Las mejores firmas madridistas del planeta

Arranca la temporada y nos pilla a muchos con el pie cambiado y el bañador puesto. Arranca la temporada y una temporada liguera con color de hormiga. Pinta mal. Al desánimo evidente hay que sumarle la convicción de emprender una empresa imposible: que el Real Madrid gane el torneo liguero es tan descabellado que es más fácil que nuestro vecino del quinto quede a cenar con Scarlett Johansson. No digo nada nuevo. Todo el mundo lo sabe. Pero habrá que presentarse y afrontar el torneo nacional con profesionalidad y dando lo mejor de nosotros mismos. ¿Acaso no es esto lo que siempre tratamos de hacer?

Consulto el calendario de LaLiga 2023/2024 mientras me sacudo la arena de los pies. En la playa no se habla ya mucho de fútbol. Tras el estallido de El Caso Negreira la gente está más quemada que los entrañables alemanes que vienen a tostarse al sol español y acaban más rojos que los camarones de San Fernando. Entiendo que los aficionados del F.C. Barcelona escurran el bulto y miren para otro lado mientras sus novias mascan chicle. Lo entiendo pero no lo comparto. Lo que sí que no entiendo es que los aficionados de otros clubes callen. El silencio es cómplice. Y el espectáculo de muchos clubes españoles es dantesco. Por no hablar de los medios de desinformación de masas. Estos últimos parecieran estar más preocupados por vender el producto que otra cosa. Muchos grandes medios buscan vender la moto aunque el motor esté gripado. Porque, como advertía en su día George Orwell, la mayoría de ellos parecen ser más publicistas que periodistas.

Rodrygo y Pedri

Pues bien, mientras la España triste que envidia y desea todo lo malo para el Madrid tapa los agujeros del Barça, el campeonato liguero ya está aquí. Y al Real Madrid le alcanza el inicio de temporada tras una pretemporada algo dubitativa. Yo, en cambio, como aficionado leal, admito estar fuera de onda.  Desde que tengo uso de memoria futbolística, el Madrid es bastante irregular en el terreno liguero. Buena parte de la afición merengue otorga la absolución si ganamos una Copa de Europa. Un sector de la afición es capaz de olvidar ridículos nacionales siempre y cuando en Europa nuestro escudo cruce fronteras con la frente bien alta. Intuyo que esta temporada o vemos con distancia nuestra participación en el torneo nacional o lo pasaremos mal. No es mi intención ser catastrofista, para eso ya está la España triste que nos envidia y desea el mal, pero esta temporada ganar sería como ascender al Tourmalet. Y me da en la nariz que ni la reencarnación del gran Miguel Induráin lo lograría.  Ni un híbrido entre Perico Delgado o Bahamontes lograría coronar el puerto de montaña. Es decir, soy bastante pesimista respecto a nuestro concurso liguero.

mientras la España triste que envidia y desea todo lo malo para el Madrid tapa los agujeros del Barça, el campeonato liguero ya está aquí

En cambio, como os digo una cosa digo otra: tengo ganas de disfrutar de nuestro Madrid. El sábado 12 seré el primero en estar esperando que arranque el partido. A las 21:30h del sábado 12 tengo una cita con la novia más bonita: el Real Madrid. El equipo disputa el primer partido contra el siempre poderoso Athletic Club. Los de Bilbao son un hueso duro de roer. Y San Mamés, un escenario épico. La Catedral del fútbol es cosa seria. Partidos así da gusto verlos por televisión. E imagino que en directo ya debe de ser la hostia en verso. 53 mil almas alentando a su Athletic. Un estadio al máximo nivel de prestaciones, rango de estadio de Categoría 4 por la UEFA. ¿Qué más? Pues que los artistas del balón estén a la altura y nos hagan pasar un rato inolvidable.

Kroos Athletic

Un buen arranque liguero es importante. Arrancar con un empate o una victoria en San Mamés es gloria bendita. Un buen arranque liguero puede ayudar dando un tono positivo tanto al aficionado como al vestuario .Y más si comienzas sumando los tres puntos en Bilbao y ante un equipazo de altura como el Athletic Club.  Más allá de la bondad de la victoria, me agradaría un resultado positivo por lo importante que es de cara a la dinámica liguera.

Señoras y señores, esto va a ponerse ya en marcha. Arranca LaLiga 2023/2024 y la viviremos como siempre: con la expectación hermosa de alentar al equipo más brillante que han visto y han de ver a lo largo de la piel de toro.  Señoras y señores, esto empieza porque el Real Madrid vuelve a jugar.

 

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El Barça ha adulterado la competición. Ustedes pensarán: menuda novedad, ¿acaso no se adultera la competición por el mero hecho de haber pagado (hecho confirmado) millones de euros al vicepresidente del estamento arbitral durante lustros con independencia de que dicha adulteración tenga consecuencias legales? Sí, es una de las teclas adulterantes pulsadas por el club, pero no la única, porque el FC Barcelona aboga por una adulteración global, acorde a nuestros tiempos, que afecta a otros entornos además del arbitral. Intentaré explicarlo en el presente artículo.

Estos días asistimos al nuevo, no tan nuevo, problema que debe esquivar, que no resolver, Laporta: el Barça no puede inscribir a todos los jugadores porque Orpheus Media y Socios.com (Roures siempre detrás, ¿quién dijo conflicto de intereses?), palancas del año pasado, han aplazado a diciembre el pago de 60 millones de euros que tendrían que haber realizado el junio. Apenas han abonado 20 de los 200 millones comprometidos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Retrocedamos un año. Ice Landic lo explica a la perfección en un hilo de Twitter:

https://twitter.com/Ice_Landic/status/1689179206532345857?s=20

Resumen: hace un año el Barça no puede inscribir a los grandes fichajes realizados: Lewandowski, Koundé, Raphinha, etc. En parte lo resuelve vendiendo el 49 % de Barça Studios a Socios.com y Orpheus Media en dos operaciones muy oportunas realizadas la primera quincena de agosto. La Liga acepta pulpo como animal de compañía y todos los implicados actúan como si careciese de importancia el hecho de que dos empresas que no parecían tener ni la experiencia ni la envergadura para ello se hubiesen comprometido a pagar 200 millones de euros por prácticamente la mitad de algo que según los libros vale como mucho cuatro. Cuando hablamos del Barça, dos más dos nunca son cuatro.

La maquinaria mediática se pone en marcha y justifican el desembolso en un supuesto potencial digital, monedas virtuales, televisión y demás. Nada concreto, todo entelequias, en septiembre me apunto al gimnasio, en enero dejo de fumar, nunca he sido infiel ni lo voy a ser más.

Barça consiguió burlar el Fair Play Financiero gracias una operación que meses después se ha demostrado fraudulenta. El Barça ganó la Liga porque fichó jugadores que fueron inscritos gracias a una palanca nunca pagada por Roures

Pasan los meses, el Barça basa sus resultados deportivos (en España) en los fichajes que ha podido inscribir gracias a esta venta sui géneris, y no hay noticias ni de Gurb ni ningún desarrollo de ese supuesto potencial digital que prometía Barça Studios, de hecho, hasta el club cerró Barça TV con el consiguiente despido colectivo de trabajadores. Al final siempre pagan los platos rotos los mismos.

Pero no solo no se desarrolló el potencial, sino que cuando en junio vencía el compromiso de pago de uno de los plazos que Orpheus Media y Socios.com habían contraído con el Barça, no abonaron la cantidad correspondiente y lo aplazaron a diciembre, como se ha comentado antes.

Es decir, el Barça consiguió burlar el Fair Play Financiero gracias a una operación que meses después se ha demostrado fraudulenta. El Barça ganó la Liga —y jugará la próxima edición de la Champions— porque fichó jugadores que fueron inscritos gracias a una palanca nunca pagada por Roures.

¿Ha tenido alguna consecuencia para el club de Laporta? La respuesta es otra pregunta: ¿ha tenido alguna consecuencia el pago demostrado de al menos 7,3 millones de euros del FC Barcelona a Enríquez Negreira, vicepresidente del CTA, durante al menos 17 años?

Ni sanciones, ni retirada de títulos, solo ayuda para seguir perpetrando comportamientos fraudulentos.

Volvemos al presente, a la casilla del tablero en la que el Barça vuelve a estar bloqueado porque no cumple los requisitos para inscribir jugadores. Después de no haber sido sancionado por la Liga por el fraude anterior, Gerard Romero anuncia que Mountain Nazca, una gestora de fondos mexicana, está dispuesta a recomprar ese 49 % de Barça Studios por 180 millones de euros, justo lo que no han pagado Orpheus Media y Socios.com de los 200, ya que abonaron 20. 30 de esos 180 millones se harían efectivos este verano y cubrirían el 50 % de los 60 que debe cubrir el Barcelona para poder inscribir. Se entiende que los 30 restantes los obtendría con la venta de jugadores.

Cada año es una vuelta más al tablero del Monopoly, al pasar por la casilla de salida el Barça recibe la promesa de cobrar los millones virtuales necesarios para burlar el Fair Play Financiero y la Liga le admite cada venta simulada

Según Gerard Romero, la operación contaría ya con el beneplácito de la Liga. Ramón Álvarez de Mon ha contactado con fuentes de esta asociación y en la Liga no consta que el club de Laporta les haya presentado nada.

De concretarse la compra, sería una nueva constatación del fraude cometido por el Barça el año pasado, una confirmación de que el club realizó una venta simulada. El propio Ramón lo desarrolla en el siguiente vídeo:

Se supone que tanto Orpheus Media como Socios.com renunciarían a su 49 % Barça Studios y perderían los 10 millones de euros adelantados por cada uno para que Mountain Nazca comprase ese 49 % por 180 millones, resolviendo de este modo la papeleta de la inscripción al club azulgrana.

