He pasado todo el verano pendiente de la actualidad del equipo, escuchando a oficialistas, vinagres, panenkitas, sensatos, derrotistas y triunfalistas, y disfrutando en algún momento de vacaciones.
Todo el mundo opina sin tener información real de qué ha pasado, y algunos son capaces de montar un ring de boxeo defendiendo "su verdad", esa que han sacado del insider de confianza o del periodista regado de turno. Yo me limito a ver y a escuchar, a distinguir qué es fiable y qué no, y a usar el sentido común.
Respecto al tema de Rodri, parece que hay gente convencida de que el Madrid no hizo lo posible por fichar al mediocentro. Yo he escuchado a su representante y he visto el vídeo de la entrevista en la que Mourinho habla del asunto y cuenta que lo llamó un par de veces este verano. Mi sentido común me dice que es imposible hacer una oferta a un jugador, y que encima tu nuevo entrenador coja el teléfono dos veces, si realmente no lo quieres. Pero qué sabré yo, cuando leo a tanto madridista enfadado con el club por no fichar a un futbolista que no quería jugar en nuestro equipo. A mí esto me parece demencial.
Por otro lado, analizo los problemas que ha tenido el Madrid en el pasado y leo a los expertos, los de YouTube, los de X, que me explican qué es lo que hay que hacer para mejorar. El año pasado me dieron la turra con que había que fichar a Zubimendi —alguno lo sigue sugiriendo ahora—, pero nadie menciona que terminó de suplente en el Arsenal y que los ingleses acaban de fichar a Bruno Guimarães para ocupar su puesto esta temporada. Pienso que, igual, después de todo, tampoco habría funcionado en el Madrid.
Ahora la turra ha sido que el Madrid necesitaba a Rodri. Me atrevería a decir que la inmensa mayoría de los aficionados del equipo lo veía totalmente necesario. Yo jamás he dudado de su calidad, me parece un fenómeno, pero no veía el fichaje como algo indispensable por dos motivos.
El primero es su edad, la lesión grave que tuvo y el paso por quirófano de este mismo verano, del que nada quieren contar. Y llama la atención tanto silencio para tratarse de un asunto sin importancia alguna. Si no la tuviera, no habría hecho falta llamarlo "pequeña cirugía". Sumado a los partidos que se perdió la temporada pasada, a mí me parece que doscientos millones —traspaso más cuatro años de salario, según las cifras que se manejaron— son una barbaridad. Si se lesiona de gravedad en enero, los doscientos millones hay que pagarlos igualmente. Y ocho partidos de Mundial no son una temporada de más de cincuenta y cinco.
Me atrevería a decir que la inmensa mayoría de los aficionados del equipo lo veía totalmente necesario. Yo jamás he dudado de su calidad, me parece un fenómeno, pero no veía el fichaje como algo indispensable
El segundo motivo, y sé que los incontables expertos de fútbol estarán en contra de mí, es que el Madrid no necesita un jugador como Rodri. Como Vitinha, sí; como Rodri, no. Como lo que apunta Thiago Pitarch, sí; como Rodri, no. Como Bernardo Silva, sí; como Rodri, no.
Rodri encaja en un equipo de toque: la selección de 2010, el Barça de Guardiola, la España actual, que toca arriba y abajo y no tiene ningún problema en volver desde el centro hacia atrás las veces que haga falta para aclarar situaciones por delante. El Madrid de Mourinho va a jugar a transiciones rápidas, a robar en campo contrario, a segundas jugadas. Ahí no es tan necesario un jugador como Rodri. De hecho, creo que es significativo lo que dice Mourinho en la entrevista a Pedrerol: que no van a echar de menos a Rodri, que para él el mercado está cerrado y que tiene muy buen equipo.
Entonces es cuando todos se echan las manos a la cabeza: "llevamos dos años sin un tío como Kroos y sin intentar fichar a nadie ahí"; "la prueba definitiva fue el España-Francia del Mundial, en el que España demostró la importancia del centro del campo".
Esto es hacerse trampas al solitario. Primero, porque Francia ha estado dirigida por un entrenador que hace tiempo que parecía no enterarse de nada: tenía a N'Golo Kanté en el banquillo y ni lo probó. Y segundo, porque España juega a marearte enseñándote el balón, y cuando crees que vas a robarlo te quitan el caramelo y lo mueven a otro lado, incluso hasta Unai Simón si hace falta. Vuelven abajo, a un costado, al otro, otra vez a ese mismo costado, y vuelta a empezar. Ahí Rodri es vital, y que el equipo contrario entre en esa hipnosis, como la serpiente con el encantador, también.
En un equipo como el que quiere Mourinho se defendería de otra manera y se atacaría de otro modo al tener el balón, y se buscaría contrarrestar ese efecto del centro del campo con transiciones rápidas.
El Madrid tiene un excelente jugador para estos menesteres, Bernardo Silva, y está puliendo a otro que puede encajar como la seda ahí: Güler. Además, han renovado a Thiago Pitarch, lo que demuestra que la apuesta por él es real. Algunos quieren al marroquí Bouaddi, de dieciocho años, y no ven preparado a Pitarch, de diecinueve, que este verano ha ganado el Europeo sub-19 con España impartiendo un clinic.
Rodri encaja en un equipo de toque. El Madrid de Mourinho va a jugar a transiciones rápidas, a robar en campo contrario, a segundas jugadas. Ahí no es tan necesario
¿Rodri vendría bien? Cualquier futbolista de ese nivel viene bien. ¿Es vital para el juego que va a hacer este equipo? Seguramente no. Y esa es toda la diferencia.
Con estos mismos jugadores, te dicen los expertos, Carlo, Xabi y Arbeloa no jugaron a nada, así que Mou tampoco conseguirá nada. Bueno, de momento el equipo ha fichado a seis jugadores que ha pedido el de Setúbal, que digo yo que algo tendrá que decir aquí. Rodri no fue una petición suya, aunque contribuyera al intento cuando el club decidió lanzarse.
Este Real Madrid va a ser más equilibrado en ataque, porque no va a ir todo por la izquierda, gracias al fichaje de Diomande. Además, Endrick no saldrá cedido y puede jugar en esa banda para dar descansos al africano. La madurez de Güler puede terminar sorprendiendo en la adaptación a un puesto que no era el suyo, y veremos cómo se acoplan al sistema Jude, Tchouaméni, Valverde, Camavinga, Brahim y el propio Thiago. Que el centro del campo no haya funcionado con otros no quiere decir que no pueda hacerlo con otro entrenador, su sistema y las nuevas incorporaciones.
