Las mejores firmas madridistas del planeta

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

¡Buenos días, queridos galernautas! Al igual que Garcinuño tenía cuerpo de un clásico como Góngora en Amanece que no es poco, nosotros tenemos cuerpo clásico, en este caso de Real Madrid – Barcelona. Nos hemos levantado dando un salto mortal, hemos echado un par de huevos a la sartén, dando volteretas hemos llegado al baño, nos hemos duchado y hemos despilfarrado el gel; porque hoy, algo nos dice que vamos a pasárnoslo bien (un saludo a nuestro querido David Summers).

Portada Marca

Felicitamos a Marca por su portada, han estado brillantes transformando el cartelón electoral de Jan Berlusconi Laporta en el Paseo de la Habana por un anuncio del clásico. “Queremos volver a veros” reza el cartel modificado por Marca. QUEREMOS VOLVER A GANAROS decimos nosotros. Somos el Madrid y cuantas más dificultados encontremos (o se nos pongan) en el camino, más vamos a luchar: que se marcha el Atleti en la tabla, a por él vamos; que se nos complica la Champions en fase de grupos, nos rehacemos y pasamos primeros; que se nos lesiona hasta el césped del Di Stéfano, volvemos a echar un par de huevos a la sartén, Zidane cocina los esquemas que sean menester y nos sobreponemos. Somos el Madrid, somos el puto Real Madrid (con perdón) y no nos amilanamos nunca.

La portada de Marca también produce en el lector el deseo de volver a ver un Real Madrid – Barcelona en el nuevo Santiago Bernabéu, con público y con el coronavirus y los culés derrotados. Es un deseo lógico y que para nada desprecia al actual estadio madridista, el Alfredo Di Stéfano, el mejor futbolista de todos los tiempos. Hecho que nos infla de orgullo y nos incita a pavonear de ello.

Sabemos que algunos como Klopp no piensan igual, peor para ellos. Jesús Bengoechea respondió como merecía al entrenador del Liverpool en nuestro canal de YouTube. Incluso Koeman afeó las palabras de Klopp y no se le cayeron los anillos en reconocer la acertada decisión del Real Madrid para elegir hacer las obras del nuevo estadio en este momento.

Tuit Koeman

Aunque la mejor respuesta a Jürgen Norbert Klopp se la ha dado Jorge Alberto Valdano: “Cuando el Santiago Bernabéu esté terminado el que va a parecer un campo de entrenamiento va a ser Anfield”. Zas, en toda la boca. Disfrutad.

Tuit Valdano

La portada de As apela al mismo espíritu de la misma frase del cartel de Laporta, pero adolece de la brillantez mostrada en Marca. “Ganas de volver a verse” puede leerse sobre un fotomontaje del clásico banderín con flecos que se intercambian (o se intercambiaban) los equipos antes de inicio de un choque. Dentro del mismo vemos las imágenes de Zidane y de una señora de Vitoria con moño que parece llamarse Miren por la expresión de su cara. Da la sensación de que esta señora está gritando: “Antxon, ¡¿otra vez vuelves de la sociedad cargado?!”. Un trago de café después comprobamos que estamos equivocados y que la señora de Vitoria con moño que parece llamarse Miren por la expresión de la cara no es tal, sino Ronald Koeman.

Portada As

Destacan que Piqué sí llega al clásico, pero Hazard no. Como tampoco podrá arbitrarlo Mateu al haberse lesionado y el elegido para sustituirlo ha sido Gil Manzano.

Sport repite en su portada a los protagonistas (Benzema y Messi) que también eligió Marca. Pero lo que más llama la atención es la parte superior. Resaltan que debutó Pau Gasol con el Barcelona de baloncesto, hecho del cual nos alegramos muchos madridistas porque admiramos a Pau como deportista y como persona, pero indican: “Derrota Intrascendente del Barça ante el Bayern (72-82)”. Vamos a ver, intrascendente no define como merece a esa derrota. El Barcelona no compitió, hay que decirlo claro. Y no compitió por miedo a un Real Madrid de baloncesto esquilmado que ha sufrido aún más infortunios que el de fútbol. Es un hecho deleznable la falta de respeto que ha mostrado el Barcelona por la competición, convirtiendo el partido contra el Bayern en una pantomima.

Portada Sport

Como curiosidad, eso sí, queda para el recuerdo que el Bayern metió 82 puntos al Barcelona, en homenaje al 8-2 que supuso la ¿penúltima? eliminación culé en Champions. Disculpad, son tantas que ya mezclamos los ridículos sufridos ante Roma, Liverpool, PSG o el mismo Bayern.

Os dejamos por aquí también la portada de Mundo Deportivo, que parece un catálogo del Venca con futbolistas de Barcelona promocionando camisetas.

Portada Mundo Deportivo

Recordad, Barcelona, QUEREMOS VOLVER A GANAROS.

Pasad buen sábado y ¡hala Madrid!

Dijo el poeta que todas las muertes son la misma muerte. Lo mismo puede decirse de los parones de selecciones: son todos el mismo aunque las fechas traten de mover a equívoco. A fin de entretenernos en este nuevo y nefando parón —que es el de siempre—, emprendemos esta serie titulada “El que nunca llegó”, en la que cada autor galernauta ha escogido un gran jugador que le habría gustado ver de blanco y que, a veces a pesar de las especulaciones, nunca llegó a recalar en el Madrid.

 

Francesco Totti, el octavo rey de Roma

Según la leyenda Roma tuvo siete reyes: Rómulo, el fundador, asesino de su propio hermano, como Caín; Numa Pompilio, que ahora ha abierto un restaurante de moda en Madrid, a donde va a comer Monedero después de las manifas; Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio, a quien llamaron el Soberbio. Luego, varios milenios después, vino Totti, que fue rey de Roma por aclamación popular. A Totti lo intentó fichar Florentino sin éxito, pues si existe algo en esta vida con lo que el Madrid todavía no puede competir, es Roma, la caput mundi. Totti es el jugador que más me hubiera gustado ver de blanco, porque Totti es Roma, la encarnación de una ciudad-mundo sobre la que gobierna Dios a través de la luz y de la belleza. Totti en el Madrid habría sido un segundo Cisma de Occidente, robarle como hizo Aviñón, los papas a la capital de Cristo. Sin embargo Dios, que es del Madrid pero también a veces un juez implacable, castigó la desmesura florentinista y en su lugar le impuso la penitencia del año de Queiroz: un Madrid con Figo, Raúl, Roberto Carlos, Zidane, Ronaldo, Beckham y Totti, qué duda cabe, habría relegado la salvaje maravilla del Cinquecento a una anécdota en los libros de Historia del Arte.

