Lunin (5)
Tuvo una… y no la paró. Como el día de Osasuna.
Carvajal (5)
Impreciso en ataque. Mudryk le dejó en evidencia en una carrera. El gol del Shakhtar fue por su banda.
Militao (7)
Sobrado.
Alaba (6)
Se animó en ataque. Demasiado, en ocasiones.
Mendy (7)
Una roca. Salvó el que pudo ser un empate muy desgraciado.
Tchouaméni (6)
Aplicado pero deslucido.
Kroos (7)
Fino.
Valverde (8)
It´s here, it´s there, it´s fucking everywhere.
Rodrygo (8)
Indetectable. Acumula números de crack.
Vinicius Jr.(7)
Fantasía y gol… pero falló unos cuantos.
Benzema (7)
Comienza a recordar al de la 14ª. Se le resistió el gol.
Camavinga (4)
Cortocircuito.
Asensio (-)
Sin tiempo.
Ancelotti (7)
Carlo diseñó esta noche al Madrid más enérgico con momentos de precisión y belleza a grandísima velocidad. Muy cabreado con el gol encajado. No es de extrañar, esta temporada el Madrid casi siempre regala algún gol al rival. Al debe de los Ancelotti.
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Al Liverpool le habremos visto apenas tres veces por Madrid en la Champions, recordaba Florentino ante la asamblea el pasado fin de semana. Al Shakhtar por el contrario lo tenemos hasta en la sopa. Es prácticamente un viejo amigo del madridismo. El roce hace el cariño.
De tanto frecuentarlos, los de Donetsk a veces mutan casi en cuñado. De los que te chafan la cena de Nochevieja con sus socarrones y expertos comentarios sobre cualquier cosa, tal y como hizo hace un par de temporadas el propio Shakhtar con Zidane a la batuta merengue. Nos ganaron acá y allá y asomaron al entonces 13 veces campeón de Europa al bochorno de la Uropalí, honor que sin embargo reservamos con señorío a la Xavineta que venía al año siguiente. La misma campaña en la que, como los Lannister, ajustamos cuentas por tamaña afrenta con el pulcro equipo ucranio.
De tanto frecuentarlos, los de Donetsk a veces mutan casi en cuñado. De los que te chafan la cena de Nochevieja con sus socarrones y expertos comentarios sobre cualquier cosa, tal y como hizo hace un par de temporadas el propio Shakhtar con Zidane a la batuta merengue
Tan esmerado como siempre lució el Shakhtar en su puesta en escena en el Bernabéu. Tanto que hasta de puerta sacaba en corto. Tan aseado como la señora Zelenski posando en Vogue entre carros de combate. No le sirvió de mucho ante el vendaval que estaba por venir.
El Madrid, aleccionado por el indolente pinchazo ante Osasuna en Liga, saltó al Bernabéu con el puñal entre los dientes. Acogotados por una voraz e intensa presión, su tímido fútbol de toque no le servía al Shakhtar ni para pasar de medio campo. Avisó primero Alaba con un disparo lejano, después Fede con una violenta volea a las manos del portero tras un rechace. No avisó más el campeón de Europa.
A los doce minutos, como en el Wanda, Tchouaméni buscó a Rodrygo con un pase interior que acabó siendo rechazado torpemente por el capitán de los ucranianos. Goes, tocado por la varita, recogió el regalo y ejecutó al arquero Trubin sin contemplaciones. 1-0.
Vini no tardó en unirse a la fiesta que proponía su compañero brasileiro. Una elástica voladora entre fornidos centrales del este con la que Vini penetró cual cuchillo en la mantequilla —y sin retrovisor, añadió Valdano en la retransmisión— resultó en el preludio de una tormenta cuasi perfecta. Pudo ser Benzema a los 25´pero fue el propio Vini tres minutos después.
Una tan precisa como fugaz combinación a un toque entre la medular y el tridente de vanguardia merengue, una auténtica pieza de orfebrería de tiki-taka verdadero, culminó con una asistencia de Goes al interior del área donde apareció Vini para cruzar a gol sin miramientos. 2-0 antes de la media hora, el tifón arreciaba y el Shakhtar a la intemperie con un paraguas de La Patrulla Canina de los chinos.
2-0 antes de la media hora, el tifón arreciaba y el Shakhtar a la intemperie con un paraguas de La Patrulla Canina de los chinos
Vini y Karim en el 30´, tras una dantesca maniobra de Trubin, pudieron iniciar la goleada. Pudo ser de nuevo el futuro Balón de Oro con un disparo a bocajarro que, esta vez sí, pudo sacar con éxito Trubin bajo los palos. También Vini en el 37, que disparó, confianzudo, demasiado cruzado cuando estaba sólo tras una nueva asistencia de Rodrygo, indetectable, tras una veloz contra conducido con maestría por Fede.
Y, sin embargo, fútbol es fútbol, que decía Vujadin. Fue pasar de medio campo el Shakhtar y meterse en el partido con un Madrid desmelenado. Tanto que Mykhaylichenko no encontró oposición alguna en la banda de Carvajal para en el 38´ enviar un centro medido que Zubkov remató de tijera ante un incrédulo Lunin casi con la espinilla.
Inyustisia, que diría CR7, injusticia, que diría Hernández; en todo caso a buen seguro no habrá debate al respecto esta semana.
Visto lo visto en el primer tiempo a Ancelotti casi se le atraganta el chicle. Ni la doble ocasión de Karim y Vini en el 43´ le quitó el disgusto a Carletto. Muy poca renta merengue para tamaño meneo sobre el césped del Bernabéu.
El Madrid retomó el encuentro con nuevo bríos. Lo hizo desde el mismísimo saque de centro en lo que parece ya una jugada clásica —y fulgurante— de la pizarra de los Ancelotti en Copa de Europa. No acabó en gol en propia meta de milagro. Poco después Vinicius tuvo la oportunidad de ejercer de Santillana y cabecear a gol un medido centro de Mendy. No es lo suyo. Valverde, tras taconazo de un Karim —que esta noche nos empezó a recordar al genio de la lámpara de la 14ª— puso a prueba a Trubin de tremendo zurdazo. Todo, apenas en cinco minutos.
No obstante, estos del Shakhtar tienen guasa. A los 52´, una galopada de Mudryk —no confundir con Luka— en la que pareció El Correcaminos ante El Coyote Carvajal, pudieron empatar los del Dombass. Fue una ocasión inmejorable que enmarañó un salvador Mendy y atrapó por primera vez Lunin. El susto, acongojante, templó la razzia ofensiva merengue.
Quería sentenciar el Madrid. No podía. Y a medida que se retrasaba el veredicto sobre el Shakhtar más amenazantes lucían cada que vez que rondaban más frecuentemente a su paisano Lunin
Menos de diez minutos duró la congoja del Real. A los 63´ Trubin, cada vez más entonado, sacó una buena mano ante Rodrygo que penetró en el área tras una fantástica tuya mía con un inspirado Karim. Instantes después Alaba —sí Alaba— recogió en el área del Shakhtar un melón aéreo con un control magnífico para iniciar una jugada embarullada que concluyó con un disparo violento de Vini muy cerca de la escuadra. Otra más.
Quería sentenciar el Madrid. No podía. Y a medida que se retrasaba el veredicto sobre el Shakhtar más amenazantes lucían cada que vez que rondaban más frecuentemente a su paisano Lunin. Como electroshock de Carletto entraba Camavinga en lugar de Tchouaméni, aplicado pero deslucido esta noche. Sin embargo, lo primero que hizo Eduardo al entrar al partido fue tener un cortocircuito. Con una de sus impetuosas e imprudentes entradas provocó una peligrosísima falta en la frontal que el bueno de Mudryk afortunadamente envió a Torre Picasso. Mientras tanto, Asensio entraba en lugar de Rodrygo, que pidió el cambio inmediatamente tras sentir unas molestias.
Mal momento para Marco precisamente cuando el Madrid entraba en la recta final del encuentro inmerso en una crisis existencial, dubitativo a la hora de sentenciar o amarrar el resultado ante un Shakhtar milagrosamente vivo y coleando en el Bernabéu.
