Las mejores firmas madridistas del planeta

Cuando el pasado 18 de mayo se anunció a bombo y platillo el regreso de Karim Benzema a la selección, floreció dentro de aquellos que siempre confiaron en el genio lionés una vorágine de emociones inconmensurables. Un golpe de Justicia. Sí, Justicia con mayúsculas, pues la ocasión lo merece.

El proscrito volvía a casa tras estar más de cinco años apartado injusta e infundadamente de su selección, habitando en un sórdido ostracismo y siendo víctima de numerosos ataques procedentes desde las más altas esferas de la política francesa (Manuel Valls incluido, quien le calificó de “poco profesional”). También fue desprovisto de las garantías más básicas como ciudadano,  -presunción de inocencia incluida-, sufriendo por descontado el pernicioso efecto que generan los juicios mediáticos y populares, hogaño tan consolidados en las actuales democracias liberales como alejados de los asuntos que se dirimen en cada una de las instancias procesales. Es el signo irrevocable de una sociedad más proclive a las emociones que a los hechos fácticos, y la francesa no escapa de este mal endémico.

Le privaron de liderar a su país en una Eurocopa celebrada en suelo francés, le negaron la posibilidad de competir por un Mundial y le encerraron en una jaula en donde los prejuicios, las críticas iracundas y las encuestas a pie de calle hacían de barrotes. Un castigo draconiano, tanto para él como para los fervientes seguidores del buen fútbol, aquellos que saborean con deleite el fútbol de Karim y que lo han defendido hasta sus últimas consecuencias. Afortunadamente, la otra cara de la moneda se la brindó el Real Madrid, otorgándole un apoyo incondicional que sirvió al galo para, en aquella temporada, levantar la Orejona y anotar 28 goles entre todas las competiciones. Las restantes UCL vendrían como churros después.

Las notas del Real Madrid, 1 - Chelsea, 1

Con todo, los buenos (casi) siempre ganan. Tan solo una llamada telefónica sirvió para tender puentes y cicatrizar heridas en una guerra que solo se encargó de librar una parte, la Federación Francesa de Fútbol, pues Karim siempre esgrimió una voluntad inquebrantable para seguir vistiendo la elástica del gallo galo a pesar de las estomagantes circunstancias. Es evidente que prescindir de uno de los mejores jugadores del mundo conllevaba un coste demasiado elevado, inasumible para un Didier Deschamps que empezaba a percibir unos síntomas de desgaste preocupantes en el combinado. Karim volvió, sacó a su equipo de la UCI ante rivales directos, -Portugal y Suiza-, e impregnó un amor eterno omniabarcante por sus raíces. Sin revanchismos ni gestos provincianos, solo fútbol, esfuerzo y talento a raudales. Es la naturaleza de Karim, un tipo que se negaba a entonar la Marsellesa por ser un himno que “llamaba a la guerra”. Va en su naturaleza pacifista, elegante, ajena al conflicto; un carácter noble tanto dentro como fuera del campo que le ha hecho codearse entre los más eximios jugadores históricos del Real Madrid, capeando el eterno temporal de críticas feroces que le acompañó hasta 2019 y que solo unos pocos se atrevían a denunciar.

La selección francesa, por desgracia y para mi amargura, cayó eliminada contra todo pronóstico, pero no debe caer en el olvido la inmensa temporada de Karim en un año poco halagüeño para el club. 23 goles y 9 asistencias en 34 partidos de Liga en uno de los contextos ofensivos más desfavorables que se recuerdan. Dianas en los momentos clave contra Borussia Monchengladbach, -en el peor tramo del equipo en fase de grupos-. Inter, Atalanta, Chelsea, Atlético de Madrid, Barça… Todos fueron sus víctimas. Era la oportunidad óptima para ganar el Balón de Oro, pero fue insuficiente.

karim benzema logró 23 goles y 9 asistencias en 34 partidos de liga la pasada temporada

Por añadidura, desde que se fue Cristiano en el verano de 2018, el contraste es aún más grosero. Entre goles y asistencias suma 114, el líder de una tabla cuyo próximo perseguidor es Modric, a una distancia sideral con 36. Sus habituales socios en ataque, Asensio y Vinícius, comparten la escuálida cifra de 23 goles+asistencias en 3 años, lo que refleja a las bravas la soledad de un predicador en el desierto que mantuvo con vida a su equipo hasta el último suspiro. Labor impagable que, a diferencia de otros, no demanda de prebendas ni concilia con renovaciones abruptas. La noche y el día.

Benzema cayó derrotado en el Arena de Bucarest, fue el último en abandonar el césped y su mirada perdida tras la tortuosa tanda refleja la desolación de un futbolista que, atendiendo a sus méritos, no merecía tal destino. Volverá a pisar Valdebebas y nos regalará otra temporada, -la decimotercera-, siendo el capitán de facto, el líder indiscutible y el máximo reclamo de una entidad planetaria. Quién lo iba a decir cuando, hace menos de lo que parece, las demandas populares estribaban en colocar a Morata por delante y menospreciar a un genio sin paliativos apelando a la sangre de horchata. El vulgo frente al talento elitista e intelectual pierde una vez más. Perdónales Karim, no sabían lo que hacían.

15 de junio de 2021

Hoy se juegan dos partidos interesantes, a las 18:00, Hungría frente a Portugal y por la noche, Francia contra Alemania. Se prevé partidazo inmenso este último.

El día transcurre sin nada que reseñar, o al menos no lo recuerdo cuando me pongo a escribir por la noche. Senilidad galopante.

Cristiano no defrauda, pero es que Cristiano nunca defrauda, siempre cumple lo que promete, qué bestia es el tío. Ya es el jugador que ha participado en más Eurocopas y el máximo goleador histórico. Si sumamos ambos récords a su lista, ya solo le falta ser el hombre que más veces ha pisado Marte en jueves. Este señor es una locura, máximo respeto.

Tampoco defrauda el Francia-Alemania. Qué partido de fútbol. A los madridistas se nos cae la baba cuando conectan Benzema y Mbappé, Benzappé, como dice Quillo Barrios. Parecen Bogart y Bergman en París, antes de ir a Casablanca. El pase en profundidad de Karim a Kylian es una delicia suprema, Benzema centra al hueco en carrera, sin bajarse de la bicicleta, como un cirujano que trasplanta un corazón con una mano y toca el órgano (musical) con la otra. Si Mbappé viene, el que viene puede ser un año de una belleza máxima.

Benzema y Mbappé

 

16 de junio de 2021

Hoy libro. Llevo a mi hija al cole y desayuno en La Esquinita. Está nublado. Aún no ha empezado el verano y ya parece que se está acabando. Incluso me ha parecido escuchar al Dúo Dinámico cantar su réquiem estival a ritmo de tamborilero.

Mientras me sirven las tostadas leo que Jordi Hurtado cumple 64 años. ¡Solo 64! Y yo con estos pelos. Will you still need me, will you still feed me, when I’m sixty-four?