Totti rey de Roma

Seguramente Totti no llegó tampoco al Madrid porque la Roma se salvó de la quema del Moggigate. En el naufragio del calcio y a pique del colapso financiero, pudo retener a gran parte de aquel equipazo que ganó un Scudetto y encadenó seis subcampeonatos en la primera década del nuevo siglo. Florentino, al fin, con su primer imperio derrumbándose, se trajo, quizá como epítome de toda la cadena de acontecimientos que desembocaron en su dimisión, a Caravaggio en vez de a Rafael: Antonio Cassano, a quien Totti convirtió en su hermano menor cuando aterrizó desde Bari en la Roma de Capello, vino a Madrid con toda su pillería y la poca vergüenza del Mezzogiorno. Se pasó un año y medio comiendo Nutella y probando a todas las camareras del hotel de concentración. Si la serie Gomorra llega a rodarse diez años antes, Cassano habría sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores secundarios del clan de los Savastano, con su talento endemoniado, su cara picada de acné juvenil y su encantadora sonrisa de brigante. Madrid, por desgracia, se quedó sin ver a Totti, aquel príncipe romano que con una imaginación del Renacimiento y un talento sudamericano, discutió él sólo, vestido de rojo garibaldino, la hegemonía de los gigantes del norte. Y el mundo asistió al cataclismo de Los Galácticos preguntándose, como cuando se recuerda la película de Napoleón que quiso rodar Kubrick, qué superproducción fastuosa se perdió para siempre.

Totti Cassano

Totti nunca fichó por el Madrid, ni por ningún otro equipo. Su vida está marcada por la negativa a los dos clubes más grandes de Europa. Como buen romano, salir del nido es una odisea terrible para la que hay que tener mucho valor, pues cuando se tiene de madre a una loba y de padre a Dios, la fábula del hijo pródigo puede terminar siendo un cuento de terror. Totti prefirió no separarse de las mujeres de su vida antes que probar fortuna con las camisetas más gloriosas del fútbol mundial. Una, su madre, rehusó en su nombre los trescientos millones de liras que Berlusconi ponía sobre la mesa para llevárselo al Milan cuando tenía doce años. La otra, claro, su mujer, la madre de sus tres hijos. «Lo pensé, lo pensé mucho, pero la conversación que tuve con mi familia me recordó de qué va la vida: el hogar lo es todo», escribió en 2016 en The Players Tribune. El último fantasista italiano se acabó convirtiendo en una estatua de mármol, «en otro monumento más de Roma», como dice ahora, que está jubilado e intriga, como un tirano griego desterrado de su ciudad en la corte del rey persa, para volver a la Roma «hasta de utillero», que decía Di Stéfano. De casa de sus padres los vecinos robaban asiduamente la alfombrilla de la entrada, por guardar un recuerdo de Il Capitano, un objeto en donde el dios de los ricos y de los pobres, de los patricios y de los plebeyos, hubiera puesto el pie: lo más parecido a la vida de Totti en Roma debió ser la de Maradona en Nápoles.

Totti Maradona

Sabiendo que no pudo visitar el Coliseo hasta después de retirarse, es normal entender por qué un tipo así no abandonaría jamás su lugar de nacimiento. Sobre todo si es Roma, un sitio donde la adoración por la divinidad se ejerce por costumbre desde hace tres mil años y donde la raya entre lo humano y lo sobrenatural siempre es difusa. Totti, que no habla italiano, sino romanesco, el dialecto que forjaron los habitantes de Roma cogiendo algo de todos los que pasaron por allí a lo largo de los siglos, nació hace 45 años junto a San Juan de Letrán. Letrán fue la primera residencia de los papas por más de mil años, es decir, el ombligo del mundo, se entiende. Con seis años su madre lo llevó a una audiencia de Juan Pablo II y sin que nadie supiera muy bien por qué, Karol Woyjtila se paró delante de él, un chiquillo regordete y rubísimo, tudesco, y lo bendijo. Luego su padre lo llevó un día al Olímpico a ver a la Roma y desde entonces su corazón de romano puro le perteneció a un club nacido de una escisión de la Lazio en los arrabales populares de la ciudad. Club que tiene, además, por lema, «che Dio ve furmini». Y Dios fulminó el primer proyecto de Florentino, cual Moisés bajando con las tablas del Sinaí, cuando el presidente quiso traérselo en el mejor momento de su carrera. Totti tenía 28 años y estaba pleno de talento, carisma y fantasía. El Madrid, que es imperio, lo habría incorporado a su panteón como una de esas exóticas deidades orientales que los romanos importaban de los países lejanos que conquistaban con sus legiones, habría sido por tanto un diosecillo menor, y no Júpiter. Lo rechazó porque ya estaba inmerso en su propio choque de gigantes: quería ganar más títulos con la Roma, quería arrebatarle la gloria al Inter de Ronaldo y Cúper, al Milan de Ancelotti y Shevchenko, a la Juve de Nedved, Buffon y Del Piero. Dos años después, llegó al Mundial de Alemania peleado con su entrenador, con la Roma a punto de quebrar y con el peroné lleno de clavos y arandelas, como escribió Enric González. Había pasado su momento.

Totti Campeón del Mundo

En sus Historias del Calcio, González recoge una definición maravillosa de la romanidad, atribuida a Stendhal, famoso por su amor, literario y del otro, por Italia. «Los romanos son católicos descreídos con un sentido innato de la propia impunidad, mentirosos y fascinantes, tenaces en la pereza, orgullosos y carentes de dignidad, amantes de la elegancia, las cuchilladas, el oro y la sangre». Totti fue tan famoso a lo largo de su carrera por sus arranques viscerales como por los regates inverosímiles dentro del área; tanto por sus goles impregnados de una esencia antigua, del misterio genial de lo que no se puede describir, como por tarjetas rojas motivadas por sus súbitos gestos atrabiliarios. Como escupirle a un danés en la Eurocopa de Portugal de 2004, verano en el que Florentino, tras el descalabro, le ofreció «de todo, menos el brazalete de capitán, ni cobrar más que Raúl». Rechazó al Madrid por su mujer pero lo primero que hizo antes de comenzar la nueva temporada fue ir con la camiseta azurra del partido del escupitajo a ofrendársela a la Virgen del Divino Amor de Roma porque la vida de un romano comme il faut es un parpadeo entre tres mujeres: la madre, la esposa y la Virgen. Totti, hombre muy devoto, tanto como puede serlo un hijo de la ciudad que así como invoca al papa-rey, lo desentierra, ultraja y lanza su cadáver al Tíber, quería ser diferente, y en el mundo de lo líquido, la diferencia era quedarse toda la vida en un mismo club. Y se quedó, sacrificando dinero y títulos, aunque convirtiéndolo inevitablemente en su propia satrapía, pues después del papa, en Roma no mandaba nadie más que Totti, y eso lo sabía cualquier entrenador, futbolista o dirigente que se acercase a las instalaciones de Trigoria, donde entrena la Roma.