Creo que el Madrid tiene jugadores suficientes para afrontar la temporada según el patrón de juego que va a tener con Mourinho. Dejemos de analizar al equipo con los futbolistas y la forma de jugar de otros entrenadores, y demos una oportunidad a Mou, que para eso lo han fichado. Muchos lleváis años diciendo que Florentino no permite a los entrenadores tener libertad e impone fichajes y condiciones, ¿no? Pues a mí me parece que este equipo lo ha confeccionado Mourinho, y él dice que está conforme para competir por todo. Yo pienso que el portugués sabe más que yo de esto. Más que los expertos de X que han ganado el Mundial de chapas de su barrio, igual no; pero más que yo, seguro. Y me fío de él. Estoy "confiante".
Por cierto, Rodri tampoco es el jugador que más necesita el estilo de Hansi Flick, que es bastante vertical y explosivo, como el del Madrid. Han ido a por él sin necesitarlo, lo primero de todo, y lo segundo, sin que sea una pieza que encaje como un guante en su tipo de juego.
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Buenos días, seres vivos. Ya seáis de la Tierra o procedáis de otro lugar, ya os saludéis con un «hola» o con una apertura de dedos, sed bienvenidos. Ayer recogíamos el adelanto de la entrevista de Pedrerol a Mourinho. Don José reconoció que, durante su anterior etapa en el Real Madrid, ya se olía algo extraño, si bien aún no sabía quién era ni cómo se llamaba. Ni siquiera descartaba que fuese un alien.
Principios de la década de 2010. Mou, como la teniente Ripley a bordo del Nostromo, percibía algo que se movía por los conductos fecales de la competición, aunque no alcanzaba a identificar a la criatura.
Desde hace años, el ser desconocido tiene nombre, apellidos y un despacho en el CTA mientras cobraba millones de euros procedentes del Barça. No era un extraterrestre, tampoco era Torrente —aunque compartía gustos—, sino vicepresidente, que quizá no mole tanto, pero asegura un nivel de vida más cómodo. A saber la de gastos que tendría un alien en España.
Anoche se emitió la conversación completa y parece que Mourinho se salió de la película de Ridley Scott para meterse en una novela de Kafka:
—La única cosa extraña del caso Negreira es la Justicia.
Pagos documentados, condición de vicepresidente en activo de Negreira acreditada, confesión del protagonista de que cobraba por neutralidad para que no le pasase nada al Barcelona (adulteración). Pues bien, tres años y medio después, el fútbol español sigue haciéndose el sueco, pese a que cada vez hace más calor y José Luis López Vázquez nos dejó hace tiempo.
Si Kafka hubiese sido testigo en vida —fuera de ella no se puede ser testigo de nada—, habría escrito El proceso II.
Pedrerol expuso después el razonamiento que entiende cualquier persona cuyo razonamiento no esté sufragado por nadie: si un club paga al vicepresidente arbitral, está adulterando la competición.
—Obvio —respondió Mou.
El portugués recordó que en Italia sí tuvieron el coraje de mirar al problema a los ojos y actuar: el Calciopoli.
El entrevistador avanzó hasta la conclusión: con esas premisas, el FC Barcelona debería haber sido descendido. Entonces Mourinho desplegó esa sonrisa suya entre traviesa y maligna y dijo:
—Conclusión tuya.
Después, cargado de ironía, remató:
—No, la Liga española tiene que tener al Barça.
🚨 MOURINHO, SOBRE NEGREIRA 🚨
💣 "Cuando yo estaba, YA OLÍA ALGO. ERA EXTRAÑO".
Palabras para el recuerdo en EXCLUSIVA con @jpedrerol. pic.twitter.com/oVxxY6Ohno
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) August 20, 2026
Mourinho dijo lo que quería decir sin decirlo. Consiguió que se entendiera el mensaje sin acusar directamente de nada. Dejó que la lógica hiciese el trabajo y a continuación sugirió —el lenguaje no verbal es la clave— que nadie está dispuesto a que se haga justicia porque la competición necesita al Barcelona. Realmente, quienes lo necesitan son los parásitos que debilitan a la competición. Toda esta patulea necesita al club de Laporta, incluso cuando no cumple con lo que sí se les exige a los demás. Sin embargo, a quien no parecen necesitar mucho es al Madrid, a pesar de que el club blanco es quien más recursos genera. Y lo hace sin necesidad de pagar a la cúpula arbitral.
La prensa ha recibido las declaraciones de Mourinho con la valentía habitual.
Sport abre con Raphinha y proclama que el Barcelona está «listo para la Liga». Es difícil imaginar una combinación más oportuna. Mourinho recuerda que la Liga tiene que tener al Barça y Sport responde que el Barça ya está listo para ella. Match en Tinder.
Hay que reconocer que Sport es el único de los cuatro diarios que recoge en portada las palabras de José Mourinho sobre el caso Barça-Negreira: «Mourinho reclama “Justicia”: “¿Negreira? Yo ya veía cosas extrañas”». Eso sí, en un recuadro de tamaño aproximado al de una esquela para hormigas pigmeas.
Mundo Deportivo dedica su portada a Rodri, quien no disputó un solo minuto en el Gamper. El tiempo que tarde en debutar será esclarecedor.
Después de la reacción —o ausencia de ella— del diario de Godó, grande de España, cuando se hizo público el escándalo, nadie esperaba que mencionara hoy nada al respecto.
As se entrega con pasión al Atleti y nos informa de que «Kang-in también muerde». Nos alegramos, la mordida es una parte del proceso de la digestión más importante de lo que parece. Es importante mantener la dentadura sana, puede ahorrarnos muchos sustos económicos y de salud.
En la zona superior, As cuenta que «Bernardo sonríe». Nos gusta que Bernardo sonría, seguramente más que a Rodri. También que «Sergio se acerca», en alusión al joven centrocampista del Racing cuya contratación negocia el Madrid.
Sobre las palabras de Mourinho, nada. As considera más relevante anunciar que Kang-in muerde.
Marca también concede el espacio principal al triunfo del Atlético sobre el Málaga. «Golazo a golazo», anuncia junto a Kang-in y Baena, autores de los tantos. Harry Kane aparece a la derecha con su nueva Bota de Oro. Está contento, pero cuando empiece a jugar con ella es probable que se multipliquen sus visitas al podólogo.
Bernardo Silva ocupa la franja superior tras su presentación como madridista: «Jugar aquí no es para todos». Tiene razón Bernardo. Jugar en el Real Madrid no es para todos. Hablar con claridad sobre aquello que sucede en la Mugrienta Liga Negreira (créditos para Jesús Alcaide), tampoco. Y llevarlo a portada parece reservado a una élite todavía más reducida.