Tarde especial con mi hija. Voy a dejarla con su madre a su nueva casa. Se acaban de mudar, pero siguen hablando, así que no me preocupo, lo peor en estos casos es mudarse a Callao, eso no tiene solución. Cuando vuelvo a mi casa, recuerdo que no queda vino y paso por el Mercadona. No hay Vegas del Rivilla. Contratiempo importante. Miro en la sección de grandes añadas y atisbo mi próxima pieza: Dominio de Borja, en formato mágnum de garrafa de plástico de dos litros.

Una vez provisto de energía, marcho a casa, pero por el camino comienza a granizar con desesperación. Es una de esas tormentas que parecen pedirte matrimonio y para ello te envían un cargamento de diamantes directos a la cabeza.

Consigo llegar a casa con solo seis perforaciones de cráneo, cuatro agujeros en el abdomen y dos dedos menos. Podría haber sido peor. La odisea me ha dejado sediento y tengo la poca precaución de pimplarme una botella de agua antes de obturar las perforaciones causadas por el granizo en mi cuerpo. Parezco una fuente de El Retiro. Pongo la casa perdida de agua. Recojo el estropicio con una fregona y recopilo corchos para taponarme las fugas.

Una vez que ya no pierdo líquido, pum, el Madrid anuncia que se va Ramos. ¿Pero no decían que estaban acercando posturas para renovar el contrato? Pues parece que no. Y tiene que ser ahora, que acabo de cambiar de marca de vino. Ramos, ¿no podías haber elegido otro momento?

Ramos es probablemente es mejor defensa que ha tenido el Real Madrid en sus casi ciento veinte años de historia, pero es que he cambiado de vino de mesa y tengo que hacer la cata. En la vida hay que tener claras las prioridades, de modo que saco un par de copas del aparador (no me refiero a Courtois, sino al mueble) y comienzo. Pongo de fondo el partido de Italia porque tengo que seguir atentamente los partidos para escribir este diario (?).

Comenzamos observando ambos recipientes. El envase del nuevo vino es más esbelto que la clásica garrafa achaparradita del Vegas del Ribilla. La etiqueta del Dominio de Borja es de diseño más moderno, aunque imitando una tradición que probablemente nunca haya existido. Por lo demás, la estructura es idéntica: recipiente transparente y tapón rojo, como un sueco calvo y gordo al sol en Torremolinos.

Garrafas de vino

Hora de escudriñar el líquido. Decantamos a capella ambos vinos. A la izquierda, Dominio de Borja. A la derecha, Vegas de Rivilla.

Copas de vino

Examen ocular: el de Borja es más zaíno, chorreao, astifino y algo bizco. Mientras que el de Rivilla es lombardo, bragao, cornigacho y mogón (también tiene burbujitas).

En nariz: inclino la copa e inserto la nariz. Aspiro. Inhalo líquido, dejo de respirar y pierdo el conocimiento unos instantes. Vuelvo en mí, aunque algo aturdido. Desisto del examen olfativo. Total, me lo voy a beber, no a esnifar.

En boca: pruebo ambos vinos, pero no soy capaz de mantenerlo en la boca para apreciar ningún cariz especial. Según entran, me los bebo. El Rivilla es algo más fuerte, pero tiene mejor beber. Apunto comprar Rivilla cuando se acabe el Borja.

Una vez concluida la cata, me hago unos filetes y ya sí me centro en el Madrid, en Ramos y en Italia. Italia gana, el Madrid también y probablemente Ramos también. Sergio es más que una leyenda del club, lo ha dado todo, el Madrid y su afición se lo han agradecido y ha llegado el momento de terminar. Decía Míchel en la entrevista que concedió a La Galerna que el doctor Herrador siempre le decía una frase maravillosa: «Míchel, a todo le sobra siempre un año». Y el Madrid y Ramos han conseguido que no sobre un año. Es mejor irse con algo de fútbol aún que agotarlo en la grada.

Mañana a las 12:30 se producirá la despedida y homenaje a Sergio Ramos por parte del club. Todos deseamos que vaya por los cauces institucionales y de agradecimiento por ambas partes que merece el acto. Ramos es transparente para todo y seguro que apreciaremos en sus ojos su estado de ánimo, pero sea cual sea este, deseamos que todos estén a la altura.

Me voy a la cama.

 

Diario madridista de la Eurocopa:

Día 1, 2 y 3

Día 4

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, amigos lectores.

Hoy puede ser un gran día”, como decía ese ilustre culé que es Joan Manuel Serrat, “plantéatelo así”. En realidad, todos los días pueden ser un gran día si hacemos caso a la letra, ponemos la mejor actitud y vamos “duro con él”:

“Que todo cuanto te rodea lo han puesto para ti”, (Barça y Atleti).
“No lo mires desde la ventana y siéntate al festín” (no será Tebas quien adopte esa pose).
“Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien”. (¿Anticipa esta canción la actuación del equipo arbitral?).

El Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid empataron ayer a cero en un partido en el que las mejores acciones fueron realizadas por los porteros de ambos equipos, el alemán Ter Stegen y el esloveno Jan Oblak, y con ese empate se abre una estupenda posibilidad para el Real Madrid de colocarse líder a falta de tres jornadas para el final del campeonato. Quién nos lo iba a decir, con lo que nos ha tocado leer y escuchar sobre Zidane y los suyos desde hace meses.

Portada Marca

El diario Marca comete el desliz de olvidar que hay un cuarto equipo con mucho que decir todavía, el Sevilla, y titula abiertamente “En manos del Madrid”. No queremos ser cenizos, pero nos parece una falta de respeto olvidar al Sevilla en la pelea y que una victoria de los de Lopetegui y Monchi alias “sacaequipos” comprimiría aún más la clasificación y dejaría a los sevillistas en posición de competir por el título. Ya que hemos comenzado con canciones, hay otra del panameño Rubén Blades que dice que “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay, Dios. Como decía mi abuelita: el que ríe último se ríe mejor”.

Y si algo ha demostrado esta Liga es que no podemos dar nada por hecho, que es lo que hace hoy mayoritariamente la prensa deportiva. La Liga te da sorpresas, sorpresas te da la Liga. Cuando el Atleti podía esprintar de manera casi definitiva, perdió en casa con el Levante. Cuando todos los astros “tebanos” se habían alineado para que el Barça alcanzara el liderato, llegó el Granada y reventó el Camp Nou. Así que nos permitimos corregir el titular y decir: “En manos del Madrid y del Sevilla”. Y de Tebas y el CTA, que también tienen que hacer su trabajo:

“Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo,

Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos”.

El presidente de la Liga juega a ser ese martillo de la canción de Rubén Blades, si bien no ha logrado aún poner todos los clavos en el ataúd que algunos como él y Ceferin pondrían al Real Madrid. En un círculo de reducidísimas dimensiones, tanto que podría ser un llavero de Leo Messi colgando junto a su cadera, se menciona casi de tapadillo la respuesta del Real Madrid, Barça y Juventus de Turín a las amenazas mafiosas e impresentables de Aleksander Ceferin y la UEFA.