Totti con su mujer

Totti era un trescuartista puro, un mediapunta, para entendernos, aunque a la Roma la movía como si fuera él mismo un regista, el director, al menos en su primera juventud. No era un genio lánguido, su arrancada era prodigiosa, muscularmente estaba más cerca del Púgil de las Termas que del clásico artista macilento que se agota a los sesenta minutos de partido. La última parte de su carrera, lastrado por las lesiones y por la pérdida de potencia física, se la pasó casi de segunda punta, de falso 9. ¿De qué habría jugado en el Madrid galáctico? Es difícil imaginarlo pues estamos hablando de un equipo que tenía a Guti de pivote y a Beckham de mediocentro organizador. Es decir, de una fantasía tropical que en sí misma era una imposibilidad metafísica, un disparate maravilloso que no podía sostenerse de forma continuada en el tiempo. Seguramente habría jugado más cerca del área, porque su facilidad para marcar goles era prodigiosa: con las dos piernas, con la cabeza, desde dentro del área, desde fuera, regateando, al primer toque, de cualquier manera.

Totti Guti

En el Madrid, seguro, habría explotado el duende, eso tan absolutamente taurino que, junto a un carácter tan pasional, puramente latino, lo habría convertido en un niño bonito del Bernabéu. Totti tuvo siempre salidas y desplantes de torero gitano. Como cuando, siendo todavía un desconocido para el mundo, con el 20 a la espalda, en una Italia capitaneada por Maldini y en la que estaban Toldo, Cannavaro, Nesta, Del Piero, Albertini, entrenada nada menos que por el mito viviente, Dino Zoff, no se le ocurre otra cosa que meter a su equipo en la final de la Eurocopa a lo Panenka. Nun te preoccupá, mo je faccio er cucchiaio, le dijo en romanesco cerrado a Maldini. Er cucchiaio. En el Amsterdam Arena. Lleno de holandeses. A Van der Sar. Totti le hizo er cucchiaio a aquel gigante naranja y aunque luego Italia perdió la Eurocopa contra la Francia de Zidane, en la prórroga, gol de oro, también volvió a meter otro penalti capital, seis años después. En Alemania, contra Australia, en el minuto 95 de unos octavos de final más italianos que los spaguetti a la carbonara, metió el penalti perfecto con el mismo pulso con el que había engañado a Van der Sar. Ese Mundial, sin embargo, sí que acabó ganándolo. Y entonces, como tras ganar el Scudetto de 2001, Totti volvió a meter a un millón de personas en el Circo Máximo. Se entiende que, ante la tentación de sacar a bailar siquiera un día a la ciudad más hermosa del mundo, incluso ganar una Copa de Europa con el Madrid sea una idea que palidece.

Fotografías: Imago.

 

Índice de El que nunca llegó:

Capítulo 1: Futre, el que nunca llegó

Capítulo 2: Dominique Rocheteau, el que nunca llegó

Capítulo 3: Joaquín, el que nunca llegó

Capítulo 4: Oscar Schmidt, el que nunca llegó

Capítulo 5: George Best, el que nunca llegó

En el año 1140 el emperador Conrado III sitió Weinsberg, en el valle del río Sulm. El asedio fue lento y difícil, pero consiguió avanzar hasta lo inevitable. A sus habitantes no les quedó más remedio que pedir clemencia y ofrecer numerosas compensaciones para evitar la total destrucción de la ciudad. El emperador, furioso por una defensa tan aguerrida y por una resistencia tan prolongada, sólo hizo una concesión: perdonar la vida de las mujeres, y permitir que se llevaran consigo únicamente aquello que pudieran cargar. Al día siguiente, las mujeres abandonaron la ciudad cargando como buenamente podían con sus hijos, padres y maridos. El emperador, conmovido ante semejante muestra de nobleza, ingenio y valor, modificó su talante y decidió amnistiar la ciudad e indultar a todos sus habitantes.

Así se halla Zinedine Zidane, el segundo entrenador con más partidos y más títulos en una centenaria historia de éxitos, sitiado por unos medios que no le perdonan que los haya dejado una y otra vez en evidencia, y asediado por una parte del madridismo ávida de nuevas caras, deseosa de nuevos fichajes, y anhelante de nuevos proyectos.

Así se halla Zidane, el segundo entrenador con más partidos y más títulos del Madrid, sitiado por unos medios que no le perdonan que los haya dejado una y otra vez en evidencia, y asediado por una parte del madridismo ávida de nuevas caras, deseosa de nuevos fichajes, y anhelante de nuevos proyectos

El año 2018 se culminó con la tercera Champions consecutiva, la cuarta Copa de Europa en cinco años; pero 2019 fue un año de marejada para el madridismo. El año 2020 se solventó con una Liga ganada con un mérito enorme y en unas circunstancias complicadísimas; pero 2021 se está haciendo largo a quienes no terminan de asimilar la condición en que se encuentran las finanzas de los clubes, y no alcanzan a discernir con lucidez el valor de Zidane como muralla protectora y como bastión de la estabilidad.

Zidane campeón Liga

Zidane ha lucido una adaptabilidad enorme a todo tipo de contingencias, ciclos y sucesos, ha ganado tanto en entornos boyantes como en momentos depresivos; lo mismo ha alineado a la BBC en su mejor momento que ha confeccionado convocatorias con una tercera parte de castillistas. Siempre se ha mostrado como un hombre de club. Zidane constituye además un ejemplo moral. En un tiempo de crisis de valores, es una referencia y un modelo de las virtudes madridistas: siempre confía en la victoria, nunca se rinde, y jamás se lamenta. Encarna perfectamente el epíteto del himno: es un caballero del honor en una época donde cada vez hay menos caballeros, y donde cada vez importa menos el honor.

Debería ser, por consiguiente, el madridismo sano, maduro, y clarividente, con el presidente Florentino Pérez a la cabeza, quien llegado el momento rescatara su figura de la ira y saña del madridismo extramuros, de aquéllos madridistas nerviosos e impacientes que portan la irritación por bandera, de ese madridismo caprichoso e incendiario, calígula y nerón, que espera soliviantado con palos y antorchas el derribo y la caída del entrenador.

