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La herida de Figo (y la de Di Stéfano)

La herida de Figo (y la de Di Stéfano)

Escrito por: Jesús Bengoechea24 julio, 2020
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Chicos, visto que los últimos comentarios de texto os han salido fatal, el de hoy lo voy a realizar yo para que toméis buena nota de cara a Selectividad.

Dado que hoy se cumplen 20 años de un acontecimiento histórico, como fue el fichaje de Luis Figo por el Real Madrid, he seleccionado un artículo que ha publicado Sport al respecto. De cara al comentario, es conveniente tener unas nociones sobre la plataforma que publica el texto en cuestión. Sport es un diario deportivo de intachable prestigio, basado en Barcelona y con una ligerísima y muy soterrada tendencia proculé que, si yo no llego a comentaros, tal vez no habríais llegado ni a apreciar.

El periodista que firma esta pieza retrospectiva sobre el fichaje del portugués por el Madrid se llama Joan Poquí, y si bien no tengo demasiadas referencias sobre él basta leer el texto para comprender que es un hombre decidido a dejar atrás la historia y mirar al futuro. Es sin duda uno de esos ciudadanos que comprenden la completa inutilidad del rencor, alguien que solo desea pasar página sobre toda afrenta pretérita, máxime cuando se trata (suponiendo que se trate) de una afrenta de la que han pasado nada menos que 20 años, justo hoy. Dice el tango que 20 años no es nada pero no hagáis caso,chicos, 20 años es una barbaridad de tiempo, y si no lo creéis ved este artículo como ejemplo de hasta qué punto las cosas se olvidan con el paso de los meses, los años y los lustros. No es cuestión de estar eternamente pasando factura por nada, y resulta innegable que el bueno de Joan hace tiempo que dejó de torturarse por cosas que el almanaque dejó atrás. Ni siquiera vosotros, ahora en vuestro último año de cole, habíais nacido cuando Figo abandonó el Barça para enrolarse en el incipiente Madrid galáctico de Florentino Pérez.

El texto dice así. He editado los pasajes más aburridos o disgresivos para haceros más paladeable el trabajo.Toda academia de verano debe tener en cuenta que hay que entretener para enseñar.

 

"La historia de uno de los fichajes más traicioneros de la historia del fútbol (en realidad, ‘el más’ traicionero) arranca el 13 de mayo de 2000. En su edición de aquel día, un viernes, Mundo Deportivo informa de la decisión de Josep Lluís Núñez de dejar la presidencia. Tres días antes, el martes, 10, el Barça de Van Gaal había sido eliminado de la Champions en semifinales por el Valencia, con la Liga casi imposible y la Copa perdida por incomparecencia ante el Atlético, decidida a causa de un atropello federativo. Aquel KO, junto con las declaraciones de los capitanes tras el partido reclamando “decisiones” al presidente, fue la gota que colmó el vaso de la decisión de Núñez de dar por acabada su presidencia de 22 años. Figo, sabedor de que un clima electoral era el caldo de cultivo perfecto para sacar tajada, fue a ver a su representante, José Veiga, con un escueto mensaje: “Consígueme más dinero”. Sentía que era el momento".

 

Bueno, a ver, a lo mejor el comienzo nos hace pensar, sin duda erróneamente, que en los medios barcelonistas, así como en el barcelonismo como tal, la herida de ese fichaje aún permanece hasta cierto punto abierta. El que se siga hablando de "fichaje traicionero" (es más: de "en realidad el más traicionero", entendemos que de toda la historia del deporte mundial) podría hacernos pensar que algunos rescoldos aún prenden. También podríamos dejarnos arrastrar por la falsa apariencia de que se pretende, así de entrada, hacer pasar a Figo por un miserable pesetero que quiere sacar ganancia de río revuelto, pero no pensamos que sean esas las intenciones de Poquí. En la vida nunca hay que ser malpensados, y ya os decimos que tanto la prensa culé como los aficionados hace tiempo que tienen superadísimo aquello de Figo.Hace tiempo que ya no les duele. Pasaremos, por lo demás, por encima de la licencia poética del redactor cuando afirma, como dejando caer, que la Copa la había perdido el Barça "por incomparecencia ante el Atlético, decidida a causa de un atropello federativo". No puede ser que un hombre cabal como Poquí tenga tan poquísima vergüenza de considerar que la exclusión por incomparecencia tuvo lugar por un "atropello federativo" cuando el Barça pretendía que se aplazara el partido por la sola y pasmosa razón de que tenía muchos lesionados (¿?), de manera que seguimos adelante.

 

"Para entender mejor cómo piensa el personaje, conviene recordar su llegada al Barça. Se convirtió en jugador azulgrana porque, estando en el Sporting de Lisboa, había firmado por el Parma y por la Juventus a la vez. En la duplicidad de contratos, fue castigado con no jugar dos temporadas en Italia. Apareció el Barça y se llevó al luso, que terminaba contrato en el Sporting, para la temporada 95-96".

 

"El personaje". Sí, chicos, sí. Admito también que un observador que no conociera la honestidad de Poquí podría llegar a interpretar, en este modo de referirse a Figo, un cierto deje despectivo, un apunte de rencor. Qué va. ¿Cómo podría ser, si han pasado 20 años y no hay rencor que no prescriba? Por lo demás, cuando el Barça fichó a Figo no prestó excesiva atención a la supuesta mala catadura moral del luso por el incidente con el Parma y la Juve. Más bien cabría decir que corrió como un loco para hacerse con los servicios del "personaje".

