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Bartomeu y la cumbre del cinismo

Bartomeu y la cumbre del cinismo

Escrito por: Jesús Bengoechea20 febrero, 2020
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Yo ya. Si esta gente no quiere defenderse, en nombre de qué les defiendo yo. Bueno, en realidad sí sé en nombre de qué: en nombre de la ética que conviene reivindicar incluso cuando la víctima de una tropelía, por razones difíciles de entender, recibe con mansedumbre la humillación.

Hace unos días, no tuve más remedio que mostrar mi perplejidad ante la resignación, rayana en pleitesía, con la que el presidente del Getafe Ángel Torres encajaba públicamente la posible marcha de su delantero Ángel al Barça, a finales de febrero nada menos, aprovechando el resquicio legal de la sospechosa (en su duración prevista) baja de Dembélé y cuando el Getafe afronta la posibilidad de cerrar una temporada histórica, entrando tal vez en Champions e ingresando potencialmente mucho más dinero del que habría obtenido por el pago de la cláusula de su delantero.

Hoy asistimos a una resignación similar por parte de los dirigentes del Leganés, y encima en este caso hablamos de hechos consumados, ya que el delantero Braithwaite, máximo goleador del humilde club del extrarradio madrileño, ha recalado ya en el Barça, previo pago de la cláusula y en virtud de la misma lesión incierta de Dembélé y la posibilidad legal que esta plantea, dejando huérfano de gol a un club que flirtea con el descenso.

La primera reacción de la que tuvimos noticia, una vez abonada la cláusula de Braithwaite por parte de los adalides de los valors, llegó de la boca del Director General del Lega, Martín Ortega. Transcribo sus palabras, aunque advierto a las almas impresionables que la extrema dureza contra el proceder del Barça de las mismas podría herir su sensibilidad.

"Consideramos que hay una normativa a todas luces injusta, que el FC Barcelona se ha beneficiado de esa normativa legal que le han concedido y que el perjudicado de esta historia es el CD Leganés. La actuación del Barça ha sido correcta, no debemos guardarles rencor". 

Pobre Barça. No ha tenido más remedio que hacer efectiva una posibilidad que le ofrecía la ley. Sí algún día la ley permite el asesinato, no habrá nada que reprochar a los asesinos, viene a decir Ortega, a quien tal vez no vendrían mal unas lecciones sobre las diferencias entre lo legal y lo ético, aunque solo sea para guardar la compostura y que el Lega no pase a ser conocido por su sadoleganismo. “No debemos guardarles ningún rencor”, dice el Sr. Ortega, en plan “he sido muy mala, pégame”, que cantaba el Gran Wyoming en aquella cumbre del bonding llamada “Amor y hematomas”. Yo quiero saber a qué se debe el espeluznante síndrome de Estocolmo que el Getafe muestra cuando el Barça amenaza con estragarles la temporada, el Leganés cuando el Barça se la arruina de hecho, el Betis o tantos otros cuando el arbitraje contra los culés les agrede estrepitosamente. El Barça lo tiene todo mejor atado que su multicondecorado Franco con la monarquía que habría de seguir a su régimen. Hacen lo que les da la gana y nadie protesta por ello. Ni la prensa, ni los estamentos, ni los adversarios. No se ha visto nada igual.

La reacción de la presidenta del Lega, Victoria Pavón, ha sido tan desgarradora en su indignación con el Barça como la de su subordinado.

"Es una situación excepcional que no nos esperábamos, el daño ya está hecho. Nos habiliten o no, es difícil repararlo. Estoy dolida, por supuesto. Prefiero no opinar sobre si me ha parecido feo el detalle del Barcelona".

Aunque entre líneas cabe entender que está dolida, la presidenta prefiere no decir nada. Prefiere no explicitar su enfado con el Barça. Reprimirlo, subyugarlo a los confines de su corazón dolido. Me pregunto por qué, doña Victoria. Me lo pregunto de corazón. A mí me ha dado por pensar que usted y D. Ángel y el presidente del Betis y todos los demás tienen miedo al Barça, al modo en que mueve sus hilos, a su dominio del sistema, a posibles represalias sistémicas o arbitrales. De otro modo, no me lo explico. Lo digo sinceramente.

No es ya que todos sepamos la que los medios y el propio club afectado (el Lega o el que fuera) le habrían montado al Real Madrid caso de haber hecho un Braithwaite (aunque se antoja imposible imaginar a Florentino obrando así). Es que no hace falta ni entrar en esas hipótesis. Es que lo que le han hecho al Leganés es una cabronada tamaño XL, y quien se la ha hecho no es la ley. Es (amparándose en la ley) el FC Barcelona, que parece salir de rositas, moralmente hablando, por imposible que ello parezca.

Me queda una última esperanza de que el Lega reaccione institucionalmente a este atropello: que a última hora de la tarde de hoy hayan escuchado a Bartomeu manifestarse sobre este asunto. Lo que dijo el mandatario culé constituye un verdadero hito del cinismo en una institución que, por lo demás, se emplea con hipocresía proverbial.

“Hemos seguido la normativa, pero pensamos que debería cambiarse porque no es justo que ahora el Leganés no pueda reforzarse”.

Grandioso, ¿verdad? Es una verdadera epopeya de la desfachatez. “Nos parece indignante que no esté abierto urgencias para que puedan darte unos puntos de sutura en la brecha que nosotros mismos te acabamos de abrir de un garrotazo”.

Si esta cumbre del cinismo no es capaz de inocular la semilla de una reacción colérica en Dña. Victoria y D. Martín, pero no colérica contra la ley ni contra el empedrado sino contra el perpetrador del atropello, no sé con qué cara van a pedir a sus jugadores que lo dejen todo sobre el campo por evitar el descenso.