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Sonrisa postcoital

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Sonrisa postcoital

Escrito por: La Galerna2 marzo, 2020
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Buenos días. Uy, nos hemos equivocado. Vaya por Dios. En lugar de poner la portada de Mundo Deportivo del día de hoy, se nos ha escapado para abrir esta sección la que el insigne, comedido y ponderado rotativo catalán sacó hace varios días, en preparación para el Clásico que finalmente se jugó ayer y cuyo resultado final ahora mismo se nos escapa. No caemos. Estamos fatal de memoria, y quizá por eso mismo hayamos encabezado el portanálisis del día con una primera plana antigua, antiquísima diríamos, una primera plana que (una vez asumido el fallo de situarla ahí) comentaremos diciendo que vista hoy es un descojone, francamente, como lo son también (uy, que se nos escapan aunque tampoco corresponda portanalizarlas hoy) otras que salieron en la previa del Clásico de ayer que ya decimos que no caemos cómo acabó, cuál fue él marcados final, qué mal andamos de memoria inmediata, ay.

 

Ups, I did it again, como diría Britney Spears. Se nos han vuelto a colar -involuntariamente, por supuesto- portadas antiguas, vetustas, ancianas, descatologadas. Portadas que producen la misma vergüenza ajena que cuando salieron, el mismo alipori al que ahora se agrega la fuerza cósmica del karma, del Karma Barceló si nos apuráis. Producen la misma vergüenza ajena que hace un par de días pero traen consigo la carga inapelable de una lección de decencia. “Pánico”. Ay, qué risa, Mariamparo. Es una hilaridad que nos sacude desde los pulgares de los pies hasta las orejas, envolviéndonos en un temblorcillo de tintes orgásmicos que nos deja exhaustos, plenos, con una sonrisa postcoital de las que demandan un cigarrillo que la acompañe, y eso que no nos gusta fumar, y eso que no hemos fumado un cigarrillo en nuestra vida, Hulio, y eso que todavía no hemos conseguido acordarnos de cómo quedó el Clásico de ayer, no caemos, cómo estamos de memoria de corto plazo, madre mía, a ver si comemos tortilla de rabo de pasas o consúltanos las portadas del día, las de verdad, las del dos de marzo, a fin de quitarnos de encima esta amnesia postsueño o postayuntamiento carnal, tal vez post-las dos cosas. Sí, eso es. Se trata de una amnesia postcoito que precede a una sonrisa postsueño, el sueño de una noche de una primavera que ya se insinúa en el incipiente marzo muy a pesar de que aún no nos acordamos del resultado de ayer.

Caramba. Pero si ganó el Real Madrid. 2-0 además. Quién lo iba a decir, con el pánico que le teníamos a Leo por estas tierras, a Leo y a los demás, a Mr. Penalba, a Piqué y sus providenciales desvíos en propia puerta, al hombre que susurraba a las vacas y les explicaba, en las ruedas de prensa postClásico, que habían perdido porque durante el desarrollo del choque habían perdido confianza en el balón. Esto no sale en las portadas de Sport ni de Mundo Deportivo porque incluso para esta gente hay una serie de líneas rojas del ridículo que procuran no traspasar, o traspasar a su manera, no necesariamente traspasarlas al modo del hombre que susurraba a las vacas. 2-0, con goles de Piqué en propia puerta y Mariano. Toma pánico, Marijuli.

En realidad el primer gol fue del maravilloso Vinícius, o así al menos lo decretó Mateu en su acta, si bien es difícil hacer abstracción de lo decisiva que en la jugada es la intervención del molt honorable jugador de póker y activista indepe Gerard Piqué, que la desvía lo justo para meterla dentro. “Que viene, que viene”. El que vino es Vini, amigos. Vini, vidi, vinci, que rezaba Twitter ayer.

Pero la prensa cataculé no habla hoy del Real Madrid, como veis. A lo sumo, menciona de pasada a ese rival vestido de blanco al cual el Barça “perdonó” ayer. Sí, amigos. Parece ser que el Barça ejerció anoche sobre nosotros una especie de magnanimidad floja y amanerada, una indulgencia patética, como la de Ralph Fiennes condonando las vidas de judíos en La lista de Schindler. Gracias, Barça, gracias por perdonarnos. Dad gracias a (Mon)Señor Setién porque es bueno, porque es eterna su misericordia, aleluya, aleluya, qué despelote, María Antonia.


Pongámonos ya serios, hombre, por Dios. El Real Madrid fue perdonado por el FC Barcelona, la ocasión bien merece que loemos en su justa medida la belleza de tan pío gesto por parte de los culés. Puede que Marca titule no sé qué del Bernabéu enloqueciendo a cuenta de no sé qué supuesta gran segunda parte del Real Madrid. Nah. Lo único reseñable del partido es el perdón del Barça. Qué generosidad tiene esta gente, que atesora un primor asombroso para cortar siempre a ras de bondad el césped de su alma tiquitaquesca. Esa gente da lecciones hasta cuando las recibe, así de grandes son. No sabemos qué nos cuenta Marca de presunta participación grandeza madridista, ya está la Central Lechera con sus cosas, como lo está As con no sé qué del corazón.