Pudo liquidar los fantasmas Karim en el 87´ y en el 89´pero sin suerte. E incluso Asensio en el descuento. El encuentro ya se había agotado por sí mismo con dos equipos exhaustos. El fútbol ya había sido suficiente misericordioso con un Shakhtar que no dejó de salir con el balón jugado ni cuando arreciaba lo peor de la tormenta.
Selló así el Madrid la única victoria española de una semana catastrófica para la Liga en la Copa de Europa. Qué cosas. El campeón enfila el camino a octavos sin sobresaltos.
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Bueno, pues encantado de estar por aquí de nuevo para un cuarto capítulo de esta saga. Sé que en esta ocasión llega muy tarde, con la temporada mucho más avanzada, pero espero que en cualquier caso siga generando el mismo interés que en años anteriores.
Antes de continuar, os dejo los enlaces a los artículos de temporadas anteriores:
Ya comentaba el año pasado que en el ciclo 2021/24 UEFA no haría cambios importantes en la normative, con lo que muchos de vosotros ya tendréis claros todos los conceptos básicos. Si preferís saltaros esta parte, podéis avanzar al apartado RESUMEN DE NORMATIVA.
Para todos aquellos que estéis leyendo sobre el tema por primera vez, vamos a repasar desde cero todos los puntos clave.
Habréis visto que en la prensa se hace mención a que UEFA exige a los clubes presentar dos listas, A y B. Dedicaré la mayor parte del texto a la lista A, la más limitante para los clubes.
Máximo de 25 jugadores inscritos. Para poder completar esos 25 jugadores permitidos, deben dedicarse 8 fichas a jugadores “locales”. Ese máximo de 25 se va reduciendo por cada una de las 8 locales que no se complete. Ejemplo: Si solo se inscribe a 6 locales, el número total de fichas permitidas se reduce a 23.
Por tanto, en la Lista A podrá haber un máximo de 17 jugadores “libres” de restricciones. Esto es clave, y debe siempre tenerse en cuenta: máximo de 17 libres, pase lo que pase con los cupos locales. Es una de las principales limitaciones que pone UEFA a los equipos. Supongamos que el equipo en cuestión no tiene jugadores locales en plantilla. En ese caso, como decía en el párrafo anterior, su lista A quedaría limitada a 17 fichas (17 libres, 0 locales).
En el análisis siempre partimos de la base de que el objetivo de cualquier equipo es poder inscribir esos 17 jugadores libres, buscando a la vez completar las 25 fichas permitidas.
Aquí es donde se empieza a complicar un poco. Esos jugadores locales quedan divididos en dos categorías:
Para este cálculo computará también el tiempo que los jugadores pasen en las categorías inferiores del club. La nacionalidad y edad actual del jugador son irrelevantes.
Un ejemplo con un caso concreto. Imaginemos que un jugador del Madrid no cumple los requisitos para ser club-trained porque ha salido cedido una temporada con 19 años. Si pasa esa temporada en un equipo adscrito a la RFEF, entonces será association-trained. Ese tiempo no queda perdido.
Un par de detalles adicionales:
Además se computarán en el cálculo:
Ahora algunos detalles sobre la lista B.
Solamente podrán ser inscritos aquellos jugadores:
La B puede modificarse el mismo día del partido, y permite un número ilimitado de jugadores siempre que estos cumplan las condiciones anteriores.
Si un club quiere completar las 25 fichas permitidas por UEFA, asumiendo que el objetivo es poder llegar al máximo de 25 jugadores inscritos, deberá cumplir con lo siguiente:
A principios de septiembre UEFA publicó las listas que cada equipo había remitido para la Champions League 2022/23.
En la 2021/22 el Madrid contaba con 10 jugadores entrenados localmente. Este año pasan a ser 11 (sale Isco, pero se suman Rodrygo y Odriozola). El club pasa sobrado el mínimo de 8 locales que requiere UEFA.
Queda así:
Quizás la única sorpresa haya sido la inclusión de Iker Bravo y de Vinícius Tobías en la Lista A. Esta temporada Ancelotti contaba con 23 jugadores de la primera plantilla así que esos dos huecos libres los completan ambos jugadores del Castilla —no cumplen los requisitos para poder ser inscritos en la lista B.
Quiero resaltar la importancia que tiene que Fede Valverde, Rodrygo y Vinícius sean parte del cupo club-trained.
¿Por qué es clave? Porque se trata de tres jugadores extranjeros (no-canteranos) que son ya a día de hoy fundamentales para el club sobre el campo y que, por edad, lo serán en el medio-largo plazo. Con estos tres, más cualquier jugador salido de la cantera, el Madrid tiene el cupo club-trained cubierto para los próximos 5-10 años. Esto, que quizás pueda parecer un detalle absurdo, habla muy bien de la planificación a medio plazo del club.
Todos los años hay algún equipo que por culpa de las restricciones UEFA no puede inscribir a alguno de los jugadores libres de su plantilla.
Un ejemplo de esta misma temporada es el PSG (reincidente tras no poder incluir a Rafinha, Sergio Rico y Bernat el año pasado) que no podía inscribir a Icardi —su salario supera los 10 millones de euros brutos—. Ya cerrado el mercado de fichajes se concretó su cesión al Galatasaray (según varios medios el PSG paga el 90% del salario).
Además, en la lista A de este año del equipo parisino, figuran 5 porteros.
Otro caso curioso es el del Sevilla; posiblemente sorprenderá a muchos porque en los medios apenas existen críticas a la gestión de Monchi desde los despachos. La realidad es que se han visto forzados a dejar fuera a Óliver Torres, titular en 4 de los 6 partidos de Liga, y al Tecatito Corona. La ausencia del mexicano queda tapada por la grave lesión que sufrió en agosto pero de no haber sido él hubiese sido otro compañero. En la 21/22 Idrissi y Gudelj se quedaron fuera.
Salvo que haya cambios importantes el Sevilla seguirá teniendo el mismo problema de cara a las próximas temporadas. Como ya ocurrió el año pasado, solamente tienen un jugador de la primera plantilla en el cupo club-trained, Jesús Navas, y el sevillano va a cumplir 37 años en unas semanas —como explicaba antes, con un solo jugador club-trained la lista A pierde tres huecos automáticamente—. Por eso el Sevilla solo puede inscribir 22 jugadores.
Vuelvo a centrarme en el Madrid.
Para un equipo que aspira a ganar la Champions League, esos 17 huecos para jugadores libres valen su peso en oro. Cualquier dirección deportiva debe mirar más allá del corto plazo y tener en cuenta los requerimientos de UEFA para no estar restringidos a la hora de buscar refuerzos cuando las cosas vienen mal dadas o cuando toca ir renovando la plantilla.
Además hay ciclos en los que puede ser más complicado dar con jugadores válidos en la cantera y verse forzado a fichar jugadores ‘criados exclusivamente en el ámbito RFEF’ puede ser un lastre innecesario.
En principio el Real Madrid ha hecho un buen trabajo en este sentido y no debería tener problemas a corto plazo, aunque es importante tener en cuenta que varios de los nombres que más suenan como posibles descartes para la 2023/24 son del cupo local: Odriozola, Mariano, Asensio e incluso Vallejo son algunos de los que más rumores acaparan —los contratos de Asensio y Mariano finalizan el 30 de junio.
Por otro lado están Sergio Arribas y Miguel Gutiérrez. Ambos son ya cupo club-trained.
Arribas es clave para Raúl en el Castilla y está jugando a gran nivel esta temporada. No sería ninguna sorpresa que al año que viene ocupase uno de los huecos de la Lista A. Al haber nacido en septiembre de 2001 entra en la lista B de esta temporada pero en la 2023/24 ya no existirá esa posibilidad (solo serán elegibles para la lista B los nacidos a partir del 1 de enero de 2002).
Miguel Gutíérrez, rindiendo también a muy buen nivel en el Girona, figura con toda seguridad en la lista de posibles refuerzos de la hoja de ruta del club a medio plazo.
Comentaba en el artículo del año pasado que no es lo mismo completar esa lista A con jugadores que, pese a cumplir los requisitos, no entran para nada en los planes del entrenador, que hacerlo con otros que pueden cumplir con las expectativas si la situación lo requiere.
