Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Zidane bajo el sombrero mexicano

Zidane bajo el sombrero mexicano

Escrito por: Mario De Las Heras9 marzo, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Hay un cuento de Juan Rulfo que se titula Es que somos muy pobres, que empieza como el Madrid ayer: “Aquí todo va de mal en peor”. No pretendo con estas palabras describir las situaciones penosas de la vida de unos campesinos mexicanos, pero las caras de los protagonistas tras el partido, como si se hubiera jugado sobre una costra de tepetate y no sobre la yerba, parecían las de Faustino, Melitón, Esteban y el narrador de Nos han dado la tierra vagando desesperados por El llano en llamas.

A esos futbolistas (Zidane, Ramos, Casemiro, Butragueño...) yo los vi con su traje blanco, ensombrecidos bajo su invisible, pero notable, sombrero de campesino mexicano. Todo esto me llevó directamente a los cuentos de Rulfo, repletos de desfavorecidos, de pobres, de injusticias y hombres sometidos. Esas caras nos estaban diciendo que hace un par de semanas se les murió la tía Jacinta y que, cuando ya la habían enterrado después de ganar al Barcelona y comenzaba a bajárseles la tristeza, comenzó a llover como nunca en Sevilla, donde casi nunca llueve.

¡Ay! Esto lo contaba Rulfo. Que empezó a crecer el río y se llevaba por delante cada vez más cosas, hasta que terminó llevándose a La Serpentina y a su becerro, que era una vaca que le había comprado el mortificado padre a su tercera hija por el cumpleaños, para que tuviera un capitalito y no se fuera a ir de piruja como las hermanas mayores.

Ahora están preocupados, claro. Estamos todos preocupados después de ver esas caras de asombro ante la decepción. Yo me pregunto por qué no sacaron a La Serpentina del corral al ver la fuerte crecida, y más sabiendo que era de fácil dormir. Todos lo estábamos viendo un poco. Quizá todo lo que ve Zidane sea distinto a lo que vemos nosotros. Diría que eso es evidente y que hasta el momento es mejor su visión que la nuestra. Desde luego es mejor que la mía.

Tal vez (la Serpentina) bramó pidiendo que le ayudaran. Bramó como sólo Dios sabe cómo. Sólo Dios sabe cómo pudo bramar por dentro Fede Valverde al ver pasar los minutos. Yo vi un poco a La Serpentina en Toni Kroos marchándose del campo patas arriba, flotando y, de pronto, dando una voltereta para ya no verlo más bajo el torrente de agua. No sé si bramarían Rodrygo, Bale, James o Mendy en el banquillo viendo todo ese aguacero.

Hoy hay muchos aficionados que braman, sin ni siquiera saber si vive o no el becerro (la esperanza), cuando quizá sería este un mejor momento para recoger los destrozos antes de que nos pille otra vez el agua revuelta. Yo pienso que no volverá. Me refiero al olvido, al error. La lluvia si volverá, como siempre. El Madrid está metido en ella desde que nació. Pero Zidane debe de haber aprendido ya de casi todos los errores. Ya los han cometido casi todos, quizá. O al menos los corregibles. Otra cosa será, sería, la pobreza verdadera.

Ya no se trata de estarse todos arrimados debajo del tejaván, viendo como el agua fría que cae del cielo quema aquella cebada amarilla tan recién cortada. Eso fue ante el Betis. Estamos hablando de que Tacha, la dueña de La Serpentina, ahora corre peligro, sin la vaca, de hacerse piruja como sus hermanas, y eso no se puede permitir. Esas expresiones rulfianas en los rostros de Zidane, Ramos, Casemiro o Butragueño bien pueden ser el final de la ola de pequeñas decepciones, en contraste con la posible autocomplacencia anterior.

Viendo esas caras y con el ánimo perdido en la afición una vez y otra, parecemos muy pobres como las familias de los cuentos de Rulfo. Cualquiera diría que somos del Madrid. No lloremos aún, tampoco nos consolemos. Aún no se ha acabado la lluvia y hay mucho (casi todo) que salvar. No hagamos como la pobre Tacha, cuyos dos pechitos, en el llanto de la desesperación, se movían de arriba abajo, sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto