Cuando la Ouija era el AS

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Buenos días. Como veis, el diario Sport nos anuncia un pulso Mascherano-Barça pero no se atreve a vaticinar, caso de que el pulso se desarrolle en el área y uno de los dos caiga sobre el césped, si el árbitro osará señalar penalti.

Si en el forcejeo resultante del pulso da con los huesos del Barça en el suelo y el árbitro señala los once metros, será el primer penalti que le pitan a Mascherano después de más de 5 años, lo que constituye un acontecimiento altamente improbable. Si, por el contrario, es el Barça el que logra derribar a Mascherano y el colegiado cobra el penal, será la segunda pena máxima en contra del Barça en más de dos temporadas y medias, lo que parece algo menos improbable pero en el fondo no es lo es si tenemos en cuenta que la probabilidad de que un equipo completo cometa un penalti es once veces superior a la probabilidad de que lo cometa un jugador cualquiera del mismo. Claro que la cosa no va tanto de cometer penaltis cuanto de que esos penaltis sean señalados, lo que (mediando colegiados que se llaman Borbalán o Hdez+Hdez o Undiano) convierte en fútil palabrería nuestra discusión: tanto Barça como Mascherano pueden revolcarse mutuamente por el pasto, en encarnizado pulso, sin excesivo temor a que el trencilla se dirija al punto fatídico para otra cosa que no sea comprobar el estado de la pintura.

Pues sí. Mascherano puede irse en pocas semanas, días incluso, a pesar de la inicial desaprobación de Valverde. Desde La Galerna nos oponemos enérgicamente a esta opción. Mascherano no puede irse del Barça antes de que le piten un penalti que acabe ya con la mencionada abstinencia de más de cinco años. Es como si un amigo que lleva cinco años (¡cinco años!) sin consumar el acto físico del amor decide de pronto abrazar una vida de retiro monacal. Chico, nos parece bien si es lo que quieres, pero ¿por qué no esperas un poco más para dar más cancha a la suerte, y ver si de este modo puedes meterte a monje con el buen sabor de boca de sensaciones ya casi olvidadas? Un amigo nuestro, tras una prolongadísima temporada de abstinencia sexual no buscada, recibió una carta del ayuntamiento comunicándole que su condición de no-virgen había prescrito y que recuperaba la condición de virgen a todos los efectos. No le sentó nada bien y se quejó amargamente por la premura del consistorio, reclamando una prórroga razonable. A Mascherano hay que dársela. Tiene que demostrar que es capaz de cometer un penalti pese al óxido acumulado por la falta de práctica.

Qué tontería. No es que tenga que demostrar que es capaz de volver a cometer un penalti.

Otros tienen que ser capaces de demostrar que son capaces de pitárselo antes de que se cumpla el sexto aniversario o de que definitivamente se largue.

Hablamos de aniversarios y el que celebra AS no es cualquier cosa: 50 años de existencia de la publicación. No sabemos si es posible felicitar a AS y al mismo tiempo negar cualquier atisbo de felicitación para la Ouija, pero precisamente tal cosa es lo que querría hacer hoy La Galerna. La Ouija fue en tiempos no tan lejanos un periódico excelente, comandado por un brillante director que se llamaba igual que el actual pero sin que obviamente sea mínimamente posible que estemos hablando de la misma persona. La línea editorial era de una moderada afinidad con el Madrid y con otros equipos madrileños, sin desestimar un reconocimiento al Barça cuando procediera pero sin caer en la coba. Era además un periódico bien escrito con colaboradores como Trueba o Guasch, que hacían gala de un sabio manejo de la ironía. Después llegó un nuevo director (aunque se llamase igual que el anterior) con una obsesión persecutoria contra el presidente del Madrid, y las cosas se torcieron.

La Galerna quiere felicitar a AS con una felicitación prorrateada para aquellos años en los que AS fue una buena, una excelente publicación. En AS continúan, además, muchos excelentes profesionales que no tienen ninguna culpa de la deriva irracional de la línea seguida. Nuestras felicitaciones para ellos.

Y nuestras felicitaciones para los amigos de Marca, que hoy han dedicado una estupenda primera plana a Lydia Valentín. Este acierto casi nos hace olvidar la lamentable entrevista a Luis Suárez con la que nos obsequiaron (¿?) ayer. Tener delante de la grabadora a Luis Suárez y no preguntarle por el crudo contraste entre el número de expulsiones sufridas en la Premier y las que lleva (¿?) en la Liga española es como charlar con el Dioni y no interesarse por las circunstancias que posibilitaron aquel viaje a Brasil.

Pasad un buen día.

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