Las mejores firmas madridistas del planeta

Por su calidad, hemos decidido publicar este cuento participante en nuestro I Certamen de Cuentos Madridistas de Terror.

 

—Que la muerte es el olvido, dicen. ¿Y entonces qué es el recuerdo, sino una forma más acabada de exterminio? Pensadlo un momento, por favor. ¿No lo veis? ¿No? Tratad de imaginarlo. Esas imágenes portadoras de memoria que reptan desde el subsuelo de tu conciencia y que, de borrosas, terminan adhiriéndose nítidas a tus ojos como fragmentos de realidad desprovistos de sentido; los sonidos, aquellos sonidos viejos, que poco a poco se te filtran por las paredes del cerebro y se mezclan, se impregnan del resto de moho que te crece dentro; la alegría vacía, los abrazos sin fuerza, las sonrisas flotantes en el hipocampo, carentes de alma, de esperanza, de toda fe, como tú mismo. Ese recuerdo, pensadlo os pido, ¿no es peor que el olvido, una y mil veces? Decidme.

Miró a los niños frente a él. Los de la primera fila asentían levemente con el sufrimiento en la cara de no haber entendido nada de nada. Los de más atrás, a su vez, trataban a duras penas de disimular su impaciencia. Los ojos al reloj de la pared, los ojos al cuaderno, los ojos a los de la fila de más y más atrás, que se llevaban los dedos a la sien y apuntaban con el mentón al maestro, más viejo hoy de lo que lo sería nunca. Nunca hasta mañana.

Por fin sonó el timbre y los niños salieron disparados. El maestro quiso balbucear unas palabras, “visitad a vuestros muertos, este puente no es para…”, pero ni uno solo le prestó la menor atención en su huida. Me lo merezco, se dijo. Son bárbaros, bárbaros celtas. Recordó aquel pasaje de la Guerra de las Galias en el que Julio César crucificaba a un druida al que poco antes había visto hundir una piedra en el cráneo de un hombre simplemente para averiguar si llovería o no al día siguiente en función del lado en el que el desgraciado se desplomara muerto. No había mayor ejemplo civilizador en la historia de la humanidad. Ni lo habría.

—¿Te esperamos? —le dijo una voz, la de un compañero, desde la puerta del aula.

—No, no, id sin mí. Tengo que hacer unos recados.

Recados. ¿Qué recados? Mi único recado es no emborracharme con vosotros a las tres de la tarde del viernes del fin de semana de Difuntos, así, con mayúscula. Fiesta, alcohol, disfraces… disolución. Desde cuándo hemos adoptado estas costumbres de pueblos ágrafos hasta antes de ayer. Que celebran la muerte, vociferan, que se ceban y se ahogan en alcohol con el muerto todavía de cuerpo presente. Mientras tanto, los cementerios se desmoronan a un ritmo aun superior al de los recuerdos. Error. Nadie visita ya a sus muertos, pero, Dios mío, de los recuerdos nadie escapa. Y menos él. Menos yo. Recogió a toda prisa sus bártulos, llegó a casa y se echó a dormir sin quitarse siquiera los zapatos mojados de lluvia sucia.

Volvió temprano de la Almudena. En el buzón, por fin, el sobre que llevaba semanas esperando. Se lo metió en el bolsillo del abrigo y subió sin darle tiempo a la portera de reñirle por no restregar bien las suelas contra el felpudo. Papá, dijo en voz alta. Y se sintió estúpido. Papá se quedó allí, muy atrás, en algún lugar de la línea del 110, en el nicho en el que vivía hacía un millón de años o quizá más. Lo echaba tanto de menos. Mentira. Echaba de menos echarle de menos. Tenía que confesarse que ya se había acostumbrado, al menos mientras pudiera mantener a los recuerdos a raya. Papá gritando de júbilo, papá abrazado a mí, papá entonando canciones que trato de no olvidar, por más que eso me parta en dos. ¿Cuántos años tendría papá hoy? Muchísimos. Seguramente estaría muerto si no se hubiera muerto entonces. Poco consuelo. Recalentó unas lentejas verdosas que llevaban varios días al borde de la fermentación y dejó que se lo llevara la siesta.

Despertó poco antes del partido. Los sueños, sueños eran, pero habían vuelto a azuzarle con cortometrajes de su propia vida, una existencia cada vez más y más lejana, más y más real. ¿Volverían aquellos días? No, no lo harían, afrontémoslo, nada vuelve. Él lo sabía bien. Las civilizaciones nacen, florecen y se extinguen. Leed a Polibio, siempre les aconsejaba a sus alumnos.  La historia no es historia, sino biología. Y nosotros ahora nos extinguimos, no hay retorno, el retorno nunca fue ni será eterno. Nos estamos muriendo. Pero ay… Y si… Maldito “y si”, siempre él. Era en realidad aquel “y si” que no hacía más que agitársele molesto en el órgano de la desesperanza y que de ella le arrancaba el des- por un rato. Por eso seguía viendo los partidos, por si “y si”. Estaba cansado de cansarse, sin embargo. De creer, de que se le agostase la fe. Nada se parecía ni remotamente a los asaltos de sus recuerdos. A papá como loco, extático, seis veces en cosa de una década. Y desde entonces, el silencio. El silencio y la muerte. Como si fueran dos cosas distintas, pensó, y se sentó frente al televisor.

Dos horas más tarde, se levantó. Caminó hasta la cocina y abrió el sobre que aquella misma mañana había sacado del buzón. Era verdad, aquello olía a almendras. Vació la solución en un vaso de leche y volvió al salón. Sorbo a sorbo, apuró hasta la última gota. Y mientras que, fotograma a fotograma, se le iban los recuerdos junto con todo lo demás, se decía a sí mismo que aquella era no ya la mejor decisión tomable, sino la única posible. Lo sucedido de nueve a once de la noche se lo había demostrado, por la infinitésima vez, más allá de toda duda. ¿No estás de acuerdo? Por supuesto. Qué razón tengo. Perdón, tienes. Perdón: tiene.

Y así, en la más absoluta inopia, se le fueron escurriendo uno a uno por el desagüe de la vida hasta el más famélico de sus maravillosos e insoportables recuerdos.

