamente a que se celebraba en Japón, el horario en España era cuanto menos raro: las 11 de la mañana. Jueves, para más señas. Si Tebas hubiese sido presidente de la FIFA no habría habido problema, porque habría fijado la hora del partido con el objetivo de mejorar las audiencias en otros lugares, es decir, a las 21:00, hora española, las 5:00 de la madrugada en Japón. Café para todos.

Los madridistas adultos que ya estábamos vivos hace 24 años nos encontrábamos pletóricos, entonces era un acontecimiento jugar una Intercontinental, llevábamos 32 años sin ganar la Copa de Europa, por lo que nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario y a que se trataba de un día laborable, quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando, salvo que se dedicasen a tareas políticas, y el seguimiento de la final se antojaba complicado. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo, o quien, como es mi caso, vio el partido mientras trabajaba gracias una solución audiovisual itinerante.

En 1998 era un acontecimiento jugar una Intercontinental, nadie quería perderse el partido. Pero debido al horario quien más y quien menos se encontraba trabajando o estudiando. Hubo quien prolongó el desayuno, quien sufrió una lumbalgia fulminante, a quien se le murió por tercera vez un tío abuelo del pueblo...

En la empresa éramos todos madridistas y alguien llevó una tele de las que por entonces se conocían como “teles de la cocina”, es decir un armatoste con la pantalla como una tablet cuadrada, no más de 14 pulgadas, y más culo que un Seat 1500. Había que tirar un cable de antena de 10 metros desde la entrada y la señal era como poco mejorable. Lo recuerdo porque era la práctica habitual en eventos de este tipo, hacíamos lo mismo con los mundiales, que por aquella época me interesaban más. Lo hicimos muchas veces hasta que dejamos de hacerlo.

No voy a decir que recuerdo el desarrollo del partido perfectamente, pero sí que el Madrid se adelantó con un gol en propia puerta de los brasileños. Roberto Carlos había propinado un centro —porque muchas veces Roberto los centros los propinaba— similar a los que ahora ejecuta Fede Valverde y un defensor había rematado sin querer a gol.

Roberto Carlos Intercontinental 1998

En aquella época no estábamos acostumbrados a ganar torneros internacionales y vivíamos las finales aún más al filo del infarto, un infarto que a punto estuvimos de sufrir cuando Juninho Pernambucano marcó un golazo tras una parada meritoria de Illgner.

Avanzaba la segunda parte, aquello seguía empate y el Vasco da Gama creaba ocasiones de peligro, nos iba a dar algo. El partido se acababa y entonces Clarence Seedorf, que jugaba al fútbol como los ángeles, pasó a Raúl desde su propio campo y el resto es historia. Raúl, vestido con la camiseta brillante post-Séptima, mató el balón con la punta del pie izquierdo sobre la línea del área grande, recortó a un primer defensor que se deslizó ante nuestros ojos como un vagón perplejo a la deriva, ejecutó el aguanís y colocó el balón dentro de la portería con la derecha. El deliro del mediodía. No voy a decir que gritásemos el gol como el reciente de Mijatovic frente a la Juve, pero la alegría fue formidable.

Raúl aguanís

Soy capaz de describir el gol con cierta fidelidad tras haberlo visto en incontables ocasiones, porque en mi cabeza Raúl dribló a no menos de veinticuatro futbolistas rivales antes de anotar. Esta hipérbole memorística también me ocurre con el tanto que marcó al Atleti en el que volvió loco a Juanma López, mi sensación fue que regateó a todo el Vicente Calderón.

Como a todo el mundo, mi cerebro me engaña constantemente, como es el caso de ahora, que terminando de escribir este artículo me doy cuenta de que en el año 1998 yo estaba en la universidad y probablemente fuera la Intercontinental del 2000 la que acabo de sumar al palmarés del Real Madrid en esta pieza. Ruego me disculpen, no ha sido adrede, se lo prometo.

