Buenos días. Las portadas deportivas de este lunes son, en términos estrictamente científicos, un poco meh. Marca y As se entregan al Gran Premio de Madrid de F1, y hacen bien: para una vez que hay coches dando vueltas por la capital sin estar buscando aparcamiento, conviene celebrarlo.
En el ámbito portadil culé, Mundo Deportivo abre con «Pleno al 15». Sport, quizá por aquello de diferenciarse de la competencia, elige «Pleno al quince». La creatividad, al igual que la ecuanimidad, siempre ha sido una de sus características principales.
El mamífero medio diana de los medios generalistas recibe la idea de un Barça perfecto, sin puntos débiles, implacable. Porque el mamífero medio está imbuido en sus quehaceres y prefiere apagar la vocecita interior que le dice: ¿no te das cuenta de que aquí pasa algo? Eso, quien tenga vocecita interior, porque no es extraño albergar un mono con platillos en la oquedad craneal.
Quien cuenta con algo dentro del coco, aunque sea un pequeño celebro y un exiguo bulbo raquítico, sabe que la gasolina —vendas, TV y batidos aparte— del FC Barcelona proviene desde hace décadas y varios regímenes políticos del surtidor manejado por las diferentes piezas que componen el fútbol y el Gobierno español.
Centrémonos en lo sucedido ayer en el Levante-Barça.
Sobre este tema, tenéis a vuestra disposición dos contenidos en La Galerna: «Lamine Penal y los sicarios del silbato», de William Pogue, y «Así pitó González Esteban en el Levante–Barcelona», de Alberto Cosín.
Continuamos. Al comienzo de la segunda parte, el jugador granota Mandi se halla en el césped cuando el balón choca con la mano que acaricia las briznas. El debutante en esto de los pitos de Primera, Jon Ander González Esteban, no señala penalti al entender, suponemos, que se trata de una mano de apoyo o que va hacia él. Mientras Lamine reclama penalti como un poseso, Mandi se levanta y corre a despejar el esférico. Yamal también acude —desde fuera del campo visual del jugador del Levante— y el zaguero bien roza, bien desplaza una masa de aire contra la bota de Lamine Yamal. El ídolo español cae fulminado —con unas décimas de segundo de retraso— como cayeron sus antecesores en aquella famosa botella de racimo en Mestalla.
Parafraseando a un cómico que ocupó la presidencia en este país, el penalti no fue cosa menor, es decir, fue cosa mayor, pues el Levante terminó colocándose 2-3 en el minuto 88.
Cuanto peor el arbitraje, mejor para el Barça y el suyo beneficio deportivo.
Como los hechos no importan —nunca han importado— y lo que manda es el relato, había que generarlo. Esta vez no era fácil, porque a pesar de tener dos y no una acciones a las que achacar la pena máxima, daba bastante pudor decantarse por cualquiera de ellas.
No obstante, los que obtienen un beneficio inventando el relato sabían cuál debía ser la conclusión, eran conscientes de que habían de decir que —utilizando un término científico— era penalti por cojones.
Y claro, pasó lo que pasó.
Por un lado, el experto en los últimos días de Pompeya llamado en X Mr. Asubío, concluyó que el rocecillo (sic) del pie de Mandi en los tacos de la bota de Lamine no le parece como para derribar a nadie. Sin embargo, fue penalti porque, según él, Mandi vio y cortó la trayectoria del balón. Afirma que no fue mano de apoyo o hacia él. Tal vez la mano estuviera ahí porque Mandi estaba buscando amapolas.
1️⃣ Mandi ve la trayectoria del balón y la corta habiendo movimiento de la misma hacia el esférico (NO es mano de apoyo o hacia él).
2️⃣ Luego el rocecillo del pie en los tacos de Lamine NO me parece como para derribar a nadie.
📌 PENAL POR MANO, NO POR LO 2⁰.…
— Mr. Asubío (@MrAsubio) September 13, 2026
Por otro lado, la persona cuya contratación quizá dé derecho a bonificaciones llamada Pável Fernández sostuvo lo contrario: mano no punible al llevarla camino del apoyo y penalti en el intento de despeje de Mandi.
⚽️ #LevanteBarça
⌚️ Min. 46
💥 Penalti para el @FCBarcelona
🧐 Mandi, que primero toca el balón con la mano, siendo esta no punible, al llevarla de camino al apoyo, luego golpea a Lamine Yamal en su intento de despeje
✅ Es penalti
🎥 @MPlusDeportespic.twitter.com/QsqKK9gHlI— Pável Fernández (@PavelFdez) September 13, 2026
El sainete podría titularse: «Es penalti, pero no sabemos por qué». Y estaría firmado a seis manos por Valle-Inclán, Jardiel y Mihura. O tal vez Cortázar, porque esto es una suerte de Rayuela arbitral: hay varios caminos para recorrer los capítulos del reglamento, pero el resultado es el mismo.
Todos los engranajes del sistema saben exactamente lo que hay que hacer: el árbitro, pitar penalti a favor del Barça; los expertos, decir que lo era; el sistema, corroborarlo en eso del Tiempo de revisión o como se llame; y los medios, difundir el bulo o, como mucho, ponerse de perfil y no decir la verdad.
Es así porque todos saben que no actuar a favor de obra tiene consecuencias. Los de más arriba dejarían de ganar millones de euros al año; los árbitros, cientos de miles; los medios, morirían por falta de riego; los pavélicos perderían su sueldo público; y los asubíos dejarían de recibir su ración de cacahuetes y caricias en el lomo.
El Tinglao trabaja tiempo ha para evitar las preguntas incómodas. En esta entrevista a Juanma Castaño en Jot Down Sport, encontramos una joya. El entrevistador, Carlos H. Vázquez, recuerda un viaje a México organizado por la Liga en 2023 para cubrir un clásico y entrevistar a Morientes y a Puyol. El equipo de prensa de la Liga advirtió a los periodistas de que no podían preguntar a Puyol por el caso Negreira. Rubén Cañizares, de ABC, preguntó de todos modos. Se enfadó el mánager, calló el exjugador y se acabaron las entrevistas.
En pleno estallido del caso Barça-Negreira, el más grave de la historia, el equipo de prensa de la Liga presidida por Javier Tebas, el fucktótum del fútbol español, veta preguntas sobre el tema a los periodistas. Imaginad que en una rueda de prensa a George Bush en octubre de 2001 se prohibiera a la prensa preguntarle por el 11-S.
Aquí, esta astracanada nos parece normal porque el fucktótum sabe que esta esclerótica sociedad vive en Los mundos de Yupi.
Pasad un buen día.
Arranca la Champions en el Bernabéu, frente al Inter y con Mourinho a los mandos de la nave blanca.
fcQuiz aprovecha la ocasión para plantearte ocho cuestiones. Probablemente no podrás acertar todas.
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El Madrid de Mourinho ha empezado la temporada estupendamente, mucho mejor de lo que nos imaginábamos. No tanto por los resultados, que han sido hasta ahora perfectos, sino por la actitud que están mostrando los futbolistas. Este es el aspecto, de momento, más interesante del desempeño del equipo a lo largo de los tres primeros partidos, una enmourinhización especialmente evidente en Bellingham, Huijsen y Camavinga.
Lo de Camavinga parece un milagro. Este futbolista, de enormes "potencialidades", llevaba dos temporadas menguando, a lo Benjamin Button: cada partido sabía menos de fútbol, cada semana parecía entender peor el juego, cada vez parecía más inservible, y eso… ¡viniendo de alguien que ha sido titular en una final de la Copa de Europa, por delante de Modric! Al final de la temporada pasada, Camavinga llegó incluso a ser irritante, su mera presencia en el campo y su trote y su deambular sin sentido por la media causaban desconcierto, desazón y angustia. Si Mourinho lo recupera, estaríamos hablando de una hazaña superior y de una contribución patrimonial de primer orden para el Madrid, en vista de la escasez de centrocampistas.
Lo más destacado de este inicio es la enmourinhización del equipo, especialmente evidente en Bellingham, Huijsen y Camavinga
El partido contra el Málaga en el Bernabéu confirma un cambio radical en Huijsen. Su nonchalantismo también alcanzó un punto irritante la temporada anterior, pues, en el deporte de élite, sólo puedes ir de chulo y pasota si tu rendimiento es excelso. De lo contrario se cae en el ridículo y Huijsen, por suerte, es muy joven todavía. Da la impresión de que este verano ha aprendido la lección, no hay que olvidar el papel tan importante que tuvo el propio Mourinho en su descubrimiento.
Todos los defectos que se le podían achacar a su juego (indolencia, blandura en el cuerpeo y en el juego aéreo, desconexiones mentales, suficiencia) parecen en vías de solventarse, y de qué manera. El gitano rubio de los ojos azules se ha mostrado agresivo, audaz en los cortes y en las anticipaciones, mandón y seguro: digno del número 4 que lleva a la espalda y que antes de él llevaron Fernando Hierro y Sergio Ramos. Se perdió un Mundial al que habría ido seguro y eso es un palo gordo. En esta vida no hay nada como la competencia. No es que haya venido Mourinho a entrenarlo en el Madrid, es que se ha fichado a un central de categoría mundial.
¿Cuántos tackles hizo Huijsen el domingo? ¿Cuántos balones robó al corte? Estaba siempre bien colocado y no se dejó ganar la espalda en ningún momento. Eso es lo que ha cambiado: el modo de estar en el campo. A menudo, el año pasado los centrales del Madrid parecían guardias civiles en la valla de Ceuta el día del asalto: individuos descoordinados y desamparados, dejados al vaivén de los acontecimientos, corriendo hacia atrás y en desventaja con respecto a los adversarios.
Que venga alguien de garantías a sustituirte, a comerte la tostada, es casi siempre mano de santo. A Carreras, por ejemplo, también le ha venido muy bien que se fichara a alguien mejor, carismático y listo para subir el nivel del equipo: ahora parece otro y ya no hay rastro del tipo sobrado que parecía ir flotando por la vida mientras su carril izquierdo era un coladero infame.
No es lo mismo actitud que aptitud. Lo uno mejora lo otro, desde luego, pero sin aptitud casi nunca hay actitud que valga. El Madrid hizo dos grandes inversiones el año pasado en dos laterales de prestigio, sobre todo Trent Alexander-Arnold. Tanto él como Carreras cuajaron un año francamente mejorable, por ser magnánimos. Los fichajes, este verano, de Cucurella y de Dumfries no sólo vienen a subir el listón competitivo de los laterales del equipo, sino a testar la viabilidad futura de Trent y Carreras en el Madrid. De momento, la prueba está saliendo bien.
Ahora no hay que ir a la guerra, no desde luego como en 2010, sino construir mientras no se para de ganar
Esta mourinhización alcanza su grado máximo en Bellingham. En estos tres primeros partidos ha vuelto a ser el box-to-box que deslumbró en su primer semestre como madridista. Su juego es otra vez el del medio llegador que aspira a galvanizar el partido, el del derviche con cuerpo de maratoniano que desempolva goles imposibles de los álbumes antiguos del fútbol. Y eso que, físicamente, aún no está a tope.
