Buenos días, amigos. Al término del histórico partido que vivimos anoche en el Bernabéu, donde se consumó una nueva remontada (y una de las más espectaculares), el Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, se lanzó a confesar que el último gol del partido, el que coronaba el hat trick de Vini Jr., le había recordado a Pelé.
A nosotros, con toda la admiración y el respeto que le tenemos al Buitre, nos parece que se quedó corto. Vinícius Jr. será más importante que Pelé. No es descartable que ya lo esté siendo. Los gustos estéticos son intransferibles y siempre hay que guardar respeto por los rankings que arroja la posterioridad, pero lo que a su edad ha conseguido ya el brasileño (el de ahora) no tiene parangón. Ser el principal puntal de todo un Real Madrid en el logro de dos dobletes liga-Champions es hazaña que te ha de situar por fuerza en el umbral de la gloria balompédica, cuando no instalado ya dentro de ella. Además ha logrado más títulos que sazonan aún más su palmarés.
Desde el punto de vista estrictamente individual, Vinícius ha recuperado el gusto por un fútbol espectacular que el propio fútbol había extraviado. Nadie ha combinado máxima excelencia técnica con tenacidad como lo está haciendo él.
Marca le brinda hoy su portada. Le ha brindado otras antes. ¿Las consignamos, aquí y ahora, a efectos de contraste? Nah. No es día para pasar facturas. Es día para gozar del mejor jugador del mundo, cuya descomunal exhibición llevamos aún en la pupila.
“Vinícius es de oro”, titulan los de Gallardo, en alusión poco audaz al premio individual, el más prestigioso de la industria, que con toda probabilidad va a recibir el próximo lunes. En La Galerna tenemos escaso aprecio por los premios individuales dentro de este deporte colectivo que amamos y se llama fútbol, pero este galardón, de concretarse el lunes, sí lo vamos a celebrar. Será un Balón de Oro que el Madrid ha fabricado, invirtiendo en él cuando apenas era un niño y moldeándolo como su gran estrella de la tercera década del siglo, y más allá.
Hagamos un experimento. Estadio Santiago Bernabéu. Últimos cuarenta años (para aquellos que tengan la suficiente edad y memoria). Confeccionemos un Top10 de las mejores actuaciones individuales de un jugador en dicho escenario, las mejores que han visto nuestros ojos. Podemos especular sobre sus compañeras de ranking, pero no hay modo de no incluir en esa relación dos exhibiciones de aquel a quien Fred Gwynne, parece que fue ayer, bautizó como Salpiquinho: su partido contra el Bayern del año pasado y lo que hizo anoche.
As también abre con una foto de Salpiquinho, aunque su titular va más por lo mítico. Es otra opción, igualmente válida. La historia de ayer es la épica colectiva dándose la mano con una gesta personal de las que marcan una época.
Os dejamos con la prensa cataculé, que hoy se anticipa al partido de Champions contra el Bayern de los de Flick. A destacar el recuadrito que Mundo Deportivo dedica a lo de ayer en Chamartín: “Los alemanes se dejan remontar un 0-2 al descanso”.
“Se dejan remontar”.
Otra perla para los anales (nunca mejor dicho). Hay que quererles.
Pasad un buen día.
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-Courtois: SOBRESALIENTE. Sus milagros serán estudiados para una pronta canonización.
-Lucas Vázquez: NOTABLE. Compensó su error en el primer gol con un gol de puro corazón. Es el escudo.
-Mendy: APROBADO. Muy discreto.
-Militao: APROBADO. Más entonado en el segundo tiempo, como todos.
-Rüdiger: NOTABLE. El loco siempre debe tener protagonismo en la locura.
-Modric: NOTABLE. Siempre puso orden y cordura.
-Valverde: NOTABLE. Incansable.
-Bellingham: APROBADO: Discreto, aunque siempre tiene empaque.
-Mbappé: NOTABLE. Siempre inquietó.
-Rodrygo: APROBADO. Abnegado.
-Vinicius: MATRÍCULA DE HONOR. El mejor jugador del planeta, y el más insistente en serlo.
-Camavinga: APROBADO. Dio frescura y dinamismo.
-Güler: NOTABLE. Sublime en el último gol.
-Ceballos: sin calificar.
-Ancelotti: NOTABLE. No sabemos qué hizo en el descanso pero, sin cambios de jugadores ni de posiciones, amasó la remontada.
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Lo cómodo sería decir que volvió a aparecer la épica, plegarse al cliché que el cronista tiene apalabrado con su falta de capacidad para explicarlo. Lo que sucede es que en este caso la épica va a ganar el Balón de Oro dentro de unos días, para ofuscación de la España fea.
Anda el Madrid buscándose a estas alturas de la temporada, que son avanzadísimas si miramos fríamente el número de partidos, pero incipientes si consideramos hasta cuándo va a durar. En esta búsqueda alineó esta vez Ancelotti a Modric junto a Valverde con los cuatro fantásticos por delante.
A los cinco minutos remató Guirassy con algún peligro, si bien no tardó el Madrid en cercar a los alemanes, bien es cierto que de modo no muy amenazante. Pronto se vio una presión arriba de las que querríamos ver con más frecuencia. El Madrid jugaba con agresividad y ambición, con un Mbappé entonado y un Modric impartiendo magisterio. Se sucedieron los córners y las faltas laterales sin fruto. Sin embargo, sacando el balón desde atrás el equipo volvía a abusar del balón largo, y la presión alta volvió a revelarse pronto como lo que suele ser: un arreón extemporáneo más que un método. Tal vez sea porque Ancelotti, según confesión propia, no ve al equipo físicamente a tono para ejercer dicha presión de manera sostenida.
Pese al prometedor comienzo, el primer tiempo no tardó en deslizarse hacia los terrenos de lo inane. En desagravio cabe decir que el Dortmund tampoco parecía capaz de inquietar. Ninguno de los dos equipos hacía honor a la vocación vertical que se le supone a ambos.