Antonio Blanco, cedido al Cádiz, es otro jugador club-trained que podría entrar en la lista 2023/24. Take Kubo también es, ya desde esta temporada, cupo association-trained. Según varios medios el Madrid no tiene opción de recompra pero si un derecho preferencial durante los próximos cinco años.
En la lista B de esta temporada el club a inscrito los siguientes jugadores: Luis López (POR), Lucas Cañizares (POR), Rafa Marí, Álvaro Carrillo, Mario Martín, Carlos Dotor, Sergio Arribas, Peter y Óscar Aranda.
[Revisado el 30 de septiembre de 2022]
El año pasado edité su apartado tras repasar la normativa en detalle. Salvo error mío, Camavinga no cumplirá los plazos para ser considerado cupo local.
Vamos a analizar las dos vías por las que sí hubiera podido hacerlo.
Como explico más arriba, también serán contabilizadas aquellas en las que el jugador cumple 15 y 21 años.
Camavinga cumplirá 21 años en noviembre de 2023. El problema es que firma con el Madrid el día 31 de agosto de 2021, cuando ya se habían disputado las tres primeras jornadas del campeonato de liga. Esto impide que la 2021/22 compute como completa.
De esta forma, resulta: • 2021/22 - incompleta • 2022/23 - completa • 2023/24 - completa -> temporada en la que cumple 21a
De nuevo se contabilizan todos los meses correspondientes a las temporadas en que el jugador cumpla 15 y 21 años.
En este caso, el tiempo transcurrido entre el 31 de agosto de 2021 y el 30 de junio de 2024 son 34 meses, a dos de los 36 requeridos por UEFA para cumplir los requisitos.
En la normativa no se hace mención al hecho de que el final del mercado de traspasos y el inicio de las principales ligas europeas se solapan, dándose casos como éste. Si Camavinga hubiese sido registrado por el Madrid el día 12 de agosto sí cumpliría los requisitos para ser club-trained. Tras realizar consulta a UEFA, nos remiten en su última respuesta a la normativa verbatim, sin querer pronunciarse sobre el caso de un jugador en concreto.
Forma parte del cupo club-trained ya desde la temporada pasada. Llega al club con 18 años y sumó las tres temporadas completas necesarias (18-19, 19-20 y 20-21).
Siguiendo los pasos de Vini, y es club-trained desde julio de 2022.
Caso particular por el curso que pasó cedido en Coruña, y por el día del año en que cumple 21 años (ver parte superior).
Llega al Madrid en julio 2016: • 16-17 - en el Castilla. • 17-18 - cedido en Coruña. • 18-19 - en el Madrid —completando las tres necesarias para ser association-trained • 19-20 - en el Madrid —la tercera en el club: club-trained.
Como cumple 21 años el 22 de julio de 2019, suma su tercera temporada en el Madrid tal y como requiere UEFA. Es club-trained desde julio de 2020.
Llega este verano desde Leverkusen con tan solo 17 años.
Cedido con una opción de compra que ronda los 6 millones de euros.
Considerando su potencial y el interés que ha mostrado el Madrid sería extraño pensar que el club no ejerciese dicha opción.
Si termina confirmándose su fichaje y pasa en el Madrid las siguientes tres temporadas sin cesiones, será club-trained a partir de la 2025/26. En enero de 2025 cumplirá 20 años.
Se unió al Real Madrid el pasado mes de abril, con 18 años recién cumplidos.
El Shakhtar publicó en su comunicado oficial que el Madrid tenía una opción de compra sobre el jugador. En teoría el Madrid deberá tomar una decisión antes del 30 de junio de 2023.
Donde no hay acuerdo es en las cantidades. Varias fuentes mencionan un abanico que va de los 10 a los 20 millones de euros, en función de distintas variables del contrato.
De momento ha sido titular en los cinco partidos que ha jugado el Castilla, disputando el 96% de los minutos (432 de 450).
Caso muy similar al de Iker Bravo (aunque Tobías es extracomunitario).
Si finalmente ficha por el Madrid cumpliría sobradamente los plazos para ser club-trained a partir de la 2025/26: • 21/22 - tres meses • 22/23 - completa • 23/24 - completa • 24/25 - completa (cumplirá 21 años en febrero de 2025)
Continúa cedido en Milán.
Aunque llega al Madrid con solo 19 años, ya tenía imposible cumplir los requisitos que le permitirían ser club o association-trained para un equipo español.
La cesión por dos temporadas al Dortmund le dejó fuera de los cupos locales.
Ahora está cedido en el Girona donde ha jugado en los cinco partidos en que ha estado disponible, titular en tres de ellos. Marcó su primer gol en la quinta jornada contra el Valladolid.
Como decía más arriba, ha salido traspasado a la Real Sociedad aunque el Madrid se reserva una opción preferencial durante 5 temporadas.
Es association-trained para cualquier equipo español desde el verano de 2022.
Caso opuesto al de Reinier. Ser cupo nacional puede ser importante para él de cara a un posible regreso al Madrid puesto que tiene complicado obtener la doble nacionalidad. Quedar limitado al cupo de libres hubiese sido un factor negativo adicional.
No me voy a extender demasiado porque esto casi da para un artículo en sí mismo.
A principios de septiembre el club confirmó por fin que Vinícius había obtenido la doble nacionalidad. Curiosamente el anuncio se hizo público un día después del cierre del mercado.
Esta temporada tan solo Militão y Rodrygo figurarían como extracomunitarios. Ambos deberían haber solicitado ya la doble nacionalidad puesto que llevan dos años residiendo en España.
El pasaporte español de Vini permite que Vinícius Tobías pueda entrar en cualquier convocatoria si es necesario.
La cesión de Reinier en Dortmund ha impedido que ya sea elegible para solicitar la doble nacionalidad. Su plazo de dos años ha empezado de cero este verano (recordemos que ya no puede ser cupo local).
Take. Caso complejo porque tanto España como Japón ponen bastantes dificultades. Por un lado, España exige 10 años de residencia para que los ciudadanos japoneses puedan solicitar el pasaporte. A la vez, Japón no contempla demasiados escenarios en los que permita la doble nacionalidad. Lo que tanto Japón como España sí contemplan es la doble nacionalidad por matrimonio con un ciudadano español. España la concedería tras haber pasado un año.
Creo que no me olvido de nada esta vez pero, como siempre, quiero dejar claro que este artículo resume mi interpretación de la normativa y que puedo estar equivocado en algún apartado.
Espero que el artículo os sirva como referencia para entender mejor un tema en el que la mayoría de medios apenas profundiza, y que acaba resultando complejo por la cantidad de escenarios que se presentan en la plantilla de un equipo.
Por supuesto, preguntad y comentad todo lo que consideréis oportuno. Podéis hacerlo debajo en los comentarios o en Twitter directamente (@soccermemoriess).
Buenos días. ¿Hay algo mejor que una mañana iluminada por la perspectiva nocturna del Madrid en la Champions? Sí: una mañana iluminada por la perspectiva nocturna del Madrid en la Champions bajo el recuerdo del Barça y el Atleti palmando la víspera, también en la Champions.
Esta noche jugarán los de Ancelotti en el Bernabéu ante el Shakhtar, como todos los años por estas fechas. Marca trae a primera plana a un Vinicius que se antoja muy concentrado en el partido.
Lógico. De ganarse, el encuentro puede dejar al Madrid a las puertas de embocar su salida a Octavos. Vamos a por ello. No por jugar contra ellos con tanta asiduidad como caprichosamente depara el bombo dejamos de considerar un honor el enfrentarnos a un equipo como este, tribu de nómadas que escapa de la guerra utilizando el fútbol como altavoz de denuncia de la invasión que tiene al mundo en vilo. Ojalá no perdamos pero, si tuviéramos que perder, que sea contra esta gente.
Arriba consigna Marca el doble vapuleo a Barça y Atleti, que quedan de este modo heridos de distinta gravedad de cara a la superación de la fase de grupos. El Atleti perdió contra el Brujas con una asistencia y un gol de Jutglà, delantero al que no estaría mal tener en el radar a pesar de que Luis Enrique seguro que lo tiene también. Por su parte, el Barça perdió 1-0 contra el Inter. Jugaron fatal, pero esto no es lo que preocupa a los guardianes de las esencias del juego, no. Lo que les preocupa, lo que centra sus explicaciones iracundas en torno a la derrota, es otro factor.
¿Y qué factor será? El arbitraje desde luego no. Imposible.
¿Cómo va a explicar Xavi su batacazo en función de la variable arbitral cuando él jamás habla ni hablará de los colegiados?
—¿Y cómo saben ustedes que Xavi jamás habla ni hablará de ellos?
Muy sencillo: porque lo dice el mismo, la última vez muy recientemente.
Pero. Pero. Pero entonces ¿qué ha pasado?
A ver. No vayamos a malinterpretar. Cuando Xavi dice que “Es una injusticia” y que “Tendría que hablar el árbitro”, en relación a un hipotético penalti, no está hablando del árbitro. Solo dice que este último tendría que hablar, lo cual no supone hablar de él. Hasta tal punto NO habla Xavi del árbitro que le invita a hablar a él. No hagáis pues caso de las primeras impresiones. Ninguna contradicción entre la primera captura y la segunda, ni el menor asomo de hipocresía, ni el más leve atisbo de impostura.
Xavi jamás habla de los árbitros. Si lo dice él mismo, hombre. ¿A quién vais a creer? ¿A Xavi o a la realidad? Lo que a primera vista puede parecer una rajada contra el trencilla, un uso del mismo como cabeza de turco de una derrota que deja al Barça en situación muy preocupante, es en realidad una amable invitación al de negro para que se explique. “Es penalti clarísimo” tampoco es frase que deba considerarse una queja. Es la constatación de lo que Xavi considera un hecho, pero en modo alguno debe dejarse entrever un tono lastimero en la exposición de este aserto.
Xavi no habla ni hablará de los árbitros, pero vamos, que si os ponéis tan pesados insistiendo tendremos que ir a mirároslo.
“Manos arriba”, titula Mundo Deportivo. Esto tampoco debe entenderse como una queja colérica. Esta gente, como Xavi, no se queja jamás. Simplemente, es el primer paso de una variante catalana de la yenka, no penséis mal.
Manos arriba, izquierda, izquierda,
derecha, derecha,
adelante, detrás,
un, dos, tres…
Las fotos que se adjuntan no deben entenderse sino como apoyo visual a las instrucciones encaminadas a ensayar una perfecta yenka del Ampurdán. Las manos van arriba antes de iniciarse el levantamiento de piernas en un sentido y en otro, he aquí la diferencia más notable si se la compara con la yenka tradicional globalmente extendida. Y eso es todo. No leáis ni queráis leer el más tibio amago de lamento por lo sucedido en área del Inter. Esta gente otra cosa a lo mejor no, pero lo que se dice aceptar con deportividad las derrotas, sin culpar nunca al empedrado, no se les puede negar como conducta innegociable.
A nosotros esta yenka nos parece discutible. A la luz de las reglas de toda la vida, puede ser yenka con penalti. A la luz de las abstrusas circulares arbitrales que rigen el asunto, puede ser yenka con penalti, yuxtaposición o un botillo con berzas en la ladera de las Médulas leonesas. Hay una cosa que seguro, pero segurísimo, que no es: materia de escándalo alguno, a pesar de que lo quieran convertir en eso.
En fin, amics: que el Barça está en la UCI europea, con perspectivas de pasar a planta, eso sí, que en su caso es la Europa League. Observaremos atentamente el desarrollo de los acontecimientos.
Os dejamos las otras dos portadas para que las gocéis cosa fina.
Y esta noche a ganar para apuntalar la primera plaza de nuestro grupo.
Pasad un buen día.
Un viejo conocido de los últimos años en Champions que se presenta muy renovado. La guerra ha cambiado la cara del Shakhtar en el que ahora predominan los jugadores nacionales por delante de los brasileños que formaban la mitad de la plantilla en el pasado. La columna vertebral la integran futbolistas ucranianos de los cuales una docena es habitual en la selección a día de hoy. Solo hay un brasileño y ha sido firmado desde el PAOK este verano: Taylor. También cuentan con un nuevo técnico: Jovicevic. El croata es un viejo conocido del Real Madrid, ya que estuvo varios años en la cantera blanca en los 90. Su propuesta está teniendo éxito en Champions habiendo sumado cuatro puntos en dos jornadas y manteniéndose invicto. Su sistema es un 1-4-5-1 convertible también en 1-4-3-3. No tienen bajas importantes y podrán alinear el XI de gala que ya sacaron ante Leipzig y Celtic. Este es con Trubin en portería, Taylor lateral derecho, Konoplya lateral izquierdo, Bondar y Matviyenko centrales, Stepanenko de pivote, Bondarenko y Sudakov de interiores, por las bandas Svhed (derecha) y Mudryk (izquierda), como ariete Zubkov.
Los ucranianos no van a realizar una presión agobiante ni intensa arriba. Suelen replegarse para formar en un bloque medio y desde ahí esperar al rival. Es un equipo que se junta bien, es fuerte con los tres jugadores del mediocampo y las bandas ayudan mucho a los laterales haciendo 2 vs. 1 e intentando ahogar las salidas del adversario. Una de las opciones madridistas para encontrar espacios, sin duda, es Benzema. Si el francés baja a recibir y consigue controlar el balón, ya sea de espaldas o en combinación, el sistema ucraniano sufrirá y se hará largo, lo que debe aprovechar el Real Madrid para atacar rápido y desordenar a los ucranianos.
Con De Zerbi era uno de los apartados estrella del Shakhtar, pero con Jovicevic ha perdido importancia y ya no son tan arriesgados ni atrevidos en esta faceta. Si el Real Madrid no tiene una presión agresiva muy arriba, los centrales y el lateral derecho Taylor serán los encargados de progresar en la construcción del juego. Ellos son los que conectan con Stepanenko que es el ancla del equipo, un jugador muy experimentado y el que tiene mejor pie en el mediocampo. Él es el jugador que recibe y abre a las bandas y sobre todo lanza a Mudryk para explotar su velocidad y verticalidad. También es probable que abusen del balón en largo para que Zubkov, que es un futbolista corpulento, le gane la batalla aérea a los centrales blancos o busque prolongar los balones a los costados.
El entrenador croata ha construido un equipo más firme y sólido atrás que en campañas anteriores, donde los recursos iban más encaminados al ataque. Su buen hacer atrás resultó clave para el triunfo en Leipzig y para aguantar a un Celtic que en Varsovia cuajó un buen partido en ataque. Por la banda derecha es donde le sigue faltando contundencia con un Taylor que va bien para arriba. Tiene ciertas lagunas defensivas y es el punto a explotar con Vinicius a pleno rendimiento. En el mediocampo se fortifican juntando a muchos hombres y cerrando los huecos con un trivote en tareas defensivas. No presionan y solo saltan al rival cuando se aproxima a la línea de tres cuartos. Benzema a la espalda de ellos y entre líneas o algún jugador como Modric que pueda merodear esa zona serán fundamentales para originar jugadas interesantes. El joven Trubin es el sucesor del legendario Pyatov y es un portero con buenas cualidades y que le disputa la titularidad a Lunin en la selección. Por último, en las jugadas de estrategia no son un conjunto excelso y los dos centrales no son excesivamente altos, con lo que se abre una fantástica opción para que los Militao o Tchouaméni intenten cazar algo en la batalla aérea.