Conviene destacar que Mountain Nazca, un fondo desconocido para los expertos, se fundó en 2014 y ha invertido desde entonces apenas 95 millones de dólares en unas 20 empresas. En una década ha invertido 95 millones y ahora haría una inversión de 180 pagando 30 de una vez. Es probable que este hecho no le resulte sospechoso a la Liga, del mismo modo que no le resultó sospechosa la venta del año pasado, y vuelva a permitir otra venta simulada para hacer el paripé de que el Barça cumple el Fair Play Financiero.

Cuando los ladrones se ponían antifaz

Parece que cada año es una vuelta más al tablero del Monopoly, al pasar por la casilla de salida el Barça recibe la promesa de cobrar los millones virtuales necesarios para burlar el Fair Play Financiero y la Liga le admite cada venta simulada. De este modo puede seguir compitiendo sin respetar las normas económicas que sí han de cumplir el resto de equipos y les limitan a la hora de obtener resultados deportivos, con la consecuencia del descenso a Segunda División para algunos de ellos.

El Barça vende mercancía averiada como si de un perpetuo Nueva Rumasa se tratase con la aquiescencia de quienes tienen el deber vigilar la mala praxis y evitar este tipo de operaciones. Laporta juega a un Monopoly con dinero ficticio infinito, el dado trucado y la carta que libera de la cárcel siempre disponible de mano.

El Barça no solo adultera la competición, sino que la gana gracias a esa adulteración.

 

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38 años del récord más antiguo del atletismo español: la milla del madridista José Luis González en Oslo

 

Cuando nos acaba de dejar Federico Martín Bahamontes, 'El Águila de Toledo', un gigante toledano del deporte (por cierto, Fede era seguidor del Barça), curiosamente toca recordar, cuando recién han pasado 38 años, el mayor éxito en la carrera deportiva de otro colosal deportista toledano que siempre lleva el escudo del Real Madrid en el corazón, y eso cuando no lo portaba —que lo hizo, contratado por Ramón Mendoza— sobre la misma camiseta de tirantas, en la gran competición.

El 27 de julio de 1985, dos años y un día después del tremebundo récord de la checa Jarmila Kratochvílova en 800 —que también se mantiene tras 40 años— ,a eso de la medianoche y ante 30.000 espectadores en el Bislett Stadium de Oslo, José Luis González Sánchez (8.12.1957, 1,81 de altura), toledano de Villaluenga de la Sagra y 'madridista desde chico', corrió los 1.609,3 metros de la milla como nunca en su vida y entró segundo en la carrera de los 'Bislett Games', a los alcances del imponente británico Steve Cram.

Así y ahí, el imperial Cram impuso un nuevo récord mundial de la distancia, en 3:46.32; hoy sustituido por los 3:43.13 de Hicham El Gerrouj, el 7 de julio de 1999, en el Estadio Olímpico de Roma. A rueda de El Gerrouj, el keniano Noah Ngeny firmó esa misma noche un registro de 3:43.40, que también sigue siendo el segundo mejor de todos los tiempos, tras el 'vuelo' de Hicham El Gerrouj.

José Luis González

Pero lo que hizo nuestro común amigo 'Pepe' González en la noche bruja del Bislett Stadium también tuvo su punto o 'lado salvaje'. Esa embrujada noche, González detuvo el crono en 3:47.79 y batió en la recta final de Bislett al mismísimo 'Lord' Sebastian Coe, relegado al tercer puesto en la carrera que Steve Cram hizo trizas.

Coe preside hoy la Federación Internacional de Atletismo (IAAF/World Athletics), aunque sueña —tras dirigir exitosamente los Juegos Olímpicos de Londres/2012— con la presidencia del Comité Olímpico Internacional Olímpico (CIO/COI). Por su parte, y el 6 de septiembre de 1987, en Roma, José Luis González, JLG, se proclamaba subcampeón mundial de 1.500 metros al aire libre, cediendo solo ante el somalí Abdi Bile.

José Luis González siempre lleva el escudo del Real Madrid en el corazón, y eso cuando no lo portaba sobre la misma camiseta de tirantas, en la gran competición

Los 3:47.79 de González en Oslo se mantienen hoy en la tabla de la Federación Internacional (IAAF/World Athletics) como la decimosexta (16ª) marca mundial de todos los tiempos. Es decir, sólo poco más de una docena de 'milleros' han corrido la distancia más rápida que González... a través de 38 años. Más aún, al expirar aquel 1985 sólo tres hombres habían producido una milla mejor que José Luis González. Eran Steve Cram (1985, Oslo; hoy, cuarta marca mundial de siempre), Sebastian Coe (1981, Bruselas; 3:47.33; hoy, 12ª, decimosegunda marca de siempre) y el estadounidense, de Upland, California, Steve Scott (1982, Oslo, 3:47.69), una décima menos que González.

Casi 33 años después, la marca de José Luis González en Oslo sigue siendo la plusmarca española en los 1.609,3 metros de la milla, la 'prueba reina' del atletismo, pero ya como el récord más antiguo en la panoplia del atletismo español. Le dan escolta, en segundo puesto, los 3:48.38 del gallego Andrés Díaz (Roma, 2001) y, más allá, los 3:49.56 de Fermín Cacho, también en el Bislett Stadium de Oslo: 1996.

José Luis González

Pero, sin una sola duda, José Luis González es el mejor millero español de todos los tiempos ("gané el 66% de las pruebas que corrí", nos hacía recordar en 2018), y conserva en su residencia toledana de Yuncler una cinta con grabaciones de todas las plusmarcas mundiales de la milla: "La milla y su historia siempre me apasionaron; yo siempre supe quién era Roger Bannister (NB; de Harrow, Londres, primer atleta mundial en bajar de cuatro minutos en la milla, en 1954, falleció en 2018) y ni sé cuántas veces me he visto las carreras de Herb Elliot, Michel Jazy, Jim Ryun y sobre todo la de John Walker, que era uno de mis ídolos, cuando Walker bajó de 3:50 (NB, 3:49.4, Gotemburgo/1975)".

El resumen del relato vital de José Luis González, en la alta competición: "Yo pasaba mucho tiempo entrenándome en EE UU (allí, González ganó en 1986 la Milla de la Quinta Avenida, en Nueva York) y prefería irme a Berkeley, donde besaba antes de entrenarme allí la pista de la Universidad de California ('Golden Bears'), que había sido la pista favorita del gran Jim Ryun, uno de los mejores milleros de todos los tiempos. Y lo hacía por romántico y porque me seducía el halo de campeones como Ryun. Hoy preguntas a las nuevas generaciones quién fue el irlandés Eamonn Coghlan (campeón mundial de 5.000 metros en 1983, tres veces plusmarquista mundial de la milla, bajo techo) y se creerán que les hablas de un D. J.".

Casi 33 años después, la marca de José Luis González en Oslo sigue siendo la plusmarca española en los 1.609,3 metros de la milla, la 'prueba reina' del atletismo, pero ya como el récord más antiguo en la panoplia del atletismo español

De modo casi insólito y no sin una persistencia también insólita, en la primavera de 2018, muy poco después de fallecer el mítico predecesor Roger Bannister, José Luis González aceptó una entrevista pública con el aquí firmante. Fue para la página web 'Alacontra'; una entrevista que, básicamente, constituye el relato vital del toledano de Villaluenga de la Sagra y de la que aquí extractamos los párrafos que podrían resultar más atractivos. José Luis González Sánchez, el plusmarquista más antiguo del atletismo español... en sus propias palabras y en toda su salsa. Un torrente:

José Luis González y Alejandro Delmás

"Mi padre era el 18º de 19 hermanos y trabajó en el campo en varias cosas, labores, con ganado… era muy valiente. Era de Malpartida, provincia de Cáceres. No me consideran de allí porque no nací allí… por 22 días. Supongo que salgo a él, aunque él era 20 centímetros más bajo; así que mi padre, de la Peña de Sierra de Gata, y mi abuelo, de Salamanca. Quizá de ahí viniera que incluso en Inglaterra me miraran como 'un poco salvaje', aún no sé bien por qué. Yo era muy fuerte y tenía mucha calidad, pero también tenía espina bífida, lordosis, la L-5 que me pinzaba. Y aunque seas fuerte y tengas bemoles, como yo los tenía… también necesitas una mujer que te complemente...".

 

"QUERÍA DEMOSTRAR QUE LA PRENSA SE EQUIVOCABA"

 

"Tenía los bemoles de que yo no daba entrevistas, y a partir de ahí se metían conmigo a nivel personal. El equívoco siempre me encantó, que me hicieran salir como el malo me gustaba en parte, no me importaba. Quería demostrar a mucha gente que la Prensa se equivocaba y era canallesca. Ese es el tema. Pero primero vamos a contar la historia completa. Aquí han pasado muchas cosas. Y eso que yo ya no quiero hablar, les tengo miedo a todos los periodistas, un miedo enorme.

Hablamos de 1984. En este país, entonces, en 1984, hasta el 'pipí' de Butragueño se analizaba. Pero si yo me lesionaba no se enteraba ni Dios. Corro en Oslo dos mítines, siempre encima de Steve Ovett. Me obligan a venir al Campeonato de España, en Barcelona, traigo todas las maletas y me doy con la rodilla en el pretil de las pistas de Serrahima. Con mucho dolor corro la final de 800 y no sé qué tengo. En España estaba todo paralizado, la gente en Benidorm con el botijo: no había 'fisios'. Una época del Cuaternario. Nos hacemos una ecografía, me voy al Madrid y me trata un fisio del Madrid que me dice que tengo una fisura en la rótula. Pero como estaba obligado a competir en Barcelona, en el Campeonato de España…

Hablamos de 1984. En este país, entonces, en 1984, hasta el 'pipí' de Butragueño se analizaba. Pero si yo me lesionaba no se enteraba ni Dios

Me presento en Los Ángeles con muchas dudas y sin competir desde finales de junio. Llegó allí y lo hago mal. Me echan en eliminatorias. Llegué en circunstancias adversas. Después de eso, algunos dijeron que había que quitarme la licencia, sin saber nada de esto: era la Prensa fidedigna y rigurosa de este país, cuando esa Prensa ya sabía hasta de qué color era el 'pipí' de Butragueño. Pero de mi lesión no se enteró ni Dios. A partir de ahí, otros como Abascal pasaron a ser héroes y yo, un villano, y así… toda la vida".