Balance de las cuatro portadas: una referencia diminuta y tres silencios. Simon & Garfunkel habrían compuesto The Sound of Negreira. Y la prensa la habría cantado a gritos en silencio en medio de la plaza de Callao.
Todo esto explica la normalidad impostada, los eufemismos, el desinterés y la prisa colectiva por convertir el mayor escándalo del deporte en un asunto antiguo sin relevancia cuya resolución puede esperar hasta que todos hayamos muerto de causas naturales.
Mourinho ordenó los hechos, dejó que Pedrerol formulase la conclusión y sonrió. Una sonrisa de Mou siempre vale más que toda la prensa junta.
El alien era Negreira y la verdad está (estaba) ahí fuera. Lo que realmente es un expediente X es lo que (no) ha hecho la Justicia con ella.
Pasad un buen día.
La confirmación de La Quinta. La llegada de Beenhakker y el fútbol total. El amago de rebelión de Hugo Sánchez. La efímera rareza del falso play off. Podríamos tirar de muchos hilos para evocar la temporada 86/87, de la que ahora se cumplen 40 años, pero sin dejar de tocarlos, nos inclinaremos por el de más carga de profundidad: fue la última de Juanito en Chamartín.
Dos fotos ilustran aquel Real Madrid. La primera es de un entrenamiento en Manzaneda (Orense), donde los blancos pararon durante varias pretemporadas. De izquierda a derecha, aparecen Míchel, Juanito, Solana, Camacho, Santillana y Butragueño. Veteranos y noveles. Tres canteranos y todos españoles. Todo un símbolo de una era. La segunda está tomada el 21 de junio del 87 tras el último encuentro liguero frente al Espanyol (2-2). Los madridistas eran campeones y Juanito, que no pudo jugar por sanción, aparece elevado a hombros por sus compañeros con la réplica del trofeo en la mano. El mito se despedía en lo más alto.
Entre medias, un año en el que el 7 alivió la decepción de alternar en el banquillo más de lo que hubiera deseado con uno de los proyectos que más ilusión le hizo, la dirección de la Escuela de Fútbol de la AFE. Aquel equipo sonaba así: Buyo bajo palos; Chendo, Camacho, Sanchís y Salguero en defensa; Gallego, Míchel, Gordillo y Solana o Martín Vázquez en el medio; Hugo Sánchez y Butragueño (con Valdano y Santillana en la recámara) como piezas de artillería. Y todo aderezado con la llegada del balcánico Jankovic para el último tramo del calendario. Casi nada. Es importante recordar que, a estas alturas, Juanito ya no era ni jugaba de extremo veloz, sino que había reconducido su arte hacia las labores de centrocampista creativo. O, como él mismo dejó dicho, ahora cumplía las labores de “un mecánico que en ocasiones debía sacar el violín”.
Con todo, cada vez que pisó el césped ese año, cumplió con la misión de recibir un balón y devolver una solución. La calidad jamás abandonó sus botas, y bien lo sufrió un Atlético de Madrid (vendetta hasta el final), que en la jornada 33 fue testigo de un excelso Juanito, titular y protagonista en dos de los cuatro goles de su equipo aquella tarde.
A Beenhakker no se le escapó el peso del malagueño y su importancia en el equipo, pero si alguna vez rozó la duda, su amigo Gordillo entró al quite con una admirable picardía. Como cuenta en Juanito. El 7 infinito, si el extremo veía a Juanito calentar, levantaba la mano para ser sustituido, consciente de que por entonces las primas dejaban fuera a los que se quedaban en el banquillo. El holandés, que acabó por descubrir la treta, jamás se la reprocharía.
Sólo los vestuarios sanos ganan títulos y aquel Madrid se impuso tanto en la fase regular como en la añadida, que lo enfrentó de nuevo contra Barcelona, Espanyol, Sporting, Mallorca y Zaragoza. Fue la única temporada del play off. La última de Juanito. El nacimiento del mito.
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Buenos días, galernautas. Aquellos de vosotros que tengáis una edad es posible que recordéis el Debate sobre el Estado de la Nación que tenía lugar como sección fija en el programa de radio Protagonistas, dirigido por Luis Olmo. Bajo tan solemne nombre se desarrollaba una sección humorística que reunía a eminencias humorísticas españolas. Tip y Coll, Antonio Ozores, Chumy Chúmez, Antonio Mingote o Alfonso Ussía comentaban la actualidad inventándose personajes desternillantes que llegaban a tener participación recurrente cada siete días.
Uno de esos personajes era un entrenador de fútbol muy estudioso, lo que hoy llamaríamos un panenkita, respondiendo al nombre de Floro Recatado. Encarnado por Alfonso Ussía, no era sino un trasunto de Benito Floro, ya sabéis, ese hombre que en un vestuario ilerdense sentó las bases de lo que luego sería el gran discurso motivacional de Al Pacino en Un Domingo Cualquiera. Floro Recatado hablaba de manera exclusiva en tópicos futbolísticos. Así, definía a Bumba, su delantero estrella, como una ardilla del área con un gran juego aéreo pese a medir 1,54, o, preguntado por el resultado de su último partido, respondía que había sido una derrota por 0-7, a lo que añadió “una parte para cada equipo”.
Poco ha cambiado en los últimos treinta años en cuanto a los jugadores. Salvo excepciones, siguen utilizando los mismos tópicos o frases hechas. Hemos pasado del “sí, bueno, ¿no?” de Raúl al “obviamente” como muletilla, pasando por los comentarios atinados de Míchel, ex jugador madridista y que ha dejado de sonar cada vez que hay una vacante en los banquillos de media tabla para abajo. Se sigue diciendo que el fútbol son once contra once, rigurosamente falso si uno de los contendientes es el Barcelona, en cuyo caso será catorce contra, muy probablemente, menos de once. No olvidemos que no hay enemigo pequeño, lo de aportar su granito de arena o que los partidos no acaban hasta que pita el árbitro.
La sensación es que Mou no va a tragar con la pretensión de normalidad. El Madrid se desenvuelve en una competición organizada por sus corruptos enemigos, y el nuevo/viejo técnico no está dispuesto a hacer como si aquí no pasara nada
El caso de los profesionales de la información presuntamente deportiva resulta más alarmante aún, pues la involución y descenso de nivel en su estilo y empleo del lenguaje los ha llevado a que sus artículos y portadas constituyan una brújula que marca siempre el sur, un compendio de lo que NO debe hacerse al manejar y transmitir información escrita. Vayamos pues a analizar qué se ha perpetrado hoy en las cabeceras de los rotativos patrios.
