Marquitos: un zaguero todoterreno

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Hoy se cumplen 86 años del nacimiento de Marquitos, un hombre fundamental en el glorioso Real Madrid de los años 50 que se coronó como rey del mundo del fútbol.

Nacido el 16 de abril de 1933 en Santander, Marquitos se desempeñaba como defensa siendo un zaguero muy versátil y polivalente. Su posición original era la de lateral derecho, subiendo bastante al ataque (algo poco frecuente en la época), pero podía actuar perfectamente en el centro de la zaga. Futbolista fuerte, valiente, rápido, expeditivo y enérgico, era todo entrega, coraje y pundonor sobre el terreno de juego. Además, tenía un carácter descarado y era muy viril en su juego, lo que en ocasiones le costó que fuese duramente criticado.

Marquitos también es historia por ser el cabeza de familia de una saga ya legendaria en el mundo del fútbol. Su hijo Marcos Alonso Peña fue jugador del Atlético de Madrid o el Barça y su nieto Marcos Alonso Mendoza jugó en el Real Madrid y actualmente lo hace en el Chelsea. Los tres, además, han vestido la camiseta de la selección, un caso único hasta ahora en el fútbol español. También sus hermanos Antonio, Alfredo y José jugaron al balompié y lo hicieron en el Racing, el Alavés o el Valladolid respectivamente.

Sus inicios tienen lugar en el Colegio de los Salesianos, como interior, y posteriormente en el San Estanislao de Kostka, donde consigue proclamarse campeón local en 1947. Poco tiempo después, con 18 años, el Racing se fija en sus prestaciones y lo firma, aunque le manda a su filial, el Rayo Cantabria. Es el 16 de diciembre de 1951 cuando debuta con los mayores en la Liga en un choque ante el Celta en Balaídos. En el cuadro santanderino empieza a hacerse indiscutible con el paso de los meses y en las dos siguientes campañas es fijo para los técnicos Nando y Otxoa pese a que tiene que ausentarse un tiempo al realizar el servicio militar en Cádiz.

marquitos, su hijo y su nieto han vestido la camiseta de la selección, un caso único hasta ahora en el fútbol español

En el verano de 1954, Bernabéu, convencido del nivel de Marquitos, lo ficha para la entidad blanca con apenas 21 años. El equipo blanco es el actual campeón de Liga y en sus filas ya están Di Stéfano, Gento, Zárraga, Miguel Muñoz o Lesmes. Para la primera jornada de Liga Enrique Fernández no saca a Marquitos contra el Valencia, donde se pierde, y el cántabro estalla. Al día siguiente se presenta en la oficina del club pidiendo la baja del equipo sin que se la concedan, pero en el siguiente choque contra la Real Sociedad es titular y ya no dejaría de serlo el resto del curso. Formó en la zaga como central junto a Joaquín Navarro y Lesmes y el Real Madrid revalidó el título liguero y, además, alzó la Copa Latina ante el Stade de Reims. Años más tarde, y referente a su enfado por no actuar ante los valencianos, el zaguero declaró que “no fui al Real Madrid a ver caballos. Llegué para jugar al fútbol. Por eso, el primer día que no me sacaron dije que me volvía”.

La siguiente temporada fue la del inicio de la gran competición continental, la Copa de Europa. Marquitos fue muy importante en ese torneo, aunque se perdió el debut en tierras suizas contra el Servette. Luego sí disputó la vuelta, la dura eliminatoria contra el Partizan, en la que se sufrió lo indecible en la nieve de Belgrado, y las semifinales contra el Milan. En la final se midieron con un viejo conocido de la Copa Latina como el Stade de Reims. Los blancos comenzaron perdiendo 0-2, y más tarde 2-3, momento en el que apareció la furia de Marquitos. En el minuto 67 Marsal abrió el cerrojo de la defensa gala y encaró al portero Jacquet, sin embargo, su disparó fue al cuerpo del guardameta, y Marquitos, llegando desde atrás por sorpresa, mandó el rechace al fondo de la red.

La carrera de Marquitos siguió en ascenso y en paralelo a la del club. Los años posteriores fueron un no parar de éxitos y triunfos para la institución de Chamartín. Hasta 1957, año en el que se alcanza la Liga, la Copa Latina y la segunda Copa de Europa, Marquitos ejerce principalmente como central con Atienza y Lesmes a los costados. Pero con el fichaje de Santamaría, uno de los grandes defensas de la época en el fútbol mundial, el cántabro se mueve hacia la banda diestra. En el torneo continental de ese curso Marquitos se doctoró en Europa con el mejor partido que hizo en su trayectoria. En las semifinales, y tras ganar 3-1 al Manchester United, toca viajar a Old Trafford para defender la renta. Kopa y Rial dan tranquilidad a su equipo, pero en la segundad mitad emergió la figura de Marquitos para secar al gran delantero inglés Tommy Taylor. El choque acaba empate a dos, pero la prensa inglesa ensalzó al zaguero santanderino proclamándole “el mejor defensa del continente”. Días más tarde, y en el Bernabéu contra la Fiorentina, se levantó la ‘Segunda’.

