Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró Francisco José Hernández Maeso del colegio extremeño. En el VAR estuvo su compatriota Quintero González.

El trencilla nacido en Bruselas tiene 36 años. Cómo vienen las nuevas generaciones. Para beber lejía. Ninguna calidad ni rigor para amonestar y una horrible apreciación de las faltas. La carne de pescuezo es caviar comparada con el arbitraje español.

Sin jugadas polémicas en las áreas, el apartado disciplinario fue un despiporre. Amarillas por pamplinas. Por faltas, nada. Es insufrible este gremio. Realmente desesperante.

Embarba pisó a Bellingham. Nada. Lucas y Mbappé entraron con la planta a Chavarría y Embarba. Nada. Gumbau Chavarría agarró a Lucas. Nada. Luego, eso sí, amarilla a la mínima a Vinicius y otra a Modric por dejar que sacase la falta Alaba. De risa. Solo la vieron por entradas Gumbau, que llegó tarde ante Tchouaméni en el 62', y el propio francés por una patada por detrás a Trejo en el 84'.

Hernández Maeso, HORRIBLE.

 

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-Lunin: APROBADO. No tuvo culpa en el gol rayista, pero se le vio mal colocado en alguna acción.

-Lucas Vázquez: SUSPENSO. Muy discreto. como es habitual este año.

-Asencio: APROBADO. Se le ve algo crecido, y en consecuencia estuvo a punto de marcar el gol de Hierro a Jaro en aquel Trofeo Bernabéu. Tuvo algún fallo más. Pero sigue sobrado de carácter.

-Alaba: APROBADO. Una de las pocas buenas noticias a nivel de juego. Aún algo fuera de forma pero firme los noventa minutos.

-Fran García: APROBADO ALTO. Incisivo en ataque.

-Tchouaméni: SOBRESALIENTE. El mejor con diferencia. Solvente en defensa y en la organización del juego. La mejor noticia de cara al Metropolitano.

-Modric: NOTABLE. Docto, con el poso de lustros de genialidad.

-Bellingham: SUSPENSO. Desconocido, salvo por un par de buenos detalles técnicos.

-Vinícius: APROBADO ALTO. Marcó un gol antológico, brilló en muchas acciones y generó mucho peligro, pero en ocasiones recordó al teenage Vini. Tiene que ser mucho más clínico el miércoles.

-Rodrygo: APROBADO. Menos brillante que últimamente.

-Mbappé: APROBADO. Marcó un gol enorme pero falló otros dos cantados. Los que bajo ningún concepto puede perdonar en el Metropolitano.

-Valverde: APROBADO. Pocos pero acertados minutos.

-Camavinga: SUSPENSO. desacertados minutos, aunque afortunadamente pocos.

-Brahim: sin calificar.

-Ancelotti: SUSPENSO. Ni nadó bien ni guardó la ropa. Cambios tardíos e improductivos cuando el equipo se desmoronaba.

 

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Recibía el Madrid a su vecino vallecano apenas un momento después de terminar el encuentro de uno de sus rivales; el Getafe logró remontar e imponerse por 2 a 1 a un Cuadra Fernández que lo intentó con ahínco, señaló un penalti inventado en connivencia con Figueroa Vázquez y después añadió once minutos para ver si conseguía empatar. Como dice Manuel Matamoros, los diez de añadido más el minuto de silencio que no respetaron en el Bernabéu. No obstante, el sistema le dará la vuelta a los hechos y lanzará el mensaje de que el club apropiado indebidamente fue perjudicado por su aficionado con pito.

El objetivo blanco era ganar y lo consiguió, aunque no tan fácil como pudo parecer durante el tramo de la primera parte en el que sometió al Rayo. De hecho, el partido terminó más cerca de un descalzaperros de lo que hubiésemos deseado.

Los de Ancelotti comparecían en el Templo con las ausencias de Rüdiger y Courtois. El exprimido central renqueaba de una gripe y Thibaut arrastraba una sobrecarga en el rotuliano derecho, por lo que Carlo prefirió darles descanso con vistas al encuentro del miércoles frente al Atleti, que contará con la importante baja de Cuadra para el partido de Champions. Así pues, Lunin se encargaría de ser el pararrayos madridista y Alaba sería el compañero en el centro de la defensa de Asencio. La retaguardia la completarían Fran García y Lucas en los laterales (quizá significa que no jugarán la vuelta de la eliminatoria europea). Regresaba Bellingham —cómo le echamos de menos cuando no está— que tendría que mover el cotarro junto a Tchouaméni y Modric. Arriba, Rodrygo, Mbappé y Vini.

Antes del pitido inicial se guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de David García de la Loma, árbitro de Segunda División, y de Carles Miñarro, médico de FC Barcelona. Ambos recientemente fallecidos.

El partido comenzó con ritmo, cuando se cumplía el minuto uno, Vinícius se pegó una carrera desde Nuevos Ministerios, pero su centro a Kylian, que esperaba solo para empujarla, fue despejado a córner por Aridane Hernández, central rayista de animosa melena con aspecto de bajista con groove, quien seis minutos después remató alto un saque de esquina visitante con Lunin haciendo la compra en El Corte Inglés. Acto seguido, de nuevo el siete blanco se coló hasta la cocina vallecana y otra vez acabó en córner. La jugada la había iniciado Mbappé en modo cabalgada nazariana-Jumanji.

Ambos delanteros habían arrancado enchufados frente al Rayo y esperábamos más chispazos de calidad que se transformasen en goles, objetivo, no lo olvidemos, de este juego. Antes del cuarto de hora, una fantástica apertura de Tchouaméni a Rodrygo concluyó con un chutazo raso de Vini al palo y un remate de Mbappé al rechace. En ambos casos, la intervención de Batalla fue providencial para el Rayo. Parecía que el gol estaba al caer.