Aquello ocurrió al filo de la medianoche del primero de noviembre del año 1997. El Barcelona acababa de ganar 2-3 en el Santiago Bernabéu, Luis Enrique había marcado el segundo de los culés y, en su celebración, dejaba una orgía de improperios y cortes de manga que, con el andar del tiempo, se volvería icónica. Cundía entonces el desánimo entre el madridismo y, según Polibio, nos amenazaba la extinción. Nunca volveríamos a ganar la Copa de Europa. Y nunca, nunca jamás, como el hombre de más arriba bien intuyó, volveríamos a vivir de nuestros propios recuerdos.

 

¿Y por qué no? Todo hubiera podido ser así, en realidad. Todo. De no ser este, y he aquí nuestra gracia y su desgracia, tan solo un cuento más de la noche de Halloween.            

Por su calidad, hemos decidido publicar este cuento participante en nuestro I Certamen de Cuentos Madridistas de Terror.

 

Rodrygo y Vini habían sido convocados a las puertas de un caserón destartalado en un bosque en medio de ninguna parte el 31 de octubre al filo de la medianoche. Ambos recibieron la misma carta: un papel de textura extraña y un olor aún más peculiar, como a pipas tostadas, manuscrito con una caligrafía vacilante y una firma consistente en dos iniciales: R.C. Ellos creían conocer a qué respondían esas letras. A quién sino a un compatriota suyo, leyenda madridista, al mejor lateral izquierdo que los siglos hubieran visto, pero no había nadie esperándoles en el acceso al siniestro inmueble.

Achacaron las circunstancias a una broma que Roberto quería gastarles, así que, entre risas y chanzas, decidieron entrar en el juego empujando una pesada puerta de cuarterones. Como la fecha y las circunstancias exigían, las bisagras y la propia madera chirriaron de forma siniestra, dando lugar a una enorme estancia, envuelta en una oscuridad casi pastosa y tan vacía como el palmarés de Maffeo.

Un súbito chasquido de los listones que componían el viejo y desgastado suelo logró sobresaltarlos. No había nada de natural en ese ruido, y en seguida supieron que no estaban solos. Quizá de manera casual, quizá de forma intencionada, los ojos de ambos, ya habituados a esa oscuridad, se posaron en un rincón de la pieza, donde de manera en absoluto casual, reposaba doblado un ejemplar del diario Sport.

En esas circunstancias era de esperar encontrar un grimorio, un bestiario medieval, un tractatus alquímico o, incluso, un ejemplar del maldito Necronomicón, del árabe loco Abdul Alhazred, pero nada más lejos de la realidad.  Era un ejemplar del Sport sin fecha. La portada tenía caracteres cuasi ilegibles y dibujos y diagramas aún más indescifrables, lo cual, no nos engañemos, poco tiene de inhabitual. Lo preocupante era el mensaje que sí se entendía: Sólo saldréis de aquí si no sucumbís a los 12 fantasmas del madridismo. Vini y Rodrygo se miraron subiendo una ceja como les había enseñado el míster, sin un atisbo de miedo en su ánimo, sino una mezcla de curiosidad y, ante todo, resolución. Tenían ganas de superar ese aparente reto, exactamente igual que habían hecho con otros tantos antes.

Un nuevo chasquido, en este caso de una puerta que no parecía estar allí, pues estaba integrada en la pared del gran salón, dejó paso a un pasillo de piedra muy tenuemente iluminado. Sin dudarlo un segundo, pasaron ese umbral para adentrarse en un corredor abovedado. Parecía físicamente imposible que el caserón que se veía desde el exterior pudiera albergar una construcción así, pues las dimensiones del pasaje eran ciclópeas. La leve iluminación existente parecía proceder de esas paredes de piedra, en la que se sucedían relieves complejos, con escenas aberrantes y blasfemas que parecían tener movimientos palpitantes. Sí, esa pared LATÍA, y eso empezó a incomodarlos. Como tantas otras veces, Rodrygo y Vini decidieron no mirar hacia los lados y continuar caminando de una manera resuelta que difumina la delgada frontera entre la valentía y la inconsciencia.

Esos andares salpicados de swag y chulería juvenil los llevaron a una habitación más amplia. Una figura colosal apareció ante ellos. Su sola visión resultaba repugnante y terrorífica. Se trataba de un ser cerúleo, con una obesidad que lo hacía casi informe. Emitía un hedor mefítico y corrupto, como a croquetas podridas, e insectos de todo jaez se aplastaban entre sus lorzas. Cambiaba de cara de manera constante, sucediéndose los rostros y pelos de Joan Poquí, Óscar Zárate, Alfredo Relaño y Roberto Gómez. El ser emitía sentencias ora en lenguas muertas, contra los dos jugadores, ora contra Florentino Pérez. En el momento en que el ser adoptaba la apariencia y voz de éste, Rodrygo blandió ante él una factura impagada del Asador Donostiarra. El efecto fue inmediato, pues la criatura emitió un gañido del averno, en absoluto humano, pero que denotaba un sufrimiento infinito y comenzó a derretirse hasta reducirse a un charco de un icor indecible. Vini dio una palmada en la espalda a su compañero, lo felicitó por su brillante reacción y le instó a seguir el camino por un pasadizo al otro lado de la sala.

No habían andado ni 20 pasos cuando el pasillo se ensanchó hasta otra pieza mucho más amplia. Los relieves extraños de las paredes empezaban a distinguirse. Eran portadas de periódico deportivo, solo que animadas, y emitían una ligera fluorescencia enfermiza que parecía ser lo único que rompía la oscuridad imperante. Se toparon frente a frente con una pizarra blanca. Ante ella hablaba de manera vehemente y atropellada un ser presa de un frenesí sin tasa. Tenía el pelo grisáceo y un perceptible acento argentino. Mientras peroraba, hacía diagramas y flechas en la pizarra dibujando con ellos unos arabescos tan complejos que resultaban imposibles de comprender. Tan llamativos como sus visajes y gesticulaciones eran los perdigones que soltaba al hablar, que en varias ocasiones llegaron a mellar algunos puntos de la pared. Frente a él se arrodillaban unos tipos alopécicos, aparentemente más jóvenes y que parecían sus feligreses, y que alternaban su devoción al histrión de la pizarra con miradas a complejísimas hojas de cálculo. Su parla era igualmente peculiar, pues parecían abominar del uso de artículos determinados. Igualmente, su capacidad memorística estaba fuera de toda duda, no en vano recordaban las plantillas con nombres, apellidos y dorsales de todos los equipos del fútbol del mundo, incluyendo los de todas las escuadras de Oliver y Benji y los jugadores inventados de los videojuegos clásicos, así como sus estadísticas. A fuer de sinceros hay que reconocer que Vini y Rodrygo salieron huyendo del lugar, no por temer por su integridad física o su alma inmortal, sino porque aquello tenía pinta de ser uno de los lugares más aburridos de la dimensión. Ese y no otro fue su error.