Esta energía, que de los individuos se traslada al colectivo, es imprescindible para competir a lo largo del curso como Mourinho quiere que el Madrid compita. En estos tres partidos hemos visto una presión alta y continuada de todo el conjunto que hacía años que no veíamos. Hemos visto más cosas: los interiores y los extremos ofensivos replegándose con intensidad y persiguiendo a sus marcas hasta casi la portería de Courtois. Ha sido emocionante ver a Vinícius, Brahim, Güler y Bellingham empeñados en duelos defensivos por zonas del campo muy alejadas de sus ecosistemas naturales. Es el compromiso total necesario para derrotar al gran equipo de este tiempo, que es el PSG de Luis Enrique, un organismo incansable en donde quien más presiona es el delantero centro.
A este nuevo fútbol, que no es tanto el famoso gegenpressing sino otra cosa, una ocupación racional de los espacios, no estábamos acostumbrados. Mourinho está probando cosas para resolver el enigma del mediocentro, a la espera tanto de Tchouaméni como de Pitarch: Valverde de pivote pero rodeado de zurdos peloteros y sobre todo en un Madrid que domina y corre, con los extremos e incluso los centrales muy arriba, constantemente empujando al contrario contra su propia área.
Mourinho, que ha vuelto más tranquilo y sabio, parece disfrutar con este nuevo papel de estratega sereno, como si fuera consciente de que tiene delante una buena oportunidad. Ahora no hay que ir a la guerra, no desde luego como en 2010, sino construir mientras no se para de ganar. Hace poco vi un vídeo, algo antiguo, de Luis Enrique. Era cuando entrenaba a la selección y venía a decir, más o menos, que los futbolistas ahora son tan zopencos que la labor de los entrenadores consiste, básicamente, en darles mensajes cortos y simples que puedan entender. Quizá Mourinho haya entendido, además, que el truco, con los del Madrid, es que crean que pueden ganar.
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Arbitró José María Sánchez Martínez del colegio murciano. En el VAR estuvo Jorge Figueroa Vázquez.
Nueva temporada, pero la BSO sigue vigente e inalterable para el Real Madrid. La que cantaba Julio Iglesias: La vida sigue igual.
Calatrava debió enfilar el túnel de vestuarios; el trencilla de la MLN tenía otros planes.
En el minuto 3 el jugador españolista dio una patada en el costado a Vini sin ninguna razón ya con el juego detenido. No fue de mucha intensidad y eso podía librarle de la agresión, pero no de la amarilla. Sí la vio minutos después en una confrontación otra vez con Vinícius, que también fue amonestado.
Nada más iniciarse la segunda mitad, el dorsal 22 local propinó una fuerte patada a Carreras que era merecedora de la segunda, por imprudente. Sánchez Martínez fue corriendo a poner calma y liberarse de las protestas madridistas, porque la carrerita para amonestar tenía claro que ante un rival del Madrid iba a ser que no.
Otro que tuvo que ver tarjeta, en su caso por reiteración, fue Omar, que castigó a Vini con muchas faltas.
Por lo demás, el resto de tarjetados fueron Expósito, Riedel, Pere Milla y Lozano en los pericos. Los dos primeros por entradas y los dos últimos por protestas.
En las áreas hubo un par de jugadas que merecen reseña. La primera, una pugna entre Dumfries y Omar en un córner en el 43' a la que le faltó algo más para ser penalti. Luego, en la segunda mitad, Edu puso el brazo a Vini, que se dejó caer.
Sánchez Martínez, SUSPENSO.
Un Madrid muy convincente goleó al Schalke 04 y dejó un reguero de buenas sensaciones antes del inicio de la liga, que los de Mou empezarán por la jornada 2 ante el Espanyol. La temporada ha sido seria y con ratos brillantes, aunque siga dejando la duda de la dirección del juego.
A los cinco minutos, Mbappé abrió el marcador aprovechando una deyección mayúscula de un zaguero alemán, que quiso ceder a su portero y metió una asistencia de fábula al francés. El portero en cuestión era Karius, guardameta a quien cabría designar como rival histórico con los errores de mayor trascendencia histórica en la historia del Madrid. La final de Kiev es un monumento dual a la chilena de Bale y la empanada de este chico. “Empanada (y) chilena”. Sí nadie en 2018 títuló así la crónica, fue una opción desaprovechada.
El Madrid se gustaba en los primeros compases. Güler seguía en la línea magnífica de su pretemporada, y en apenas doce minutos Mbappé por poco firma un triplete, todo al espacio. Primero, chutó fuera tras un gran pase de Brahim. Después, condujo él solo un gran contragolpe, obligando a Karius a salir a sus pies. La arrancada de Kylian pareció más propia del mes de abril que del de agosto. Con todo, lo más espectacular del 10 en el primer tiempo se dio cuando, pleno de empeño, robó un balón en la banda, se zafó con un regate eléctrico y puso un pase de 30 metros a Vini que, otra vez al espacio, forzó el córner.
La timidez e impericia de los alemanes en los primeros compases facilitaba la buena imagen de los zagueros blancos. Tanto Huijsen como Konaté se mostraban seguros. El holandés, incluso, marcó de cabeza a la salida del córner de la jugada narrada en el párrafo anterior. Güler botó el saque de esquina. 0-2. Antes del descanso, Dean forzaría una parada de Karius que pudo ser su insólito doblete, a centro de Mbappé.
Como bien apuntaba Alcaide en la retransmisión de RMTV, tanto Carreras como sobre todo Trent se centralizaban para ayudar a construir el juego. Son opciones que se antojan apañadas para compensar lo que parece evidente, que es la carencia de un verdadero organizador en la plantilla o, el menos, un hombre de garantías para cuando no esté Tchouaméni. Tanto Valverde como Bernardo son más (excelentes) centrocampistas de complemento que cerebros en la sala de máquinas. Valverde estaba gris, mientras Bernardo se desvivía en muy loables esfuerzos defensivos que luego no se traducían en una dirección del juego de excesivo peso.
El Madrid llevaba 35 minutos muy buenos, plenos de chispa y velocidad. Vini era abucheado por un público que tenía aproximadamente las mismas razones para hacerlo que, por ejemplo, el de Coruña. Un contragolpe sensacional (Güler-Mbappé-Vinícius) concluyó con un defensa local sacándole el gol al brasileño, y los gilipollas lo celebraron con la saña y la euforia de quien acaba de marcar un gol en una final de Champions contra el ISIS.
0-2 al descanso (marcador corto para los méritos contraídos) y carrusel de cambios tras el descanso: Lunin, Camavinga, Rüdiger y Espí por Güler, Konaté y Mbappé. Nada más reanudarse las cosas, Lunin tuvo que ensayar, con el pie, la primera intervención de un portero del Madrid en el encuentro (en la primera mitad, Courtois fue un mero espectador). Bernardo se fue arriba, a jugar “de Güler” (lo haría mejor ahí) y Camavinga ocupó su posición. El discutido centrocampista francés tuvo un quite providencial y muy meritorio en frontal del área propia. Luego se mostraría atinado en la distribución y batiendo líneas con soltura. Brahim metió un buen balón a Espí, pero el joven gigante se mostró muy lento. No sería así cuando, poco después, remataría de cabeza un centro de Carreras tras una gran incursión del lateral.
Eran los primeros compases de un segundo tiempo en el que el Madrid iba poco a poco recuperando el dominio. Vini se mostraba poco atinado en ataque pero muy implicado en defensa, persiguiendo al rival en un contragolpe y rebañándole el balón. Lo que quiere Mou. De él y de todos. Otra cosa que se le pondera poco al brasileño son sus cambios de juego de una banda a otra, siempre muy precisos e inteligentes.
A los 60 minutos entraron al campo dos debutantes, Cucurella y Diomande, además de Dumfries y Bellingham. Muchas posibles variantes en el once de Mou. Diomande se situó algo así como un falso interior derecho. Allí solía situarse Gareth Bale. Ojalá se parezcan.
El Madrid ensayaba ahora una gran presión alta de la que por poco se aprovecha Vini. Sin embargo, casi acorta distancias el Schalke en un balón pésimamente gestionado por Valverde atrás. Lunin tuvo que intervenir otra vez.
Parecía cuestión de tiempo que cayera el cuarto. Ganar 0-4 al Schalke 04 suena a gozoso pleonasmo. Era un Madrid muy convincente técnica y tácticamente, con la salvedad de la duda del centrocampista antes expuesta. No obstante, se registraron algunos arreones locales en busca del gol del honor, pero Huijsen estuvo inconmensurable. Ojalá sea su año.
Aún hubo tiempo para que un mal bote privara a Ciria, que había salido por Vini, de marcar a puerta vacía el sarcástico 0-4 al Schalke Ídem tras una gran combinación entre Diomande, Bellingham y Espí.
Hace meses que andaba detrás de una sentencia olvidada. La Sentencia del caso Núñez & AEAT Hacienda Catalunya. El nombre de José Luis Núñez Clemente ha sido una muletilla recurrente en las declaraciones de los presidentes del FC Barcelona. Presidentes herederos que están queriendo justificar los pagos a Negreira en base a unos servicios por informes. Informes que nacen bajo el paraguas de este nombre: José Luis Núñez Clemente. ¿Pero quién era y cómo actuaba José Luis Núñez Clemente? Esta Sentencia olvidada que vengo a comentar nos lo va a explicar.
1) EL HALLAZGO. Una sentencia del pasado.
Hay momentos en la investigación documental en los que uno lleva tanto tiempo mirando los mismos papeles que ha dejado de verlos. Es entonces, precisamente entonces, cuando, a veces, llega a tus manos un documento judicial antiguo que parece una caja de pandora.
Te habían explicado la historia, pero necesitabas tenerla en tus manos para leerla de principio a fin. Tenerla no es tener una sentencia cualquiera. Tener esa sentencia es tener el manual de comportamiento del protagonista originario de la historia. Ese nombre tan recurrente en la Causa Negreira: José Luís Núñez Clemente.
Había aparecido la pieza que obliga a releer la historia reciente del FCBarcelona.
2) EL DOCUMENTO. Lo que declaró probado la Audiencia Provincial.
La Sentencia núm. 73/2008-A, dictada por la Sección 9ª de la Audiencia Provincial de Barcelona el 27 de julio de 2011, es un documento de casi setecientas páginas. Procede de las Diligencias Previas número 4566/1999, instruidas por el Juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona. Fue firmada por tres magistradas. Declaró probado un sistema de corrupción sistémica de funcionarios de Hacienda que duró casi una década.
Los protagonistas son dos grupos. Por un lado, varios inspectores de la Dependencia Regional de Inspección Tributaria de Cataluña, entre ellos el Inspector Regional José María Huguet Torremade y los actuarios Manuel Abella Zarraluqui y Álvaro Pernas Barro. Por otro lado, varios empresarios que, según los hechos declarados probados, pagaron a esos funcionarios para que torcieran el ejercicio de sus funciones en beneficio de sus empresas.
Entre esos empresarios, al frente, por encima del resto, figuraban dos personas: José Luis Núñez Clemente y su hijo José Luis Núñez Navarro.
«El acusado, JOSÉ LUIS NÚÑEZ CLEMENTE, fue la persona que creó y ha venido controlando directa y personalmente, y através de su familia, el Grupo empresarialNúñez y Navarro, desde su constitución, inclusive durante el período en el que dicho acusado fue nombrado y ejerció la Presidencia del F.C. Barcelona, ya que, durante dicho período, siguió controlando la actividad de la empresa aglutinada bajo el nombre de Grupo Núñez y Navarro.» —Sentencia AP Barcelona · Sección 9ª ·Rollo núm. 73/2008-A · 27.07.2011
Los hechos probados describen con precisión lo ocurrido. El Grupo Núñez y Navarro —un conglomerado inmobiliario que durante décadas construyó y vendió viviendas en Cataluña bajo el nombre familiar— había desarrollado una estrategia fiscal cuya finalidad principal era minorar o eludir el coste tributario de los beneficios obtenidos. Para garantizar que las inspecciones de Hacienda no perturbaran ese esquema, sus responsables tomaron una decisión: comprar a los inspectores o, como veremos, comprar la inspección entera.
Lo hicieron de manera meticulosa. Según los hechos probados, vendieron al Inspector Manuel Abella —el actuario autoasignado a las empresas del grupo— su vivienda habitual a un precio muy inferior al de mercado, junto con tres plazas de parking. Le facilitaron, además, de manera recurrente, dinero en efectivo para el pago de hipotecas. Al Inspector Regional Adjunto Roger Bergua Canelles le vendieron igualmente un piso y un parking a precios notablemente inferiores a los de mercado.
El Grupo Núñez y Navarro había desarrollado una estrategia fiscal cuya finalidad principal era minorar o eludir el coste tributario de los beneficios obtenidos. Para garantizar que las inspecciones de Hacienda no perturbaran ese esquema, sus responsables tomaron una decisión: comprar a los inspectores o, como veremos, comprar la inspección entera
A cambio, según la sentencia, Abella debía omitir en sus actuaciones cualquier indicio de riesgo fiscal que detectara en las empresas del grupo. No investigaba. Creaba expedientes de inspección ficticios, con diligencias y actas en las que figuraba que se habían comprobado elementos fiscalmente relevantes, cuando ello no era así. Los expedientes se cerraban con actas de conformidad que impedían cualquier revisión futura. La apariencia de legalidad quedaba preservada en los registros oficiales.
“Estas conductas, que debieron surgir de forma individual, sin embargo, se generalizaron. Los inspectores realizaban lo que podríamos denominar encargos de indebido ahorro fiscal para el empresario que les pagaba.”
— Sentencia AP Barcelona · Sección 9ª · Rollo núm. 73/2008-A · 27.07.2011 · Hechos Probados
El período de los hechos probados abarca de 1991 a 1999. Ocho años. Ocho años durante los cuales, según la sentencia firme, el grupo inmobiliario familiar del entonces presidente del FC Barcelona corrompió sistemáticamente a los funcionarios encargados de controlar su tributación.
El fallo es contundente. José Luis Núñez Clemente fue condenado como autor de un delito continuado de cohecho activo a cuatro años de prisión menor y multa de dos millones de euros, y como inductor de un delito continuado de falsedad en documento oficial a dos años de prisión más inhabilitación especial y cuatro meses de multa a razón de trescientos euros diarios. José Luis Núñez Navarro, su hijo, recibió las mismas penas en los mismos delitos. Salvador Sánchez Guiu, director económico-financiero del grupo, fue condenado igualmente como coautor.
Era el otoño de 2011, ya con el mandato de Joan Laporta Estruch acabado, su principal predecesor, el hombre que había gobernado el club durante veintidós años antes que él, salía de los tribunales con una condena por corrupción.
Eso es lo que dice el documento. Sinadornos. Sin dramatismo añadido.
Los hechos probados hablan solos.
Hasta aquí, la sentencia de 2011 podría leerse como una historia cerrada. Un escándalo del pasado. El fin de un capítulo.
Pero el conocimiento público de la Causa Negreira o, mejor dicho, la Causa FC Barcelona Negreira, obliga a volver a abrir ese pasado. Y, como decía, este volvió a abrirse en febrero de 2023, cuando los medios informaron por primera vez de los pagos millonarios realizados por el FC Barcelona al entorno mercantil de José María Enríquez Negreira a la sazón exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros de la Real Federación Española de Fútbol.
Las Diligencias Previas núm. 348/2023, instruidas por el Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona, investigan si esos pagos —que se prolongaron durante aproximadamente diecisiete años, entre 2001 y 2018— constituyen un delito de corrupción deportiva tipificado en el artículo 286 bis del Código Penal. La instrucción está en su fase final.
Ahora que conocemos el contenido de esas diligencias de instrucción con detalle, aparece una pregunta. Porque uno de los argumentos más relevantes y utilizados por del FC Barcelona, como parte investigada, en el espacio público para contextualizaresos pagos es precisamente el siguiente: que esa práctica no comenzó con ninguno de los presidentes más recientemente investigados, sino que era una herencia recibida. Una práctica que venía de antes. De mucho antes. De la época de José Luis Núñez Clemente.
Joan Laporta Estruch llegó a lapresidencia del FC Barcelona en 2003, en su primer mandato. Los pagos al entorno mercantil del señor Enríquez Negreira, según las actuaciones judiciales, comenzaron en 2001, durante la presidencia de su predecesor.
En su comparecencia pública de 17 de abril de 2023 —cuya grabación obra incorporada al expediente judicial como Anexo I del Oficio de la Guardia Civil de 22 de mayo de 2023— y en declaraciones posteriores, el señor Laporta ha desarrollado una línea argumental que puede resumirse así: cuando llegó a la presidencia, encontró una relación preexistente con las sociedades del señor Enríquez Negreira; esa relación venía de la etapa anterior; y el club decidió mantenerla tras analizar su naturaleza, en la creencia de que respondía a servicios legítimos de asesoramiento técnico-arbitral.
El señor Laporta ha afirmado públicamente que los pagos se realizaron con «máxima claridad y transparencia», que contaban con facturas, estaban previstos en los presupuestos del club y fueron validados por las auditorías correspondientes. Ha sostenido también que el informe de la compañía auditora KPMG habría avalado los pagos realizados durante su primer mandato.
Estas declaraciones son relevantes procesalmente. El Juzgado de Instrucción, mediante providencia de 25 de octubre de 2025, requirió al FC Barcelona para que aportase los contratos originales que acreditaran los servicios supuestamente prestados desde 2001 hasta 2014. Según el escrito de respuesta del club de 26 de noviembre de 2025, no existe documentación específica para ese período más allá de lo ya aportado.
“Se trata de una manifestación que ya realizó el actual Presidente del F.C. Barcelona en la comparecencia pública que ofreció el día 17/4/2023.”
— Real Madrid CF · Escrito de diligenciasde instrucción · 22.12.2025 · DP núm. 348/2023.
Analizado desde la lógica jurídica y la comunicación institucional, el argumento de la continuidad histórica presenta una paradoja estructural que merece ser examinada con cuidado.
En primer lugar, desde la perspectiva del Derecho Penal, la invocación de una práctica heredada no opera como causa de exoneración. El delito de corrupción deportiva del artículo 286 bis del Código Penal es un delito de mera actividad: se consuma con el ofrecimiento o la concesión del beneficio, con independencia de si la práctica era preexistente. Quien mantiene conscientemente un sistema de pagos a quien ocupa un cargo institucional con capacidad de influencia, independientemente de quién lo inauguró, responde por sus propios actos en ese mantenimiento.
En segundo lugar, una defensa basada en la continuidad histórica no resuelve por sí sola las preguntas sobre la justificación, necesidad o legalidad de los pagos mantenidos en las etapas posteriores. Simplemente las desplaza en el tiempo. Y, al desplazarlas, invita a examinar con mayor atención el origen al que apuntan. Ese origen es la etapa de José Luis NúñezClemente.
la invocación de una práctica heredada no opera como causa de exoneración. El delito de corrupción deportiva del artículo 286 bis del Código Penal es un delito de mera actividad: se consuma con el ofrecimiento o la concesión del beneficio, con independencia de si la práctica era preexistente
El mismo José Luis Núñez Clemente cuya condena firme por cohecho activo acabamos de releer.
José Luis Núñez Clemente presidió el FC Barcelona de 1978 a 2000. Veintidós años. El mandato más largo de la historia moderna del club. Bajo su dirección el equipo ganó seis Ligas, una Copa de Europa, cuatro Copas del Rey y múltiples títulos menores. Su nombre es inseparable de la modernización del Camp Nou, de la construcción del plató deportivo más grande de Europa y de la consolidación de la estructura institucional que todavía, en buena parte, sostiene al club.
Fue también durante décadas uno de los empresarios más influyentes de Cataluña. El Grupo Núñez y Navarro construyó decenas de miles de viviendas. Su nombre comercial es marca reconocible en los barrios de Barcelona.
El señor Núñez fue, durante sus años de presidencia, el FC Barcelona. Era su cara, su voz, su decisión. Quien quisiera hacer algo con el club —o contra él— pasaba necesariamente por su despacho.
Todo eso es cierto y está documentado. También lo siguiente: la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona declaró probado que, durante ocho de esos años de presidencia —de 1991 a 1999— el grupo empresarial familiar que él controlaba corrompió a los funcionarios de Hacienda responsables de su inspección tributaria.
No es una acusación. No es una hipótesis. Es un hecho.
La sentencia recoge, además, un dato que en el contexto actual adquiere un relieve particular: el señor Núñez mantenía el control de su grupo empresarial inclusive durante el período en que ejercía la Presidencia del FC Barcelona. Ambos mundos—el club y la empresa— funcionaron a la vez y en paralelo, bajo la misma dirección.
El hecho de que una sentencia firme haya acreditado prácticas de corrupción institucional en el entorno empresarial del señor Núñez durante su presidencia del club no implica, por sí solo, que cualquier otra práctica de ese período fuera ilícita. Pero sí modifica inevitablemente el peso argumental de cualquier explicación pública que invoque esa etapa como garantía de corrección. Las épocas no son ni inocentes ni culpables por sí mismas. Pero tienen su propio expediente.
Cuando en 2023 el presidente Joan Laporta Estruch situó el origen de los pagos al señor Enríquez Negreira en la etapa de sus predecesores, primero en Núñez y continuado por Gaspart, previamente vicepresidente del primero, es probable que lo hiciera para subrayar que esa práctica no nació bajo su mandato. Es una distinción relevante. Pero tiene un coste: al invocar ese pasado como punto de origen, también abre la puerta a que ese pasado sea examinado y que está sentencia tenga su peso en la actual instrucción y previsible fase de juicio de juicio oral.