A los 22, susto. Asencio cedió a Lunin sin mirar y el guardameta no llegó al balón. Afortunadamente, el esférico se marchó a córner. Más tarde, un error de Vini se tradujo en un peligroso remate del Rayo que exigió al ucraniano. Asencio desvió con el muslo el peligroso tiro de la segunda jugada. Los visitantes se estaban animando y creando ocasiones en vistas de que el Madrid no traducía en goles su dominio.

Ya nos temíamos que hubiese vuelto a griparse el equipo tras un buen comienzo, cuando Mbappé agarró una pelota en la esquina del área, recortó y definió como definen los mejores. 1-0.

El Rayo no se vino abajo y Mbarba respondió con un chut lejano que atrapó Lunin. Fue un espejismo, porque Vinícius marcó un gol escandaloso. Se regateó varias veces a medio Rayo y después volvió loco a Ratiu con más bicicletas que el garaje de Perico Delgado. Entonces, colocó la pelota lejos de Batalla. 2-0.

No había tiempo para el relax, Kylian a punto estuvo de anotar el tercero, pero lo evitaron el meta rayista y el poco acierto del francés cuando lo tenía todo a favor. Modric había saltado al campo con chistera y junto a Arélien, Vini y Kylian estaban desplegando un buen espectáculo. El Madrid estaba sometiendo al Rayo. Pero no duraría mucho. De hecho, acabó ahí.

La primera parte terminó con un jarro de agua fría. Una buena combinación rayista terminó con un trallazo que hizo pinball entre el larguero y el suelo. El VAR lo revisó y confirmó que había entrado. Llegaba al descanso con 2-1 un partido que parecía camino de la goleada tan solo unos minutos antes. No era buena noticia, sobre todo con al choque de Champions en el horizonte, que el encuentro requiriese de un esfuerzo extra.

Por cierto, ni Hernández Maeso ni Quintero González entendieron que este pisotón alevoso de Florian Lejeune a Vinícius era penalti. Si no fuera porque sabemos que la competición está adulterada desde hace muchísimos años no nos creeríamos que en la era del VAR puedan suceder estos robos.

La primera ocasión nítida de la segunda mitad fue de Kylian, que ajustó por fuera en lugar de por dentro su disparo raso. Tchouaméni, un partido más, estaba jugando a un gran nivel y Vini seguía creando peligro mientras los jugadores rayistas le daban patadas con el permiso de Hernández Maeso. Rodrygo realizó el mismo control que aquel de Marcelo, ese en el que asesinó al balón, mientras se constataba que Bellingham necesita, como es lógico, minutos para afinar su juego, aunque su presencia siempre es buena. Y Lukita, a lo suyo. Este jugador es un regalo.

A todo esto, el partido seguía 2-1, es decir, la victoria estaba en peligro, y el Rayo daba la sensación de que en cualquier momento podía crear una ocasión de gol y chamuscar a lo blancos. El Madrid quería ganar pero a la vez guardarse algo debido a lo que viene los próximos días.

En el 65, Tchouaméni —soberbio— robó, recortó y regaló un pase a Vini que lo dejó soló. El brasileño no lo aprovechó, pero el colegiado señaló fuera de juego cuando concluyó la jugada.

En esas, Ancelotti metió a Fede en el partido y retiró a Rodrygo, que lucía un vendaje en su mano izquierda, pues un jugador del Rayo le había pisado al final del primer tiempo.

Cuando restaban quince minutos para el final, una nueva maravilla de Modric no terminó en gol porque Vini abrió demasiado el remate. Poco antes, el Rayo había puesto a prueba nuevamente a Lunin. También seguía dando patadas, pero al CTA eso no le preocupa. Las tarjetas eran para el Madrid, Vini vio una por... ¿? poco después de que a Jude lo revolcaran por el suelo.

Carlo realizó otro cambio, retiró a Kylian y dio entrada a Camavinga. Bellingham adelantó su posición. Modric se llevó un plantillazo serio, pero Hernández Maeso tampoco entendió que la acción mereciese amarilla. Es joven y mira por su futuro.

En el 82 el Madrid perdonó por enésima vez el tercero. Vini se marchó maravillosamente bien hasta la línea de fondo y centró horrorosamente mal, por lo que el balón no llegó a un Fran García que esperaba solo —con tilde y sin ella— para meterla (la pelota).

Para el Madrid sí había tarjetas, y Tchouaméni vio una por una acción que habían repetido varias veces sin castigo diversos jugadores del Rayo Vallecano.

El técnico blanco otorgó cinco minutos a Brahim y retiró del césped a Bellingham. A continuación, otro susto, Trejo fusiló desde cerca, pero fusiló mal. A Gila también lo fusilaron mal y después vivió muchos años. Hernández Maeso estaba fusilando fatal a los jugadores del Rayo, en un instante, perdonó la segunda amarilla a Lejeune y amonestó a Modric por... ¿?

Así se llegó al final. El Madrid fulminó al Rayo con dos goles de Mbappé y Vinícius, y apoyado en la dirección de Tchouaméni y Modric, aunque las sensaciones no fueron las mejores.

 

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Buenos días. Ayer falleció Carles Miñarro. Era médico del primer equipo del Fútbol Club Barcelona y contaba con tan solo 53 años. Una tragedia, un drama real, no solo en Can Barça. El Madrid y otros equipos emitieron un comunicado oficial para lamentar el triste deceso, y jugadores como Mbappé y Courtois mostraron su pesar en redes sociales.

As

Sucedió de manera repentina, inopinada, mientras se encontraba en el hotel de concentración en la previa del FC Barcelona-Osasuna que tenía previsto disputarse ayer a las 21:00 horas. Por supuesto, el encuentro se suspendió, el Barça lo comunicó de manera oficial apenas veinte minutos antes del comienzo.