Portada As

“En blanco” es más genérico que “en manos del Madrid”, y puede servir para hacer referencia tanto a los madridistas como a los sevillistas, si bien en el subtítulo indican eso que tan pocas veces se ha cumplido esta temporada de “depender de sí mismo para ganar la Liga”. Hasta ayer mismo el Atleti dependía “de sí mismo para ganar la Liga” y volverá a hacerlo esta noche si el Real Madrid no se alza con la victoria, así que llamemos de nuevo a la prudencia y por una vez juguemos a cholistas y vayamos “partido a partido”.

Donde no hubo sorpresas fue en Segunda División y todas las portadas recogen la vuelta del Real Club Deportivo Espanyol a la Primera. Desde aquí nos alegramos enormemente por la vuelta de ese equipo hermano, una especie de reducto madridista en territorio hostil. El Espanyol es equipo de Primera, de donde nunca debió salir, y al igual que las cuatro veces anteriores en que perdió la categoría ha necesitado una sola temporada para recuperar el lugar que nunca debió abandonar. En Sarriá, en Montjuic, en Cornellá, o en cualquier lugar en el que pueda incomodar a Gerard Piqué.

Portada Sport

“La Liga se escapa” es un titular que firmaría el mismísimo Carlos Martínez acompañada del pronombre personal “nos”. El diario Sport utiliza la misma foto que el As y no nos queda ninguna duda: Messi estreñido. Perdón, ESTÁ-REÑIDO con el gol ante los tres rivales por el título, aunque por el gesto y si se amplía un poco la foto… esa mueca contrariada… dudamos acerca de lo primero. Los que no dan sorpresas son los artistas de la prensa cataculé a la hora de referirse a los nuestros: “El Real Madrid puede asaltar hoy el liderato”. Los verbos no son casuales y te sueltan “asaltar” en el sentido indicado por la RAE como “ataque realizado a una persona o lugar con el propósito de robar”. Váyanse a esparragar, señores.

Tampoco hay sorpresas en el resto de noticias del día: el Bayern gana la liga alemana por 9ª o 28ª vez consecutiva, hemos perdido la cuenta, Sexo es vida, Hamilton consigue la pole y, ¡anda, saltó la sorpresa!: “El PSG anuncia la renovación de Neymar”. Pensar que habíamos leído no menos de 200 portadas anunciando su inminente fichaje por los azulgrana junto a Haaland, Lautaro, LeBron James y Michael Jordan, y nos desayunamos esto. Petrodólares en lugar de pagos aplazados, no podemos comprenderlo.

Portada Mundo Deportivo

Dejamos para el final esta portada que nos ha dejado un chiste involuntario: “Regalo al Madrid” junto a la foto de Luis Suárez. No, amics, no, a quien se lo regalasteis fue al rival que os puede privar del ansiado título. Y ya que la cosa iba hoy de canciones, concluimos con la que nos viene a la memoria con la instantánea: “bailar pegados es bailar, abrazadísimos los dos, acariciándonos, sintiéndonos la piel, corazón con corazón…”. La sobredosis de almíbar nos lleva a parar.

Que pasen ustedes un buen día y que el mismo finalice como todos esperamos.

Madrid y Betis firman un gris empate en Valdebebas

El Real Madrid femenino no pudo pasar del empate (1-1) ante el Real Betis Balompié en su partido de la vigésimo sexta jornada de la Primera Iberdrola. Aixa Salvador adelantó a las verdiblancas y Kosovare Asllani rescató un punto para las locales desde el punto de penalti.

 

Corría el minuto 42 de juego en el Campo 11 de la Ciudad Deportiva del Real Madrid cuando Marta Cardona, la jugadora madridista más clarividente del curso, se plantó sobre el área del Real Betis en una situación de ventaja. La aragonesa podría haber disparado a puerta u optado por filtrar un pase al corazón del área. Es bastante probable que, en cualquier caso, el balón hubiese terminado dentro de la red. Sin embargo, la futbolista del Real Madrid se enredó sobre sí misma y el juego se trasladó manso hacia el área contraria, donde Misa Rodríguez se dispuso a guardar la posesión. Y de nuevo allí, en el otro extremo del campo y sin presión rival, la solvente guardameta volvió a perder el balón de manera inexplicable para ceder un córner.

La sucesión de infortunios habría sido una mera anécdota en cualquier otro partido, pero no ayer, pues tanto Betis como Madrid se empeñaron en firmar un duelo enmarañado, gris y carente de cualquier destello de brillantez. Poco pudo sorprender este escenario a los aficionados béticos, eso sí, que ya están acostumbrados a la penitencia a la que su equipo los ha condenado este año. La extrañeza corrió del lado madridista, ya que todas las jugadoras del Real se vieron contagiadas de la fragilidad y desacierto de su rival.

Marta Cardona

David Aznar mantuvo su once preferido, disponiendo el clásico 4-3-3 en el que entraron Marta Corredera como lateral derecho y Claudia Florentino en el centro de la zaga. Y, visto en retrospectiva, quién sabe si por ahí empezaron los problemas para su equipo. La pesadez de piernas —¿virus FIFA? — y la toma de decisiones equivocadas fue la tónica habitual durante los noventa minutos, sin importar el sujeto de la acción. Ni Kosovare Asllani, ni Sofia Jakobsson ni Marta Cardona supieron enlazar movimientos que encajasen en la partitura de las jugadas. Y por detrás, tampoco ayudó la lentitud de Aurélie Kaci o de Teresa Abelleira.

En el 22 avisó el Betis con un remate trastabillado que Mari Paz Vilas mandó al larguero, y poco después respondió el Madrid con un gran disparo a balón parado de Olga Carmona que despejó Méline Gerard. Pareció entonces que por esa rendija podría empezar a entrar la claridad, pero fue un espejismo. Poco a poco, las visitantes consiguieron hacer prevalecer el ritmo bajo en el juego que maximizaba sus esperanzas. En esa tarea destacó la portera Gerard —de la que por cierto se dice puede llegar a Valdebebas el próximo verano —, que supo tirar de veteranía para anestesiar cada saque de puerta.

Con toda lógica, el marcador no se movió una vez llegado el descanso. Tampoco lo hizo durante la reanudación, pues dos parones por molestias de Corredera y Ángela Sosa mantuvieron a las jugadoras frías otros diez minutos. La melodía no debió disgustar al banquillo bético, pues cabe recordar que el choque enfrentaba al tercer mejor clasificado con uno de los equipos más débiles de la tabla. Y por ahí, en la igualada de la contienda por lo bajo, empezó a tomar confianza el Betis.

El gol visitante fue buen ejemplo de ello, ya que para entonces las béticas ejecutaron una buena presión adelantada para robar el balón al borde del área blanca. Lo interceptó Sosa, la más lista de las verdiblancas, que no dudó en filtrar el cuero al área para cazar a contrapié a la defensa. Por el costado derecho apareció Aixa Salvador, y allí, con pocas opciones mejores, optó por probar fortuna y disparar a puerta. La decisión sorprendió a Misa, que vio cómo el golpeo la rebasaba por alto para poner el 0-1.

