El noveno presidente

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Cuando repaso la Historia del Madrid, sea con ánimo investigador, o por mero esparcimiento, procuro detenerme casi siempre en el trienio comprendido desde 1936 a 1939. Hay muy poca información acerca de los avatares por los que hubo de atravesar el club a lo largo de la Guerra Civil. Es complicado, presumo, reconstruir fidedignamente la trayectoria de una entidad deportiva en mitad de un enfrentamiento tan colosal como fue aquel, hace ya 80 años. Sobre todo, la levedad del foot-ball y su condición de sport marginal, puro entretenimiento de segunda clase en aquel tiempo comparado con los toros, el cine o el teatro, enrevesa la búsqueda de información contrastada acerca de cómo sobrevivió el Madrid Club de Fútbol a la lucha fratricida que rompió España y quiénes fueron los protagonistas de aquella epopeya agónica que durante mucho tiempo tuvo al club al borde de la desaparición. No obstante, buceando, algo se encuentra.

La primera noticia que tuve del coronel Antonio Ortega fue una entrada en el blog de culto por antonomasia del madridismo del siglo XXI, Madridistas ateos. En un pequeño post titulado “El equipo del gobierno”, leí: “-antonio ortega, militante comunista, coronel del ejército popular republicano. tras la guerra fue detenido y ajusticiado.” Todavía, las vivencias del Madrid durante la guerra eran para mí un pasaje desconocido. Por circunstancias posteriores, me vi buceando en Internet, empeñado en hilar un relato sólido y coherente del devenir madridista durante aquellos años. Partiendo siempre, naturalmente, de datos inconexos y fragmentados, aparecidos aquí o allí, en ésta o en aquella otra página, blog o noticia desperdigada. La historiografía tradicional de la que hice acopio desde la infancia y que habitaba la profundidad abisal de mi biblioteca desde hace casi veinte años, apenas mencionaba nada de esos años. La reciente Historia del Real Madrid contada por ABC simplemente salta desde el año 36 al ambiguo período definido como “Entre 1939 y 1956”; la trilogía editada por Marca llamada Museo Blanco: la Historia gráfica del mejor club del mundo, abrevia con un sucinto “Temporada 1938-1939: tras la tempestad, de nuevo el fútbol. La Guerra Civil había suspendido durante casi tres años las competiciones. El 14 de mayo de 1939 se inicia el único torneo que se disputa en España, ya que la Liga no se reanuda hasta la campaña siguiente.” La Historia Gráfica del Real Madrid, de AS, publicada en 1997, tiene el honor de ser mi primer tesoro documental madridista. En ella sólo se dice que “La guerra frena un gran Madrid: la guerra civil destroza un gran Real Madrid, que durante la República había ganado dos Ligas consecutivas. Se ficha a Lecue y al húngaro Kellemen.” ¿Quién era, entonces, aquel Antonio Ortega?

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El Madrid ha tenido desde 1902, según la web oficial del club, 16 presidentes. Sólo Adolfo Meléndez y Florentino Pérez repitieron mandato. Sin embargo, en la web no se hace referencia alguna ni a Juan José Vallejo, el representante del comité de la Federación Deportiva Obrera que incautó el Madrid en verano de 1936 relevando a Rafael Sánchez Guerra, ni a su inmediato sucesor, Antonio Ortega. El hecho es que en un momento indeterminado del año 1937, el coronel del Ejército Popular Antonio Ortega Gutiérrez, natural de Burgos, nacido en 1897, accedió a la presidencia del Madrid Club de Fútbol. En aquel momento, como he escrito ya en esta página, el Madrid Club de Fútbol sólo poseía nominalmente las modernísimas instalaciones del Estadio de Chamartín, de facto campo de entrenamiento y cuartel del Batallón Deportivo. Pablo Hernández Coronado, el secretarísimo, hombre fuerte del club y al que la institución debe probablemente la supervivencia en este período, y Carlos Alonso, son quienes sostienen la entidad. Ortega, teniente de carabineros al estallar la sublevación contra la República, gobierna San Sebastián en los primeros compases del enfrentamiento y llega a Madrid justo antes de que comience la histórica defensa de la capital: destaca ante Miaja y rápidamente asciende a la par que el partido en el que milita, el Comunista, ocupa la totalidad de los estamentos de poder del gobierno republicano. En este contexto, designado Director General de Seguridad (sucediendo a Wenceslao Carrillo) , el coronel Ortega es un oficial maduro de 40 años excelentemente posicionado dentro de la élite comunista que arropó la llegada al Gobierno del Presidente Negrín.