 

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Buenos días, amigos. Llegó. Ya está aquí. El gran parón del mundial de los 6500 esclavos muertos, el de la negación de los derechos de la comunidad gay y de las mujeres, nos ha engullido. La liga (con minúscula, como el mundial, aunque su bochorno sea de mucha menor escala) cerró ayer su primer acto con un partido entre el Madrid y el Cádiz donde se impusieron los de Ancelotti por 2-1. Leed la crónica de Ramón Álvarez de Mon. Va a ser la última crónica de nuestro equipo en mucho tiempo. A cambio NO encontrareis aquí crónicas del mundial ese. Nos referiremos a él porque no habrá más remedio, pero la atención que le dispensemos será tangencial.

Seguirnos hablando de lo que nos gusta: el Real Madrid C. de F.

La liga puso el broche de vitriolo a su penoso devenir como subproducto con un nuevo atentado contra la equidad, con una nueva manifestación de desvergüenza. Las portadas del día apenas aluden a ello, pero vivimos un escandaloso episodio de ocultación de la verdad no solo al espectador, que ya está acostumbrado a tener que buscar de estraperlo en las redes sociales las imágenes de las agresiones a futbolistas del Real Madrid, sino lo que es infinitamente más grave: un episodio de ocultación de la verdad a quienes tienen que juzgar, a los colegiados, en concreto a los del VAR.

Portada As

As pone con toda justicia el acento en el golazo de Kroos, pero por fortuna tiene espacio para un recordatorio sobre la jugada: “El VAR ignoró una agresión de Fali a Rodrygo”. Agradecemos a As que por lo menos mencione el incidente, aunque su aseveración no parece del todo correcta. Por lo que se está filtrando desde el CTA, no es que el VAR ignorara la agresión, sino que no le llegaron las imágenes correctas para poder juzgarla.

Oh. Vaya. Y ¿por qué demonios no le llega al árbitro que está en el VAR la imagen que aclara la jugada? Se nos había vendido que Mediapro (es decir, Roures, es decir, el avalista y socio de Laporta, el proveedor de palancas) ya no llevaba el VAR. Se nos había vendido que Mediapro ofrecía en bruto todas sus imágenes de las jugadas al VAR, pero parece ser que no. Parece ser que Mediapro selecciona aquellas imágenes que hace llegar al VAR y aquellas que no.

Vamos a refrasearlo. Vamos a verbalizarlo de nuevo, ya que casi nadie más parece interesado en hacerlo.

A través de su empresa Mediapro, Jaume Roures, socio y avalista de Jan Laporta y administrador de palancas financieras al Barcelona, selecciona las imágenes que llegan al VAR, y de este modo influye en los arbitrajes del propio Barcelona y de su rival, el Real Madrid.

Lo repetimos porque pensamos que hemos dado con la forma exacta de explicarlo. Quedaos con esto, por favor.

Las IMÁGENES INÉDITAS de lo que ocurrió entre Fali y Rodrygo 🧐

Las vemos en exclusiva en #ElPostDeDAZN

¿Qué os parece? 🤔 pic.twitter.com/T6uw4YgwvO

— DAZN España (@DAZN_ES) November 10, 2022

¿Cómo lo veis? ¿Hay alguna forma de tomar esta competición en serio?

Portada Marca

Marca pasa de todo esto. Es el periódico de todas las aficiones, lo que para ellos supone, en términos prácticos, que el Cádiz de las agresiones de Fali y las 718 patadas impunes de Alejo es “un gran Cádiz”. OK, José Luis. A Marca le preocupa más la lista de Luis Enrique para el mundial de los 6500 esclavos muertos que niega los derechos de  las mujeres y de la comunidad LGTBI. OK también. Lleve Luis Enrique a quien le dé la gana. Esto es en cambio lo que a nosotros nos da completamente igual.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Sport y Mundo Deportivo honran al alimón a su Fali particular, Gavi, el chaval cuyo padrino deportivo -Roures otra vez- acaba de comprar a través de socios.com un premio Kopa a despecho de jugadores como Bellingham o Camavinga. Dice Gavi en Sport que “vamos a luchar por todos los títulos”. Erm… ejem…

Hombre, Gavi. Por todos-todos, lo que se dice todos, no vais a luchar.

Pasad un buen día.