La rauda huida se demostró una mala idea, pues el impulso y velocidad de sus piernas hicieron que no vieran una pronunciada pendiente que llevaba a los madridistas a un nivel inferior. Cayeron ambos rodando y, al intentar levantarse, vieron una sencilla mesa sobre a que se encontraba pequeña caja de madera formada por varias piezas móviles como si de un puzle se tratara. Vini, cinéfilo empedernido, recordó que algo así había visto en una película inglesa de 1987, cuyo éxito dio lugar a una secuela. El brasileño sabía que existía una forma de colocar las piezas de la caja que daba lugar a la aparición de unos terroríficos seres interdimensionales con siniestras intenciones. Esa manera de fijar las piezas se llamaba la Configuración del Lamento en la película, radicando la diferencia con el caso que les ocupaba en que aquellas sólo podían encajarse de manera que conformaran el escudo del Atlético de Madrid. De la caja brotaban unos sonidos que recordaban a cantos átonos, siniestros, que repetían la palabra “ciervos” con una insistencia rayana en la obsesión, emitidos por seres que nada tenían de humanos y que, nuevamente, parecían padecer una desazón infinita. El canto cesó y aparecieron de la nada una figura vestida entera de negro, con un peculiar peinado. Gesticulaba mucho y sólo parecía saber decir frases que sonaban a excusas. Un segundo vistazo hizo que Rodrygo y Vini lo identificaran como el Cholo Simeone. Detrás de él surgieron una pléyade de tipos mal encarados vestidos con varios uniformes del Atlético de todas las épocas, desde el aquél patrocinado por Mita hasta el actual, pasando por aquellos con publicidad de Marbella, Bandai o Electrodomésticos Idea. Los rostros de esas recién aparecidas entidades fueron revelándose. Estaban Radek Bejbl, Koke, Diego Costa y un tipo portador de un apéndice nasal que le permitía fumar en la ducha si así lo desease. Se llamaba Juan Vizcaíno, pero los jóvenes madridistas, unos niños, no lo reconocieron, pues se trata de un futbolista ante todo olvidable. Se aprestaron Rodrygo y Vini a enfrentarse a esa recua de adversarios, que, por su lado, afilaban los tacos de sus botas y mostraban un ánimo inequívoco de partir las tibias, peronés y, si se terciaba, vértebras de los dos jóvenes brasileños, cuando Diego Costa se revolvió contra el Cholo de manera súbita y se enzarzó con él y con el resto de componentes de la siniestra escuadra en una pelea sin cuartel.  Los madridistas decidieron que aquello no iba con ellos y salieron de la sala en el momento en el que alguien parecía haber sufrido una fractura de vómer.

Aún extrañados y sin entender qué acababa de pasar, continuaron su camino por otro pasillo eterno. Al final del mismo, se intuían varios personajes que no les resultaban desconocidos. Había uno bajito con ojos saltones y cara de asco que sólo sabía borbotear la cacofonía “lamantapla” junto con algunos conceptos propios de la estancia anterior. Otro era más alto, rodeado de un halo de santidad y un persistente tufo a colonia. Llevaba la cabeza rapada y barba de varios días y su voz ronca se veía interrumpida de manera constante por unos regüeldos que nunca parecían terminar de culminar la expulsión del aire. Parecía objeto de una maldición. Un tercer ser los acompañaba y, aunque en un principio, Rodrygo y Vini creyeron estar en presencia de Casper, el fantasma amistoso, la galopante falta de carisma del susodicho, así como el hecho de portar una botella de vino con una etiqueta que rezaba “minuto 116” les reveló inmediatamente de quién se trataba. El más alto parecía llevar la voz cantante, aunque más bien podría considerarse la voz eructante. Como por ensalmo, un balón se materializó de la nada en sus manos y, con una prepotencia y condescendencia que contradecían los valors que rezumaba cada poro de su piel, dio a entender que los madridistas sólo saldrían con bien de ahí si lograban arrebatar la posesión del esférico. Acto seguido, los tres entes empezaron a pasárselo en horizontal. Vini y Rodrygo no tardaron ni tres segundos en percatarse de que esos tipos sabían lo que hacían, pero la suerte, la flor o como queramos llamar al azar, pareció acudir en su ayuda. El bajito de los ojos saltones y la cara de asco iba a recibir un pase medido enviado por el trasunto de Casper, que había cambiado el vino por un helado Kalise sin que nadie se diera cuenta. En el momento en que el balón iba a contactar con su pie, tropezó con una caca de mosca que había en el suelo, lo que desvió la trayectoria lo suficiente para que el receptor perdiera el equilibrio. El traspié fue de época, cayendo a plomo cuan corto era y perdiendo la pelota, que llegó mansamente a los pies de Rodrygo. Los adversarios adoptaron un gesto de incredulidad. El paliducho se limitó a desaparecer con una facilidad que sólo resultaba achacable a la práctica reiterada. El caído profirió una letanía de anacolutos, venablos, juramentos y blasfemias sobre el estado de la superficie en el que se estaba jugando, y el alto se dio media vuelta y emprendió la huida cabizbajo mientras se acariciaba la calva y repetía para el cuello de su jersey negro de cuello alto un lamento del que sólo se comprendía la palabra “atletas”.

Vini y Rodrygo empezaban a estar hartos de tanta cosa rara, por lo que se propusieron salir de ese lugar extraño lo antes posible. El último pasillo que transitaron los condujo al salón a través del cual habían entrado, por lo que vieron que su aventura tocaba a su fin. Ya de camino a la puerta, oyeron una voz rasposa a sus espaldas. Poniendo los ojos en blanco y no esmerándose lo más mínimo en ocultar cuán estaba siendo puesta a prueba su paciencia, se dieron la vuelta y fue entonces cuando se asustaron.

