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Escenas de matrimonio

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Escenas de matrimonio

Escrito por: La Galerna17 enero, 2018
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Hace años, Avelino y Pepa entraban en los hogares españoles mostrando sus inagotables discusiones, desencuentros y esa forma tan hilarante de amarse. Era la pareja más longeva de 'Escenas de Matrimonio', una serie cargada de humor en la que se presentaba la evolución de los matrimonios desde el que acaba de empezar -todo ilusión y ganas- hasta el que lleva cincuenta años, pasando por un punto intermedio en el que ya empiezan a mezclar el desgaste de la rutina con la pasión del primer día.

Avelino y Pepa son, según nos dibuja la prensa desde hace varios años, como Cristiano Ronaldo y Florentino Pérez. Cerca del divorcio, esquivándose las miradas y discutiendo a grito pelado cuando se cruzan. No se llevan bien y tampoco tienen intención de hacerlo. Uno le reprocha algo al otro y el otro le responde con lo mismo al uno. Pero ahí siguen, unidos, conquistando copas como el matrimonio que suma años mientras otros piensan que ese que acaba de sumar será el último.

Van a cumplir las bodas de oro y parece que Florentino no quiere llevar a su Avelino de viaje. Eso dicen. No hay nada que celebrar. Se les rompió el amor de tanto usarlo. El corazón está ahí, roto, detrás de varias Copas de Europa y alguna que otra Liga. Dicen los críticos de 'Escenas de Matrimonio' que el final está cerca al igual que en 2017, 2016 y 2015. Que se ve venir, vaya. Que Avelino no aguanta más y que Pepa se está cansando de discutir. Lo que no saben los críticos es que la relación que ellos dibujan lleva funcionando a la perfección desde hace más de un lustro. Es un matrimonio consolidado que ha dado sus frutos en forma de títulos y lunas de miel a Cibeles.

Evidentemente, algún día todo acabará. El fútbol, como el amor, no es eterno. Y Avelino tiene ya una cierta edad que invita a pensar que tarde o temprano buscará un retiro dorado o colgará las botas en lo que al primerísimo nivel se refiere. Pero eso no habla mal de su relación con Pepa. Simplemente indica que toda historia tiene un final y este no tiene por qué contener tintes dramáticos como desliza la prensa. De hecho, el matrimonio entre Avelino y Pepa acabará bien, con muchas cosas que agradecerse el uno al otro y con una batería de recuerdos inolvidables que, a buen seguro, ambos rescatarán dentro de unos años para acabar diciendo que cualquier tiempo pasado fue mejor.

En Barcelona, mientras tanto, los periodistas culés se acuerdan por primera vez en meses del Espanyol. No por nada, sino porque juegan contra el equipo de todos -de todos los de allí, queremos decir- y hay que meterlo sí o sí en portada. No te dicen que "Visca Barça" porque tampoco hay que perder a los cuatro lectores blanquiazules que todavía quedan, pero en su corazón, blaugrana y villarista, no hay lugar para una sorpresa perica en Copa del Rey.