 

LOS ATAQUES

 

"Justo ahí, en el 84 empezaron los ataques de una persona en 'El País', una persecución bestial, con la aquiescencia del Jefe de Deportes, que se lavó las manos y después, en 1988, en Seúl me llegó a decir: ‘Estás luchando por los demás y no te lo van a agradecer’. En aquella época, en los 80, 'El Paìs', era lo que se leía, era la Biblia. Tenía mi hueco en la SER antes de retirarme, y ya no han vuelto a llamarme, nunca jamás, pese a todo mi sacrificio, superándome. Y eso ya no fue casualidad. Si hay una ruleta y pongo 100 personajes de España esa época acierto 80 o 90 de los personajes que salían en el Grupo Prisa. Fue una persona, no el Grupo entero. Yo ya no estaba ahí. Todo fue por una persona contra la que hice una denuncia judicial. No tengo pruebas de que la jueza fuera tocada, pero mi abogada sí lo fue para que todo eso quedara en nada, sobreseído. Me gasté 300.000 reales de vellón para conseguir nada. Es pasado, no merece la pena, pero que no me digan que son demócratas... Yo era el chico malo. Ahí estalló todo con parte de la Prensa, perduró y hay gente de mi edad que se ha quedado con eso. Se extendió a todo el Grupo, a la SER… pero también he ganado tres veces el Premio al Mejor Deportista Español de 'El Mundo Deportivo', que era el periódico que yo compraba".

"Cuando yo iba a Barajas compraba 'L’Equipe', 'La Gazzetta dello Sport' y 'Mundo Deportivo'. Ni 'AS', ni 'Marca', pero es que la gente de que antes he hablado no pueden aguantar que un tío como yo, que viene del pueblo y tal, les haga un pulso personal. Es… ‘yo soy 'El País' y tú vas a hincarte de rodillas’. Ese tío se portó guarramente y me ha hecho un daño tremendo. Lo de 'El País' ha sido así hasta después de retirado y ahora supongo que ya no volverán a hablar de mí para nada".

José Luis González plata 1987

(Tras su subcampeonato mundial, la plata en 1.500 metros, en el Mundial de 1987, en Roma, José Luis González anunció que no haría declaraciones públicas en conferencia de Prensa, a menos que abandonaran la sala, en el estadio romano, dos señalados periodistas: Juan López Mora y Carlos Martín. Ambos se marcharon).

 

UN LOCALIZADOR PROPIO

 

"Después de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles llega un momento en el que me dije: ‘Tengo que montar una infraestructura que no dependa de la Federación Española'. Monté un localizador en Iberia, yo tenía ya la gestión, y un mánager que era José Luis Mostaza, que era un cabeza de queso, 'cheese head', que venía de Wisconsin y sabía perfectamente inglés, y un 'fisio' contratado. Los que vinieron después se creen que Mostaza estaba inventado y lo inventé yo.

Dejé de ir al INEF a entrenarme y negociaba directamente cuando iba a los mítines, a Oslo o Zúrich. En la Federación me decían, ‘esto no puede ser, esto no puede estar en tus manos’, y yo les decía, ‘esto lo voy a manejar yo’, y se creó una nueva fractura, añadido a que el primer tío que cobró 100.000 pesetas en este país fui yo. Y después…250.000, y después, medio millón, y hasta un millón y medio. Claro, no siempre. ‘Ya está aquí la del millón’, le decían a mi mujer en la carnicería. Les tendría que dar vergüenza. A Nadal, que gana mil veces más, no le han hecho eso. Así fue. Después de Los Ángeles, yo estaba muy seguro.

 

"FUI UN PIONERO"

 

"En Nueva York, me iba de gira, fue un cambio radical, ¿fui un pionero? Totalmente. En 1981, con 22 años, yo ya me iba de gira por EE UU, la gira 'Indoor', y me encuentro a una figura como John Walker, con un maletín. Pensé: ‘Este lleva un maletín, este es mi tío y este es mi lugar’, y me iba tras él como tras un lazarillo, me agarré del brazo de John Walker, íbamos a competir a Albuquerque, 'Albuquiqui', a San Francisco, San Diego.

Walker me pedía que hiciera el Campeonato Americano 'Indoor' y yo accedía. Era lo que yo había soñado toda la vida, sabía que tenía talento, podía ser emprendedor allí y abrir nuevos marcos para mí y para el atletismo. Me trataban de puta madre. En Nueva York me cogía el Hotel Penta, enfrente del Madison Square Garden, yo lo había visto en las películas y ya sabía lo que era la milla. Me río de las fuerzas centrífugas de las calles esas del Mundial 'Indoor' de Birmingham, te querría ver en Nueva York, ibas al Madison, a la calle 4 y te caías. Era de madera. Gané en Nueva York dos veces, gané la milla.

el primer tío que cobró 100.000 pesetas en este país fui yo. Y después…250.000, y después, medio millón, y hasta un millón y medio. Claro, no siempre. ‘Ya está aquí la del millón’, le decían a mi mujer en la carnicería. Les tendría que dar vergüenza. A Nadal, que gana mil veces más, no le han hecho eso

Luego había otras pruebas en New Jersey, que allí nos bajábamos a entrenar a East Rutherford, y allí vi yo a Drazen Petrovic, un partido de los Nets con Miami Heat, que nos regalaron las entradas. Me entrenaba en la pista de 500 metros de los New York Giants. Luego venías aquí y te encontrabas a un tío en el periódico dándote hostias. Allí te encontrabas la pista de 200 de cuerda sin peralte y yo me decía, ‘esto es un paraíso, la dificultad está ahí’. Yo iba allí sin tocar el tartán, con un 500 en la Pista de Aplicación de Toledo por toda preparación, un 500… pero sin tocar el tartán".

 

"NOS HUBIERAN DESCALIFICADO"

 

"En 800, en la élite, hay que ganarse la calle: si me tuvieran que descalificar a mí y a Steve Ovett por las hostias que nos hemos dado, habríamos estado descalificados toda la vida. Los mismos 'hooligans' que se meten con los franceses ni hablan de quién ha ganado el descenso femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno, porque lo desconocen. Y yo les diría: ‘Debe empezar por usted, y usted no lo cuenta’. Se creen que Francia no tiene rugby ni judocas o un buen balonmano, o nadadores como Manaudou, y nos tienen envidia. Es de justicia contar las cosas y contar las cosas verídicas. No me pueden tensar, porque en TVE, cuando comentaba, ya tuve cartas del presidente Odriozola en contra de Gregorio Parra y de mí. A mí me ganaba Said Aouita, que era mejor que los cuatro tíos que ganaron el Mundial 'Indoor' en 2016, por ejemplo. ¿Qué cuentan ustedes?

José Luis González

ODRIOZOLA; 'APARTHEID'

 

"Viene de largo y ya no merece la pena. Yo era un tío difícil, como Severiano Ballesteros, con quien me veía en los aeropuertos americanos, pero que era un excepcional ganador. Los atletas de mi época fueron todos vetados. En 1989-91, Odriozola rompió el tema. Pero ha sido un 'apartheid', a los de mi época se les apartó, encontrarás pocos. Empezó a trabajar y a funcionar con su gente, los demás no existían. Una docena de atletas muy posteriores a mí han encontrado acomodo en diversas instancias oficiales donde Odriozola les ha metido.

Yo soy independiente y me he ido ganando la vida por ahí, unas veces mejor, otras peor. Los demás nos teníamos que ganar la vida como podíamos. He hecho más por el atletismo que todos ellos. No todos tenían mi carácter. Pero nunca les importó ni a los que estaban en el Consejo ni en el Comité Olímpico. A mí, actualmente, hay empresas que andan por ahí y que me han dejado a deber dinero. Ni se me ha preguntado. Lástima que la gente no sepa la verdad".

 

FALTAN REFERENTES

 

"Después, aquí faltan referentes. Sebastian Coe pudo mirarse en Brendan Foster; John Walker, en Bannister. Aquí no se tenía esa ventana. Si no empezamos a cambiar desde abajo…

Verás, a ver, nos sentamos todos en una mesa camilla. Viene un organizador de mítines, le da un toque a Sebastian Coe en la espalda y le dice: ‘Quiero que corras’. ‘Dime prueba y con quién’, dirá Coe. ‘Dime prueba y con quién’, dirá Saïd Aouita. Y nos queda Steve Ovett: ‘Lo que tú digas, elige la prueba tú’, eso dirá Ovett. Eso es lo que marca para mí la diferencia. Lo más importante es la victoria, olvídate de las liebres y las marcas. Y Ovett era capaz de ganar en cualquier prueba.

En Estados Unidos, la revista 'Athletics Weekly' vendía 250.000 ejemplares y hablaba mucho de nosotros. Tenía mis 'fans', claro, pasaba mucho tiempo allí. Una vez, Hutchins se paró en la meta a aplaudirme. Aquí, en España, cuando voy a comprar a los sitios soy un bulto sospechoso. ‘Fui corredor de 1.500 pero era muy malo, yo corría con Sebastian Coe’, le digo a los que me preguntan. Pero, ‘¿cómo has podido correr con Coe?’, me dicen. Todos conocen a Coe y ninguno a mí: ni a los españoles. Alucino a colores. No hace falta preguntar quién es el culpable de que te desconozcan, yo no lo soy. A mí no me crea ninguna depresión, yo duermo, y me voy a correr y a jugar al golf… pero es alucinante.

'Coe te nombra’, me dicen: me hubiera gustado que en vez de nombrarme me saludara, porque no saluda a nadie. Lo veía cuando estaba en TVE. A veces no compartía ni hotel con nosotros. Yo era el que ganaba en la milla a los cuatro grandes, Coe, Cram, Ovett y Aouita. Estábamos ahí dos 'outsiders' que podíamos ganarles, el californiano Steve Scott y yo".