Zidane ha lucido una adaptabilidad enorme a todo tipo de contingencias, ciclos y sucesos, ha ganado tanto en entornos boyantes como en momentos depresivos. Siempre se ha mostrado como un hombre de club. Zidane constituye además un ejemplo moral

Si la situación económico-sanitaria no permite que el club haga los fichajes pertinentes para dar un salto cualitativo y competitivo a la plantilla; si no hay sosiego, calma ni temple entre la masa social; si no hay tolerancia ni comprensión con la coyuntura actual; si el técnico no puede ejercer de seguido como Miguel Muñoz, porque el signo de los tiempos hace que prime la inmediatez sobre la solidez, debería ser el propio club quien preserve a Zidane de una erosión absolutamente innecesaria.

Se trataría, o eso esperamos, de un pacto para darle descanso y no quemar un activo tan valioso para el conjunto de la institución. No se podría descartar la idea de un entrenador puente que trabaje con los jóvenes canteranos y diera cierto respiro a Zidane, para que éste vuelva con un gran proyecto ilusionante con grandes nombres y figuras. Parece evidente que cuando volvió, se aseguró una renovación progresiva de la plantilla que no ha sido posible ejecutar por las circunstancias pandémicas.

El sustituto de Zidane

Renunciar a una figura de su dimensión carecería de todo sentido y lógica para la entidad. Se propondría a Zidane ascender en el organigrama a una secretaría técnica de amplios poderes. Desde ahí prepararía el terreno y la creación de un nuevo proyecto, como el de la vuelta de Florentino en 2009, liderado por él mismo. Zidane ha demostrado visión para detectar el talento, como con Benzema, Varane y Hazard; claridad de ideas a la hora de elegir jugadores válidos para sus propósitos, como Mendy y Valverde; capacidad de gestionar grandes estrellas y egos fuertes, como Cristiano y Ramos; así como habilidad y manejo de los tiempos para desarrollar jugadores jóvenes como Casemiro, Rodrygo y Asensio.

Renunciar a una figura de su dimensión carecería de todo sentido y lógica para la entidad. Se propondría a Zidane ascender en el organigrama a una secretaría técnica de amplios poderes. Desde ahí prepararía el terreno y la creación de un nuevo proyecto, como el de la vuelta de Florentino en 2009, liderado por él mismo

No será fácil convencer al galo, con una fuerte ética del compromiso y un marcado sentido de la responsabilidad y del trabajo, para que dé un paso al costado. Sin embargo, otro año más como 2019, 2020 y 2021, con un Real Madrid de entreguerras, donde el viejo proyecto de 2009 se agota pero no muere, donde no tiene lugar un nuevo alumbramiento, se podría llevar por delante a un entrenador que todavía tiene muchos años por delante para impartir su magisterio y sabiduría, así como para llenarnos de trofeos las vitrinas.

Después de esta travesía por la austeridad, Zidane no debería caer antes de llegar a tierra prometida. Se lo merecería tanto o más que los aficionados. Nadie como Zidane ha dominado la alquimia de convertir la necesidad en virtud; y nadie como él ha transformado la virtud en una Copa de Europa tras otra. Debería poder disfrutar de nuevo del fasto, el lujo y la alegría. La cuestión es que ahora vivimos tiempos de sobriedad y responsabilidad, y todavía no sabemos cómo ni cuándo llegará una nueva generación de grandes jugadores.

 

Fotografías: Imago.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días. El Atleti amplió su ventaja sobre sus inmediatos perseguidores merced a una victoria que aconteció precisa y realmente como en la imaginación de gran parte de ese colectivo acontecen las victorias del Real Madrid, es decir, “con viento a favor”. No hará falta que recordemos el torticero tuit de la entidad atlética tras el derbi.

Tuit Atlético de Madrid

El Madrid no se había quejado de nada pero el tuit pretendía hacer creer que sí. El Madrid había sido perjudicado por la no señalización de un penalti claro pero el tuit pretendía hacer creer que no, y para rematar la felonía mandoble final relativo a la blanca leyenda negra. El viento lo que tiene a veces es que es de ida y vuelta, como los boomerangs, y que te devuelve la bofetada con creces en forma de descrédito en la victoria. Claro que nada de esto aparece en la portada de Marca porque cómo va a decir Marca que el Atleti fue escandalosamente beneficiado por una decisión arbitral, o por el viento a favor, por utilizar sus propias palabras.

Portada Marca

No, nada de eso. Ni una sola palabra de la bochornosa acción de Suárez (¿quién sí no?) pisando a Núñez para hacer creer que le han zancadilleado a él. “¡Hubo contacto!”, se apresuraron a gritar los periodistas atléticos de la capital (es decir, prácticamente todos). Claro que hubo contacto, pero del delantero al defensor y no al contrario. Pisotón a Núñez y piscinazo, con gritito y mucha cara de susto detrás de los dientes. Podríamos decir que Suárez es una desgracia para el fútbol, y lo es, pero la auténtica desgracia es que pueda seguir haciendo estas cosas y salirse invariablemente con la suya, burlando a los colegiados, burlando el VAR, burlando a los medios que saben que está muy feo y muy penado atreverse a sugerir que el Barça y el Atleti son beneficiados, ¡anatema! El viento a favor será siempre para el Madrid, esto es así por definición, y si Luis Suárez se autozancadillea en el área diremos que penalti, y si Luis Suárez pisa a un rival y se tira como si le hubieran pisado a él diremos que penalti o diremos, como lacónicamente rezaba la crónica online de As, que Luisito se “fabricó” la pena máxima. Las comillas son de As, no nuestras. Unas comillas que representan un simpático guiño de ojo, mira qué gracia tiene mi niño, se “fabricó” el penalti (codazo, codazo, guiño, guiño), lo ponemos entre comillas para reírle la gracia porque es uno di noi. La severidad para juzgar la acción se la reservamos a los de blanco, por supuesto.

Portada As

As, precisamente, prefiere titular con la otra gran noticia del día. “Con orgullo no basta”, dice en referencia a la eliminación del Barça a manos del PSG. Menos mal que As aclara que con orgullo no basta, porque si tuviéramos que creer a la prensa culé, como se verá dentro de un momento, habríamos de concluir que sí, que con el orgullo basta, más que de sobra, vamos. El orgullo, el honor, son la nueva posesión, como estáis a punto de atestiguar. Da igual que hayas perdido 5-2 la eliminatoria si el honor está a salvo y/o si has tenido una posesión de esférico en porcentajes top. Todo consiste ya en parafrasear de mil modos distintos, y por parte de todo el mundo, a Xavi Hernández. Todo consiste en formular variantes más o menos sofisticadas de “El Bayern nos ganó 7-0 la eliminatoria pero en ningún momento nos dominó”, variantes más o menos posmodernas de “El marcador es solo un impostor”, posverdades varias.