Mundo Deportivo

Todo se retrasó porque en un primer momento costó localizar a la familia de Carles. Los aficionados de Montjuic observaban con extrañeza que se acercaba la hora del partido y no comparecía sobre el campo ningún futbolista.

A los jugadores se les informó cuando ya estaban en el estadio, bajó Laporta a comunicárselo y quedaron en shock. Tanto Osasuna como el colegiado aceptaron el aplazamiento y se informó a la RFEF. El partido quedó aplazado.

Marca

A pesar de que tragedias de este calibre ocurren cada día, cuando afectan al mundo del deporte o a otro ámbito con repercusión social, nos sacuden de forma general, nos recuerdan lo efímero que es todo, que para morirse tan solo es necesario estar vivo, y suponen un toque de atención para primar lo realmente importante de la vida.

Sport

Pero todo sigue, apenas en un rato, a la hora de comer, el Atleti visita el siempre difícil Coliseum para enfrentarse al Getafe de Bordalás. Cuando finalice el choque, será el turno del Madrid, que recibe al Rayo. Doble duelo entre equipos madrileños a las habituales e intempestivas horas de la Liga desacreditada de Tebas.

Pasad un buen día.

Nos despedimos enviando nuestras condolencias a familiares y seres queridos de Carles Miñarro. Descanse en paz.

“A mí me gustan los gestores de vestuario y Zidane, sin ser un entrenador (gesto de top), gestionó un vestuario con Ramos, con Cristiano… y lo llevó de lujo”.

Estas palabras de Albert Luque deberían resultarle aterradoras a cualquiera que se sienta aficionado de la selección española, pues no hacen sino poner de manifiesto el escaso entendimiento futbolístico de quien alberga en sus manos la dirección deportiva de la denominada Roja.

Desde hace tiempo se ha utilizado como elemento peyorativo hacia la leyenda francesa, así como hacia el actual entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, que son meros gestores de grupo con una comprensión limitada de lo que sucede en el terreno de juego. La consecución de los títulos obtenidos por ambos entrenadores se debe a la enorme calidad de sus jugadores y, seguramente en igual medida, al segundo elemento peyorativo favorito del antimadridismo y de los creadores de opinión de este país (si es que se puede distinguir entre ambas facciones): la flor.

Que un aficionado pueda coger cuchillo y tenedor para ingerir gustoso este argumento se puede entender desde la perspectiva actual de una afición futbolera cada vez más lobotomizada por el relato malintencionado que regurgitan los supuestos neutrales de este país. Que lo haga el director deportivo de la selección española, anteriormente jugador de Primera División, es síntoma preocupante del profundo desconocimiento sobre el deporte rey que asola este país.

Pensar que las tres Champions consecutivas obtenidas por Zidane fueron fruto meramente de una buena gestión de vestuario es sinónimo de no saber absolutamente nada de fútbol

Pensar que las tres Champions consecutivas obtenidas por Zidane fueron fruto meramente de una buena gestión de vestuario es sinónimo de no saber absolutamente nada de fútbol. Es verdad que el propio Zidane reconoció que él no era el mejor tácticamente, pero tenía “otra cosa”. Sin embargo, la sonrisa esgrimida por el francés tras pronunciar dichas palabras escondían que tampoco era lego en la materia precisamente, y lo demostró sobradamente en sus dos etapas en el club vikingo, que, pese a lo dispares en cuanto a la consecución de títulos, fueron casi igualmente meritorias.

Zidane llegó al banquillo blanco a mitad de la temporada 2015-16, con el equipo moralmente hundido tras el fracaso de un entrenador supuestamente muy superior en lo táctico y metódico, y consiguió devolver al Madrid la solidez perdida, amén de la vuelta al 4-3-3 y la titularidad de un Casemiro que no tenía hueco con Benítez, creando— sin saberlo, supondrá la mayoría— los cimientos de un centro del campo histórico compuesto por ese triángulo de las Bermudas que fue nuestra CMK.

CMK

El Madrid pasó de ser humillado ante el equipo que pagaba a Negreira en liga a remontar una desventaja de 12 puntos para quedarse a las puertas de la consecución de la liga y obtener la primera de las 3 Champions consecutivas. Imaginamos que simplemente diciéndole a los jugadores que salieran al campo, se lo pasaran bien y confiaran los unos en los otros.

En 2017, el Madrid de Zidane consiguió el primer doblete liga-Champions de este siglo, y para ello nada tuvo que ver que el entrenador francés proyectara en el campo a un equipo que sacara el máximo rendimiento de su centro del campo con un fútbol posicional brillante; ni que el Madrid fuera capaz de tocar, esconder y sobar pacientemente la bola hasta encontrar el hueco en la defensa rival para que, generalmente Cristiano, perforara la portería rival; ni que Zizou encontrara en Casemiro el escolta perfecto para cubrir las mortíferas subidas de Marcelo por la izquierda; ni que los planteamientos del francés y su cuerpo técnico fueran capaces de ganar la mayoría de duelos directos contra los rivales de arriba en liga y las eliminatorias de Champions ante equipos como Nápoles, Bayern de Munich, Atlético de Madrid y Juventus.

El Madrid pasó de ser humillado contra el Barça a recortarle 12 puntos en liga y obtener la primera de las 3 Champions consecutivas. Imaginamos que simplemente diciéndole a los jugadores que salieran al campo, se lo pasaran bien y confiaran los unos en los otros

Lo mismo sucedió en 2018, cuando los pupilos de Zizou, por iniciativa propia, se intuye, plantearon eliminatorias ganadoras ante los campeones de cada liga: PSG —jugando sin Kroos, Modric, Bale e Isco en el partido de ida—, Juventus, Bayern y Liverpool. Tampoco Zidane tuvo nada que ver a la hora de resolver los problemas tácticos que se le planteaban en forma de lesiones, como el paso al 4-3-1-2 con Isco de mediapunta tras las lesiones de Bale, o incluso el 4-4-2 con Asensio y Lucas en bandas cuando no disponía de los más habituales.

