Las mejores firmas madridistas del planeta

Está feísimo defenderse mientras a uno le agreden. Figúrense que pasean tranquilamente por la calle y los esbirros de una organización criminal contratada por un magnate amoral les comienzan a pegar mamporros, les roban la cartera y a ustedes les da por defenderse y, acto seguido, llamar a la policía. De locos. A nadie en su sano juicio se le ocurriría tamaña necedad.

Imaginen ahora que van a ser intervenidos quirúrgicamente para subsanar los daños sufridos durante el atraco y el cirujano es uno de esos secuaces que les agredió y les robó la cartera. ¿Por qué diantres iban ustedes a poner el grito en el cielo? No hay motivo alguno, el atraco y la agresión quedaron atrás, hay que avanzar y centrarse en los errores propios, no cabe clamar justicia por los delitos sin castigo de los demás que les afectan. Además, los delincuentes podrían sentirse ofendidos, hecho varios órdenes de magnitud más grave en la sociedad actual que la comisión de los delitos.

¿Les parece que he perdido la cabeza? Simplemente me ciño a la manera de comportarse de —casi— todo el mundo en el caso Barça-Negreira.

Real Madrid, haga el favor de no defenderse mientras le agreden. Los delincuentes podrían sentirse ofendidos, hecho varios órdenes de magnitud más grave en la sociedad actual que la comisión de los delitos

El Madrid paseaba tranquilamente por la calle de la Liga y de la Copa durante la segunda mitad de los años 80, entonces el Barça colocó a Negreira en lo que ahora se llama CTA y el exárbitro lanzó a sus esbirros contra todos los rivales culés. Y el más importante es el Madrid.

Tras hacerse público el caso Barça-Negreira, el Madrid comenzó a defenderse de varias maneras. Legalmente donde toca, en el juzgado. Y mediáticamente donde corresponde, en su televisión, donde el club blanco se limita a ofrecer datos y a elaborar resúmenes de las actuaciones arbitrales padecidas por los secuaces con pito del CTA, donde siguen mandando los mismo que estaban con Negreira.

El cirujano del partido de hoy entre Real Madrid y Barcelona es Sánchez Martínez, uno de los ascendidos por Negreira, es decir, uno de los suyos, de los del sistema, trama, «tinglao» o como quieran denominarlo. Lo contó él mismo:

SÁNCHEZ MARTÍNEZ: "En el momento en el que se hicieron las listas oficiales, por parte del comité técnico, yo un par de horas antes recibo la llamada de nuestro Vicepresidente del @CTARFEF, ENRÍQUEZ NEGREIRA y ahí ya sí me oficializa mi ascenso (a 1ª). Una alegría inmensa" pic.twitter.com/aOj0CDrkyd

— RNMJ TV #6 Real Madrid (@rnmjtv6) August 3, 2023

El Madrid se ha ceñido a ofrecer en RMTV estadísticas y un compendio de hechos —las imágenes son difícilmente rebatibles— acaecidos en los partidos arbitrados por Sánchez Martínez.

Via @MMajeedX pic.twitter.com/g1uzd0WPAg

— تغطيات @RM4arab (@mmtv30050) October 24, 2024

Sin embargo, para los medios y el resto de equipos perjudicados por los tejemanejes inducidos por el club cliente de Negreira, lo perjudicial para el fútbol no es pagar millones de euros a uno de los jefes de los colegiados, sino hacer públicas las pruebas que demuestran un sesgo arbitral, confirmado estadísticamente, difícilmente explicable si no es relacionándolo con estos pagos y el poder del CTA para influir en el sueldo de los trencillas mediante ascensos, descensos e internacionalidades.

De ahí surge otra derivada, el incremento patrimonial anómalo experimentado por varios árbitros, entre ellos Sánchez Martínez, el cual está siendo investigado por la Guardia Civil y pitará esta noche.

En esta coyuntura, habla en rueda de prensa un recién llegado, Flick, que sin embargo parece llevar toda la vida representando el papel que le toca. Se hace el despistado, «no lo sabía», y se indigna: «no está bien que se haga eso» (los vídeos de RMTV).

💣📺 Las críticas de RMTV a Sánchez Martínez llegan a oídos de un incrédulo Hansi Flick

😳🔊 "No lo sabía. No está bien que se haga eso"https://t.co/rHm9Kb8gwm

— Carrusel Deportivo (@carrusel) October 25, 2024

Flick repite la consigna de la Liga, el CTA, la RFEF, los medios, casi todo el resto de equipos y los antimadridistas (perdón por la redundancia): oiga, Real Madrid, haga el favor de no defenderse mientras le agreden.

 

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Buenos días. Hoy se disputa en el Santiago Bernabéu el clásico partido que no tendría que disputarse. Si a uno lo sorprende la policía y lo graban las cámaras asaltando a tiros y desvalijando una joyería, lo normal es que lo detengan, no que lo inviten a un gran espectáculo. Pues al FC Barcelona lo sorprendió hacienda desgravándose las facturas que demuestran que pagaba a la cúpula arbitral, se difundieron las pruebas y, en lugar de sancionarlo, desposeerlo de los títulos y descenderlo varias categorías, lo han invitado a un gran espectáculo mal llamado clásico.

Sí, nos repetimos, ya lo hemos dicho una y otra vez, pero no vamos a cejar en el empeño, no vamos a parar hasta que se haga justicia y, si no se hace, no vamos a para nunca. Somos la mosca cojonera que va a estar ahí siempre para recordar continuamente que el FC Barcelona se conchabó durante décadas con el estamento arbitral —con la anuencia (o empujoncito) de otros organismos e instituciones como Liga, CSD y RFEF, matriz del propio CTA— gracias lo cual cosechó multitud de títulos manchados para la eternidad por la mácula de la corrupción.

Marca

Marca ilustra su portada con el Balón de Oro y Lamine Yamal elevados sobre hordas con bengalas. Titula «El centro del universo», pero creemos que el Real Madrid-Barça de esta noche no es el centro del universo, es un encuentro entre el mejor club y el más corrupto. Tan corrupto, que podríamos referirnos a él como el clásico centro de gravedad permanente. Can Barça es el centro, el origen, el bulbo, el rizoma del cual brota un ramillete eterno de corrupción, vulneraciones, quebrantamientos, desmanes y todo tipo de fechorías graves, gravísimas. Desde acosar a jugadores propios hasta comprarse el Comité Técnico de Árbitros, pasando por toda clase de incumplimientos del fair play financiero, responsabilidad en las precarias condiciones laborales de los trabajadores que reforman el Camp Nou, ser objeto de condena por dos delitos fiscales o ser avalados por la empresa que suministra de imágenes al mundo y al VAR de los partidos que se disputan en las competiciones españolas en las cuales participa.