Al filo de la media hora, la falta de contundencia en un despeje por parte de Lucas Vázquez desembocó en el premio para un Borussia que casi ni lo había buscado. Malen no perdonó tras la inteligente asistencia de Guirassy. Sin tiempo para recuperarse, el propio Malen se internó ante la pasividad de Mendy para servir en bandeja el segundo gol a Gittens.
El Madrid reaccionó bien ante la hecatombe, como si la necesitaran para que el escudo se perfile en la pupila. Bellingham remató a las manos de Kobel un balón parecido a aquel que le sirvió Alaba contra el Nápoles. Solo la mala suerte, a renglón seguido, impidió que un doble remate de Rodrygo y Bellingham se estrellara por dos veces en el larguero. En honor a la verdad, hay que reseñar también que el Dortmund pudo sellar una goleada de escándalo a continuación. Courtois tuvo que acudir a su cita (nunca a ciegas) con el milagro por dos veces, a pies de nuevo de Gittens. Pero el 0-2 era suficientemente traumático, y así lo rubricaron el árbitro con el silbato y el Supremo Hacedor con su no siempre feliz voluntad.
Claro que Dios tenía otros planes, no por cotidianos para el Madrid menos prodigiosos.
Lo cómodo sería decir que volvió a aparecer la épica. Lo que sucede es que en este caso la épica va a ganar el Balón de Oro dentro de unos días, para ofuscación de la España fea
0-2 al descanso. Lo único positivo era la certeza de que solo cabía apelar a la épica y al código genético. La cosa solo podía acabar en escalón al cadalso o sucursal de la gloria. Ya sabemos cómo acabó.
Para estupor de todo el mundo, Ancelotti no metió ningún cambio en el descanso. Pero le saldría bien y por tanto estuvo bien.
Las caras en el salida del túnel de vestuarios tampoco invitaban al optimismo, como no lo fueron los primeros minutos. Abatido, el Madrid no daba señales sino de desconcierto frente a un Dortmund que porfiaba en su buen tono. En una buena jugada entre Modric y Mendy, Lucas Vázquez obligó a intervenir a Kobel. Un Vinícius flojo hasta ese momento tiró flojo también a las manos del suizo, que lógicamente no se daba la menor prisa en sacar de puerta. Tampoco se la dio el Dortmund en sacar el córner que siguió a la nueva gran intervención de Courtois. Lo mismo podía el Madrid acortar distancias que encajar el tercero. En el 59 supimos lo que estaba en los planes de Dios de entre las dos opciones: Mbappé se internó por la derecha y Rüdiger remató de cabeza con la rabia del madridismo.
Dios no se quedó ahí. Modric filtró un gran pase a Mbappé. Trastabillado, el balón llegó a Vini que lo empujó a la red. El linier había señalado fuera de juego, pero en casa todo cantamos el gol en la repetición.
2-2.
Vinícius reaccionó y empezó a liarla. El Bernabéu olía a las grandes ocasiones. No obstante, el Dortmund daba menos señales de desmoronamiento que rivales con más cartel, y llegaba con soltura en algún contragolpe. Ancelotti sustituyó a un excelente Modric por Camavinga, en busca de mayor frescura. Poco a poco, al Dortmund se le pasaba el pánico y ganaba en aplomo. La cosa no se iba a decantar por lo psicológico. Se iba a decantar por lo brasileño.
La tensión seguía. Mbappé recibió un gran balón de Camavinga y obligó a Kobel a cerrar las piernas en su primer poste. El Dortmund se había rehecho pero todo podía pasar, incluso el gol del propio Dortmund que volvió a salvar Courtois.
Pero estaba en la mente del destino que el milagro lo iniciara quien había empezado a decantar la partida en contra con su error. Lucas persiguió con una fe inusitada un balón que había rebotado en un defensa y la enganchó con la fuerza de la Historia.
No acabó ahí la cosa, porque Dios aún quería llenarse de argumentos para el Balón de Oro de Vinícius. Lo hizo todo él. Lo podríamos contar pero para qué. Fue el gol que Gareth Bale habría marcado en Mestalla de haber sido brasileño. Y faltaba otro para completar el hat trick del mejor futbolista del planeta. Un recién ingresado Güler hizo un caño de trilero en el centro del campo y el balón llegó a Vini. El primer control fue afortunado, pero el segundo, el regate posterior y el disparo a las famosas telarañas de la escuadra se llenaron de la esencia de las mejores cosas de la vida.
¿Y qué más queréis que os diga, hombres y mujeres (algunos) de poca fe?
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Arbitró el rumano István Kovács. En el VAR estuvo el neerlandés Pol van Boekel.
Partido que llevó sin complicaciones y sin errores de importancia.
Solo mostró una amarilla en la celebración del cuarto gol a Vinícius por quitarse la camiseta, aunque antes pudo amonestar en la primera mitad a Mendy por un pisotón a Nmecha y luego en la segunda a Vinícius por una dura entrada a Brandt.
Por lo demás, el VAR ayudó al dar el segundo gol merengue puesto que no había fuera de juego previo de Mbappé, y en el 66' el rumano acertó no señalando penalti sobre el francés en un leve agarrón de Gross.
Kovács, BIEN.
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Buenos días. En este país ocurre una cosa muy curiosa que se resume en que se ha institucionalizado el hecho de tomarnos por imbéciles a los ciudadanos. Y la verdad es que quienes lo hacen, los de arriba, llevan razón, porque como sociedad seguimos comulgando con ruedas de molino, salvo honrosas excepciones, sin que nadie se rebele. Y parece que seguiremos haciéndolo in aeternum.
El fútbol no escapa a esta circunstancia, y quienes urden maniobras orquestales en la oscuridad, y en la claridad, siguen al pie de la letra esta pauta de comportamiento. Porque saben que funciona. Y ante una colilla humeante a la vista de todos niegan que nadie haya fumado.