Thaisa

Por momentos, el resultado empezó a parecer más y más merecido: el demérito de las madridistas era total. Aun así, el tocar fondo produjo un efecto clásico en el fútbol, pues fue entonces cuando, con poco más que perder, el Real Madrid se lo jugó todo a lanzarse al ataque. El embate lo aguantó mejor que en otras ocasiones la defensa del Real Betis, pero el embotellamiento las penalizó a quince minutos del final.

Por simple insistencia, Kosovare Asllani encontró la línea de fondo dentro del área verdiblanca y buscó un centro hacia el área pequeña. Y ahí, en el intento de taponar el balón, la jovencísima central María Valle rozó el esférico con el brazo para conceder un penalti. La propia delantera sueca se encargó de transformarlo con mucha seguridad con su pierna derecha, y sin celebrarlo corrió en busca del arreón final.

Sin embargo no era el día de las blancas, que si por algo destacaron fue por su gris desempeño. Aun así, el 1-1 permitió a las de David Aznar seguir sumando en su carrera de fondo por Europa, esta vez con un paso corto.

 

Fotografías: Imago.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, queridos galernautas. Florentino Pérez es proclamado presidente del Real Madrid (su sexto mandato) al no haberse presentado otra candidatura. Según acta de reunión de 13 de abril de 2021 de la Junta Electoral del club. A esta noticia dedican principalmente sus portadas As y Marca.

Portada As Portada Marca

Esperemos que esta vez, tras el sainete-subasta de Jan Berlusconi Laporta, no vengan los de siempre con la milonga de que el preaval es una treta de Florentino para que nadie se presente y perpetuarse en el cargo. Vamos a ver, la obligatoriedad por parte de la junta directiva de presentar un aval por el 15 % del presupuesto ordinario viene recogida en la ley del deporte de 1990. De modo que parece obvio que si una candidatura no va a poder cumplir esa ley no se pueda presentar, de ahí que la exigencia del preaval para postularse a la presidencia del Real Madrid sea de Perogrullo. Cabe recordar que la obligatoriedad del preaval lleva vigente en los estatutos del club desde 1992, aunque muchos madridistas (incluso socios) lo desconozcan. Incluso tras el esperpento vivido en el Barça para presentar el aval ya hay voces dentro del propio club azulgrana que piden incorporar el preaval a los requisitos exigidos a las candidaturas.

Los estatutos del Real Madrid también contemplan que ese preaval sea otorgado por una entidad reconocida por el Banco de España (hay que asegurarse de que el futuro aval sea real y legal) y compuesto por patrimonio personal de los candidatos (para evitar que ninguna empresa, corporación, país productor de petróleo o empresa audiovisual sea quien gobierne al club). Como hemos escrito antes, el mejor ejemplo de la idoneidad de esta norma son las recientes elecciones del Fútbol Club Barcelona.

El señor Enrique Riquelme hizo una gira mediática para anunciar (ahora sí, ahora no) que se presentaría a las elecciones del Real Madrid. Sinceramente pensamos que Florentino merece seguir al frente del club para culminar la construcción del nuevo estadio Bernabéu (entre otras cosas), pero sí nos parece bueno para el Madrid que se hubiesen presentado otras candidaturas. La explicación esgrimida por Riquelme de que el adelanto electoral ha truncado sus posibilidades de ser candidato suena a excusa. Parece sensato que la junta directiva elegida (cualquiera que hubiese sido) contase con margen de maniobra para diseñar la compleja próxima temporada y resolver los no pocos retos que se le presentan al club. Sinceramente, pareciese como si Enrique Riquelme lo que de verdad haya buscado con todo esto hubiese sido publicidad para sí mismo y sus empresas, pero esto no deja de ser una opinión personal.

Lo que no es opinión es que Florentino Pérez inicia un nuevo mandato en el que puede alcanzar en títulos (incluidas Copas de Europa) a D. Santiago Bernabéu, algo impensable hace un par de décadas. No se trata de dorar la píldora a Florentino, pero vista con perspectiva, su labor al frente del club es epatante e indiscutible; saneamiento y estabilidad económica, nueva ciudad deportiva, nuevo estadio o lluvia de títulos en las secciones de fútbol y baloncesto son algunos de sus logros.

Dentro de unos años, al echar la vista atrás, se comparará en méritos, capacidad e importancia histórica a Bernabéu, Muñoz y Ferrándiz con Florentino, Zidane y Laso. O a alineaciones terminadas con Di Stéfano Puskas y Gento con otras mediadas con Casemiro, Modric y Kroos. Y no, no creemos que estemos exagerando, aunque el polvo levantado por la velocidad del presente no permita ver el camino recorrido hasta que el tiempo lo haga posarse de nuevo en el piso.

Tras esta amplia digresión, volvemos a las portadas. Además de la reelección de Florentino, As destaca que Zidane sueña con Anfield (gracias, Valdano, por tu hachazo dialéctico a Klopp) y que su mayor preocupación es la recomposición de la defensa. Ambas preocupaciones y anhelos son comunes a todo el madridismo y pensamos que no estaría mal, dados los precedentes, confiar en la labor de Zidane y en los bemoles que le van a poner los jugadores que finalmente coloque en el campo.

Nos llama la atención la noticia que aparece en el bajo faldón: “Joao Félix, diez días KO”. Diantres, ¿acaso se peleó contra Tyson?

Florentino 2025 titula Marca y explica los motivos de su reelección y sus logros al frente del Real Madrid anteriormente comentados en este Portanálisis.

Portada Sport

Salimos ahora de la sección de información deportiva y nos sumergimos en la de literatura de ficción. Agüero se acerca y en Francia ven a Neymar en el Barça resalta el ínclito Sport. Tienen que vender periódicos y apelar al instinto básico del aficionado culé es normal, absurdo, pero normal. Neymar cobra casi el PIB de un país, entendemos que pretenderán que venga a un Barça quebrado como mileurista. En fin…

Mundo Deportivo trae un puzle en su portada, por si os aburrís. Ay, casi se nos pasa, debajo del pasatiempo puede leerse: "Forbes: El Barça es el club más valioso". Lo que decíamos, ciencia ficción.

Portada Mundo Deportivo

Toda la suerte del mundo para Florentino Pérez y su junta directiva en este nuevo mandato. Feliz martes de previa de Champions. El Liverpool espera mañana.

Nunca fui demasiado mourinhista. No me gustan los extremos, así que no diré que fui anti ni que fui pro. Simplemente reconozco que volví a ilusionarme con él, que levantó a un equipo muerto; pero también que no ganó casi nada con una de las mejores plantillas y generaciones blancas que recuerde. Sin embargo, si hay algo que me disgustó siempre de la época Mou fue que invirtió los términos del Madrid: nosotros, que siempre habíamos sido altaneros y orgullosos, con él empezamos a practicar el arte oscuro de la queja y el victimismo. Siempre tuve esa actitud por un síntoma de decadencia: el Barcelona ganaba sus títulos sin hacer referencia ya a árbitros y dictaduras, como había sido costumbre histórica, mientras nosotros culpábamos al calendario, a Ovrebo y al horóscopo de nuestros males. Más me daba cuenta ese falso martirio del cambio de hegemonía que las Champions y los Balones de Oro al otro lado del Ebro.