A pesar de los hechos y las pruebas existentes, Marca subtitula que «El clásico recupera todo su esplendor». Pero ¿qué esplendor va a tener un partido entre un club ejemplar y el clásico bandolero reincidente? Además, recuperar algo implica que alguna vez debió tenerse, y el Barça solo empezó a ser «espléndido» desde que, en la decadencia de la Quinta del Buitre, comenzó a mover los hilos para colocara Negreira como «consigliere» de la mafia arbitral y los nuevos actores mediáticos que entraron al mundo del fútbol decidieron que había que promocionar al Barça en detrimento del Madrid porque casaba más con su modelo político-social. Pero el FC Barcelona, antes de aquello, era un club simplemente destacado, no «espléndido», sin ninguna Copa de Europa y por debajo incluso del Atlético de Madrid.

As

As nos ciega con el clásico frontispicio del diario de PRISA a caballo entre el oro macizo de 24 kilates de una piza de bazar de un euro y un anuncio de cava mediocre. Este tipo de portadas son desagradables a la vista, un atentado contra el buen gusto, con independencia del mensaje que sustenten, de modo que hoy no hablamos más de ella.

Mundo Deportivo

Mundo Deportivo hoy es un anuncio publicitario. Sí, ya sabemos que los cuatro diarios lo son siempre, no son más que meros instrumentos para trasladar al lector los mensajes, mezclados con más publicidad, de quienes los sostienen. Pero hoy, aún más.

La portada, al igual que la de Marca, la protagonizan el Balón de Oro, Vinícius, y Yamal. Esto no es ninguna sorpresa, ya habíamos colegido que Mundo Deportivo también es Marca en el portanálisis del jueves. Lo que convierte la primera plana en un spot es ese «Viva la vida» estampado junto a la camiseta con chorradas de Coldplay que porta Lamine.

Como sabéis, Coldplay —patrocinador culé de hoy— compuso, perdón, interpreta, la canción titulada así, Viva la vida (tonada muy del agrado de Guardiola), porque no es sino un mero adobo de If I Could Fly, un tema original Joe Satriani. Qué maravillosa metáfora de lo que es el Barça respecto del Madrid.

Esta gloriosa simbiosis FC Barcelona-Coldplay la definió con excelencia Nanook The Eskimo: «Efectismo sin sustancia, gente con una causa y unos valores superiores, imagen benéfica, líder ególatra, plagios, juzgados… La verdad es que el binomio Coldplay-Fútbol Club Barcelona es lo que los anglófonos llamarían a match made in heaven. La pareja perfecta».

Sport

La portada de Sport es un fotomontaje de garrafón con varios futbolistas colocados bajo la cubierta del Bernabéu y un titular acorde con sus capacidades: «Ganas de volver a ganaros». Se refieren a la famosa pancarta que Laporta colocó en las inmediaciones del estadio blanco, merced a la cual y a un abrazo a un maniquí con la camiseta de Messi ganó las elecciones (así de crítica y exigente es la afición culé). Desde aquella pancarta, los títulos obtenidos por el Madrid no han dejado de aumentar en comparación con los del Barça, incluidas dos Champions. Por no hablar del prestigio azulgrana, que desde entonces solo ha caído (aún más), mientras el blanco no ha dejado de crecer. De modo que acudir a la esa referencia, y por tanto otorgarle un significado positivo, para titular el diario define a la publicación de manera magnífica. Recordad que albergan a Iván San Antonio, que en periodismo significa algo así como en fútbol acoger en tu afición al Frente Atlético.

De todos modos, veremos el partido y tendréis cumplida opinión sobre el mismo. El Madrid contra el clásico centro de gravedad permanente que atrae, y a su vez genera, todo tipo de corrupción y delitos.

Seguiremos el encuentro aunque sea solo para cantarle al mejor jugador del mundo al son de aquel clásico de Franco Battiato: yo quiero verte danzar, Vinícius.

Desde 1969 hasta la actualidad

 

Hasta este mismo siglo XXI, los Real Madrid -Barcelona eran denominados "derbis", a pesar de no ser equipos de la misma ciudad. Desde hace 20 o 25 años, es el Clásico.

El primero del que tengo recuerdo es de septiembre de 1969. Del 0-2 al 3-2 (¿les suena?) con un gol de Gento inolvidable, que terminó enredado en la portería del Fondo Sur. Cerca del final, Rexach hizo el 3-3 en un partido en el que los culés bramaron por la lesión de Bustillo en una acción sin castigo de Pedro De Felipe.

Gol al Barcelona en 1969. Velázquez pone el temple, la visión y el pase. Fleitas, la pausa. Y Gento la llegada rauda, veloz, imparable y centellante. La definición: magnífica.

🎥 Conexión Vintage pic.twitter.com/ATDJ3I9HEC

— Alberto Cosín (@albertocosin) January 18, 2022

Mi siguiente recuerdo me lleva a 1973. 0-0 inocuo y presencia en el palco del presidente argentino, General Lanusse. Ambos equipos formaron en el centro del campo escuchando los himnos nacionales de España y Argentina.

En febrero de 1974, el desastre de los desastres. El famoso 0-5 del Barça de Johan Cruyff. Tras el 0-3 me fui para mi dormitorio y, a lágrima viva, me consolé jugando con mi futbolín.

Enero de 1975. Había temor por lo del año anterior, pero un gol de Roberto en colaboración con el defensa azulgrana De la Cruz les dio la merecida victoria a los blancos. El Héroe del partido, un jovencísimo José Antonio Camacho, que "secó" al astro holandés.

Camacho y Cruyff

30 de abril de 1976. TVE en directo. Expulsión de Goyo Benito, que las tuvo "tiesas" con el argentino "Milonguita" Heredia, y derrota polémica 0-2.

Temporada 1976-77. Un Real Madrid que se quedaría por vez primera sin jugar al año siguiente competición europea empató a uno, goles de Pirri, de penalti y Johan Cruyff. Se reclamó un gol fantasma de Vicente Del Bosque.

Comienzan años de triunfos consecutivos del equipo "merengue".

Abril de 1978. En uno de los últimos partidos presididos por don Santiago Bernabéu, y con la presencia del Rey don Juan Carlos, el Madrid goleó 4-0 al cuadro catalán, los dos primeros del danés Henning Jensen. La Liga era prácticamente blanca.

En la temporada 78-79 se adelantó pronto el Barça con gol del recientemente fallecido Johan Neeskens, pero fue la noche de Carlos Santillana, quién hizo doblete a pesar del marcaje del durísimo Migueli. Al final, 3-1. Eran años de escuchar los partidos por la radio, casi siempre a través de Héctor del Mar o Andrés de Sendra.

Santillana

1979-80. "Amigó fue un amigo" tituló el Marca, aludiendo a las facilidades del entonces guardameta blaugrana. Cunningham hizo un golazo de cabeza. 3-2 al descanso e idéntico resultado al final.

Temporada 80-81. A pesar del 3-0 claro e indiscutible, los culés le echaron la culpa a Ramos Marcos por la señalización del penalti que desembocó en el 1-0. El As Color demostró en su portada que el árbitro salmantino del colegio Oeste había acertado en su apreciación.

Temporada 81-82. Uno andaba ya en el servicio militar y el Real Madrid venció por 3-1 en una tarde lluviosa en Chamartín, dejando sin Liga a los azulgrana.