Se va Piqué de manera precipitada y todos nos quedamos un poco así. Se sospecha que se fuga huyendo de la nueva Ley del Deporte, que sus trapicheos como businessman han precipitado este adiós anticlimático. Hace tiempo que Piqué ya no era un jugador de fútbol, sino un mercader. Cuanto más evidente se hacía su decadencia física y técnica en los terrenos de juego, más hechuras tomaba de Tom Cruise en Jerry McGuire. Al final ha dado un portazo a principios de noviembre y a casi nadie le ha resultado extraño. No hay peor derrumbe que el que no causa ningún ruido.

Hace tiempo que Piqué ya no era un jugador de fútbol, sino un mercader. Cuanto más evidente se hacía su decadencia física y técnica en los terrenos de juego, más hechuras tomaba de Tom Cruise en Jerry McGuire

Piqué pertenecía a ese linaje nuevo de barcelonistas que prefiguraban, o eso creímos, un adversario nuevo. Creció a los pechos de Guardiola, cuyas ubres estaban colmadas de rencor. Piqué fue de los que creció soñando con volcar la faz del mundo, como los godos de Ataúlfo, de los que soñaban con borrar el imperio del Madrid para levantar en su lugar el suyo propio. Nadie nunca estuvo tan cerca de lograrlo como ellos, por eso su despedida resulta tan fría ahora, tan vulgar, tan alejada de aquellos días furiosos en los que la tierra temblaba.

Piqué y Guardiola

Piqué fue un rival formidable porque fue un futbolista formidable. Era un tipo de barcelonista ex novo. Juntaba en su ser la arrogancia congénita del pijo burgués catalán y la chulería desacomplejada, nueva en aquella orilla mediterránea, una percepción de sí mismo impropia del natural victimismo catalanista y por tanto, culé, que tenía más que ver, curiosamente, con lo castizo castellano, con la imagen cliché del madridista y madrileño echao palante. Piqué, al principio, parecía a salvo del estigma loser que perseguía al barcelonismo pre-Cruyff. Fue quizá el molde del nuevo producto estrella de la factoría norcoreana de La Masía, el reflejo humano y futbolístico del decorado cinematográfico en que Pujol y el PSOE y el año de nuestro señor de 1992 transformaron Cataluña. Un nuevo chico catalán, guapo, joven, que se fue de Erasmus a Inglaterra, que sabía idiomas, un nuevo tipo humano diseñado para destruir al Gran Postor, al rostro del Leviatán: al Real Madrid.

Sacaba la pelota jugada con exquisita elegancia, era sucio sin parecerlo, al contrario que Ramos, que lo parecía sin serlo. Esa presunción de inocencia, que tan generosamente reparte la prensa española con lo catalán y con lo vasco, tapaba excesos grotescos que en un madridista habrían supuesto la condena

Piqué era tan bueno como Xavi y tan camorrista como Stoichkov. Su talento tenía el don de ser transversal: igual que Iniesta, caía bien en toda España. Esto, más o menos, se debía a que Piqué era uno de esos ángeles redentores con los que sueña siempre el amargado, el infeliz y el paria de la Tierra. Su segundo apellido remitía directamente a la vieja aristocracia del barcelonismo nuñista, Bernabéu, pero el primero evocaba la pureza de sangre del país. Piqué era el upgrade definitivo del querubín diabólico que poblaría la república independiente de Cataluña y su desenvoltura, en aquel Barcelona ganador y apabullante de Guardiola, se correspondía con los ademanes del nuevo hombre catalán. Era “europeo” jugando y hablando. Sacaba la pelota jugada con exquisita elegancia, era sucio sin parecerlo, al contrario que Ramos, que lo parecía sin serlo. Esa presunción de inocencia, que tan generosamente reparte la prensa española, sobre todo la deportiva, con lo catalán y con lo vasco, tapaba excesos grotescos que en un madridista habrían supuesto la condena: escupitajos por la espalda, humillaciones públicas a compañeros (Arbeloa) y otras barrabasadas que ya anunciaban al niñato dentro de la superestrella.