El aterrizaje de Luis Carniglia en verano para el banquillo resultó una nota negativa para Marquitos, que perdió el sitio en la campaña 1957-1958. Aunque alcanzó los 20 encuentros (15 de Liga), no jugó en la gran cita del año contra el Milan en la final de la Copa de Europa, en la que el Madrid, tras una prórroga, acabó con los italianos gracias a un gol de Gento. El panorama cambió completamente el curso venidero, donde Marquitos se asentó en el lateral imponiéndose a Atienza. En una zaga extraordinaria junto a Santamaría y Lesmes se cosechó la ‘Cuarta’ Copa de Europa consecutiva, de nuevo ante el Stade de Reims. Y la ‘Quinta’, en un año espectacular del cántabro con un rendimiento altísimo, se produjo tras eliminar de forma clara al Barça en semifinales y apabullando en la mítica final de Glasgow al Eintracht de Frankfurt por 7-3. Después del choque, y en una de las imágenes célebres de la carrera de Marquitos, el defensa apareció vestido con el típico traje escocés con falda y gaita incluida, lo que le supuso enormes bromas entre sus compañeros.

Las últimas dos temporadas completas las pasó en 1960-1961 y 1961-1962, donde continuó engrosando su ya amplio palmarés. A finales de 1960 se conquistó la Copa Intercontinental ante el Peñarol, con Marquitos jugando ambos partidos, y se volvió a ganar la Liga tras dos años de sequía. Los pupilos de Miguel Muñoz impusieron una velocidad de crucero imposible para el resto de equipos y acabaron aventajando en 12 puntos al Atlético de Madrid. Mientras que en la 61-62 el papel de Marquitos fue prácticamente testimonial al tener que lidiar con Isidro o Miera por un puesto siendo superado por ambos. Muñoz le dio 10 encuentros, cinco de Liga y cinco de Copa, y el equipo consiguió ambas competiciones. La Copa fue la primera y la única de Marquitos en su carrera y, tras jugar los dos partidos de semifinales frente al Real Zaragoza, también fue de la partida contra el Sevilla en la final, a los que se ganó por 2-1.

Este duelo sería el último oficial de Marquitos como jugador blanco. Inició la temporada 1962-1963 en el plantel, pero antes de Navidad hizo las maletas con destino al Hércules. Únicamente disputó amistosos como ante el Racing, el Celta o el Troyes francés, pero fue contra el Tenerife cuando tuvo sus últimos minutos en el Santiago Bernabéu el día 6 de diciembre. De esta forma concluía una estancia de ocho temporadas y media en el club, en las que jugó 227 partidos oficiales, anotó tres goles (contra el Celta, el Barça en un Clásico y el mencionado ante el Stade de Reims) y sumó cinco Copas de Europa, cinco Ligas, una Copa Intercontinental, una Copa y dos Copa Latinas. Su éxito, como declaró más tarde, fue “defender, luchar y hacer lo que me mandaban. Por eso triunfé, por eso estuve tantos años en el Real Madrid”.

Su carrera prosiguió en el Hércules con dos campañas en Segunda División y más tarde fue traspasado al Murcia, que militaba en Primera División, en la temporada 1963-1964. Con los pimentoneros, entrenados por Fernando Daucik, disputa 24 partidos y marca un gol, coincide con su antiguo compañero Marsal y colabora para que el equipo salve la categoría. Sin embargo, en verano termina su relación con los murcianos y se enrola en el Calvo Sotelo durante dos campañas. Al término de la 1965-1966 y con 32 años decide poner fin de forma oficial a su etapa como jugador.

Marquitos, además, fue internacional con la selección española, aunque sólo disputó tres encuentros, dos con el equipo B y uno con el A. Debutó el 10 de noviembre de 1955 con la selección B en la Copa del Mediterráneo, en un choque ante Francia, a la que se derrotó por 3-1 en el Santiago Bernabéu. Un par de semanas más tarde volvió a repetir en el coliseo blanco contra Egipto con una contundente victoria por 5-1 frente a los africanos. Su oportunidad con el equipo A llegó en 1960 en un bonito duelo contra Inglaterra. El encuentro se celebró en Wembley y España cayó por 4-2 con Marquitos compartiendo zaga con su compañero Santamaría y con Gracia del F.C. Barcelona.

En su vida posterior al fútbol gestionó una zapatería en la Calle Serrano que adquirió cuando aún era futbolista. Además, siguió jugando unos años de forma amateur en el Toluca, un equipo de su barrio en Santander donde reunió a antiguos compañeros suyos en el Real Madrid como Mateos, Casado, Félix Ruiz, Pachín o Vicente.

Falleció el 6 de marzo de 2012 en la localidad que le vio nacer hacía 78 años.

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