Temporada 82-83. Seguía en la "mili" y la que tuve que aguantar de mis compañeros culés por el 0-2. El ínclito García de Loza hizo de las suyas, omitiendo un penalti claro de Gerardo a Isidro. Tuvo que pedir perdón públicamente tras ver dicha jugada (con 0-0 en el marcador) en "Estudio Estadio".

1983-84. En una fría tarde de Carnaval en mi pueblo de Vélez-Málaga, el Barça de Diego Armando Maradona cayó en el Bernabéu 2-1, con un gol muy afortunado de Santillana.

La temporada siguiente, lesión del fichaje estrella, Jorge Valdano, en el calentamiento y "meneo" azulgrana 0-3. No se lo van a creer, pero me alegré por mi mejor amigo, que ese mismo día se marchó a la "mili" y que profesaba entonces la fe barcelonista, y que hoy en día, y desde hace tiempo, es más madridista que Florentino Pérez.

Comienzan los años de esplendor de la simpar "Quinta del Buitre". En marzo de 1986, y tras una primera parte infumable (se televisó en directo), el escocés Steve Archibald hizo el 0-1, remontando los blancos con goles de Maceda, Valdano y Emilio Butragueño. 3-1 y la Liga en el bolsillo.

Maceda

La temporada 86-87 fue la del play off, por lo que hubo doble ración de Clásicos, saldados con sendos empates a uno y a cero.

2 de enero de 1988. Uno de los días más grandes de mi vida. Mi primer Madrid-Barcelona en el Bernabéu. 2-1 con doblete de Hugo Sánchez y penalti regalado al Barça por Urío Velázquez, como me reconoció el periodista barcelonés Joaquín María Puyal. Al Barcelona lo entrenaba el gran Luis Aragonés.

En la temporada 88-89, otra victoria, esta vez por 3-2 con gol en el minuto 81 de Rafa Gordillo.

En la temporada siguiente, se televisó el encuentro para toda España y fue otro "espectáculo" de García de Loza (uno de los peores árbitros de la historia) con tres penaltis no señalados en el área azulgrana y un gol mal anulado al barcelonista Roberto. Al final, 3-2 y expulsión del ya entrenador Johan Cruyff.

El Clásico de la 90-91 fue el del "pasillo" del Madrid al Barça ya campeón (señorío madridista) y triunfo blanco 1-0, con gol del gaditano Adolfo Aldana. En la temporada 91-92, empate a uno, con gol local del yugoslavo Robert Prosinecki.

Prosinecki

En la 92-93, superpolémica arbitral por el penalti transformado por Michel en el 2-1 definitivo. Gresca verbal entre Cruyff y Díaz Vega, que se defendió de las acusaciones azulgrana diciendo que el holandés se "cagaba en los pantalones" cada vez que visitaba el Bernabéu.

En la 93-94 el Barcelona se llevó una inmerecida victoria por 0-1, gol de Guillermo Amor.

Y el 7 de enero de 1995, el Día D y Hora H. De nuevo voy con mis amigos al Santuario y me llevo la alegría del siglo. Un 5-0 que vengaba la manita del año anterior, con hat-trick de Iván Zamorano y goles de Luis Enrique (mostrando escudo en la celebración) y Amavisca. Qué noche la de aquel día.

Al año siguiente, 1-1 con mi paisano López Nieto comiéndose un claro penalti a Zamorano, que habría podido significar la victoria.

En la victoria 2-0 de la 96-97, un protagonista: Pedja Mijatovic, quién hizo de tripas corazón y, a pesar de la grave enfermedad de su joven hijo Andrea, jugó y marcó el segundo gol. El Bernabéu se rindió al montenegrino.

Mijatovic

En la temporada 97-98, derrota 2-3, con el famoso corte de mangas de Giovanni (valors).

Al año siguiente, empate a dos, con doblete de Raúl y gol final del brasileño Son y Anderson.

Nunca vi un Barcelona tan acogotado en el Bernabéu como en la temporada 1999-2000. Goleada 3-0 que pudo ser mayor.

Al año siguiente, otra súper polémica arbitral. Con 2-2 en el marcador, tanto anulado a Rivaldo que provocó las iras de los azulgrana.

La temporada 2001-02 vio la "venganza" del exbarcelonista Luis Figo, quien hizo el 2-0 definitivo ante el clamor del público de Chamartín.

Abril de 2003. Ronaldo Nazario y el ya barcelonista Luis Enrique fueron los goleadores del 1-1 final.

En la 2003-04, el 1-2 fue el principio del fin del Real Madrid de Carlos Queiroz.

Al año siguiente, mi entonces jefe Francisco Montoro me invitó a su casa y, en su pantalla gigante, disfrutamos como locos del 4-2 del Madrid de los Galácticos al Barça de Ronaldinho.

Temporada 2005-06. Debacle total en el coliseo del Paseo de la Castellana. Un merecido 0-3 provocó los aplausos de la afición merengue al eterno rival. El Clásico de la 2006-07 (la liga del "Clavo Ardiendo") lo volví a ver en casa de mi jefe y amigo, y de nuevo sonrió la fortuna. Victoria 2-0 con goles de Raúl y Van Nistelrooy.

Y si "pasillo" hubo en el Clásico de 1991, otra vez lo hubo en la 2007-08, esta vez de los azulgrana liderados por Rijkaard y Carles Puyol. Exhibición blanca y goleada 4-1 que pudo ser mayor.

Del 2-6 de la 2008-09 (ya con Pep Guardiola en el banquillo culé)...mejor corramos un tupido velo.

Estamos en la mejor "Era Messi" y los puntos volaron en la temporada siguiente, esta vez con una derrota menos dolorosa, por 0-2.

En la 2010-11 empezó el famoso "Rally de Clásicos" con un 1-1 en el Bernabéu, con goles de penalti de Messi y Cristiano, que se estrenaba.

En la Liga de los Récords de la temporada 2011-12, ni el gol del minuto 1 de Karim Benzema evitó la derrota 1-3.

A la temporada siguiente, con José Mourinho en su última campaña de blanco, victoria 2-1, goles de Benzema y Sergio Ramos. Penalti en el último minuto a favor de los azulgrana, que se "comió" Pérez Lasa y ataque de nervios del meta Víctor Valdés.

El árbitro Undiano Mallenco fue el triste protagonista del 3-4 de la temporada 2013-14, primera de Ancelotti en el banquillo de Chamartín. Se inventó tres penaltis y de un 2-2 se pasó al resultado antes mencionado.

En la 2014-15, partidazo del Real Madrid y, a pesar del gol tempranero de Neymar, los tantos de Cristiano, Pepe y Benzema pusieron el 3-1 final.

Goleada azulgrana al año siguiente (0-4) con Rafa Benítez en el banquillo, antes del advenimiento de Zinedine Zidane.

Otro partidazo en la 16-17. El Madrid, con 2-2 y jugando con 10 (para variar) fue a por la victoria... y Messi facturó el 2-3 en el último minuto.

Superioridad clara en el Clásico de la temporada 2017-18, con un 0-3 que levantó ampollas en la afición blanca.