El propio As sucumbe en esta portada a una lógica perversa. “El equipo azulgrana, fuera de cuartos por primera vez en catorce años”. Como si para una entidad como el Barça hubiera sido un éxito (ya cesante) el mero pasar de Octavos. Como si no contaran para nada 6 eliminaciones consecutivas (¡seis!, lo ponemos también con letra como se hacía con los cheques, a ver si les cae algún euro) tras goleadas denigrantes la mayoría de las veces: 3-0 la Roma, 4-0 el Liverpool, 8-2 el Bayern... y 1-4 el PSG, aunque el orgullo (¿?) parezca intentar ocultarlo.

Portada Sport

¡A Canaletas, amics! ¿O es que el honor no debe llenar de gente las fuentes y plazas públicas? En la portada de Sport vemos a Keylor parar el penalti que pudo brindar algo de esperanza de remontada a las huestes culés, pero lo más tronchante viene en la letra pequeña. “El Barça quedó eliminado pero demostró que puede volver a competir en Europa”. Pero ¿cómo no nos vamos a ir raudos y veloces a Canaletas después de 6 eliminaciones consecutivamente ridículas (o ridículamente consecutivas) sabiendo que dentro de 6 meses estaremos (o no) en condiciones de volver a competir en Europa? ¿Acaso cabe más gozo?

Portada Mundo Deportivo

Misma foto y mismo titular en Mundo Deportivo, pero esta vez, al menos, el sintagma “Con honor” viene sin exclamaciones. Sin exclamaciones y con la verdad sin paliativos: “Messi (...) falló un penalti clave al filo del descanso”. ¿Y por qué no “volvió a fallar un penalti clave”? ¿No se ajusta esto más a la realidad? Corta memoria la de esta prensa cataculé, que solo se acuerda de mañana, cuando el Barça “pueda volver a competir” en Europa, al contrario que en el último sexenio.

Para edulcoramientos del nuevo bochorno europeo culé, con todo, el de nuestro admirado (ironía off) Josep Pedrerol.

Tuit Pedrerol

Pero Josep, hombre de Dios, ¿cómo que estuvo cerca el milagro? 5-2 es el resultado global de la eliminatoria. ¿Dónde están la cercanía, la proximitud, la aproximación? A nosotros nos cuesta verlo, sinceramente. Cerca del milagro estuvo el Madrid cuando pereció en la orilla tratando de remontar un 4-1 del Dortmund y acabando 2-0, o acabando 4-0 en una eliminatoria copera con el Zaragoza que los maños habían ganado 6-1 en la ida. Eso es estar cerca del milagro, lo demás es relato, farfolla, culerismo.

De todos modos, hemos guardado para el final la auténtica perla del día de ayer, y no proviene precisamente de la esfera culé. Marca lo borró después, abochornado por la repercusión del asunto en las redes sociales, pero mirad de qué limpia, académica y desapasionada manera relataba en directo el CM del periódico el gol marcado por Messi.

Tuit Marca Messi

A veces, queridos amigos, caben en 180 caracteres toda la cochambre y el animus fellationis blaugrana que caracterizan estos tiempos aciagos.

A enmarcar el tuit y luego, corriendísimo, lo dicho: ¡todos a Canaletas!

 

Pasad un buen día.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, amigos. La cosa va hoy, por un lado, de la larga resaca del polémico derbi, que como pronto observaréis tiene ribetes de comedia bufa. Por otro, de los primeros pasos de Joan Laporta al frente del FC Barcelona tras su elección. Va a fichar a Neymar, Lautaro, Butragueño, Liza Minnelli, Iron Man y en general todo futbolista en el cual haya supuestamente puesto sus ojos antes el Real Madrid, todo porque Laporta —el villano de antaño— ha vuelto para convertirse en nuestra pesadilla, amics, ya anunció que nos echaba de menos encaramado a un andamio del Paseo de La Habana madrileño.

Portada As

Ya veis, queridos. Estábamos tan tranquilos y vuelve el eterno pulso, nos cuentan. Laporta es ahora el rival para fichar a Alaba y Haaland (y a Neymar y Lautaro, no los olvidemos) por obra y gracia de las urnas culés, ni más ni menos. El rival para los fichajes ya no es el City, que tiene el dinero de Emiratos por castigo. Ya no es el PSG, que tiene conectada la máquina de extracción petrolera catarí directamente a la cuenta de contrataciones galácticas. Ya no es el magnetismo (o magnatismo) que ejerce el Chelsea con su tycoon ruso al frente.

No. El enemigo es Laporta, que va a fichar a Mbappé y a Godzilla (sin olvidar a Neymar y Lautaro) gracias a unos bonos del monopoly que va a emitir y que de un plumazo van a eliminar los 1.000 millones de deuda y van a permitir una situación tan desahogada que Laporta le pisará todos los fichajes a Florentino. “El nuevo presidente culé habla con los agentes de Alaba y también le gusta Haaland”. Temblad, pobres diablos, porque Laporta ha puesto sus ojos en el noruego, y ya no es solo que pueda venir Pep con 400 millones o el jeque catarí que te vi con 400 concubinas. No, esos son malos de chichinabo, sucedáneos laportianos con los que hemos tenido que conformarnos todos estos años en los que Jan descansaba en la sombra. No temáis a esos por más tiempo. Temed a Jan. Laporta nos frustrará pagando con gallifantes cualquier intento de Florentino y se hará con la presa, que entrará a su presentación en el Camp Nou en loor de multitudes, envuelto en una estelada y cantando puño en alto IN-DE-PEN-DEN-CIA.

Así funciona este circo, amigos. As se apunta a la jugada del joker revisited para tratar de dar emoción a la cosa, una emoción tan ficticia como los billetes de Laporta pero que hay que perpetuar para que la rueda siga girando, tan ficticia como lo de Neymar, como lo de Lautaro. Es un Las Vegas de cartón piedra en medio del desierto. Cuando sea verdad que este Barça arruinado, que no puede pagar nóminas y tiene en ERTE a media plantilla de trabajadores comunes, fiche a un peso pesado del mercado, volvemos a hablar.

Portada Sport

Ahí lo tenéis. “Ya manda”. Sport ha desayunado con Laporta, y lo ha hecho tan a toda leche que lo estás leyendo mientras desayunas tú. Todo es diligencia y precisión en la nueva era laportiana. Breakfast at Tiffany’s. Donde esté Jan que se quite Audrey. Desayuno no precisamente con diamantes sino más bien con telarañas. Pero no importa. Mirad el rostro entre eufórico y resacoso de Jan. ¿O se trata de una máscara de carnaval? Sus facciones parecen aquí apaisadas por el botox o algún otro sortilegio. La progresiva metamorfosis de Jan en Berlusconi va consolidándose con el paso de los años. Es la misma máscara, es el mismo estilo. Casi nos imaginamos a Jan firmando autógrafos a los fans para luego despedirse de ellos con el legendario “Scusatemi, amici. Vi saluto perche debo andare a putane”.