Marca nos muestra a José Mourinho con Florentino Pérez en el acto de presentación del técnico portugués. El Real Madrid parece haber abandonado los actos plenos de boato y solemnidad reemplazándolos por algo mucho más sencillo, sin público ni prensa. Especialmente por esto último, eso que se lleva el presentando. La obviedad del día está encarnada en el titular de la portada, en la que se nos relata como gran argumento, si bien en estilo directo, que Mourinho viene a imponer una cultura de trabajo. Qué notable. A nadie se le habría ocurrido. ¿Realmente es eso lo más reseñable de las declaraciones de Mou? Saltemos a otras cabeceras, porque nada bueno puede salir de aquí.
En As, José, el Hombre de Setúbal, nos dice que no le falta Rodri. Resulta de aplicación la misma pregunta referida a Marca. Se acerca más a sintetizar lo fundamental del encuentro entre Mou y Pedrerol, pero ¿realmente es el gran titular?
Atención a otras perlas que nos permitimos comunicaros aquí, atendiendo a las redes sociales.
Sinceramente, nos parece que esta defensa a ultranza de Vinícius o, sobre todo, esa respuesta en torno al caso Barça-Negreira ("cuando yo estaba aquí, me lo olía") son los verdaderos titulares de la entrevista. El hecho de que el portugués revele que el descubrimiento de los pagos al vicepresidente del CTA le permitió refrendar una intuición es la respuesta que todos estábamos esperando hace más de tres años y medio, y nos permite albergar esperanzas respecto a algo para lo cual Mourinho puede ser absolutamente decisivo: la batalla cultural. La sensación es que Mou no va a tragar con la pretensión de normalidad. El Madrid se desenvuelve en una competición organizada por sus corruptos enemigos, y el nuevo/viejo técnico no está dispuesto a hacer como si aquí no pasara nada.
Música para nuestros oídos.
De la prensa cataculé, triunfalista hasta el hartazgo, fichaje de Rodri mediante, solamente os podemos decir que el jugador parece haber sido poseído por el espíritu de Floro Recatado. Mientras tanto, nadie parece preguntar cómo piensan hacer frente a los importes del traspaso. La respuesta la podrían dar Laporta y Tebas al alimón. Eso sí que sería un titular.
Pasad un excelente día.
Confieso que no he visto un sólo minuto de la pretemporada del Madrid. Los partidos amistosos me parecen una broma imposible pues el fútbol, como todos los juegos, necesita, para existir, que nos lo tomemos en serio. Y si cada vez resulta más difícil tomarse en serio la liga de Tebas (a tenor del penalti que le pitaron al Sevilla en el descuento en el primer partido de la temporada, de este año sólo podemos esperar más ópera bufa), imagínense ustedes un amistoso en la antaño fabril Gelsenkirchen…
Allí, en la capital de la cuenca del Ruhr, nació Özil, un príncipe otomano hijo de gastarbeiters. Y Özil me hace pensar, inevitablemente, en Arda Güler, otro delfín cuya puesta de largo en los salones del gran fútbol fue, precisamente, en Alemania, hace unos meses. En el último partido serio que ha disputado el Madrid, hasta este próximo fin de semana.
Aquel día, a pesar de la derrota, en Güler se vio el parpadeo de un imperio. Quizá fuera porque, precisamente, el Madrid cayó en Múnich y sólo él lo hizo como de niño me enseñaron que debía perder el Madrid: de pie y matando. Con orgullo, casta y sobre todo, grandeza.
Hasta entonces, Güler me había parecido un jugador menor, inconcluso: una promesa por cumplir, muy lejos del recuerdo sofisticado que Özil nos había dejado en la memoria. Un Mesuto que, hay que decirlo, cuando llegó al Madrid ya era el fantasista de la selección alemana semifinalista de la Copa del Mundo de 2010, o sea, de la última gran generación que ha dado el fútbol alemán al mundo, consagrada en Brasil cuatro años más tarde.
Güler llegó al Madrid con el aspecto de un bachiller recién graduado. En aquella noche muniquesa, abrileña y trágica, descorchó por fin y mostró hechuras de jerarca. Lo veía en el campo y recordaba a Luka Modric en aquella vuelta de semifinales, con Mourinho, frente al Dortmund en el Bernabéu. Como entonces, esa noche el Madrid fue eliminado y sin embargo, había nacido algo: la tierra se sacudió con el estremecimiento que precede al parto de un dios.
Como Güler, Modric se formó como un mediapunta hasta casi los treinta años. Fue en el Madrid donde retrasó su posición y acomodó su virtuoso cuerpo, hecho tanto para la pluma como para la espada, al fragor del «pasillo interior»: ese lugar donde se fraguan los grandes títulos y que en el Madrid lleva tanto tiempo desierto que parece un palacio abandonado en donde crece la hierba por todas partes, las paredes se descascarillan y las humedades corrompen la tela de los viejos cuadros.
Como está claro a estas alturas que el Madrid no va a fichar a ningún centrocampista, pienso en Di María cuando pienso en Güler. El Fideo era otro exuberante mediapunta con tendencia a correr por el extremo izquierdo cuya reconversión en interior resultó fundamental en la conquista de la Décima. Jugador, en principio, de mecha corta, fue ganando en agonismo hasta dar la impresión de que el combustible que lo hacía correr hasta la extenuación incluso en las prórrogas, era su propio sudor, como un coche eléctrico recubierto de paneles solares.
recordaba a Luka Modric en aquella vuelta de semifinales frente al Dortmund. Como entonces, esa noche el Madrid fue eliminado, y sin embargo había nacido algo: la tierra se sacudió con el estremecimiento que precede al parto de un dios
Güler es otra clase de futbolista, más fino y menos estable. Pero vuelvo a su partido contra el Bayern porque me pareció el principio de algo. En el día más importante de la temporada dio el paso adelante. Su presencia en la zona central del campo fue ubicua: presionó, robó, se anticipó y desplegó una extraordinaria actividad en torno a Valverde, que fue el pivote. Demostró acierto y coraje, marcó dos goles que metían al Madrid en la eliminatoria. Como si hubiera querido desmentir todo lo que se le achacó hasta ese día —blandura, liviandad en el cuerpo a cuerpo, intermitencias, falta de actitud y liderazgo— Güler jugó «con pierna dura» como dicen los cancheros, pues el partido era macho. Su desfondamiento físico, justo en la media hora que el Madrid tuvo para pasar la eliminatoria, coincidió con las ausencias de Vinicius y Mbappé, que habían de liquidar el partido, a fuer de ser las superestrellas.