Comienza la "Era Vinícius". Y lo hace en la temporada 2018-19 de la peor manera, con derrota 0-1, gol de Rakitic. Claro que el Vini de entonces no era el de hoy.

Dos semanas antes del Estado de Alarma, se jugó el Clásico de la Liga 2019-20. Victoria clamorosa 2-0, con tantos de Vinícius y Mariano, este en el último minuto.

En la 2020-21, en el estadio Alfredo Di Stéfano, y debajo de un aguacero tremendo, victoria por 2-1, con tantos de Benzema y Kroos, de falta directa.

Nos acercamos al presente. La última derrota hasta la fecha llegó en un experimento de Ancelotti, con un movimiento táctico que nadie entendió: colocar a Modric de "9" en lugar del lesionado Benzema. Resultado: un vergonzante y merecido 0-4.

En las dos últimas temporadas, la fortuna sonrió a los nuestros. En la 2022-23, victoria 3-1 con un Fede Valverde pletórico y la temporada pasada, el recordado 3-2 con el golazo de zurda de Jude Bellingham en el 90'.

Hasta aquí lo que ha pasado en el duelo de los dos grandes del fútbol patrio de los últimos 55 años. Lo que pase en el futuro, solo Dios y la pelota lo saben.

 

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A principios de los años 50, el Real Madrid navegaba por la Liga sin pena ni gloria. No alcanzaba a lograr un título después de la guerra y su mejor puesto en la tabla no pasaba del tercer lugar. El Barça, en la temporada 1951-1952, hizo un curso perfecto y su equipo llamado el de las ‘Cinco Copas’ pasó a la historia del club. Aquella campaña conquistó la Liga, pero el conjunto madridista dio una de las mayores alegrías del año a sus aficionados en el choque de Liga de la primera vuelta entre blancos y culés en Chamartín. Al Real Madrid lo dirigía un exjugador del Barça en la década de los 20, el uruguayo Héctor Scarone.

Scarone con el Barça

Scarone con el Barça

Considerado uno de los mejores jugadores que ha dado Uruguay y de los futbolistas más destacados del mundo en la primera mitad del siglo XX, tuvo una breve etapa como jugador culé en la temporada 1925-1926. Referente en los títulos olímpicos charrúas del 24 y el 28, y campeón mundial en el 30, era apodado ‘El Mago’ y ‘El Gardel del fútbol’ por su técnica, habilidad, rapidez, visión de juego, inteligencia y extraordinario regate. Una vez retirado de los terrenos de juego se pasó a los banquillos y llegó al cuadro blanco en el mes de marzo de 1951. Ese mismo curso por la casa blanca habían pasado Mr. Keeping y Albéniz.

Scarone con Hernández Coronado, Bernabéu y Echániz

Scarone con Hernández Coronado, Bernabéu y Echániz

En la jornada 10 de la temporada 1951-1952, el Real Madrid recibió al Barça en su feudo el día 11 de noviembre. No había sido un buen comienzo de Liga, con cuatro victorias, dos empates y tres derrotas que colocaban a los merengues séptimos en la tabla. Scarone le dio mucha importancia al encuentro y concentró al equipo en El Plantío. La enfermedad de Imbelloni le trastocó los planes, puesto que iba a formar ala diestra con Molowny.

Los catalanes no llegaban en su mejor momento, solo una posición por encima en la clasificación de su rival. Además, la baja de última hora de su estrella Kubala por anginas dejó mermada a la escuadra. Tampoco venía muy optimista el técnico Daucik, que en la previa en MARCA declaró que “con el Madrid enfrente no cabe hacerse demasiadas ilusiones”.

Scarone con Daucik antes del encuentro

Scarone con Daucik antes del encuentro

A las cuatro de la tarde saltaron al césped de Chamartín los dos equipos acompañados por el colegiado García Hernández. El Real Madrid formó con Juanito Alonso; Gabriel Alonso, Oliva, Navarro; Muñoz, Zárraga; Molowny, Olsen, Pahiño, Narro y Cabrera. Mientras que el Barça jugo con Ramallets; Calvet, Biosca, Seguer; Gonzalvo III, Szegedi; Basora, Torra, César, Aldecoa y Manchón.

Con-los-actores-Scarone con los actores Carlos Tajes y Pepe Bárcenas antes del partido

Con-los-actores-Scarone con los actores Carlos Tajes y Pepe Bárcenas antes del partido

Noventa minutos más tarde, el Real Madrid había realizado un partido de gran clase: “el primero que se le ve completo en lo que va de temporada”, según explicó Ramón Melcón en MARCA. El cronista añadió que “con el buen juego de los blancos, un triunfo merecidísimo ante un equipo de calidad, que no fue adversario tan fácil como podría suponerse por ese 5-1. El Barcelona se defendió bien pese a la goleada en contra, y atacó mucho, hasta el punto de dominar tanto o más que el Madrid, a pesar de haber marcado un solo tanto”. La gran diferencia del choque la marcaron las delanteras. La madridista en “rapidez, entusiasmo y cohesión” fue muy superior. Los delanteros merengues “se lanzaron al ataque apenas puesto el balón en juego. Se veía una decisión, un alma y un deseo de victoria que no había existido en anteriores encuentros. Y no fue solo eso, sino que se jugaba con orden, con velocidad, buen sentido del desmarque, combinación, tiro… Hubo allí, en fin, una buena línea delantera que, si no consiguió un tanteo abrumador, se debió a que la defensa azulgrana se portó bien, especialmente Biosca”.

Portada de Marca

Portada de Marca

El primer tanto blanco llegó a los tres minutos obra de Molowny tras recoger un pase de Cabrera y descerrajar un disparo largo y cruzado que Ramallets ni vio entrar.

Gol de Molowny

Gol de Molowny

Pasada la media hora Cabrera hizo el segundo gol de cabeza a la salida de un córner ejecutado por Molowny.

Gol de Cabrera

Gol de Cabrera

Apenas habían pasado tres minutos cuando Pahiño logró el tercero.

Primer gol de Pahiño

Primer gol de Pahiño

El gallego recibió el cuero desde el extremo diestro donde estaba Molowny y con un disparo imparable superó al cancerbero culé. Justo antes del descanso el tanto del honor azulgrana lo firmó Basora, al aprovechar un rechace de Juanito Alonso que dejó el balón suelto en el área.

Gol anulado a Pahiño

Gol anulado a Pahiño

En la segunda mitad, el Real Madrid culminó la goleada con dos dianas más. En el minuto 57, una magnífica jugada coral por parte de Pahiño y Molowny la finalizó Olsen regateando a Biosca y lanzando un tiro durísimo que se coló pegado al poste que defendía Ramallets.

Gol de Olsen

Gol de Olsen

El quinto y último lo rubricó Pahiño, con un potente disparo tras asistencia de Narro desde la línea de fondo.