Ya no están los brasileños del patrón reconocible en todos ellos: rápidos, dinámicos, notables técnicamente, buenos en combinación y con bastante descaro. Al Real Madrid le costaba en tramos de los partidos sostenerlos por su asociación y también porque sembraban cierta anarquía en el sistema del equipo. Sin embargo, se ha buscado futbolistas de características similares en su país y disponen de dos jugadores por banda que tienen regate, velocidad, conducciones ágiles y son muy directos yendo a la portería rival. Los laterales no se despliegan, tanto aunque a Taylor si es frecuente verlo llegar a línea de fondo. Ahora pueden poner centros porque Zubkov es un jugador que remata bien de cabeza, se mueve bien en el área y tiene astucia para coger los balones sueltos. Es un equipo que va a basar su juego en el contragolpe, en transiciones rápidas y de pocos toques. Mucho dependerá del desempeño de Mudryk, que está en un estado de forma excepcional. El Real Madrid deberá vigilar las pérdidas en mediocampo porque el Shakthar tiene su plantel estructurado para montar contraataques en pocos segundos, atacando el espacio y siendo sumamente verticales. No pierden el tiempo y si ven la oportunidad van directamente a encarar a los defensas. De los jugadores del centro del campo cabe advertir, además, de los tiros lejanos de Stepanenko, que posee un excepcional golpeo de balón.
Jovicevic ha declarado estos días que son un “equipo con corazón”. La guerra ha hecho daño a los jugadores en el aspecto mental y poco a poco se van recuperando. También han tenido problemas físicos con desplazamientos para jugar a diferentes ciudades y sin un lugar fijo en el que poder preparar bien la temporada. El Shakhtar tiene las cosas claras y trata de ser un conjunto replegado, junto y que cierra líneas atrás para en el momento de robo salir como flechas arriba. Buscan su oportunidad y en Champions han conseguido importantes réditos. Pocos esperaban que se estuviese jugando el liderato con el Real Madrid, y es que el técnico croata ha unido mucho al equipo y están trabajados bien tácticamente. Ya no son un equipo de excelsa técnica y alegres con los brasileños, pero sí más comprometidos y eficaces. Un Shakhtar que dada la situación de su país tiene mérito que esté rindiendo a un nivel tan notable.
Mykhailo Mudryk es una de las sensaciones de la temporada en el fútbol europeo. Otro jugador de moda del este, como el georgiano Kvaratskhelia. El rubio ucraniano es un jugador de banda izquierda con unas características bien definidas: rapidísimo, lleva el balón pegado a la bota a una velocidad de vértigo, maneja las dos piernas, es habilidoso y tiene un regate en carrera que trae de cabeza a los laterales derechos del continente. El pasado verano estuvo cerca del Arsenal y los rumores apuntan a que en febrero ya no estará en el Shakhtar. Un jugador con unas condiciones espléndidas y que de cara a gol define bien y posee buenos números. Si continúa progresando, lo veremos pronto en una de las mejores Ligas de Europa y en un equipo que aspire a ganar títulos. Contra el Real Madrid muchos descubrirán a Mudryk porque es un jugador vistoso, plástico y que salta a la vista por su desparpajo y estilo encarador.
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Fracaso: Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.
Fracaso madridista: empate contra el Osasuna.
Viví la primera Liga a los once años, la primera Champions a los doce, otra a los catorce y la siguiente a los dieciséis. Una sequía hasta La Décima y lo que ha seguido es más que conocido. Mi generación, la del 86, por lo menos ha esculpido su resiliencia en los años difíciles de Florentino y los siguientes de Calderón, años duros con el Barcelona de Guardiola y los fracasos europeos en octavos. Pero las nuevas generaciones, la generación Z, no saben lo que es morder el polvo, no saben qué es la vida sin Kroos y Modric, con Gravesen, Lass y Pablo García. Mi abuelo vivió los treinta y dos años sin Champions y otros ocho años tras la Novena. No vivió la segunda época dorada. Un total de cuarenta años de sus más de setenta de afición al fútbol, más de la mitad sin el éxito en la máxima competición. Aprendió a disfrutar de las Ligas y UEFAs de la Quinta del Buitre y su felicidad fue insuperable con el gol de Mijatovic. Por mi parte, almacené unos catorce años sin grandes éxitos europeos frente a otros quince de épocas gloriosas. Los que nacieron en el 2000 solo saben ver ganar a su equipo, los huérfanos del fracaso.
Qué difícil es forjarse un imponente escudo y una piel de acero cuando todo va bien. Me imagino que la próxima Champions es en el 2054 y sufro un presíncope. ¿Cómo lo consiguieron nuestras padres y abuelos? Y lo que da más miedo, ¿cómo hubieran reaccionado las redes sociales durante aquellas décadas sin Champions? Me imagino al Chiringuito en streaming persiguiendo a Butragueño por no filtrarle información, hashtags multitudinarios de #SantillanasinChampions, crueles memes de las ligas de Tenerife y a un Twitter Madrid más impactante y sanguinario que los primeros treinta minutos de Salvar al Soldado Ryan. Cada vídeo de cada Youtuber sería un nuevo entierro y sus vídeos más visualizados serían los del anuncio del fichaje de Elvir Baljić y Geremi. No me quiero imaginar qué harían las redes con los controvertidos Juanito o Michel, si hacen lo que hacen con los bailes de Vinicius. Los huérfanos del fracaso enfrentándose a treinta y dos años sin éxito europeo. Precipicio.
Precipicio. El Real Madrid empata un partido contra el Osasuna tras una racha de ocho partidos sin perder puntos y haber ganado la Champions y Liga la temporada anterior. Karim Benzema no encuentra el estado de forma y falla un penalti. Courtois tiene una ciática, Vinicius empieza a caer mal a los propios madridistas y Ceballos debería estar en segunda división. Ya nadie se acuerda de las remontadas, Haaland va a ser el mejor jugador de la Historia y Lewandowski ganará el balón de oro tres temporadas seguidas. Los huérfanos del fracaso enfrentándose a un empate frente al Osasuna. Precipicio.
Qué difícil es forjarse un imponente escudo y una piel de acero cuando todo va bien. Me imagino que la próxima Champions es en el 2054 y sufro un presíncope. ¿Cómo lo consiguieron nuestras padres y abuelos?
En otras épocas los males del Madrid eran la dimisión de un presidente, años sin grandes títulos, perder dos ligas en la última jornada o la dificultad para entrar entre los tres mejores de la Liga. Hoy en día, las grandes preocupaciones de muchos madridistas son si Camavinga es pivote o interior, si Vinicius protesta mucho o si Mendy no contribuye en ataque. Mientras, los clubes españoles del ínclito CVC venden para poder fichar, al Barcelona crea palancas, la Juventus intubada en la UVI, el Manchester United de CR7 sin volante y otros muchos clubes “no estado” en riesgo de caer en la desidia.
Da igual, el Madrid ha empatado contra el Osasuna.
Pese a este espléndido periodo merengue, cada empate o derrota genera una escalada de catastrofismo y crítica atroz que me desorienta. En un principio siento rechazo ya que me cuesta entender tanta destrucción en el ambiente. Más tarde me genera duda, ya que la imponente Historia del Real Madrid debe haberse forjado en este estado de permanente hostilidad frente al fracaso. La hipercrítica, “el piperío”, puede representar una especie de Darwinismo que selecciona a los jugadores más fuertes y a los directivos mejor preparados. Si eres débil, te silbo y desapareces; si no te adaptas, las redes irán a por ti y hasta la vista. Esta anafilaxia hacia el fracaso ha debido de esculpir el alma del campeón pero, cuidado, esta selección natural no funcionó tan bien durante esos treinta y dos años sin Champions. Algo ocurrió en el alma madridista que hizo fracasar en Europa un modelo esculpido por Santiago Bernabéu. Aunque no todo fue malo y hubo épocas gloriosas como la de la Quinta del Buitre, estaría bien estudiar en profundidad dichos años para que no vuelvan a suceder y analizar cómo se consiguió salir de esa cueva. La receta del éxito la tenemos en la actualidad: gestores económicos y deportivos extraordinarios junto con jugadores forjados en los más profundos hornos con los metales más resistentes.
Nada, el Real Madrid ya no es líder y Haaland es Dios. Dinojunta.