Güler peleó hasta el final y hasta fue expulsado, en un arranque de torería tan castizo y tradicionalmente madridista.
Su final de temporada, en mitad de aquel aquelarre indigno del escudo en el que una innoble caseta terminó la campaña, reclama algo mejor. Es decir, una oportunidad. Tengo un mal presentimiento con respecto a la segunda venida de Mourinho, por más que adore al hombre que cambió el devenir histórico del Madrid en el siglo XXI. Sin ilusión no se puede vivir. Si la regla fundamental de un juego es tomarlo como si fuera la cosa más seria del mundo, la del fútbol es vivirlo con la ilusión de un niño. De lo contrario, esto se convierte en soccer, en un divertimento más para pasar el rato, un entretenimiento como hay tantos. No compensa. La ilusión se llama Güler porque en el terciopelo azul de su pie izquierdo se puede soñar con un vergel en medio del páramo violento que se intuye en la temporada que el sábado comienza, en Barcelona, contra el Español. Una temporada con visos de plebiscito, por más que Florentino Pérez acabe de ganar las elecciones.
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Hola a todos. El mundo cataculé anda de celebración. Rodri, el futbolista que fue nombrado MVP del último Mundial y penúltimo Balón de Oro, es ya blaugrana. La contratación se produce además cuando todo hacía indicar que el Real Madrid lo tenía hecho, lo que ha inoculado en las masas negreiristas la sensación grosera y orgásmica de habérselo birlado en la cara al eterno rival. Es comprensible. Esta vez no han necesitado pagar a Negreira para dar un (presunto) golpe a la competición. Robar sin pagar es el sueño húmedo del sinvergüenza.
Claro que en realidad sí tienen que pagar, exactamente 80 millones al City por un jugador de 30 años con un cruzado en la rodilla y una espalda sobre la que se leen y escuchan toda suerte de hipótesis. Mundo Deportivo dice que “tras la revisión médica, rubricará su contrato”. No lo dudamos, porque el Barça no va a pasar ahora por el ridículo mayúsculo de dar marcha atrás a la contratación. Así que rubricará, en efecto, su contrato, pero puede que no sin preocupación por parte de los servicios médicos culés.
Con esto no estamos llevando a la praxis la fábula de la zorra y las uvas. Nos encanta el jugador, como a todo el mundo, nos habría entusiasmado ficharlo y nos duele (a la par que no entendemos) el verlo nutriendo las filas del independentismo compra-árbitros. Solo pretendemos decir que los fichajes salen bien o mal, y que cualquier cosa puede pasar con este. ¿Como con cualquiera? Más que como con cualquiera.
Lo que nos resulta vomitivo, con toda franqueza, es el intento abyecto de hacer pensar al madridismo que ha sido el Real Madrid quien ha dicho no a Rodri, cuando el propio agente del futbolista ha resaltado de manera inequívoca la determinación y seriedad de la oferta vikinga. Ayer mismo, el cada día más innombrable diario gallardista publicaba una invención execrable que retorcía la realidad hasta extremos surrealistas, llegando a decir que Rodri soñaba con jugar en el Madrid pero “tuvo que decir no a su sueño” por culpa, claro, de Florentino. Es un delirio propio de quien no se ha enterado aún que la campaña electoral madridista quedó atrás allá por junio.
En fin. Que le vaya bonito a Rodri. Que no se lesione demasiado y quede segundo en todo. Jugando para un club que tiene comprado el sistema, lo tiene fácil para que le vaya mejor que eso. Lamentamos no poder desearle nada mejor que eso.
Quizá por su mala conciencia en el tratamiento del tema Rodri, Marca dedica hoy su portada al Real Madrid, y para algo que en principio no es negativo. Pedid un deseo.
200 millones, en efecto. En este verano, el Madrid ha vendido canteranos hasta llegar a ese importe, con lo cual los fichajes, como el propio Marca reconoce, están “casi compensados” con estos traspasos. Es un éxito más que notable de las divisiones inferiores blancas entendidas como unidad de negocio. Una visión romántica de dichas divisiones inferiores no deriva en una lectura tan satisfecha de este hito, claro. Es lícita por supuesto esa visión romántica, que comparten muchos madridistas, especialmente los que se criaron en la era de la Quinta del Buitre. El concepto siempre será debatible, no así el éxito blanco en la puesta en práctica de su idea de la cantera como generadora de ingresos. 200 millones en una sexta parte del presupuesto. Una barbaridad.
As, por su parte, se centra en la figura de Espi, el prometedor tanque que hemos fichado del Levante y que ha marcado dos goles en dos ratitos esta pretemporada. Nos gusta mucho el jugador, que será presentado la semana próxima en una sucesión de presentaciones íntimas de las nuevas adquisiciones. Ayer supimos que dichos actos se realizarán en días sucesivos y sin la presencia de otra prensa que no sean los medios propios (RMTV). No nos parece mala idea el circunscribir estos actos a la cobertura de la prensa propia. El mensaje por parte del club a unos medios que atacan sin descanso ni pudor a la institución, día tras día desde hace muchas décadas, regadas como están por el dinero de Tebas, es claro: no os necesitamos.
Igual que vosotros, que seguro tampoco necesitabais ver las portadas de hoy, y sin embargo os las hemos ofrecido, aunque sea en horario un poco tardío. Así es el verano, pero así es también La Galerna.
Pasad un buen día
Si bien el mundial pudiera haber servido para poner en perspectiva el nivel, rol y estatus de determinados jugadores de la plantilla, los primeros partidos de pretemporada del nuevo Real Madrid de José Mourinho no hacen sino acrecentar el laberinto de posibilidades que maneja el entrenador portugués, especialmente en el centro del campo del equipo vikingo.
Mucho se ha hablado de la ausencia de un mediocentro de corte organizador en el club que ayude a dar fluidez y velocidad a la circulación de balón y de la importancia que está adquiriendo ahora el fichaje de Bernardo Silva, jugador de culto donde los haya, en esta ardua tarea, que lleva adherida a sí misma el metafórico peso de las sombras de Kroos y Modric.
El portugués, en el último partido, dio buena cuenta de su repertorio de fintas y pases al primer toque, acostumbrado a los automatismos trabajados en el Manchester City… que no están adquiridos aún en los jugadores del Real Madrid, por lo que, si bien su calidad luce, no termina aún en desembocar en esa fluidez anteriormente mencionada. Restan meses de trabajo de su compatriota para que los jugadores adquieran el conocimiento futbolístico que permita que el trabajo y calidad del ex citizen no caiga en saco roto.