Siempre habíamos sido altaneros y orgullosos, con Mourhino empezamos a practicar el arte oscuro de la queja y el victimismo

Tras unos años de cambio en la tendencia ganadora, donde el Madrid vuelve a coleccionar tantas Champions y victorias como humillaciones europeas y directivas el Barcelona, en mi interior seguía necesitando ese gesto victimista que dejase claro que la hegemonía seguía siendo nuestra. Y creo que es Koeman el hombre perfecto para llevar a cabo este cometido: no para de quejarse desde la jornada uno, y llora en cada rueda de prensa que tiene que dar en condiciones adversas. No ha entonado un solo mea culpa, llega a rajar incluso de su propia plantilla. Habrá quien diga que ha resucitado a un muerto con esa actitud, exactamente el mismo diagnóstico que aquel que se ofrecía con Mou. Para mí esto es simple y llanamente síntoma de debilidad. Vendrá el victimismo y tendrá tus ojos turquesa, Ronald. Señal inequívoca, una vez más, del sorpasso histórico.

Koeman

Mal haría el Barcelona en achacar la derrota en el clásico al árbitro, al tiempo de descuento o a la lluvia copiosa, qué sé yo. Y bien haría en analizar verdades que nadie por allí se atreve a decir: que De Jong no arranca, que Dembelé y Griezmann no son estrellas para un club así, que Pedri parece Isco sin gol, que en asuntos de centrocampismo, sus asuntos, lleva años el Madrid comiéndose la tostada, que Messi no es que ya no sea un jugador para tener un salario cinco veces mayor que el segundo mejor pagado del mundo, es que quizá no deba estar entre los mejor pagados del mundo. Sin embargo, Koeman obviará esto y hablará de la lluvia. Y mientras, el Madrid a lo suyo, huele la sangre: Carthago delenda est.

 

Fotografías: Imago.

El resultado de los últimos días ya lo saben ustedes. El Real Madrid al completo ha cumplido con sus objetivos de forma tan brillante como esperanzadora. El Liverpool es el equipo más europeo tras el Madrid, y el Fenerbahce era la última y compleja oportunidad para un equipo castigado por el infortunio. Para completar la semana, un doble clásico conseguido con intensas emociones postreras. El sábado, el equipo de Zidane se acostó como líder; el domingo, los de Laso ataron la primera posición definitiva en la que llaman liga regular.

Se ha extendido de forma innecesaria el malentendido de que en deporte sólo cuentan los títulos. Quizás los resultados del Real Madrid no cristalicen en ningún trofeo, pero, a estas horas, la satisfacción exagerada, el chorro caudaloso y narcótico de serotonina —la hormona de la felicidad— se desplaza por mi cuerpo para cubrir hasta la última molécula que me da vida. Disfruten ustedes sin freno, porque no creo que haya habido —ni habrá— muchas semanas como ésta en la historia del Real Madrid.

Disfruten ustedes sin freno, porque no creo que haya habido —ni habrá— muchas semanas como ésta en la historia del Real Madrid

Nuestros equipos han sido robustos, modernos, rápidos; con unos entrenadores, Zidane y Laso, monta tanto, diseñadores precisos de las estrategias, veladores de la forma de sus hombres. Los jugadores legendarios —Rudy, Modric, Kroos, Llull, por citar algunos—– siguen desplegando el manual madridista, para que el talento de Benzema y Laprovittola, por ejemplo, fluya cuando sea necesario.

Rudy Fernández y Modric

¡Y los jóvenes! Vinícius es Garuba, o al revés, casi gemelos por poderío, arrojo y la incontenible energía de la juventud. Abalde, Mendy, Alocén, Militao, Garuba, etc., para qué voy a decir más nombres que ustedes conocen. El relevo es seguro y firme, como los cimientos del nuevo Bernabéu.

Y ayer, recibió la alternativa en una plaza de primera un jovencísimo novel. Culminó una faena soberbia, exacta, templada, aún y con los victorinos que le iban llegando: Pau Gasol y Brandon Davis, nada más y nada menos. Tristan Vukcevic es una joya de 18 años que cualquier orfebre quisiera terminar de pulir: 11 puntos, 4 rebotes en veintiún minutos. Y lo mejor, con él en cancha, el Madrid se impuso por 15 puntos al Barcelona. Con otra circunstancia nunca vista: dos jovencísimos —Vukcevic y Garuba— resultaron claves en un duelo reservado a jugadores curtidos.

¡Cuidado, caballeros! El Real Madrid está en forma

Casi fueron calcados los clásicos. El Madrid dominó con superioridad inapelable. Pudieron rematar a sus rivales, pero algún despiste y la falta de concreción en las jugadas conforme discurría el partido lo impidieron. Los azulgranas se encomendaron a sus principios —la posesión, unos; la defensa, los otros— para apurar sus opciones que les llegaron con el partido casi terminado.

Por fortuna, el inconmensurable talento de Laprovittola se asomó al Palau barcelonista para concluir el partido con una jugada primorosa. Por fin, el destino sonrió al equipo de Laso, sufriente como ninguno durante el curso. Como la de sus compañeros futbolistas, su victoria lanza mensajes en muchas direcciones: al resto de Europa y al propio Barcelona, dominador durante este año. ¡Cuidado, caballeros! El Real Madrid está en forma.

 

Fotografías: Imago.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

¡Buenos días, queridos galernautas! Al igual que Garcinuño tenía cuerpo de un clásico como Góngora en Amanece que no es poco, nosotros tenemos cuerpo clásico, en este caso de Real Madrid – Barcelona. Nos hemos levantado dando un salto mortal, hemos echado un par de huevos a la sartén, dando volteretas hemos llegado al baño, nos hemos duchado y hemos despilfarrado el gel; porque hoy, algo nos dice que vamos a pasárnoslo bien (un saludo a nuestro querido David Summers).

Portada Marca

Felicitamos a Marca por su portada, han estado brillantes transformando el cartelón electoral de Jan Berlusconi Laporta en el Paseo de la Habana por un anuncio del clásico. “Queremos volver a veros” reza el cartel modificado por Marca. QUEREMOS VOLVER A GANAROS decimos nosotros. Somos el Madrid y cuantas más dificultados encontremos (o se nos pongan) en el camino, más vamos a luchar: que se marcha el Atleti en la tabla, a por él vamos; que se nos complica la Champions en fase de grupos, nos rehacemos y pasamos primeros; que se nos lesiona hasta el césped del Di Stéfano, volvemos a echar un par de huevos a la sartén, Zidane cocina los esquemas que sean menester y nos sobreponemos. Somos el Madrid, somos el puto Real Madrid (con perdón) y no nos amilanamos nunca.

La portada de Marca también produce en el lector el deseo de volver a ver un Real Madrid – Barcelona en el nuevo Santiago Bernabéu, con público y con el coronavirus y los culés derrotados. Es un deseo lógico y que para nada desprecia al actual estadio madridista, el Alfredo Di Stéfano, el mejor futbolista de todos los tiempos. Hecho que nos infla de orgullo y nos incita a pavonear de ello.