Ante ellos se erguía un tipo de estatura mediana, pelo escaso y cano, unos ojos muy azules y un parecido más que notable con el abuelo de la familia Monster. Tras él estaban un hombre que ni siquiera con la escasa luz imperante en el lugar podía tener un mínimo parecido con Nicolas Cage por mucho que llevase una camiseta que tenía tal nombre estampado, y un tercero del que sólo se veía el fular y un bloque de tickets de copas de la discoteca Pachá. Al fondo, había una entidad indeterminada con un barco de Playmóbil y que sólo parecía saber pronunciar la palabra “chorreo”.

Empezó a hablar el canoso en un idioma que él creía que era portugués y que más bien parecía una mezcla entre albanés y cacahuetes masticados: “Fui yo quien os convocó en esa carta. No lo sabréis, pero también fui presidente del Madrid. Os felicito por haber superado el enfrentamiento contra los doce horrores del madridismo. Sois libres de marchar y continuar dando gloria al Real Madrid aún a pesar del presidente que os fichó”.

Vini y Rodrygo pusieron cara de indiferencia absoluta, se dieron media vuelta y salieron justo cuando empezaba a despuntar el alba. Había terminado todo, y sólo entonces, se comenzaron a alejar bailando.

 

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Arbitró Mario Melero López del Comité andaluz. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

La asignación del malagueño produjo escalofríos. ¿Por qué? Porque es más malo que Caín.

Saltó al campo en la primera mitad y no vio nada. O lo que es peor, lo veía y se hacía más el sueco que Thomas Ravelli. Dos obstrucciones en la frontal de defensas catalanes. Nada. Una mano de Yangel en el mediocampo y otra de Castellanos en tres cuartos. Nada. Pecho, señaló. Dos faltas a Carvajal (Castellanos y Valery) en oportunidades que acabaron en serio peligro para el marco blanco. Nada.

En la segunda parte se armó la marimorena.
El penalti de Asensio en el 80' requirió la asistencia del VAR. En la nueva norma ya no se habla de rebote y se incide en que será penalti venga rechazado o no si la mano esta en posición antinatural, abierta, ocupando un espacio o por encima del hombro. La gran duda queda en si después del pecho le toca en el brazo al balear. Ninguna toma parece lo suficientemente clara para estar seguro de ello. La otra gran jugada polémica del partido fue el gol anulado a Rodrygo en el 88'. Gazzaniga llega a completar la posesión del cuero al poner su mano sobre el balón y ya no pierde control del esférico cuando el brasileño mete el pie.

En cuanto a la labor disciplinaria en el segundo acto, hubo un cúmulos de amonestaciones. López, Gazzaniga y Arnau en los visitantes y Modric y Kroos en los visitantes. El germano fue expulsado por doble amarilla de forma justa con dos acciones en las que llegó tarde sin opción se jugar el balón.

Melero López, MAL.

 

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Courtois: 7. Tuvo una intervención de mucho valor.

Carvajal: 5. Sufrió mucho en defensa.

Rudiger: 6,5. El más seguro de los centrales.

Alaba: 5,5. No ha empezado bien la temporada.

Mendy: 6. Sin grandes errores.

Camavinga: 6,5. El mejor del equipo en la primera parte. Sobre todo en los primeros 20 minutos.

Kroos: 5. Acabó expulsado. No estuvo cómodo.

Modric: 5. Se le vio justo físicamente.

Valverde: 6. Volvía de lesión. Dejó una asistencia.

Rodrygo: 5,5. Tuvo el partido en sus botas.

Vinicius: 6. De menos a más. Marcó.

Asensio: 5. La jugada del penalti desluce su partido.

Militao: casi sin tiempo.

Mariano: casi sin tiempo.

Ancelotti: 5. No logró imponer el ritmo de partido que le convenía.

 

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Hay partidos que no se ganan y otros que no permiten que los ganes. El de hoy ha sido uno de estos últimos.

La sobrecarga muscular es la lesión de moda. O la semilesión, mejor dicho, ya que no da clínica. Como decía Ancelotti en la previa refiriéndose a Benzema. También Tchouaméni fue víctima del mismo mal. Dejó su sitio a Camavinga. Volvían Valverde y Modric y Rüdiger daría descanso a Militao.

El partido empezó con una ocasión muy clara para Modric tras cesión de Carvajal. Pero el Girona respondió con un acercamiento también bastante nítido.

Camavinga oficiaba de mediocentro y lo estaba haciendo muy bien. En una gran combinación habilitó a Rodrygo, cuyo chut fue desviado por el portero visitante tras una gran estirada. En el minuto 19 la ocasión fue para Valery de cabeza, pero de haber entrado el VAR habría corregido una falta previa a Carvajal que dejó sin señalar.

El Madrid combinaba bien y con paciencia. Tras una posesión larga, Camavinga estuvo a punto de marcar desde la frontal un golazo. El francés estaba siendo el mejor. En la jugada siguiente Rodrygo remató al palo tras una gran asistencia de Valverde.

Camavinga Girona

En el 38’ la ocasión para el Girona fue muy clara. Saque rápido para Valery que le ganó la acción a Carvajal. Su pase dejó sólo a Herrera que chutó con violencia al larguero. En la jugada siguiente Carvajal salvó una situación límite y el Madrid contestó a través de Rodrygo.

Una primera parte muy floja por parte del Madrid terminó con una ocasión para Valverde, pero su intento con la izquierda se marchó desviado.

El comienzo de la segunda parte, tras un par de acercamientos, no fue mejor. El Girona no llegaba, pero tampoco lo hacía un Madrid que se ofuscaba cada vez más. El equipo estaba desconectado.

Camavinga salió por Asensio haciendo recuperar a Valverde su posición predilecta. La pesadez seguía y el Girona tuvo una muy clara que solventó Courtois en el mano a mano.

Hay partidos que no se ganan y otros que no permiten que los ganes. El de hoy ha sido uno de estos últimos

En el minuto 69 una jugada que parecía truncada la acabó despejando Rodrygo. Encontró a Valverde que puso un balón de oro a Vinicius, quien sólo tuvo que empujarla.

Gazzaniga hizo la parada del partido a Asensio en el 71 en un disparo a bocajarro desde muy cerca.