El artículo «El CTA, Rubiales y Tebas firmaron una cláusula secreta 'anti-Negreira' en 2018 tras despedir al nº 2 de los árbitros» de Miguel Ángel Pérez publicado ayer en Libertad Digital nos puso ante los ojos otra colilla humeante, que trataremos después, porque antes vamos a comprobar en las portadas si se hacen eco de ella.
En Marca, agua. Tampoco esperábamos otra cosa, la verdad, ya sabéis que en su grupo editorial juegan al Dr. Jekyll y el Mr. Hyde, y mientras El Mundo indaga y publica exclusivas sobre el escándalo FC Barcelona-Negreira, Marca lo entierra. Money talks.
En nuestro portanálisis de ayer anunciamos la fusión Marca-Sport y quizá les ha escocido, porque hoy dedican su portada a Kroos. El amor inmenso que profesamos a Toni no es óbice para desviarnos de nuestro menester de hoy.
En As tampoco vemos nada sobre la colilla humeante de la corrupción. Hay que reconocer que tanto RFEF como LFP saben cómo destinar sus presupuestos publicitarios. Y todo en esta vida tiene un precio, incluso los órganos.
Las portada de Mundo Deportivo y Sport las colocamos aquí por puro protocolo.
Volvemos al asunto de la colilla humeante. Antecedentes: Negreira cesó como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros en mayo de 2018, el mismo mes en el cual Rubiales medró hasta la presidencia de la RFEF. En junio, José María Enríquez Negreira emitió la última factura registrada legalmente a su cliente el FC Barcelona.
El hecho de que la relación laboral entre el Barça y el número dos del CTA terminara cuando este último perdió su puesto de poder en el estamento arbitral sabéis que también ha sido atribuido por los protagonistas de la trama a la casualidad y no a la causalidad.
Un par de meses después, en agosto de 2018, Velasco Carballo, como presidente del CTA, Luis Rubiales, ídem de la Federación, y Javier Tebas, cabeza de la Liga, firmaron un acuerdo confidencial para la retribución arbitral que ahora conocemos gracias al artículo anteriormente mencionado.
Tras leer las cláusulas, y si tenemos en cuenta que las partes afirman que no conocieron el caso Barça-Negreira hasta su estallido público en 2023 (casi cinco años después), lo más lógico es pensar que aquí alguien ha fumado. La colilla humeante es del tamaño del Vesubio en erupción y hacen que cualquiera que sepa sumar dos más dos se haga la siguiente pregunta: ¿Sabían Tebas y Rubiales lo de Negreira desde 2018?
Libertad Digital: "El CTA y Rubiales firmaron una clausula secreta 'anti-Negreira' en 2018"
JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO
Ojo aquí👇 pic.twitter.com/dRJ2CKVY2h— Benito (@_Benito___) October 21, 2024
No incluimos en la pregunta al CTA porque Negreira era vicepresidente y por lo tanto parte del mismo, lo que lleva implícito que el estamento arbitral lo supiese. Por definición.
Planteamos el asunto en forma de pregunta porque nosotros no hemos presenciado cómo arrojaban la colilla al suelo y será labor de la Justicia confirmar los indicios, pero resultan altamente sospechosas todas y cada una de estas cláusulas. Tienen todo el aspecto de formar parte de un acuerdo ad hoc para evitar que volviera a repetirse un trama como la del Barça y Negreira, por la cual el juez Aguirre investiga al club de Laporta por corrupción deportiva, administración desleal y falsedad documental.
16.1 Las Partes declaran que no tienen vinculación alguna con personas de la otra Parte que ocupen cargos de alta dirección o directivos con capacidad de influir en la contratación objeto de este Acuerdo o en la fijación de sus condiciones económicas.
Todo este apartado 16.1 desprende aroma negreiril, ese «Las Partes declaran que no tienen vinculación alguna con personas de la otra Parte que ocupen cargos de alta dirección o directivos con capacidad de influir…» es palmario.
16.2 Las Partes se comprometen formalmente a notificarse cualquier circunstancia que pueda generar un conflicto de interés respecto de las estipulaciones descritas en este Acuerdo.
Que un club, el Barça, pague millones de euros a uno de los jefes, Negreira, del Comité Técnico de Árbitros que gobierna a los colegiados que arbitran las competiciones en las que participa el pagador es un conflicto de intereses similar a pagar millones de euros a uno de los miembros del Consejo General del Poder Judicial que gobierna jueces y magistrados que dictan sentencia en los procesos en los que se ve involucrada la persona que les abona esas cantidades económicas.
16.3 Las Partes manifiestan que durante las negociaciones y para la celebración del mismo han actuado en todo momento de forma ética y profesional y se comprometen a no realizar ninguna práctica que de alguna manera resulte o pueda resultar en una vulneración de leyes o normativas aplicables relacionadas con la corrupción en cualquier país, especialmente en el Código Penal, cuya legislación sea aplicable al presente acuerdo ni a los Códigos de Conducta que pudieran existir en cada una de las entidades firmantes.
Esta cláusula parece relacionada con el tema hasta tal punto que habla de vulnerar leyes o normativas relacionadas con la corrupción y precisamente por corrupción —deportiva— está siendo investigado judicialmente el asunto.
16.4 Las Partes se comprometen a cumplir en todo momento con todas las leyes, estatutos reglamentos relativos a los sobornos y la corrupción (Leyes Anticorrupción), así como las leyes de prevención de blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
Sobornos y corrupción. Pagar al vicepresidente de los árbitros a cambio de «neutralidad». El chiste, sin gracia, se cuenta solo.
16.5 Las Partes no harán ningún pago o transferencia de valor, ya sea directamente o bien a través de regalos u obsequios, directa o indirectamente a funcionarios públicos, partidos políticos, intermediarios, o cualquier tercero si tal pago tiene la finalidad de influir o inducir a que dichas personas realicen de manera indebida una función o actividad en relación a sus tareas asignadas en la función pública, empresa u organización a la que pertenecen.
