Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. ¿Recordáis cuando el hecho de llevar una negociación discreta y fichar por un club antes de la celebración de un campeonato de selecciones era considerado una grave desestabilización de España y motivo fulminante de despido? En efecto, nos referimos a cuando Rubiales se cargó a Lopetegui antes del Mundial de Rusia en 2018. Algunos incluso tal vez ni lo recordéis, ya que fue una de esas normas —escritas o no— que únicamente aplican cuando el Real Madrid se encuentra de por medio y ocurren solo una vez en la vida, como aquella expulsión de Modric en Vigo. Porque jugadores y entrenadores se han buscado las habichuelas toda la vida antes de los torneos internacionales. Sobre estos últimos ahí están los ejemplos de Conte con el Chelsea, Luis Aragonés con el Fenerbahce o Val Gaal con el Manchester United.

Durante aquel junio de 2018 ya sabéis lo que ocurrió. El Madrid contactó con la RFEF para informarles de su interés por contratar a Lopetegui, negoció con el técnico, llegaron a un acuerdo y el club blanco emitió el correspondiente comunicado. Minutos después la Federación hizo lo propio e incluyó un párrafo que rezaba: «La RFEF ha estado en todo momento en contacto con el Real Madrid y al tanto de las negociaciones de nuestro entrenador con su futuro equipo».

Entonces se desató el ataque antimadridista por tierra, mar y aire. En las redes sociales se comenzó a desear lo peor a la selección española. Una horda de «aficionados neutrales» acusaron al Madrid de romper el buen ambiente del combinado nacional. Periodistas y medios presionaron a Rubiales porque, según ellos, este compromiso con el Madrid desestabilizaba a la selección de cara al cercano Mundial y era inaceptable.

Al día siguiente, ese adalid de la honestidad, la educación y las buenas formas llamado Rubiales fulminó a Lopetegui y, pese a haber afirmado por escrito lo contrario el día anterior, esgrimió el argumento falaz de «En ningún caso hemos estado informados hasta cinco minutos antes del comunicado».

El entonces presidente de la RFEF sabía que Villar había aguantado en el cargo en buena parte gracias a una prensa cobarde y servil y no quería perder ese apoyo. Era consciente de que si España hacía un mal papel en el mundial él iba a ser señalado como responsable. De modo que cedió a la presión —de los medios y de miembros de la Federación— y les sirvió la pieza en bandeja.

Sport incluso llegó a publicar una portada muy española dedicándole un taurino olé al Niño de Motril.

Portada Sport

Les faltó regalar un casete con el «Que viva España» de Manolo Escobar. «La valentía de Rubiales derrota a Florentino», escribió Ernest Folch. Bendita hemeroteca.

Volvamos al presente. Veamos este fragmento de conversación entre Manu Carreño y Nico Williams:

🎙️ @manucarreno: "¿Te gustaría jugar con Lamine, Pedri, Fermín...?

🎙️ Nico: "En la selección por supuesto que sí".

🎙️ Manu Carreño: "¿En el Barça no?"

🎙️ Nico: "En la selección por supuesto que sí".

[@ellarguero] pic.twitter.com/oWZGzhskcy

— Athletic Xtra (@AthleticXtra) July 3, 2024

El acoso del director de El Larguero es directo e indisimulado, el jugador no quiere entrar al trapo, pero el periodista insiste, y Nico le vuelve a contestar educadamente como merece. Manu está tan metido en su papel y lo ve tan normal que actúa como si el Athletic Club no existiese, como si el futbolista militase en el éter y su destino fuese el Barça por designación divina.

El acoso por tierra, mar y aire es total, Carreño no es el único, ya lo sabéis, hay portadas diarias que colocan a Williams en el Barça, preguntas recurrentes a sus compañeros sobre cómo le verían en el club de Laporta. Pero esta campaña mediática proculé para que Nico termine en el FC Barcelona no desestabiliza ni rompe en buen ambiente reinante en la selección. ¿Y sabéis por qué no desestabiliza ni rompe el buen ambiente reinante en la selección? Vaya si lo sabéis, porque el Real Madrid no es quien pretende fichar a Nico Williams.

En primer lugar, si el club blanco estuviese interesado en el jugador, no estaríamos asistiendo al habitual circo que rodea a todo asunto en el que el Barça está implicado y en el que se retransmite cada minuto del interés por fichar a alguien que habitualmente no se acaba fichando. Pero si fuese el Madrid quien quisiera contratar a Nico, ya habríamos asistido a titulares como: «El Madrid, el único problema de la mejor selección que se recuerda desde Sudáfrica», «Florentino vuelve a desestabilizar a España» o «¿Debe jugar Nico Williams tras la campaña de desestabilización del Madrid?». El jugador y sus compañeros también serían asediados con todo tipo de preguntas referentes al tema pero, a diferencia de lo que ocurre ahora, no para animarlo a fichar, sino todo lo contrario.

El futbolista acosado por tierra, mar y aire es precisamente el protagonista de la portada de As.

Portada As

Nos deja una gran frase: «Kroos tiene ojos en la nuca», una manera muy gráfica de describir las dotes futbolísticas del alemán.

Portada Mundo Deportivo

Mundo Deportivo, cómo no, también es parte de esta campaña y le dedica al asunto un automovilístico titular: «Fórmula Nico Williams». Ya en pequeñito, añaden: «En el club creen que su fichaje sería viable si se vuelve a la regla 1:1 y el jugador prioriza el proyecto deportivo del Barça al dinero». No hay por dónde coger la afirmación, provoca hasta ternura.

¿Qué proyecto deportivo tiene el Barça? ¿A quién puede atraerle más el descalzaperros culé que un club serio? ¿Pretender cobrar en tiempo y forma cumpliendo con las normativas es priorizar el dinero?

El siguiente paso será cargar contra el club bilbaíno por pretender cobrar un precio justo por el traspaso.

Nico es un gran futbolista del Athletic. En caso de querer marcharse con ánimo de prosperar, hay multitud de grandes equipos interesados, si terminase en el club de las palancas ficticias, de los pagos al vicepresidente de los árbitros, de las obras que no respetan los derechos laborales de los trabajadores sería un paso atrás en su carrera y una auténtica lástima.

Os dejamos con las portadas de Marca y Sport. Pasad un buen día.

Portada Marca Portada Sport

Las orejas. Sí, las orejas. El extraterrestre de “Sin noticias de Gurb” se refiere a ellas como un error más del diseño del cuerpo humano. “Las orejas, pegadas de cualquier manera a los lados del cráneo, bastarían por sí solas para descalificarlo”. Don Matías Prats padre llegó a decir, al conseguir un torero un trofeo por su buen hacer en la plaza, “el diestro ha cortado un apéndice auricular”.

Sin embargo, qué importantes son las orejas. Ese miembro de pliegues extraños, puerta cartilaginosa del oído y, en muchos casos, perforado por ornamentos de toda clase, nos ha permitido disfrutar, y mucho, de música, conversaciones, confesiones, secretos e información de todo tipo, amén de servir de soporte a las gafas, pues de no ser por las orejas tendríamos que sujetarlas con chinchetas o implantes de imanes de neodimio. Igualmente, en la gente de, ay, abundoso cabello, presta un servicio como horquilla natural que previene la caída hacia delante del pelo.