Más allá de esto, Mourinho parece encaminado a formar un equipo más compacto y unido. Ante el Schalke, permitió que el aficionado blanco entreviera algunos de los aspectos ofensivos más interesantes que pretende implementar en el Real Madrid. Ya que Mou es consciente de las limitaciones que va a tener su doble pivote, su intención es similar a la que tenía en el Madrid de su primera etapa: hacer llegar cuanto antes el balón al jugador con mayor visión y capacidad de pase que haya en el campo. En su primer Madrid era Mesut Özil, en esta segunda etapa es su reencarnación otomana: Arda Güler.
Igual que el Madrid de 2024 tenía como primer objetivo tras recuperación de balón el encontrar a Toni Kroos, y que este distribuyera, este equipo ahora encuentra en Arda esa función, y el turco la está interpretando a las mil maravillas. Está siendo el mejor jugador de la pretemporada y está dando una exhibición diaria a la hora de dejar a sus compañeros en su posición ventajosa. Parece imposible imaginar un once no sólo sin Arda, sino sin Arda en la posición de mediapunta.
El dilema es que Jude, jugador versátil donde los haya, es seguramente el mejor mediapunta goleador del mundo en un equipo que no necesita (a priori, toquemos madera) más goles que los que les vaya a proporcionar una delantera que apunta muy alto: Vinicius, Mbappé y Diomande
Y he aquí que llegamos al mayor dilema que va a tener que confrontar el técnico de Setúbal, porque el jugador que actualmente ostenta el rol de titular en la posición en la que Arda Güler parece indispensable para su estilo de juego no es otro que Jude Bellingham.
El jugador inglés viene además de realizar un mundial extraordinario como mediapunta, comenzado su andadura americana como escudero de Harry Kane y acabándola como el principal estandarte de la selección inglesa…como mediapunta.
El dilema es que Jude, jugador versátil donde los haya, es seguramente el mejor mediapunta goleador del mundo en un equipo que no necesita (a priori, toquemos madera) más goles que los que les vaya a proporcionar una delantera que apunta muy alto: Vinicius, Mbappé y Diomande. La llegada del costamarfileño dota a Mourinho de tres atacantes de élite, vertiginosos para sus contraataques, con mucho desborde y desparpajo y que lo que más van a necesitar es de un jugador que les ponga en ventaja la mayor cantidad de veces posible por partido.
Jude, que alberga un sinfín de virtudes en su fútbol, queda lejos del turco en esa función. ¿Deja esto sin sitio en el once al de Birmingham? En mi opinión no, no necesariamente. Queda en manos de Mourinho decidir cómo va a utilizar el rol de mediapunta en su equipo, pero es aventurable pensar que el portugués podría querer aprovechar el resto de cualidades de Jude en otra posición. El Bellingham que vino del Dortmund (por muy lejano que nos parezca, apenas han pasado tres años), no sólo jugaba en el doble pivote sino que era el jugador que aparecía en todas partes del campo para ayudar en salida de balón a sus compañeros, realizaba transiciones rápidas y participaba muy activamente en distribución de juego. También se prodigaba en llegada al área, por cierto, ya que anduvo cerca de hacer dobles números en cuanto a goles y asistencias (14 y 8 respectivamente).
Queda en manos del entrenador portugués decidir si mantener el rol de Jude, a priori más innecesario ante la pólvora de la que va a disponer en el frente atacante prescindiendo del jugador que mejores condiciones tiene para optimizar el rendimiento de sus atacantes, o tratar de convencer a Bellingham de ser útil al equipo desde una nueva posición. Aunque la opción intermedia puede ser variar ligeramente el sistema, y utilizar un 4-3-3 con Arda y Jude de interiores y un pivote de corte defensivo, dudo que Mourinho vaya a cambiar el sistema a estas alturas.
El perfil de Bellignham es, de hecho, bastante interesante para jugar más retrasado al ser un jugador de mucho recorrido físico (esos mapas de calor que parecen inabarcables para cualquiera salvo él), con capacidad técnica y táctica para adquirir ese nuevo rol e importancia en el juego blanco. Puede que salga menos en las fotos pero, como dijo el propio Mou en su día: “el Bernabéu sabe de fútbol” y sabrá recompensar su trabajo también desde esta posición.
De momento, lo más importante es que estamos comenzando a ver a un equipo convencido de lo que quiere y tiene que hacer en el campo. No dudo tampoco de que Mourinho sería capaz de convencer a Jude de ser su nuevo Lampard y sacarle el máximo rendimiento posible. La cuestión es si el británico será fácil de convencer o si esta puede ser realmente la intención de Mou. No tardaremos demasiado en descubrirlo.
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Me ha costado algunos días recopilar datos, recordar sensaciones y recuperar el estado mental del madridismo en medio del tikitaka culé de la primera etapa de Mourinho. No podíamos imaginar que el Barcelona estuviera comprando a todo el aparato arbitral y federativo para ir engordando por la vía rápida su palmarés. El resto de España reconoce los síntomas de la enfermedad social del culé catalán: victimismo injustificado, complejo de inferioridad y proyección neurótica. Llevan décadas inventando enemigos y un acoso imaginario, que presentan como justificación exculpatoria de sus delitos.
Nos lamíamos las heridas inocentemente tras las derrotas de la era Guardiola. Siempre nos preguntaremos cómo habría terminado aquel trienio sin la red de seguridad de Negreira. Nuestro equipo no tenía un antídoto para ese Messi de falso nueve que nos machacó en el infausto 2-6 del Bernabéu en 2009. Tampoco para el dominio kroosístico de los partidos con el que nos torturaba Xavi Hernández. Ni siquiera para los slaloms impredecibles de Iniesta, con el balón cosido a los pies, que terminaban con un pase filtrado en el momento en que le acosaban más defensores.
Pensábamos que estábamos viendo sólo fútbol y sufriendo a una generación única de La Masía, mientras nos pasaban casi inadvertidos los "pequeños detalles" que decantan los partidos a favor de quien pagaba por neutralidad. Todo fue una farsa. El Barcelona jugaba con un dominio incuestionable y con una protección arbitral nunca vista. La combinación fue imbatible.
Hace dos décadas, el CTA se conformaba con ir minando a los rivales del Barcelona. Hoy, además, nos apuñalan con precisión frente a cualquier rival en momentos que decantan resultados. Elijan cualquier recopilación de “errores” de RMTV. Hemos asistido al perfeccionamiento de un sistema corrupto capaz de manipular controles tecnológicos para seguir adulterando la competición mientras presume de neutralidad.