Amén de una declarada simpatía por los colores madridistas, la elección de un destacado militar afín al Partido Comunista como presidente de uno de los clubes punteros de aquel sport en auge como era el fútbol, respondía a la estrategia definida por este partido de ocupar todas las posiciones sociales de relevancia dentro de la España republicana en el segundo año de la Guerra Civil. Sin embargo, desde uno y otro bando se alzaban voces, más o menos relevantes, que desdeñaban aquel divertimento pequeñoburgués del “balompié”: Jacinto Miquelarena escribía en Marca (en la España sublevada), en 1938, nada menos que “el fútbol era entonces una orgía de las más pequeñas pasiones regionales y de las más viles. Lo dije claramente. Casi todo el mundo era separatista -y grosero- frente a un match para el Campeonato de España. El bizcaitarrismo se daba tan bien en las gradas de San Mamés como en la tribuna de Chamartín. En la mayoría de los casos, el madridista era un bizcaitarra de Madrid; es decir, un localista, un retrasado mental”, al tiempo que subrayaba en el mismo artículo el que quizá fuera un factor de cierta importancia a la hora de conducir los pasos de un coronel del Ejército Popular, bragado, duro y con cierta fama siniesta, a la dirección del Madrid: “Yo advertí que el fútbol estaba haciendo política. Fabricaba incomprensiones, fabricaba odios y recelos y derivaba el camino de la juventud a fuerza de arrebatar su generosidad y de canalizarla hacia el clan, hacia la secta, hacia la órbita infinitamente pequeña del club.”

Es probable que a Antonio Ortega no le gustase el fútbol. En una entrevista al magacín Blanco y Negro, reconocía en 1938 que “no veía mucho futuro al balompié” pero pretendía que “el club merengue tuviera un estadio acorde a su señorío”. Este es el documento periodístico más valioso que he podido encontrar rastreando en la ciénaga global de Internet: firmado por “Derby”, el encabezamiento demuestra que si bien en 1937 los periodistas ya dejábanse llevar por el titular fácil -ese que hace gotear el colmillito, siempre al acecho de la menor de las simplezas-, todavía conservaban ese prurito cultureta tan inencontrable en nuestros días: “Ortega, un presidente manu militari”. En unas pocas preguntas, se nos desvela parte del espíritu de aquel hombre que, poco conocido hoy, fue uno de los culpables de la desaparición, tortura y asesinato de Andrés Nin, el célebre líder del POUM: escisión del PC que, para ponerles un poco en perspectiva, mantuvo por aquellas fechas una micro-guerra civil en Barcelona y al que desde Madrid se ordenó descabezar, aplastar y limpiar, bajo supervisión del legendario Alexander Orlov.

Antonio Ortega Gutiérrez fue, como pueden ver, un personaje interesante, cuanto menos. Por las mismas fechas en que andaba de lleno metido en el fregado de lo de Nin, declaraba a Blanco y Negro que “la nueva práctica del deporte, aplicada a la guerra, ha evitado en primer lugar, el preciosismo y la exhibición, y ha conseguido que los soldados, libres de antaños prejuicios, fortalezcan sus músculos, alimenten sus pulmones y posean una resistencia esencial hoy en cualquier clase de combate.” Palabras en las que, hilando por lo fino, se podría encontrar incluso el más remoto precedente del vertiginoso fútbol moderno, hipermusculoso y carente de ornamentación huera de fuerza. Leyendo la transcripción del diálogo con Ortega, uno observa la profunda concentración del militar en el entrenamiento y perfeccionamiento de los ciudadanos-soldados que defendían Madrid y la República: infiero que su papel como presidente del Madrid era tan testimonial como el rol marginal a que el Club, privado el año anterior de toda participación en Superregionales catalanes y valencianos, se veía abocado por la situación bélica. “El Madrid, y yo estimaré mucho que así sea, debe conseguir el mejor campo deportivo de España, el más importante estadio”, decía Ortega, anticipándose a lo que conseguiría décadas después Santiago Bernabéu: probando, si me permiten la observación acientífica, la naturaleza aventajada del ingenio de muchos de los hombres que han dirigido este club a lo largo de los tiempos. “Madrid, que ha ganado su capitalidad, debe tener todo aquello que poseen otras ciudades que han sido más frívolas con relación a la guerra. Todos, entonces, debemos ayudar al gran club, sin olvidarnos de otros de la misma región. Estos vendrán después, pero colaborando todos para la gran obra del mejor terreno deportivo de España, habremos hecho desaparecer antagonismos viejos.”. ¡Casi me pongo a canturrear eso de Madrid, Madrid, de lejos y de cerca, nos traes hasta aquí!