Portada Mundo Deportivo

En Mundo Deportivo, vemos al hombre de la máscara ya en acción. Ha desayunado con Sport (nos cuentan fuentes del sector hotelero de la Ciudad Condal que les llevaron el desayuno a la cama) y raudo y veloz ha ido a saludar a Koeman y a la plantilla. Lo estás leyendo en directo, les está saludando ahora mismo. “Tres cracks a tiro”, asegura el diario del Conde de Godó, grande de España. Aquí se nos atraganta de la risa el desayuno (con o sin diamantes) a nosotros, porque los tres jugadores mencionados o no son cracks o no están a tiro. El hombre de la máscara enmascarillada (se juntan el efecto Berlusconi y el efecto Covid) pasea junto a Koeman (también enmascarillado) mientras le calienta la oreja con historias de Lautaro, Neymar o María Lapiedra, no sabemos. “Manos a la obra”, celebra el titular, como si Laporta y Koeman fueran Benito y Manolo, o tal vez en este caso Manolo y Manolo.

Portada Marca

Marca en cambio, a diferencia de los otros tres jinetes del Apocalipsis, tiene como argumento principal el quilombo postDerbi, arrinconando al pobre Jan Berlusconi, confinándolo junto a Koeman. Dice Marca que “Madrid y Atleti se enzarzan en quejas arbitrales”. Ya nos explicarán Gallardo & friends en qué se ha engarzado el Madrid. ¿Decir que Alejandro (!!!) es un buen árbitro, como hizo Casemiro? ¿Asegurar que el resultado fue “justo”, como hizo Kroos? ¿Felicitar a Carrasco por aquella porrita, como hizo Lucas Vázquez? ¿O acaso atreverse a decir que el Madrid tuvo “mala suerte” con el arbitraje, como osó decir en su escandalera habitual la diatriba furibunda de Emilio Butragueño? ¿Eso es enzarzarse?

Hemos llegado a la situación en que los madridistas están hartos de que no haya una sola instancia del Madrid que se queje de los arbitrajes perjudiciales (perdón por la redundancia) mientras el resto del mundo regaña al Madrid precisamente por quejarse, algo que le está permitido a todo hijo de vecino menos al Madrid, a quien se le afea el que se queje hasta cuando no se queja (es decir, absolutamente siempre) del mismo modo que se le recrimina que le benefician los árbitros hasta cuando no le benefician (es decir, casi siempre).

A las no-quejas del Madrid reaccionó el Atleti poniendo un tuit como si el Madrid se hubiera quejado, que ya hemos detectado que es el modus operandi. Por lo demás, se ha conocido ya la identidad del CM del Atlético de Madrid: el gorila Maguila. Aquí te lo contamos primero.

Tuit Atlético de Madrid

¿Qué os parece, amigos, la habilidad con el teclado que puede llegar a adquirir un prehomínido? El CM del Real Madrid, que en cambio camina sobre sus dos piernas sin necesidad de ir también apoyándose en el suelo con las manos, no ha respondido a la provocación, pero quien sí ha entrado al trapo ha sido Isaac Fouto. No para censurar esta cafrada, sino para aplaudirla.

Tuit Isaac Fouto

Ah, bien. Resulta que un ataque frontal e intempestivo de las redes sociales del Atleti al eterno rival debe ser interpretado como que el Atleti entiende las circulares arbitrales. El Atleti no entiende nada, estimado Isaac. El Atleti ha salido beneficiado en una jugada que en el 99% de los casos le habría costado un penalti en contra, y se jacta de ello con torpeza faltona. Claro que para torpeza faltona la de la comadrona de este parto, es decir, la que faltaba por parir.

Tuit Manolete

Ahí lo tenéis, amigos. Butragueño “retratado” como el ser iracundo y barriobajero que siempre fue, y que debe ser sancionado por quejarse de su “mala suerte” con Hernández Hernández, pues no en vano ya al Atleti le quitaron una Champions en Lisboa. Es decir, A debe suceder por B (que es mentira) y además por C (que es mentira pero esto esto es lo de menos porque además no tiene nada que ver).

Dios bendiga a Manolete.

Un abrazo, amigos.

El análisis de las portadas de los periódicos deportivos de hoy

 

Buenos días, queridos galernautas. Nos levantamos con resaca al cuadrado provocada por Hernández. En un derbi en el que el Atleti estuvo mejor en la primera parte, el Madrid en la segunda y tanto Courtois como Oblak salvaron goles que solo evitan los mejores, a los madridistas nos queda el enfado y el regusto amargo por el clarísimo penalti de Felipe que decidió no pitar Hernández².

Tal y como decía ayer Ramón Álvarez de Mon en su crónica, hasta el encuentro de ayer, el Madrid solo había ganado 3 de los 12 partidos arbitrados por este sujeto. Un 25% de victorias en cualquier equipo grande con cualquier árbitro denota científicamente que algo raro ocurre, porque hay una desviación matemática de la tendencia habitual exagerada.

La jugada no alberga dudas, Felipe salta con los brazos extendidos —de mismo modo que levitaba Fátima do Espíritu Santo (María de Mederios) en Airbag— y toca el balón con el brazo. Por si esto no fuera suficiente, esta acción desvía el esférico, que proviene de ningún rebote y evita que Casemiro lo remache a la red. Mano clara despegada del cuerpo que evita ocasión manifiesta de gol. Extrañamente, el VAR hace bien su labor y avisa al interfecto de apellidos repetidos, el cual acude a ver las imágenes y, oh sorpresa, dice que no es penalti con un gesto teatral. Solo se me ocurren enfermedades transitorias para explicar este comportamiento del trencilla. Ninguna persona en su sano juicio puede estimar que la jugada no merece la pena máxima. Es más, en todas las anteriores ocasiones en las cuales Hernández² que acudió a revisar una jugada de este estilo avisado por el VAR, señaló penalti.

Es un escándalo sin paliativos. Nos cuesta creer que viendo la jugada repetida no decretara penalti. Ha de haber algo más por fuerza que se nos escapa. Bueno, en realidad sabemos todos el motivo.

Portada Marca Portada As

También de manera sorprendente, tanto Marca como As se hacen eco de esta decisión errónea de Hernández², pero en letras chiquititas, no vayamos a darle la importancia que merece. Ambos rotativos emplean el verbo clamar y la preposición contra para referirse al fallo arbitral.