El lector se preguntará, con excelente criterio, por qué esta fijación con las orejas. La explicación, inane como cuanto escribo, no es parafilia alguna, sino que son capitales en los personajes a los que me voy a referir.

El eximio director de orquesta Herbert von Karajan, quizá el más mediático que vieran los siglos, tenía en sus orejas su herramienta de trabajo, obviamente. No sólo porque, pese a milagros como el encarnado por Ludwig Van Beethoven, sordo como un calcetín en sus últimos años y, aun así, el mejor compositor de la historia junto con Bach, Mozart y Wagner, el mero pensamiento de un director de orquesta sordo es un contrasentido como un piloto ciego o un violinista manco. Karajan encontró la excelencia en su campo, convirtiendo la Filarmónica de Berlín en el instrumento perfecto, especialmente en las obras de Wagner, y ejerció de capital divulgador, llevando la música clásica a las masas, mediante su interés desmedido en las tecnologías de grabación más novedosas, abrazando cualquier sistema que le permitiera inmortalizar la música y legarla a la eternidad. En esto último fue un verdadero revolucionario, pues nadie había manejado con tal soltura el clasicismo de las obras que dirigía con la vanguardia tecnológica, incluyendo ese sistema consistente en discos plateados relativamente pequeños que empezaron a proliferar a finales de los 80, los compact disc, de los que, antes de su fallecimiento en 1989, logró grabar 240. Excelso director, bon vivant, personaje mediático cual estrella de rock y revolucionario tecnológico. Polifacético cuando menos.

Karajan tenía un ego inflamado, insondable e infinito, y una atención al detalle igualmente obsesiva, también sobre su propia imagen, hasta el punto de someterse a varios estiramientos faciales para mitigar, en la medida de lo posible, los estragos de los años en su rostro. Los melómanos más mordaces sostenían que, desde las localidades más cercanas, teniendo en cuenta que el director de una orquesta dirige de espaldas a la audiencia, se percibían claramente las cicatrices de tales procedimientos estéticos justo detrás de sus orejas.

Fernando Carlos Redondo Neri dirigió la orquesta del Real Madrid desde 1994 al año 2000. Llegó procedente del Tenerife, ese equipo de infausto recuerdo más de 30 años después, desde donde llegó junto con Jorge Valdano, nuevo inquilino del banquillo madridista tras el estallido de Benito Floro en Lérida y un trimestre del interino Vicente del Bosque.

Redondo fue la exigencia principal de Valdano, que lo veía como el vértice del mediocampo en rombo que quería implantar en el Bernabéu. Los otros tres puestos los ocuparían, en teoría, Míchel por la derecha, Martín Vázquez por la izquierda y el recién llegado, suspiro, Michael Laudrup. El único que se mantuvo inamovible fue el danés, pues Redondo, lesionado por Mendiguren en pretemporada, tuvo que ceder su lugar a Luis Milla, Míchel, con un ligamento cruzado roto, fue suplido por Luis Enrique, y Martín Vázquez se vio adelantado por la pujanza de un aparente descarte, como fue el cántabro José Emilio Amavisca.

Redondo fue la exigencia principal de Valdano, que lo veía como el vértice del mediocampo en rombo que quería implantar en el Bernabéu. Era el mediocentro total, el único jugador que, junto con Mauro Silva, he visto manejar por sí solo un centro del campo, conjugando tareas de robo y organización

El juego aseado, inteligente y sin artificios de Luis Milla fue suficiente para inflamar un debate en el que se sostenía que el Real Madrid jugaba mejor con él que con Redondo, para que vea usted, estimado lector, que estas cosas de la prensa vienen de antiguo. El argentino, un tallo de 187 cm, tenía un manejo de balón superior al turolense, con una zurda técnicamente impecable, abarcaba mucho más campo y, aunque se prodigaba mucho menos de lo que hubiéramos deseado, poseía un disparo muy estimable. El despliegue físico de Redondo debía mucho a su imponente físico y el excelente manejo que tenía del mismo. No sólo su colocación y su forma de proteger el balón con el cuerpo eran impecables, sino que sus codos, sacados hacia fuera, constituían un argumento disuasorio enormemente convincente a la hora de desaconsejar a un contrario disputar un balón al argentino. Era el mediocentro total, el único jugador que, junto con Mauro Silva, he visto manejar por sí solo un centro del campo, conjugando tareas de robo y organización, interrumpiendo las jugadas del contrario e iniciando las de su propio equipo con igual pericia y excelencia técnica y táctica.

A todo lo anterior, se unía, en el plano estético, una melenita que le valía las críticas de los futboleros menos permeables a las nuevas manifestaciones capilares. Desaparecían los centrales con bigote y venían la España de las perillas del Mundial 94 o la melenita de Redondo, cuyo recuerdo arquetípico lo incluye con el 6 del Real Madrid a la espalda, pisando un balón y colocándose detrás de las orejas unos pocos pelos que se le habían venido al rostro, imagen icónica donde las haya.

Precisamente de la selección argentina vino la primera polémica a cuenta de ese pelo unos pocos años después, cuando el seleccionador Daniel Passarella decidió exigir a sus jugadores llevar el pelo corto. Redondo hizo bandera de su melena y se negó, lo que le valió su exclusión de la albiceleste. Ello redundó en que el jugador estuviera centrado exclusivamente en su club, regalándonos exhibiciones como la vuelta de semifinales de Champions de 1998, en la que él, en solitario, dio la mayor muestra de aplastante superioridad que hayan visto mis ojos de un jugador sobre el resto del equipo contrario. Simplemente aburrió al Borussia Dortmund. En ese Wesfallenstadion, Redondo decidió que no pasaba nadie, daba igual que fuera Andy Möller, Matthias Sammer, Stéphane Chapuisat o el balrog de Moria. Se quedó con el balón, robó todo lo que tuvieran los contrarios y no me extrañaría que también se llevara las bombillas del estadio.

En la temporada 99-2000, convulsa como pocas, y ya con el pelo corto, don Fernando Carlos llegó a Old Trafford con el Real Madrid. El resultado de la ida en el Bernabéu fue de 0-0, y el partido iba 0-2 con un gol de Keane en propia meta tras una de las tradicionales galopadas del Orzowei gallego Míchel Salgado, y otro de Raúl. En ese momento Redondo hizo “lo” del taconazo. Creo que huelga cualquier descripción adicional, ya saben, el gol lo empujó Raúl y 0-3. Nuevamente, nuestro argentino sacó su superioridad física, técnica, táctica e incluso intelectual, y dejó al Manchester United preguntándose qué estaba pasando, cómo era posible que ese Real Madrid que había cambiado de entrenador a media temporada, que jugaba con tres centrales como un equipo pequeño y que tenía un mediocampo formado sólo por Redondo y por el inteligentísimo e infravalorado Steve McManaman, les estuviera sobando el morro en el Teatro de los Sueños.