En su segunda etapa, sin Cristiano y con jugadores que debían dar un paso adelante pero cuyas continuas lesiones no lo permitieron, como Bale y Hazard, el francés hizo de un Madrid “entreguerras” un equipo muy combativo que siguió ganando los duelos directos, y que consiguió en su primer año ganar la liga y, en su segundo, competir liga y Champions a pesar de sufrir casi 60 lesiones, llegando a disputar minutos de esta última con disposiciones tan improbables como una delantera compuesta por Arribas, Hugo Duro y Mariano, ante la Atalanta en octavos, o la alineación de Vinícius como carrilero derecho en semifinales ante un Chelsea que acabaría proclamándose campeón de aquella edición.

Es cierto que Luque, lejos de utilizarla de manera despectiva, pone en valor la habilidad de gestión de grupo de Zidane, cualidad por cierto que en los cursos de entrenador que ha realizado un servidor siempre se tiene en gran estima por ser la más complicada de todas. Sin embargo, decir de Zidane que no es un entrenador top es equivalente a quedarse absorto observando el dedo que señala la luna.

Lo conseguido por Zinedine, no sólo los títulos, habla por sí sólo y le acredita para merecer, por lo menos, un poco de respeto hacia su labor táctica

Zinedine Zidane, con sus virtudes y defectos, ha demostrado ser un entrenador tremendamente competitivo y poseedor de la mejor de las virtudes para entrenar al Real Madrid: una versatilidad camaleónica en función a las circunstancias. La resolución de problemas es una de las mejores cualidades de un entrenador y Zidane ha tenido que reinventar continuamente a un equipo al que hemos visto jugar con 4-3-3, 4-3-1-2, 4-4-2 y hasta con 3 centrales en un 5-3-2. Zidane fue capaz de hacer competitiva a una segunda unidad al completo hasta el punto de que en 2017, en un determinado punto de la temporada, jugaba con dos onces completamente diferentes en cada partido.

Alguno podrá estar en desacuerdo con determinadas decisiones del francés cuando estaba a los mandos del banquillo, pero la cantidad de decisiones tácticas y planteamientos que ha realizado Zinedine Zidane como entrenador del Real Madrid, ganándole la partida a entrenadores como Simeone, Ancelotti, Heynckes, Klopp, Allegri, Luis Enrique, Sarri, Spalletti o Gasperini, todos ellos mejor considerados a nivel táctico que el francés, creo que deberían ser más que suficientes, desde mi humilde opinión, para poner fin a este absurdo y falso mito de que Zizou es sólo un gestor de grupo. Lo conseguido por Zinedine, no sólo los títulos, habla por sí sólo y le acredita para merecer, por lo menos, un poco de respeto hacia su labor táctica.

 

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Ganó el Madrid el martes pasado contra el Atleti en Champions. Y lo hizo en un partido cerrado: sin muchas ocasiones, sin que pasaran demasiadas cosas, pero con dos goles gracias a sendos chispazos de genialidad de Rodrygo y Brahim.

El primero, tras recibir un gran pase en profundidad de Federico Valverde, recortó hacia dentro desde el pico del área, y con su pierna izquierda mandó un balón inalcanzable para Jan Oblak. El segundo, y tras una gran triangulación entre Vinícius, Mendy y el propio jugador marroquí, provocó uno de los pocos desajustes en defensa del Atlético de Madrid, terminando con el balón en los pies del 21 blanco, que tras una jugada de funambulista y de trilero, escondiendo el balón y sentando a Giménez, definió con un disparo raso al palo largo del meta esloveno.

El equipo de Ancelotti se llevó el primer asalto y saldrá el miércoles por la noche al Metropolitano sabiendo que está por delante en la eliminatoria. Sin embargo, es un resultado muy peligroso aun partiendo con ventaja. El miércoles espera un ambiente tremendamente hostil, como no puede ser de otra manera debido a la rivalidad que hay entre ambos equipos y por lo que hay en juego.

Espero a un Atlético de Madrid muy asfixiante e incisivo en los primeros minutos, buscando replicar la fórmula que le llevó a recortar en dos goles la diferencia que había obtenido el Madrid en aquel 3-0 de la ida de semifinales en 2017. Creo que Simeone intentará empatar la eliminatoria con un arranque fulgurante, pero, en el caso de no conseguirlo, virará su plan a uno más parecido al que diseñó ante el Manchester City en 2022: buscar que no pasen muchas cosas y, a partir del minuto 70, introducir a Alexander Sørloth para buscar centros laterales y que el punta noruego gane duelos a los centrales merengues para buscar segunda jugada.

Espero a un Atleti muy asfixiante e incisivo en los primeros minutos, buscando replicar la fórmula que le llevó a recortar en dos goles la diferencia que había obtenido el Madrid en aquel 3-0 de la ida de semifinales en 2017

Esta vez no hay una renta tan amplia del partido de ida. El Real Madrid tiene que estar preparado y concentrado para aguantar el envite inicial de los colchoneros y de esta manera comenzar a enfriar el partido. Durante esta fase, la figura de Tchouaméni debe ser clave. Tras tocar fondo en otoño, sus últimas actuaciones están dejando un buen sabor de boca. No es ningún virtuoso con el balón en los pies, pero defensivamente está siendo más que correcto.