Celebración del quinto gol

Celebración del quinto gol

Para Melcón hubo un gran nivel general en los blancos, pero destacó a Molowny, “el mejor hombre del equipo, que jugó como quiso; se mostró espléndido de inspiración y facultades”, a Zárraga, “que en su puesto de medio volante cuajó un gran partido, lleno de valor y temple”, a Olsen, “incansable y con su habitual sentido del juego de conjunto”, a Cabrera, “totalmente distinto al que tan floja exhibición hizo frente a la Real”, a Oliva, “un gran defensa central”, a Juanito Alonso, “muy ágil y seguro como de costumbre”, a Gabriel Alonso, “muy acertado”, a Pahiño, “mucho más suelto y peligroso que en anteriores partidos” y a Narro, que “puso coraje y alma en sus intervenciones”. Del Barça solo tuvo buenas palabras para Biosca, “un defensa enérgico, seguro, elástico e incansable”, para Szegedi, “al que favoreció el estado pesado del terreno de juego” para Calvet, que “jugó bien”, para Gonzalvo II, que “acertó a hacer un partido completo” y para Manchón, “muy rápido, muy decidido y con buen toque de balón”.

Scarone en Chamartín

Scarone en Chamartín

En los vestuarios se pudo ver a un Héctor Scarone muy alegre que recibió las felicitaciones de sus muchachos. El charrúa comentó que “nunca dudé de que hoy encontraríamos mejor fortuna que en anteriores encuentros. La base del triunfo puede cifrarse en esto: hoy han corrido los once con técnica y con entusiasmo. Se ha practicado un buen fútbol y eficaz, que es cuanto puede pedirse. Lo que decidió la victoria fue la compenetración de que hizo gala el equipo. El Barcelona no ha dado facilidades; ha sido el Madrid el que se ha impuesto”.

Su homólogo Daucik explicó que “ha ganado el mejor. Espera un Madrid francamente bueno, pero el conjunto blanco ha rebasado todos los cálculos posibles. De todos los equipos que llevo vistos hasta ahora en la presente temporada es el que más me ha gustado. El mejor, vuelvo a repetirle. Para mi gusto el elemento más positivo del Real Madrid ha sido el nuevo volante Zárraga. Un jugador duro, valiente, con resistencia física… ¡Un gran jugador!”.

Scarone

Scarone

Entre los jugadores blancos el comentario era unánime: “merecimos marcar más goles”. Cabrera manifestó que “jugamos más que ellos”. Olsen destacó que “un cinco-uno es un buen triunfo”. Y Zárraga se mostró “contento por haber ganado al Barcelona”. En el Barça hablaron Ramallets, que se preguntaba si “¿este es el equipo en mala forma?”, y Basora, que en su opinión fueron “demasiados goles” los recibidos.

El gran resultado blanco espoleó al equipo, que cogió una gran racha que continuó las siguientes diez jornadas. Sin embargo, un irregular tramo final del curso dio al traste con las opciones de conquistar el título, que fue para un Barça que en cuanto recuperó a Kubala puso un alto ritmo de crucero y solo se dejó 7 puntos el resto del campeonato. Ningún otro equipo pudo seguir su estela y se hicieron con la Liga al aventajar en tres puntos al Athletic Club y en cinco al Real Madrid.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

Buenos días, amigos. Vuelve el mal llamado clásico. Decimos mal llamado y decimos bien, de igual modo que lo ponemos con minúscula y lo ponemos bien, como la RAE se ha ocupado en señalar.

Donde la RAE no se mete es en lo inapropiado del propio término “clásico”, porque no sabe (o no se pronuncia) sobre la diferencia esencial entre los dos equipos en liza en el mismo. Uno es la mejor entidad deportiva de la historia y el otro es una institución politizada y corrupta (no necesariamente en ese orden) que compró el estamento arbitral durante un mínimo de 17 años, si bien por el momento no ha sufrido ninguna consecuencia por el fraude. Ya nos diréis cómo se le puede llamar “clásico” al enfrentamiento entre dos entidades tan disímiles desde lo deportivo (los respectivos palmarés no resisten una comparativa, sobre todo porque uno es limpio y el otro no) y sobre todo desde lo ético.

A quien interesa que se le siga llamando “clásico” al mal llamado clásico es precisamente al Barcelona, y solo al Barcelona. El Madrid no obtiene ningún beneficio de esa jerga que presuntamente equipara a uno y otro. De hecho, no sería de extrañar que el club catalán llevara 17 años pagando a unas cuantas sillas de la Academia para que se encaje como acepción del vocablo “clásico” la que alude a este partido de fútbol.

Lo cierto es que ya está aquí, por infinita pereza que produzca el tener que enfrentarnos de nuevo a quien debería estar purgando sus culpas en Segunda División, fuera de Europa y con sus títulos de la cosecha Negreira debidamente retirados. El hecho de que, de cara a la justicia deportiva, dejaran prescribir el delito cometido de forma continuada por el Barça no implica que no lo cometiera, ni brinda un ápice de honorabilidad a un club esencialmente tramposo, como corroboran las facturas y el propio testimonio de Negreira.

Dicho esto, todo lo demás es secundario, pero habrá que ocuparse de ello porque de ello tratan las portadas.

“La BMV, frente al Barça”, titula Marca. Si realmente esto va a ser cosa de tres contra once, no sabemos si vale la pena presentarse. O de tres contra doce, si tenemos presente que el colegiado del encuentro va a ser Sánchez Martínez, cuyo sospechoso incremento patrimonial durante el negreirato está siendo investigado por la Guardia Civil y cuyas actuaciones tendenciosas contra el Real Madrid son bien conocidas por todos. O de tres contra no sé cuántos, si también metemos en la ecuación el hecho de que las imágenes del VAR que llegan no solo a los espectadores, sino a la propia sala de videoarbitraje, llegan a través de una empresa dirigida por alguien que además se sienta en el consejo de administración de una filial del Barça.

Una persona que tal vez podría tener algo que decir sobre todo esto algún día es el hombre que aparece en el flanco derecho del ataque de la portada de Marca. Juanma Morales es candidato a presidir la RFEF. Cuentan que es un hombre serio. Por tanto, no tiene absolutamente ninguna posibilidad de presidir jamás la institución. Con el debido respeto a él, por consiguiente, no perdamos más el tiempo entreteniéndonos aquí.

El planteamiento de Marca (la BMV contra el Barça) no difiere en demasía del que se tiene en el entorno barcelonista -ya os hemos hablado en anteriores entregas del portanálisis de la fusión Marca-Sport-. Ved este glorioso trino sportivo.

 

 

 

 

¿Qué os parece? El Barça de Flick es “un equipo fiable” mientras el Madrid es un “batiburrillo de individualidades”.

“Batiburrillo”. Hay que decirlo más. Por más que volvemos a la RAE, sin embargo, no encontramos que su diccionario acoja como acepción nada relativo al Madrid, seguramente porque hasta en la RAE saben que los milagros que obra el Madrid (sin ir más lejos el del pasado martes) serían imposibles de no mediar un inquebrantable espíritu colectivo, radicalmente peleado con el concepto de “batiburrillo”.