Los genios esconden cosas detrás de sus orejas, da igual a qué se dediquen, pero siempre resultan revolucionarios, ya sea llevando la música sinfónica a las masas, y elevando a Wagner a nuevos niveles, o redefiniendo el puesto de centrocampista y dejando a Henning Berg en la estacada con un taconazo que, por derecho propio, es historia del Real Madrid, igual que su autor, don Fernando Carlos Redondo Neri, “el Príncipe”.

 

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Recuerdo el verano de 2021, cuando parecía que Kylian Mbappe iba a ser jugador del Real Madrid. La mayoría de madridistas decían que, si era necesario, lo intercambiaban por Vinícius. Vini acababa de terminar su tercera temporada en el RealMadrid y, a pesar de mostrar desparpajo, regate e ímpetu, provocaba para algunos más dudas que certezas. Recuerdo sus fallos de cara al arco y sus constantes dudas en la toma de decisiones.

Vini De Paul

Quizá fue el fichaje frustrado de Mbappé ese verano, junto a la eterna confianza de Florentino Pérez en él, lo que impulsó a Vinícius a ser quién es hoy. Pero también lo fue la llegada de Carlo Ancelotti, que fue el que supo sacar el máximo rendimiento de Vinícius Jr. El astro brasileño terminó la temporada 20/21 con 6 goles y 3 asistencias. En la 21/22, Vinícius cerró la temporada con 21 goles y 20 asistencias, incluyendo un gol en la final de la Champions, y octavo en el ranking del Balón de Oro.

Durante las siguientes dos temporadas, Vinícius mantuvo el nivel con registros similares pero apareciendo aún más en las grandes citas. Fue clave en la consecución de la trigésimo sexta liga y la décimo quinta copa de Europa. Estos títulos, junto a sus 24 goles, lo mantienen como el máximo favorito a llevarse el Balón de Oro.

Pero ahora llega Mbappé, probablemente el mejor futbolista de los últimos años, ansioso por ganar títulos. Kylian ha brillado en la banda izquierda, pero ha demostrado también que es capaz de marcar goles de muchas maneras, incluyendo por derecha y como delantero centro. Para algunos existe el debate de quién debería de ser el dueño de la banda izquierda pero, viendo la evolución de ambos futbolistas, para mí no hay debate.

Con los dos ya consagrados en la élite, Vinícius ha demostrado ser un extremo más puro, capaz de regatear en carreras largas y en carreras cortas, y capaz de terminar cualquier jugada llegando a línea de fondo. Mbappé es más letal en carreras cortas y tiene más recursos en espacios reducidos. Además es mejor de cara al arco y mete más goles. Ha marcado más de 30 goles en cada una de las últimas 4 temporadas en Liga y Champions. Dicho esto, si Ancelotti mantiene el esquema de la temporada pasada, el 442 en rombo, Vinícius por la izquierda y Mbappé por dentro se van a complementar a la perfección.

Bendito problema tiene Ancelotti, y maldito problema tienen los rivales del Real Madrid.

 

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Buenos días, amigos. En la prensa patria todo es ya cuenta atrás de cara al partido de cuartos de final de la Eurocopa entre España y Alemania, que tendrá lugar el viernes a las 6 de la tarde, por si aún no os habéis enterado. La Galerna es madridista y por tanto apátrida, pero no se nos escapa que gran parte de nuestros lectores son españoles y estarán tal vez expectantes ante partido tan trascendente, apoyando a la España de los rutilantes Williams y Yamal. Nos parece bien.

Tampoco se nos escapa que nuestros lectores son gente bien informada, que considera a este equipo el equipo de la RFEF más que el equipo de su nación y sabe de las atrocidades corruptas de la RFEF, arbitrajes incluidos. Este segmento de nuestros lectores no apoya a la selección nacional española, o bien directamente pasa de ella, abrazando ese desapego que ya dura mucho, quizá demasiado. Pues también nos parece respetable y bien, qué queréis que os digamos.

Luego están nuestros lectores no españoles no vinculados emocionalmente, en modo alguno, a los hombres de Luis de la Fuente, que apoyarán a otras selecciones, por ejemplo a la Brasil muy conformada por jugadores madridistas que ayer sufrió un expolio de dimensiones siderales con el penalti vilmente birlado a Vinícius en el trascendente encuentro ante Colombia. Como consecuencia de ello, se verán las caras con la potente Uruguay de Fede Valverde en cuartos de la Copa América.

Las rotativas cerraron anoche, no obstante, antes de que se conocieran estos últimos pormenores, por lo que no están reflejados en las portadas del día, las cuales, como decimos, se centran casi exclusivamente en la cuenta atrás hacia el partido del viernes.

Marca lo afronta por el lado del relevo generacional que se insinúa en este duelo hispano-germano, con jóvenes promesas en ambos lados de la batalla que están tomando el relevo de las viejas glorias, jugadores tan imaginativos y talentosos como los que aparecen en la fotografía. Menos mal que algo de sitio deja también As en la portada a Arda Güler, otro pelotero joven e inmensamente creativo que ayer participó de manera decisiva en la clasificación de Turquía para cuartos. Los dos goles de su selección vinieron de sendos saques de esquina sensacionalmente botados por el ya universalmente llamado TurcoMío.

Qué jugador tenemos ahí. No sólo por los córners, aunque no cabe duda de que hablamos de un aspecto crucial en el fútbol moderno: las jugadas de estrategia. Ya sin Kroos, y con Modric desempeñando un papel menor, se antoja importante contar con un especialista en esas suertes, y Arda parece dominar ésa entre otras muchas artes. Ayer jugó muy bien, con enorme sentido y a la vez plasticidad. Hay que trabajar en su físico, pues parece llegar demasiado cansado al final de los partidos, obligando a su entrenador a sustituirle en torno al minuto 70. Por lo demás, y aunque sabemos que la palabra genio suele usarse demasiado a la ligera, parece que contamos con uno de ellos. El ratio de goles marcados por minutos jugados que tiene en nuestro club es una cosa loca, y observamos también cómo saca carácter y determinación en las grandes citas.

Lo dicho: qué jugador.

Sport arrima el ascua a su sardina insistiendo que el que sí es un jugador tremendo es Lamine Yamal. Coincidimos en que, por primera vez en mucho tiempo, propendiendo como propende esta gente a inflar el hype del producto Masía,  Lamine tiene madera de extraordinario jugador, pero hombre, decir que en Alemania se le tiene "pánico" parece un tanto exagerado. Por lo demás, parece ser que Laporta cumple cinco años de mandato, con luces y sombras, siempre según Sport. Llevamos un buen rato pensando en las luces. Pasamos a enumerarlas a continuación:

 

 

El resto de portadas del día, en cambio, tampoco tienen excesivo interés, pero os las ponemos por aquí porque querréis verlas.

Lo que sí tiene interés, y nos extraña sobremanera que haya sido ignorado por los siempre atinados medios patrios, es la noticia de la continuidad de Morata en el Atleti. No sabemos si hacía falta confirmar nada, pero el delantero (y capitán de la selección española) seguirá a las órdenes del Cholo. La frase que Morata ha utilizado para reafirmar su compromiso rojiblanco ha sido muy comentada.