Esta es la cláusula clave, «Las Partes no harán ningún pago o transferencia de valor, ya sea directamente…». Al menos casi 8 millones de euros durante, como mínimo, 17 años. Pum.
Deducir que este acuerdo pudo ser firmado para evitar otro escándalo como el caso Barça-Negreira y que por lo tanto las partes conocían los hechos ya en 2018 no es ni muchos menos una locura, aunque, repetimos, será la Justicia quien tenga que pronunciarse.
Hay más hechos que mueven a la sospecha, como que en 2021, cuando internamente supieron que Hacienda estaba investigando los pagos del club azulgrana al número dos de los árbitros, la RFEF modificó su Código Ético para que no fuese posible una sanción al FC Barcelona.
Tampoco conviene olvidar que Albert Soler pasó del Barça al CSD conociendo estos pagos, calló, y ayudó a modelar una Ley del Deporte que prescribiera estos hechos. Ni que lo primero que hizo Tebas cuando salió a la luz pública el asunto fue anunciar que había prescrito todo y que por lo tanto el Barça no sufriría sanción deportiva alguna.
¿Es tan descabellado preguntarse si sabían Tebas y Rubiales lo de Negreira desde 2018?
Como colofón, el mismo día que sale a la luz este acuerdo entre el CTA, la RFEF y la Liga, designan a Sánchez Martínez para pitar el Real Madrid-Barcelona del sábado. Sánchez Martínez, aquel que mostró una alegría inmensa cuando Negreira lo ascendió a Primera División. ¿Nos toman por imbéciles o no nos toman por imbéciles?
SÁNCHEZ MARTÍNEZ: "En el momento en el que se hicieron las listas oficiales, por parte del comité técnico, yo un par de horas antes recibo la llamada de nuestro Vicepresidente del @CTARFEF, ENRÍQUEZ NEGREIRA y ahí ya sí me oficializa mi ascenso (a 1ª). Una alegría inmensa" pic.twitter.com/aOj0CDrkyd
— RNMJ TV #6 Real Madrid (@rnmjtv6) August 3, 2023
Pasad un buen día.
Vuelve la Champions League y visita el Santiago Bernabéu un viejo conocido, el Borussia Dortmund. Los alemanes que hace unos meses cayeron en la final de la Champions contra los blancos se presentan en el coliseo blanco con el liderato de la actual clasificación de la competición europea. Es uno de los siete equipos que ha logrado dos victorias en las dos primeras jornadas y cuyo gran balance de tantos a favor y en contra (+9) le sitúan en lo más alto de la tabla.
Es un equipo con diferencias respecto al que perdió en Londres. En la parcela técnica está un exjugador blanco como Nuri Sahin y en verano se marcharon del club hombres como Hummels, Sancho y Fullkrugo. Para el duelo de esta noche cuentan con la importante baja de Adeyemi y también con las de Gio Reyna, Yan Couto y Duranville. Un once probable sería el formado por Kobel en portería; Ryerson en el lateral derecho; Bensebaini en el izquierdo; Anton y Schlotterbeck como centrales; Can y Gross en el doble pivote; Malen por la derecha, Brand tirado a la izquierda, Sabitzer en el medio de la línea de ofensiva de tres; Guirassy en punta.
Sahin aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Queda la duda de si en el Bernabéu será fiel a su estilo como lo es en su feudo, aunque habitualmente lo está siendo y no se espera que se arrugue tampoco ante los escenarios importantes. El Dortmund acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba, y por supuesto la velocidad de los Vinícius, Mbappé y Rodrygo les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente, por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando repliegan, a Sahin no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.
El Borussia Dortmund, al igual que el curso previo, trata de ser un conjunto con una salida más que pulcra y limpia del balón. La baja de Hummels se ha notado, aunque su refuerzo Anton también es ducho en este aspecto. Sin embargo, si hay un jugador que destaque en estas labores sin duda es Schlotterbeck, uno de los mejores centrales zurdos del continente con el cuero en los pies. La idea de Sahin es no rifar el esférico, mover de lado a lado hasta poder progresar, principalmente por las bandas. También en esta faceta es muy importante la función de los dos mediocentros Can y Gross, con calidad y buen trato de la pelota. La defensa se abre y tiene automatismos de jugadores que crean espacios bajando a recibir el balón para así ir avanzando por bloques. Sin Fullkrug, la opción de enviar balones largos para ganar el duelo a los centrales ha bajado enteros, aunque Guirassy es un jugador fuerte y potente también.
En la Champions están mucho más sólidos en este apartado al haber recibido un solo tanto en dos encuentros. En la Bundesliga, los problemas se han multiplicado y reciben goles con bastante más facilidad. No ha encontrado el punto medio y la manta suele sobresalir por algún lado. Los laterales muy ofensivos también influyen en ello, aunque en el Bernabéu estará Ryerson por la derecha en lugar de Couto, con lo que ganan físico, fiabilidad y eficacia. En defensa se adaptan dependiendo del rival y el fútbol que plantea. Por ello, en el Bernabéu, se espera un equipo algo más encerrado durante los momentos que tenga el Real Madrid el cuero. Tratarán de ser un conjunto estrecho, solidario, que deja pocos espacios a las espaldas y que en banda cerrarán con dos jugadores a los extremos blancos. Los centrales son grandes de estatura y garantizan seguridad en el juego aéreo. Para ayudar a fortificar el centro del sistema defensivo cuentan con la colaboración y el excelente trabajo de Can, que en determinados momentos se incrusta como tercer central.