 

'EL NEGOCIADOR'

 

"Pues sí. Yo era un 'Negociador' o un 'Mediador', como Denzel Washington. Hice mía una frase de Sydney Maree: ‘No money, no running’. Y también, ‘two thousand, five hundred'. ‘No dinero, no se corre’ y ‘2.500’, 2.500 dólares, que era la tarifa de los milleros buenos de los 80. Una vez, a Antonio Prieto y Jesús Oliván los metí en el hotel de Coe, en Rieti: ‘Los españoles no se quedan fuera’, dije.

En el año 80, con Pietro Mennea y Sara Simeoni, metimos 80.000 personas en el Estadio Olímpico de Roma, cuando el atletismo era el tercer o cuarto deporte de Italia. En una ciudad como Coblenza iban 30.000 al 'meeting'. Es así. Yo me tomaba pintas con Ovett, pero sólo me sentía campeón… cuando ganaba. En Roma, en 1987, cuando el subcampeonato mundial de 1.500 al aire libre, no me sentí campeón porque yo había ido preparado para buscar el título. Hubo una semifinal muy dura y en la final yo estuve luchando con Cram hasta la campana, y en ésas se aprovechó Abdi Bile, que creo que era africano, ¿no? Las victorias son del primero, los demás son puestos agradecidos, complementarios.

José Luis González y Alejandro Delmás

BALLESTEROS, EXCEPCIONAL

 

"Por eso, Seve Ballesteros era único, excepcional y no habrá nadie como él. Me preguntaba en esos aeropuertos que ‘cuándo me iba a comer a Aouita’. Nos veía. Pensaba que podía correr un buen 10.000 porque él sabía andar muy rápido. Luego, ganaba el British Open y no salía en la tele, cómo no se iba a cabrear…

Cuando te dejan fuera del sistema, ya no vuelven a llamarte, ni a interesarse por tu vida. Pero, con 21 años, yo iba de costa a costa en EE UU, sin saber inglés y no me perdía un vuelo.

En la Universidad de Florida, en los 'Gators' de Gainesville me quisieron fichar los japoneses de Mazda. Solo viajábamos el pertiguista francés Thierry Vigneron y yo, y luego las rumanas, Iván, Melinte y Puica, ellas y yo entrenábamos en la pista de los Giants. Me ofreció Mazda quedarme en Florida y yo dije que no, y mira que me hicieron ver que podían pasar muchas cosas en mi país. Yo no iba a contar lo que pensaba de mi país. Llegaron a decir que, si tenía problemas con mi país, que allí estaban ellos. Esto quiero que se ponga".

Una vez me metieron en la Serie 'B', en Lausana, y me vine para España. Pues portada de 'Marca': ‘González se ha cerrado las puertas de Europa’. Pero era 1985, y yo había hecho la cuarta milla de todos los tiempos. ‘2.500, no money no running’. Para Ovett, era como una calcomanía que siempre llevaba encima, siempre. Ahí iba, con mi localizador de Iberia, mi mánager y mi 'fisio', que no era el de la Blume. Y no esperaba tres horas, hasta la madrugada, en la fila de los hoteles. Yo cobraba 100.000 pelas antes de 1985. Y he ganado más fuera del atletismo, con la impronta de la mierda que me habían echado encima.

 

"MENDOZA SE PORTÓ COMO UN SEÑOR"

 

"Mi vida ha sido en Madrid. Yo he vivido en Madrid. Fui de 'la Quinta del Buitre', estuve dos años allí, en el club, cobré un millón de pesetas y luego ya dijeron que eran cuatro. Ramón Mendoza se portó conmigo como un señor. En cada mitin venía un telegrama del club. Yo doy la mano a todos, pero ¿cómo se le da la mano a un político? Jamás me han llamado a Castilla-La Mancha. De 65 eventos deportivos que espero hacer u organizar este año, ninguno en Castilla-La Mancha ni en Toledo. Creo que cae por su peso.

Fui de 'la Quinta del Buitre', estuve dos años allí, en el club, cobré un millón de pesetas y luego ya dijeron que eran cuatro. Ramón Mendoza se portó conmigo como un señor. En cada mitin venía un telegrama del club

Tú sabías que Coe corría: pero no le veías, él iba a su historia, calentaba diferente. Abascal se cabreaba por eso. En Oslo calentábamos en un cementerio. A Molina le daba miedo pasarme en carrera. Y a Silva le daba tanto respeto. Pero he vivido cosas excepcionales, como cuando un mito como Marty Liquori retransmitía la milla por la NBC. Aouita me perseguía a todas partes. Saïd decía: ‘Donde hay González, hay dinero’. Luego ponía la pierna en el dintel de una puerta, algo que yo no podía soñar. Era un monstruo. Pero Scott y yo éramos los únicos capaces de ganar a los monstruos. Y aún venían los otros: Walker, Wessinghage, Coghlan, O’Sullivan… los de hoy nunca les habrían ganado".

Ramón Mendoza y José Luis González

"ME ECHARON DE EL RETIRO"

 

"Con esto que estamos hablando sé que no voy conseguir nada. Pero mire, un día, estirando en la hierba de El Retiro, cuando yo me creía como un dios Vulcano, vino un guarda de El Retiro y me echó de la hierba, como un General de Brigada. Y mí me han abierto un 'college' en New Jersey, yo con Morceli solos, dando las luces a él y a mí, sólo para entrenar, cuando me decían los empresarios: ‘Mr. González, tiene el dinero en el banco tal, frente al Waldorf Astoria’. Dos veces he sido la cuarta marca mundial de la milla y nadie sabe nada. Primero, no saben ni qué es la milla. ¿Saben lo que es una milla? La milla en los 'colleges' de América es algo impresionante. Ahora voy a una carrera y eres sólo un bulto sospechoso. De 54 llamadas que llegué a tener al día, cuando me retiré, pasé a tener… una".

Alejandro Delmás y José Luis González

 

"SERÍA MILLERO OTRA VEZ"

 

"Que los atletas, cuando les ponen la alcachofa al final de la carrera, no se dejen ‘hacer de menos’. Están haciéndoles de menos y ellos se dejan querer. ‘Estos chicos que corren’, es lo que vienen a transmitirles. Yo era un millero. He sido lo que he querido ser. La milla era 'la prueba reina', yo la hacía y si vuelvo a nacer quiero ser millero. Si me pones el cheque mayor, no lo quiero. Me enaltece mi ego. Los de 100 y los de 1.500 eran los que más se pagaban, como Carl Lewis que era como Dios o Calvin Smith, que se llevaba fantástico conmigo. Nunca me he sentido de menos con un tipo del fútbol, del golf o del tenis. He coincidido con el Real Madrid en el Teresa Herrera o en otros hoteles. Y cuando estábamos en los mismos hoteles del Real Madrid, era Camacho el que venía a preguntarnos a nosotros: de tú a tú".

Con ustedes, José Luis González Sánchez, 38 años le contemplan en el reinado español de la milla... y en la corte de mitos como Steve Ovett, Saïd Aouita, Steve Cram... y Sebastian Coe.

 

Hala, Pepe.

 

Fotografías Alejandro Delmás

Buenos días, amigos. ¿Recordáis lo de “cantera vs. cartera”? Fue el lema alumbrado por la propaganda mediática proculé —acuñado en Barcelona y convenientemente amplificado por las sucursales capitalinas del Palancas— para tratar de otorgar una superioridad futbolística, organizacional y moral al FC Barcelona sobre el Real Madrid, todo ello al tiempo que el club modélico en cuestión se compraba la competición por la puerta de atrás pagando durante dos décadas (que se sepa) al vicepresidente de la organización arbitral. Nos daban lecciones éticas los perpetradores del mayor fraude de la historia del fútbol español. ¿Os hierve la sangre al recordarlo? ¿Os arrepentís de la mansedumbre con la que encajabais cada día esa sarta de sofismas de los tramposos ? No sois los únicos.

El lema “cantera vs. cartera” cayó en desuso posteriormente, toda vez que la mayor de las desfachateces (incluso la desfachatez culé) llega a un punto en que se avergüenza de su propio descaro y prefiere guardar un perfil bajo. Cuando llevaban gastados 400 millones en Coutinho, Griezmann y Dembélé, ya no hablaban mucho de “cantera vs. cartera”. Resulta que sólo con esos tres jugadores no sería exagerado decir que fueron 400 millones tirados a la basura, pero incluso en el supuesto de que la inversión les hubiera salido medio bien el lema quedaba absolutamente desacreditado.

Pues bien. Ha bastado con que esas tres operaciones (y otras) se hayan saldado con un agujero financiero descomunal para que vuelva el cuentecito. Como ya indica el dicho que a la fuerza ahorcan, los negreiras han vuelto la mirada en dirección a su bienamada Masía. Dado que no tienen un chavo (a estas horas no está claro que puedan inscribir a Gündogan, con lo que su fichaje estrella podría contractualmente dejar de jugar en el Barça antes de haber empezado a hacerlo), vuelven a fijarse en sus mirlos de La Masía. El trofeo Joan Gamper sirvió anoche para que varios de esos mirlos se desfogaran con éxito ante el Tottenham (Tottenham és un clam, como decíamos ayer), lo que por supuesto es suficiente para convertir a esta nueva hornada de imberbes futbolistas en los nuevos Iniesta, Xavi, Busi y similares.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Además de la promesa ya asentada de Balde (excelente jugador), ayer brillaron chicos como Lamine Yamal, que apuntó excepcionales maneras pero tiene 16 años. Con todo, el entorno cataculé, así como sus ramificaciones capitalinas, lo ha convertido ya en la nueva estrella del fútbol mundial y parte del extranjero. El del Chiringuito que tiene cara de soplarte trescientos euros en el taller, y que se atrevió a llamar despectivamente a Ramón Álvarez de Mon “gurú económico” cuando este vaticinó acertadamente que Messi se iría del Barça, andaba ayer diciendo que el Madrid envidia la cantera culé. A Canaletas, hermanos.