 

"No puedo imaginar lo que tiene que ser ganar con esta camiseta". Para unas declaraciones jugosas que nos trae el día, las portadas las ignoran. A nosotros nos pasa como a Morata, y no debemos culparnos por ello. Nos cuesta imaginar al Atleti ganando, sobre todo si Clos Gómez no se mete personalmente en la sala VAR para hacer lo que debe ser hecho.

Pasad un gran día.

 

Mi primer recuerdo de Cristiano Ronaldo proviene de la Eurocopa 2004 disputada en Portugal. El día 12 de junio arrancaba el torneo continental de selecciones con el partido entre Portugal y Grecia. El equipo heleno ganaría aquel encuentro por 1-2 y acabaría proclamándose más tarde ganador de la Eurocopa en una de las mayores sorpresas del mundo del fútbol.  En la segunda mitad, Scolari sustituyó a Simão Sabrosa por un tal Cristiano Ronaldo. Recuerdo perfectamente a los comentaristas de ese partido glosando el historial de ese chaval poniéndolo por las nubes. Al parecer, el todopoderoso Manchester United de Sir Alex Ferguson acababa de hacerse con sus servicios por 12 millones, convirtiéndose así en el traspaso de un jugador juvenil más caro en la historia del fútbol inglés. Y además, el extremo estaba destinado a acabar sucediendo a la estrella lusitana Luis Figo, con el que a su vez compartía equipo de formación, el Sporting C. P.

Sinceramente, todas esas alabanzas me parecieron exageradas. El chaval lucía el dorsal 17 y tenía un aspecto algo desgarbado. Por otro lado, era bastante alto y tenía una constitución admirable para su edad. Ni qué decir tiene que de primeras mostraba velocidad y capacidad para encarar al defensa. No se escondía y eso ya era bastante. Y, para mi sorpresa, conseguiría el único tanto de Portugal en el tiempo de añadido.  En aquel torneo, Cristiano acabaría siendo titular y llegaría a disputar la final. Creo que todos nos quedamos con el soniquete de su estrambótico nombre. También es cierto que por entonces nadie podría adivinar hasta qué punto íbamos a convivir con él en las siguientes dos décadas.

Cristiano Ronaldo en la Eurocopa de 2004 frente a Grecia

Llegados a este punto, me gustaría no ocultar algo de entrada. A mí ese chaval me caía mal. Bastante mal. Supongo que Portugal nos eliminara en la fase de grupos en aquella Eurocopa no hizo que le cogiese afecto. En esos años aún me emocionaba España.  Más allá del capítulo de selecciones, eso de que me vendieran al nuevo iluminado de turno y que además estaba llamado a jubilar a Luis Figo no me gustaba nada. He de decir que en aquella época Figo era mi jugador favorito junto a Raúl González Blanco. El luso era mi ídolo. Su fichaje galáctico me conmocionó siendo niño y es difícil asumir el hecho biológico a tan temprana edad. Por su parte, Cristiano desprendía aires de grandeza y jugaba para el Manchester United, uno de nuestros archienemigos en Europa. ¿Qué se había creído?

al principio, Cristiano me caía mal. No ayudaba que estuviera llamado a jubilar a Luis Figo, mi ídolo junto a raúl, ni que jugara en el Manchester United, uno de nuestros archienemigos en Europa

Para más inri, en un abrir y cerrar de ojos se apoderó del número 7. Heredar el número 7 en el United es tan prestigioso como hacerlo en el Madrid, pues auténticas leyendas como George Best y Éric Cantona llevaron el dorsal. También lo portaba su capitán David Beckham hasta que Florentino se lo arrebató a Ferguson para sumarlo a la iniciativa galáctica. En los seis años de Cristiano en Manchester, el mundo del fútbol asistió a su transformación total: de ser un futbolista individualista pasó a ser el líder de un equipo de élite.

Cristiano partía como extremo habilidoso con buena pegada de balón y durante sus años en el United fue haciéndose un jugador cada vez más completo y con una especial relación con el gol. Su evolución física corrió en paralelo con su transformación en el mejor jugador del mundo: a medida que cumplía años iba ganando en poderío físico. Y no paraba de ganar: tres campeonatos de liga, varias copas y supercopas nacionales y una Copa de Europa en 2008.

Cristiano con la Champions de 2008

Para entonces su figura emergía como la de Superman: Balón de Oro, Bota de Oro, Mejor Jugador y Bota de Oro de la Premier y un largo etcétera. En definitiva, Cristiano era el mejor jugador del planeta fútbol. Y el más mediático. Las marcas se lo sorteaban. Tenía algo de dios del Olimpo. Su cuerpo estaba esculpido y tenía el carisma de los grandes de la historia del deporte tipo Michael Jordan. Con el estadounidense le unía también que Nike le reservaba toda una gama de productos bajo su marca. CR7 era su simbología y su pasaporte crematístico. Pero lo fundamental era su mentalidad. Como Jordan, Cristiano era ya un animal competitivo a sus veintipocos años. No contento con la gloria, el de Madeira quería aún más. Era insaciable.

¿Y qué anhelaba? La gloria eterna. ¿Y qué es la gloria? El Real Madrid. Así fue como en el verano del 2009 recaló en Chamartín el ídolo portugués. Su traspaso batió todo los récords y su presentación desató la locura. El 6 de julio del 2009, un Bernabéu lleno hasta la bandera dio la bienvenida a su nuevo jugador. La expectación era total. Al estar el 7 ocupado por Raúl González Blanco, Cristiano escogió el 9. Y, en un guiño del destino, fue Alfredo Di Stéfano quien le entregó la camiseta. La Saeta Rubia le daba la alternativa. Aún nadie era del todo consciente de hasta qué punto aquel acto era tan sagrado como real.

Cristiano, Florentino y Di Stéfano

El resto es historia. Una historia que parecía imposible de materializarse. Los números de Cristiano en el Real Madrid son absolutamente apabullantes. No en vano es el máximo goleador de la historia del club más importante del planeta fútbol. Tras ganar la Décima empalmó dos Balones de Oro consecutivos. A nivel individual y grupal, batió todos los récords. A priori, nadie en su sano juicio podría prever un rendimiento tan alto. En definitiva, Cristiano lideró al segundo mejor Madrid de todos los tiempos.

En el verano de 2018, los caminos de Cristiano y del Real Madrid se separaron. El jugador entró en un periplo muy particular donde fichó por la Juventus dejando al Madrid 100 millones, 10 más de los que costó su incorporación. Después volvió a Manchester por un corto periodo y, finalmente, acabó fichando por Al-Nassr de Arabia Saudí, donde actualmente vive en su retiro dorado.

¿Y qué anhelaba Cristiano Ronaldo? La gloria eterna. ¿Y qué es la gloria? El Real Madrid

Sorprende su obsesión por seguir batiendo récords y mantenerse en el candelero. Su participación en la presente Eurocopa supone su sexto campeonato consecutivo. Absoluto récord que aumentaría si logra hacer gol, pues sería el único jugador de la historia en marcar en seis campeonatos europeos seguidos. Hasta ahora,  su participación en la máxima competición europea de selecciones se caracteriza por aportar experiencia a una selección atestada de talento joven con jugadores como João Neves o Francisco Conceiçao y estrellas como João Felix, Vitinha, Xico o Rafael Leão.

