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Ligues de verano

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ligues de verano

Escrito por: La Galerna17 agosto, 2018
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"Sport nos depara (...) una de sus legendarias portadas sobre el Madrid, con fondo en negro y cinco columnas para la derrota blanca. No aprenden. Negro, amigos, negro.

-¿Sabes lo que es un agujero negro?- le preguntaba Woody Allen a una prostituta de dicho color en Desmontando a Harry.

-Claro, con lo que me gano la vida- respondía la meretriz.

Sport se gana la vida con ese otro agujero negro que una y otra vez, allá por mayo, ve invadido por un descomunal tótem vikingo. Reparen, amics, en el peso inexorable de lo ya experimentado".

Buenos días. Así culminábamos ayer esta sección, y lo hacíamos a cuenta de la portada de Sport de la jornada precedente. A saber:

Todo en negro, sí. No escarmientan. En mayo, con alta probabilidad, vendrá el tótem vikingo copando hasta los últimos intersticios del agujero negro de Sport, tornándolo en luz.

¿Con qué diréis que nos sorprende hoy Sport? No sabemos si es un homenaje (o algo mejor/peor) a nuestro portanálisis de ayer. Ved, ved.

¡Otro agujero negro, y en días consecutivos! Pero no es sólo que el agujero negro engulla la totalidad de la primera plana sportiana. Con incredulidad leemos la que está situada más a la derecha de las tres sentencias inferiores que, de modo lapidario, sepultan al Madrid en el llanto y el rechinar de dientes.

Leed con nosotros.

"Marcelo y Sergio Ramos convierten la defensa del Madrid en un..."

¿En un qué?

Sí, sí, habéis leído bien.

"Marcelo y Sergio Ramos convierten la defensa del Madrid en un AGUJERO NEGRO".

La pregunta no es ya si en la redacción de Sport leen La Galerna. La pregunta es otra mucho más inquietante: ¿Quiere Sport ligar con La Galerna? El guiño al portanálisis de ayer es demasiado descarado. Por guiños menos lanzados que ése, en la actual coyuntura y siguiendo los postulados del #MeToo y de Leticia Dolera, vas directo de la discoteca a la comisaría.

Francamente, Sport, no le vemos futuro a nuestra relación. Y no hablamos ya de casarnos porque eso del matrimonio está reservado para el Real Madrid y la Copa de Europa, esa pareja que contrae la nupcia compulsivamente, año tras año, en frenesí matrimonial que ya habrían querido para sí Richard Burton y Elizabeth Taylor. Eso lo descartamos.

Pero es que ni siquiera para un fugaz amor de verano da la nuestro, Sport. Hasta para eso hace falta un mínimo de atracción, un apunte de afinidad bajo los focos de la disco y el ritmo del reggaetón, una piel sudorosa que ejerce su poder imanante sobre otra piel sudorosa en el refocile de la playa contigua.

No queremos ser crueles, Sport. Nos halaga (?) tu interés sexual, pero (en lo que a barcelonismo respecta) somos de una castidad franciscana. Se nos gastó el amor de tanto no usarlo, Sport. Para nosotros (ay) eres un gatillazo andante, la píldora definitiva contra la lujuria, el Sor Lucía Caram de las pasiones estivales. Gracias por el guiño, pero si sigues insistiendo nos veremos obligados a llamar a la policía.

-Señor agente, este periódico nos está acosando. Hágale un Kevin Spacey, haga el favor.

Tu agujero negro no ejerce poder de atracción alguno sobre nuestro tótem vikingo, Sport, un tótem que por lo demás se muestra mustio, fláccido, inoperante en tu presencia. Y de verdad que no queremos ofender. Aunque comprendemos la pulsión atávica y secreta que en ti desata la testosterona madridista, debes refrenar ese afán. Tu campo de acción debe continuar restringido al mercado culerista, ese sexo doméstico acaso ajeno al morbo de la libido perversa pero fructífero al fin, pródigo en descendencia en el calor del hogar-masía.

Cómo es esto de los ligues de verano, amigos. Los mismísimos Florentino y Lopetegui, desde la portada de Marca, nos preguntan algo que se parece muchísimo a una insinuación.

¿Fichamos? Decía Philip Roth que la inactividad sexual puede ser perjudicial para los flujos creativos, de tal suerte que la coyunda -sobre todo la coyunda canicular- se antoja a veces necesaria más que interesante. Con los fichajes sucede a veces exactamente lo mismo: que son necesarios más que interesantes.

Por eso animábamos ayer a Florentino a fichar, cosa en la que hoy nos permitimos insistir. Se acaba el tiempo, presidente, y existe un consenso casi total en el madridismo respecto a la necesidad de reforzar la plantilla en ataque y acaso también en defensa. No puede ser que entre Neymar y nadie no haya otra cosa que el mismo nadie.

De lo contrario, no es de descartar que nos engulla, asimismo y en lo que toca a la temporada que principia, un negrísimo agujero que nada tendrá de sexual.

Pasad un buen día. Nosotros seguiremos guardando el vigor para vosotros, galernautas.

Os dejamos el resto de portadas porque querréis verlas.