El Caso Núñez —así lo llamaremos abreviadamente— y el Caso Negreira son procedimientos distintos. Sus delitos son distintos. Sus mecanismos son distintos. Sus víctimas son distintas. La Hacienda Pública en uno; la integridad de la competición deportiva en el otro. No va a existir una resolución judicial que establezca una conexión entre ambos.
Dicho esto, el análisis comparado de la instrucción y la sentencia revela un patrón estructural que, desde el estudio del Caso Negreira al que le he dedicado tantas horas, merece ser señalado con precisión.
El sistema de corrupción de inspectores de Hacienda descrito en la sentencia de 2011 duró, según los hechos probados, aproximadamente ocho años: de 1991 a 1999. Los pagos al entorno mercantil del señor Enríquez Negreira, según las actuaciones judiciales del Caso Negreira, se prolongaron durante mínimo diecisieteaños: de 2001 a 2018 o más si tenemos en cuenta lo que han declarado los presidentes posteriores a Núñez. En ambos casos, lo que llama la atención no es solo la existencia de la práctica, sino su persistencia. Años. Presidencias. Equipos directivos diferentes. Y la misma dinámica continuada.
La sentencia de 2011 describe un entramado societario complejo. Las empresas del Grupo Núñez y Navarro se articulaban a través de SETEINSA como sociedad central administradora del resto. Las plusvalías se desplazaban entre sociedades vinculadas para absorber cargas fiscales. La complejidad era la cobertura.
En el Caso Negreira, las actuaciones judiciales describen una cadena de entidades interpuestas: DASNIL 95 S.L., NILSAD S.C.P., SOCCERCAM SL. El FC Barcelona pagaba a estas sociedades del grupo Negreira y, en el periodo de 2013 a 2018, lo combinó con pagos a las empresas del intermediario José Contreras, TRESEP 2014 S.L., BEST NORTON S.L. y RADAMANTO S.L, quien a su vez pagaba a la mercantil que en ese mismo período controlaba el hijo de Negreira. Fueron años de facturaciones por conceptos ajenos a los supuestos servicios prestados.
En ambos casos, un denominador común: la complejidad y la opacidad como cobertura.
En el caso Núñez, la sentencia acredita que los expedientes de inspección eran ficticios y simulados: documentos que daban apariencia de legalidad a actuaciones que no habían tenido lugar. La forma de la ley preservaba lo contrario de su espíritu.
En el Caso Negreira, las actuaciones judiciales recogen que el FC Barcelona, cuando fue requerido por la Agencia Tributaria para aportar documentación acreditativa de los supuestos servicios recibidos durante el período 2001-2014, declaró no haber localizado ningún contrato, informe o video. La ausencia de documentación para un gasto de esa magnitud, durante esa duración, es un dato que el expediente judicial recoge con precisión.
Uno de los elementos más inquietantes de ambos procedimientos, visto en perspectiva, es la pregunta sobre los controles internos. En el caso Núñez, el sistema de fraude funcionó durante ocho años dentro de la propia Administración Tributaria: los mecanismos diseñados para detectar irregularidades fueron precisamente los que se corrompieron.
No podemos olvidar que en el Caso Negreira, la Compliance Officer del FC Barcelona durante el período Bartomeu declaró ante la Guardia Civil que nunca tuvo conocimiento de los pagos al señor Enríquez Negreira.
El CEO del club, Óscar Grau, declaró ante el Juzgado que cuando revisó el presupuesto en profundidad encontró una partida que no conocía, y llamó a un directivo para preguntarle en qué consistía. Los informes externos de auditoría del sistema de prevención de delitos del club, correspondientes a las temporadas 2015-2016 a 2022-2023, no evalúan ni mencionan los pagos investigados.
En ambos casos, nace la misma pregunta: ¿qué clase de control falla durante tanto tiempo sin que nadie, dentro de la institución, lo detecte o lo detenga?. U, otra pregunta que hacerse: ¿no será que de manera intencionada esa operativa se ocultaba a los mecanismos propios de control?
Uno de los aspectos más relevantes del Caso Negreira, un hecho probado, es que los pagos al entorno mercantil del señor Enríquez Negreira se mantuvieron bajo presidencias distintas y con equipos directivos sucesivos.
Según las actuaciones judiciales y el informe de la Guardia Civil de agosto de 2024, los pagos comenzaron en 2001, durante la presidencia de Joan Gaspart Solves. El señor Gaspart, convocado como testigo por providencia del Juzgado de 25de octubre de 2025 y citado para el 6 de febrero de 2026, declaró en entrevistas públicas anteriores haber sabido que el club «a lo mejor pagaba algo a alguien», añadiendo que si fue así no sería, a su juicio, incurriendo en irregularidades.
Los pagos continuaron durante el primer mandato de Joan Laporta Estruch (2003-2010). Según la documentación judicial disponible y las declaraciones del exvicepresidente Albert Perrín —reproducidas en el escrito del Real Madrid de 26 de septiembre de 2025—, en 2003, al inicio del mandato Laporta, el tesorero de la entidad descubrió que desde el club se venían realizando pagos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Se lo comunicó al presidente. La decisión tomada, según el señor Perrín, fue mantenerlos, por temor a que, si se interrumpían, el FC Barcelona pudiera resultar perjudicado en el arbitraje.
“Ante este tipo de mafias era siempre mejor callar y pagar.”
— Albert Perrín · Exvicepresidente del FCBarcelona (2003-2010) · Declaraciones en programa de la Cadena SER, mayo 2023, según escrito del Real Madrid de 26.09.2025.
Los pagos continuaron durante la presidencia de Alexandre Rosell Feliú (2010-2014) y durante la de Josep Maria Bartomeu Floreta (2014-2020). Ambos son investigados por ello.
El señor Laporta regresó a la presidencia en 2021. Los pagos habían cesado en 2018, cuando el señor Enríquez Negreira perdió su cargo en el Comité Técnico de Árbitros. La coincidencia entre el cese del cargo y el cese de los pagos es uno de los elementos que las acusaciones señalan como indicativo de la finalidad real de la relación.
El señor Laporta no tiene, pues, responsabilidad directa como presidente en el cese de los pagos: estos cesaron antes de su segundo mandato. Lo que las actuaciones judiciales sí señalan como relevante es su papel durante el primer mandato, cuando —según las declaraciones documentadas de Perrín— se tomó la decisión de mantener una práctica que se había descubierto al llegar.
Sobre los importes: según la documentación de la Agencia Tributaria unida a la instrucción, los pagos experimentaron un incremento muy relevante a partir de 2006 (NILSAD SC). Las acusaciones señalan, está probado, que durante los primeros años los importes eran significativos, pero sustancialmente inferiores al incremento de 2006 (NILSAD SC) con el mandato del Sr. Laporta.
8) CONCLUSIÓN. Lo que la sentencia de 2011obliga.
Como he dicho, hay documentos que cierran una historia. Y, de la misma manera, hay documentos que obligan a reescribirla.
La sentencia de 27 de julio de 2011 que condenó a José Luis Núñez Clemente pertenece a esta segunda categoría.
Invocar la época Núñez como garantía de normalidad es algo que la sentencia núñez hace insostenible. Cuando una defensa invoca el pasado, asume el peligro de que el pasado se descubra
No responde por sí sola a todas las preguntas del Caso Negreira. Los delitos son distintos. Los hechos son distintos. La responsabilidad penal de cada persona en el procedimiento abierto la determinará, en su caso, el tribunal competente, y solo él.
Pero sí hace algo de enorme importancia para el análisis y valoración del caso: modifica el peso de los argumentos del FC Barcelona. Cuando uno de los principales argumentos defensivos públicos en el Caso Negreira consiste en afirmar que los pagos investigados proceden de la etapa de José Luis Núñez —como práctica heredada, como punto de partida histórico— esa sentencia cambia la naturaleza de aquello que se heredó. En el inventario de la herencia hay un claro indicio de activos corruptos.
Invocar la época Núñez como garantía de normalidad es algo que esa sentencia hace insostenible. Cuando una defensa invoca el pasado asume el peligro de que el pasado se descubra.
Hay algo más que merece ser dicho con claridad. La sentencia de 2011 no solo describe un acto de corrupción. Describe una cultura. Una forma de relacionarse con las instituciones. Una disposición a encontrar el camino más corto entre el interés privado y el funcionario que debía controlarlo. Los hechos probados llaman a esa disposición por su nombre técnico —cohecho activo— pero la descripción que hace la propia sentencia va más allá: habla de un sistema, de una estrategia planificada, de una dinámica que se sostuvo durante años porque funcionaba. Corrupción sistémica.
Hay documentos que cierran una historia. Y hay documentos que obligan a reescribirla. La sentencia que condenó a José Luis Núñez pertenece a esta segunda categoría. No responde por sí sola a todas las preguntas del Caso Negreira, pero convierte algunas respuestas en mucho más difíciles de sostener. Porque cuando una defensa invoca el pasado, también invita a examinarlo con el mismo rigor con el que hoy se examina el presente.
FUENTES DOCUMENTALES: Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, Sección Novena, Rollo núm. 73/2008-A, de 27 de julio de 2011 (caso Núñez). Actuaciones de las Diligencias Previas 348/2023 del Juzgado de Instrucción núm. 1 de Barcelona, incluyendo: Informe de la Guardia Civil de 2 de agosto de 2024;Providencia del Juzgado de 25 de octubre de 2025; Escrito del Real Madrid de 22 de diciembre de 2025; Escrito del Real Madrid de 26 de septiembre de 2025; Escrito del FC Barcelona de 26 de noviembre de 2025; Expedientes de la Agencia Tributaria aportados al procedimiento. Todas las declaraciones públicas atribuidas a personas físicas proceden de fuentes identificadas en el propio expediente judicial o de registros audiovisuales referenciados en el mismo.
Análisis documental · Casos Negreira y Núñez · Basado en documentación judicial acreditada · agosto 2026
Suena Suzanne, de Leonard Cohen…
Suzanne takes you down to her place, near the river
You can hear the boats go by, you can spend the night beside her
La voz de Querubín Consuegra, “Chocolatín”, como le llaman cariñosamente sus oyentes, es una cascada de amor.
—Buenas noches, queridos oyentes. A ti te hablo, a ti que me escuchas con el transistor en la mesilla, con el móvil bajo la almohada, en la fábrica, el taxi, el camión, trabajando de noche o de fiesta, en el baño de una discoteca, con un auricular en el oído, oyendo el susurro de mi voz mientras haces el amor. Os hablo a todos y a todas. A los insomnes, a los solitarios, a los que les han roto el corazón y a los que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo.
And you know that she's half-crazy, but that's why you wanna be there
And she feeds you tea and oranges that come all the way from China
Hoy no es un programa cualquiera. Hoy, en “Madridistas en la noche”, después de gestiones interminables, de llamadas, ruegos y, sobre todo, de apelar a la necesidad urgente que tienen nuestros oyentes de escuchar nuevas alternativas, lo hemos conseguido: vamos a entrevistar al hombre más perseguido por todas las emisoras, al personaje del momento, a Carmelo Benavides, flamante director de la UMD, la Unión de Madridistas Democráticos.