Tras calificarse por penaltis frente a Eslovenia, Portugal disputará con Francia los cuartos de final. Sus lágrimas de emoción tras errar el penalti demuestran toda la presión que aún se autoimpone este animal competitivo. Animal competitivo que no esconde que ama a su país y ama este deporte. Y como ha demostrado durante toda su carrera, fue el primero de Portugal en lanzar en la tanda de penaltis y marcar. Otros se habrían escondido.

Gol de Cristiano a Oblak

Únicamente me sale del alma solidarizarme con el astro portugués. Cristiano Ronaldo es una leyenda viva del fútbol. A pesar de los elogios que muchos le regatean vilmente, Cristiano puede mirar a los ojos de cualquier otra leyenda y mantenerle la mirada. En el célebre pulso por quién es el mejor futbolista de la historia, Cristiano tiene todo el derecho del mundo a no achicarse ante ninguno. Tiene suficiente historial para ser considerado el mejor de todos los tiempos. ¿Alguno le puede toser?

¡Larga vida al astro portugués!

 

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Buenos días, amigos. Han pasado muchos años, pero los goles, los títulos, los logros que obtuvo Cristiano defendiendo la camiseta del Real Madrid siguen escociendo a los antimadridistas. Decimos antimadridistas pero bien podríamos denominarlos antifutbolistas o incluso antipersonas, porque el odio sarraceno vertido ayer contra el portugués es difícil imaginarlo en una mente higiénica.

Ya sabéis lo ocurrido, Portugal lo intentaba pero no era capaz de marcar gol a Eslovenia. 0-0 y prórroga. Cuando la primera parte de la misma estaba cerca de extinguirse, Diogo Jota irrumpió en el área, contacto y penalti. Para unos fue, para otros no, pero para el colegiado sí. Y Cristiano, que nunca rehúye responsabilidades, cogió la pelota para lanzarlo.

Enfrente estaba Oblak, imposible no recordar la tanda de la Undécima. En aquella ocasión todo terminó bien para Ronaldo (ayer, también, pero después), marcó el penalti y el Madrid se alzó con la primera de las tres Champions seguidas que ganó bajo el mando de Zidane.

El pasado tiene influencia en el presente y el portugués, en los instantes previos a tirar desde los once metros, probablemente se debatía entre volver a marcarle a Oblak el gol de Milán (por cierto, igual también al que le marcó a Courtois en la Décima) o cambiar de lado el lanzamiento.

Al final venció en su cabeza la opción de tirarlo igual que en la Undécima. Oblak lo paró. Cristiano falló el penalti y le inundó una pena máxima. Normal, se sentía responsable de desperdiciar una oportunidad de oro para clasificar a su país para los cuartos de final de la Eurocopa.

La reacción de Ronaldo de llorar tras el error (y acierto de Oblak) no es censurable bajo ningún punto de vista sano. El histrionismo de Cristiano puede gustar más o menos, pero mofarse y faltarle al respeto como se le faltó por no marcar un penalti (solo los fallan los valientes) y sentirse triste por ello es reprobable.

Todos los antis salieron en tropel a reírse de él sin esperar siquiera a que concluyera el encuentro. Cristiano, que es más fuerte que todos ellos, tuvo el valor de lanzar el primer penalti de la tanda, pues durante la prórroga no se movió el marcador.

La decisión de hacia dónde tirar era aún más complicada que antes, pero Ronaldo no se achantó y la clavó al otro lado. Su equipo volvió a vencer. Hace ocho años fue el Madrid y ayer, Portugal, pero el final fue el mismo: Cristiano ganó mientras una horda de perdedores se quedaban cariacontecidos.

Cabe destacar que buena parte de la responsabilidad del pase a cuartos de Portugal la tuvo su guardarred, Diogo Costa, que detuvo tres penaltis seguidos. Bárbaro.

Portada As

Parece que en As también hay quienes no han superado aquellas dos Champions que el Madrid ganó al Atleti y todo lo que logró Cristiano con el Madrid, y prefieren mofarse de Ronaldo y de toda Portugal con su portada. Habrían podido destacar que el luso no se vino abajo tras el error y que su gol en la tanda contribuyó al pase de su selección, o bien la inconmensurable actuación del Diogo Costa. Pero no, prefieren quedarse con el instante de rabia y pena lógica de Cristiano tras errar el penalti y titular «A cuartos llorando».

A cuartos llorando, sí, pero a cuartos. Ja. Ande yo caliente, y ríase la gente.

Hay que resaltar también la inmensa cobardía que supone mofarse de uno de los más grandes de la historia a sus 39 años. Es innegable que se encuentra en su decadencia, no se puede luchar contra la biología, pero está compitiendo al más alto nivel futbolístico mundial frente a un puñado de los mejores jugadores del mundo. Otros con su edad llevan tiempo en casa o beneficiándose de torneos y premios amañados de manera obscena.

Bravo por Cristiano. Los antis nunca van a superar el trauma que les produjeron sus victorias. Además, ¿qué sentido tiene para un aficionado —pongamos del Atleti— celebrar que un jugador que ya no está en el Madrid desde hace años falle un penalti que solo beneficia a una selección que no es ni la de su país? ¿Van a recuperar alguna Champions perdida? En fin, hay mentes que funcionan así.

Portada Marca

Marca, además de a Cristiano, incluye a Mbappé en su portada. Ambos «Avanzan por la ruta de España», como titulan. Franceses y portugueses se clasificaron, como sabéis, y se enfrentarán el viernes a las 21 horas, después del España-Alemania. Tarde-noche entretenida.

El partido de Francia fue una penitencia por un pecado muy gordo que debimos de cometer quizá en otra vida. Deschamps tiene un mérito enorme, pues conseguir hacerlo tan mal con los mimbres prodigiosos con los que cuenta es dificilísimo. Bélgica estaba tan horrorizada con el juego gabacho que se marchó gol para dejar de sufrir y evitar la prórroga. Quizá por lo espantoso de la labor de su técnico y por esas cosas raras que tiene el fútbol, los galos son aún más candidatos a ganar el título.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

La prensa del FC Barcelona publica dos periódicos que en realidad no son dos sino uno. Mundo Deportivo y Sport son la misma portada con algunas diferencias: Nico Williams y las pajas mentales que se hacen con su fichaje. Aunque visto los planes del Gobierno de implementar una cartilla de racionamiento para el porno, quizá deban deponer su actitud.

En resumen, los dos diarios catalanes se ilusionan con la hipotética llegada de Nico al Barça, pero se lamentan de que para ello sea necesario pagar dinero. Una lástima.

Pasad un buen día.

Nacho y Joselu se marchan a hacer las Arabias y uno, que es sentido, se queda con un pellizco en el corazón. Sobre todo por Nacho, que lleva con nosotros más tiempo, pero también, claro, por Joselu, que se ha hecho querer a lo largo de este año y al que se le debe como poco un asa de la Copa de Europa que el Madrid ganó hace un mes en Wembley.