Sabemos que algunos como Klopp no piensan igual, peor para ellos. Jesús Bengoechea respondió como merecía al entrenador del Liverpool en nuestro canal de YouTube. Incluso Koeman afeó las palabras de Klopp y no se le cayeron los anillos en reconocer la acertada decisión del Real Madrid para elegir hacer las obras del nuevo estadio en este momento.

Tuit Koeman

Aunque la mejor respuesta a Jürgen Norbert Klopp se la ha dado Jorge Alberto Valdano: “Cuando el Santiago Bernabéu esté terminado el que va a parecer un campo de entrenamiento va a ser Anfield”. Zas, en toda la boca. Disfrutad.

Tuit Valdano

La portada de As apela al mismo espíritu de la misma frase del cartel de Laporta, pero adolece de la brillantez mostrada en Marca. “Ganas de volver a verse” puede leerse sobre un fotomontaje del clásico banderín con flecos que se intercambian (o se intercambiaban) los equipos antes de inicio de un choque. Dentro del mismo vemos las imágenes de Zidane y de una señora de Vitoria con moño que parece llamarse Miren por la expresión de su cara. Da la sensación de que esta señora está gritando: “Antxon, ¡¿otra vez vuelves de la sociedad cargado?!”. Un trago de café después comprobamos que estamos equivocados y que la señora de Vitoria con moño que parece llamarse Miren por la expresión de la cara no es tal, sino Ronald Koeman.

Portada As

Destacan que Piqué sí llega al clásico, pero Hazard no. Como tampoco podrá arbitrarlo Mateu al haberse lesionado y el elegido para sustituirlo ha sido Gil Manzano.

Sport repite en su portada a los protagonistas (Benzema y Messi) que también eligió Marca. Pero lo que más llama la atención es la parte superior. Resaltan que debutó Pau Gasol con el Barcelona de baloncesto, hecho del cual nos alegramos muchos madridistas porque admiramos a Pau como deportista y como persona, pero indican: “Derrota Intrascendente del Barça ante el Bayern (72-82)”. Vamos a ver, intrascendente no define como merece a esa derrota. El Barcelona no compitió, hay que decirlo claro. Y no compitió por miedo a un Real Madrid de baloncesto esquilmado que ha sufrido aún más infortunios que el de fútbol. Es un hecho deleznable la falta de respeto que ha mostrado el Barcelona por la competición, convirtiendo el partido contra el Bayern en una pantomima.

Portada Sport

Como curiosidad, eso sí, queda para el recuerdo que el Bayern metió 82 puntos al Barcelona, en homenaje al 8-2 que supuso la ¿penúltima? eliminación culé en Champions. Disculpad, son tantas que ya mezclamos los ridículos sufridos ante Roma, Liverpool, PSG o el mismo Bayern.

Os dejamos por aquí también la portada de Mundo Deportivo, que parece un catálogo del Venca con futbolistas de Barcelona promocionando camisetas.

Portada Mundo Deportivo

Recordad, Barcelona, QUEREMOS VOLVER A GANAROS.

Pasad buen sábado y ¡hala Madrid!

Dijo el poeta que todas las muertes son la misma muerte. Lo mismo puede decirse de los parones de selecciones: son todos el mismo aunque las fechas traten de mover a equívoco. A fin de entretenernos en este nuevo y nefando parón —que es el de siempre—, emprendemos esta serie titulada “El que nunca llegó”, en la que cada autor galernauta ha escogido un gran jugador que le habría gustado ver de blanco y que, a veces a pesar de las especulaciones, nunca llegó a recalar en el Madrid.

 

Francesco Totti, el octavo rey de Roma

Según la leyenda Roma tuvo siete reyes: Rómulo, el fundador, asesino de su propio hermano, como Caín; Numa Pompilio, que ahora ha abierto un restaurante de moda en Madrid, a donde va a comer Monedero después de las manifas; Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio, a quien llamaron el Soberbio. Luego, varios milenios después, vino Totti, que fue rey de Roma por aclamación popular. A Totti lo intentó fichar Florentino sin éxito, pues si existe algo en esta vida con lo que el Madrid todavía no puede competir, es Roma, la caput mundi. Totti es el jugador que más me hubiera gustado ver de blanco, porque Totti es Roma, la encarnación de una ciudad-mundo sobre la que gobierna Dios a través de la luz y de la belleza. Totti en el Madrid habría sido un segundo Cisma de Occidente, robarle como hizo Aviñón, los papas a la capital de Cristo. Sin embargo Dios, que es del Madrid pero también a veces un juez implacable, castigó la desmesura florentinista y en su lugar le impuso la penitencia del año de Queiroz: un Madrid con Figo, Raúl, Roberto Carlos, Zidane, Ronaldo, Beckham y Totti, qué duda cabe, habría relegado la salvaje maravilla del Cinquecento a una anécdota en los libros de Historia del Arte.

Totti rey de Roma

Seguramente Totti no llegó tampoco al Madrid porque la Roma se salvó de la quema del Moggigate. En el naufragio del calcio y a pique del colapso financiero, pudo retener a gran parte de aquel equipazo que ganó un Scudetto y encadenó seis subcampeonatos en la primera década del nuevo siglo. Florentino, al fin, con su primer imperio derrumbándose, se trajo, quizá como epítome de toda la cadena de acontecimientos que desembocaron en su dimisión, a Caravaggio en vez de a Rafael: Antonio Cassano, a quien Totti convirtió en su hermano menor cuando aterrizó desde Bari en la Roma de Capello, vino a Madrid con toda su pillería y la poca vergüenza del Mezzogiorno. Se pasó un año y medio comiendo Nutella y probando a todas las camareras del hotel de concentración. Si la serie Gomorra llega a rodarse diez años antes, Cassano habría sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores secundarios del clan de los Savastano, con su talento endemoniado, su cara picada de acné juvenil y su encantadora sonrisa de brigante. Madrid, por desgracia, se quedó sin ver a Totti, aquel príncipe romano que con una imaginación del Renacimiento y un talento sudamericano, discutió él sólo, vestido de rojo garibaldino, la hegemonía de los gigantes del norte. Y el mundo asistió al cataclismo de Los Galácticos preguntándose, como cuando se recuerda la película de Napoleón que quiso rodar Kubrick, qué superproducción fastuosa se perdió para siempre.

Totti Cassano

Totti nunca fichó por el Madrid, ni por ningún otro equipo. Su vida está marcada por la negativa a los dos clubes más grandes de Europa. Como buen romano, salir del nido es una odisea terrible para la que hay que tener mucho valor, pues cuando se tiene de madre a una loba y de padre a Dios, la fábula del hijo pródigo puede terminar siendo un cuento de terror. Totti prefirió no separarse de las mujeres de su vida antes que probar fortuna con las camisetas más gloriosas del fútbol mundial. Una, su madre, rehusó en su nombre los trescientos millones de liras que Berlusconi ponía sobre la mesa para llevárselo al Milan cuando tenía doce años. La otra, claro, su mujer, la madre de sus tres hijos. «Lo pensé, lo pensé mucho, pero la conversación que tuve con mi familia me recordó de qué va la vida: el hogar lo es todo», escribió en 2016 en The Players Tribune. El último fantasista italiano se acabó convirtiendo en una estatua de mármol, «en otro monumento más de Roma», como dice ahora, que está jubilado e intriga, como un tirano griego desterrado de su ciudad en la corte del rey persa, para volver a la Roma «hasta de utillero», que decía Di Stéfano. De casa de sus padres los vecinos robaban asiduamente la alfombrilla de la entrada, por guardar un recuerdo de Il Capitano, un objeto en donde el dios de los ricos y de los pobres, de los patricios y de los plebeyos, hubiera puesto el pie: lo más parecido a la vida de Totti en Roma debió ser la de Maradona en Nápoles.