Sin perjuicio de que salgan jugadores interesantes de la cantera blaugrana, el asunto tiene más de propaganda que de otra cosa. No hablaban de ello cuando despilfarraban la pasta, y retoman la narrativa cuando no les queda pasta por despilfarrar. La cantera es barata, amigos, y tal es la base que posibilita el resurgir del relato de un club arruinado y desprestigiado en todo el mundo. Lamine Yamal tiene muy buena pinta, pero no nos engañemos: si Dembélé no hubiera pegado la espantada, no estaríamos oyendo hablar de él como del nuevo Cruyff. Otros productos de la Masía ya cotizan a la baja. Sin ir más lejos, cierto muñeco diabólico cuyo mayor mérito futbolístico es activar en cada partido un ruego por aspersión de mandobles mayormente impunes. Se le acabó el hype al repartidor de obleas de Los Palacios, y tal es su caída en popularidad que no sería de extrañar que el día menos pensado vea una tarjeta amarilla. Cosas más raras se han visto.

Por lo demás, las otras dos portadas de la jornada son para Federico Martín Bahamontes. Bellísima la portada vintage de Marca. Ayer ya ofrecimos nuestro pésame por la pérdida del primer héroe, cronológicamente hablando, del ciclismo español. Lo reiteramos, con un cálido abrazo para sus familiares, amigos y admiradores.

Pasad un buen día.

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En junio de este año se cumplió una década desde que José Mourinho abandonase el Real Madrid. Lo recuerdo bien porque estuve allí. Fue un partido intrascendente contra el Osasuna en el que medio campo gritó contra la prensa y el otro medio aguardaba para leer al día siguiente a Relaño. La sensación de derrota era total, más que de derrota, de fin de algo, no ya de una era sino de un gran amor. Me quedé hasta que la seguridad del estadio me dijo que ya era hora de largarse: había pasado media hora del pitido final, todos se habían ido, Mourinho agradeció con palmas a los ultras del fondo sur y se marchó por el túnel de vestuarios para no volver a cruzarlo nunca más.

Mourinho despedida Osasuna

Así acaba todo, no como un derrumbe sino como un suspiro. Yo me fui del Bernabéu cabizbajo y me mezclé entre la marea que bajaba La Castellana hacia Gregorio Marañón considerando que los turcos habían entrado verdaderamente en Constantinopla y que todo estaba perdido. Hace unos días Mourinho ha vuelto a comentar a los periodistas que se sentirá madridista toda la vida y yo al leerlo he sonreído. Su fichaje, trece veranos atrás, fue el último resplandor del firmamento galáctico de mi vida como madridista.

Le vendí mi alma a Mourinho. en el verano de 2010, era un semidiós, la prueba viviente de que otro Madrid era posible. Más que por eliminar un paso antes de la final en el Bernabéu al Barcelona, yo ansiaba que viniera porque era sencillamente el mejor

Le vendí mi alma a Mourinho. El día en que lo anunciaron estaba tan nervioso como la tarde de una final de la Copa de Europa. Ahora vive en Roma como un rey desterrado, un rey sin reino exiliado como Alfonso XIII tras el advenimiento de la República. Pero, entonces, en el verano de 2010, era un semidiós, la prueba viviente de que otro Madrid era posible. Mourinho caminaba ondeando al viento su capa de superhéroe de la modernidad y el Madrid era un imperio arrasado por los hunos. Él, sin embrago, había ganado el triplete con el Inter y más que por eliminar un paso antes de la final en el Bernabéu al Barcelona, yo ansiaba que viniera porque era sencillamente el mejor.

Mourinho Champions Inter 2010

Después lo siguió siendo a lo largo de tres años terribles, excitantes, tan irrepetibles como agitadores. Al cabo de ese trienio Mourinho se fundió, como Napoleón, extenuado por un combate asimétrico contra todo un país, España, que lo odiaba por saber, en el fondo, que era capaz de resucitar al muerto enjoyado que era el Real. Yo fui de los que creyó que después de Mourinho se acababa el Madrid y resultó que a su marcha el Madrid comenzó su Edad de Oro. Y él, el hombre que abonó el campo, el que lo fertilizó con su propio talento, se dejó en España la carne de su genio para pasear después, por Inglaterra, tan sólo la osamenta.

Al cabo de ese trienio Mourinho se fundió, como Napoleón, extenuado por un combate asimétrico contra todo un país, España, que lo odiaba por saber, en el fondo, que era capaz de resucitar al muerto enjoyado que era el Real

Yo estaba en Sevilla, en mi primer piso de estudiantes, apenas terminando los exámenes finales del tercer año de carrera. Aun existía el Teletexto, estoy hablando de un tiempo remoto en el que la BlackBerry era el teléfono móvil más vendido y yo atravesaba la ciudad de camino a la facultad escuchando música en mi iPod. Steve Jobs todavía estaba vivo y Guardiola parecía que independizaría Cataluña con la siguiente goleada al Madrid en el Bernabéu. El runrún de que Mou vendría llevaba sonando desde hacía meses, casi que era evidente desde la noche en que Diego Milito hizo campeón al Inter en Chamartín, Mou era el anti-Pep que el hombre madridista necesitaba para no caer en la depresión y en el alcoholismo, un cirujano de hierro que enderezaría el rumbo incierto de una nación aterrorizada con la idea de convertirse en el Benfica del siglo XXI.

Y Mou llegó. Me lo dijo el Teletexto una mañana temprano. Recuerdo aquella salita con sus dos sofás rojos, el gotelé de las paredes, la bandera del Cádiz de uno de mis compañeros colgada en la pared, la reja y el pequeño balcón que daba a un patio interior. Yo miré todo aquello como si fuera Cuzco a mis pies y yo, como Pizarro, estuviera montado encima de un caballo: tierra a conquistar.

Mourinho escudo Real Madrid

Mourinho plantó cara, miró de frente a la Historia. Entró a caballo por el Bernabéu y se sirvió el mejor champán, el que tenían guardado en las catacumbas los éforos del club para cuando resucitara el don Santiago que ellos se forjaron un día en sus apulgaradas imaginaciones. Mourinho abrió las botellas a sablazos y no respetó ningún ídolo, sólo el código ancestral que está en el fondo de todo, el puñal ensangrentado en la luz blanca. Se saltó todos los semáforos en rojo y agarró del pecho al viejo rey que era el Madrid para recordarle a gritos que la sangre que le corría por las venas seguía siendo la mejor sangre, la más noble y brillante. Que dentro de su cuerpo esclerótico aún latía un imperio. En esa empresa gastó las toneladas de su talento como héroe y estratega: arañó, mordió, combatió la tiranía ideológica del barcelonismo cuando el barcelonismo era el Ferrari descapotable en el que viajaba el Procés. Se sacrificó él mismo en el altar del futuro, pero el Madrid reaccionó. Como un gigante monstruoso aletargado por un sopor de siglos, empezó a despertar, lentamente, y todas las terminales de su inmenso cuerpo (aficionados españoles, aficionados de ultramar, peñas, dirigentes, jugadores, así hasta la cúspide de la pirámide, Florentino) se movieron en la misma dirección.

Se saltó todos los semáforos en rojo y agarró del pecho al viejo rey que era el Madrid para recordarle a gritos que la sangre que le corría por las venas seguía siendo la mejor sangre, la más noble y brillante. Que dentro de su cuerpo esclerótico aún latía un imperio.

Recuerdo su presentación, bronceado, el pelo gris y el traje color marengo. Sonreía, estaba en el centro del mundo, la misma sala de prensa en la que ocho años antes el mismo Florentino había presentado a Ronaldo Nazario. Sabía cuál era su misión, interponerse entre el Madrid y el Apocalipsis. Su gesto era confiado, el de una estrella de rock, el de un destructor de mundos. A partir de su segundo año dejó de usar el traje y eso fue un indicio claro de que empezaba a sentir sobre sí el peso infinito de todas las cosas. Su último año en el Madrid fueron los Cien Días de Bonaparte regresando de Elba para caer otra vez en Waterloo, una y otra vez, hasta aquella noche de Waterloostadion de Dortmund, que fue la última de verdad. Después de eso ya no hubo nada más, sólo una casi remontada y una final de Copa perdida en casa frente al Atlético. Cuando pude ver a Benzema el pasado mayo, en La Cartuja, a pocos metros de mí, levantar la Copa del Rey con el brazalete de capitán del Madrid tras vencer al Osasuna, me acordé de aquello y del último partido de Mourinho en el Madrid. Contra el Osasuna, en Sevilla. La vida, a veces, te hace creer que te devuelve cosas.

Ganar y después ganar otra vez

Llegó al Madrid el mismo verano que España ganó el Mundial. Aquello marcó del destino de su lucha: iba a ser una guerra de exterminio contra todo el país. Los enemigos de España convirtieron a aquel impresionante equipo de Del Bosque en el campeón de todos los pueblos humillados y ofendidos por los Austrias y los Borbones de toda la historia de Iberia. Era el éxtasis de la agitación y de la propaganda, un ejército de tontos con micrófono acababa de levantar en Sudáfrica la Copa del Mundo y él, lanzado en paracaídas encima de todo eso, se ponía voluntariamente en medio, negándoles la mayor.

El Madrid de Mourinho era el equipo del Gran Inquisidor. Eso se notó. Física y moralmente Mourinho se agotó y acabó dejando España adusto, con el cerebro seco y el gesto torcido. Había retado él sólo a la España del a qué quieres que te gane, el país de la mediocridad satisfecha de sí misma. Mourinho sacudió las alfombras de una nación apolillada justo cuando el malvado Lucifer blanco se arrodillaba ante Guardiola y Messi para pedirles una tregua. Eso fue imperdonable. Mourinho pagó.