 

 

La prensa cataculé, como veis, llega a tope de endorfinas al mal llamado clásico. Lógico: equipazo contra batiburrillo, solo puede irles bien. No es ningún secreto que los azulgrana están jugando francamente bien y que se encuentran en gran forma arbitral y también física (un poco escamante esta última). Admitir que el Barça está jugando bien es algo que no nos costaría aceptar si no fuera porque nos cuesta aceptar que esté jugando, punto. No nos cuesta asumir que juegue bien, sino que siga en Primera y en la Champions y nadie meta mano a sus títulos fraudulentos del negreirato. Eso es lo que nos cuenta asimilar. Nos cuesta asimilar que haya que hablar de ellos porque siguen ahí, por imposible que parezca a tenor de sus desmanes.

Ya que, desde los despachos, nadie hace nada por hacerles pagar sus crímenes, habrá quien les tenga que dar su merecido sobre el césped.

Os dejamos con As y sus premios del baloncesto.

Pasad un buen día.

 

La pasada noche de martes, el Real Madrid se enfrentó una vez más a una situación límite. Estaba cayendo en casa 0-2 al descanso en la Champions. Lo que, junto con la derrota frente al Lille la jornada anterior, hacía peligrar su clasificación para la siguiente ronda. La grada empezaba a mostrar indignación.

El partido acabó 5-2. Produciéndose un nuevo milagro inexplicable que vamos a tratar de aclarar desde el punto de vista fisiológico.

Para superar una situación de peligro vital o estrés elevado, el cuerpo humano desarrolla varias estrategias:

A nivel endocrino, se activa la segregación de adrenalina (hasta 50 veces más de lo normal) con el fin de:

El aumento de adrenalina conlleva una sensación de euforia y el incremento de la autovaloración. Produce reacciones químicas equiparables a un orgasmo. Teniendo sus efectos una duración de hasta 1 hora.

Rüdiger

A nivel neurológico, entra en funcionamiento el sistema límbico cerebral. Concretamente, la corteza prefrontal y la amígdala.

Es decir, cada vivencia estresante superada transforma el cerebro y lo prepara para futuras situaciones estresantes. Cuantas más vivencias superadas, mayor adaptación a nuevas vivencias. Creándose un círculo virtuoso.

En este sentido, los jugadores que han vivido una remontada generan una huella cerebral que les permitirá afrontar mejor situaciones límite futuras. En resumen, cuantas más remontadas, más capacidad de remontar.

Los jugadores que han vivido una remontada generan una huella cerebral que les permitirá afrontar mejor situaciones límite futuras. En resumen, cuantas más remontadas, más capacidad de remontar

Aplicando ambos aspectos (endocrino y neurológico) al Real Madrid en concreto, podemos decir que los jugadores se comportaron como el león famélico desfallecido que ve una gacela y activa el modo supervivencia extrema (adrenalina). Y confía en que la va a cazar porque antes ya le ha pasado y ha tenido éxito (memoria emocional).

Cabe destacar también que era más fácil para los “veteranos” del Madrid remontar que para los “noveles”, puesto que están preparados fisiológicamente para ello. Por esto, Mbappé alucinó con el comportamiento de sus compañeros. Pero ojo, como hemos visto, vivir esta experiencia le prepara para la próxima.

Mbappé en la celebración de la remontada del Real Madrid ante el Borussia Dortmund

Así se puede explicar la transformación que sufre el Real Madrid cuando es llevado al límite. Así se pueden explicar gran parte de sus éxitos.

Pd: la dopamina liberada tras la consecución de un objetivo te hace sentir mucha felicidad, pero a su vez aumenta el peligro de volverse adicto a la adrenalina. A querer llegar inconscientemente a esas situaciones límite.

Y el hecho de salir victorioso muchas veces no significa que lo vayas a conseguir siempre.

 

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No hay discusión, Vinícius Junior es el mejor jugador del mundo. Pero, ¿cuánto sabéis sobre él? ¿Podréis acertar todas las preguntas que ha preparado esta semana fcQuiz?

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El 21 de junio de 1936 se disputó un partido que se ganó a pulso el crédito de histórico, y casi más por su envoltura que por el resultado. Fue la final de Copa, que enfrentó al Madrid —por entonces despojado de su condición Real por la República— contra el Barcelona. A menos de un mes del estallido de la Guerra Civil, ambos se veían por primera vez en un encuentro que decidiría un título, por lo que la expectación en Valencia, sede del choque, fue máxima y, por qué no recordarlo, más inclinada hacia el equipo azulgrana (sólo 3.000 aficionados se desplazaron desde la capital).

El partido lo manejó el Madrid hasta el punto de adelantarse por 2-0, con goles de Eugenio y Lecue, pero el Barça jamás se rindió. Logró acortar distancias y forzó una jugada convertida en icónica durante los años venideros. La protagonizó Ricardo Zamora, que desafiando a la edad y la lógica, detuvo un formidable chut de Escolà cuando el respetable ya cantaba el gol. “Veinte años de fútbol están ahí, en ese instante”, escribió el guardameta en sus Memorias. Y no fue para menos. El último título republicano se alojó en las vitrinas blancas, resquemor que quizá influyera en la decisión que pocos meses después tomarían los dirigentes del club catalán.

De la infamia a la corrupción

Con las balas arreciando y España desangrándose, sobre todo Madrid, “la ciudad más insensata y heroica del mundo” en palabras de Chaves Nogales, el club blanco buscó soluciones para no terminar en la cuneta. Primero se planteó un gira europea, idea que desechó rápidamente por la evidente dificultad de los viajes. Luego se estudió la posibilidad de que Madrid y Athletic de Madrid jugaran un campeonato junto a Valencia, Gimnástico, Levante, Hércules y Cartagena, algo parecido a una Liga madrileño-levantina, pero el avance franquista sobre la capital suspendió la iniciativa.

Así que sólo quedaba una salida: incorporarse al Campeonato de Cataluña, una audaz ocurrencia de Hernández Coronado, el ‘hombre para todo’ de Chamartín en aquellos años. Las gestiones las lideró Paco Bru, técnico blanco y ex jugador del Barcelona, pero no tardó en encontrar la oposición de su antigua casa. Tanto el Sindicato de Futbolistas como el resto de clubes catalanes veían con buenos ojos la participación del Madrid en su Campeonato, pero el Barcelona se opuso desde el comienzo. Ni siquiera dio su brazo a torcer cuando el Madrid planteó que, si ganaba la competición, renunciaría al trofeo en favor del segundo clasificado. En las oficinas del Barça pesó más el miedo a verse eclipsado y la directiva terminó utilizando todas sus influencias para que al final la Federación de Cataluña rechazara a los blancos. Ni solidaridad republicana, tan en boga aquellos años, ni nada.

La infamia y la corrupción, por las que jamás cabe esperar una disculpa del Barça, convierten cada Madrid-Barcelona en mucho más que un partido de fútbol, acaso en un duelo con balón entre la decencia y la ignominia

Esta fue la primera infamia del Barcelona, y no sólo contra el Real Madrid, sino contra los valores que deberían emanar del deporte: nobleza, justicia, compañerismo, honestidad. La segunda tropelía seguro que la tienen en mente, el pago acreditado de 7,3 millones al vicepresidente de los árbitros con el objeto de corromper la competición durante, al menos, 17 años. Los dos hechos, por los que jamás cabe esperar una disculpa, convierten cada Madrid-Barcelona en mucho más que un partido de fútbol, acaso en un duelo con balón entre la decencia y la ignominia.

