Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
El problema de no llamar a las cosas por su nombre

El problema de no llamar a las cosas por su nombre

Escrito por: Van Cleef27 abril, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Érase una vez un hombre que se llamaba Antonio. No cabía la menor duda de que se llamaba así. Había pruebas irrefutables que lo confirmaban. Su carnet de identidad demostraba que se llamaba Antonio. También lo hacía su carnet de conducir. Y el de socio del Real Madrid. Y por si quedara alguna duda, ahí estaba el Libro de Familia. Por no hablar de un autógrafo firmado por el mismísimo Florentino Pérez, en el que se podía leer: "Con cariño para Antonio". Todo el mundo sabía -o al menos lo sospechaba- que nuestro hombre se llamaba Antonio.

Sin embargo, por alguna extraña razón, la gente se empeñaba en llamarle de cualquier otra manera.

- María, te presento a mi amigo Luis. Luis, esta es mi novia María.

- Encantado. Pero no soy Luis; me llamo Antonio.

En el trabajo también se le presentaba esta circunstancia muy a menudo.

- Alfredo, venga un momento a mi despacho. ¡Alfredo!... ¡¡Alfredoo...!!

- ¿Se refiere a mí, jefe? Es que yo soy Antonio...

Le daba mucha rabia que la gente no se dirigiera a él por su nombre. No podía entender por qué sucedía eso. No era un nombre tan raro como para que todo el mundo lo olvidase con tanta facilidad. Hasta en su propia boda también le ocurrió.

- Javier, ¿quieres a Mónica, aquí presente, como legítima esposa, para honrarla, respetarla y...?

- ¡Que me llamo Antonio, padre..!

Ni siquiera esa esposa suya le llamó nunca por su nombre, pues siempre se empecinaba en dirigirse a él como "cuchi cuchi"...

En ocasiones solía acompañar a su anciana madre a dar un paseo. Y cuando ésta se encontraba con alguna amiga, se apresuraba orgullosa a presentarle a su querido hijo.

- Mira, Amalia; este es Miguelito, uno de mis hijos.

- Me llamo Antonio, mamá...

Mucha gente se enemistó con Antonio, porque le llamaban por la calle y él parecía hacerse el sueco.

- ¿Estás sordo o qué? ¡LLevo media hora llamándote a gritos y tú como si nada!

- ¿Eras tú el que gritaba "Paco" una y otra vez?

- ¡Pues claro que era yo!

- Ya; claro... Es que me llamo Antonio...

- ¡Y qué más da cómo te llames! ¡Tú responde, hombre!

La vida de Antonio fue transcurriendo tristemente de esa extraña manera. Un buen día murió y fue enterrado. Y en su lápida reza de manera escueta y literal: "Aquí yace Fulano".

Caso de existir el cielo, es probable que Antonio haya sido merecedor de ir a él. Pero también es bastante probable que todavía esté en estos momentos esperando a que San Pedro le nombre para poder entrar...

 

Al Real Madrid le ocurre algo parecido a lo de Antonio. El Real Madrid sabe que en la competición liguera nacional juega con mucha desventaja. Pero esa desventaja es totalmente desconocida o ignorada por casi todo el mundo. El Madrid intenta competir, pero unas decisiones doblemente arbitrales y muy numerosas se lo suelen impedir.

- ¡Otra vez habéis tirado la Liga en Enero!

- No la hemos tirado. Si los arbitrajes hubiesen sido correctos tendríamos doce o trece puntos más...

- ¡La habéis tirado! ¡Todos los años la tiráis!

- No tiramos nada. Jugamos lo mejor que podemos, pero existe una cosa llamada el "saldo arbitral" que...

- ¡No competís! ¡Os dedicáis solo a la Champions! ¡La liga os da igual!

- Si competimos. Pero si a principio de temporada te muelen a penaltis, expulsiones, sanciones, tarjetas, golpes, lesiones, broncas, advertencias, amenazas y tal y cual...

- ¡Y eso qué más da! ¡Tiráis la Liga en Enero...!

- Y si al rival directo le perdonan penaltis, expulsiones, sanciones, tarjetas y tal y cual...

- ¡Solo queréis jugar siete partidos al año! ¡Y otro año la Liga tirada en Enero!

- ¿Pero estás escuchando lo que te estoy diciendo...?

- ¡Sí! ¡Que tiráis la Liga todos los años! ¡No tenéis hambre de Ligas! ¡Hay que hacer limpieza! ¡Un lacito a todos y a correr!

- ¿Sabes lo que te digo?

- ¿Qué? ¿Que tiráis la Liga en Enero...?

- No. Que te vayas a tomar por... Bueno... a freír espárragos.

El Madrid no tira nada. Tampoco gana siempre, como ningún equipo lo hace. Pero es indiscutible que en los últimos años han sucedido cosas muy extrañas en la competición española. Ahí sigue el caso Soule, del que tan poco se habla. Ahí estuvieron hasta hace nada Villar y Arminio. Ahí siguen estando los datos matemáticos del saldo arbitral. Ahí continúa sonando como un eco fantasmal el "¿Qué más quieres que te dé, Sandro?". Ahí ha seguido, desde comienzo de temporada, esa sospechosa tendencia a que el Madrid deje de sumar puntos por decisiones inexplicables, incluso ya con el VAR, mientras que otros suman y siguen por otro inexplicable y silencioso camino de rosas.

¿No escuchan el silencio de la Cope con la alineación de "Chumi"...?

Antonio se fue a la tumba sin que nadie le llamara por su nombre. Y todo parece indicar que a este Real Madrid le pasará algo muy parecido. Nadie llamará nunca a las cosas por su verdadero nombre y en su lápida rezará un injusto epitafio:

"Aquí yace una calamidad de equipo que se dedicaba a tirar Ligas en Enero".

Madridista perdido y sin deseos de ser encontrado. Le gusta usar todos los sentidos, aunque carece por completo del común y el del humor.