Esta vez el Madrid volverá a tener en frente a uno de los mejores atacantes el mundo. Un jugador que puede cambiar el rumbo de una eliminatoria con una jugada que nadie pueda intuir. Julián Álvarez es esa clase de futbolista. En la ida dejó constancia de que no le hace falta que el resto acompañe. Basta con que tenga un hueco, una oportunidad, para que haga saltar por los aires todo un planteamiento. La gran esperanza de Simeone. Su "jugador trampa".

La pregunta es: ¿tiene el Real Madrid jugadores de este tipo? Sí. Y de hecho tiene varios. Y en mayor cantidad que el Atlético de Madrid. Pero algunos no están actuando como tal. Me quiero centrar en los dos más evidentes: Vinícius y Mbappé.

El partido de ida de ambos fue realmente pobre para lo que se les exige a jugadores de su nivel, aunque hay cierta diferencia. Vinícius estuvo impreciso. Lo intentó, pero no le salió nada. Un regate exitoso en cinco intentos es una estadística muy mediocre teniendo en cuenta que hablamos de Vinícius. Y Giménez lo contuvo muy bien las dos veces que tuvo que bloquear sus disparos.

Lo de Mbappé es más preocupante. Venía de una noche estelar ante el Manchester City, en la que volvió a recordar a ese jugador devastador en la definición y letal al espacio. Pero el martes ni compareció. No recuerdo ninguna jugada en la que el francés diera sensación de peligro. Lo único a destacar de su desempeño fue un disparo manso con la zurda que terminó entre los guantes de Oblak. Estuvo inexistente e impreciso, con un 83% de acierto en pases completados. Y, además, desperdició una ocasión inmejorable para dejarle en bandeja a Vinícius el 3-1 tras una gran recuperación de Lucas Vázquez, que hubiera supuesto un punto de inflexión en la eliminatoria.

La vuelta de Bellingham al once es una gran noticia, teniendo en cuenta que sustituiría a un Camavinga errático durante gran parte de esta temporada, pero el Madrid necesita que ambos den una versión mucho mejor de lo visto en la ida, porque en estas instancias, y en un escenario como el Metropolitano, es donde los jugadores hechos para este tipo de partidos deben responder y ser decisivos. Y ellos lo son.

Julián les retó en la ida con uno de los goles de la temporada. Les toca responder.

 

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Si fuera un coche, sería una de esas berlinas discretas que bajo una línea elegante y atemporal esconden el motor más potente del mercado, que por la mañana sirven para llevar a los niños al cole, por la tarde cargan con la compra del Mercadona y el fin de semana también son perfectos para darse unas vueltas en el Jarama. Desde luego que no sería uno de esos coches horteras pintados de amarillo chillón con franjas rojas y aletas excesivamente gordas, que hacen mucho ruido para erogar menos prestaciones, aptos solo para portar un minion en el asiento trasero y que si los sacas de un circuito se quedan atorados en un resalte de dos centímetros a la salida del aparcamiento del Carrefour.

Hablo de Florentino Pérez, no era muy complicado deducirlo, sobre todo después de leer el título de esta pieza. Hoy es su cumpleaños, y en nuestra civilización es costumbre felicitar a las personas en los aniversarios de su nacimiento. Felicidades, Florentino.

Recordando a todos quién es el Real Madrid

La gestión define al presidente del Real Madrid, y una buena gestión principalmente significa trabajar bien, de manera constante y alejada de la espectacularidad de los fuegos de artificios vacuos. Es más útil la diligencia en silencio que la exposición constante e impostada de quienes, en el fondo, solo buscan «el suyo beneficio político», como diría Mariano.

A pesar de la sobriedad inherente a su mandato, Florentino se aupó a la presidencia del mejor club de la historia merced a un órdago. Si bien es cierto que no iba de farol, pues contaba con la carta de Figo entre los naipes que sostenía en la mano. Sabía que era la única manera de llamar la atención de un electorado que, como se había comprobado en las anteriores elecciones, valoraba más el chascarrillo y el gracejo que la promesa de diligencia en la dirección.

El Real Madrid y la pornografía

No es extraño, el futbol siempre había tenido un matiz de frenopático circense en el que tipos como Gil o Lopera manejaban clubes del mismo modo que Telecinco producía programas de entretenimiento. Los aficionados no estábamos acostumbrados a una gestión seria y, en el fondo, nos ponían las bravuconadas de forofo de nuestros dirigentes.

Florentino cambió el paradigma del fútbol, aplicando la gestión seria y eficiente a un deporte-espectáculo tan ligado a lo pasional, lo emocional, a los afectos y desafectos. La unión de cerebro y corazón, por lo que parece, no ha funcionado del todo mal, ¿verdad?

Por supuesto que la presidencia de Florentino no es perfecta, principalmente debido a un pequeño inconveniente: la perfección no existe. Quien más y quien menos puede señalar aspectos que él piensa que podrían haberse acometido mejor —siempre, eso sí, desde fuera y sin conocer las razones que motivaron las decisiones tomadas—. Pero en el cómputo general, es difícilmente mejorable su administración.

Florentino cambió el paradigma del fútbol, aplicando la gestión seria y eficiente a un deporte-espectáculo tan ligado a lo pasional, lo emocional, a los afectos y desafectos

Alguien puede decir que tendría que haber retenido a Mourinho, o a Ozil, o a Cristiano, o haber fichado a aquel joven central deslumbrante en lugar de haber aguantado con lo puesto, pero ¿de verdad puede plantearse una gestión alternativa que hubiese obtenido más de 6 Champions en 10 años? Parece poco probable. Es decir, existen controversias puntuales, pero globales es complicado encontrarlas de calado. Lo de los renglones torcidos, ya saben.