Los aficionados naturalizamos la presencia de los futbolistas en nuestras vidas como si fueran de la familia o amigos porque, la verdad, casi que lo son, desde luego mucho más importantes que cantidad de tíos, cuñados y primos a los que se ve de higos a brevas y por compromiso. De esa manera nos referimos a ellos y los tratamos, con el cariño de la intimidad. Y del mismo modo nos dolemos cuando un día, por lo que sea, al fin y al cabo así es la vida, la abandonan. Nacho y Joselu salen de casa y se van al mundo. Nosotros nos quedaremos aquí y diluiremos la nostalgia en el gin-tonic de la victoria, que es el vicio con que el madridista transforma el olvido en fuerza motriz.

Joselu y Nacho

Nacho, al que hizo debutar Mourinho en aquellos años de la guerra, de los que tanto hace ya, se va tras ganar seis Copas de Europa. En un mes nos hemos acostumbrado a decirlo porque, no nos vamos a engañar, a comer jamón del bueno se acostumbra uno rapidísimo. Pero ganar seis Copas de Europa e igualar a Gento en la era del fútbol total y global, hiperveloz y de igualdad físico-táctica extrema, es como conquistar Marte.

Nacho y Joselu salen de casa y se van al mundo. Nosotros nos quedaremos aquí y diluiremos la nostalgia en el gin-tonic de la victoria, que es el vicio con que el madridista transforma el olvido en fuerza motriz

La hazaña de este Madrid en el que ha estado Nacho haciendo de todo, todo el tiempo, es lo más parecido que vamos a ver a que cuatro extremeños montados a caballo, muertos de hambre y con un trabuco, sometieran un continente entero de cordilleras, glaciales y junglas inhóspitas. Nacho ha salido en finales sustituyendo por lesión a Carvajal y se ha batido el cobre con los mejores delanteros de cada año en eliminatorias de vida o muerte, pero le faltaba ganar una Copa de Europa como titular. Por fin lo ha conseguido y, en buena ley, considerando su edad, ha decidido irse tras emular a Sanchís, Hierro, Casillas, Ramos y Marcelo.

Las notas del Borussia Dortmund, 0 - Real Madrid, 2

Los capitanes del Madrid moderno que han ganado la Copa de Europa son todos defensas o canteranos. Hay un patrón, una pauta, un sentido de tradición e identidad que lo mueve todo en el Madrid. El símbolo es sagrado y lo define todo. Nacho es el último soldado de un cuerpo de guardia destinado a la frontera: hombres sentados en el porche en una mecedora con una escopeta recortada que protegen la casa. Recibió el testigo de un lateral izquierdo y se lo cede a un lateral derecho.

Nacho es el último soldado de un cuerpo de guardia destinado a la frontera: hombres sentados en el porche en una mecedora con una escopeta recortada que protegen la casa

Aprendió a servir y proteger de la mejor pareja de centrales del fútbol contemporáneo, Pepe y Ramos, y siempre estuvo dispuesto a hacer lo que hiciera falta. Su compromiso tranquilo e inequívoco con el club remite a otras épocas y a otras formas, a un mundo de caballeros en extinción. Todo lo aprendido durante años de esfuerzo callado le sirvió para componer con Rüdiger una pareja de centrales torera y segura, ¡siempre por casualidad!, que le sirve para irse por la puerta grande y legar el capote de Raúl y de Ramos a un musulmán alemán cuyos padres nacieron en Sierra Leona.

Nacho y Rüdiger

Joselu es de la misma quinta de Nacho. Subió al primer equipo con él desde aquel último gran Castilla en el que también estaba Carvajal. Debutó con gol a pase de Cristiano pero no se quedó. Más de una década después regresó sin historia pero con muchos años cotizados en lo de marcar goles, una experiencia que, con la fe de los niños y el amor al escudo, le llevaron a meter los dos más importantes de su vida en cinco minutos al Bayern de Múnich en el descuento de la vuelta de las semifinales de la Copa de Europa. Después de aquello él, que sabe lo que es el mundo porque lo ha visto, decidió que la vida te hace regalos sólo una vez, que tiene ya una edad y que la bicoca de asegurar el futuro de sus hijos y nietos sableando a los saudíes es un tren que no pasará de nuevo.

Joselu sabe lo que es el mundo porque lo ha visto, decidió que la vida te hace regalos sólo una vez, que tiene ya una edad y que la bicoca de asegurar el futuro de sus hijos y nietos sableando a los saudíes es un tren que no pasará de nuevo

Ahora que está de moda sentirse orgullosos de una España representada por Lamine Yamal y Nico Williams porque son negros e hijos de emigrantes, a mí me gustaría también recordar a la España de Nacho y de Joselu, un país aún mayoritario hecho de gente normal que quiere trabajar, prosperar, vivir mejor y, por qué no, cumplir algunos sueños. La España de los Nachos y de los Joselus es la que madruga y satura al alba las rondas de circunvalaciones de las capitales del país para ir al tajo, pagar el alquiler e irse de vacaciones. La que sufre que el Estado esquilme su sudor para alimentar a un billón de parásitos y sin embargo no abandona su puesto, pues ese es el verdadero deshonor: no comportarse como hombres.

Es un país normal, o lo era por lo menos, al que están transformando en otra cosa y al que en diez años no va a conocer ni la madre que lo parió, pero que da todavía gente apellidada Mato, López o Fernández, capaz de hacer cosas grandes y hermosas. Nacho, con su carrera larga y brillante de one club man, cumpliendo escrupulosamente su deber la mayor parte de las veces en la ingrata tarea de la sustitución, y Joselu, volviendo al principio de su carrera para materializar su sueño, son la llama misma de la antorcha que en el Madrid continúa ardiendo para iluminación de todos los que vienen detrás.

 

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Ya saben que en La Galerna es habitual escribir cada cierto tiempo sobre el madridismo de diversas celebridades del cine, de la literatura, de la música, de las artes en general. Desde el madridismo de Charlton Heston hasta el de Luis Alberto de Cuenca pasando por el de Taylor Hawkins. Pero no es tan común hacerlo sobre el madridismo de un madridista, porque ya sabemos que lo posee porque lo es, pero, tras su actuación con Inglaterra frente a Eslovaquia, es menester ponderar, aún más, el madridismo de Jude Bellingham.

Domingo 30 de junio por la tarde, octavos de final de la Eurocopa. Los ingleses frente a los eslovacos. El combinado de Southgate cuenta con mejores futbolistas, pero también con él mismo, lo que iguala la contienda. A Gareth Southgate le proporcionas a Bach, Mozart y Beethoven para escribir una sinfonía y los encierra en un sótano sin ventilar a componer reggaetón.

A Gareth Southgate le proporcionas a Bach, Mozart y Beethoven para escribir una sinfonía y los encierra en un sótano sin ventilar a componer reggaetón

Minuto 25, gol de Eslovaquia. Salvo ciertos momentos que quedaban en meros espejismos, Inglaterra no carburaba. Pese a contar con buen motor, transmisión y chasis, los británicos no conseguían conducirse bien en el partido. Y cuando esto ocurre suele ser responsabilidad del piloto.