Marca vuelve a apostar una portada simétrica en la que Benzema y Oblak chocan sus manos, ambas recubiertas como si de obreros metalúrgicos que se protegen del calor se tratase.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Como no podía ser de otra manera, las portadas de Mundo Deportivo y Sport son para Laporta, que vuelve a ser elegido presidente del F. C. Barcelona tiempo después de que le cantaran aquella canción de Pimpinela: “Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y cierra Laporta”. Cosas de la vida.

Todas las portadas tienen un guiño en forma de color morado para adherirse al 8M menos Marca, o al menos no lo vemos.

Quien no defraudó fue Enrique Cerezo en la entrevista concedida después del partido a Isabel Forner. El presidente atlético es un maestro del surrealismo y vive siempre como si fuese un personaje de Amanece que no es poco. Tal vez se deba a la estrecha relación que mantiene con el cine. El máximo mandatario rojiblanco compareció ebrio de felicidad tras el empate y dejó perlas como las siguientes: “Benzema es el mejor portero de la actualidad”; “Si hubiéramos ganado, la Liga estaría más complicada, pero con el empate está más a nuestro alcance” o “Hay que confiar en el VAR, yo por norma siempre estoy en contra del VAR”. Además de tener un gesto berlusconiano y meterle ficha a la periodista. ¿Volvemos a los presidentes estilo Gil de los años noventa?

Por suerte, en el Madrid tenemos a Florentino, cuyo comportamiento siempre es irreprochable. Aprovechamos para felicitar a nuestro presidente por su cumpleaños y desearle que pase una excelente jornada.

En fin, dejemos de lamentarnos por el penalti porque ya no sirve de nada. Toca protestar de manera oficial en las instancias correspondientes. A ver si por una vez nos funciona, como hacen con el Barcelona cada vez que llora Koeman u otro representante del club. Pero nos tenemos que no ocurrirá, parece que existe una dirección marcada en todas las actuaciones arbitrales.

Pasad un buen lunes.

Vinícius cumplió contra la Real Sociedad 100 partidos con el Real Madrid regalándole un punto curiosamente un año después de marcarle un gol decisivo al Barcelona que fue fundamental para la conquista de la Liga. Nunca olvidaremos ese partido que acogió por última vez hasta nuevo aviso a los aficionados en el Bernabéu. En esos 100 partidos, Vinícius ya ha tenido tiempo de dejar actuaciones deslumbrantes que le han dado triunfos a su equipo, sin embargo, la percepción de gran parte del madridismo es de cierta insatisfacción.

Creo que una mirada objetiva a Vinícius sirve para vislumbrar que el problema que hay con el brasileño es de expectativas. Desde que el Real Madrid renunció al fichaje de Neymar para evitar males mayores, existe cierto síndrome que empuja a buscar con desesperación al nuevo Neymar, ese jugador con un talento descomunal que ayuda a cambiarlo todo. Sin embargo, se suele obviar que cuando Neymar arribó a Barcelona ya contaba con 21 años y más de 200 partidos como profesional. Se puede decir que su formación se había completado. En el caso de Vinicius, el joven brasileño llegó tras sólo 69 partidos y 18 años a un Real Madrid que ansiaba tener un nuevo ídolo tras la salida de Cristiano. Todos quisimos ver más de lo que todavía podía haber, Vinicius con algunas grandes actuaciones también contribuyó a ello y en cuanto el rendimiento bajó y se hizo más acorde al de un jugador de 18 años la decepción se apoderó de muchos de nosotros.

Vinícius Real Madrid control

Tras sus primero sus 100 partidos, Vinícius figura en el imaginario colectivo como un veterano cuando a sus 20 años es todavía un jugador sumamente joven. El ejemplo de Phil Foden resulta bastante equiparable: tras unos años jugando más bien poco en el City, en esta temporada se está convirtiendo en un habitual. Cuesta imaginar ese proceso tan lógico y progresivo en un Real Madrid acostumbrado a encumbrar y despeñar ídolos a una velocidad infinita. Esta llamada a la paciencia y cordura no debe hacer obviar que Vinicius tiene una falta de base técnica muy importante. Su superioridad física en edad juvenil en el Flamengo le permitía ser diferencial sin necesidad de trabajar o pulir una serie de fundamentos técnicos que ahora sí necesita imperiosamente cuando juega con los mayores. Con Vinicius se suele confundir falta de entendimiento del juego, (en esto ha evolucionado bastante) con falta de calidad técnica que en ocasiones le impide ejecutar con precisión las jugadas que su cabeza imagina. Es habitual ver como Vinicius precisa de varios controles para dejarse el balón apto para chutar o que muchas veces dispare sin tener bien equilibrado el cuerpo por habérsele quedado el balón atrás. Por eso muchos tiros de Vinicius rebotan en los contrarios o algunos de sus goles llevan ese sello tan particular.

Vinícius besa escudo Real Madrid

Por todo lo comentado, el Madrid y Vinícius deben hacer una doble reflexión. El conjunto blanco debe valorar si puede esperar a ver la evolución de Vinícius en un papel de jugador revulsivo que, en mi opinión, ya está cumpliendo perfectamente. El brasileño ya ha generado 8 goles esta temporada, registro que le permite ser el segundo atacante más productivo del equipo. Por tanto el Madrid ha de estudiar si las posibles ofertas por Vinicius son dignas de ser estudiadas para poder tener acceso a un jugador más contrastado o sigue apostando por un jugador que quizás en 3 años sí tenga el nivel de titular del Real Madrid.  En paralelo, Vinicius tiene que pensar si está dispuesto a seguir evolucionando y mejorando en el Real Madrid en un rol más secundario, que es el acorde a su nivel actual, o si le acaba cansando esa situación y prefiere buscar otro sitio. Las declaraciones de Vini invitan a pensar que está dispuesto a hacer lo que sea por triunfar en el Madrid. En todo este tiempo, Vinicius se ha hecho querer por gran parte de la afición, pero urge que alguien le ayude a trabar el aspecto técnico que le ayude a dar el siguiente paso.

 

Fotografías getty images.

Courtois (5)

No obró ninguno de los milagros a los que nos ha acostumbrado esta temporada. Raro en él, incluso falló en algún balón aéreo. Impotente en el gol.

Mendy (5)

No es un prodigio técnico, pero estuvo más fallón que de costumbre. Un pulmón durante todo el encuentro. Mejor cuando peor estaba el Madrid.

Varane (6)

Serio y correcto. Rápido al corte. Sostuvo bien a Isak.