Tampoco falta quien le acusa de excesivo celo empresarial y de primar lo económico sobre lo deportivo. En primer lugar, obtener éxito deportivo habitual sin estabilidad económica es harto complicado. En segundo lugar, lo de antes, ¿es posible lograr 6 Champions en 10 años dejando a un lado lo deportivo?

Un caso único en el mundo

Seguro que a estas horas ya habrá recibido felicitaciones de todo el mundo. Quizá algún deslenguado de barra de bar haya torcido el gesto, tal vez algún vendehúmos de libro haya aprovechado para promocionar su deyección editorial, acaso algún contenedor chillón de hidrocarburos gaseosos haya sufrido un pinchazo en la úlcera.

Sus detractores lo acusan de mover los hilos no solo del fútbol, sino del país. La acusación se desmonta sola, si Florentino ejerciese un control omnímodo en España, quienes lo afirman estarían vendiendo pipas en la Puerta del Sol en lugar de encabezar instituciones, organismos o medios.

Florentino Pérez cumple hoy los mismos años, 78, que la fecha del siglo pasado, 1978, en la cual nos dejó el otro titán de la presidencia blanca, Santiago Bernabéu. Mi total descreimiento sobre todo tipo de cábalas o conjunciones planetarias me lleva a afirmar sin atisbo de dudas —ni pruebas— que esta coincidencia numérica solo puede significar que este año Florentino colocará la 16 junto a sus 15 hermanas. Contra todo pronóstico, sobre todo propio. Pero ¿cuándo diantres ha ganado el Madrid una Champions sin haber sido dado por muerto ya en agosto?

Florentino I ¿”El Agarrao”?

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“La camiseta del Real Madrid es blanca. Se puede manchar de barro, de sudor y de sangre, pero jamás de vergüenza”. Es la frase mítica de Santiago Bernabéu con la que deberían comulgar todos aquellos jugadores que tienen el privilegio de vestirla.

Si hay alguien en la actual plantilla que refleja todos los días esta frase es Federico Valverde. El ‘8’ del Madrid disputó su partido número 300 con la cinta de capitán en el derbi de Champions. Qué mejor escenario que ese. Además, siendo el mejor del partido en una posición que no es la suya. Y esa es la grandeza de Fede, que es probablemente el centrocampista más completo del mundo, y aun así entiende la necesidad que tiene el equipo y se sacrifica por los suyos, como buen capitán. No hay que olvidar que ante el Atleti Valverde jugó entre algodones, arrastrando una lesión en los isquios que no le permitió jugar los últimos partidos.

La carrera de Valverde en el Madrid se define con dos palabras: esfuerzo y calidad. No recuerdo ni un solo partido donde al uruguayo le hayan faltado una de esas dos características. Su despliegue sobre el terreno de juego le permite estar presente tanto en defensa como en ataque en cuestión de segundos. Es curioso que como lateral sea quizás donde más pueda explotar la mayoría de sus características. Su capacidad para leer las jugadas y anticiparse a lo que hace el rival le permite recuperar y tener todo el campo por delante. Eso hace que él inicie la jugada de ataque, ya sea conducir en velocidad, un cambio de banda a Vinícius, o un pase en profundidad como el que le dio a Rodrygo y que altera cualquier tipo de sistema defensivo.

Federico Valverde es uno de los futbolistas que mejor representa los valores del Real Madrid. Sobre todo porque el ‘8’ es alguien que entiende que no se trata de la historia que ya hizo, sino de la que tiene por hacer

No creo que exista en el fútbol actual un jugador más completo que Valverde. Durante su carrera en el Madrid, tanto con Solari como con Zidane o Ancelotti, le ha tocado cumplir distintas funciones. A veces de extremo derecho (donde cerró una temporada fantástica con la asistencia a Vinícius en París), a veces de ‘box to box’, donde acompañado por Kroos y Modric entendió que tenía más libertad para recorrer todo el campo y aprovechar su pegada. También en ocasiones se he desempeñado en el doble pivote, donde entiende que tiene que ser más inteligente para ser el ancla del equipo. En todas estas funciones Valverde ha cumplido con sobresaliente, y eso es lo que lo diferencia del resto.

Elogio del trallazo

“Estoy muy contento y orgulloso. Quiero agradecer a mi familia y a mis compañeros, que son los que siempre están en las buenas y en las malas, y por supuesto a la afición, que apoya y nos brinda el cariño que necesitamos para seguir luchando. En este club siempre hay que seguir aprendiendo de lo que es este escudo, seguir mejorando, y cuando ves a tu familia en la grada y al estadio cantar son cosas que te motivan a seguir acá”.

Hace dos días el Real Madrid cumplió 123 años de historia, y estoy seguro de que Federico Valverde es, con media carrera por delante, uno de los futbolistas que mejor representa los valores del Real Madrid. Sobre todo porque el ‘8’ es alguien que entiende que no se trata de la historia que ya hizo, sino de la que tiene por hacer.

 

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Buenos días, queridos amigos.

Te levantas temprano, revisas las portadas, bostezas, resoplas… Ana Peleteiro, cabeceras moradas, vuelve la mugrienta liga Negreira… y decides que hoy no es día para sacar la recortada, así que le pides a ChatGPT que haga el Portanálisis por ti. A ver qué sale de este intento.

PA: Voy a pedirte ayuda para escribir pequeños textos sobre diferentes temas y me gustaría que me contestaras a cada pregunta con un párrafo de unas cuatro líneas, ¿de acuerdo?

CH: ¡Por supuesto! Pregunta lo que necesites y te responderé con un breve párrafo.

PA: ¿Cómo definirías la práctica de esos medios de comunicación con cierto tufillo machista que cuando llega el 8M se ponen la cabecera de morado y hacen esfuerzos por parecer feministas?