El choque avanzaba y todo seguía igual. Apareció Foden para empatar, pero en fuera de juego, por lo que el tanto no subió al marcador. Eslovaquia estuvo a punto de marcar desde el centro del campo tras un mal entendimiento entre los defensores británicos. Los eslovacos, los no pocos enemigos de los ingleses y los antimadridistas se frotaban las manos. Si caía Inglaterra, caía Bellingham. Y Jude juega en el Madrid. Y además es madridista.

Jude Bellingham, mayor decepción de la Eurocopa para Marca

Como saben, Bellingham no había hecho nada en la Eurocopa, salvo decidir con un gol el único partido de la fase grupos ganado por los súbditos de Carlos III. También le otorgaron el MVP. Nada, menudencias.

El encuentro apuntaba a un partido de esos que pueden durar más tiempo que la Guerra de los Cien Años e incluso así uno de los dos equipos —Inglaterra— no conseguiría marcar gol.

Los pupilos del Gareth malo (futbolísticamente hablando) lo seguían intentando. Un remate de cabeza de Kane se marchó desviado por muy poco y Rice estampó un pelotazo en el palo cuando restaban apenas diez minutos para llegar a los 90 minutos.

En esta Eurocopa Inglaterra cuenta con una nueva arma: Jude Bellingham tras impregnarse de madridismo una exitosa temporada entera en el Real Madrid

El final se prolongaría seis minutos más. No obstante, pese a tener en sus filas a Kane (Bota de Oro), y a Foden, Rice, Walker, etc., el tradicional looserismo de la selección inglesa no invitaba al optimismo.

Pero en esta Eurocopa Inglaterra cuenta con una nueva arma: Jude Bellingham tras impregnarse de madridismo una exitosa temporada entera en el Real Madrid.

92’ y 48’’, Modric botó un córner, Ramos cabeceó…, perdón. 94’ y 34’’, Walker sacó de banda, Guehi peinó para atrás y ¡boom!, Bellingham de chilena empató el partido en el último suspiro (afortunadamente Gil Manzano ya no estaba presente, por deméritos propios, en la Eurocopa).

Define aura, define 'clutch', define arte. #eURO2024

JUDE VICTOR WILLIAM BELLINGHAM CON EL GOL DE TORNEO EN EL 95' PARA SALVAR A INGLATERRA pic.twitter.com/kpPlDrWDaA

— Teledeporte (@teledeporte) June 30, 2024

Menudo garethazo, como tuiteó Luis Montero Manglano. Por Gareth el bueno, claro está, no por el Gareth con apellido de estación de Metro de Alcorcón que dirige la selección británica.

Puro madridismo, final inglés made in Real Madrid by Jude Bellingham. Encima, de blanco.

A partir de ese momento, a Inglaterra se le puso cara de ganadora. Tras el golazo de Jude los ingleses sabían que iban a vencer el partido, como lo supo el Madrid tras el robo de Karim a Donnarumma, después del gol con la puntita de Rodrygo al City en el 22 o nada más remachar Joselu el despeje de Neuer.

Incluso los tristes ojos paulmccartianos de Kane parecieron tornarse alegres y, con su nueva mirada de superhéroe gracias a la inyección de madridismo de Bellingham, se encargó de marcar el 2-1 definitivo.

En lugar de sonar el God save the King se escuchó el Jude save the team.

Jude Bellingham consiguió hacer sentir a un país lo que es ser del Real Madrid

A ganar así solo se aprende en el Real Madrid, y aunque esto pueda parecer una opinión es un dato. Contar con futbolistas elegidos en torneos como la Eurocopa es una ventaja sustancial. La victoria, además, puede suponer un punto de inflexión anímico que dé alas al combinado. No es raro que los vencedores de este tipo de campeonatos vayan de menos a más.

Ayer Bellingham internacionalizó (más) el madridismo, exportó el espíritu blanco de la camiseta del Real Madrid a la zamarra de Inglaterra.

Jude Bellingham consiguió hacer sentir a un país lo que es ser del Real Madrid. Ponga un madridista en su vida.

 

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Buenos días, amigos. Al momento del cierre de estas líneas, nos ha sido imposible conocer la autoría del gol que llevó a Inglaterra, de milagro, in extremis, a la prórroga ante Eslovaquia, prórroga de la que saldría triunfadora merced (ahora sí, ahora sí lo sabemos) a un gol de cabeza de Harry Kane.

No hemos podido saberlo, y eso que fue un golazo, de chilena o semichilena, cuando ya se preparaban las rotativas (es un decir, aunque también) para destripar a la selección del fácilmente destripable Southgate a cuenta de lo que ya se descontaba, es decir, la eliminación de sus hombres a manos de Eslovaquia, una selección con poco más que ofrecer que voluntad y estajanovismo, a raudales, eso sí, pero poco más. Ardía ya en críticas la Pérfida Albión cuando de pronto alguien, a la salida de un córner, de espaldas a la portería, impulsó el balón desde los cielos al fondo de la meta de los centroeuropeos, con un remate deslumbrante.

Pero ¿quién lo llevó a cabo? Imposible saberlo. Imposible saberlo porque nosotros, como gente de orden que somos, tenemos por principal fuente de información al diario Sport y sus portadas. El afamado diario deportivo barcelonés es para nosotros la santa biblia en lo que respecta a cuestiones balompédicas, y Sport no sabe quién marcó ese gol, arrastrándonos a nosotros en su ignorancia. Damos por hecho que, si Sport no sabe quién anotó ese tanto crucial al borde del fin del partido, sólo puede ser porque nadie más lo sabe. Una hipótesis a partir de la cual se conociera de manera global el autor de dicho gol, y ese nombre estuviera dando la vuelta al mundo pero Sport se negase a traerlo a portada por pura rabia, debida a su vez a la tirria enfermiza que Sport tiene por el club que paga la nómina de ese jugador, se nos antoja inconcebible.

No, Sport nunca haría algo así. Nunca se permitiría hacer el ridículo de ver cómo el universo se llena por doquier del nombre de un futbolista superlativo, al que todo el planeta admira, mientras ellos no tienen ni la decencia de escribir su nombre, llevados de sus complejos enfermizos. Definitivamente: si Sport no incluye en su portada el nombre del autor de ese gol, sólo puede ser porque se trata de un autor desconocido. Es un gol anónimo, como el Lazarillo de Tormes.

Sport reserva la mayor parte de su portada al éxito brillante de la selección española de fútbol, que se plantó con lustre en los cuartos de la Eurocopa merced a su goleada por 4-1 frente a Georgia, y nos parece de toda justicia que así sea, como también ocurre con el resto de portadas del día. Pero ¿quién marcaría el gol de chilena que llevó a Inglaterra a la prórroga y, con ella, al triunfo? Ni idea. ¿Quién te escribía versos? Dime, niña, ¿quién era? ¿Quién te mandaba flores por primavera? Si nos atenemos al mínimo recuadro que Sport reserva al asunto, justo debajo del "Lamine y Nico Williams lideran a España con dos asistencias y un gol ante Georgia", no se sabe. No se puede saber: "Inglaterra se salva en la prórroga". Bien, pero ¿gracias a quién llega a la prórroga?