Piqué escupitajo Espanyol

Con Ramos se estableció desde muy pronto una dualidad forzada porque Ramos es mejor en todos los órdenes y la prueba última (por si hiciera falta) es que siendo más viejo y estando más cascado se ha ido del Madrid a un aspirante a la corona europea y ahora mismo es titular. Pero Ramos era un purasangre sevillano capitán del Madrid en carne y en alma que representaba una verdad antigua y poderosa absolutamente opuesta, antitética, a la impostura de la que Piqué era estandarte. Una impostura triunfante en una España deplorable donde la fantasía soez ya se enseñoreaba sobre la verdad.

Detrás del gesto desafiante y de la apariencia de enfant terrible lo único que había era un adolescente caprichoso

Pero Piqué, que lo tenía todo para suceder y prolongar ese maquiavelismo guardiolista, carecía, como Iniesta y como Xavi, como Messi y como Busquets, de esa inteligencia superior y de ese talento para la alevosía que siempre adornaron al Pep. A todos les ha faltado altura. Xavi es demasiado tonto, Iniesta es una criatura sensible que habita dentro de sí mismo, Busquets sólo quiere, genuinamente, jugar al fútbol (probablemente sea el más listo de todos ellos) y Messi es un niño que ha vivido toda su vida sentado encima de una cabeza nuclear. Cuando arreció la tormenta y llovió sobre el escenario se descubrió que el palacio estaba hecho de cartón y que al otro lado de la bruma asomaba el monstruo blanco de siempre reforzado por una década de tragar sangre, sudor y lágrimas.

Piqué

De modo gradual y en paralelo al eclipse de la estrella del Barcelona de Messi Piqué empezó a postularse como una figura que trascendía el césped, como una especie de presidente en potencia. Porfiaba en el tercer tiempo mediático pero ni era Guardiola ni tampoco Mourinho. Incapaz de asumir la jefatura dentro del vestuario en el tardomessismo, con la espantada del dios el apagón fue general y se reveló que Piqué alumbraba tanto como una farola estropeada. El problema, para él, es que su carácter resulta tan fatuo y vacío como casi todo lo demás en aquella región otrora llena de energía y potencia creativa. Piqué fue durante años un jerarca en el verde. Su botín de títulos habla por sí solo, pero no ha sido suficiente. A la descomposición financiera y social del Barcelona asistió como de lejos, sin implicarse emocionalmente y, como se sospecha, incluso sacando tajada del desbarajuste y el caos general.

Levantó la manita una vez, hace ya más de diez años, y al final aquella foto fue una profecía: cinco lobitos, cinco Copas de Europa que ha visto levantar al Madrid

Que de uno de los referentes de la edad de oro de la Historia del Barcelona y del fútbol español, al final, lo más obvio que se pueda decir es que le aplica aquello de Dalí, avida dollars, causa incluso tristeza. Detrás del gesto desafiante y de la apariencia de enfant terrible lo único que había era un adolescente caprichoso. Su vis folclórica se queda en pataleta de tonadillera menor: divorcios televisados, declaraciones inanes acerca de la independencia, el Procés, Madrid o las elecciones de turno para ir de moderno y conversaciones de wasap aireadas en público donde emerge el fenicio más auténtico, el chalán que tira de contactos por un millón más en la cuenta, al más viejo estilo español, caciquista, de casino, puro y tratos en la trastienda del boticario. Ésta es una época dura para la grandeza, pero desde luego Cataluña parece la tierra más yerma de todas en ese y en muchos otros aspectos. Levantó la manita una vez, hace ya más de diez años, y al final aquella foto fue una profecía: cinco lobitos, cinco Copas de Europa que ha visto levantar al Madrid al final de una carrera a la que, da la sensación, llegó demasiado pronto, que es justo lo contrario de lo que pasa con los verdaderos titanes, cuyo esplendor se alarga como un crepúsculo del verano: con rayos de luz que atraviesan las entrañas de la noche.

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Por si os habéis despistado, os recordamos que esta madrugada se cambió la hora y a las 3 fueron las 2 (y así sucesivamente), como el Cádiz-Atleti. Cierto es que actualmente casi todos los dispositivos que utilizamos tienen la suficiente inteligencia —de hecho suelen llevar el prejifo smart— como para cambiarse ellos mismos la hora, pero probablemente si tenéis un reloj no smart o de pared o de una catedral que ocupe medio edificio, por ejemplo, tendréis que mover las manillas a mano, valga la redundancia. Ah, y el reloj de la cocina, ese que miráis cuando cocéis tallarines, ajustadlo también, aunque sea un engorro descolgarlo.