En el 77 llegó una jugada difícil de entender. El árbitro fue avisado por el VAR por una mano de Asensio difícil de apreciar. Stuani hizo el 1-1 desde los once metros. En el siguiente lance el Girona no marcó el segundo de milagro, aprovechando el aturdimiento madridista.

Entraron Mariano y Militao por Valverde y Mendy para intentarlo a la desesperada.

El árbitro anuló un gol a Rodrygo por falta a Gazzaniga. El portero tenía el balón debajo de su mano cuando el brasileño lo empujó a la portería.

Era desesperante lo que estaba ocurriendo. El Madrid perdió a Kroos por doble amarilla tras cortar un contragolpe. Atacaba con más corazón que cabeza. Así acabó el partido.

 

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Buenos días, amigos. Por si os habéis despistado, os recordamos que esta madrugada se cambió la hora y a las 3 fueron las 2 (y así sucesivamente), como el Cádiz-Atleti. Cierto es que actualmente casi todos los dispositivos que utilizamos tienen la suficiente inteligencia —de hecho suelen llevar el prejifo smart— como para cambiarse ellos mismos la hora, pero probablemente si tenéis un reloj no smart o de pared o de una catedral que ocupe medio edificio, por ejemplo, tendréis que mover las manillas a mano, valga la redundancia. Ah, y el reloj de la cocina, ese que miráis cuando cocéis tallarines, ajustadlo también, aunque sea un engorro descolgarlo.

Hablábamos en el anterior párrafo del Atleti, que tiene una relación cruel —como diría Xavi— con el reloj, con la hora, con el tiempo, con la justicia, con el fútbol y con la vida en general. Ayer se volvió a llevar otro palo —como en Milán— bastante después del minuto 90. El otro día contra el Leverkusen, en lugar de un palo fue un larguero. En Lisboa, un cabezazo. En la variedad está el gusto. Desafortunadamente para ellos, por mucho que ajusten del reloj van a seguir perdiendo con retraso.

El desastre del 98, y no nos referimos al de la España del siglo XIX, sino al minuto del partido en el que el Cádiz anotó el gol de la victoria, levantó el ánimo de algunos en Twitter. Tal es el caso de Fran Martínez (@La LigaenDirecto), miembro de @relevo, que poco después de que el árbitro hiciese sonar su pito nos aportó un #DATO que trajo cola:

Tuit pene

En realidad no es un #DATO, sino muchos, podríamos decir que fue un bukkake de #DATOS los que nos proporcionó Fran, que se apoya en la estadística para recordarnos los últimos goles introducidos con el pene en las porterías de la Liga española. Llama la atención que el Getafe esté presente dos veces, de lo cual se deduce que en la citada localidad madrileña se utiliza más que en otros lugares de la geografía española el pito, el micrófono, la flauta travesera, el plátano, el darth Vader, el cogote de ganso, el kojak, la nutria, el medidor de oquedades, la puntita, el que se interna, la palanca, el salmón, la tercera pierna, el que tengo aquí colgado, el chino tuerto, el manubrio, el cimbel, el trabuco, el leño, el ciruelo, el dedo sin uña, el mandoble, el joystick y etcétera, etcétera, porque tiene nombres mil el miembro viril, como cantaba LeoNardo Dantés.

El flujo de datos aportados por Fran excitó la red y otro miembro de la misma no dudó en declararle su admiración. La réplica de Fran también fue de envergadura:

Tuit pene 2

Fran Martínez mostró su estadística referida a la Liga, porque en Champions ya sabemos que el Madrid está en lo más alto tras conquistar la pasada Champions con el pene fuera y haciendo surco.

Alguno podrá tildar este Portanálisis de grosero, de infantiloide, o tal vez de banal, pero el pollaviejismo en ocasiones se yergue en La Galerna con fuerza, sobre todo en las mañanas de gloria.

Solicitamos, eso sí, que no se escandalice nadie, la relación entre el nabo y el fútbol viene de lejos, hace más de una década que Vicente del Bosque recibió el Nabo de Oro, y el acto fue cubierto por muchos medios, medias y medies. Tenemos también el caso de Lubo Penev, que anotó muchísimos goles enfundado en la camiseta del Valencia, Compos, Celta o el propio Atlético de Madrid.

Portada Marca

Marca se hace eco del “final diabólico” del partido de los colchoneros, dice que la última jugada, en el 98’, vuelve a tumbar al Atleti. Le tumban y le marcan con el pene. Gloria poética. Aunque el hecho de que quien hiciese penar a los del Cholo fuese Sobrino enturbia de manera incestuosa el asunto.

Portada As

As prefiere titular “La semana cruel”, que no es periodo de rebajas de El Corte Inglés, sino este lapso de días penosos del equipo de Cerezo, que no ciruelo, que lo han llevado a caer en Champions y a protagonizar la chirigota de ayer.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Los chicos, chicas y chiques de Sport y Mundo Deportivo están hoy exultantes tras ganar al Valencia también en el tiempo de descuento gracias a un gol de Lewandowski en postura acrobática con el pie, no con la palanca.

Nos despedimos volviéndoos a recordar que esta madrugada se cambió la hora y que ajustéis el reloj del coche, de la cocina, etc. Aunque bueno, haced lo que os salga del pene. O de la pena. Porque en La Galerna somos inclusivos e, inclusive, inclusivas.

Pasad un buen día y no os echéis la siesta, que a las 16:15 juega el Madrid contra el Girona.

1- Sistema de juego y posible once

Ha vuelto el Girona a Primera, aunque todavía está en fase de adaptación a la categoría, y, pese a que empezó con ritmo y alegría, en los últimos tiempos los resultados no están acompañando. Míchel tiene establecido su sistema táctico desde hace tiempo con tres centrales, aunque existe alguna opción más atrevida de que pueda salir con el clásico 1-4-4-2 y con dos delanteros natos arriba. Por tanto, lo esperable es un 1-3-5-1-1 con la figura de un enganche en lugar de dos puntas. En cuanto al XI hay algunas dudas en determinados puestos, pero es muy factible un equipo con Gazzaniga en portería, Bueno, David López y Javi Hernández de centrales, Arnau y Miguel Gutiérrez (volvería a la titularidad tras su suplencia la pasada semana) carrileros, en el medio Oriol Romeu, Yangel Herrera y Aleix Garcia, Roro Riquelme enganchando y Taty Castellanos en punta.