Totti Maradona

Sabiendo que no pudo visitar el Coliseo hasta después de retirarse, es normal entender por qué un tipo así no abandonaría jamás su lugar de nacimiento. Sobre todo si es Roma, un sitio donde la adoración por la divinidad se ejerce por costumbre desde hace tres mil años y donde la raya entre lo humano y lo sobrenatural siempre es difusa. Totti, que no habla italiano, sino romanesco, el dialecto que forjaron los habitantes de Roma cogiendo algo de todos los que pasaron por allí a lo largo de los siglos, nació hace 45 años junto a San Juan de Letrán. Letrán fue la primera residencia de los papas por más de mil años, es decir, el ombligo del mundo, se entiende. Con seis años su madre lo llevó a una audiencia de Juan Pablo II y sin que nadie supiera muy bien por qué, Karol Woyjtila se paró delante de él, un chiquillo regordete y rubísimo, tudesco, y lo bendijo. Luego su padre lo llevó un día al Olímpico a ver a la Roma y desde entonces su corazón de romano puro le perteneció a un club nacido de una escisión de la Lazio en los arrabales populares de la ciudad. Club que tiene, además, por lema, «che Dio ve furmini». Y Dios fulminó el primer proyecto de Florentino, cual Moisés bajando con las tablas del Sinaí, cuando el presidente quiso traérselo en el mejor momento de su carrera. Totti tenía 28 años y estaba pleno de talento, carisma y fantasía. El Madrid, que es imperio, lo habría incorporado a su panteón como una de esas exóticas deidades orientales que los romanos importaban de los países lejanos que conquistaban con sus legiones, habría sido por tanto un diosecillo menor, y no Júpiter. Lo rechazó porque ya estaba inmerso en su propio choque de gigantes: quería ganar más títulos con la Roma, quería arrebatarle la gloria al Inter de Ronaldo y Cúper, al Milan de Ancelotti y Shevchenko, a la Juve de Nedved, Buffon y Del Piero. Dos años después, llegó al Mundial de Alemania peleado con su entrenador, con la Roma a punto de quebrar y con el peroné lleno de clavos y arandelas, como escribió Enric González. Había pasado su momento.

Totti Campeón del Mundo

En sus Historias del Calcio, González recoge una definición maravillosa de la romanidad, atribuida a Stendhal, famoso por su amor, literario y del otro, por Italia. «Los romanos son católicos descreídos con un sentido innato de la propia impunidad, mentirosos y fascinantes, tenaces en la pereza, orgullosos y carentes de dignidad, amantes de la elegancia, las cuchilladas, el oro y la sangre». Totti fue tan famoso a lo largo de su carrera por sus arranques viscerales como por los regates inverosímiles dentro del área; tanto por sus goles impregnados de una esencia antigua, del misterio genial de lo que no se puede describir, como por tarjetas rojas motivadas por sus súbitos gestos atrabiliarios. Como escupirle a un danés en la Eurocopa de Portugal de 2004, verano en el que Florentino, tras el descalabro, le ofreció «de todo, menos el brazalete de capitán, ni cobrar más que Raúl». Rechazó al Madrid por su mujer pero lo primero que hizo antes de comenzar la nueva temporada fue ir con la camiseta azurra del partido del escupitajo a ofrendársela a la Virgen del Divino Amor de Roma porque la vida de un romano comme il faut es un parpadeo entre tres mujeres: la madre, la esposa y la Virgen. Totti, hombre muy devoto, tanto como puede serlo un hijo de la ciudad que así como invoca al papa-rey, lo desentierra, ultraja y lanza su cadáver al Tíber, quería ser diferente, y en el mundo de lo líquido, la diferencia era quedarse toda la vida en un mismo club. Y se quedó, sacrificando dinero y títulos, aunque convirtiéndolo inevitablemente en su propia satrapía, pues después del papa, en Roma no mandaba nadie más que Totti, y eso lo sabía cualquier entrenador, futbolista o dirigente que se acercase a las instalaciones de Trigoria, donde entrena la Roma.

Totti con su mujer

Totti era un trescuartista puro, un mediapunta, para entendernos, aunque a la Roma la movía como si fuera él mismo un regista, el director, al menos en su primera juventud. No era un genio lánguido, su arrancada era prodigiosa, muscularmente estaba más cerca del Púgil de las Termas que del clásico artista macilento que se agota a los sesenta minutos de partido. La última parte de su carrera, lastrado por las lesiones y por la pérdida de potencia física, se la pasó casi de segunda punta, de falso 9. ¿De qué habría jugado en el Madrid galáctico? Es difícil imaginarlo pues estamos hablando de un equipo que tenía a Guti de pivote y a Beckham de mediocentro organizador. Es decir, de una fantasía tropical que en sí misma era una imposibilidad metafísica, un disparate maravilloso que no podía sostenerse de forma continuada en el tiempo. Seguramente habría jugado más cerca del área, porque su facilidad para marcar goles era prodigiosa: con las dos piernas, con la cabeza, desde dentro del área, desde fuera, regateando, al primer toque, de cualquier manera.

Totti Guti

En el Madrid, seguro, habría explotado el duende, eso tan absolutamente taurino que, junto a un carácter tan pasional, puramente latino, lo habría convertido en un niño bonito del Bernabéu. Totti tuvo siempre salidas y desplantes de torero gitano. Como cuando, siendo todavía un desconocido para el mundo, con el 20 a la espalda, en una Italia capitaneada por Maldini y en la que estaban Toldo, Cannavaro, Nesta, Del Piero, Albertini, entrenada nada menos que por el mito viviente, Dino Zoff, no se le ocurre otra cosa que meter a su equipo en la final de la Eurocopa a lo Panenka. Nun te preoccupá, mo je faccio er cucchiaio, le dijo en romanesco cerrado a Maldini. Er cucchiaio. En el Amsterdam Arena. Lleno de holandeses. A Van der Sar. Totti le hizo er cucchiaio a aquel gigante naranja y aunque luego Italia perdió la Eurocopa contra la Francia de Zidane, en la prórroga, gol de oro, también volvió a meter otro penalti capital, seis años después. En Alemania, contra Australia, en el minuto 95 de unos octavos de final más italianos que los spaguetti a la carbonara, metió el penalti perfecto con el mismo pulso con el que había engañado a Van der Sar. Ese Mundial, sin embargo, sí que acabó ganándolo. Y entonces, como tras ganar el Scudetto de 2001, Totti volvió a meter a un millón de personas en el Circo Máximo. Se entiende que, ante la tentación de sacar a bailar siquiera un día a la ciudad más hermosa del mundo, incluso ganar una Copa de Europa con el Madrid sea una idea que palidece.