—Buenas noches, señor Benavides, es un placer tenerlo con nosotros. Bienvenido.
—Buenas noches, Querubín, el placer es mío.
—Preséntese, por favor. Explique a nuestros oyentes qué es la UMD y por qué aspira a ser el nuevo presidente del Real Madrid.
—Con mucho gusto. Mi nombre es Carmelo Benavides Penelas, gallego de Cangas do Morrazo, empresario pesquero y madridista desde que tengo uso de razón. Mi vocación de servicio y el amor profundo que tengo por este club me llevaron a fundar la Unión de Madridistas Democráticos, una alternativa a Florentino Pérez nacida de la necesidad de gobernar para todos y no solo para una minúscula facción. Hay que democratizar el Real Madrid y convertirlo en un ejemplo para el fútbol mundial. Mi idea es darme a conocer, que los oyentes, los aficionados y socios del mejor club del mundo no tengan que esperar a la siguiente convocatoria electoral. Quiero ir abriendo camino con propuestas distintas e ideas innovadoras; en definitiva, mi objetivo es ir allanando el terreno hacia unas elecciones verdaderamente libres y democráticas.
—Hagamos un poco de ciencia ficción, señor Benavides. Si hoy mismo fuera elegido presidente del Real Madrid, ¿cuál sería su primera medida?
—Vender a Vinícius.
—¿Vendería a Vinícius?
—Sí, en cuanto llegase, por doscientos millones. Yo escucho a los socios y tomo decisiones. Sin pestañear. A mí no me tiembla el pulso.
—¿Y compras? ¿A qué jugadores compraría?
—A Vinícius.
—No, no. Me refiero a fichajes. ¿A quién ficharía?
—A Vinícius.
—¿A Vinícius?
—Sí. A ver, parece usted —perdone que se lo diga así, sin ambages— un poco tonto. A Vinícius, sí, a Vinícius. ¿No le he dicho que voy a gobernar para todos los socios? Pues eso: yo vendo a Vinícius y contento a media afición; luego lo vuelvo a comprar y contento a la otra media. Aquí se acabaron los clanes y las familias. Se terminaron las discusiones en X y en esas redes sociales que no hacen más que dividirnos. Voy a gobernar para todos. Vendo y compro. Compro y vendo. Yo soy justo, ecuánime; no pienso en unos y olvido al resto. Soy, o mejor dicho, seré, el presidente de todos los madridistas.
—¿Alguna compra más?
—A Rodri. Yo compraría a Rodri por 90 millones.
—Ahí sí le doy la razón: todo el madridismo lo quiere.
—Hombre, todo, todo no. Pienso comprarlo, cederlo al Getafe y recuperarlo en el mercado de invierno. Una solución intermedia que contente a la mayoría. El bien común me guía. Incluso, y aquí le doy una gran exclusiva, estoy madurando vender a todo el equipo en julio y comprarlo en agosto. Innovar, perseguir el bien común. La felicidad del madridismo, ese es mi fin, mi destino. Yo me levanto por la mañana, me afeito, me visto, me miro en el espejo y me digo: “Eres el bien común en persona, el mismísimo bien común”.
—¿Alguna idea para rentabilizar el Santiago Bernabéu?
—Aparcamientos. ¿Usted sabe lo complicado que es hoy aparcar en Madrid? Voy a excavar más, mucho más: cuarenta y siete plantas. Con lo del hipogeo este no tengo ni para empezar. Calcule: quinientos coches por planta, cuarenta y siete plantas, doscientos euros la hora… Clink, clink.
—¿Doscientos euros la hora? ¿No le parece un precio inasequible?
—¿Inasequible? ¿En pleno centro de Madrid? Regalado, eso es regalado. ¡Cómo se nota que lo suyo es la radio y no los negocios!
—Ahí lleva usted razón. ¿Le importa que demos paso a nuestros oyentes? La centralita está a punto de estallar.
—Adelante.
—Nos llama Serafín, desde Vicálvaro. Hola, Serafín, te escucha el señor Benavides.
—Encantado de conocerle, señor Benavides. Me han enamorado sus ideas; ya era hora de tener una alternativa. Mi pregunta es la siguiente: ¿ha pensado qué hacer con los conciertos?
—Naturalmente, lo tengo todo previsto. Muchos, muchos conciertos, todos los días, de ocho a doce de la noche. Los lunes, Los Benavides: música melódica, un sobrino mío y unos amigos que lo bordan; los martes, Ruido Bernabéu, una banda de heavy de las buenas, buenas; los miércoles, Coentrão and filhos, folk portugués y fados; los jueves, música coral; los viernes, sábados y domingos, ópera y fútbol simultáneamente, para contentar a todos. La mitad del campo con ópera —Carmen, por ejemplo, esa, la famosa, la de “Carmen, Carmen, voy a tener que emborracharme”— y la otra mitad con el partido de la jornada. Pluralidad, democracia: los ejes de mi programa.
—Muchas gracias, Serafín. Buenas noches.
—¿Puedo saludar?
—Sí, claro.
—Saludo al peluquero de Bordalás.
El saludo se funde con Cohen.
And you want to travel with him
And you want to travel blind
And you think you maybe you'll trust him
For he's touched your perfect body with his mind
…
—¿Y entrenador? ¿Ha pensado qué entrenador le gustaría que guiase a nuestro equipo?
—Iker Jiménez.
—Perdóneme… no me suena. ¿Es alguien del filial? ¿Algún sudamericano?
—No, no: el de Cuatro, el de Horizonte.
—¿Ese Iker Jiménez?
—El mismo, un hombre preparadísimo. Iker se las sabe todas; a mí ya no me cuelan porteros de amarillo ni con el 13 ni chorradas de esas. Iker es el mejor en lo suyo. Y el segundo lo elegirán los aficionados entre los influencers más famosos del país. Queremos un dúo de ganadores. Y democracia, mucha democracia.
—¿Cambiará el cuerpo médico? ¿Tiene alguna idea para acabar con la plaga de lesiones que nos está minando las últimas temporadas?
—Mi mujer. Mi mujer lo borda. Mire: cuarenta años de casado con ella y no he cogido ni un catarro. Hace unas tisanas con hierbabuena y diazepam que son gloria bendita.
—Nos llama Raúl, desde Toledo.
—Hola, Raúl, tú dirás, te escuchamos.
—Sinvergüenza, eres un sinvergüenza.
—¿Perdona?
—Lo que has oído: eres un sinvergüenza, un inútil, lo peor de la radio. ¿A ti te parece normal tener ahí a don Carmelo Benavides y no preguntarle por el bar del Bernabéu, por las colas que soportamos? ¿Te parece normal? ¿Qué vamos a TOMAR EN LOS DESCANSOS? ¿QUÉ VAMOS A TOMAR?
—Lo siento, Raúl, llevas razón. Te pido disculpas.
—Li siinti, llivis rizin, mimimimimi. Todos sois iguales, mucha radio, mucha fama y échate a dormir.
—Nuestros oyentes siempre tienen razón, señor Benavides. ¿Alguna idea para el bar del Bernabéu?
—Kalimotxos, roncolas y combinados para los adultos. Para los niños, Red Bull, tinto de verano y gominolas. Lo tengo todo pensado. Y nada de colas. En el descanso, el cuerpo técnico y los propios jugadores recorrerán el estadio con carritos, hielo y las bebidas. Que se comuniquen con el público, que interactúen, no hay nada mejor para el crecimiento del equipo.
—¿Patrocinadores?
—Mi empresa. “Mejillones Morrazo”, líder del sector conservero, y el Ejército. El Ejército español. He pensado un uniforme de camuflaje, sin números. Eso va a despistar mucho al contrario. Imagínese a la mitad del equipo tumbados en el suelo, confundidos con el verde. Una auténtica emboscada. Vamos a ganar partidos como la guerrilla.
—Me está convenciendo, señor Benavides. Y creo que también a toda nuestra audiencia. Damos paso a Juan José, desde Zaragoza. Hola, Juan José. Te escuchamos.
—Buenas noches, don Carmelo, mi duda, que más que una duda es un deseo irrefrenable, algo que me tiene en ascuas todo el verano, es la siguiente: ¿Usted, en el hipotético caso de que se coronase presidente, ficharía a Haaland?
—Le voy a ser sincero, Juan José. Haaland es un excelente jugador, un killer, pero no es mi prioridad. Tenga en cuenta que nuestra delantera está muy bien cubierta.
—¿Y ficharle un poquico?
—¿Qué quiere decir con un poquico?
—Pues eso, lo que ha dicho antes, lo de Vini pero al revés. Lo ficha y luego lo vende. Yo con una semanica en el equipo me conformo, ya sabe, pa' quitarme el gusanillo.
—No, lo siento, no está en mis planes.
—Gracias, querido oyente, por ponerte en contacto con nosotros. Tus dudas son las nuestras, las de todos. Buenas noches.
Now Suzanne takes your hand and she leads you to the river
She's wearing rags and feathers from Salvation Army counters
-Nos llama Simón, desde Ponferrada. Hola, Simón.
—Degenerado, malnacido, mentiroso. Es usted la vergüenza de los presidentes, señor Carmelo Benavides.
—Pero si…
—Ni pero ni pera. ¿No ha dicho que va a gobernar para todos los madridistas? ¿Acaso Juan José, el oyente anterior, no lo es? ¿No le da vergüenza incumplir sus promesas antes de ponerlas en práctica? Si dice que hay que fichar a Haaland, se ficha a Haaland y sanseacabó. Váyase usted a la mierda.
Clonc, se oye un golpe de teléfono y la línea se corta.
—Señor Benavides, disculpe al oyente, a veces, ya sabe, la pasión nos ciega. Dicho esto, perdone mi atrevimiento, yo soy un simple locutor, nadie cualificado para decirle cómo llevar el Real Madrid, pero no me negará que el oyente algo de razón tiene. Lo ha dejado usted planchado.
—Hombre, visto así, igual no he estado yo todo lo lúcido que debía de estar .¿Le importaría volver a llamar a Juan José?
—Claro que sí. A ver, compañeros de redacción, ¿os importa llamar al oyente anterior? Gracias.
Se oyen ruidos atenuados y en pocos segundos suena una llamada…
—¿Diga?
—¿Juan José?
—Sí, soy yo, ¿quién es?
—Mire, le llamamos de Madridistas en la noche. Creo que ha habido una pequeña confusión. Le pongo con el señor Benavides.
—¿Juan José?
—Dígame.
—Que sí, Juan José, que no le había entendido bien, ya sabe, tantas preguntas, tantas respuestas… perdone mi torpeza, que sí, que lo de Haaland está hecho. En cuanto llegue lo ficho. Y nada de una semana, dos meses, dos meses enteritos para usted.
—¿De verdad?