2- Presión

En función del rival y del escenario el entrenador madrileño utiliza dos sistemas de presión. En casa aprietan arriba con entusiasmo y energía. Para eso lanza a los centrocampistas muy arriba, que junto a los puntas y a los jugadores de banda son media docena los futbolistas los que ejercen la zona press de forma muy intensa y muchas veces eficaz. A domicilio es donde son más prudentes y prefieren esperar al rival replegado, juntos y con líneas muy compactas. Por tanto es de esperar que el técnico Míchel decida no presionar tan alto y sí con un bloque medio-bajo como ha realizado en sus visitas a otros equipos de la Liga hasta ahora. Si ocurre así, el Real Madrid deberá tener paciencia, combinar con un ritmo de balón y juego rápido y buscar el espacio o el desequilibrio sobre todo por las bandas. En el medio acumulan fuerza, quite y robo con un tridente de jugadores con sacrificio, entrega y lucha en tareas defensivas.

Michel Girona

3- Salida de balón

Es un apartado en el que Míchel hace hincapié porque le gusta una salida aseada y limpia desde atrás, pero también es consciente de que en Primera y ante equipos tan poderosos una pérdida te puede costar un gol y poner los partidos cuesta arriba. Una de las premisas es no perder balones en salida en las inmediaciones de su aérea porque eso conlleva la opción de recibir ocasiones de manera muy sencilla y con el equipo estirado y descolocado al jugar con 3 defensas y los carrileros situarse abiertos cerca de la cal. Por abajo busca conectar con Romeu puesto que tiene un notable desplazamiento de balón en largo y así logran saltar las líneas de presión rivales. En todo caso, si se ven muy apurados no existen inconvenientes para buscar de forma directa y ágil a Stuani por arriba para que sea él la persona encargada de pelear con los centrales y bajar los balones, o a Taty Castellanos por su rapidez y movilidad.

4- Aspecto defensivo

La pretensión de Míchel es un sistema de tres centrales para ganar en solidez, firmeza y contundencia atrás. Con cuatro los espacios crecen, se abarca más campo y no hay tanto tiempo para ayudas y coberturas. Sin embargo, en la máxima categoría no está logrando esa fuerza y fiabilidad en defensa ni en todo el sistema defensivo. Ha recibido goles en todos los encuentros y con ese agujero solo ha conseguido un punto a domicilio en lo que va de Liga, fue en el lejano 3 de septiembre, en la jornada 4 ante el RCD Mallorca. En el Bernabéu se espera a un equipo replegado, tratando de dejar pocos huecos, muy solidario, con constantes ayudas en bandas y granítico en la zona central con los tres zagueros y Romeu que abarca una gran cantidad de campo. Hasta la fecha, el Girona ha recibido 19 goles, lo que le sitúa como cuarto conjunto más goleado en la tabla. Por arriba, sí gozan de muchos centímetros en sus hombres de atrás o de media y es un plantel fuerte en ese aspecto al que es complicado hacerle daño en jugadas de estrategia.

Lucas Vázquez

5- Poderío ofensivo

Una de las buenas noticias de los catalanes es que cuentan con jugadores habilidosos y de talento arriba, lo que les ha hecho anotar 15 dianas. Es una cifra interesante porque de los de abajo es el más efectivo y con esos guarismos la esperanza de la salvación permanece intacta siempre que consigan reducir sus problemas atrás a la hora de recibir goles. Por banda tienen rapidez, despliegue y profundidad en los carrileros, en el medio gozan de visión, capacidad asociativa y último pase, sobre todo en Riquelme, y en punta hay velocidad, lucha y batalla con Taty y puro remate en el uruguayo Stuani. Es un equipo que genera bastantes llegadas aunque siempre más en su campo que lejos de Girona. Las bandas son el principal caudal de peligro. Desde ahí buscan superioridades con la subida y profundidad de Arnau y Miguel que son incisivos  y así suministrar y abastecer de envíos por bajo o centros al delantero. Es uno de los equipos que más buenos centros meten al área desde diferentes posiciones. Será frecuente verlos colgar muchos balones a las inmediaciones del área, sobre todo en los momentos con Stuani sobre el césped. Ojo también a los disparos desde lejos de Riquelme, que ya ha visto puerta de esa manera y además será precisa una vigilancia importante a balón parado, puesto que cuentan con David López, Herrera, Romeu o Santi Bueno.

6- Estilo de juego

Equipo ofensivo, con gusto por la pelota y que tratan de manejar los partidos. Es uno de los puntos que aparece en rojo en el libreto de Míchel. En Primera y con equipos de más calidad les cuesta más llevar a cabo esta apuesta pero su identidad les lleva buscarlo e intentarlo. En defensa son tiernos y poco resolutivos, lo que le está costando muchas derrotas pese a que arriba combinan, llegan y ven puerta con frecuencia. En ataque son un equipo a vigilar porque se mueven bien y hay jugadores de calidad como Castellanos, Riquelme, los carrileros o el propio Reinier, cedido por el equipo blanco y que tras su lesión no ha regresado a la titularidad. Entre las estadísticas de Primera están en el top3 en dos de ellas en el aspecto positivo: los centros buenos ya comentados y los pases acertados, lo que da una idea de ser un equipo con futbolistas de buen pie y eficientes en los envíos. En lo negativo se encuentra a una escuadra cuyas entradas no producen robos, por tanto indica que les cuesta destruir el juego rival.

Castellanos Girona

7- Hombre clave

Valentín Mariano José Castellanos Giménez, conocido como “Taty”, es una de las sorpresas en esta Liga en lo que a delanteros se refiere. El delantero argentino tiene raza, garra, lucha, combatividad y sacrificio en su sangre. Pero, además, es un punta con gran movilidad, muy rápido, astuto y que le pega bien con las dos piernas. Es un jugador que juega bien arriba solo y se las ingenia para pelear con los centrales y conseguir buenos réditos en esa lucha. Con un delantero al lado, se maximizan sus cualidades porque es el jugador que incomoda y abre espacios a su compañero cayendo mucho a banda y buscando la espalda de los centrales con frecuentes desmarques.