Hablábamos en el anterior párrafo del Atleti, que tiene una relación cruel —como diría Xavi— con el reloj, con la hora, con el tiempo, con la justicia, con el fútbol y con la vida en general. Ayer se volvió a llevar otro palo —como en Milán— bastante después del minuto 90. El otro día contra el Leverkusen, en lugar de un palo fue un larguero. En Lisboa, un cabezazo. En la variedad está el gusto. Desafortunadamente para ellos, por mucho que ajusten del reloj van a seguir perdiendo con retraso.

El desastre del 98, y no nos referimos al de la España del siglo XIX, sino al minuto del partido en el que el Cádiz anotó el gol de la victoria, levantó el ánimo de algunos en Twitter. Tal es el caso de Fran Martínez (@La LigaenDirecto), miembro de @relevo, que poco después de que el árbitro hiciese sonar su pito nos aportó un #DATO que trajo cola:

Tuit pene

En realidad no es un #DATO, sino muchos, podríamos decir que fue un bukkake de #DATOS los que nos proporcionó Fran, que se apoya en la estadística para recordarnos los últimos goles introducidos con el pene en las porterías de la Liga española. Llama la atención que el Getafe esté presente dos veces, de lo cual se deduce que en la citada localidad madrileña se utiliza más que en otros lugares de la geografía española el pito, el micrófono, la flauta travesera, el plátano, el darth Vader, el cogote de ganso, el kojak, la nutria, el medidor de oquedades, la puntita, el que se interna, la palanca, el salmón, la tercera pierna, el que tengo aquí colgado, el chino tuerto, el manubrio, el cimbel, el trabuco, el leño, el ciruelo, el dedo sin uña, el mandoble, el joystick y etcétera, etcétera, porque tiene nombres mil el miembro viril, como cantaba LeoNardo Dantés.

El flujo de datos aportados por Fran excitó la red y otro miembro de la misma no dudó en declararle su admiración. La réplica de Fran también fue de envergadura:

Tuit pene 2

Fran Martínez mostró su estadística referida a la Liga, porque en Champions ya sabemos que el Madrid está en lo más alto tras conquistar la pasada Champions con el pene fuera y haciendo surco.

Alguno podrá tildar este Portanálisis de grosero, de infantiloide, o tal vez de banal, pero el pollaviejismo en ocasiones se yergue en La Galerna con fuerza, sobre todo en las mañanas de gloria.

Solicitamos, eso sí, que no se escandalice nadie, la relación entre el nabo y el fútbol viene de lejos, hace más de una década que Vicente del Bosque recibió el Nabo de Oro, y el acto fue cubierto por muchos medios, medias y medies. Tenemos también el caso de Lubo Penev, que anotó muchísimos goles enfundado en la camiseta del Valencia, Compos, Celta o el propio Atlético de Madrid.

Portada Marca

Marca se hace eco del “final diabólico” del partido de los colchoneros, dice que la última jugada, en el 98’, vuelve a tumbar al Atleti. Le tumban y le marcan con el pene. Gloria poética. Aunque el hecho de que quien hiciese penar a los del Cholo fuese Sobrino enturbia de manera incestuosa el asunto.

Portada As

As prefiere titular “La semana cruel”, que no es periodo de rebajas de El Corte Inglés, sino este lapso de días penosos del equipo de Cerezo, que no ciruelo, que lo han llevado a caer en Champions y a protagonizar la chirigota de ayer.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Los chicos, chicas y chiques de Sport y Mundo Deportivo están hoy exultantes tras ganar al Valencia también en el tiempo de descuento gracias a un gol de Lewandowski en postura acrobática con el pie, no con la palanca.

Nos despedimos volviéndoos a recordar que esta madrugada se cambió la hora y que ajustéis el reloj del coche, de la cocina, etc. Aunque bueno, haced lo que os salga del pene. O de la pena. Porque en La Galerna somos inclusivos e, inclusive, inclusivas.

Pasad un buen día y no os echéis la siesta, que a las 16:15 juega el Madrid contra el Girona.