Nacho (7)

Esta en forma. Muy concentrado. Sin fallos. Incluso se atrevió con una ruleta en la penúltima jugada del encuentro que pudo valer el gol de la victoria.

Lucas (6)

Bien en ataque, mejor en el primer tiempo, y peor en defensa. Bravo y punzante partido del gallego que porfía su renovación. Sigue cumpliendo.

Kroos (7,5)

Dejó una lección magistral de dirección de juego en el primer tiempo. Más sobrepasado en el segundo.

Casemiro (6)

Mejor en la medular que entre centrales. Siempre responde al toque de corneta blanco. Pudo marcar dos veces.

Modric (6)

Mostró su calidad, sobre todo en el primer tiempo en el que incluso dejó una delicatessen. Desconectado en el segundo tiempo y por consiguiente, sustituido.

Asensio (4)

Demasiado ausente como demasiadas veces. Buena maniobra dentro del área en la mejor ocasión del Madrid. Sólo un destello.

Isco (6)

Buen partido de un renacido Isco. Flotó en los alrededores del área y aunque se perdió en alguno de sus arabescos generó peligro y aportó criterio. Sin fuelle. Sustituido.

Mariano (4)

Lucha sin descanso. Poco más.

Hugo Duro (5)

Peleón. Oxigenó al equipo.

Vinicius (7)

Se dejó ver, mostró descaro y marcó un gol de rebote ¿Qué más podemos pedirle a nuestro Vini?

Rodrygo (6)

Su regreso es una gran noticia. Dejó buenos detalles. Aportará mucho al equipo.

Valverde (7,5)

Otra buena nueva. Insufló aire al equipo cuando Modric ya estaba agotado. Su taconazo en el gol del Madrid está al alcance de pocos elegidos.

Zidane (5,5)

Planteó bien el partido pero el cambio de sistema en el descanso descentró al equipo hasta encajar el gol visitante. Acertó en los cambios y recupera lesionados. Si acaba por resucitar a Isco estaremos ante su último sortilegio.

 

Fotografías Getty Images.

Arbitró Jesús Gil Manzano del colegio extremeño.

Partido bastante plácido para el colegiado que, en un arbitraje muy europeo, permitió los contactos y dio continuidad al juego. La única amarilla del choque fue para Gorosabel en el minuto 75 cuando agarró de forma ostensible a Vinicius.

Gil Manzano estuvo BIEN.

 

Fotografías Getty Images.

Aparece Zidane sonriente junto a un señor con traje y gafas muy educado (educado el señor, no el traje).

Nuestra meta contra el Valencia es seguir desarrollando la fuerza y la energía de los últimos partidos. Mañana es un buen momento para reivindicarnos y seguir creciendo. Los jugadores están comprometidos e hicieron una buena semana de entrenamientos. Mañana es un partido exigente”.

A Zidane le pregunta si su continuidad como entrenador del Real Madrid depende de que Sergio Ramos renueve. Zidane se ríe, imaginamos que por no llorar. “Yo soy entrenador del Real Madrid hoy y voy a aprovechar cada día. Del futuro no se habla nunca y no se va a hablar”. (Nueva frase zidanesca).

Le cuestionan sobre si cree que el Atlético de Madrid soportará la presión. “Faltan 48 puntos y vamos a pelar, intentar jugar bien al fútbol, ganar partidos y no podemos controlar nada más. Vamos a darlo todo hasta el final”.

Un periodista quiere saber si se siente identificado con Mourinho tras el malestar del entrenador luso con Bale. Zidane tira de diplomacia: “A Bale le deseo lo mejor porque es futbolista del Real Madrid. No estoy allí, por lo que no puedo comentar nada”.

Dice el presidente de la Federación Francesa que el día que se marche Deschamps usted es la primera opción para ser seleccionar francés. “De momento estoy aquí disfrutando. El futuro no se sabe nunca, pero mi presente es el Real Madrid”.

El último partido el Madrid contaba con nueve bajas. Para este se recupera a Carvajal y Lucas, pero siguen siendo siete. Le interrogan al técnico si tiene detectado el problema o es mala suerte. “No, mala suerte no. Sí estoy preocupado porque me gusta tener a todos los jugadores. No voy a hablar de lo mismo. Recuperamos a Carva y Lucas y ojalá vayamos recuperando al resto”.

Vuelven a tema de la selección francesa y le indican a Zidane que parece que todos los sitios por donde ha pasado quieren contar con él. Le preguntan que si cree que él podrá elegir destino. “No, porque no es así, al final son las oportunidades. Llevo siendo del Madrid casi 20 años y el club me ha dado la oportunidad de entrenar a este gran equipo. Disfruto todos los días y me apasiona. Lo que va a pasar en el futuro no se sabe, tú tampoco sabes si vas a seguir trabajando donde estás o en otro sitio” —responde Zidane con la misma medicina al periodista.

Nuestro periodista favorito (?) pregunta acerca de la generación que fue campeona de Europa juvenil por primera vez con el Real Madrid, mas no puede dejar de meter la puyita y le pregunta a Zidane que SI sigue la siguiente temporada, ve a alguno de esos chavales con posibilidades de hacer carrera en el Real Madrid. “Claro que sí, lo bueno del Madrid es la cantera. Algunos antes de empezar con el primer equipo han de salir a jugar un poco fuera, pero para ellos es un reto importante. Tienen cualidades para estar”. Hoy Zidane decide contestar de manera aséptica tras el corte que le pegó no hace mucho.

¿Qué rumores les afectan más: su continuidad, la renovación de Ramos…? “No podemos cambiar lo que se habla fuera. Conocemos la condición y la presión que supone estar en el Real Madrid, nosotros a lo nuestro. Queda mucho para final de temporada y podemos conseguir grandes cosas en Liga y Champions”.

Le cuestionan acerca de cómo ve a Hazard y de cuándo cree que volverá (sigue siendo una rueda de prensa, no una consulta con un adivino). “Hazard está mucho mejor de ánimo porque ya ha podido estar en el campo, lo veo animado. No puedo decirte exactamente cuándo volverá, ojalá la semana que viene pueda hacer algo con el equipo” —Zidane responde sin hacer uso de su bola de cristal.

La tradicional última cuestión en francés incide sobre las palabras del presidente de la Federación Francesa de fútbol y su posible futuro como seleccionador galo. Le preguntan si es un objetivo para Zidane dirigir el combinado de su país. “Mi relación con el presidente de la federación es buena, nos conocemos desde el 98. Cuando empecé a entrenar hace 10 años ya dije que la selección francesa podría ser un objetivo algún día. Pero hoy estoy aquí y es mi deber únicamente estar en lo que estoy”.

Zidane se levanta y se va a comer dos huevos fritos con patatas. También fritas.

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