 

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Pediré semiprestado el título al veterano escritor checo-francés Milan Kundera. O quizás a aquella película de 2003 protagonizada por Catherine Z. Jones y George Clooney, y dirgida por Joel Coen, el mayor de la exitosa pareja Coen Brothers, “Crueldad intolerable”.

En las tres últimas semanas, tras los sucesivos fracasos de nuestro jardinero favorito de Terrassa (ante Inter, Real Madrid y Bayern), el susodicho entrenador ha repetido más de una treintena de veces la palabra “cruel” para definir la situación de su club, o la dificultad de la Champions, o las complicaciones para tratar de doblegar a su máximo (¿?) rival en España.

Gol Valverde Barcelona

Crueldad, por un lado, que, en definitiva, y debido a la reiteración de lamentos y lloriqueos, se torna a la vez insoportable, incluso más insoportable que ver en bucle la versión cinematográfica de la novela de Kundera “La insoportable levedad del ser” dirigida por Philip Kaufman allá por los años ochenteros, pese a la indudable belleza de una jovencísima Juliette Binoche.

Si nos vamos a las distintas acepciones de la palabra “cruel”, según la RAE, y teniendo en cuenta que Xavi Hernández define así a una competición, la Champions League, y no a una persona, tan solo hay 2 acepciones para definir algo (no a una persona) cruel:

  1. Insufrible, excesivo. Hace un frío cruel. Tuvo unos dolores crueles.
  2. Sangriento, duro, violento. Batalla, golpe cruel.

Volvemos a alguno de los párrafos anteriores. Queremos pensar que Xavi se refiere a que la Champions es insufrible, más que excesiva. Insufrible para su equipo, añadimos, ya que por segunda vez en 11 meses ha sido apeado y facturado a la segunda división europea, la Europa League.

En las tres últimas semanas, tras los sucesivos fracasos de nuestro jardinero favorito (ante Inter, Real Madrid y Bayern), ha repetido más de una treintena de veces la palabra “cruel” para definir la situación de su club, o la dificultad de la Champions, o las complicaciones para tratar de doblegar a su máximo (¿?) rival en España

No pensamos que Xavi se pudiera referir a algo sangriento (la sangre puede ser un síntoma de grandeza y orgullo, véase el ejemplo de Antonio Rüdiger jugándose su rostro ante el Shakhtar), aunque duros y a menudo violentos (como su jugador Gavi demuestra en cada partido) alguno tiene en su equipo.

El caso es que antes de que empezara el quinto partido de la fase de grupos, su FC Barcelona ya estaba matemáticamente eliminado, lo cual es todo un hito. Un 26 de octubre a las 20.40 horas, con más de 80.000 personas esperando al pitido inicial del Barça-Bayern en el Camp Nou, ya estaba todo sentenciado: vuelta a empezar, a un playoff (!) de Europa League para enfrentarse a todo un segundo de la fase previa de EL. El año pasado fue contra el Galatasaray. Este año podría ser visitar de nuevo Estambul (Fenerbahçe), la ciudad búlgara (puede que ande por allí Hristo Stoichkov) de Razgrad para jugar con el Ludogorets, la capital azerí (Bakú, sede del mítico Qarabag), las coquetas ciudades francesas de Rennes o Nantes o la minera ciudad austríaca de Graz para enfrentar al tormentoso Sturm. O quizás a la capital alemana, donde juega el modesto Unión Berlín. También podría ser un enfrentamiento ante el Manchester United de Cristiano, o el PSV de Van Nistelrooy, o ir a la Ciudad Eterna para competir bien contra la Lazio,  bien (¿crueldad?) contra la Roma del mismísimo Mou (“A la Europa League llegarán los tiburones fracasados de la Champions”).

Mourinho tiburones

El interesante sorteo, en el que entrarán también la Juventus, el Sevilla, el Ajax y aún no sabemos si el segundo equipo de la ciudad de Madrid, tendrá lugar el próximo lunes 7 de noviembre a las 13h, con una audiencia que promete batir la de la final de Eurovisión, por el alto nivel de los participantes. Ya se ha escuchado en alguna tertulia que, este año, la competición europea fetén, la de verdadero nivel, va a ser la Europa League.

Habrá que esperar, no obstante, hasta el mes de febrero de 2023 (16 y 23 de febrero) para ver dichos enfrentamientos de prestigio, todo ello para poder entrar, finalmente, a unos octavos de final de competición, en los que ya estarán los ganadores de los ocho grupos previos de EL.

 

Is this the real life?

Is this just fantasy?

Caught in a landside

No escape from reality

 

Que diría el gran Freddie Mercury

No es un sueño, Xavi Hernández. Es la dura realidad: Open your eyes, look up to the skies and see.

Vas a visitar las tinieblas de la segunda división europea, por segunda vez en dos años.

Y pensabas que la Champions era cruel.

 

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Buenos días, amigos. Son estos tiempos raros. Festival de fantasmadas, empachos de calabazas, sangre en nuestros pinchos, plasma en nuestros vampíricos colmillos, osarios de santos y fiesta en el cementerio.  Es esta antesala de noviembre, bendito mes, que empieza por Todos Los Santos y acaba por San Andrés, llegan estas portadas deportivas de tal día como hoy, que uno ya no sabe si huelen a muerto, zombi, cadáver andante o Barón Dandy.

Por si fuera poco, apenas quedan tres jornadas de Liga —y una de Champions, aunque súbitamente ahora no interese tanto— para llegar al Mundial del oprobio prenavideño en el secarral catarí. Así que abróchense los cinturones porque se avecinan turbulencias en el vuelo PA 747 The Gale Airlines con destino al archipiélago de Mofa y Escarnio. Ya saben dónde están las salidas de emergencia en caso de filtraciones de prelistas de Lucho de 55 futbolistas, con Guillamones antes que Nachos, o estallidos de patrióticos éxtasis sudorosos de Míster Chipes o advenimientos de sesudos análisis parabólicos calvos de selecciones emergentes como Uzbekistán de Abajo.

Pero, como diría Conan antes de ceñirse la corona, esta —por el momento— es otra historia.

Portada Marca Portada As

Nuestra historia de siempre arranca en la meseta de las primeras planas deportivas, tal mañana como hoy fundidas en una suerte de pringosa simbiosis como aquella que se diera en el primer Gran Hermano de Tu pantalla amiga hace ya más de dos décadas. Ya saben.