Se sacrificó él mismo en el altar del futuro, pero el Madrid reaccionó. Como un gigante monstruoso aletargado por un sopor de siglos, empezó a despertar, lentamente, y todas las terminales de su inmenso cuerpo se movieron en la misma dirección

Mi madridismo a aquellas alturas era pura militancia. Mourinho fue una bandera para cientos de incomprendidos, parias o náufragos como yo que nos terminamos juntando alrededor de la hoguera de Twitter de manera natural. Nos reconocíamos por lo que amábamos y por lo que odiábamos. Amábamos al Madrid y odiábamos a sus enemigos, que eran todos los que pretendían utilizar sus posiciones de poder para influir en la trayectoria del Madrid a despecho de los intereses y de su salud financiera y moral, como organización humana y sociedad deportiva. Gritábamos Drain The Swamp y escuchábamos Thunderstruck de AC/DC antes de los partidos. Creíamos en la nobleza de las intenciones y, como cantaba Loquillo, en la búsqueda de la verdad empeñamos nuestros sueños.

Mourinho manteado

Con Mourinho se vivieron años grandes y terribles que despertaron lo más parecido a una conciencia social que existe en ninguna afición de ningún club de fútbol. Era una oposición general a la mentira y a los mentirosos, por eso Mourinho perdió y tuvo que irse. Su fichaje fue la promesa de una redención y él aplicó electroshock a un muerto. El muerto resucitó. Fue una potencia transformadora y por lo tanto su carrera no ha llegado a las dos décadas. Ahora, en Roma, acepta “small risks” y es una versión reducida de sí mismo. Ha aceptado sardónicamente, con cinismo, el gran circo del fútbol, y aún se atreve a proclamar verdades.

Con Mourinho se vivieron años grandes y terribles que despertaron lo más parecido a una conciencia social que existe en ninguna afición de ningún club de fútbol. Era una oposición general a la mentira y a los mentirosos, por eso Mourinho perdió y tuvo que irse

Con su brillante mente de esgrimista dialéctico, nos puso a todos a decir palabras en inglés que revelaban la verdad de otro mundo, oculta tras el burocratismo que atenazaba el movimiento del Madrid como club igual que si fuera un gran ministerio. Con Mou decíamos “top”, “upgrade” y “special”. De esa dialéctica suya tan moderna se impregnó Twitter, que empezó a hablar en otro lenguaje muy diferente del que utilizaban en la prensa convencional los lacayos sin librea que pululaban y pululan todavía por ella. Lo cambió todo. Era capaz de tumbar a un tío en la sala de prensa con una frase, como si fuera un pistolero del Oeste. Sus líneas de guion se las escribía Dashiell Hammett.

Es un genio que ha sobrevivido a su propio final y en Roma sigue habitando un palazzo al sol en el que, en una habitación que se lleva todo el día en penumbra, estoy convencido de que recrea en una mesa, con figuritas de plomo, aquella última batalla de cuando fuimos los mejores, la no-remontada del Borussia, mirándose a un espejo rococó y preguntándose qué habría pasado, donde estaríamos ahora (él, yo, el mundo, todos nosotros) si aquel día hubiera sacado a Benzema diez minutos antes.

Mourinho

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Ayer cumplió diez años el SIUUUUUU de Cristiano Ronaldo. Nos lo recuerda un tuitero de los que llevan la cuenta de estas cosas. El rival viste de azul, no puedo ser más específico. Isco mete un gran centro hacia las coordenadas del aire sobre el área que el portugués ya ataca por anticipado. Remata de cabeza con el fatum de una demolición y se va a la banda.

No sé si lo tenía preparado o lo improvisa, pero pega un salto levantando los brazos y al caer los impulsa hacia atrás hasta más allá de la espalda. Grita algo pero, aunque hoy a ti te parezca un grito atávico, en el hoy de entonces tú no sabes qué es. En el hoy de hoy lo ves y te parece raro que esto tuviera un comienzo, que no estuviera ahí desde siempre, como aquella chica que manifestó a Brian May su sorpresa al saber que We Will Rock You lo había escrito ALGUIEN, para ella brotó, un poco como el portanálisis de cada día en La Galerna. De no haber sido alertado por el tuitero, en tu hoy de hoy creerías que es un SIUUUUUU de tantos, pero resulta que es el SIUUUUUU primigenio, el kilómetro cero de la rúbrica de la bestia, la madre de todos los SIUUUUUUs.

On this day 10 years ago, Cristiano Ronaldo did his first ever SIU celebration.

https://t.co/ttIWLYALKh

— Mikael (@MikaelMadridsta) August 7, 2023

Es un buen día para confesar que no soy un gran fan del SIUUUUUU. Corrijo: no sería un gran fan del SIUUUUUU de no haber sido ridiculizado por los antis. En el momento en que comenzaron a cachondearse de la voz (y el gesto), alegando que revelaba un ego mastodóntico, chocante y ridículo, yo comencé a defenderlo como si, por naturaleza, el SIUUUUUU no revelara en efecto un ego mastodóntico, chocante y ridículo, como si en efecto no fuera dignísimo objeto de cachondeo, vaya. Hay gente cuya opinión contraria a un SIUUUUUU es capaz de legitimar el SIUUUUUU más inaceptable del mundo. Por ejemplo —y conste que no recuerdo si fue así, aunque es muy probable—, una desaprobación del SIUUUUUU por parte de Julio Pulido habría convertido el SIUUUUUU en el paradigma del recato, la humildat y el señorío. Es más, ¿alguien se atreve a negar que lo sea?

Ayer cumplió diez años el SIUUUUUU de Cristiano Ronaldo. Fue el SIUUUUUU primigenio, el kilómetro cero de la rúbrica de la bestia, la madre de todos los SIUUUUUUs

Lo estoy llamando “el SIUUUUUU” porque no hay otra forma de llamarlo. Hay, eso sí, diferentes corrientes de opinión en cuanto al número justo y necesario de vocales que hay que emplear para transcribirlo. Todas estas escuelas de opinión están siendo escuchadas, por riguroso orden de llegada, en la sede de la RAE antes de dar entrada a la palabra en el diccionario.

Como se verá, soy firme partidario de la escuela de las seis úes, que los más cicateros reducen a cinco. Muy pocos (a lo sumo algunos piperos de aquí y de allá, aunque principalmente de Sanchinarro) se adscriben a la escuela de las cuatro úes, que no refleja ni al pedo lo hipohuracanado del grito. Cuatro son manifiestamente insuficientes.

Cristiano Ronaldo siu Barça

Los escolásticos más excéntricos respetan las seis úes pero añaden una i más a la solitaria i afirmativa, como si Cristiano hubiese precisado en algún momento confirmar la veracidad del gol. No obstante, la escuela del SIIUUUUUU (con dos íes) ha caído en franco descrédito. Se ha creado un consenso entre los estudiosos, en el sentido de que prima en la voz ronaldesca el componente eufórico por encima del afirmativo. El parecido del grito con la fórmula afirmativa por excelencia (sí) sería pues una mera excusa para la expresión de la alegría del gol como suerte suprema del fútbol. Es un simple inicio, un arranque ad hoc para el berrido de éxtasis más que una fórmula para asentir, un pretexto. El SIUUUUUU se parece tanto a un escueto y rutinario “sí” como All You Need Is Love a la Marsellesa.

Es un buen día para confesar que no soy un gran fan del SIUUUUUU. Corrijo: no sería un gran fan del SIUUUUUU de no haber sido ridiculizado por los antis

Los madridistas más viejos contamos con más recursos que los jóvenes, tanto para esquivar la eyaculación precoz como para defender el SIUUUUUU. La razón tiene nombre propio: Hugo Sánchez. Hugo nunca gritó SIUUUUUU para celebrar un gol, pero la voltereta y el gesto de rabia inmediatamente posterior (puños al aire) son claros precursores. Cristiano no solamente siguió la estela de las chilenas. Son personalidades parecidas. Hugo metió una vez un gol con el pecho y lo celebró mascullando “Macho mexicano” a la cámara más cercana. Quienes en su momento tuvimos que defender eso como claro ejemplo de contención y respeto lo tuvimos, años después, facilísimo para hacer nuestro el SIUUUUUU. Hugo nos curtió. El “Macho mexicano” era una horterada, pero era NUESTRA horterada. No me hagáis decir que el SIUUUUUU también lo es (o SIUUUUUUU, perdón, o sí). Se convirtió también en un salvoconducto para el susto gratuito, y aun así lo defendemos. En pleno 2023, nadie está a salvo de que su primo madridista le responda de esa guisa, por WhatsApp, a la pregunta de si piensa ir a la boda de Miguel en Valdepeñas.

Cristiano Ronaldo siu

Cristiano se empeñó alguna que otra vez en ponérnoslo difícil. Fue cuando optó por solazarse de ese modo no con un gol, sino con el Balón de Oro. Aquel grito resonó de modo más antinatural que nunca, además no combinaba bien con el tuxedo, pero le queríamos tanto —y le odiaban tanto los que odian al Madrid— que todos defendimos aquel arranque con el argumento de que la vergüenza ajena es ajena por algo, y que quien debe estudiar su sarpullido es quien encima lo tiene, como sucede en los pedos con quien los huele y por tanto debajo los encuentra. Yo casi me autoconvencí, lo recuerdo bien.

El SIUUUUUU de Cristiano es como la corona y la capa de armiño de Freddie al final de los conciertos. Arrogante hasta el pasmo. Excesivo a todas luces. Prescindible sin duda. Pero tan autoconsciente de su propia ridiculez, tan voluntario en su humorismo, en su autocaricatura, que me gusta

Diez años después, sigo apostando por la pertinencia de un buen SIUUUUUU, sin reflexionar mucho sobre ello, eso sí, no vaya a encontrarle pegas mi lado estético más tiquismiquis. Antes hablábamos de Queen, y se me ocurre ahora que el SIUUUUUU de Cristiano es como la corona y la capa de armiño de Freddie al final de los conciertos. Arrogante hasta el pasmo. Excesivo a todas luces. Prescindible sin duda. Pero tan autoconsciente de su propia ridiculez, tan voluntario en su humorismo, en su autocaricatura, que me gusta. Me recuerda que Freddie era el mejor. Me recuerda, más allá de cualquier consideración que pretenda aislar este factor, que Cristiano fue el más grande de su era, sencillamente, que fue nuestro en los mejores años de nuestras vidas, y que será fundamentalmente nuestro cuando deje el fútbol. Para siempre.