Mi generación y las nuevas tenemos dificultad para afrontar la ausencia de éxito y somos menos resilientes gracias al bienestar y la calidad de vida que disfrutamos desde el nacimiento. Esto se multiplica exponencialmente si hablamos de las nuevas generaciones madridistas
El fracaso no debe ser una adicción pero debe ser un aliciente. Puede que la respuesta a esos treinta y dos años esté en la fortaleza de las plantillas. Hay que distinguir las consecuencias del fracaso en una persona fuerte y preparada frente a las de una persona débil y hundida. Lo mismo pasa con las plantillas de fútbol. El fracaso en un plantilla débil los hace más débiles, mientras que el fracaso en una plantilla de hierro les acercará al éxito. Ninguna plantilla dominadora generacional lo ha sido sin un fracaso como detonante. El Real Madrid actual de las cinco Champions se forjó en los fracasos europeos de Mourinho; el Madrid de Laso necesitó perder dos final fours antes de llegar La Novena; ni qué decir de los Bulls de Jordan o Tom Brady con su draft y su año de suplente. Si veis fracasar a los Valverde, Tchouaméni, Vinicius o Camavinga sonreíd porque volverán más fuertes.
Mi generación y las nuevas generaciones tenemos dificultad para afrontar la ausencia de éxito y somos menos resilientes gracias al bienestar y la calidad de vida que disfrutamos desde el nacimiento. Esto se multiplica exponencialmente si hablamos de las nuevas generaciones madridistas. Espero que los galernautas estén ejerciendo de pedagogos sobre sus hijos, nietos y sobrinos ya que, si nacieron del 2000 en adelante, serán unos huérfanos del fracaso y en algún momento de la vida verán a su equipo descender de las alturas y puede que durante muchos años. Habrá que decirles que disfruten del excepcional presente pero que no se relajen con el futuro. Que no lo recuerdan pero que hubo un anuncio que jocosamente se preguntaba: “¿El Madrid qué? ¿otra vez campeón de Europa?”. Que deben ser críticos pero que hubo tiempos peores. Y que el Real Madrid siempre vuelve. Siempre.
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Buenos días, amigos. Somos conscientes de que el Real Madrid no jugó bien frente a Osasuna, hubo errores individuales y colectivos, nadie puede ponerlo en duda. Lo que no entendemos muy bien es qué tiene que ver lo bien o mal que juegue uno con que se respete o no el reglamento. Son asuntos totalmente independientes.
Nos referimos a las dos acciones más determinantes del partido: el gol anulado a Benzema por fuera de juego y el penalti fallado por el mismo jugador. Vamos por partes.
Este es el tuit que publicó DAZN con la imagen del fuera de juego:
Podemos observar varias cosas. La más obvia, que el momento elegido para trazar la línea es el menos favorable a los intereses del Madrid porque el frame seleccionado es de un momento posterior a la salida de balón del cuerpo de Rodrygo tras el despeje del defensor. Pero no es solo el momento menos favorable para los intereses del Madrid, sino el menos favorable respecto a la norma. De entrada, la revisión nace contaminada por un error inicial que invalida todo.
No obstante, continuamos. Ampliamos la zona de la espalda del defensor osasunista por donde discurre la línea del VAR:
¿Qué es eso? ¿Se ha colado un preescolar en la sala VOR y ha dibujado con su rotulador la línea? ¿Por qué zigzaguea? ¿O no zigzaguea y lo que ocurre es que el jugador de Osasuna se ha apoyado en ella con el codo y la ha doblado? Es una tomadura de pelo de dimensiones ciclópeas. Son errores groseros que una liga como la española no puede permitirse. En realidad, no puede permitírselo ninguna liga honesta. Además, no es la primera vez que sucede, recordemos la pierna de goma de Odriozola, por ejemplo.
Todo esto, por no hablar de que el balón llega a Benzema después de un despeje del defensor que rebota en Rodrygo. Pero a esta gente le da igual todo. Si tienen previsto que el gol no suba al marcador, el gol no sube al marcador, sea legal o no.
Pasamos ahora al lanzamiento del penalti de Benzema. Observad dónde tiene el pie derecho el jugador de Osasuna.
Está pisando la línea del área grande. Según el reglamento, tendría que repetirse el penalti. Otra más.
Repetimos, no se trata de poner excusas para justificar el empate. Se trata de exigir que se apliquen las normas vigentes. Alegar que el Madrid no puede quejarse de los errores arbitrales porque jugó mal es como justificar una paliza porque la víctima no se portó del todo bien.
Entramos ahora a analizar las portadas.
Mundo Deportivo y Sport se centran en el Inter-Barça de esta noche. Los de Godó, además, dedican un hueco al segundo equipo de los culés, el Atleti, que se enfrenta al Brujas a la misma hora.
Ambos diarios destacan el número 1 y 2 en la ATP de dos madridistas, Alcaraz y Nadal.
As como noticia principal y Marca en la franja superior destacan lo peligroso del día a día del Shakhtar, rival del Madrid mañana en Champions. Marca entrevista a Darijo Srna, Director de fútbol del club, quien “invitaría a la FIFA a venir a Ucrania y convivir con las bombas y las sirenas”.
As a quien ha entrevistado es a Jovicevic, el entrenador, quien jugó cinco años en el Castilla. Afirma que entrenan entre bombas. Qué duro es.
También As hace mención al anuncio de la retirada de Higuaín a final de temporada. El delantero argentino se acordó del club blanco en el emotivo anuncio de su adiós: “Jugué 7 años en el mejor equipo de la historia”. Higuaín fue autor de varios goles grabados a fuego en la memoria colectiva del madridismo y fue protagonista de remontadas épicas. Le deseamos toda la suerte del mundo para su vida alejada de los terrenos de juego.
Nos despedimos dando la razón a Xavi. Sí, habéis leído bien, a Xavi, el entrenador del Barcelona, quien dijo en rueda de prensa que estaba de acuerdo con Leo, que la Champions no siempre la gana el mejor. Cierto, Xavi, la Champions no siempre la gana el mejor porque el Real Madrid “solo” ha ganado 14.
Pasad un buen día.
¡Hola, galernautas!
Después del pequeño tropiezo de nuestro equipo en la liga contra Osasuna, en el que parece que se han caído las estructuras del Estadio, se han tambaleado los cimientos del club y casi hay que echar a todos los jugadores, llega la competición fetiche a Chamartín. Repetimos rival en la fase de grupos, el equipo del Shakhtar, de la región ucraniana del Donetsk, que ha sido recientemente anexionada por la Federación Rusa. Este equipo ucraniano es el líder de su competición y es segundo en nuestro grupo, después de ganar al Leipzig y empatar con el Celtic. Así que poca broma on el equipo de Ucrania. Esperamos que el Real Madrid deje atrás ya el parón de selecciones y saque adelante el encuentro. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!
Buena racha madridista en Copa de Europa
El Real Madrid ha ganado los últimos 4 partidos de su competición preferida, a saber; la vuelta de semifinales y la final de la temporada pasada, y los dos partidos de la fase de grupos de la presente temporada.
Tres partidos de Copa de Europa sin encajar gol
El Real Madrid no ha encajado gol en los tres últimos partidos de Copa de Europa jugados. Esto no pasaba desde la temporada 2015/16, la de la Undécima, cuando se ganó al Wolfsburgo por 3-0 y luego se pasó la eliminatoria contra el Manchester City sin ver perforada la portería (0-0 y 1-0).
Y no empata…
16 partidos sin empatar en Copa de Europa, cosa que NUNCA HA PASADO. Es la racha sin empates más grande del Real Madrid en la competición.
Vinicius sigue a lo suyo
El otro día ya lo avisábamos y el otro día se ratificó. Vinicius Junior ha participado, marcando o asistiendo, en 8 de los goles anotados por el Real Madrid en los últimos en partidos disputados.
Estamos de estreno
Bueno, nosotros no, el entrenador de los ucranianos, el croata Igor Jovicevic nunca se ha enfrentado al Real Madrid como entrenador y tampoco como jugador.
También estrenamos trencilla
Esta moda de la UEFA de mandarnos árbitros sin mucha experiencia se repite el miércoles, puesto que el eslovaco eslovaco Ivan Kružliak nunca ha arbitrado al Real Madrid. Sin embargo, en el VAR tenemos otra vez al italiano Massimiliano Irrati, que ya estuvo en la sala de marras en el partido contra el Leipzig y, con mejor recuerdo, el día de la remontada contra el Manchester City.