Más de dos décadas después el Barcelona sigue protegido por un establishment corrupto con ramificaciones políticas. Algún día descubriremos si sigue pagando en cash, en Aloe Vera o en otra especie. No cabe duda razonable de que el negocio sigue siendo rentable para unos y para otros. Su verdadero enemigo es Florentino, a quien reconocen la capacidad de llevárselos por delante. El Real Madrid es, en el fondo, una víctima colateral. ¿Alguien duda de que con un Riquelme de la vida al frente del club, con las patas metidas en la charca, al Madrid le iría mejor deportivamente?
Hemos asistido al perfeccionamiento de un sistema corrupto capaz de manipular controles tecnológicos para seguir adulterando la competición mientras presume de neutralidad
El primer Mourinho convirtió al equipo en una falange romana. Ramos y Pepe fueron la infantería. El bloque formado por ellos dos más Xabi Alonso y Khedira hormigonó la zona del campo en la que se pierden los partidos.
Los números de 2012: 121 goles a favor, 32 en contra. 2 derrotas y 4 empates en 38 partidos. Ronaldo anotó 46 goles, Higuaín 22 y Benzema 21. 100 puntos. El equipo hizo lo necesario para que ni siquiera el entonces sibilino CTA pudiera robarnos. Ahora, en 2026, la cosa está peor. Ya no se ocultan. Acusan a los vídeos de RMTV, los que sólo muestran descarnadamente, como el cine dogma, lo que hay. Morirán matando. Mourinho también lo sabe.
Casillas bajo palos encajó 31 goles en 37 partidos y dejó 14 porterías a cero. Son registros al alcance de Courtois. El año pasado, con una defensa de circunstancias, Courtois encajó 35 goles en 38 partidos.
Dumfries puede igualar a Arbeloa defensivamente y le supera por mucho como carrilero. Cucurella es mejor defensor que Marcelo. Domina la banda hasta el área rival, pero no tiene la capacidad asociativa del brasileño. No acostumbra a meterse hacia dentro para atraer rivales dejando el espacio que tantas veces aprovechó Cristiano. Vini también lo haría. Entrenable.
Trent es un especialista que dominará partidos. Veremos qué uso le da Mou. Puede ser una solución contra rivales numantinos combinando con un nueve grande (que por fin tenemos), cargando el área rival.
Ramos - Pepe supera a cualquier pareja de centrales de nuestra historia. Conceder 32 goles en 38 partidos en la élite es algo muy poco común con un estilo de juego ofensivo.
La lógica de 2026 apunta a Konaté - Militao en la zaga, siempre que el brasileño regrese al menos al 80% y el francés recupere la concentración que perdió el año pasado. La incorporación de un central zurdo de calidad elevaría el nivel. Aún hay tiempo.
El dúo Alonso - Khedira es muy diferente de Tchouameni - Valverde en inteligencia táctica. Hablamos de la sala de máquinas. En la recuperación necesitamos a un Tchouameni regular. Valverde es un misterio. Dio su mejor rendimiento en la posición que menos le gusta o cerca de la portería, donde este año hay overbooking.
Alonso nos dio lo que jamás nos habría dado Rodri: no ralentizaba el juego. Alternaba pase corto y largo como después vimos hacer a Kroos, y rascaba con criterio. Respecto a Rodri: dejen de llorar sus plañideras y pregunten a Haaland si se divertía esperando balones al espacio que nunca llegaron. Sin Pep y sin Rodri limitándole, este año el rubio hará números estratosféricos. Aquí lo dejo escrito.
Los tres de arriba no nos deberían preocupar. Vini y Mbappé serán los protagonistas de las estampidas a campo abierto. Defensa agresiva, recuperación y balón al espacio, que es lo que todos esperamos de Mou.
Los partidos trabados serán el test también para Diomande, de quien sabemos que posee una conducción finísima en espacios cortos. Si mezcla bien con Bellingham, ambos pueden hacer goles de fútbol sala entrando en el área juntos. Espi tendrá sus momentos rematando por arriba balones de Trent, Güler o Bernardo. Por abajo le hemos visto recibir, hacerse sitio y chutar instintivamente. Una inesperada alegría.
Los 46 goles de Cristiano de 2012 están al alcance de Mbappé. Sabemos que es casi imposible perder una liga promediando 3 goles por partido y encajando menos de uno. Si hacemos cuentas, repartir otros 68 goles entre Vini, Diomande, Bellingham, Güler, Espi, Brahim, Valverde y Endrick nos da 8,5 goles por cabeza. Factible.
Tenemos al alquimista que conoce la fórmula de la transmutación, que confió en Coentrao y sentó a Casillas, que ha toreado en los peores ruedos. Tenemos seis jugadores nuevos y un equipo que sabe que está en deuda con la afición. Este año es puerta grande o enfermería: o liga de 100 puntos o repensar si este grupo de futbolistas merece confianza, porque crédito ya no tiene.
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El finde fue fantástico, un sueño, una humedad inguinal permanente. ¡Empezó la Liga y el Madrid jugó frente al Schalke, allá en Alemania! ¡Ooolé!
Para rematar estuve atento al Las Palmas-Albacete: arbitraba una chica de Bilbao, Olatz Rivera Olmedo, se la recomiendo. La descubrí hace ya un tiempo, lo hace muy bien. Arbitra y generalmente bien. No fue esta la excepción.
Reconforta su ejemplo y confirma además que aquí servidor y La Galerna por extensión no somos antiárbitros. Sí somos anti sistema, este. Nuestra esperanza está en jóvenes como Olatz, nuestro temor que el sistema ese acabe engulléndolos. Seguramente pasará.
A lo que íbamos. Mientras aquí arrancaba la llamada mejor Liga del mundo, un 15 de agosto en plan liga lituana, el Madrid andaba por Europa, su casa. Ganó y no es anécdota, es conveniente acostumbrase a ganar. Pero su mejor triunfo fue que empezó la Liga y él jugó fuera. El sueño de tantos que, de momento, queda en eso, un sueño.
El Madrid debutará en el campeonato doméstico en Cornellá el domingo. ¿Por imperativo legal? ¡Jaaaaaja! A los dos, Espanyol y Real Madrid, les encantaría hacerlo en la Superliga, quizá con el tiempo. En unos pocos días, completará el Real las tres primeras jornadas, una de ellas recibiendo al Málaga a las cinco de la tarde: el Málaga es el primero que está cabreado.
