Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
They will have to kill us first

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

They will have to kill us first

Escrito por: La Galerna17 noviembre, 2015
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. El amistoso Bélgica-España ha sido suspendido por alto riesgo de atentado terrorista. Eso no es lo más grave para quienes centramos nuestra pasión futbolística en ámbitos lejanos al balompié de selecciones nacionales. Lo que nos duele a nosotros es que el gran Clásico, el Real Madrid-Barcelona que se disputaba este sábado 21 de noviembre a las 18,15, ha sido suspendido también.

Con esto no queremos decir que el encuentro haya sido oficialmente suspendido. Ahora mismo, tal y como están las cosas, está previsto que a las 18,15 del sábado Benzema y Cristiano, o Suárez y Neymar, hagan el saque de inicio sobre el césped del Santiago Bernabéu. Pero nosotros, quiérase o no, no estaremos allí para verlo. Tampoco estaremos disfrutándolo frente a la televisión. Nadie, al menos, va a verlo como estaba previsto que lo viéramos, porque nuestra emoción al respecto, nuestro forofismo, nuestra vehemencia, nuestra sed de buen fútbol, han sido apagadas. Decir esto -y lo decimos hablando por nosotros, pero intuimos que también por muchísima más gente- equivale a decir que el partido no se va a jugar, porque de hecho no va a jugarse con el interés debido, con el ansia acostumbrada. Un Madrid-Barça donde la cabeza está en otra cosa no es un Madrid-Barça. Nos han dejado sin Clásico, pura y simplemente.

Claro que ese es el menor de nuestros problemas. Hay repercusiones muchísimo más graves que las sufridas por un Clásico de fútbol en la situación que vivimos. Pero, dado que es de esto de lo que en esta publicación hablamos a diario, es esta repercusión la que os contamos. Y nos duele más por lo que significa que por lo que supone en sí misma.

Las portadas de hoy hablan de la cancelación del Bélgica- España pero hablan en el fondo de la suspensión de todo lo demás. Entre otras cosas, del choque futbolístico que a estas alturas de la semana (aun siendo estas tempranas) ya debería estar concitando la acostumbrada expectación, es decir, la que ahora mismo no vemos por ningún lado.

as.750 (3) marca.750 (4)mundodeportivo.750 (7)Hay un documental que está a punto de estrenarse (si bien tememos que solo lo hará en determinadas salas alternativas) y que trata, bien mirado, de lo que trata este desdichado portanálisis de hoy. Se llama They will have to kill us first.

El norte de Mali está tomado por el Estado Islámico, que impone a la población sus férreas y crueles normas. Una de las formas más salvajes a través de las cuales este ejército de cafres someten en su demencia al pueblo malí es la prohibición de la música. Quitarle la música a un malí es privarle del aire que respira. La música es el latido de la vida en Mali, por lo que esta privación supone un atentado contra la libertad, la dignidad y la esencia misma de la población en mucha mayor medida que otras formas aparentemente más inhumanas de alienación, a las que también se ven sometidos. Un grupo de músicos malíes (y de esto trata el documental) se constituyen en los principales rebeldes de la región, al grito de "Tendréis que matarnos primero".

Esta conmovedora historia resulta especialmente oportuna en estos tiempos. Tenemos la tentación de pensar, siquiera en algún recodo del subconsciente, que en el fondo nuestro burgués modo de vida merece algún correctivo, por su fatuidad, mediocridad y petulancia. Tenemos la tentación de pensar que nuestro modo de vida se sustenta sobre la pobreza de otros, y es por tanto legítimamente susceptible de recibir algún tipo de varapalo. Ved, sin embargo, cómo el norte de la población de Mali, donde reina la miseria, es para esta caterva de descerebrados tan merecedora de castigo como lo somos nosotros. No sabemos si somos mejores o peores que los malíes. Pero estamos seguros, y debemos gritarlo sin complejos, de no merecer este intento violento de imposición de un modo de vida bárbaro, injusto y pre-medieval. Hay gente ahí fuera que está matando en el loco afán de obligarte a adorar su dios y poner un burka a tu hija. Hay gente ahí que está matando para dejarnos sin música, es decir, sin la música propiamente dicha, pero también sin la música que para nuestra civilización significa el fútbol, con esa sinfonía mayor que un Madrid-Barça representa. No nos consta que la celebración de Madrid-Barça del sábado corra peligro. Emocionalmente, no es que corra peligro: es que ya nos lo han hurtado.

sportPor eso nos parece que hay una rara dignidad en el business as usual del Sport de hoy. Hay un intento tímido (por eso ponemos su portada en pequeñito, como si no quisiera alzar la voz) de devolverle al fútbol, de una maldita vez, toda la importancia, la preponderancia, el peso. Se ocupan de la suspensión del partido en Bruselas, pero dan el grueso de su primera plana a Messi y su recuperación para el Clásico. Nunca pensamos que nos iba a agradar tanto una noticia sobre Messi, ni que íbamos a aplaudir a manos llenas, a cuenta de este discreto atrevimiento, la actitud de Sport. Bravo.

Quieren, sencillamente, dejarnos sin todas y cada una de las cosas buenas de la vida.

Tendrán que matarnos antes.