La idea es clara: el ataque es la mejor defensa, y es que es un equipo que marca goles con facilidad. Circulación, juntar pases, un alto índice de acierto en los envíos, atacantes dinámicos, velocidad, lateralizar el juego, encontrar la espalda del pivote rival y mucho oficio ofensivo. Es un equipo que te puede hacer daño tanto con la pelota en posesión como arrancando como flechas en transiciones y contragolpes mortíferos. Sin Adeyemi pierden velocidad por el costado izquierdo, aunque lo ganan en el derecho con la inclusión de Malen, que tendrá un apasionante duelo con Mendy. Sabitzer y Brandt son los lanzadores con su gran capacidad de pase y visión de juego. Además, ellos también se incorporan con peligro desde la segunda línea y disponen de un disparo demoledor en la media y larga distancia. También hay que tener en cuenta las incorporaciones de los laterales, con un Bensebaini más técnico y fino que el noruego Ryerson. En punta han suplido a la perfección la marcha de Fullkrug con el segundo máximo goleador de la Bundesliga el año pasado, el franco-guineano Guirassy.
No ha cambiado demasiado el concepto del Dortmund con la marcha de Terzic y la llegada de Sahin, que era su segundo. Es un equipo intenso, que juega bien, con gran capacidad individual y sentido colectivo. Es un rival exigente, competitivo y alemán, lo que asegura ser duro y rocoso. Llegan con confianza en la Champions, poseen un físico poderoso en todas sus líneas y no tienen complejo, como demostraron llegando a la final de la pasada Champions. No se arrugan, son ambiciosos y valientes cuando salen al terreno de juego.
El delantero franco-guineano Serhou Guirassy ha entrado con buen pie en el conjunto amarillo. Es su mejor artillero de la temporada con 7 dianas, cuatro en Bundesliga y tres en la Champions. Un nueve muy completo, potente, con zancada, fuerza y buenos movimientos. Con balón no desentona y aunque no es un jugador extremadamente técnico sí tiene toques finos y capacidad asociativa. A la hora del remate arma rápido el disparo, que es muy fuerte, y por arriba, con su estatura, que roza el 1,90 m, es competente en el juego aéreo.
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El sábado que viene regresa el coñazo de cada temporada, o sea, el Clásico, un partido que hace tiempo dejó de ser una conflagración cósmica entre dos maneras radicalmente opuestas de entender la vida y el fútbol, y ahora no es más que una liza banal entre el mejor equipo del mundo y el club más tramposo de la historia del deporte profesional. Como casi siempre que esto se acerca, a Joan Gaspart se le calienta el pico y se acuerda del Madrid. Este pobre hombre no parece pensar en otra cosa. El otro día, en la asamblea ordinaria del Barcelona en la que Laporta logró que se aprobaran las cuentas del club del ejercicio 2023-2024, aludió veladamente a Florentino Pérez y mencionó a los fundadores del Madrid, “dos catalanes, a los que ya he perdonado y que en el cielo estén”.
Hablando del laportiano Barcelona actual, la verdad es que hay que quitarse el sombrero. Como juegan con diez nacionales en el equipo titular por puro pobreterío, pasan por los más españoles del mundo. Y como tienen el club desamortizado y a pique de salir a subasta internacional, financiándose con dinero más oscuro que los comités de expertos del BOE durante la pandemia, se ufanan de sacrificio fiscal: no es mentira eso de que para esconder algo lo mejor es dejarlo bien a la vista de todo el mundo y, en el caso de los sinvergüenzas, la mejor defensa que tienen desde luego que es un buen ataque. El ethos laportiano ha poseído por completo la institución, que está saliendo adelante —entre una bancarrota monstruosa, las evidencias del mayor fraude deportivo conocido y el despelote de la reconstrucción del Camp Nou— limpiándose el culo con el decoro, la decencia y la verdad.
El Clásico, un partido que hace tiempo dejó de ser una conflagración cósmica entre dos maneras radicalmente opuestas de entender la vida y el fútbol, y ahora no es más que una liza banal entre el mejor equipo del mundo y el club más tramposo de la historia del deporte profesional
Pero en fútbol, ¿qué es la verdad? Al final, la verdad es ganar, ya sea en buena lid o haciendo trampas. Esta es una ley de hierro del comportamiento humano en el mundo, bien lo sabe Dios. El caso Negreira-Fútbol Club Barcelona lo está demostrando. Cogidos como un choco, es decir, con las manos en la masa, la mayoría de los barcelonistas, públicos y anónimos, pasa olímpicamente de pedir perdón y más o menos reconoce con orgullo que aquello estuvo bien hecho. ¡Mientras se joda el Madrid…! Este axioma es, desde luego, extensible al resto de aficiones antimadridistas de España, que son casi todas. Por eso el fútbol español es una ciénaga de corrupción e inmoralidad, por más Eurocopas que se ganen. Si no existe nada parecido a una sociedad civil crítica en España, ¿cómo podría suceder de modo diferente en el fútbol, que es la cosa más importante de las menos importantes?
Volviendo a Gaspart, al que no es posible acusar sin pruebas de nada por más que el arco temporal de la investigación y la sospecha lo sitúen en el ajo de los primeros años del negreirato, normalmente conviene no hacerle mucho caso. ¿Cómo se sentirían ustedes si, tras mucho, mucho tiempo de anhelar enfervorizadamente algo, como por ejemplo ser el presidente del club que ama con locura, el mismísimo día en que el sueño se materializa llega un desconocido que acaba de acceder a la presidencia del club enemigo, más que adversario; del club-némesis, del club que representa todo lo que se detesta en la vida, y destruye con una acción, dígase el fichaje de Figo, cualquier posibilidad de éxito futuro como maestro de ceremonias del club que se acaba de empezar a presidir?
A Gaspart lo aniquiló Florentino un día de julio del año 2000 y desde entonces vaga por las sombras, entre la vida y la muerte, persiguiendo a Pérez como un remedo del duelista napoleónico de Conrad, obsesionado con algo irremediable que ya pasó. Pero esta vez ha mencionado, sin llegar del todo a hacerlo, en el mejor estilo catalán de toda la vida, a los hermanos Padrós. Y aquí sí que es necesario poner un pie en pared. Los Padrós, catalanísimos, fundaron el Madrid junto a un puñado de muchachos madrileños de orígenes diversos y común cosmopolitismo. Alguna vez Gaspart ha dicho que en el Madrid poco menos que se abomina de la catalanidad de sus fundadores, algo por lo demás más falso que las palancas que permitieron al Barcelona de Xavi ganar su última liga.