Sigamos.

 

"Segundo episodio que retrata a Figo: tras acabar el castigo italiano de dos años, en 1997, el luso llegó a un acuerdo para irse al Milan. El Inter ya se había llevado a Ronaldo y Núñez hizo un esfuerzo para retener a Figo. Fue cuando el ex presidente explicó que “miré a Figo a los ojos”. O sea, que le pagó el oro y el moro.

A Figo y también al Milan, porque el club lombardo, para olvidar el acuerdo con el jugador, ‘coló’ al Barça los traspasos de Reiziger, de un tuercebotas como Dugarry, de Bogarde y, un año más tarde, de Kluivert. Se desprendió de jugadores que no le habían funcionado y a los que Van Gaal dio el OK.

Aprovechando el terremoto creado por la dimisión de Núñez, coaccionó al Barça".
Vale. Sí. Aquí también hay algunas engañosas señales que podrían hacernos pensar en un Poquí anclado en el pasado y con un saco de ajustes pendientes. Ganas de "retratar" a la gente, risibles intentos de exculpar a la directiva de la época de contrataciones como las de Reiziger y Bogarde -¡culpando de ellas al Milan!- y un apelativo ("tuercebotas") dirigido a un exjugador barcelonista, Dugarry, que en su actual labor como comentarista no parece guardar un gran recuerdo de la entidad. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra, eh. Poquí no llama "tuercebotas" a Dugarry por eso. No, hombre, no. No es oro (ni moro, por usar las palabras del propio Joan) todo lo que reluce, ni es rencor lo que a primera vista parece serlo en un repaso superficial.
Sigamos con Joan, porque llegamos ya, tras estos asépticos preámbulos, al fichaje de Figo propiamente dicho.

 

"Llegamos al año 2000. Cuando estalla la apocalipsis en el Barça, Veiga se va a ver a Núñez con la instrucción de Figo. (“Consígueme más dinero”). La respuesta del aún presidente es tajante: no le va a mejorar el contrato. De hecho, un año antes ya le había firmado una segunda mejora. No hacía ni un año. Si se volvía a subir el sueldo a Figo, que lo hiciese el nuevo presidente electo".

 

Vaya. Diríase de nuevo que se quiere asentar la idea de Figo como un pesetero que busca la enésima renovación. Pero no creo que sea esa la intención de Poquí cuando ya ha sido dicho que 20 años es mucho tiempo y no puede ser, porque es imposible, que esta gente aún odie sarracenamente al portugués. Sería casi como si todavía se acordaran de Guruceta, y eso también es imposible porque el tiempo hace cicatrizar todas las heridas, incluso para las almas más eternamente agredidas, incluso para las almas más victimistas. Parece escandalizarse aquí Poquí (perdón por la aliteración) de que un jugador pida una renovación cuando un año antes ya le ha sido dada otra, pero me extrañaría sobremanera que a Poquí esto le parezca mal cuando lo que hace la actual gran figura de los culés es, precisamente, renovar su contrato una y otra vez y sin solución de continuidad en el tiempo. No, chicos, no insistáis. No hay contradicción alguna ni pobreza de espíritu en el texto de Joan.

Nos saltamos un pasaje en el que Poquí acusa a Figo de propinar una "puñalada trapera" al propio Sport (es difícil entender a cuenta de qué, lo admito) y llegamos al tramo final.

A ver.

 

"Gaspart tenía un plan para retener a Figo, que el futbolista no aceptó. La compra de Pérez, firmada con José Veiga, tenía una cláusula de escape: Figo tenía que abonar una cantidad muy elevada para romper su compromiso. La misma noche electoral en Barcelona, Figo imploró a Gaspart que pagase esa cantidad. El nuevo presidente barcelonista manifestó después que “habría tenido que pagar la cuota anual de todos los abonados del Madrid”. El propio Pérez lo había cuantificado así. Eran 5.000 millones de pesetas.

Se vendió a Pérez pensando que no iba a derrotar a Lorenzo Sanz en las urnas

Gaspart tenía claro que el contrato entre Figo y el Madrid era ilegal y ofreció al portugués llevarlo a tribunales, porque no iba a pagar ese dinero. Y Figo exigió un aval bancario por si perdía. De su bolsillo no iba a salir ni un duro. Así que se fue al Madrid, que el mismo día 24 extendió un cheque para el Barça por 10.300 millones de pesetas (la clásula más el IPC), más IVA, IVA que más tarde Pérez reclamó al Barça sin éxito. 

Figo se fotografió el 24 por la tarde junto a Di Stéfano. Muy adecuado".

 

Chicos, qué queréis que os diga. Releyendo el texto,me doy cuenta de que me he equivocado. Este señor tiene un aborrecimiento por Figo que no solo no ha caducado, sino que probablemente se renueva cada mañana cada vez que se mira al espejo. Como a él, seguramente les pasa a millones de culés. 20 años después, sí.

La terminología usada no deja lugar a las dudas respecto al hecho de cómo escuece aún la cosa. Figo "implorando a Gaspart". "Se vendió a Pérez", como Esaú por un plato de lentejas. Pero chicos, lo que me ha hecho comprender que esta gente todavía está verde de aborrecimiento y ansia de venganza, es más, lo que me mueve a decidir que nunca jamás se recuperarán de todas las agresiones de las que en atención a su proverbial victimismo creen ser objeto, es la rastrera mención final a Di Stéfano. "Muy adecuado", escribe el imbécil de Joan (disculpad que me haya dejado llevar por