Ortega difería, eso sí, en la adivinanza del futuro: advertía que vendría un fútbol en el que “no se comerciará con las fichas ni con los «ases» y la juventud. En las mañanas de descanso practicará libremente su deporte; al aire libre, en maillot, fortaleciendo su organismo y acumulando reservas físicas para las nuevas jornadas de trabajo”. Visión ésta, absolutamente equivocada, influida por la aversión al mercantilismo tan propia del comunismo del que el coronel Ortega era feligrés. No en vano, ya en 1936, la profesionalización general del balompié era una tendencia irresistible que continuaría, en la década de los 40, hasta establecerse en los límites industriales del negocio actual.

Bajo la presidencia efímera de Ortega, apenas se jugaron partidos de exhibición. El trabajo constante de Hernández Coronado permitía organizar eventos deportivos, “Olimpiadas Militares”, amistosos para la beneficencia y un sinfín de actividades que sin duda tenían como objeto destacar la utilidad del Madrid como institución deportiva y social en la atmósfera perturbada de una ciudad en guerra. Es curiosa la anécdota de la Copa Trofeo, impulsada por Hernández Coronado como una competición que enfrentaba a las distintas brigadas del Ejército del Centro y cuya organización corría a cargo del Madrid. “El premio que se otorgará a los vencedores del Trofeo Ejército del Centro no será, para salirnos de lo corriente, ninguna copa. Es criterio sustentado por nuestro actual presidente, el coronel Ortega, en quien el Madrid y la afición deportiva ha encontrado un ilustre defensor”, decía el secretario del club, y es posible percibir la huella austera de este coronel controvertido que dirigió los destinos del mejor club del siglo XX en la noche más oscura de la entidad, cuando los laureles de las victorias y del reconocimiento internacional quedaban tan lejos como la Luna y eran, seguramente, tan insospechados como lo es hoy la posibilidad de viajar hasta Plutón. La gestión de Ortega, por utilizar un neologismo, se apoyó en un uso instrumental del Club y sus instalaciones para las necesidades de la guerra, que todo lo atrapaba con su hedor de muerte. Estableció tres tipos de cuotas para quienes se acercaran a la institución: una para socios, otra para combatientes y otra para quienes no fueran ni una cosa ni la otra. Con esto y con la explotación de la piscina de Chamartín, orgullo gimnástico del club a falta de actividad balompédica, el Madrid renqueaba sobreviviendo a los bombardeos de Franco y al resbaladizo ambiente de intrigas en que hormigueaba la capital republicana.

Antonio Ortega Gutiérrez fue ejecutado por garrote vil el 15 de julio de 1939, en el castillo de Santa Bárbara de Alicante. Había permanecido fiel a Negrín hasta el final de la República, y una vez tomada Madrid por las tropas del General Franco, su sentencia de muerte fue tomada de manera sumarísima. A pesar del ostracismo oficial que parece pender sobre él, a modo de póstuma sentencia dictada desde el Real Madrid, creo conveniente anotar estas consideraciones sobre su figura en un artículo como éste. Me van a permitir la licencia.

 

14 COMENTARIOS

  1. Memorables estos artículos. Hay que recuperar la historia y el discurso del Madrid, algo de lo que adolecemos y que tantos problemas nos causa.

  2. Sumando a Rafael Sánchez Guerra, el 8º presidente, que también fue condenado a muerte tras la guerra, el resultado final en la macabra “Champions League” de “mártires del franquismo” que intenta crear desde 1975 el irreductible victimismo nacionalista-culé es de 2 a 0 a favor del Real Madrid. Porque el famosísimo sr. Sunyol no fue condenado a muerte por el franquismo, sino asesinado en las primeras semanas de la Guerra Civil por acabar en manos de tropas sublevadas.