—Cuente con ello. Eso sí, a los dos meses lo tendré que vender, ya sabe que mi filosofía, mi vocación de servicio, es inmutable. Por y para todos. Ese es mi lema.
—¡Qué alegría me da! ¡Qué alegría! Ahora mismo se lo cuento a mi mujer. Gracias, gracias…
And you want to travel with her
You want to travel blind
And you know that she will find you
For she's touched your perfect body with her mind
—Señor Benavides, le agradezco infinitamente que nos haya honrado con su presencia. Es una lástima, pero el tiempo se nos acaba. ¿Quiere añadir algo más antes de despedirnos?
—Nada más, querido Querubín, ha sido un placer estar aquí, con vosotros, con vuestros oyentes.
—Buenas noches, señor Benavides. Esta es su casa, vuelva cuando quiera.
—Buenas noches.
ANTERIORES ENTREGAS
La etapa de Robert Firth en el Madrid F.C. finalizó apenas unos meses después de conquistar los blancos la segunda Liga de su historia en 1933. El inglés inició el curso siguiente, pero justo antes de Navidad se produjo un cambio en el banquillo madridista al no existir demasiado feeling entre el entrenador y la directiva presidida por Luis Usera. El elegido para sustituir al británico fue Paco Bru, uno de los técnicos españoles más importantes, experimentados y valorados de la época. El madrileño viviría un periodo de cinco temporadas en la casa blanca con una guerra civil de por medio.
Francisco Bru nació el 12 de abril de 1885 en Madrid y antes de ser entrenador fue un destacado futbolista en los albores del fútbol nacional. Además, lo compatibilizó con el atletismo, logrando importantes resultados. Pese a su procedencia, Bru se hizo jugador en Cataluña, al vivir allí desde niño tras llegar de Filipinas, y fue en esa tierra donde desarrolló su trayectoria.
Aunque empezó como mediocentro, se acabó reconvirtiendo a defensa (también se puso bajo palos en alguna ocasión). Según las crónicas, era un zaguero diestro poderoso, aguerrido, intimidante, muy veloz y con un potente golpeo de balón.
Comenzó jugando en el F.C. Internacional, siendo uno de los fundadores, y luego fichó por el Barça en el que ganó, entre otros títulos, una Copa del Rey y dos Copas de los Pirineos. Tras cinco campañas, cruzó de acera y vistió los colores del R.C.D. Español, levantando varios Campeonatos de Cataluña. Antes de retirarse, regresó al cuadro culé en 1915-1916 para jugar varios partidos amistosos.
Su paso a los banquillos se demoró un tiempo porque primero se dedicó al arbitraje, llegando a dirigir dos finales de Copa del Rey y ejercer de línea el torneo olímpico. Fue en 1920 cuando la selección española participó en su primera gran competición, los Juegos Olímpicos de Amberes, el momento en el que comenzó su vida como entrenador. El gran éxito de la medalla de plata de la ‘furia española’ disparó su popularidad.
Luego fundó el Colegio Catalán de Árbitros y a mediados de la década de los 20, después de trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona, retornó como técnico al R.C.D. Español, con el que hizo una famosa gira por Sudamérica. Más tarde, tuvo otra breve etapa entre 1924 y 1925 en la selección española. De ahí se marchó a Cuba para entrenar al Club Juventud Asturiana y a la selección, sentar las bases del fútbol en el país y colaborar en su adhesión a la FIFA.
Su siguiente destino fue el Racing de Madrid, con el que disputó la primera Liga de Segunda División. No fue la mejor campaña de los chamberileros, puesto que descendieron de categoría. Allí se mantuvo tres temporadas y, en mitad de su periplo, recibió un encargo único y especial: acudir con Perú al primer Mundial de la historia. Bru aceptó el reto y dirigió a la blanquirroja en Uruguay 1930. Los peruanos compartieron grupo con uruguayos y rumanos, pero no sumaron ningún punto. Por último, en 1933 estuvo al frente unos meses del Nacional de Madrid.
El Madrid FC de la temporada 1933-34 comenzó ganando con más apuros de los previstos el Mancomunado. En Liga, el inicio fue bueno, pero la goleada sufrida en San Mamés por 5-1 dejó muy tocado a Firth. Una semana después al perder en casa ante el Betis, se tomó la decisión del cambio de entrenador.
El primer nombre que surgió para ser el nuevo técnico del Madrid fue Pepe Samitier, que militaba en la plantilla blanca. Podría ejercer la doble función de entrenador y jugador o adelantar su retirada de los terrenos de juego. Sin embargo, el 19 de diciembre ya apareció en la prensa el nombre de Paco Bru.
Un par de días más tarde se dio por hecha su llegada. En el conjunto blanco se encontraría con caras conocidas como Samitier o Zamora, a los que convocó siendo muy jóvenes para los Juegos Olímpicos de Amberes. El madrileño estaba considerado entre aficionados y prensa como un entrenador reputado, influyente y muy respetado. Según el periódico Marte, firmaba hasta final de temporada.
Bru habló para varios medios madrileños y se mostró “satisfechísimo. Ya pueden figurarse que no he tenido de algún tiempo a esta parte mucha suerte que digamos. Ir de entrenador al Madrid es bastante halagüeño”. Respecto a un cambio en los entrenos o la preparación comentó que “realmente no sé qué táctica habrán llevado en el equipo. Las últimas veces que le he visto estaba efectivamente falto de algo. Era todo un buen equipo, todo un cuadro de jugadores buenos de verdad, que, sin embargo, pasaban durante un partido muchos minutos sin conseguir acoplarse. Mi obligación ahora es tratar de arreglar esto”.
Unos días después, ya aterrizó en la capital y manifestó a El Heraldo de Madrid que “creo sinceramente que el equipo pasa por una aguda crisis; pero que aun siendo una crisis pasajera creo que el Madrid tiene suficientes soluciones para salir airoso del momento y para no perder la ocasión de renovar su título de campeón liguero”. Parecía tener las ideas claras y se centraba en la parte física: “La mayoría de jugadores están faltos de entrenamientos o ‘pasados’. Esto es lo que hay que estudiar. El problema se resuelve fácilmente. Es cuestión de un plan riguroso y de llevarlos por un camino seguro y eficaz”.
Se incorporó al equipo antes de final de año y ya dirigió a los blancos en el partido el día de Nochevieja contra el Español en Chamartín. Ante su exequipo consiguió la victoria gracias a un triplete de Eugenio. El club tenía depositadas grandes esperanzas en aquel curso para alzar la tercera Liga y conseguir el trofeo en propiedad. Pero ni con Bru el equipo alcanzó cotas de temporadas pasadas. El Madrid FC en casa era un rodillo, pero fuera sufría una barbaridad. No sumó los dos puntos ni en Mestalla ni en el Sardinero ni en el Patronato Obrero de Sevilla ni en Sarriá, y eso le costó el título. Fueron subcampeones a dos puntos del Athletic.
La Copa, tras la Liga, era la oportunidad de salvar el curso y romper una maldición que duraba diecisiete años. La plantilla se conjuró y la mano de Bru comenzaba a notarse. El equipo era más competitivo, estaba más conjuntado en sus líneas y la entrada habitual de Samitier en el once dio un plus de calidad y experiencia.
La primera eliminatoria fue sencilla ante Osasuna, al que se ganó por un global de 8-1. Fue en cuartos cuando llegó una de las grandes eliminatorias de la historia de la Copa. Se enfrentaban el rey de Copas y actual campeón de Liga, el Athletic, contra el cuadro madrileño. Una dura lucha que se fue hasta los cuatro partidos.
En los dos de rigor, empataron a uno en cada feudo. En el primer desempate en Sarriá igualaron a dos tras una prórroga. Antes del segundo replay, Bru habló en Ahora: “Con entera franqueza… Usted sabe que yo llevo muchos años ya de fútbol. Pues bien; no he visto nunca un caso de entusiasmo y de espíritu deportivo como el que ahora ofrecen todos los jugadores del Madrid, sin excepción. ¡Algo admirable!”.
La confianza y la moral de los madridistas también se notaron en el campo barcelonés y con un juego soberbio y dos goles de Hilario y uno de Samitier se hicieron con la victoria ante los vascos. En semifinales, la victoria en Sevilla ante el Betis encarriló la eliminatoria que luego se cerró en Chamartín gracias al notable partido de Samitier. El Madrid volvía a una final con el Valencia como rival en Montjuic.
La expedición llegó a Barcelona tres días antes del encuentro y se concentró en el hotel del Tibidabo. Bru, por teléfono, dio el parte del equipo a varios periodistas: “No hay novedad. Todos los jugadores están en excelente moral y en excelente salud. No habrá grandes variaciones en la alineación”.
Con un casi lleno en las gradas dio comienzo la final el 6 de mayo. El primer tiempo tuvo dominio alterno. Todo cambió con el gol valencianista de Vilanova al comenzar el segundo acto. Los blancos reaccionaron con los dos interiores Hilario y Luis Regueiro creando juego y cohesionando al equipo. Así llegaron los tantos de la victoria madridista. El primero de Hilario, tras un disparo que se coló por un ángulo lejos del arquero Cano. El segundo de Lazcano, de disparo cruzado con la diestra tras aprovechar una formidable asistencia de Luis Regueiro.
El Madrid conquistaba la Copa diecisiete años después. El técnico, pese al triunfo, no quedó nada contento con la actuación arbitral: “Hemos ganado a pesar de Vilalta”. Las críticas a su labor fueron positivas como se reflejó en el periódico Ahora: “Los jugadores del Madrid están ahora entrenados. Sería curioso conocer cuántos kilos han perdido los jugadores del Madrid desde que vino Paco Bru. ¡Ah! Y cuántos kilos ha aumentado Paco Bru en estos últimos tiempos”. El entrenador madrileño, en una carta a Campeón, reconoció que su secreto desde que llegó al Madrid era haber recuperado “físicamente al equipo” puesto que le faltaba “resistencia en todas sus líneas”.
En verano el club organizó una gira por Europa que le llevó a Alemania y Suecia con gran éxito de popularidad y dinero para las arcas del club. La plantilla descansó un mes y retomó los entrenamientos para la temporada en agosto. Paco Bru había renovado su contrato, según el Liberal, “porque así conviene a las partes interesadas y porque la experiencia del año pasado fue muy satisfactoria”.
Su trabajo, su disciplina estricta, su habilidad y su maestría para recuperar en tan poco tiempo a un equipo que estaba en un momento complicado fueron muy apreciadas. En cuanto a los refuerzos, llegaron, entre otros, el extremo izquierdo Diz y el goleador Sañudo. Más adelante, durante el curso, se firmó al portero húngaro Alberty como futuro sucesor de Ricardo Zamora.
El primer objetivo fue el Campeonato Mancomunado, que volvió a teñirse de blanco con más superioridad que el año anterior. La Liga había crecido en número de equipos, pero el desempeño de los madridistas estaba por debajo de lo esperado. Durante todo el curso persiguieron a un sorprendente Betis, que fue el que se hizo con el título.
A mitad de temporada, además, Bru fue requerido por Perú al igual que en 1930 para preparar a la selección de cara al Campeonato Sudamericano, pero el madrileño rechazó la propuesta, no pidió ni siquiera permiso al club y se quedó en Madrid. Para concluir la temporada, la Copa tampoco fue un salvavidas y a las primeras de cambio, en octavos, el Sevilla, que sería futuro campeón, echó a los blancos. Como epílogo de la campaña futbolística, se decidió hacer otra gira, aunque esta vez por las islas Canarias, que recibieron con mucha expectación y entusiasmo al Madrid tanto en Las Palmas de Gran Canaria como en Tenerife.
En agosto de 1935, el presidente Sánchez Guerra confirmó en las páginas de Crónica la continuidad de Bru: “Estamos contentos con él. Por eso seguimos utilizando sus servicios. Y sin variarle sus condiciones económicas. Actuará libremente en unas cosas y tendrá la intervención de la Junta en otras”. En el Heraldo de Madrid ya deslizaban que “Bru no está dispuesto a que este año se esfumen los mejores títulos. Hay que recuperar lo perdido la temporada anterior. Y dadas las mejoras que presentará el equipo, hay que creer que la hinchada madridista quedará satisfecha”. Respecto a esas mejoras, en lo deportivo se hizo un gran desembolso por el fichaje de Lecue del Betis. También se incorporaron los húngaros Kellemen y Buzassy, el cubano Ferrer o el defensa Mardones. Además, se fichó al brasileño Giudicelli con un paso efímero por la capital.
Como era habitual, el curso dio el pistoletazo de salida con los campeonatos regionales. El conjunto de Bru disputó el Mancomunado (Castilla, Aragón y Cantabria) y el Zaragoza le hizo frente hasta los últimos partidos, en los que el Madrid consiguió con el título un buen aval para la Liga. Una competición en la que lucharía en una gran batalla contra el Athletic, que se acabó haciendo con el título por solo dos puntos de ventaja. Los blancos con un juego sólido y eficiente dominaron parte del curso, pero los tropiezos en Santander, Oviedo y en casa contra el Athletic decantaron el ganador final.
El éxito de la temporada tuvo lugar en la Copa, y eso que el camino empezó con muchas curvas en el equipo madridista. En octavos, el Arenas forzó el desempate al ganar la vuelta en Ibaiondo. Los pupilos de Bru ajustaron cuentas en Chamartín con un 6-1, gracias a los dobletes de Lecue, Emilín Alonso y Sañudo. Luego, llegó el Athletic en un duelo en toda la cumbre. Pocos daban como favoritos a los merengues, pero el equipo estaba en un camino ascendente y venció tanto en su casa como en San Mamés. El último paso antes de la final fue ante un Hércules que sucumbió por 7-0 en Chamartín, quedando resuelta la eliminatoria.
El partido por el título sería el último encuentro de fútbol oficial en varios años. Ninguno de los protagonistas lo sabía, aunque el clima en el país era ya muy tenso. FC Barcelona y Madrid FC se midieron en Valencia por el Campeonato de España. Miles de espectadores se desplazaron desde ambas ciudades a Mestalla y el ambiente antes del partido era espectacular.
La expedición merengue quedó concentrada en el hotel Angles y pasó un día en El Saler. Bru, después de pasar en la previa una última revista a sus hombres, dijo que “están todos a punto”. En lo que concierne al juego el partido no tuvo la brillantez esperada. El Madrid jugó con coraje y eficacia y la defensa Ciriaco-Quincoces con Zamora en el marco fue inexpugnable en buena parte del choque.
Se adelantó el Madrid por medio de Eugenio con un tiro colocado que rozó el larguero y poco después Lecue, a centro de Eugenio, hizo el segundo con un imponente chut. Escolá recortó distancias y el Madrid sufrió la baja por lesión de Sauto, lo que obligó a bajar a la media a Lecue.
El segundo tiempo fue de acoso barcelonista al marco culé sin éxito. En ello tuvo mucho que ver ‘El Divino’, que acariciaba su retirada pero que dejó como legado una de las mejores paradas de su carrera a disparo de Escolá.
El Madrid ganó la Copa, la segunda para el palmarés de Bru, que declaró que “esperábamos ganar por mayor margen de tantos, pero la lesión de Sauto nos ha perjudicado. Hay que reconocer que a Zamora debemos en buena parte el título que nos cabe la satisfacción de haber alcanzado”. Precisamente el portero catalán, en el diario Crónica, proclamó tras el triunfo la necesidad de un homenaje a Bru “por sus éxitos, por cómo trabaja, con qué acierto trabaja” y lo que influyó en él para “recuperar la forma física”.
Con la final copera se cerraba así una etapa del fútbol español. Pocas semanas después estalló la Guerra Civil. El club quedó incautado por el Frente Popular, pero intentó mantenerse activo gracias a las gestiones de Hernández Coronado con la ayuda técnica de Bru. En septiembre se volvió a los entrenamientos con más amateurs que profesionales y con ausencias importantes como la de Ciriaco, Quincoces, Sañudo y Valle y la retirada de Zamora.
Se concertaron encuentros amistosos para pagar las nóminas y se buscó jugar un Campeonato Superregional con los clubes valencianos que no salió adelante por las dificultades de desplazamiento. A continuación, se pretendió disputar el Campeonato Catalán y Bru convenció a buena parte de los clubes catalanes, pero el Barça terminó impidiendo su participación. Coronado y Bru confeccionaron una lista de convocados para el torneo e incluso el entrenador madrileño llegó a alquilar un chalet en El Masnou como lugar de alojamiento para los jugadores.
Al no poder continuar las actividades deportivas, el Madrid FC quedó en suspenso y dio libertad a sus jugadores para actuar en los equipos que considerasen oportunos mientras no pertenecieran a la Federación Catalana. Bru dejó la capital y, tras marcharse a Barcelona, se instaló en Gerona. Allí, su estrecha relación con José Luis Zabala, antiguo entrenador del Girona, le llevó a tomar las riendas del cuadro gironí en el otoño de 1937. Programó entrenamientos a diario, a pesar de los problemas para reunir futbolistas, y el equipo jugó el Campeonato de Cataluña terminando en cuarto lugar.
Tras concluir el conflicto bélico, Bru volvió a su cargo como entrenador merengue, renovando el contrato en el mes de junio de 1939. El club estaba en problemas financieros, el estadio de Chamartín necesitó algo más que pintura y puertas nuevas y, en cuanto a la plantilla, continuaban algunos de los que ganaron la Copa en 1936, como Quincoces, Lecue, Bonet, Leoncito y Sauto.
En septiembre, la plantilla se reunió para entrenar y Bru en el Semanario Marca se mostró contento de tener un buen equipo: “Cuento con muchos de los antiguos: solo han sido bajas los Regueiros, Emilín y Ciriaco; este último por retirarse del fútbol. Claro que, de momento, ha descendido su nivel de juego, pero, en comparación con los demás Clubs, estamos bien provistos”. La lista de refuerzos fue larga con nombres como Esquiva, Alday, Chus Alonso, Tamayo, Dindurra, Villita o el veteranísimo Luis Marín.
El primero de octubre, el Madrid comenzó su participación en el Regional Mancomunado, que tuvo encarrilado con el liderato hasta la jornada 8. Un empate en casa contra la Ferroviaria le habría dado el título, pero el cuadro blanco cayó por 1-2 en una tarde aciaga y, en la última jornada, al perder también con el Athletic Aviación, quedó en segundo lugar. Un duro golpe en el inicio de campaña a días de empezar la Liga. Una competición en la que los pupilos de Bru se mostraron muy irregulares.
Se empezó mal, con dos derrotas, aunque se encauzó y se peleó por el título. Los partidos lejos de Chamartín costaron en campos como Torrero, Nervión, Sarriá y Mestalla. A falta de tres jornadas para el final, el Madrid era tercero, pero no volvió a sumar ningún triunfo. En Les Corts se igualó sin goles, y es en Chamartín cuando llegó el golpe inesperado de perder por la mínima contra el Hércules en un partido en el que la lesión de Sauto fue vital. En la última jornada, en la visita a San Mamés, se perdió una plaza y el equipo acabó cuarto con malas sensaciones.
Bru había demostrado sobradamente que preparaba muy bien al equipo para la Copa, y los blancos eran un rival muy rocoso y complicado en eliminatorias. En la Copa 1939-40 se volvió a demostrar. El club retocó la plantilla e incorporó al joven Barinaga, que dio muestras de su finura y gran toque de balón. Los blancos avanzaron rondas con solvencia, dejando en el camino al Murcia, Osasuna, Racing. En semis, vencieron por la mínima al Zaragoza y, en la vuelta, sufrieron en Torrero, pero pasaron, demostrando buen juego, coraje y valentía.
La final fue contra el RCD Español y cerca de casa, al disputarse en el estadio de Vallecas. Bru no estaba demasiado convencido con algunos jóvenes, porque les pudiese pesar la responsabilidad, por lo que optó por un equipo más experimentado. No concentró al equipo en los días previos y los entrenamientos no fueron muy distintos. Solo dio algunos consejos convenientes. Además, confirmó que “la alineación será la mismos que en Torrero y las lesiones de Leoncito y Sauto no permiten pensar en ellos para la final. Espero un partido muy reñido, con juego limpio y correcto”.
El ambiente en Vallecas era espectacular y el lleno, de categoría. La gente tenía ganas de fútbol tras la guerra. El Madrid, sin embargo, volvió a experimentar lo mismo contra los periquitos que en la final del agua del año 1929: una derrota. Y eso que los merengues empezaron ganando con un gol de Alonso y tuvieron oportunidades para aumentar distancias. Pero Jorge empató y en la segunda parte el calor y el cansancio hicieron más mella en los blancos. Jorge marcó su segundo gol a cinco minutos del final y Alday empató in extremis con un disparo con la izquierda. Hubo prórroga con los dos equipos agotados y fue el extremo izquierdo Mas quien la decidió en el 110’. La Copa voló a Barcelona.
La última campaña de Bru como entrenador en el cuadro madridista fue la de 1940-41. Se había acordado suprimir los torneos regionales porque cada vez congregaban menos interés entre los aficionados. La pretemporada comenzó en septiembre y Bru concedió una entrevista unos días antes en El Mundo Deportivo. En ella afirmó que “vamos a presentar un equipo que causará sensación y que puede dar un gran resultado en las competiciones nacionales a base de veteranos. A otra temporada, será cosa de sacar las glándulas de juventud y efectuar el injerto”.
Como fichajes, se incorporaron al club Bracero, Pitus Prat u Olivares. En la Liga, la primera vuelta blanca fue positiva, con una lucha por el liderato con Sevilla y con el vecino y vigente campeón, el Atlético Aviación. Pero en la segunda parte del Campeonato se torcieron las cosas. El equipo se cayó con el paso de las jornadas y la irregularidad final llevó a los blancos a quedar en una discreta sexta posición de la clasificación.
