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Lo previsible (III)

Lo previsible (III)

Escrito por: Antonio Escohotado9 marzo, 2020
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El míster nunca es responsable de que quienes cobran como cracks jueguen de modo contemporizador y eventualmente ridículo, apuntando pases, controles, fintas, tiros y resultado de balones divididos. Solo es responsable de quiénes salen, y de que siquiera tres suplan a los gafados durante el primer periodo, caso de llegar a tantos. Los recambios bien pueden no funcionar, aunque en ningún caso antes de ensayarse. No siendo el caso lo justo era perder, en palabras de Ramos.

Hace más de medio siglo el Real atraviesa pájaras con ribetes de señoritismo, porque no en vano dobló cuando menos los trofeos de cualquier rival; y lo único nuevo es afrontarlas como si sus protagonistas fuesen desvalidos, y el club una filial de Cáritas, según sugiere seguir alineando a Marcelo. También cuesta entender que el Barça se refuerce con un ariete tan fino como Braithswaite, y a despecho de lo ocurrido con Hazard el Real no parezca haber intentado hacerse con los servicios de Fekir, quizá el talento más parecido al belga de nuestra Liga.

Por lo demás, el agua derramada no se recoge, y lo ocurrido anoche tiene poco pase. Un error no forzado de Kroos –otra vez tan blando- puso en bandeja el pase a Fekir, seguido de su cañonazo y el desvío prodigioso de Courtois, aunque del córner brotasen barullos que acabaron dándole a Ramos un balón franco, jugado lo bastante mal como para terminar en gol bético. Otro error no forzado, esta vez de Benzema, puso en bandeja la gran definición de Tello, que subió el segundo al marcador.

Días nefastos los tiene cualquiera, aunque antes de cederle a la Real el camino hacia la Copa el Madrid se imponía con un rendimiento ejemplarmente solidario, y el bloque  bastaba para compensar el mal pie con el que se hubiesen levantado fulano y mengano. Si se prefiere, pareció que con Ronaldo se iba el último imprescindible, superando la debilidad inherente  a cualquier pieza sobrecargada, y llegó una progresión como la exhibida ante el PSG, o en el Camp Nou, dos empates con sabor a victoria sobrada. Algo menos de contundencia en ataque se suplía con mucho más empuje en todas las líneas, y el propio ataque lo guiaba un Benzema crecientemente magistral durante veinte semanas.

Hace dos o tres carga el hombre con desaciertos, y se comprende que ZZ ande remiso ante alternativas como las deparadas por Mariano y Jovic, por más que la simple presencia del primero intensifique el ataque. En cualquier caso, es una jorobada mala pata que ni Hazard ni Bale ni Asensio ni Jovic ni Vázquez ni Rodrygo estén a la altura de lo requerido, unos por pitos y otros por flautas, y solo Vinicius siga sembrando pánico. Como es difícil jugar peor, mejorar de modo más o menos radical es también lo más probable.

Tampoco merece olvido el desempeño de algunos, sobre todo quizá Courtois, Varane y Modric. Esos tres estuvieron a la altura de su excelencia, y Mendy también, durante el rato otorgado por el míster.

 

Lo previsible (I)

Lo previsible (II)

Antonio Escohotado
Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

14 comentarios en: Lo previsible (III)

  1. Yo veo a Benzema y a Casemiro absolutamente quemados.
    Militao no debe jugar volcado en la banda derecha, a no ser que se pretenda hundirlo.