A Gaspart lo aniquiló Florentino un día de julio del año 2000 y desde entonces vaga por las sombras, entre la vida y la muerte, persiguiendo a Pérez como un remedo del duelista napoleónico de Conrad, obsesionado con algo irremediable que ya pasó
Los Padrós, hombres de negocio y comercio como el mismo Gaspart, eran amigos del rey y también liberales y proclives al autonomismo catalán. A Carlos le hicieron un simulacro de fusilamiento durante el Terror Rojo madrileño, en el verano del 36, los abuelos políticos de todos esos partidos de izquierda en los que se apoyó Puigdemont (cuyo abuelo, es gracioso, también tuvo que largarse en aquel momento de Cataluña, por miedo a los mismos) en 2017 para forzar el referéndum de independencia, que Gaspart dice querer (pero no apoyar, hace poco afirmó que votaría, si pudiera, que no) en Cataluña más que un doblete de su Barça.
Gaspart afirma que en el Barcelona actual “hay oposición”, no como en el Madrid, según él. Lo dirá porque Laporta, cuando llegó la primera vez, en 2003, no levantó las alfombras para fiscalizar su gestión como presidente, aunque la vinculación de Negreira con el club, que se sepa, data por lo menos desde 2001. En el Madrid no habrá oposición pero tampoco cadáveres en el armario, por más que Gaspart vuelva a la carga afirmando que “no tienen solamente un Negreira, han tenido cientos de Negreiras en su historia”. Al menos podría hacernos un favor y ponerle el nombre a alguno, a uno solo, pero, por favor, que no sea Franco. En el fondo, el gaspartismo es el epítome de todo lo que está mal en Cataluña, una calculada y esquiva ambigüedad con la que eludir las cuestiones fundamentales sin abordarlas de frente y dilatarlas sine die mientras se pueda sacar de ellas partido. Esto, pensando con generosidad.
Gaspart afirma del Madrid que “no tienen solamente un Negreira, han tenido cientos de Negreiras en su historia”. Al menos podría hacernos un favor y ponerle el nombre a alguno, a uno solo, pero, por favor, que no sea Franco
Si el Real Madrid es un accidente histórico en la España moderna, en la España de hoy, en la de 2024, no es solamente eso, sino además, una gran molestia. En Sodoma, el justo sobra. Pues su mera existencia proclama al Universo la indecencia general que lo rodea. Al Madrid hay que extirparlo pues pone a todos en evidencia pero ¿cómo apagar el sol? Lo único que queda es enfangarlo, y a eso están los medios de información deportiva y de la otra, los viejos y los nuevos, llenos de antimadridistas, de pobre almas enfermas de odio, incapaces de señalar una abyección como la cometida por el Bilbao el pasado domingo, homenajeando a proetarras, o de acorralar al Atlético de Madrid, usando mil disculpas para el basurero de su fondo sur. En cambio, cada minúscula estupidez en torno al Madrid es objeto de hinchazón desmesurada, pues con algo hay que tapar, aunque no se pueda, la gigantesca inmoralidad en la que sigue vegetando este deporte y esta industria.
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Pues hala, sí: Dortmund y Clásico. ¿Y? Le viene bien al Madrid. Puerta grande o enfermería, pocos manejan esa situación como él. Y acostumbra a salir a hombros. El asunto es este, ‘zin acritú’: el Dortmund está normalito, el Barça muy bien, el arbitraje cojonudo y el Madrid, de aquella manera…
El subcampeón de Europa es el séptimo en la Bundesliga con 13 puntos, a cuatro de los líderes, Bayern y Leipzig. Es el simpático equipo ‘honrao’ de siempre. Vendrá con bajas. La más dura, la de Adeyemi. Hará un Stuttgart, aquel del 3-1, o sea irte a buscar. Los alemanes son así. Un Madrid entonado debe ganarle. Como en la última final, vamos.
Dortmund y Clásico. ¿Y? Le viene bien al Madrid. Puerta grande o enfermería, pocos manejan esa situación como él. Y acostumbra a salir a hombros
El Barça anda muy bien. El penalti del 1-0 de ayer, magnífico. No perdamos el tiempo, me da jaqueca. Pero sí, tiene hambre. El Barça, no De Burgos. Y se planta, el Barça insisto, en terreno del rival, aprieta, roba rápido -la pelota-, busca el gol sin tregua y lo encuentra con facilidad. Que es uno de los mejores equipos de Europa ahora mismo no se discute.
El Madrid está de aquella manera, sí. Gana viviendo en el alambre. Lo raro es que lleve así tanto tiempo. En momentos como este esos partidos han sido un magnífico despertador para él. ¿Que si con eso vale para recuperar el arte extraviado? No necesariamente, claro. Porque el problema sigue siendo él, no el rival. Que verse amenazado le orienta, sin duda.
Lo del alambre. Lo vimos de nuevo en Vigo y culminó milagrosamente sin daños. Especialmente en el alargue cuando Modric perdió la pelota por tercera vez desde que es profesional, rodó y un tal Douvikas no marcó porque es griego.
Ancelotti busca y rebusca la tecla y debe ayudarle el apretón de culo que obliga al equipo la broma de Lille, primero, y el Clásico después. Si tuviera seis puntos en Europa podría plantear la cosa con cierta tranquilidad, ahora no puede despistarse. Burlar la eliminatoria de dieciseisavos le permite una ‘espantá’ y media. La primera ya la hizo.
Llega normalito el Borussia, estupendo el arbitraje y mejor el Barcelona. Vamos a esperar, ¿verdad?
La cuestión es qué será del Madrid. Ahora estamos en lo de los tres centrales, baza que provoca la lesión de Carvajal. Bien explicó Ancelotti que la apuesta necesita su tiempo. Y a Mendy, claro. En su mejor versión, gran antídoto para Lamine y gente de su corte.