El penalti de Carrasco ha provocado que corran ríos de tinta en algunos medios y en redes sociales, no por el resultado del mismo, sino por si el partido debió acabar ahí o tras los rechaces posteriores.

La pena máxima se produjo en la última jugada del encuentro, en un córner ejecutado por los rojiblancos cerca del minuto 95. El colegiado francés Turpin señaló el final al ver que la jugada acabó sin peligro. Sin embargo, unos segundos más tarde se echó la mano al pinganillo porque su colega Jerome Brissard en el VAR estaba viendo la jugada. Finalmente le avisó y fue al monitor para comprobar si una mano del central ecuatoriano Hincapié era punible. Después de cotejar las imágenes decretó los once metros. Para aclarar esta situación hay que decir que desde la instauración del VAR se puede volver atrás, sin ningún problema, aunque se haya señalizado el final del partido o pongamos por caso el del primer tiempo. En el fútbol alemán, por ejemplo, los protagonistas llegaron a estar ya en el vestuario en el descanso y tuvieron que regresar porque el trencilla, tras unos minutos de comprobación, acabó por pitar un penalti.

La gran polémica de la jugada del pasado miércoles entre Atlético de Madrid y Brujas viene a continuación. ¿La última acción debía ser la ejecución de Carrasco o podía permitirse un rechace?

La regla 14 del reglamento oficial de la IFAB dice lo siguiente:

Regla 14

De esas palabras se entiende que si el tiempo ha finalizado solo se permite el disparo del lanzador y nada más. Acabe en gol, fuera o parada del portero es la última acción del choque. También es cierto, como ha sucedido ya con otros artículos, que la redacción es mejorable y podría ser bastante más clara. En Argentina, por cierto, hubo un caso similar en un Talleres – Unión hace diez días pero el árbitro advirtió primero a los jugadores de campo y luego al arquero que “patea y termina”.

Aquí están las imágenes:

pic.twitter.com/TWTMuSUb7S

— Alberto Cosín (@albertocosin) October 28, 2022

Sin embargo, Turpin no indicó nada ni al portero ni al resto de jugadores. Y todos se colocaron fuera del área esperando la resolución del lanzamiento. Es aquí donde entra la teoría de que el trencilla consideró que el penalti se produjo con más tiempo todavía por jugarse. La famosa interpretación del colegiado tantas veces declarada y buscada para las acciones más polémicas que se vienen dando en el fútbol últimamente.

Varios árbitros analistas en diferentes medios han dado su opinión y estaba más inclinada a que solo debió de tirar Carrasco y lo que llegó a continuación ya no valía. Mientras que otros han dedicado su tiempo y sus palabras a comentar más la parte de que el penalti debió de repetirse por invasión de jugadores del Bayer Leverkusen en el área rojiblanca.

 

Getty Images.

Buenos días, queridos amigos.

No es habitual que un deporte distinto al fútbol cope alguna de las portadas de los medios aquí portanalizados, y resulta mucho menos normal si además ese día juega nuestro Real Madrid, pero hay ocasiones que lo merecen, deportistas cuyas hazañas pretéritas los hacen acreedores de esa portada completa.

Es el caso del protagonista de la portada del As de hoy, Valverde. No, no hablamos de Ernesto, el que da famosos OK a Bellerín. Tampoco de ese Pajarito convertido en halcón resolutivo de nombre Fede. Ni siquiera de Loreto. Hay que ser muy viejuno para recordar que Loreto Valverde presentó en su día Estudio Estadio cuando Estudio Estadio era Estudio Estadio, un programa de referencia y no un muladar. Loreto era maja, aplicada y voluntariosa, pero sabía de fútbol lo mismo que demuestra Maldini cada vez que hace pronósticos. Qué cosas hemos visto en el periodismo deportivo de este país, a Loreto Valverde diciendo “Real Gijón 2 – Osuna 1” y a Manolo Escobar presentando Goles son amores. Los programas eran penosos, alcanzaban grados de patetismo bochornosos. Casi tanto como cualquiera de GolTV, para que se hagan una idea.

Pero ya nos hemos ido del protagonista, D. Alejandro Valverde Belmonte, que con ese nombre no podía haberse dedicado a otra cosa que el ciclismo profesional, pues lo mismo va al verde de las praderas que al monte.