    Entiéndase el párrafo anterior como un alegato sarcástico acerca de la manipulación victimista de la Historia por parte de la exitosa y ubicua propaganda culé-nacionalista. Es de pésimo gusto utilizar las odiosas muertes en guerra o represión como argumento para nada. Pero hay que dejar constancia de que la historia de Sánchez Guerra y el coronel Antonio Ortega no encaja con la versión oficial mediática de “equipo del régimen” del Real Madrid (2 presidentes condenados a muerte por Franco, 2) y “club mártir de las libertades del poble” del FCB (2 Medallas de Oro a Franco, 2). Por eso es ignorada y el Real Madrid no hace lo suficiente por destruir toda esta mentira mediática sobre su historia.

    PD: Sánchez Guerra fue condenado a muerte, pero vivió en el exilio, llegando a ser ministro de la República, hasta que se permitió su vuelta a España en 1960 para convertirse en monje carmelita.

  3. Excelente trabajo Fantantonio, joder que necesario es desenterrar estos capítulos de la historia de nuestro club que por un motivo u otro se mantienen en silencio. Si conoces su historia, el amor al club tiene mejores cimientos (sobre todo si no hay porqué avergonzarse, sino todo lo contrario).
    Gracias.

  4. De nuevo un magnífico artículo sobre la historia más desconocida de nuestro club. Veo que entre los títulos citados no está el “Diario del Real Madrid” que publicó El Mundo en 2002.
    Por cierto, que se cita a Negrín dos veces en el artículo, por lo que apunto, enlazando con el comentario del archiduque Carlos, que su hijo fue jugador del equipo de baloncesto.

  5. Buenos días esperaba con ilusión el siguiente artículo de usted D. Antonio después de la maravilla anterior- La Guerra de los buenos y de los malos- donde usted da a conocer a mucha gente, también madridistas, el hecho de que el Madrid siguió existiendo como club polideportivo y como institución en la zona republicana, en contraposición al Atlético de Madrid, que se pasó prácticamente en masa a la zona franquista y no existió en la zona republicana, hechos los 2 ocultados a sangre y fuego por los medios de ¿comunicación ? de la Central Cochinera de Medios Anti madridistas. Y digo esperaba por que su artículo dedicado a nuestro presidente D. Antonio Ortega, -bien escrito- se dedica a embarrar su figura, y hacerle de menos. Me cuesta entender que alguien de su nivel intelectual y cultural, no haya comprendido la importancia estratégica que la presidencia de D. Antonio Ortega, tiene para el Madrid, importancia que no superara en grandeza a la de D. Santiago, pero si la igualara, en uno de los aspectos mas importantes de nuestra historia, la superación de la leyenda negra
    fabricada por nuestros enemigos, y que nos hace aparecer ante la opinión pública con un pecado original, el de ser básicamente un equipo franquista. Le pongo un ejemplo, tengo una camiseta serigrafiada con el nombre de nuestro noveno presidente, y cuando la gente me pregunta que ” jugador es”, yo se lo explico, pues ni así, hay gente que tiene tan interiorizada la propaganda anti madridista, que me dicen que lo que les digo es mentira. Así están las cosas

  6. Si este personaje u otro analogo,hubiera sido el presidente actual del Madrid,probablemente hubiera mandado o hecho el mismo,despellejar vivos a nuestros dos capitanes actuales,como hizo con Nin. Como solución,se me antoja un pelín drástica pero,evidentemente, muy eficaz. Recordar a semejante animal como presidente del Madrid,me parece una broma de muy mal gusto.

  7. voy a contestar a su post, aunque me parece que la ideología le puede a usted. ¿ Conoce usted a muchos atléticos que vayan calificando las andanzas del general franquista D. Francisco Vives, presidente del ATLÉTICO AVIACIÓN, durante la guerra y después de ella? ¿ Sabe usted de muchos barcelonistas que cuando hablan de la historia de ese club, recuerden que en la gira que hizo en MAYO del 37, por FRancia, Mejico y algún país más el 80% DE LA EXPEDICIÓN, se paso al bando fascista?. Si es usted madridista evidentemente, no ha entendido la importancia capital de la presidencia de D. A NTONIO ORTEGA, pues ejemplifica de manera clara que el Madrid en los tiempos de la República, era un club plural, con gente de toda ideología y condición y no un reducto fachoso, como el Atlético de Madrid, que se levanto como un sólo hombre con Franco, la presidencia de D. Antonio Ortega rompe el mito de club franquista que nuestros enemigos nos quieren colgar. Le ruego D. JAVIER, que no se altere, pues ya decía Nietzsche que las verdades más sencillas, son las más difíciles de entender, y para terminar si es usted madridista, me da la sensación que en el fondo a usted le habría gustado, que a nuestro Madrid, le hubiera pasado lo que al Atlético DE Madrid, que ojala hubiera desaparecido del Madrid republicano EN EL 36 para luego volver a aparecer 2 años después, en BURGOS O en SALAMANCA COMO REAL MADRID DE INFANTERIA, O ALGO ASI.
    salud y continuara