Los tres centrales. ¿Con Lucas, con Militao de 2 y Tchouaméni junto a Rüdiger? Veremos. La defensa más adelantada, lo que vimos en Balaídos con el problema principal: el Madrid trata de ocupar más terreno, pero no es un artista de la presión alta y no la borda.
Bellingham no puede jugar en una banda. Ni Valverde. Además. Le falta encaje, no da con él. Lo que le permita ser un equipo sólido, mandón en los partidos: no lo encuentra. Equipo. Modos y maneras. ¿Modric? Claro. El filtrador, el pasador: eso.
El Clásico puede ser divertido. Con Flick, el Barça toca lo justo y corre mucho. Siempre busca el gol, va por el rival cual poseso. Le sale. Y deja espacios atrás. Muchos. Y eso me lleva a pensar que lo de los tres centrales y la presión arriba del Madrid puede que lo veamos el martes, pero no tanto el sábado. En cuanto a metros, me refiero.
Lo veo más en eso del bloque bajo, robar y salir pitando. Rock and roll, su ritmo preferido. Recuerden el 4-1 de la última Supercopa. Xavi adelantó su defensa y Vinícius liquidó el asunto en un plis plas. Pues eso. Llega normalito el Borussia, estupendo el arbitraje y mejor el Barcelona. Vamos a esperar, ¿verdad?
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Hola a todos, amigos. No todos los días tiene uno la ocasión de anunciar un gran movimiento empresarial entre las principales cabeceras deportivas del país. Los cuatro diarios cuyas portadas comentamos a diario han pasado a ser tres.
Sí, amigos. ¿Cómo os quedáis? El proceso de concentración de capital en los principales medios de comunicación del país ha desembocado en la inesperada absorción de Marca por Sport. ¿O fue de Sport por Marca?
Quizá no haya sido propiamente una absorción de uno de los dos periódicos por parte del otro, sino una fusión entre iguales. Dos colosos del rigor y la objetividad unen por fin sus destinos. Aunque de primeras pueda sorprender, en el fondo se veía venir. Marca ya llevaba un tiempo flirteando abiertamente con el sentimiento culé. Quizá nos estaba dando pistas en dirección a la noticia que hoy se confirma.
En efecto. Marca ya es Sport.
No es la primera vez que el otrora mascarón de proa de la supuesta Caverna da muestras de acercamiento al culto al club cliente de Negreira. Hace pocos días el director de la publicación, Juancho Gallardo, se desplazó ex profeso a Miami para dar un premio a Messi, homenajeando de este modo un palmarés forjado en gran parte bajo la sombra de los pagos de su club al vicepresidente del CTA. Esta fue la histórica portada, que ya presagiaba la impactante fusión con Sport.
Ahora la fusión se ha consumado. Marca y Sport son una misma cosa. En la portada de hoy la sesión de baño y masaje es completa. Lewandowski a cinco columnas luciendo bíceps, “el Barça se da un festín”, “grandes sensaciones” y, por supuesto, ocultación absoluta del descarado atraco perpetrado por De Burgos Bengoetxea (sin parentesco alguno con nuestro editor) al señalar penalti en un chapuzón simpar de Rafinha en el área sevillista. También se obvia por completo la expulsión condonada a Balde por un pisotón alevoso. Por supuesto, de todo esto sabemos gracias a las tomas de estraperlo que nos proporciona Twitter (ahora X), porque si tuviéramos que confiar en la realización de Óscar Lago aviados estaríamos. Ya sabéis que la realización de los partidos corresponde a Mediapro, empresa dirigida por avalistas y miembros del consejo de administración de empresas filiales del Barça, que no solo son los encargados de llevarte a ti las imágenes, sino que también (y esto es más inquietante) se las suministran a los árbitros responsables del videoarbitraje. Sí, amigos, el engranaje es perfecto, y ya es oficial, con esta fusión, que Marca pasa a formar parte del mismo.
Marca ya es igual a Sport en todo, incluidas las características puyas al Madrid, con las que ridículamente tratan de poner nervioso al rival capitalino. En este caso la referencia es a Bellingham, de quien se dice que “se cruza de brazos” porque aún no ha marcado, mientras el año pasado a esta altura ya llevaba diez goles. Convendría recordar que Bellingham juega ahora como centrocampista y que, por tanto, ya no es uno de los principales responsables de marcar, pero esto a Marca no le importa porque se agarrará a cualquier cosa para hacer daño al Madrid, exactamente igual que Sport. No en vano ya son lo mismo.
Una vez repasada la portada del Marca, ¿qué sentido tiene ver la de Sport? Son la misma cosa. Una cabecera apoya el cliente de Negreira desde Barcelona y la otra lo hace desde el otro lado del puente aéreo, pero la identificación es total. A pesar de todo, por si hubiera algún matiz que distinguiera a una portada de otra, os la dejaremos ver.
Nosotros, la verdad, no apreciamos gran diferencia. Si acaso, cabría decir que la portada de Sport es un poquito menos culé que la de Marca, por cuanto no hay en ella ninguna puñalada al Madrid, similar a la administrada a Bellingham. Marca, pues, adelanta a Sport por la derecha en términos de barcelonismo, y quizá ahí encontremos la clave por la que a partir de ahora, a partir del punto de inflexión que es la fusión entre ambos, quepa distinguir ambos diarios. ¿Será que Marca va a tener un punto de culerío más acentuado que Sport, quedando este como creador de opinión para un barcelonismo más moderado que el que a partir de ahora consumirá Marca?
Probablemente.
Os dejamos con las portadas de Mundo Deportivo y As, que también querréis ver. Sois así.
Pasad un buen día.
