Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
La pesadilla del parón de selecciones

La pesadilla del parón de selecciones

Escrito por: Athos Dumas9 octubre, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

De niño, ver un partido de selecciones nacionales, aunque fuese amistoso, era todo un acontecimiento. Recuerdo un amistoso entre España y Francia en 1971, cuando en esa época ninguna de las dos selecciones destacaba por Europa. De hecho, en el Mundial de México 1970 no participaron, y tampoco disputaron la fase final de la Eurocopa 1972. En aquellos años, había 4 o 5 amistosos al año como mucho, así que era toda una hazaña que un jugador llegase a disputar más de 30 o 40 partidos como internacional. Iríbar, guardameta titular indiscutible durante más de doce años, alcanzó 49 entorchados, y todo un Paco Gento jugó 43 en una trayectoria en el equipo nacional de más de 17 años.

Aquel España - Francia jugado en Valencia acabó con empate a 2 y era la única forma de ver jugar a los mejores jugadores de Olympique de Marsella, del Nantes o del Saint-Étienne, como el meta Carnus, Bosquier, Bereta, Henri Michel, Djorkaeff (padre del que fue campeón del mundo en 1998) o Hervé Revelli, este último autor de los dos goles galos, que fueron contrarrestados por el gran Pirri en la segunda parte. Era un partido no valedero para ninguna clasificación pero que acaparaba la atención de toda España, plantada ante la televisión en blanco y negro a la hora de la cena escuchando posiblemente los comentarios de Matías Prats o de Juan José Castillo.

Portada Marca de 1971
La selección se concentraba el lunes tras la jornada de liga, Ladislao Kubala hacia una pequeña concentración en Eurovillas o en la misma sede del partido, daba el once titular el martes por la noche, se jugaba el partido el miércoles y ya el jueves por la mañana cada jugador se reincorporaba a su club. Y el domingo, partido de liga de nuevo.

Nada de “parón” de selecciones. Los jugadores mataban por ir a la selección, precisamente por la dificultad de llegar a ella en vista de los pocos partidos que se disputaban - de hecho había una selección “B” que también jugaba contra otros combinados “B” de otros países -, pero una vez que terminaba el encuentro, volvía el fútbol de clubs.

El calendario UEFA y FIFA de hoy en día ha convertido en francamente odiosos los parones de selecciones en la actualidad: durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y marzo de cada temporada, el fútbol de clubs se paraliza durante dos semanas al mes para que las distintas selecciones jueguen fases clasificatorias para Eurocopas o Mundiales o para el nuevo engendro de la Liga de Naciones, un invento de probeta que reemplaza a los antiguos y cada vez más insulsos partidos amistosos.

el fútbol de clubs se paraliza durante dos semanas al mes para que las distintas selecciones jueguen fases clasificatorias para Eurocopas o Mundiales o para el nuevo engendro de la Liga de Naciones

Por ejemplo, para un madridista como yo, desde que Jaime Latre pitó el final del pasado Real Madrid - Granada a las 6 de la tarde del sábado 5 de octubre, todo el interés futbolístico va a radicar en poner velas a los santos para que vuelvan sanos y salvos nuestros Carvajal, Ramos, Hazard, Varane, Casemiro, Valverde, Bale y los demás.

Gareth Bale en un Croacia vs Gales

Zidane no va a poder volver a entrenar con todos ellos juntos, posiblemente hasta el jueves 17 o el viernes 18 - sobre todo los sudamericanos - para preparar en 24 horas el partido de Son Moix ante el Real Mallorca. Habrá que dar gracias al antipático Didier Deschamps por no convocar - estúpidamente - a Karim Benzema. Kroos se lastimó el aductor el sábado así que podrá recuperar poco a poco en el gimnasio en lugar de viajar a las órdenes de Löw. Modric, apenas recuperado de su anterior lesión y que sólo ha podido jugar partido y medio con el Madrid en todo el mes de septiembre, volverá a la selección croata, como capitán a sus 34 años, y con todo el madridismo rezando por su regreso en buenas condiciones.

Zidane afrontará la semana más trascendente de todo el otoño - Mallorca, Galatasaray en Estambul y FC Barcelona en el Camp Nou - entrenando en Valdebebas con cinco o seis jugadores como máximo, véase Odriozola, Isco, James  - que ha acordado no ir con su selección para prepararse a las órdenes de Zizou -, Lucas Vázquez, Benzema o Vinicius. Añadan ustedes a las posibles lesiones o molestias unos viajes transoceánicos para nuestros brasileños Militão y Casemiro (jugarán en Singapur ante Senegal y Nigeria) y para nuestro charrúa Valverde, que disputará un doble duelo amistoso ante Perú.

Además, para muchas de las selecciones, como es el caso de España o el de Francia, los partidos a jugar son casi meros trámites ya que la clasificación de ambas está más que encauzada. No hay más que ver la poca expectación que levantan dichos encuentros, pese a ser oficiales. Conozco muy poca gente que se quedará en casa el día de la Hispanidad para ver el Noruega - España - aunque esté el incentivo de admirar a un Ødegaard sin duda motivado - el próximo sábado por la noche.

Partido España vs Noruega

Llama la atención lo poco que se quejan los clubs de esta situación absurda que se produce tantas veces a lo largo de la temporada. Sería mucho más sencillo terminar antes la temporada de los clubs y jugar clasificaciones y fases finales entre finales de mayo y principios de julio. Que se sepa, los que gastan millonadas en mantener las plantillas son los equipos, no las federaciones, y ante esta adversidad, el consuelo de cobrar un seguro por lesiones no compensa, por ejemplo, el riesgo de jugar sin dos o tres titulares en semanas como la que se le avecina al Madrid entre el 19 y el 26 de octubre, por ejemplo.

Sería mucho más sencillo terminar antes la temporada de los clubs y jugar clasificaciones y fases finales entre finales de mayo y principios de julio

Mucho se habla de G-8, de nuevos formatos para hacer más competitiva y atractiva la Champions, pero es difícil de entender que ese mismo G-8 o G-12 no ponga encima de la mesa el problema enorme que supone el fútbol de selecciones.

Indudablemente, a todo amante al balompié le gustan las fases finales de Mundiales y de Eurocopas, pero hasta llegar a esos momentos, que duran un mes cada dos años, el sendero para llegar es penoso, interminable y tortuoso, francamente insufrible para mucha gente como yo.

Y ya ni les quiero contar lo que pasará en 2022, con un Mundial en Qatar, que se celebrará a finales de otoño, en plena temporada de clubs. No sé si alguien habrá tomado nota del recientemente terminado Mundial de Atletismo en Doha, en el que lo mejor con diferencia es que no se han lamentado desgracias personales entre los atletas. Porque de atletismo puro y verdadero poco se ha visto, apenas sobre el tartán (debido al calor