Fotografías: Imago.

 

Índice de El que nunca llegó:

Capítulo 1: Futre, el que nunca llegó

Capítulo 2: Dominique Rocheteau, el que nunca llegó

Capítulo 3: Joaquín, el que nunca llegó

Capítulo 4: Oscar Schmidt, el que nunca llegó

Capítulo 5: George Best, el que nunca llegó

En el año 1140 el emperador Conrado III sitió Weinsberg, en el valle del río Sulm. El asedio fue lento y difícil, pero consiguió avanzar hasta lo inevitable. A sus habitantes no les quedó más remedio que pedir clemencia y ofrecer numerosas compensaciones para evitar la total destrucción de la ciudad. El emperador, furioso por una defensa tan aguerrida y por una resistencia tan prolongada, sólo hizo una concesión: perdonar la vida de las mujeres, y permitir que se llevaran consigo únicamente aquello que pudieran cargar. Al día siguiente, las mujeres abandonaron la ciudad cargando como buenamente podían con sus hijos, padres y maridos. El emperador, conmovido ante semejante muestra de nobleza, ingenio y valor, modificó su talante y decidió amnistiar la ciudad e indultar a todos sus habitantes.

Así se halla Zinedine Zidane, el segundo entrenador con más partidos y más títulos en una centenaria historia de éxitos, sitiado por unos medios que no le perdonan que los haya dejado una y otra vez en evidencia, y asediado por una parte del madridismo ávida de nuevas caras, deseosa de nuevos fichajes, y anhelante de nuevos proyectos.

Así se halla Zidane, el segundo entrenador con más partidos y más títulos del Madrid, sitiado por unos medios que no le perdonan que los haya dejado una y otra vez en evidencia, y asediado por una parte del madridismo ávida de nuevas caras, deseosa de nuevos fichajes, y anhelante de nuevos proyectos

El año 2018 se culminó con la tercera Champions consecutiva, la cuarta Copa de Europa en cinco años; pero 2019 fue un año de marejada para el madridismo. El año 2020 se solventó con una Liga ganada con un mérito enorme y en unas circunstancias complicadísimas; pero 2021 se está haciendo largo a quienes no terminan de asimilar la condición en que se encuentran las finanzas de los clubes, y no alcanzan a discernir con lucidez el valor de Zidane como muralla protectora y como bastión de la estabilidad.

Zidane campeón Liga

Zidane ha lucido una adaptabilidad enorme a todo tipo de contingencias, ciclos y sucesos, ha ganado tanto en entornos boyantes como en momentos depresivos; lo mismo ha alineado a la BBC en su mejor momento que ha confeccionado convocatorias con una tercera parte de castillistas. Siempre se ha mostrado como un hombre de club. Zidane constituye además un ejemplo moral. En un tiempo de crisis de valores, es una referencia y un modelo de las virtudes madridistas: siempre confía en la victoria, nunca se rinde, y jamás se lamenta. Encarna perfectamente el epíteto del himno: es un caballero del honor en una época donde cada vez hay menos caballeros, y donde cada vez importa menos el honor.

Debería ser, por consiguiente, el madridismo sano, maduro, y clarividente, con el presidente Florentino Pérez a la cabeza, quien llegado el momento rescatara su figura de la ira y saña del madridismo extramuros, de aquéllos madridistas nerviosos e impacientes que portan la irritación por bandera, de ese madridismo caprichoso e incendiario, calígula y nerón, que espera soliviantado con palos y antorchas el derribo y la caída del entrenador.

Zidane ha lucido una adaptabilidad enorme a todo tipo de contingencias, ciclos y sucesos, ha ganado tanto en entornos boyantes como en momentos depresivos. Siempre se ha mostrado como un hombre de club. Zidane constituye además un ejemplo moral

Si la situación económico-sanitaria no permite que el club haga los fichajes pertinentes para dar un salto cualitativo y competitivo a la plantilla; si no hay sosiego, calma ni temple entre la masa social; si no hay tolerancia ni comprensión con la coyuntura actual; si el técnico no puede ejercer de seguido como Miguel Muñoz, porque el signo de los tiempos hace que prime la inmediatez sobre la solidez, debería ser el propio club quien preserve a Zidane de una erosión absolutamente innecesaria.

Se trataría, o eso esperamos, de un pacto para darle descanso y no quemar un activo tan valioso para el conjunto de la institución. No se podría descartar la idea de un entrenador puente que trabaje con los jóvenes canteranos y diera cierto respiro a Zidane, para que éste vuelva con un gran proyecto ilusionante con grandes nombres y figuras. Parece evidente que cuando volvió, se aseguró una renovación progresiva de la plantilla que no ha sido posible ejecutar por las circunstancias pandémicas.

El sustituto de Zidane

Renunciar a una figura de su dimensión carecería de todo sentido y lógica para la entidad. Se propondría a Zidane ascender en el organigrama a una secretaría técnica de amplios poderes. Desde ahí prepararía el terreno y la creación de un nuevo proyecto, como el de la vuelta de Florentino en 2009, liderado por él mismo. Zidane ha demostrado visión para detectar el talento, como con Benzema, Varane y Hazard; claridad de ideas a la hora de elegir jugadores válidos para sus propósitos, como Mendy y Valverde; capacidad de gestionar grandes estrellas y egos fuertes, como Cristiano y Ramos; así como habilidad y manejo de los tiempos para desarrollar jugadores jóvenes como Casemiro, Rodrygo y Asensio.

Renunciar a una figura de su dimensión carecería de todo sentido y lógica para la entidad. Se propondría a Zidane ascender en el organigrama a una secretaría técnica de amplios poderes. Desde ahí prepararía el terreno y la creación de un nuevo proyecto, como el de la vuelta de Florentino en 2009, liderado por él mismo

No será fácil convencer al galo, con una fuerte ética del compromiso y un marcado sentido de la responsabilidad y del trabajo, para que dé un paso al costado. Sin embargo, otro año más como 2019, 2020 y 2021, con un Real Madrid de entreguerras, donde el viejo proyecto de 2009 se agota pero no muere, donde no tiene lugar un nuevo alumbramiento, se podría llevar por delante a un entrenador que todavía tiene muchos años por delante para impartir su magisterio y sabiduría, así como para llenarnos de trofeos las vitrinas.

Después de esta travesía por la austeridad, Zidane no debería caer antes de llegar a tierra prometida. Se lo merecería tanto o más que los aficionados. Nadie como Zidane ha dominado la alquimia de convertir la necesidad en virtud; y nadie como él ha transformado la virtud en una Copa de Europa tras otra. Debería poder disfrutar de nuevo del fasto, el lujo y la alegría. La cuestión es que ahora vivimos tiempos de sobriedad y responsabilidad, y todavía no sabemos cómo ni cuándo llegará una nueva generación de grandes jugadores.

 

Fotografías: Imago.

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