Kroos, centenario
Nuestra estrellas alemana puede cumplir su partido nº 100 de competición internacional con el Real Madrid, cosa que pocos jugadores han podido alcanzar vestidos de blanco.
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Florentino compareció el domingo ante la asamblea de compromisarios del Madrid y habló de muchas cosas, pero principalmente, de la Superliga. Más que eso, habló del fútbol. De su presente pero, sobre todo, de su futuro. Ante los socios, en particular ante los compromisarios, se ve siempre al Florentino más solemne, al más patricio e institucional. Los socios compromisarios representan el núcleo de la vieja fórmula de organización del club. Son la Asamblea de los Quinientos de la democracia ateniense en que se constituye todavía el Madrid y, por tanto, el símbolo de su pureza clásica y patriarcal. Por eso, cuando se dirige a ellos, Florentino parece el Secretario General del Partido Comunista Chino hablándole al Politburó. El mensaje es eminentemente interno. Sin embargo, como en el Madrid todo tiene vocación universal, Pérez se pronuncia urbi et orbi. Florentino, aquí, se dirige a la Historia, le habla a ella, al porvenir. En sus alocuciones marca el rumbo de la nave para los próximos cinco o diez años.
Por eso es interesante fijarse en lo que dice aunque, en eso, Florentino Pérez también es un hombre de otro tiempo, puesto que siempre que habla lo hace con sustancia. Repitió ideas fundamentales sobre las que desde el principio, mayo de 2021, ha ido articulando su revolución: el fútbol es un fenómeno en decadencia que necesita ser revitalizado, los ingresos que genera son insuficientes para mantener el negocio tal cual lo conocemos hoy en día, éstos podrían multiplicarse si los órganos reguladores dejaran de parasitar a clubes y futbolistas, que se encuentran atrapados en estructuras obsoletas cuya ambigüedad ampara situaciones de corrupción y malversación; que el juego ya no cautiva el interés de las nuevas generaciones y que los citados órganos reguladores están vendidos a intereses espurios que consagran una desigualdad competitiva que amenaza con destruir la equidad y el futuro del negocio.
Bueno. Yo, que me confieso florentinista de la vieja guardia, de la hornada del 2000, quisiera discrepar de algunas de estas ideas. Al menos, de algunas de sus expresiones. A veces se confunde disentir con enmendar la plana. Que Dios me confunda si me atrevo a enmendarle la plana a Florentino Pérez. Pero, en mi opinión, el presidente es un prócer empeñado en una revolución equivocada. Que el fútbol necesita una cirugía de hierro con urgencia en sus superestructuras administrativas lo prueba el hecho de que se juegue el Mundial de Qatar. Esa cuestión es irrefutable y ahí tiene toda la razón del mundo. Otra cosa es dónde se ponga la diana, y con qué medios. La cuestión de fondo es, ¿se debe transformar el fútbol para adaptarlo a la mentalidad de este siglo?
Dice el presidente: “el fútbol está enfermo. Los jóvenes se interesan cada vez menos por el fútbol. Las nuevas generaciones se centran más en las plataformas, las redes sociales y otros deportes. Los jóvenes demandan un producto de calidad que, hoy en día, no ofrece el fútbol. La UEFA incrementa el número de partidos intrascendentes en la Champions en detrimento de jugadores y clubes, lo que aumenta la decadencia del fútbol. Es imprescindible ofrecer a los aficionados partidos de una gran calidad. La UEFA va en una línea equivocada”.
En realidad, lo que está enfermo no es sólo el fútbol, sino todo el mundo occidental, lo que antaño se conocía como “la civilización”. Occidente hace tiempo que se vendió a las petromonarquías teocráticas del Golfo Pérsico
Aquí está la médula del pensamiento de Florentino y merece la pena pararse a echarle un vistazo. Que el fútbol está enfermo, repito, lo demuestra la manera en que el mundo asistirá sin cargo ni escrúpulo de conciencia alguno a la Copa del Mundo que Qatar organizará en un par de meses: un Mundial comprado con dinero lleno de sangre y que se disputará en estadios levantados sobre miles de cadáveres de esclavos que no le importan una mierda a nadie, y que trabajaban allí por cuatro duros sin ningún derecho, tratados como pura escoria. Pero, en realidad, lo que está enfermo no es sólo el fútbol, sino todo el mundo occidental, lo que antaño se conocía como “la civilización”. Occidente hace tiempo que se vendió a las petromonarquías teocráticas del Golfo Pérsico. El fútbol, como parte sustancial del modo de vida y de la cultura contemporánea occidental, ha ido detrás inevitablemente, desfilando al paso que marcaba el oro negro, a la par que la Fórmula 1, las motos, el Louvre, la República Francesa y tantas entidades, instituciones, Estados y organizaciones públicas y privadas.
Así que desviándonos de la cuestión patológica, que es más amplia, ¿qué le pasa específicamente al mundo? Pues que ofrece, según Pérez, un “producto de mala calidad” por culpa del amontonamiento de partidos irrelevantes. Por demás, como decía aquél, los órganos reguladores, por poner el caso, la LFP, en España, y la UEFA, en Europa, hacen perder ingentes cantidades de dinero a los clubes por una administración, en teoría, manifiestamente mejorable, de los derechos de explotación audiovisual de las competiciones. ¿Mejorable, con respecto a qué? La respuesta parece venir de los EEUU: con respecto a la gestión, por ejemplo, de la NFL, cuyos clubes, por lo que sea, están por delante de todos los clubes de fútbol europeos en la lista Forbes.
De este razonamiento se deducen varias cosas. En primer lugar, que sobran partidos “intrascendentes” y faltan “más Madrid-Chelsea o Madrid-Liverpool”, enfrentamientos que, según Florentino, la gente no se cansaría nunca de ver, como no se cansaban de ver los partidos entre Nadal y Federer, por ejemplo. Esto, a prior, está muy bien, pero luego casa mal con la impavidez con la que los clubes, el Madrid el primero, asisten al incremento notable del calendario internacional y las “fechas FIFA”, cada vez más absurdas y cada vez más monstruosas. Ceferin y Nasser son dos tipejos luciferinos, pero en la FIFA mandan otros y es la FIFA la que ha puesto una Copa del Mundo aberrante en medio de la temporada, por primera vez en la Historia. Y es la FIFA la que tenía pensado convertir el Mundialito en una Copa del Mundo de clubes en toda regla, con más de veinte participantes. Algo que el COVID ha frenado, en principio, pero que, si se piensa, es la estación final de un trayecto que comenzó con la aniquilación de la vieja Copa Intercontinental, a partido único, algo en lo que tampoco el Madrid, ni ningún otro, dijo ni pío.
Por no hablar del concepto de “calidad” en sí mismo. ¿Es mejorable, en términos estrictamente dramáticos, es decir de show, de espectáculo, de emoción y juego, la Copa de Europa que ganó el Madrid entre febrero y mayo de este año? Honestamente, no lo creo, pero todo eso, aunque se pueda medir en audiencia, no se puede cuantificar en datos: el impacto es generacional, y la cuenta de resultados la compondrán los niños del futuro que quedaron enganchados a este deporte a lo largo de aquella serie de noches irrepetibles. A lo mejor el problema es que el fútbol, en cuanto a industria, ha tocado techo. O sea, que ha dado de sí, salvando todo lo que se pueda salvar en relación con un mayor o menor control de los derechos televisivos por parte de los clubes en sus propias ligas, y en las competiciones internacionales, todo lo que podía dar como negocio.