CH: Esa práctica es un ejemplo de purplewashing, un intento superficial de mostrarse feministas sin un compromiso real con la igualdad de género. Durante el 8M, estos medios cambian su imagen y publican contenidos afines al feminismo, pero el resto del año perpetúan estereotipos, dan menos voz a las mujeres o toleran artículos claramente machistas. Es una estrategia de marketing que busca limpiar su imagen sin transformar realmente sus estructuras o su línea editorial. Al final, es más oportunismo que convicción.

PA: ¿Puedes hablarme de Ana Peleteiro y su reciente medalla de oro en el campeonato de Europa indoor de Apeldoorn?

CH: Ana Peleteiro ha conquistado la medalla de oro en el Campeonato Europeo de Atletismo en Pista Cubierta de Apeldoorn 2025, logrando un salto de 14,37 metros, su mejor marca de la temporada y la tercera mejor a nivel mundial. Este triunfo es especialmente significativo, ya que marca su regreso a la élite tras su maternidad en 2023 y una etapa de desafíos personales y profesionales.

PA: Enhorabuena, en cualquier caso, para ella, un gran éxito que queremos destacar aquí. También obtuvo medalla el saltador Lester Lescay, otro en la larga tradición de saltadores cubanos nacionalizados españoles.

CH: Lester Lescay, nacido en Cuba en 2001, es un destacado saltador de longitud que recientemente ha comenzado a competir bajo la bandera española. Tras obtener la nacionalidad española en enero de 2025, acaba de debutar con España en este Campeonato de Europa en Pista Cubierta, donde ha conseguido una medalla de bronce con un salto de 8,12 metros.

La incorporación de Lescay se suma a una notable tradición de atletas cubanos que han optado por representar a España. Joan Lino, Orlando Ortega o Jordan Díaz, quien obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024 con un salto de 17,86 metros. Esta tendencia refleja la capacidad de España para atraer a talentos internacionales, enriqueciendo su panorama atlético y consolidándose como una potencia en disciplinas de salto y vallas.

PA: Me interesa esto de la atracción de talento. En la parte inferior del diario As aparece el excoordinador de selecciones de la Federación de Fútbol, que dice que “lo de Brahim fue mala suerte”. No lo creo, y desde luego, lo que no creo es que fuera mala suerte, como dice este tipo.

CH: Decir que perder a Brahim Díaz para la selección española fue “mala suerte” suena más a una justificación que a un análisis realista. Marruecos llevaba tiempo trabajando para convencerlo, mientras que la Federación Española no mostró un interés fuerte hasta que ya era tarde. Más que mala suerte, parece una falta de gestión estratégica.

PA: En otras ocasiones se dieron mucha prisa por seleccionar a otros jugadores con doble nacionalidad, ¿no te parece?

CH: Sí, es curioso cómo la Federación Española reaccionó rápido en otros casos, especialmente con jóvenes talentos del Barça como Lamine Yamal y Ansu Fati, asegurándose de que debutaran pronto para bloquear cualquier intento de otras selecciones. En cambio, con Brahim Díaz, que ya había mostrado su talento en el Real Madrid y el AC Milan, no hubo la misma urgencia. Esto da la sensación de que hay una gestión desigual según el club del que provengan los jugadores o según el momento en que la Federación decide actuar. No fue casualidad que Marruecos se adelantara, sino una falta de visión por parte de España.

PA: Bien, te veo bastante al día de lo que se cuece en España y en la Federación, así que vamos con la Liga, que vuelve hoy a “deleitarnos” con una nueva jornada. ¿Ocurre algo en La Liga española que explique por qué en las últimas dos décadas el Real Madrid ha triunfado más en competiciones internacionales que en España, mientras que en España es el Barcelona el que domina, un equipo que lleva una década haciendo el ridículo en Europa?

CH: Sí, hay varios factores que explican esta curiosa dinámica entre el Real Madrid y el Barcelona en las últimas dos décadas (aquí da unas razones políticamente correctas como el enfoque en las competiciones o la gestión de la presión, pero vamos a quedarnos con la número 4):

  1. Decisiones institucionales y arbitrajes: En España, el Barça ha tenido más influencia en la Federación y en la gestión del arbitraje, lo que ha podido beneficiarles en la liga doméstica. En Europa, donde el arbitraje es más neutral y la presión es distinta, no ha logrado el mismo dominio.

PA: ¿Cómo, cómo, cómo…?, ¿que el Barça ha tenido más influencia en la Federación y en la gestión del arbitraje?

CH: El Barcelona ha tenido una influencia notable en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y en la gestión arbitral en las últimas dos décadas, y hay varios factores que lo explican:

  1. El "Caso Negreira" y los pagos a árbitros

El mayor escándalo que refuerza esta percepción es el Caso Negreira. Durante casi 20 años (2001-2018), el Barcelona pagó más de 7 millones de euros a José María Enríquez Negreira, ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA). Según las investigaciones, estos pagos no tenían una justificación clara, lo que ha generado sospechas de intentos de influir en los arbitrajes. Aunque el club afirma que eran informes técnicos sobre los árbitros, la falta de documentación detallada ha aumentado las dudas sobre si buscaban un trato favorable.

  1. Presidentes de la RFEF con afinidad azulgrana

Recientemente, ha habido presidentes de la RFEF con una relación cercana al Barcelona. Un ejemplo es Ángel María Villar (1988-2017), quien tuvo una excelente relación con la directiva culé y permitió que el club tuviera peso en decisiones clave.

  1. Arbitrajes favorables en LaLiga

Si bien los errores arbitrales afectan a todos los equipos, en los últimos años han existido numerosas decisiones polémicas en LaLiga que han beneficiado al Barcelona en momentos clave. Durante la era Messi, se observó una tendencia en la que el Barça recibía menos penaltis en contra y más a favor que otros grandes equipos. Además, expulsiones y tarjetas rojas eran menos frecuentes en su contra en comparación con el Real Madrid u otros clubes.