Respecto a los alicientes estrictamente deportivos, este sábado los blancos tienen uno más que sumar a lo anterior: igualar la racha de 43 partidos sin perder en Liga, propiedad hasta la fecha del Barcelona. Aunque la machada tiene truco, pues se da la circunstancia de que llegó a su fin justo un mes antes —mayo de 2018 contra el Levante (5-4)— de que el club cesara de pagar a Negreira. Y en un partido sin trascendencia, pues el título viajaba al Camp Nou. Desde entonces, además, los blaugranas sólo han ganado dos de las seis Ligas disputadas, por tres el Madrid y una el Atlético. En el mismo período anterior conquistó nada menos que cuatro de seis. ¿Casualidad?

 

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“—¿Por qué te resulta tan difícil creer, Jack?

—¿Por qué te resulta a ti tan fácil?

—¡Nunca ha sido fácil!”.

Perdidos. Hombre de ciencia, hombre de fe.

 

Aprovecho la cita de la que probablemente es la serie de cabecera de nuestro jefe, Jesús Bengoechea, para poner de manifiesto la incredulidad que asalta al madridista medio tras vivir una noche como la de la pasada victoria ante el Borussia Dortmund en el Santiago Bernabéu. Tras una primera mitad en la que gran parte de la masa social del madridismo estaba destripando al equipo y enviando a Carlo Ancelotti de vacaciones indefinidas, parecía improbable que a absolutamente nadie se le cruzara siquiera por la mente la posibilidad de que sucediera lo que la realidad y el Real Madrid acabaron plantando ante nuestros ojos: que remontáramos.

El equipo vikingo pasó de soldado imberbe a indomable berserker en los escasos quince minutos que duró el descanso para trasmutar al dragón alemán, que hasta entonces le atormentaba, en un mero peluche en sus manos, Vinícius mediante. Y lo hizo ante la atónita mirada de un público (no el del Bernabéu, precisamente) que parecía no entender lo que estaba viendo.

Porque el madridista no es un aficionado de fútbol cualquiera. Es uno que se implica de tal manera en la resolución de conflictos que asolan al club que bien podría cobrar por ello. Para el aficionado madridista no existe más importante empresa que analizar aquellos contratiempos que atraviesa su club, dígase mal juego, ausencia de estilo, meritocracia, preparación física, abundancia de lesiones o generación de automatismos. Y no considero que esto sea erróneo o pernicioso, sino que simplemente es malinterpretar al club de Concha Espina, que habla en un idioma completamente diferente. Un idioma alejado de los cánones puramente futbolísticos y consistente única y exclusivamente en creer.

El partido contra el Dortmund sirvió como recordatorio a los madridistas de ciencia de que la señal que marca la frontera entre ellos y los madridistas de fe es simplemente un gol

Porque mientras la prensa, los rivales e incluso los propios aficionados blancos se permiten prácticamente a diario darle lecciones de fútbol al ancestral club vikingo, el Real Madrid, impertérrito, no hace sino responder dando lecciones de vida. Entiendo que dar por muerto al Madrid ya es deporte internacional, pero creo yo que lleva demasiado tiempo levantándose de la tumba, como si de una siesta se tratase, como para al menos no tener la deferencia de concederle el beneficio de la duda, cuando menos.

A todos nos gusta (sobre)analizar al Real Madrid y jugar a ser entrenadores, preparadores físicos o directores deportivos, pero me da la sensación de que como aficionados nos metemos tanto en este papel que tendemos a olvidar lo que verdaderamente hace especial a este club, que es esa manera suya que trasciende a la vida misma de luchar hasta el final y no conocer el significado del verbo rendirse.

Rüdiger

El partido contra el Dortmund sirvió como recordatorio a los madridistas de ciencia de que la señal que marca la frontera entre ellos y los madridistas de fe es simplemente un gol, como explicó en zona mixta Vinícius tras el partido (“sabíamos que si marcábamos el primero íbamos a remontar otra vez), demostrando que los jugadores son los mayores conocedores de los entresijos de este maravilloso deporte y lo que ocurre cuando el que lo desempeña lleva una camiseta blanca y nuestro escudo redondito. Ya nos lo dijo en su día también Arbeloa, que algo tiene que saber de esto: madridismo es creer.

Entiendo que dar por muerto al Madrid ya es deporte internacional, pero lleva demasiado tiempo levantándose de la tumba, como si de una siesta se tratase, como para al menos no tener la deferencia de concederle el beneficio de la duda

Tiene que ser cierto eso de que el fútbol no tiene memoria, porque los madridistas de ciencia en lo último que pensaban anoche tras la primera parte era en las remontadas de las grandes noches europeas protagonizadas por su club. Quizá sea cierto también eso de que el fútbol es un estado de ánimo y en momentos de flaqueza no nos facilita el acceso a esos bellos recuerdos, por mucho que el Madrid haya insistido cada temporada en ir renovando los mismos de una forma cada vez más inverosímil y, en ocasiones, directamente imposible.

Rüdiger

Porque esto de remontar no es nuevo, ni tampoco se remonta, valga la redundancia, a nuestras dos últimas y célebres Champions. En 2018 veníamos de “perder” la liga en noviembre y nos esperaba el PSG en octavos en lo que parecía que iba a ser un trámite para los franceses, cuando de repente el Madrid emergió de sus cenizas para acabar consiguiendo su tercera Champions seguida. No, amigos. Llevamos haciendo esto desde que el fútbol es fútbol y el Madrid es el Madrid. No somos un club de ciencia y pocas veces lo hemos sido. El último entrenador puramente científico que tuvimos, Rafa Benítez, no es que durara mucho en el banquillo blanco, teniendo que ser sustituido por alguien que sí que entendió a la perfección lo que este club representa.

Mientras la prensa, los rivales e incluso los propios aficionados blancos se permiten prácticamente a diario darle lecciones de fútbol al ancestral club vikingo, el Real Madrid, impertérrito, no hace sino responder dando lecciones de vida

No demando al madridista de ciencia una milagrosa conversión pese a la multitud de epifanías que han vislumbrado sus ojos, ni tampoco que deje de escudriñar el juego del equipo para desentrañar nuestras actuales fallas tanto en salida de balón como en contundencia y estructura defensiva. Simplemente me atrevo a sugerirles que abandonen la falsa certeza que les proporciona su escepticismo y recuerden que, aunque este equipo parezca muerto, aunque el cuerpo no se mueva ni haga ademán de responder a estímulos, aunque el corazón lleve tiempo sin dar señales de latido, en cualquier momento puede volver a alzarse, desperezándose como quien no quiere la cosa. No sean tan incrédulos como Tomás en el Nuevo Testamento, pues para el Real Madrid la Muerte no es sino esa vieja amiga que precede a la enésima Resurrección. Preocúpense del mal juego, monten en cólera y enciendan las hogueras si lo necesitan, pero al menos recuerden. Recuerden que este equipo nunca se rinde. Recuerden que el Real Madrid siempre se levanta.