¿Quién les pone la pierna encima para que no levanten cabeza?

No pretendemos siquiera que Marca o As respondan a tan hamletiana diatriba, pero, pardiez, la clonación de primeras planas es algo que pensábamos no sólo superado sino incluso más propio de un periodismo cataculé proclive al sectario abrazo del pensamiento único. Debe ser que la Torre de Marfil se tambalea y la Emperatriz Infantil languidece dada la poca imaginación de las cabeceras deportivas madrileñas. Vía libre para fichar. Pues dale, sí. Que viene el Mundial, ya os avisábamos, y a Floren —y a Alberto Cosín— le gustan los cromos con caretos de maxilares duros acompañados de banderitas de colores. Lo cierto es que es la vuelta de tuerca de la matraca. Ya no es que fichemos a Mbappé y su madre, Haaland y su padre o Endrick y su familia, ahora es un ojo que podemos fichar foráneos de nuevo, nada menos que tres, como los mosqueteros, como el Trío Lerelé, como el Eje del Mal o la Troika.

Qué curioso que todas estas banderas juradas y nacionalizaciones de nuestros Vinis, Rodrygos y Militaos llegan con el mercado de fichajes tancat.

Hay que ver los hilos de Florentino.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Nada que ver con los palancazos de Can Barça que al parecer ya se propinan incluso en los melones de jueces y fiscales dado el vodevil en el que ha derivado el denominado Caso Neymar o Caso Neymar 2, “La Venganza”, o Caso Neymar 3, coming soon, en los mejores cines.

No somos los portanalistas expertos en legajos de picapleitos —bastante tenemos ya para no salir a la calle y hacernos Michael Douglas en Un día de furia—, pero sí nos llama poderosamente la atención el espectacular despliegue judicial y mediático, con paseíllo de Neymar en Barna y amenazas penitenciarias sobre el propio Ney, Sandro y Barto incluidas, para que al final todo quede en absoluta agua de borrajas. Que dice el fiscal que este caso se ha construido en base a presunciones y que entiende que los acusados tal vez “han incumplido” o “incluso pisoteado” el reglamento de la FIFA o el Código Civil, pero no el Código Penal, oiga.

Conviene recordar que el señor Neymar Da Silva Santos Junior fichó por el Barcelona en 2013. Tengan cuidado y no parpadeen no se vayan a perder la acción de la Justicia.

Ney? Oui, c´est mou.

Sorprendentemente la prensa de allí arriba a la derecha concede una importancia secundaria a este giro de guion del Caso Neymar propio del final de Los Serrano en sus portadas.  Lo importante sigue siendo la Xavineta, que juega esta tarde contra un equipo de Singapur con sede en Valencia. Tanto es así que, mientras se consuma la ingeniería social para elevar la Uropalí a categoría de máxima competición continental —los jueves son los nuevos miércoles, ya saben—, los voceros del culerío claman en sus primeras planas la operación Pleno al 9, que no es otra que ganar tres partidos seguidos.

Así les luce el pelo. Como a Neymar.

¡Pasad un buen sábado, amigos galernautas!

¡Hola, Galernautas!

Venga, nos olvidamos del partido del martes en Alemania en el que parece como si nuestros jugadores hubieran estado algo ausentes. Cierto que se estuvo a punto de empatar el partido y que, a poco que el acierto se hubiera aliado con el equipo, hasta podía haberse ganado. Pero no, no fue un buen partido del Real Madrid. Toca volver a la liga y toca el Girona, equipo recién ascendido y en mala posición en el campeonato, pero el del domingo es de esos partidos que pueden dar lugar a una ola relajación del equipo con catastróficas consecuencias. Después de haber pasado lo peor antes del parón, el Rea Madrid debe ganarlo todo. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡Hala Madrid!

Balance parejo

Curiosamente, Girona y Real Madrid tienen un balance parejo en la liga, dos victorias y dos derrotas cada uno. Y para más curiosidad, la dos victorias del Real Madrid han sido por tres goles de diferencia (6-3 y 1-4) y la dos derrotas por el mismo resultado (2-1 y 1-2) Además, los dos equipos han ganado un partido en su casa y otro en el del rival.

Seguimos en racha en la liga

Después del tropezón de Leipzig, la racha del Real Madrid en la liga es muy buena, pues no ha perdido en los 11 partidos de liga disputados esta temporada y lleva, en total, 14 partidos sin perder en esta competición.

Lucas Vázquez, bicentenario

El de Curtis puede cumplir, si juega el domingo, 200 partidos con el primer equipo en liga, cifra a la que han llegado 45 jugadores del Real Madrid hasta el momento.

Y Nacho puede alcanzar 200 victorias

Si el de Alcalá de Henares juega y ganamos al Girona, se pondría en la nada desdeñable cifra de 200 victorias oficiales con el Real Madrid.

Nacho

Datos del rival

1.- El Girona Fútbol Club jugó por primera vez en primera división en la temporada 2017/18. Actualmente es el 48º en la clasificación histórica del campeonato con 97 puntos.

2.- La actual es la 3ª temporada del Girona en primera división.

3.- El último ascenso del Girona a primera división ha sido esta temporada.

4.- El Girona finalizó la campaña pasada en el puesto 6º de la Liga de segunda división, con 68 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 2 empates y 3 derrotas. El Girona lleva 6 jornadas sin ganar en liga.

6.- El Girona, en sus últimos 5 partidos como visitante en liga, ha empatado 1 y ha perdido 4. El Girona no ha ganado como visitante esta temporada en liga.

7.- Los goleadores del Girona al Real Madrid en liga son: Stuani (4), Portu (2), Juanpe, Borja García (1).

8.- Michel Sánchez se ha enfrentado como entrenador en 2 ocasiones al Real Madrid (1 con el Rayo Vallecano y otra con el Huesca), perdiendo los dos partidos.

10.- Los goleadores del Girona en liga son: Rodrigo Riquelme, Stuani (3), Castellanos, Arnau Martínez (2), Samu Sáez, Renier Jesús, Oriol Romeu, David López (1).

11.- Actualmente, el Girona está en el puesto 18º de la Liga con 9 puntos.

 

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