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Lamento por Zidane

Lamento por Zidane

Escrito por: John Falstaff1 junio, 2018
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Yo no puedo hacer un análisis medianamente razonado de la situación. Trato de entender, pero el dolor lacerante me nubla el entendimiento. Todo ocurrió en un momento, en un fatídico instante en que el azul resplandeciente del cielo, el azul más resplandeciente que nuestros ojos habían visto jamás, de repente se encapotó de un color panzaburro, y el día murió antes de tiempo y dio paso a una noche insospechada. Y lo que hasta ese momento brillaba, incluida la decimotercera Copa de Europa reciente y gloriosamente conquistada, cobró un tono plomizo de final de verano. Cuando creíamos que el verano, el verano festivo y jubiloso, apenas estaba comenzando. Una melancolía extemporánea, un confuso aturdimiento. No era posible, no es posible que este bendito sueño que era realidad haya llegado a su fin. No puedo aceptar este despertar tan abrupto, tan cruel, tan a destiempo.

Yo no entiendo los motivos de la marcha de Zidane porque no puedo entender que llueva hacia arriba, que las olas se detengan, que el sol deje de salir cada mañana. No entiendo este sindiós que me deja el alma helada, el corazón marchito y el ánimo pisoteado. "Zidane ha convocado una rueda de prensa" leí en el whatsapp, recién levantado a un océano y un continente de distancia de Madrid, y quise atribuir el sobresalto a una broma pesada que me gastaba mi vista titubeante y todavía medio dormida. Me di una ducha y me esforcé en creer que con las legañas se irían por el desagüe los malos augurios, ese vaticinio de inminente desgracia que había llegado sin anunciarse y a lomos de un escalofrío. Pero no, la noticia era cierta: Zidane anunciaba su dimisión y, con ella, la del orden universal. Nada volvería a ser igual porque nada podría nunca volver a ser igual. Dicen que Dios escribe recto con renglones torcidos y que el mejor escribano echa un borrón, pero ¡carajo!, ¿cómo íbamos a esperar que el Señor Todopoderoso se despachase con este manchón indecente, con este obsceno patadón a la caligrafía, a la ortografía, a la gramática, a la semántica, a la física, a la química y hasta a la biología? ¿Por qué tenía que arrancarnos el corazón con la mano cuando aquél palpitaba con más fuerza que nunca, con más alegría que nunca, con más esperanza que nunca? ¿Por qué tenía que jugar así con nosotros? ¿Qué hemos hecho para merecer este castigo?

no entiendo los motivos de la marcha de zidane porque no puedo entender que llueva hacia arriba

No, no sé qué motivos tiene Zidane para privarnos de su augusta presencia, de su mirada mesmerizante, de su magnetismo victorioso, de su elegancia inalcanzable. No sé qué motivos tiene pero sé que ningún motivo va a reducir ni un poquito este dolor que lleva ya un día agarrado con saña al pecho y a la garganta, este vacío insondable que ha ocupado el hueco que ha dejado el corazón, este frío glacial que siente mi madridismo desnudo, despojado, desheredado. ¿Habéis visto alguna vez un madridismo más puro, más blanco, más radiante que el de Zidane? ¿Acaso tenéis noticia de algún otro hombre como Zidane, cuya sola presencia disipa todos los temores? ¿Por ventura podéis referiros a la grandeza, a la nobleza, a la fe, al valor, y a todas y cada una de las mejores virtudes que adornan el madridismo, de forma más precisa y exacta que pronunciando el nombre de Zidane?

No, no soy capaz de análisis alguno. Sólo puedo desnudar ante vosotros el desconsuelo de mi alma madridista y descalabrada, romper el silencio opresivo en el que me asfixio y proclamar a calzón quitado y a los cuatro vientos que hoy se han detenido, que mi madridismo jamás ha querido a nadie como ha querido -¡como todavía quiere, como siempre querrá!- a Zidane.

Y ahora se ha ido.

En el prosaico mundo real me llaman Eduardo Ruiz, pero comprenderán ustedes que con ese nombre no se va a ninguna parte, así que sigan llamándome Falstaff si tienen a bien. Por lo demás, soy un hombre recto, cabal y circunspecto. O sea, un coñazo. Y ahora, si me disculpan, tengo otras cosas que hacer.

14 comentarios en: Lamento por Zidane

  1. Comparto el sentimiento de pérdida, pero no hay que dejarse llevar por los malos augurios. Zizou va a estar siempre ahí como arcángel tutelar y como ejemplo a seguir en los tiempos de zozobra. No estamos tan mal.