 

“—Porque me has visto has creído —le dijo Jesús—. Dichosos los que no han visto y sin embargo creen”.

Juan 20:29

Nuevo Testamento

 

“—¿Cómo que si puedo? Para el que cree todo es posible”.

Marcos 9:23

Nuevo testamento

 

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Buenos días, amigos. Si recordáis, el lunes concluimos que Marca ya es Sport tras una deducción sustentada en pruebas sólidas: misma portada y mismo sesgo. Si bien es cierto que las pruebas no eran tan sólidas como pueden serlo unas facturas en poder de fisco probatorias del pago continuado y sustancioso de un club a un tipo que corta el bacalao en el CTA, por poner un ejemplo que se nos ha ocurrido así al azar, de buena mañana, pero eran pruebas contundentes.

Vamos a proseguir con las deducciones y para ello lo primero que hacemos es observar la portada de uno de los dos diarios mencionados. Sport, verbigracia.

Sport

El titular es «Recital», en referencia a la victoria por 4-1 del FC Barcelona ante el Bayern. El encuentro sirvió además para demostrar que los culés, contrariamente a lo que muchos piensan, son la afición más españolamente patriota que existe: ayer jalearon con olés taurinos al equipo de Flick y además tienen como segundo equipo, muy cerca de su Barça, a la selección española.

Eso sí, la foto de Raphinha elegida para ilustrar la primera plana es un poco desagradable, más bien parece la instantánea de un mostrador de casquería que el frontispicio de un periódico.

Tomamos ahora Mundo Deportivo.

Mundo Deportivo

Vaya, el titular es el mismo: «Recital». Al menos han tenido la delicadeza de no mostrarnos un primer plano de la yaciente y jirafosa lengua del gran futbolista brasileño, que a buen seguro le procura unas grandísimas prestaciones en más de un ámbito de su vida, pero que no es un órgano —al igual que otros— para ir enseñando por ahí. Pero ya sabemos que se está perdiendo el decoro, a este paso, algún día alguna organización criminal será capaz de intentar desgravarse las facturas de los pagos con los que soborna a los de arriba.

Disculpad, nos dispersamos. Estábamos con las deducciones. Teníamos claro que Marca es Sport y ahora vemos que los dos titulares de la prensa culé son iguales, por lo que Mundo Deportivo es Sport. En consecuencia, Marca también es Mundo Deportivo. Claro, ¿verdad? Proseguimos. Vamos con Marca, el tercer implicado del cual aún no hemos visto su portada de hoy.

Marca

Marca elige también la foto con reminiscencias de casquería bovina con la yaciente lengua de Raphinha absorbiendo toda la atención del observador. ¿Quién había elegido una imagen así también? Sport. Bueno, no es ninguna sorpresa, ya habíamos colegido que Marca es Sport.

El diario de Gallardo titula «¡Qué clásico nos espera!».

Hacemos un inciso para mostrar nuestra alegría por la derrota en casa del Atleti ante el Lille. Nos satisface que cualquier equipo que albergue neonazis pierda. Fin del inciso.

Una vez leído el titular de Marca, que ya sabemos que es Sport, pero también Mundo Deportivo, por lo que Mundo Deportivo también es Sport, vamos con As.

As

Titulan «Vaya clásico nos espera». ¡Anda, como Marca! Entonces, As es Marca, Marca es Sport y Sport es Mundo Deportivo. En resumen, que toda la prensa es lo mismo, y para saber su color solo hay que echar un vistazo a las cuatro portadas de hoy. Es fácil, ¿verdad? Normal, quien paga manda, ya lo hemos hablado muchas veces.

Ayer, después de la exhibición del Madrid y de Vinícius en la segunda parte ante el Borussia Dortmund, la prensa culé le dedicó un miniespacio para decir, además, que los alemanes se dejaron ganar. Sin embargo, solo un día después y tras la victoria azulgrana, genuflexiones a gogó al Barça en la prensa madrileña. Sigue estando claro, ¿a que sí?

Y todos los medios entusiasmados con lo que ellos llaman clásico. Ya hemos comentado hasta la saciedad que de haber un partido clásico en el fútbol español es el Real Madrid-Athletic, los dos únicos clubes que siempre han permanecido en Primera División sin comprarse el estamento arbitral.

Habréis visto que escribimos «clásico» y no «Clásico». Se debe a que este portanalista prefiere seguir las recomendaciones de la RAE, si bien sabe que es una batalla perdida —igual que las de las acotaciones, los prefijos y la coma del vocativo— y la mayoría seguirá escribiendo «Clásico» con mayúscula.

RAE clásico

Como escribió Antonio Valderrama el martes, el partido entre Madrid y Barça del sábado «hace tiempo dejó de ser una conflagración cósmica entre dos maneras radicalmente opuestas de entender la vida y el fútbol, y ahora no es más que una liza banal entre el mejor equipo del mundo y el club más tramposo de la historia del deporte profesional».

El Barça estará jugando muy bien y ganando todo, pero (presuntamente) tras cometer delitos gravísimos y quebrantar multitud de normativas que el resto de equipos han de cumplir, hechos por los cuales no debería estar disputando la Champions ni estar jugando en Primera División.

Nosotros, y probablemente buena parte de vosotros también, aún tenemos en la retina y en el hipocampo la exhibición de Vini sobre el hipogeo del Bernabéu de antes de ayer. Fue una auténtica locura, amigos, se nos eriza el vello al recordarla. ¿Ha sido la más contundente de Vinícius? Fue algo salvaje, y el chaval tiene la costumbre de hacer salvajadas muy a menudo.

A diferencia del resto de jugadores, que cuando marcan se quitan la camiseta y enseñan su número y su nombre a la afición, Vinícius mostró el escudo del Real Madrid.

Pero no os preocupéis, cuando falle dos pases en el próximo partido amistoso contra el Random FC, rugirá una horda de madridistas exigiendo que lo sustituyan al descanso.

Antes de terminar, vamos a recapitular, para fijar conceptos: As es Marca, Marca es Sport y Sport es Mundo Deportivo. Entonces, Mundo Deportivo es Marca, Sport es As y As es Mundo Deportivo.

¿Podría extrapolarse a otros estamentos, organismos, clubes e instituciones? Vamos a probar, aunque sean meras conjeturas.

Como el Barça pagó al CTA, al VAR le suministra imágenes un avalista del Barça, la Liga tolera las palancas ficticias azulgranas para inscribir jugadores y seguir participando en la competición, la RFEF cambia su código ético para no sancionar al club de Laporta y el CSD promulga Leyes del Deporte para prescribir delitos culés, ¿sería descabellado conjeturar que, hipotéticamente, el VAR es el Barça, Barça es el CTA, la Liga es la RFEF, el CSD es el Barça...

Lo dejamos, que tenemos unas empanadillas haciendo la mili con Encanna, estamos friendo a los chicos y no queremos que se nos queme Móstoles.

Pasad un buen día.

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