Feliz cumpleaños, SIUUUUUU. Supongo.

Cristiano Ronaldo siu

Getty Images

Buenos días, amigos. Comenzamos este portanálisis lamentando el fallecimiento de Federico Martín Bahamontes a los 95 años. El Águila de Toledo fue el primer español en ganar el Tour de Francia (1959), un escalador sublime que también marcaba diferencias en los descensos. Se marcha uno de los grandes del deporte español. Descanse en paz.

Por desgracia, la triste noticia de la muerte de Bahamontes es cierta, a diferencia de las difundidas ayer en Twitter de Fernando Savater y José Luis Perales, que se resolvieron con resurrección. Especialmente esperpéntico fue el conato de fallecimiento por infarto de miocardio del cantautor conquense, quien minutos después de la divulgación de su óbito en las redes sociales, publicó un vídeo en el que él mismo catalogaba de exagerada la noticia de su muerte cuando cientos de tuiteros habían comenzado ya a preguntarle retóricamente “¿Por qué te vas?” o entonaban el “Y se marchó…”. Las fake news han alcanzado un grado de mal gusto nauseabundo, y la carrera por ser el primero en dar una noticia aun sin confirmar no se le queda a la zaga.

De fake news precisamente ha catalogado el padre de Neymar Jr. la noticia que ilustra la portada de Marca y que anteriormente había sido publicada por L’Equipe.

Portada Marca

Según el progenitor masculino del jugador del PSG, no es cierto que su hijo haya comunicado al troyano europeo de Catar su intención de abandonar París este mismo verano —algunos dicen que con destino Barça— porque siente que el club le ha puesto a los pies de los caballos y está traumatizado tras las manifestaciones de los ultras frente a su casa.

Por un lado tenemos a Marca, que escribe al dictado de Al-Khelaïfi y cuyo compromiso con Catar, por propio interés, es más fuerte que con la verdad; y por el otro al padre de Neymar, que solo vive por y para el dinero y la vida disoluta. ¿Qué preferís, susto o muerte?

En letra pequeña, Marca también recoge la bravata infantil que el señor del pádel lanzó a Mbappé en la presentación de Gonçalo Ramos: “Este es el tipo de jugadores que queremos”. Una pseudomención más propia de adolescentes tuiteros que del presidente de un club de élite.

En otro giro de la verbena futbolística que vivimos, la instantánea de la presentación del delantero portugués parecía la de un alijo de más de dos kilos. «G.RAMOS 2024».

Gonçalo Ramos 2024 alijo

Mientras tanto, As dice que Mbappé tiene la palabra.

Portada As

Parece más sensato pensar que quien tiene la palabra es el PSG, que ha comunicado al jugador que si no quiere renovar tiene que ser traspasado o no jugará durante esta temporada. Además, el club favorito de Marca necesita vender a Kylian para “cumplir” con el pseudo Fair Play Financiero. Según pasen los días, la situación se pone mejor tanto para Mbappé como para el Madrid.

La parejita de pasquines proculés vuelven a ir hoy de la mano en amor y compañía y publican la misma portada: Romeu, Gündogan e Iñigo sosteniendo el trofeo Gamper en Montjuic que disputarán contra el Tottenham (és un clam). Por el aspecto de su brazo, tememos que Iñigo Martínez se trate en realidad de un marciano reptiliano de V.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Ambos diarios también destacan el refuerzo NBA de Jabari Parker para su sección de baloncesto. Si funciona, estupendo para ellos, si no, lo abandonarán en un aeropuerto, le rescindirán el contrato cuando esté lesionado o directamente se lo rescindirán porque sí. Son sus costumbres.

Mundo Deportivo, en el asunto de Neymar, dice que se ofrece al Barca —al igual que Joao Félix—, pero que Xavi no lo ve como refuerzo. Parece que el señor Hernández le ha vuelto a pegar un empujón, como ha hiciera cuando compartían vestuario.

pic.twitter.com/jKtW5Sp8hm

— Hechi (@Hechivideos) August 7, 2023

Sport afirma que «El Madrid reclama un gesto a Mbappé» para presentar una oferta al PSG. Una cosa es que el Madrid reclame un gesto a Mbappé y otra que digan que el Madrid reclama un gesto a Mbappé, hecho este último más cercano a la realidad.

Y luego está Dembélé, cuyo fichaje por el PSG se asemeja al fallecimiento de Perales pero al revés: pasó de la muerte (metafórica) que es pertenecer al Barça a la vida de salir de él y luego volvió a fenecer. Aunque abandonar el Barça para recalar en el PSG sea salir de Málaga y meterse en Malagón, porque las formas de los cataríes nada tienen que envidiar a las del club comprador del estamento arbitral, al menos en el equipo parisino tienen dinero.

Todo son fake news. Ya no hay nada real salvo el Madrid.

Pasad un buen día.

Barça, procés y Andrés Torres

 

Mucho galernista ocupa su tiempo en otros menesteres más allá de su tarea fundamental en este mundo: el Galernismo Ilustrado, por supuesto. Y es gente tan preparada y eficaz que esas actividades no les distraen de su misión verdadera: contarnos sus cosas aquí.

Es el caso del gran Andrés Torres, periodista, que junto a Tania Latorre y José Ortiz, de PAR Producciones y The Voice Village, han parido El Desafío: Catalunya Confidential. Es una serie documental en podcast de Audible que pueden encontrar ustedes en Amazon.

El Desafío Catalunya Confidential

Es muy interesante, se la recomiendo. Consta de 20 capítulos, dos de ellos, noveno y décimo, muy excitantes: el Barça, en la espiral del procés. Es un paseo por aquel 1 de octubre de 2017, domingo en el que el equipo azulgrana recibía a la UD Las Palmas en partido de Liga y a los catalanes nos montaron un referéndum. Palanca, ¡sí, ya las había!, que nos iba a llevar a la independencia.

Vamos, eso nos contaron. Hubo gente tan interesada que votó hasta cinco veces, bien es verdad que la mayoría en urnas distintas. Que la cosa acabó con el gran impulsor de la idea en un coche camino de Waterloo fue después. No lo esperábamos, vaya.

Íbamos a ser independientes. No se me ocurre nada más excitante que levantarte un día y que un tío, o tía, o las dos cosas, salga en la tele y te diga: hemos aprobado que a partir de hoy a las doce de la noche, el Barça tendrá 15 Copas de Europa. ¡Qué alboroto!

El Desafío: Catalunya Confidential. Es una serie documental en podcast de Audible que pueden encontrar ustedes en Amazon. se la recomiendo. Consta de 20 capítulos, dos de ellos, noveno y décimo, muy excitantes: el Barça, en la espiral del procés

Andrés me pidió que le ayudara con mi recuerdo de aquellos días. Mi dulce voz aparece en la obra y la verdad es que me satisface. Es magnífica. A sus coautores no los conozco, pero les supongo el valor, como al soldado. Andrés Torres es un periodista cojonudo, con perdón. Domina algo fundamental en el oficio: sabe preguntar, escuchar, elegir y transmitirlo.

El Barça, en el procés. Un resumen perfecto del asunto, la gran metáfora. Quiso apoyarlo, pero sin mojarse. No hay otra. La directiva de Bartomeu fue presionada hasta el extremo, recordarán. El ejército desarmado de Cataluña dejó dicho Vázquez Montalbán sobre el Barça. Los jefes de la cosa quisieron que el club se pusiera al frente de la movida. El gobierno de España manejaba un dato contundente: si se posicionaba proindependencia influiría un 30-40 por ciento en la decisión del pueblo a favor de la ruptura.

Bartomeu

La junta contaba con independentistas irredentos y otros que nada querían saber del asunto. El propio presidente. El día D fue tremendo. La idea del mando procesista fue que el partido con Las Palmas se aplazara por la feroz reacción de la policía contra los votantes en cuanto abrieron los colegios. Eso dijeron. Hubo una mujer que acusó a un policía de tocarle las tetas. No prosperó. La denuncia, no el presunto tocamiento. Escuchen los testimonios, no tienen desperdicio.

El partido se jugó. Sólo Piqué y Sergi Roberto se pronunciaron a favor de no hacerlo. El resto, el capitán Iniesta, el jefe supremo Messi, catalanes ilustres con la bola en los pies, Alba y Busquets, dijeron que no. Que perder el partido y asumir la sanción posterior, ni en broma.

El Barça, en el procés. Un resumen perfecto del asunto, la gran metáfora. Quiso apoyarlo, pero sin mojarse

La solución era el aplazamiento. Exigía que los mossos redactaran un informe admitiendo que la situación era tan grave que no podían asegurar la seguridad en el estadio. Es uno de los supuestos que permiten aplazar un partido sin consecuencias para los contendientes. No lo redactaron. Es más: la policía catalana dijo que la seguridad estaba asegurada.

Total, que se jugó. A puerta cerrada pues alguien sugirió que podía haber invasión del estadio por gentes hiperventiladas. Y ganó el Barça. La metáfora. Riesgo, riesgo de verdad, ninguno. Dos directivos dimitieron cuando se decidió jugar. Dos de tropecientos. La metáfora. Dos dimitidos. Un grupo de políticos y similares acabó en la cárcel. Riesgo colectivo, ninguno. Ni para un partido de fútbol. Las Palmas jugó con una bandera española en su camiseta.

Barça-Las Palmas, 1 de octubre 2017, referéndum ilegal independencia Camiseta de las Palmas con bandera de España. 1 octubre 2017

Ahí empezaron los otros males para el presidente Bartomeu al que el procesismo no perdonó su frialdad, eso dijeron, el día D. Es cierto que desde la otra acera le acusaron de colaboracionista con aquellos. Una ratonera. Lo cierto es que no puso al Barça a las órdenes del procés en los términos que esperaban muchos.