Portada As

Alejandro Valverde se retira hoy del ciclismo profesional en el Giro de Lombardía tras 21 temporadas en activo. 21 años dando guerra sobre una bicicleta, planteando batalla en cada repecho, descenso o escaramuza. 133 victorias como profesional, entre las que se incluyen una Vuelta a España, un Mundial en ruta y decenas de clásicas de prestigio. Se retira uno de esos Madridistas icónicos, como en su día nos recordó Athos Dumas.

Cierto es que puestos a dedicarle una portada podían haberse esmerado en la foto escogida. Parece una vieja del visillo versión persiana de lamas (no Manolo).

—¿Qué haces, Bala?

—Nada, aquí, viendo a los chavales salir con la bici y mordiéndome las uñas de envidia.

Se retira “el Bala”, “Balaverde” y no serán pocos los que respiren en el pelotón internacional. El mismísimo Tadej Pogacar tuvo que esforzarse al máximo para quitarle la victoria al Bala en la clásica de los Tres Valles Varesinos hace apenas tres días. Al murciano le queda una última bala en la recámara, como a Harry el Sucio, y le deseamos lo mejor (a Harry también), tanto en la carrera de Lombardía como en su vida a partir de hoy.

La vida de todo deportista llega a su fin y toca dejar paso a los jóvenes. Como Rodrygo, a quien Marca dedica hoy su portada, que nos lo muestra en acrobática postura, a medio camino entre el remate imposible y la patada de kárate.

Portada Marca

Rodrygo mejora a cada partido que disputa, y su idilio con la Champions se prolonga una jornada más, como se vio el pasado miércoles, razones más que suficientes para que esta noche lidere el ataque de los blancos en la visita a los vecinos de Getafe. No será un partido fácil, como no lo ha sido en los últimos años en el Coliseo.

Las portadas recogen también el acuerdo entre el Barcelona y el Atleti por Griezmann: 20 millones de euros. Curioso. De afirmar vehemente que comía en la mesa de Cristiano y Messi a presenciar una disputa por ver quién no se lo quedaba. Como reza el titular, ahora ya podrá “desde el minuto 1” lanzar penaltis al larguero.

Sorprende que apenas haya hueco en las portadas para el meritorio empate de la selección femenina de Jorge Vilda ante las suecas, ante el tercer mejor equipo del mundo. El fútbol femenino solo fue noticia con la polémica y no con el buen juego. En Marca ni aparece y para As se trata de “La otra España”. Claro, porque hay una España oficial, culé, y luego está “la otra”. Igual que algunos tipos tenían a su mujer y luego a la querida, “la otra”. El titular no puede ser más desafortunado.

Como siempre, lo más hilarante suele venir de la prensa cataculé.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo nos cuenta que “Xavi corrige errores” mientras revisa una lista escrita en papel. Mas, si uno revisa sus ruedas de prensa, el Barça de Xavi nunca se confunde ni merece la derrota, así que creemos que esa lista contiene más bien el ideario de excusas a las que acudir:

O bien podría tener la lista de la compra:

Para Mundo Deportivo, la selección de Vilda, con su once titular repleto de madridistas, es solo “el plan B”.

Les dejamos con la portada de Sport sobre Diogo Dalot, un lateral derecho en la agenda del Barça.

Portada Sport

Lo cual no podemos entender, dado que Valverde (no Alejandro, ni Loreto) dio el OK a Bellerín y hoy forma parte de la plantilla.

Pasad un buen día.

Buenos días, amigo. Si eres español, estás de enhorabuena. Tu selección de fútbol se ha clasificado para la Final 4 (también conocida como F4) de la Nations League. ¿Qué es la Nations League?, dices mientras clavas en mis pupilas tu pupila azul. Y, ya que estamos, ¿qué es la F4? Lo cierto es que ya has tenido tiempo para haberte enterado, dado que es la segunda presencia de la Roja en ello.

-¿En qué?