  1. El peso del Barcelona en organismos de poder

El Barcelona ha tenido una fuerte representación en el Comité Técnico de Árbitros (CTA) y en la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Esto ha facilitado que sus intereses sean escuchados y, en algunos casos, que ciertas decisiones les favorezcan. Por ejemplo, en el pasado, hubo cambios de horarios y calendario que beneficiaron al club en momentos cruciales de la temporada.

  1. Influencia mediática en la narrativa arbitral

Medios de comunicación han jugado un papel clave en presionar a los árbitros e instalar la narrativa de que el Barcelona es un equipo “perjudicado” por el arbitraje, lo que ha podido influir en las decisiones arbitrales. Al mismo tiempo, estos medios minimizan los errores a favor del Barça y magnifican los errores en su contra, creando una sensación de injusticia que podría condicionar a los colegiados.

En contraste, en competiciones europeas, donde los árbitros son designados por la UEFA y no están bajo la influencia de la RFEF, el club no ha tenido el mismo respaldo y ha sufrido derrotas humillantes.

PA: Sorprende lo bien que conoces el fútbol español. Leemos que el Barça de Flick prepara rotaciones, como si nos interesara, ¿algún pequeño chiste sobre las rotaciones que le permiten liderar la competición?

CH: Claro, aquí tienes un chiste sobre el tema:

—El Barça de Flick prepara rotaciones.

—¿De jugadores?

—No, de árbitros, para que nunca falte el penalti a favor.

PA: Jojojojo… muy bueno. Sorprende el avance de la Inteligencia Artificial, casi tanto como el retroceso de la humana.

Os deseamos que tengáis un buen día, especialmente a Florentino Pérez, quien hoy cumple 78 años. Una de las mayores leyendas de la historia del Real Madrid cuya inteligencia no es nada artificial.

Buenos días, amigos. La tradición del juego de palabras en los titulares de las portadas de los periódicos procede, si no nos equivocamos, de los tabloides británicos, que en general son lamentables, pero que en el arte concreto del juego de palabras (pun, lo llaman ellos) acostumbran a resultar bastante magistrales.

La tradición se importó a España, concretamente a nuestra prensa deportiva patria, con resultados manifiestamente mejorables.

En la primera plana con la que se descuelga hoy Mundo Deportivo hay un juego de palabras (o calambur, lo llamaba Quevedo) en la mejor (?) tradición de esta estirpe. Es un calambur francamente jodido por cuanto no hay quien lo entienda, pero por lo menos cuando te lo explican comprendes que es tan malo como anticipabas.

A raíz del meritorio triunfo de los de Flick en tierras portuguesas, donde vencieron al Benfica pese a jugar casi todo el partido con un hombre menos, y a raíz sobre todo del extraordinario partido de su portero polaco (no pun intended) Szczesny (pensamos que lo hemos escrito bien), el diario de Godó se marca un IMPRESIONANTEK, con las letras en tamaño creciente de izquierda a derecha para más impacto, por si no fuera todo suficientemente hortera.

Nosotros hemos tenido que preguntar por ahí, porque no teníamos ni idea de que a Szczesny (pensamos que lo hemos escrito bien) le llamaban Tek, lo que hace el juego e palabras, amén de lamentable, difícilmente inteligible salvo para el lector más especializado.

Parece también que Szczesny (pensamos que lo hemos escrito bien) tiene por nombre de pila Woijcech (disculpas si no lo hemos escrito bien), y que de dicho nombre de pila se deriva el diminutivo Tek, imaginamos que a través de la misma regla de tres por la que 8 millones de euros a la cúpula arbitral durante 17 años se derivan en una buena cosecha de títulos. Porque otra regla de tres, la verdad, no se nos ocurre.

El caso, en otro orden de cosas y en clave madridista, es que Bellingham vuelve después de sus respectivas sanciones en liga y Champions, y que la prensa capitalina se hace eco de la importancia de esta recuperación.

Fijaos en que Marca dice que Jude “vuelve para los dos derbis cruciales”, y lo cierto es que el comentario nos deja rascándonos la cabeza durante un rato, pensando cuál será el segundo derbi crucial al que se puedan referir. Al cabo de un rato, caemos en que este fin de semana ¡hay liga!, que el Madrid juega de local contra el Rayo y que, al tratarse de un equipo tan madrileño como Real o Atleti, el choque puede catalogarse dentro del epígrafe “derby”. Lo cierto es que es un partido más de la Mugrienta Liga Negreira, de la cual ya casi nos habíamos olvidado, y que está hecho un sándwich (no porn pun intended) entre los dos derbis europeos de estos dos últimos equipos.

Seamos sinceros: ¿a quién le importa un partido random de una competición débil y amañada en medio de dos choques del más alto voltaje competitivo? Dudamos, de hecho, aunque se libere de su sanción, que sea una buena idea alinear a Bellingham en este encuentro ante el cuadro rayista.

Nosotros propondríamos el siguiente once para recibir al Rayo.

Bajo los palos, Manolita Chen.

En defensa: Chendo, Liberace, José Luis Rodríguez el Puma y el segundo oboe de la Orquesta Sinfónica de Bratislava (hola, @laboreiro).

En el centro del campo: Pablo García, Bienvenida Pérez y Pepe el Ladrón (propietario de una legendaria tienda de ultramarinos en Santiago de la Ribera, Murcia).

En la delantera: Leroy (el de la serie Fama), Cuca Gamarra y Mbappé (tiene que entonarse).

Os dejamos con la portada de Sport, que tal vez alguien querrá ver. Sois veleidosos y tenéis estas cosas.

Pasad un día excelente.

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