Las mayores críticas se ciñeron a que había buenos jugadores, pero no equipo, faltaban acierto y suerte, y el juego no era veloz ni eficaz. Todavía restaba la Copa, que evidenció todos estos problemas y los madridistas terminaron completando una temporada mediocre.
En la ida de octavos contra el Celta debutaron fichajes como Inchausti, Alsúa y Arbiza, que no dieron el salto de calidad esperado y el equipo solo empató. En la vuelta, en Vigo, la derrota por 4-2 dejó fuera a los merengues. Antes de terminar la campaña, se disputó la Copa Federación contra el Atlético Aviación y tampoco se consiguió el título. Se acabó la temporada de forma muy triste.
A mediados de junio, según publicó el periódico La Prensa, Paco Bru estaba pensando marcharse porque “es un hombre sincero y cree que si la temporada aciaga del Madrid es por culpa suya y debe irse sin que le digan nada. Su lealtad al club la pone de manifiesto diciendo que ha rechazado numerosas ofertas durante la temporada que finaliza”. Unos días después se confirmó que el madrileño dimitió de su cargo.
Al medio deportivo Gol le manifestó no haber tenido “ninguna discrepancia con la Directiva del Club. Ahora bien, estimo, que el Real Madrid necesita un reajuste serio. Empezando por mí. Me agrada que la Directiva tomara en consideración esta opinión mía, que están desinteresada como justa. Me cuesta trabajo abandonar el equipo, al que presto mis servicios durante tantos años. Tan larga permanencia deja huellas de cariño que no se pueden olvidar. Pero, repito, que es necesario. Honradamente, creo que, si alguien estima que puedo ser la causa del actual estado de cosas, debo irme”. Además, también se mostró satisfecho porque “durante mi mandato como jefe técnico del equipo, nunca expulsaron del terreno de juego a alguno de mis jugadores”.
Su bagaje de títulos total fue de dos Copas y dos Campeonatos Regionales Mancomunados. También, en su labor como técnico madridista tantos años, acabó dejando en la capital un gran poso, un estupendo recuerdo y muchas enseñanzas. Bru, según se podía leer en la prensa, era “un hombre bueno, ejemplarmente cordial y contagiosamente simpático”.
Después de su periplo madridista, continuó entrenando, y el siguiente curso firmó como técnico del Granada. En la ciudad andaluza pasó dos años para mudarse a la vecina Málaga y dirigir al cuadro malacitano. A continuación, retornó a Barcelona en 1945 para ser el secretario técnico periquito. Su última experiencia en los banquillos fue en el Real Zaragoza a finales de los años 40, cuando militaba en Tercera división. Luego, comenzada la década de los 50, fue representante del RCD Español en Madrid y ejerció como secretario técnico del Real Club Deportivo Córdoba durante temporada y media.
Entre otros trabajos, también fue periodista en Los Deportes, Foot-Ball, El Mundo Deportivo, Artes y Sports y La Jornada Deportiva, directivo, delegado federativo y entrenador en 1914 del Spanish Girl's Club, el primer intento de club femenino que hubo en España. Además, practicó el jiu-jitsu y fue uno de los fundadores del Club Español de jiu-jitsu.
En 1960 se le rindió un homenaje en el estadio Santiago Bernabéu. Dos selecciones de viejas-jóvenes glorias se enfrentaron en un encuentro marcado por la lluvia, la nieve y el intenso frío, con 30.000 espectadores en las gradas. Los equipos estuvieron formados uno por futbolistas del Norte de España y el otro por el de otras latitudes. El resultado fue de empate a tres.
Cuando ocupaba el cargo de secretario técnico en el Plus Ultra, enfermó de cáncer y falleció a los 77 años en Málaga el 10 de junio de 1962. Se había mudado a la ciudad andaluza, donde residía su hija en busca de descanso y tranquilidad.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
Capítulos anteriores:
1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth
2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké
3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo
4.- Entrenadores del Real Madrid (IV): Quincoces
5.- Entrenadores del Real Madrid (V): Quirante
6.- Entrenadores del Real Madrid (VI): Albéniz
7.- Entrenadores del Real Madrid (VII): Fernández
8.- Entrenadores del Real Madrid (VIII): Cárcer
9.- Entrenadores del Real Madrid (IX): Fleitas Solich
10.- Entrenadores del Real Madrid (X): Ipiña
11.- Entrenadores del Real Madrid (XI): Encinas
12.- Entrenadores del Real Madrid (XII): Scarone
13.- Entrenadores del Real Madrid (XIII): Villalonga
14.- Entrenadores del Real Madrid (XIV): Mr. Keeping
15.- Entrenadores del Real Madrid (XV): Hertzka
16.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (I)
17.- Entrenadores del Real Madrid (XVI): Carniglia (II)
Mi primer recuerdo de un Barça-Madrid (no sé si llamarlo Clásico, no sea que me "regañe" don Jesús Bengoechea), se retrotrae a septiembre de 1972. Falleció mi abuela Josefa y, en aquellos años, la tele se dejaba de ver por el luto que imponían nuestros padres. ¿Solución para verlo? Irme a la casa de unos amigos. ¿El problema? Que los diez de familia eran culés. ¡Con qué elegancia y educación se portaron todos! Casi todo el partido en silencio, incluso cuando el canario Barrios marcó el gol de la victoria azulgrana. Sabor agridulce, evidentemente. Vaya por delante que, cada vez que jugaba el Real Madrid en el Camp Nou, mis nervios se descontrolaban.
Mi siguiente recuerdo fue más amargo todavía. Día de los Santos Inocentes de 1975. De nuevo con TVE en directo. El equipo de Miljan Miljanic acariciaba un meritorio empate, cuando en el minuto 90, Carlos Rexach agarró un zambombazo desde 30 metros ante el que nada pudo hacer el "Gato" Miguel Ángel. Terminó el encuentro y me fui directo a la cama, a oscuras y sin cenar. Sólo oía de fondo a mis padres lamentar el "suceso".
El siguiente recuerdo es mucho más agradable. 4 de diciembre de 1977. Cinco días después del botellazo a Juanito en Belgrado en el famoso Yugoslavia-España de la "Batalla de Belgrado".
Partidazo de los blancos, especialmente de Juanito, y victoria importantísima por 2-3. ¡Cómo lo festejamos mi padre y yo! Mejor no dar detalles.
Así, llegamos al 10 de febrero de 1979. Presidía el flamante presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, quien consiguió una efímera paz entre el incontrolable José Luis Núñez y el caballeroso Luis de Carlos. Ese día se produjo un fenómeno casi esotérico: el Camp Nou ovacionó al inglés Laurie Cunningham, que hizo diabluras para llevar en volandas al Madrid hacia la victoria, 0-2, con goles de García Hernández y Santillana.
El 22 de octubre de 1983, siguiente triunfo "merengue" ante un Barça sin sus estrellas Maradona y Schuster. Goles de Juanito y Santillana, una dupla para la historia.
El Clásico de la temporada 1988-89 fue el del fichaje a la desesperada de Romerito, el jugador paraguayo que iba a ser capaz de tumbar al Madrid de la "Quinta del Buitre". El equipo blanco fue superior aunque no se pasase del 0-0.
En la temporada 1991-92, mi paisano Fernando Hierro le dio con un gol desde fuera del área el empate a uno al conjunto de Beenhakker, en un evidente fallo de Zubizarreta.
¡20 años se tiró el Madrid sin vencer en Barcelona en partido de Liga! Increíble, pero cierto.
Se rompió el maleficio en plena época de Los Galácticos, concretamente el 6 de diciembre de 2003. Con televisión en abierto en directo, el equipo del portugués Carlos Queiroz se impuso 1-2, con tantos de Roberto Carlos y Ronaldo Nazario.
En la campaña 2006-07 no se consiguió la victoria por un gol de Messi en el 90', pero los blancos cogieron impulso para obrar el milagro de la Liga del "Clavo Ardiendo".
Al año siguiente, 23 de diciembre de 2007, gran victoria 0-1, con golazo de la "Bestia" Julio César Baptista.
Uno de los triunfos más importantes y bonitos llegó el 21 de abril de 2012. Más de media Liga en juego y el que suscribe, en la boda de unos sobrinos supermadridistas. Aún recordamos aquel histórico gol de Cristiano Ronaldo y su "calma, calma" a los 100.000 espectadores que llenaban el Camp Nou. Fue la Liga de los Récords. 100 puntos y 121 goles para el Madrid de Mourinho.
En abril de 2016, ya con Zinedine Zidane en el banquillo, victoria 1-2 "a pesar" del tendencioso arbitraje del ínclito Hernández Hernández, que dicen repetirá el próximo domingo, ojalá que de forma más ecuánime.
En la espléndida temporada 2016-17, empate a uno con gol de Sergio Ramos en el 89', dentro de la era Messi-Cristiano.
En plena pandemia, un 1-3 nos endulzó el corazón la temporada 2020-21, goles de Valverde, Ramos y Modric. Eran tiempos de jugar y ganar cada año en Can Barça. Al año siguiente, ya con público, nueva victoria de los nuestros 1-2, con golazos de Alaba y Lucas Vázquez.
Aún recordará el lector el gol de Jude Bellingham (estaba bendecido el inglés en su primera temporada) que le dio la victoria 1-2 en el tiempo de descuento hace solo dos temporadas.
Último triunfo madridista en suelo barcelonés, que ojalá se repita este domingo, aunque solo sea para dar una pequeña (o gran) alegría a la, este año, sufrida afición "merengue".
Que así sea.
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Arbitró César Soto Grado del comité riojano. En el VAR estuvo Pablo González Fuertes.
En la primera parte se reclamaron dos penaltis pero ninguno lo fue. En el 2', Brahim controló el balón entre el hombro y la manga de la camiseta, por lo que no daba para pena máxima. Luego, en el 22', el delantero internacional marroquí disparó y golpeó en el brazo de Ricardo Rodríguez. El suizo lo tenía en posición natural y no abierto ni extendido, por lo que no es punible. Una acción parecida a la de Tchouaméni el curso pasado en Montjuic. Por cierto, la jugada fue anulada previamente por fuera de juego de Bellingham, pero la repetición confirmó que no era.
En cuanto a las amarillas, en la primera mitad la vio Amrabat por cortar una contra de Brahim en el 37' y Huijsen por una entrada dura abajo a Antony dos minutos más tarde.
En el segundo acto se volvió a pedir un penalti de Mendy a Antony, pero fue una pugna sin nada claro para ir a los once metros.
Además, se anuló un tanto a Mbappé por fuera de juego claro tras asistencia de Trent.
Se unió a la nómina de tarjeteados Trent por sujetar a Abde cuando tiraba un desmarque. También debió verla Fornals por una dura acción ante Pitarch.
En la última jugada del partido que precedió al gol local Antony sujeta del brazo a Mendy que cae, pero el trencilla lo peritó como un lance del juego. Una acción que es falta porque coge el brazo del francés y tira para abajo lo que provoca la caída del defensor.
Soto Grado, DEFICIENTE.