El 1-O y antes cuando le pidieron la caja del club, que pusiera su dinero a favor de la causa. El Mundo explicó, entre otras cosas, que a Bartomeu le sugirieron que el club pagara la fianza que le cayó al expresidente Artur Mas (2.6 millones) por ligereza en el manejo de fondos públicos. Lo de ligereza es cosa mía, claro. Se negó.

Vayan y escuchen la serie. El tiempo pasa, lo recuerdos se difuminan, y te devuelve a unos días tremendos en la vida de todos. El Barça y el procés. Barça y política siempre han ido unidos. Entonces vivió una de sus máximas expresiones. Apoyó la movida, no tenía más remedio. Pero sin mojarse. No extraña pues que la cosa acabara como acabó. Andrés y cía: felicidades.

 

Getty Images.

Esta y no otra era la frase que empleaban los tripulantes de los buques balleneros cuando avistaban a un cetáceo susceptible de ser cazado al emerger para tomar aire y eliminar el que habían acumulado y empleado en una inmersión previa, como un tubo de buceo, ahora llamado snorkel. En la inmortal Moby Dick, el capitán Ahab, obsesionado con la ballena blanca que lo había mutilado, premiaba con una moneda de plata al primer tripulante del Pequod que avisara con esa voz de la posición del cetáceo de sus desvelos.

Las ballenas se dividen en barbadas, que se alimentan por filtración de miles de litros de agua, atrapando en las barbas de su boca llamadas, oh, sorpresa, ballenas, a pequeños animales acuáticos como peces o crustáceos, y dentadas, que, como su nombre indica, poseen dientes completos para morder y cazar sus presas. Moby Dick pertenecía a esta última, siendo un enorme cachalote albino cubierto de múltiples cicatrices de batallas previas de las que, vista su supervivencia y buen estado general de salud, había salido victorioso.

Todos ellos están cruzando sus arpones, inflamados o no por el fuego de San Telmo, juramentándose para, otra temporada más, intentar cazar a la ballena blanca, a la que culpan de todos sus males

Decíamos que Ahab, un tipo loco de odio, estaba obsesionado con una gran criatura blanca, a la que responsabilizaba de la pérdida de su pierna y, por extensión, de la totalidad de sus males. El lector que me hace la gracia de estar leyendo esto, probablemente halle ciertos paralelismos con la actual coyuntura futbolística española. La diferencia es que no hay un Ahab, sino varios, muchos de ellos en ciudades portuarias, ya sean marítimas o fluviales, existiendo otros tantos en el centro del país, a una distancia, en el mejor de los casos, de poco más de 300 km del mar más próximo. Encontramos a esos marinos cegados de inquina en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, aunque también cuentan con esbirros en Palma de Mallorca o Cádiz, personajes que bien podrían pasar por marineros que ejercen de matones en las tabernas del puerto. Todos ellos están cruzando sus arpones, inflamados o no por el fuego de San Telmo, juramentándose para, otra temporada más, intentar cazar a la ballena blanca, a la que culpan de todos sus males. Si administran mal sus soldadas y recursos, si no tienen ni para calafatear sus embarcaciones, que hacen aguas por todos lados, ni para reparar sus jarcias, que ya no cantan con el viento, sino que gimen plañideras ante la mínima brisa y amenazan con faltar en cualquier momento, si sus marineros huyen para encontrar mejores y mayores buques, culpan de ello a Moby Dick.

Gregory Peck Moby Dick

El cetáceo, mientras tanto, seguirá a lo suyo. Sabido es que el alimento favorito del cachalote es el calamar gigante, cuya existencia hasta hace bien poco se circunscribía a leyendas ancestrales. Cierto es que constituyen un mito para la inmensa mayoría de los marinos, y más bien una pesadilla para algunos que otrora moraban a la orilla de un río madrileño, pero la gran ballena blanca ha salido victoriosa de sus encuentros con esos gigantes submarinos en, al menos, catorce ocasiones, más que nadie en la historia.

Los Ahab de turno que se queden con sus sepias y chipirones, cuya frescura nos permitimos cuestionar a la vista del hedor con el que agreden los olfatos de cualquiera que ose acercarse a ellos. Por su lado, el leviatán albino se centra en trofeos mayores que se encuentran en sondas no ignotas, sino inimaginables para esos Ahab de secano o de bajura que siguen soñando ahora y siempre de manera enfermiza con gritar “¡Por allí resopla!” y clavar un arpón en el lomo de Moby Dick.

Buenos días, amigos. El verano se arrastra bajo el sol inclemente y Mbappé podría o no ser jugador del Real Madrid en pocos días.

Pero ¿lo será?

Aquí no os vamos a decir ni una cosa ni la contraria, pero no por hacernos los interesantes, sino porque no lo sabemos. Entendemos que la lógica indica que el PSG debería dejar que Kylian cumpliera su sueño, deseando como están venderlo para que no se vaya en 2024 como agente libre.

—Ya, pero es que quieren venderlo a cualquier parte menos al Madrid.

Sí, pero parece claro que Mbappé no aceptará un traspaso a ningún otro club. Si se mantiene en esa postura, lo normal es que acabe de blanco.

—Ya, pero nadie puede estar seguro de que se mantenga en esa postura. Y mucho menos de que el PSG opte por el camino “normal”, dado que nada es normal por esos lares ni mucho menos es normal su máximo dirigente, como bien se sabe desde que sus gritos de orate en trance se escucharon en los vestuarios del Bernabéu.

Pues así es, la verdad. No tenemos repuesta satisfactoria para eso. Os referís además al dirigente que actualmente constituye la principal fuente de información al respecto del diario Marca, que hoy abre con las noticias más frescas de boca de Nasser.

Portada Marca

Nada del otro jueves, aunque sea lunes. Que el chico sigue “castigado” por no querer renovar, lo que no constituye signo ni a favor ni en contra de un eventual arribo en Chamartín.

Así que hemos titulado “¿Llegará Mbappé?” para generar clickbait a cholón (no vamos a ser los únicos que se queden fuera de eso, ¿no?), pero no tenemos ni la más remota idea de qué responderos. Lo razonable sería que sí, pero lo razonable podría no serlo para esa gente, y además el propio Kylian es un misterio de dimensiones apabullantes que puede salir por cualquier lado.

De manera que, además de la desfachatez de titular así, poco más tenemos. Carecemos desde luego de contestación para la pregunta del millón. En “El sentido de la vida” de Monty Python al final, al menos, se exponía una teoría sobre dicho sentido (y, si no nos creéis, vedla o vedla de nuevo), pero aquí no. Quizá porque nuestra pregunta es aún más insondable y procelosa que la razón última de la existencia humana.

Insistimos: Mbappé puede salir por cualquier lado. El que también iba a salir, pero no por cualquier lado sino camino precisamente a París, era Dembélé. Ahora parece ser que no está tan claro.

Portada Sport

En otro episodio digno del vodevil más lúbrico de cuantos hizo Pedro Osinaga, el extremo francés, que ya se había hecho sus fotos oficiales con la camiseta del PSG y todo, se personó ayer de nuevo en los entrenamientos del Barça. Considerando la propensión del jugador a quedarse dormido en los aeropuertos y casarse con señoritas que ni él conoce, al principio pensamos que era un despiste, pero finalmente parece que no. Parece que es el enésimo capítulo del meme por entregas que es Can Barça, el lugar donde todo puede suceder.

Reconocemos que nunca habíamos visto nada semejante. Normalmente, cuando un jugador se va es porque se ha ido. No sabemos explicarnos mejor, pero la realidad tampoco nos ayuda a brindar algo de sensatez en el surrealismo. Juraríamos haber visto fotos de la presentación de Dembélé en las dependencias del equipo del jeque, pero puede que lo hayamos soñado. Todo lo culé tiene ya un componente extrañamente onírico. Hace poco soñamos, por ejemplo, que el vicepresidente de los árbitros confesaba en Hacienda, con facturas y todo, que llevaba dos décadas cobrando del Barca millonadas que luego sacaba del cajero en grandes cantidades, que dejaba de estar a sueldo de los culés cuando cesaba en su cargo y que, pese a ello, todo seguía adelante en el fútbol español como si aquí no hubiese pasado nada. De manera que imaginamos que esto de Dembélé volviendo a Barcelona cuando ya ha sido traspasado al PSG debe ser otro de esos delirios nocturnos a que nos conduce el ejército desarmado de Cataluña. El Barça es La Cantante Calva de Ionesco.

Portada Mundo Deportivo

La portada del otro medio cataculé es solo un poco menos chocante. En ella vemos a Xavi poniéndole morritos a Guardiola. Como la portada es estática, no apreciamos en ella la cobra con la que Pep responde al intento de beso por parte de su hasta ahora amigo, pero cobra intuimos que haberla, hayla, y si no fijaos en el ceño fruncido del de Santpedor. En medio de esta historia trágica de amor no correspondido, aparece inopinadamente, flotando ingrávida, la imagen de alguien en miniatura. Si no fuera porque tiene barba y va de corto, habríamos jurado que era Campanilla, la de Peter Pan, o bien algún otro ser féerico que acabara de informar a Guardiola que ha palmado la Community Shield ante el Arsenal. Igual por eso, y no por las zalamerías de Xavi, aparece tan ofuscado Pep en la primera plana de Mundo Deportivo.

Portada As

Y finalizamos nuestro apasionante repaso del día con el diario As, que nos habla de “los últimos ajustes” del Madrid de Ancelotti antes del debut liguero ante el Athletic Club. En la letra pequeña se ensaya una relación de algunos de esos ajustes pendientes, y la lista que sale es más larga que el (¿ya inexistente?) listín telefónico de Alcorcón. Confiemos en que sea una exageración de As y las cosas pendientes sean unas cuantas menos, porque si no estamos apañados.

Pasad un buen día.

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