Imposible saberlo. Puede que fuese un gol que se marcara solo. No sería la primera vez que tal cosa sucede. En 1993, un sacerdote uzbeko otorgó al Espíritu Santo la autoría de un gol en el Rayo de Taskent-Deportivo de Nukus del campeonato nacional de liga. Bien es verdad que dicho sacerdote fue inmediatamente apartado de sus funciones por edicto papal o similar, pero la adjudicación se propuso. Quién sabe si no nos encontramos ante otro caso de esotéricas resonancias.

El resto de diarios deportivos dedican también sus cubiertas a la gran victoria de España ante Georgia, que la sitúa en cuartos, donde se enfrentará a la anfitriona Alemania. España sufrió al encajar un gol tempranero, pero en ningún momento hubo dudas respecto a qué equipo se alzaría con el triunfo. La diferencia de calidad es excesiva. Aunque cabe resaltar que aún no se ha enfrentado a una selección que sea potente en el aspecto ofensivo, donde habrá que verla, España ha ofrecido de momento un juego vistoso y vibrante en esta Eurocopa, con estiletes como Nico Williams y Lamine Yamal que, en efecto, están conquistando el corazón de los aficionados al fútbol. El mediocampo se está mostrando también inexpugnable, con unos espléndidos Rodri y Fabián, mejor secundados por Olmo que por Pedri. España tiene derecho a soñar, si bien el equipo de Kroos se antoja un hueso demasiado duro de roer.

Pero ¡oh, qué sorpresa! Resulta que tanto As como Marca, e incluso Mundo Deportivo, sí se las apañan para poner el nombre del goleador misterioso del encuentro de Inglaterra, que resulta no ser otro que Jude Bellingham. ¿Cómo lo habrán conseguido? Ya nos extraña que alguien haya adelantado a Sport en la captación de la noticia. Incluso, en cierta ocasión, acusaron al padre de un árbitro de ser madridista, mucho antes de que el mundo lo supiera. Nos extraña, la verdad, que esta vez los amics de Sport hayan estado algo lentos. El caso es que los jugadores del Madrid, Bellingham incluido, no parecen estar haciéndolo del todo mal en la Eurocopa y la Copa América, a juzgar por los premios individuales cosechados.

Pasad un buen día.

 

Kylian y Cristiano esperando a Toni…

 

Temblorosos de felicidad tras la segunda goleada española en la Eurocopa, 7-1 global a Croacia y Georgia, la semana arranca con Francia y Portugal. Kylian primero y Cristiano después: entretenido. Rumbo al España-Alemania, primer partido serio para ambas selecciones. El riesgo de que sea el último de Toni Kroos es grande.

Hombre, si pensamos que tiene casa en Palma desde hace tiempo, que seguirá viviendo en Madrid, que la cosa española le ha calado, bastó ver a su señora esposa e hijos el día de su homenaje, lo que le quiere el pueblo madridista, pueblo numerosísimo, pues no estaría mal. Vamos, si tiene que cortarse la coleta que lo hagan Carvajal, Nacho y Joselu y no otra gente, sin duda buena, pero que no sería lo mismo. Si ganamos, esos tres deberán levantarlo a hombros y no soltarlo hasta la ducha.

Kroos

Fiel a lo mío, veo ese partido 50-50 y me da miedo que Toni es un experto en salir victorioso de situaciones complicadas. Y tiene a Rüdiger a sus espaldas. España ha jugado mejor, pero esos pierden poco. La ventaja es que no juegan solos: los demás alemanes sí palman. Por ejemplo, los del Bayern, y no son ganas de molestar.

Si ganamos a Alemania, Carvajal, Nacho y Joselu deberán levantar a hombros a Kroos y no soltarlo hasta la ducha

Esa cosa del Madrid… Ayer estaba Jude de vacaciones, y le hubiera ido de perlas, y zas. Iban a tirar el último córner y lo pensé: marca él con la minga. Fue de espaldas, o sea, parecido. Luego me emocionó el gol de Kane, que a punto estaba de perder otro torneo. No ha ganado ni uno la criatura. Kane: el tío que como no lo fichó el Madrid muchos de nuestros grandes expertos aseguraron que no ganaría nada. El Madrid. La última temporada, digo. En fin…

Chilena de Bellingham con Inglaterra

‘Quícir’, Toni ante los dos ‘fútboles’ de su vida, el alemán y el español. Veremos. Algo está claro: sin él, Alemania igual no habría pasado el corte, le pasó en el último Mundial. Y anda que no corrieron a recuperarlo. Con él es otra cosa. Pues lo dicho: veremos.

Y hoy nos entretendremos con Francia y Portugal. Vienen calientes. Uno no pasó del empate con Polonia y la unidad B del otro palmó con Georgia. La duda está en si reaccionarán ante belgas y eslovenos. De momento, los cuartos esperados se van configurando, pues que Suiza tumbara a Italia no es sorpresa. Luego el riesgo de tortazo de franceses y portugueses aumenta: no hay torneo sin un batacazo gordo.

Los cuartos esperados se van configurando, pues que Suiza tumbara a Italia no es sorpresa. Luego el riesgo de tortazo de franceses y portugueses aumenta: no hay torneo sin un batacazo gordo

Kylian necesita lo que Bellingham, que su equipo le facilite la vida, que problemas se los pongan los rivales. Jude está perdiendo años de vida en el campeonato: cuerpo a tierra que vienen los nuestros. Curioso los jugadores del City: en su club vuelan, aquí parecen veteranos. Deben tomar un Cola-Cao distinto...

A la Tortuga le pasa parecido. Si le ponen a Camavinga se llevaría una alegría, no parece. Tampoco a Mendy. Con su nariz a la ‘virulé’ verá cómo los sospechosos de costumbre se hinchan de meterle centros a la olla por arriba. Pobrecillo. Normalmente ganarán a los belgas, siempre vísperas de mucho y días de poco. Quizá algún día, hoy mismamente, romperá su racha. ¿Qué sería Francia con Zidane? Lo sabremos si palman hoy.

Mbappé y Deschamps

Y luego el 7, en sesión de noche. Delante Oblak, ya le hizo suyo en partidos Madrid-Atleti. Portugal, la versión buena, me gusta. Debe ganar a Eslovenia y meterse en cuartos. Falta el golito de Cristiano, el tío que dejó el sol de Arabia para volver a la élite y hacerlo en primera línea de combate. Junto a Pepe, que tío.

Hablando de centrales, esta semana dicen que se cerrará lo de Yoro por el Madrid. Es decir, Rüdiger, Militao —que está jugando buena Copa América, otro pasito en su recuperación—, cuando vuelva Alaba y él, otro crío francés, serán eso, los centrales del Madrid el curso que hoy empieza. Quedamos pues a la espera de si llega o no Davies. No sé… El secretario técnico del Madrid y colaboradores no tiene mal gusto. ¿Campeones de todo? No se fíen. Leo que habrá celos en el vestuario y otras maldades horribles. Pues nada: el Madrid, lo primero, que asegure la permanencia.

 

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