¿Y si ha llegado la hora del decrecimiento? En el capitalismo contemporáneo, no crecer es ya decrecer. Pero conviene preguntarse, ¿crecer, para qué? Hasta ahora los grandes saltos cualitativos y cuantitativos en lo referente al poder adquisitivo de los clubes devino en avances y mejoras del juego. Eso parece, en mi opinión, haber llegado también a un límite: en el futuro se jugará, igual que pasa en todas las épocas, de forma distinta, pero no creo que “mejor”. Pasa un poco como en las grandes pruebas del atletismo. Se ha llegado a un punto de perfección física y técnica en la preparación y alimentación de los deportistas que sólo se puede ir más allá mediante las drogas, y la legalización del dopping no parece que esté encima de la mesa. Si se quiere quitar cuotas de poder a FIFA, UEFA y LFP para que los clubes ganen más dinero y puedan competir en igualdad de condiciones con clubes financieramente dopados por Estados que están fuera de la órbita “civilizada” de Europa y Occidente, ¿qué se va a hacer con ese dinero? Teorías hay muchas pero la realidad ha demostrado en estos últimos veranos que los clubes con dinero ilimitado lo único que hacen, a la postre, es multiplicar exponencialmente las nóminas de sus grandes estrellas, sin más. Es decir, sin ningún tipo de retorno en cuanto a títulos y reputación deportiva. Messi y Mbappé son el más claro ejemplo. Al revés: esta nueva situación lo único que ha logrado es emancipar a los futbolistas todavía más de sus clubes. Los contratos son papel mojado y las estrellas, déspotas en potencia capaces de mercadear hasta el límite de lo disparatado, consiguiendo con ello grandísimas cuotas de influencia en la dirección técnica de sus equipos. Lo que, volviendo al tema de Florentino y la “calidad”, no aumenta el nivel colectivo de los equipos, sino más bien todo lo contrario.
En el futuro se jugará, igual que pasa en todas las épocas, de forma distinta, pero no creo que “mejor”
Si el fútbol ha tocado techo, tampoco hay que pensar en dejarlo todo como está. Para mí es evidente que los clubes deben doblarle la mano a la UEFA, a la LFP y a la FIFA, con varios objetos: limitar hasta lo razonable la participación de sus jugadores en los torneos de selecciones, transformar esos organismos en verdaderos entes organizadores cuyas reglas, movidas por la equidad y la búsqueda de la igualdad, en pro del espectáculo y la salud de los futbolistas, garanticen la posibilidad de que cada cual, según sus méritos y posibilidades, pueda alcanzar la cima del fútbol; limpiar de intervenciones geopolíticas espurias los estamentos del fútbol europeo y mundial, impidiendo que existan clubes que son de facto agencias de blanqueo y publicidad de regímenes siniestros con intereses bastardos en sociedades libres, etc. No creo que sea fácil abordar ni junto, ni por separado, cada una de estas cuestiones, pero creo que son puntos de partida hacia los que dirigir una revolución. Quizá, en el fondo, se trate no de perseguir incansablemente “nuevos mercados”, sino de preservar un nicho, hasta ahora nada modesto, que ha permitido llegar a la industria balompédica a ser lo que es, un negocio de masas, precisamente porque era una pasión popular.
Florentino habla, con razón, de quienes han encarecido el fútbol hasta convertirlo en un artículo de lujo. Pero sólo hay que darse una vuelta por la tienda del Bernabéu y mirar los precios de camisetas, polos, sudaderas y gorras, para darse cuenta de que el Madrid forma parte de lo mismo. Si el fútbol pierde su raíz popular, en el fondo, está perdido. ¿Quiere Florentino cambiar sustancialmente las reglas y códigos de un juego eminentemente antiguo, imbricado en la mente tribal y en liturgias y ceremoniales ancestrales de los hombres, para adaptarlo a una generación incapaz de concentrarse en algo y que ha perdido el interés por las historias secuenciales? Entonces el fútbol será un soccer donde todo el tiempo pasarán cosas, plagado de estímulos, donde pasa algo entre un montón de anuncios, como en los sports americanos que tanto dinero generan. Pero ya no será fútbol.
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Una vez superada la hecatombe que supuso empatar un partido tras seis victorias en Liga (19 de 21 puntos posibles conseguidos), dos de dos en Champions y la Supercopa de Europa, creo que es momento de analizar un poco más en profundidad lo que pudo fallar ante Osasuna en el Bernabéu. Es un hecho que Benzema no está en su mejor momento —lo que no significa que muestre ese nivel calamitoso que muchos le quieren endosar— y que la baja de Courtois resta cierta garantía en la portería (aunque no estoy seguro de que el belga hubiese podido evitar el tremendo gol de Kike García).
Fue un encuentro ramplón de todos los futbolistas de Ancelotti. Todos a medio gas, todos aparentemente sin chispa, pagando quizás el exceso de viajes, kilómetros y minutos con sus selecciones. Era un partido propicio para tropezar, después de un parón, sin Courtois ni Modric y ante un equipo muy bien trabajado y ordenado. Estaba escrito. Ni siquiera el claro penalti sobre Benzema pudo desobedecer al destino. La baja del croata es preocupante. No porque sufra una leve lesión muscular con 37 años, sino porque el rendimiento del resto de centrocampistas se ve diezmado sin su líder.
La baja del croata es preocupante. No porque sufra una leve lesión muscular con 37 años, sino porque el rendimiento del resto de centrocampistas se ve diezmado sin su líder
Se pudo comprobar ayer de forma clarividente. Conste que no quiero focalizar el tropiezo en el centro del campo blanco porque, como he dicho antes, ningún jugador se salva ante Osasuna, pero sí me llamó la atención que Ancelotti sustituyera a los tres creadores de juego que iniciaron el partido. El único que ofreció un nivel acorde a lo que suele ser habitual en él fue Toni Kroos. Intentó distribuir juego con criterio, siempre bien colocado en el césped, aunque eché en falta que lo intentara más desde fuera del área dada la férrea estructura defensiva rojilla y el gran disparo lejano del alemán.
En realidad, los que me decepcionaron fueron Tchouaméni y Ceballos. Arriesgaron poco en general con el balón en los pies en fase ofensiva y el sevillano estuvo más preocupado de recuperar el esférico que de crear juego y buscar el pase vertical en tres cuartos de cancha. Ayer, el escenario era propicio para que el andaluz luciese galones, diese un paso adelante e, incluso, pudiese entrar en el pensamiento de Luis Enrique de cara a Catar. Pero nada de eso. Ni medio atisbo del futbolista imaginativo y diferencial que había brillado en encuentros en los que había disfrutado de una cantidad de minutos muy inferior a la de ayer. Su actuación influyó decisivamente en la escasez de fluidez del juego madridista toda vez que era el futbolista más parecido a Modric que había ayer sobre el nuevo tapete verde del Bernabéu.
Con el pivote francés ocurrió algo similar. Estuvo incisivo en la búsqueda del remate de cabeza pero mucho menos acertado con el balón en el pie. Sin embargo, no creo que lo de ayer suponga un paso atrás en su progresión ni denote falta de calidad, de eso ya ha demostrado que tiene de sobra. Como personalidad. El ecosistema creado ayer en el Bernabéu fue el propicio para que las carencias se impusieran a los aciertos. Repito, ese fue el clima generalizado en la plantilla blanca.
Que Ancelotti decidiese cambiar a los tres centrocampistas por los que había apostado en el once titular dice mucho de lo que necesitaba el equipo y que no fueron capaces de aportar los de la medular
Ancelotti veía peligroso el desarrollo del partido y decidió introducir jugadores con pegada y gol en detrimento del resto de las piezas del equipo. Asensio tampoco aportó ni en la creación del juego ni de cara a portería. Camavinga sí me pareció con más presencia, tocó mucho balón y siempre estuvo presto a la recuperación. Mostró el jugador que lleva dentro y que no había aparecido en muchos encuentros de lo que llevamos de temporada. Que el entrenador italiano decidiese cambiar a los tres centrocampistas por los que había apostado en el once titular dice mucho de lo que necesitaba el equipo y que no fueron capaces de aportar los de la medular.
Partidos como los de ayer son los que hacen sobrevolar la oscura sombra de Modric y su hipotética retirada. La sensación de orfandad sigue presente a pesar de la llegada de promesas y, a saber, la más que posible incorporación de Bellingham para la temporada próxima. Él parece ser el eslabón que engrasa la maquinaria del centro del campo blanco. Cuando él no está, se nota. El equipo le necesita tanto cuando juega en transición como en ataque posicional. Da sentido y criterio a todo. Tener a otro Modric cuando él no esté va a ser imposible. Uno así solo aparece una vez cada década. Lo único que queda esperar es que, en los entrenamientos, imparta clases a los más jóvenes y que aprendan del maestro croata para los años venideros.
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