  8. Buenos días, como ven mi apodo es COMUNERO, lo que indica claramente unas preferencias y un posicionamiento político, a pesar de ello me siento orgulloso de haber tenido como presidente a D. Santiago Bernabéu, conocido simpatizante del franquismo y no me importan sus aventuras por los campos de España, con las tropas de Franco o que por su destacada actuación en la batalla de Bielsa, fuese condecorado, de la misma manera D. Javier, que respeto, pero obviamente no comparto, las simpatías políticas de otro ex-presidente del Madrid ( que usted seguramente ve con mejores ojos) D. Lorenzo Sanz, simpatizante reconocido de la ya extinta Fuerza Nueva.
    En resumidas cuentas que asumo la historia del Madrid, tanto la que me gusta como la que no, la hago mía y procuro honrarla, son ideas sencillas y como tales no tan fáciles de comprender.
    Para terminar que sea la última vez que insulta a un presidente o ex-presidente del Madrid, sea de la tendencia que sea, no se lo voy a consentir.
    1) Post- Data: incomprensiblemente se permitir insultar a un ex-presidente del Madrid , en una revista digital madridista, el Sr. D. Javier Pérez, debería haber sido baneado de inmediato.
    2) POST- Data: la próxima vez que quiera insultar a un ex-presidente entre en una página atlética y pídales cuentas, de la responsabilidad de Jesús Gil en los 70 muertos de los Angeles de San Rafael, ( si se atreve claro)

  9. Lo queVD diga,pero intentar ensalzar a alguien capaz de despellejar vivo a otra persona y eso que era de su bando que no haría con los contrarios,me parece una verguenza,por mucho presidente del Madrid que fuera. Por cierto ¿Lo eligieron, los socios? Lo dudo muchisimo.Ese pesonaje fue una verguenza para el Real Madrid y si,también un animal,aunque presidente.

    • a mi no me de usted la vara que el problema del origen franquista lo tiene el Madrid, viendo como se explica usted , hasta cierto punto lógico, seguro que en el frente de juventudes ( vulgo frente atlético le recibirían con los brazos abiertos ). Usted si que es una vergüenza para el madridismo, incapaz de defender toda su historia como lo hago yo, le gustaría un Bernabéu lleno de banderas nacionales de orientación monárquica con el yugo y las flechas y el águila de San Juan, pues va a ser que no. Desde luego con madridistas como usted, no necesitamos enemigos.
      Nota1: Con todos los respetos para la dirección, este señor es la segunda vez que en pocos días insulta a un ex presidente del Madrid, ¿Cómo lo permiten?. Nuestros “amigos” de La Esquina del Anti, deben de estar frotándose las manos de gusto con madridistas como D. Javier.

  10. Este señor aquí presente no insulta, define un comportamiento. Si un ser humano se comporta como un animal, por muy comunista que fuera, lo normal es que lo tachen de tal. El problema es que algunos no están acostumbrados a que les digan directamente lo que fue y es el comunismo, la forma de gobierno más genocida y liberticida que ha dado la historia. Ni más ni menos.

  11. Buenas noches es la última vez que le contesto, porque hacerlo a una persona de extrema derecha como usted es perder el tiempo, porque usted no debate se comporta como un troll, evidentemente no le voy a llevar la contraria sobre su afirmación sobre el comunismo, pues tengo en mi biblioteca el famoso libro El LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO, ESCRITO POR HISTORIADORES FRANCESES POR CIERTO DE IZQUIERDAS. P ero es evidente que no es el caso español, donde la represión de los suyos supero ampliamente la represión republicana, hay 200000 muertos en las cunetas de España muchos de ellos sin enterrar con dignidad, este genocidio de los suyos casi triplico, las cifras de la represión republicana, no se los voy a echar en cara, podría en represalia empezar a echar mierda sobre la figura de D. Santiago, no lo voy a hacer, por que debemos aceptar nuestra historia tal como es y porque usted a lo mejor es lo que busca.
    Repito no entiendo que la dirección le deje entrar tranquilamente a insultar a un presidente del Madrid.
    Desde luego con madridistas como usted no necesitamos enemigos.

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