En la F4. En la F4 de la Nations League, para ser exactos. Es que no estás atento, lo reconocerás. El que todavía no se haya enterado de qué es ni de cómo funciona la F4 es porque no le ha puesto interés. También te digo que estás en tu perfecto derecho de no ponerle interés si no te presta hacerlo. A los amistosos de antes no se lo ponías, y esto son los mismos amistosos pero con un nombre mucho más molón. Imagínate qué diferencia. Dices: “Hemos ganado a Portugal 0-1, gol de Morata”, y está bastante bien. Pero es que dices: “Hemos ganado a Portugal 0-1, gol de Morata, y gracias a eso jugaremos la F4 de la Nations League”, y no veas cómo flipas. Lo puedes celebrar como si hubieras ganado un Mundial y vender como algo épico.

Portada Sport

Épico. ¿Y por qué no? Lo que no se sabe lo que es puede uno adjetivarlo como quiera. La foto de portada de Sport es suficientemente significativa respecto al grado de euforia que se desató entre jugadores y cuerpo técnico al término del choque. No seremos nosotros quienes pongamos puertas al júbilo, ni siquiera aunque se nos escapen las razones del mismo. Arrimando el ascua a su sardina, con perdón, nos hace notar Sport que “La entrada de los azulgrana revolucionó al equipo”, y a lo mejor es eso lo que pone tan ufano a Sport, que tiene el corazón contento y lleno de alegría, por definición, ante el menor estímulo que permita soltar propaganda de la causa. Pero no es Sport el representante del culerío mediático que más lo goza ante la hazaña (?) de los de su Lucho. Ved si no el juego de palabras que perpetra hoy en primera plana Mundo Deportivo. Se conoce que corrió el cava en abundancia en esa redacción a partir del momento en que el árbitro decretó el final del encuentro en el Estadio Municipal de Braga. De otro modo, jamás habrían llegado a este hallazgo de titular.

Portada Mundo Deportivo

Toma ya. Pues hombre, por lo menos nos hemos reído, aunque es un juego de palabras un poco boomer, no sabemos si las nuevas generaciones saben lo que es un “braguetazo”. A ver, un braguetazo es por ejemplo cuando te enrollas con la hija de tu seleccionador nacional para asegurarte de que estás en la lista. (Insertar GIF del Capitán América diciendo I Understood That Reference). Un seleccionador, por cierto, que dejó fuera del partido a Eric García, su central titularísimo, para que su Barça (el del seleccionador, no el de Eric, aunque también) no afrontara el riesgo de más lesiones. Luis Enrique es un señor que hace precisa y rigurosamente lo que le sale de las narices. Como los resultados le acompañan (nada para tirar cohetes, pero siempre cubre el mínimo y un poco más), es de esperar que seguirá haciéndolo mientras sus narices quieran.

Portada As Portada Marca

Derroche de imaginación (o de espionaje industrial) en As y en Marca, que salen con exactamente la misma portada, foto y titular. Final feliz. Pues muy bien. Os dejamos con un rápido recordatorio de cómo ha quedado la Nations League, aunque os sabemos al tanto de ello, por supuesto.

España, Croacia, Países Bajos e Italia jugarán la F4, sea lo que sea, dado que todos ellos se han clasificado para ello haciendo algo, no nos pidan que seamos muy específicos.

Bajan a la Liga B Gales, Austria, República Checa e Inglaterra. ¿Qué es la Liga B y qué deméritos acumulan esas selecciones para hacerse acreedoras a tal escarnio? Os lo miramos si queréis, en un rato os lo decimos.

Armenia, Rusia, Rumanía y Suecia bajan a la Liga C, que deben de ser ya las calderas de Pedro Botero, el infierno de Dante. Liga C, suena como el culo, ¿no? Suponemos que a Rusia la han descendido a esa fosa abisal por un quítame allá esas invasiones, pero lo de Armenia, Rumanía y Suecia nos parece una crueldad intolerable.  Son países que no han hecho mal a nadie, en particular los suecos que han dado al mundo a Abba, IKEA e Ingmar Bergman. La Liga C tiene que ser un lugar horrible donde las cremalleras se encasquillan todo el rato a ritmo de reggaetón. Nadie merece eso, pero nosotros tampoco nos merecemos los parones de selecciones y aquí nos tenéis.

Resistiendo.

Pasad un buen día.

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