Ah. A poco de terminar el partido en Alemania, el mundo supo que City y Barça habían cerrado un acuerdo para el traspaso de Rodri al equipo barcelonista, el Millonarios europeo. Muchas felicidades a todos. El Millonarios de siempre es colombiano y desde allí llegó Di Stéfano al Madrid. Lo recuerdo por joder.
Felicidades pues el Millonarios europeo y sobre todo a Rodri, que debió pasarlo mal pues el OK entre clubes se fue atrasando y las demoras le afectan. Que no coja Rodalies, Cercanías, cuando viva en Barcelona o lo perdemos. De nada.
El encallamiento del asunto obligó a Deco a trabajar en domingo, lo cual es una faena si uno no es médico ‘urgentista’ o cosa así. Algo inhumano para un director deportivo.
El Madrid parece dar por cerrada su plantilla, lo que me lleva, y no es la primera vez, a aquella exhibición en San Mamés la temporada del último título, aquel 0-2 sin Kroos y Modric, Casemiro ya se había ido, con Valverde, Bellingham, Camavinga y Tchouaméni a todo vapor.
¿Puede repetirse la cosa? Nunca se produjo, y fue natural pues los dos abuelos eran abuelos, padres, tíos y sobrinos en una pieza.
Felicidades pues el Millonarios europeo y sobre todo a Rodri, que debió pasarlo mal, pues el OK entre clubes se fue atrasando y las demoras le afectan. Que no coja Rodalies, Cercanías, cuando viva en Barcelona o lo perdemos
¿Esos cuatro más Bernardo, Güler y tal le pueden valer a Mourinho? Pues nos sentamos a esperar. Sigo pensando que Rodri o elemento parecido le hubiera venido bien al Madrid. El caso es que no vale llorar por la leche derramada. Habrá lo que hay, también Cestero, o poco más pues el mercado no se cierra hasta el 2 de septiembre. Un mundo para todos menos para Rodri. Pues muy bien.
Coinciden los entrenadores que esta temporada, con este inicio ridículo, la primera jornada es un monumento al absurdo, influirá en que tardaremos a ver la mejor versión de sus equipos. Y no se refieren a la buena-buena, sino a algo presentable.
El Madrid incorpora un añadido bien comentado por aquí: para ganar la Liga deberá bordarlo. El ejemplo es su último título, una derrota en 38 jornadas. Eso no lo para nadie.
Por lo demás, pues lo dicho, fue un gustazo ver al Madrid por Europa mientras Tebas alzaba el telón aquí. Lo hizo con el mando. El del aire acondicionado de su casa. Buen primer tiempo de Mbappé, bien Huijsen, todo rodando, vamos. Espanyol-Real Madrid. Cornellà, Baix Llobregat. Barcelona. Cataluña. Espanya. No pitará Olatz. Se acabó el sueño.
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Se ha confirmado el destino de Rodrigo Hernández, que no será otro que el FC Barcelona. Esto supone una muy mala noticia para el Real Madrid más que una buena noticia para el Barcelona.
El Real Madrid viene acusando en exceso la falta de un centrocampista que sea capaz de unir al equipo y conectar los primeros pases, mientras que el Barcelona, al menos en la competición doméstica, tiene la respuesta para resolver ese acertijo (no así en competiciones continentales, en las que año tras año sufre y acaba siendo eliminado por la poca capacidad de sus centrocampistas para manejar este tipo de eliminatorias). El fichaje de Rodri por el Barcelona supone una mejora notable en su centro del campo, puesto que está añadiendo a su plantilla al mejor pivote del mundo, aunque seguirán teniendo lagunas en otras zonas del campo que ya les han penalizado en anteriores ocasiones, como es el eje de la zaga o los laterales.
Rodri lo tenía todo acordado con el Real Madrid en términos de salario, pero el Manchester City solo ponía una condición. Y esa condición se llama 80 millones de euros. Ni 55, ni 65 fijos y 5 en variables, ni 75. 80 millones de euros, ni más ni menos. Parece que la cifra final del acuerdo ronda los 75. Los acaba de acordar con el Barcelona.
Uno podría pensar que es un precio un tanto desorbitado por un jugador de 30 años y que ha sufrido una lesión tan grave como es una rotura del ligamento cruzado, pero lo cierto es que Rodri ha regresado exactamente al mismo nivel al que estaba antes de la lesión. Incluso podría ser discutible que en este mundial ha jugado el mejor fútbol que se le ha visto.
Para los más escépticos y desconfiados respecto a que al Barcelona le pueda salir bien la jugada, hay un ejemplo muy reciente con el traspaso de Harry Kane al Bayern en 2023.
El Bayern de Munich se desprendió de Lewandowski en el verano de 2022 rumbo al Barcelona por unos 50M de euros, y apostaron por el delantero suplente hasta ese entonces: Choupo-Moting. Su temporada fue bastante irregular, debido a la destitución de Julian Nagelsmann en marzo por disputas internas con el vestuario, y su camino en Champions terminó con el Manchester City superándoles por un global de 4-1 en cuartos de final.
Durante esa temporada detectaron que tenían una carencia muy grave en el aspecto ofensivo: habían perdido a un delantero generacional como Lewandowski y necesitaban otro que pudiera suplir o acercase bastante al nivel del polaco. Justo en ese momento, surgió una oportunidad de mercado que rara vez suele aparecer. Harry Kane, quien acababa de cumplir 30 años (como Rodri) y al que le restaba un año de contrato con el Tottenham (como a Rodri con el City), quería salir de la institución londinense. El Bayern de Múnich se lanzó a por él, y terminó firmándolo por 95M de euros y un contrato de 4 años a razón de 15M netos por temporada.
el fichaje de rodri por el barcelona supone una muy mala noticia para el Real Madrid más que una buena noticia para el Barcelona
Al Real Madrid le sucedía algo parecido. Justo en el momento en el que necesitaba un jugador en el centro del campo, se encontró con que el mejor pivote del mundo quería salir de su equipo, restándole un año de contrato, y con varios años de buen fútbol por delante. Este tipo de oportunidades no suelen ocurrir, porque normalmente estos jugadores están bien atados por un contrato de larga duración, o porque sus respectivos equipos no están dispuestos a deshacerse de ellos.
El paralelismo entre Rodri y Kane es evidente, con la diferencia de que en este caso el Bayern de esta historia, que es el Madrid, no ha logrado hacerse con el jugador, que se ha ido al eterno rival. Rodri es un jugador lo suficientemente influyente como para cambiar el estatus de un equipo de candidato a favorito en todas las competiciones. Algo así ha logrado el Barcelona con su fichaje.
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