Resulta tarea harto complicada la de dictaminar quién debería ser el galardonado por un premio que no siempre se rige por la justicia o los méritos deportivos a la hora de elegir al ganador. Casos especialmente sangrantes como el de aquel Balón de Oro que Michael Owen arrebató a nuestro Raúl de manera absolutamente incomprensible (por ganar una UEFA) o, sin ir más lejos, los últimos conseguidos por Messi bastan para poner en jaque los criterios de votación de este mismo premio. Más aún cuando en 2021 Messi consiguió el ansiado trofeo dorado gracias a la consecución de una Copa América con Argentina, realizando un discreto papel con su club (ganó simplemente una Copa del Rey con el FC Barcelona) y este año, habiendo ganado también la Copa América, y pasando igual de desapercibido en su club, no ha sido ni siquiera incluido en la lista final de 30 nominados. El chiste se cuenta sólo.
Esta obsesión por premiar a jugadores que han conseguido títulos colectivos no hace sino olvidar la verdadera naturaleza de este premio: laurear al que ha sido el mejor futbolista del mundo a lo largo de la temporada. Y ese ha sido el delantero del Real Madrid Vinícius jr. Y lo hubiera sido aunque el club blanco no hubiera conseguido la liga o la Champions. Porque Vinícius ha sido, de largo, el jugador más determinante, desequilibrante y vistoso de este año, siendo la pieza capital del ataque blanco.
El equipo de Ancelotti, que ha brillado más por saber sacar rendimiento de las individualidades de los suyos que por crear un estilo de juego colectivo, halló en el delantero carioca ese jugador al que darle el balón y toda la libertad del mundo para comandar una ofensiva que acabó triunfando en España y en Europa. Los números de Vini, 25 goles y 9 asistencias, podrían hablar por sí solos, pero en el caso del brasileño no son más que el adorno al juego de un futbolista que ha demostrado estar muy por encima del resto y ser un regateador de fantasía y videojuegos capaz de sacar oro de jugadas sin peligro o espacio aparente.
Esta obsesión por premiar a jugadores que han conseguido títulos colectivos no hace sino olvidar la verdadera naturaleza de este premio: laurear al que ha sido el mejor futbolista del mundo a lo largo de la temporada. Y ese ha sido el delantero del Real Madrid Vinícius jr
Cuando el equipo vikingo se atascaba en ataque, no había más que dársela a Vinícius para que este agitara su varita mágica e inventara un regate —que hasta entonces no existía sino en su cabeza— para desembrollar la defensa rival. No hay un sólo jugador en el mundo que haya demostrado la capacidad e inventiva de Vini para sacarse de la más absoluta de las nadas esos regates o pases con el exterior (patentados anteriormente por su compañero de equipo Modric) que convierten una jugada intrascendente en una ocasión clara de gol.
Además de por su juego, Vinícius se ha hecho justo acreedor del premio por su destacado papel en las grandes noches, las que deberían ser las principales juezas de este premio. El brasileño marcó 3 goles en la Supercopa de España, los 3 al Barcelona en aquel 4-1 en tierras árabes, volvió a mojar y asistir en el clásico liguero que apuntilló la liga y fue el mejor jugador de la competición más importante del curso pasado, la Champions League, apareciendo en todas y cada una de las eliminatorias: marcando ante el Leipzig, dando 3 asistencias ante el City, haciendo un doblete en Munich y certificando la victoria ante el Borussia en Wembley.
Pero, de nuevo, más que sus números, lo que le hizo merecedor de ser nombrado mejor futbolista de la Champions fue el martillo pilón en el que se convirtió para volver locos a sus rivales, sin dejar de percutir continuamente durante la práctica totalidad de los partidos. La eliminatoria ante el Bayern es el mejor ejemplo y el pobre Joshua Kimmich, mediocentro incomprensiblemente reconvertido a lateral derecho, puede dar fe de ello.
No hay un sólo jugador en todo el mundo que haya reunido ni la mitad de méritos deportivos que Vini para levantar el trofeo de France Football. El único que se le puede acercar es su compañero Jude Bellingham, cuya segunda parte de la temporada, más centrada en el trabajo físico y la búsqueda del equilibrio en favor del equipo le ha alejado un tanto del área y con ellos de los goles y los focos que se había ganado en la primera vuelta. Además, su papel en la Eurocopa ha sido bastante destacado, llevando de chilena a una Inglaterra más bien ramplona hasta la final, donde apareció con una asistencia. Sin embargo, el impacto de Bellingham en el juego no ha sido tan comparable al de un Vinícius, que generaba verdadero pavor en las defensas rivales.
No hay un sólo jugador en el mundo que haya demostrado la capacidad e inventiva de Vini para sacarse de la más absoluta de las nadas esos regates o pases con el exterior que convierten una jugada intrascendente en una ocasión clara de gol
En cuanto a los otros candidatos, Rodri o Carvajal, son la prueba fehaciente de que Vinícius es el único jugador que puede merecer el premio, ya que el verdadero fondo de los argumentos de los que defienden que el Balón de Oro debe ir a uno de estos jugadores no es que sean españoles o que antepongan la importancia de la Eurocopa a la de la Champions, sino que no soportan la idea de ver al brasileño levantando el título. En realidad, posiblemente lo que no soportan es ver cómo el chaval, del que antes no hacían sino reírse cuando erraba, ahora triunfa y no les queda otro remedio que insultarle y tratar de justificar que su odio hacia Vinícius viene generado por la actitud del brasileño, fingiendo que antes no existía. Siempre ha existido, sólo que antes se maldisimulaba en la mofa y ahora ni se intenta disimular tras el insulto.
El 28 de octubre, si nada raro ocurre, Vinícius jr. debería estar recogiendo un premio que es de auténtica justicia poética y que pondrá broche final a una historia que comenzó con burlas, mordiscos en la cabeza, mofas, acoso e insultos, tanto desde la prensa como desde los propios rivales y aficionados, que el joven delantero ha sido capaz de reconducir a través de su talento y sobre todo de su trabajo (no me puedo ni imaginar la tarea mental y emocional que ha tenido que desempeñar este muchacho) para imponerse a todo contratiempo que se le ha puesto por delante y acabar tocando la gloria dorada y redonda en la que seguramente sea la historia de superación futbolística más bonita que hemos tenido la suerte de presenciar.
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