Las mejores firmas madridistas del planeta

Serenidad

Escrito por: Antonio Escohotado16 enero, 2018
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El mesurado artículo de Quillo Barrios –Del pánico a la depresión- acaba de crear un torrente de comentarios digno de tomarse en cuenta por volumen y tono. Buen número de ellos siguen adheridos a la conjura arbitral y el anhelo de Mourinho, lamentando que el club no se decida por tener una afición como la del Atlético. Otros simplemente gimen e insultan, sintiéndose heridos por el estado de cosas como la víctima de un atracador, y apenas dos o tres miran las cosas con el desapasionamiento que todo el resto cultiva –o trata de cultivar- a la hora de elegir vacaciones, hipotecas y profesión.

Dudo mucho de que el Madrid existiera si su directiva, sus jugadores y la mayoría de su afición se hubiesen consentido la ira, el fanatismo y la paranoia a las primeras de cambio, cuando un semestre de prestaciones deficientes no solo lleva a olvidar el peso de la gloria en ello, sino al despropósito de intentar solucionarlo a golpes de algún decreto inspirado por el rencor. Ante la rabia de que otros ganen, sucumbe el venerable vísteme despacio porque tengo prisa, como si las cosas se pareciesen por lineales a la envidia, y la trayectoria rigurosamente recta fuese algo distinto de un sueño euclidiano.

Pues resulta que no. Es grotesco añorar a quien le mete tímidamente un dedo en el ojo a su colega, sin reaccionar tampoco como un hombre al merecido capón. Quien no sepa perder no merece ganar, y no ganará más allá de medio asalto. Es una vergüenza que siga llamándose aficionado a quien convierte el juego en guerra -dando rienda suelta a sus miserias privadas con la excusa de defender unos colores-, y que este club único en su género se vea arrastrado por el fango del maniqueísmo, so pretexto de mucho amor hacia él.

La crisis bien podría agravarse en términos de resultados, pero sin serenidad y distancia estética se prolongará entre pataleos infantiles. Ya quisieran otros equipos ser el destino natural de los genios futbolísticos, y de ese tesoro intangible vive y vivirá, si el corto plazo y la mediocridad no nublan su horizonte.

 

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

31 comentarios en: Serenidad

  1. Creo que la batalla arbitro-mediática es otra cosa. Al Madrid se le presupone en los medios ir a favor de corriente arbitral, y me parece bien que se señale todas y cada una de las veces que es perjudicado, así como los beneficios arbitrales del eterno rival. Claro que el potencial de la plantilla del Madrid debería sobreponerse hasta a eso, y que el problema está en el equipo. Pero no se debería confundir el señalar lo que están haciendo los árbitros con una falta de crítica serena a la situación del equipo.