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La magia de Hazard y Juan Tamariz

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

La magia de Hazard y Juan Tamariz

Escrito por: La Galerna16 febrero, 2020
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¡Feliz y mágico día de domingo tengan ustedes!

Desde el 7 de febrero se celebra en Madrid el Festival Internacional de la Magia, una gran oportunidad para disfrutar de magos, ilusionistas, prestidigitadores y grandes showmen de la escena mundial. Artistas que te hacen creer una cosa y luego te muestran otra bien distinta, genios que te muestran un as de copas, te animan a que lo cojas y cuando lo haces y confías que lo tienes en la mano, descubres que te han dado el de bastos. Son rápidos, enormemente hábiles y juegan con las ilusiones y la percepción del público.

“Vuelve la magia”, vuelve el artista belga Eden Hazard a pisar un terreno de juego, verde tan verde como el tapete en el que los magos depositan las cartas. Nos alegramos mucho de su vuelta. El belga te hace creer que se va por la derecha y lo hace por la izquierda, muestra el balón al defensa y con las mismas se lo oculta. Se entiende a la perfección con ese otro artista de nombre Karim y puede aportar la genialidad en punta que un equipo sólido como el Madrid necesita.

81 días ha tardado en volver, porque como dijeron algunos lumbreras del periodismo: “Se lesiona con facilidad”. Seguramente la patada de su compatriota Meunier en el tobillo apenas tuvo que ver. Con las cartas siempre hubo magos, pero también tahúres. Igual que existe la magia blanca, la buena, la nuestra, en contraposición con las malas artes que emplea la magia negra. O la azulgrana. “El Barça termina pidiendo la hora”, indica la portada en un recuadro minúsculo. Hoy no hay menciones a bloqueos legales o ilegales, ni agarrones triples, ni amenazas de sacar al equipo del campo, ni nada en este espectáculo de variedades. De variedades, como las interpretaciones del VAR para Fouto, Andújar Oliver e Iturralde González según la camiseta del afectado. De “VAR y edades”, las edades que van cumpliendo estos portanálisis que muestran el doble rasero periodístico.

El belga dibuja un rectángulo del tamaño de un naipe frente a su rostro, y este portanalista de guardia se muestra incapaz de entender el significado: ¿Será una portería? ¿Un juego de Hazard? ¿Un móvil para hacer una foto a los compañeros? ¿Pretenden representar con sus ojos el dos de diamantes, o con la nariz el as de picas? ¿Es Hazard el Joker? Ojalá, ojalá sea como el Joker de Todd Phillips que le da una patada en los mismísimos al sistema. Ojalá recupere pronto su mejor nivel, porque este equipo va a necesitar a todos los miembros de la plantilla al máximo rendimiento, Asensio, Jovic y Bale incluidos, para llevarse la Liga frente a un rival cuyas armas no están solo en el terreno de juego.

“El belga disfrutará de minutos para estar listo en la cita del día 26 contra el City”. Querrán decir “contra el equipo del dopaje financiero”, según ha dictaminado la UEFA, o “el Villarreal de la Premier”, como lo definió su entrenador, otro mago astuto, hábil, capaz de nublar la percepción del espectador, aunque cada vez menos.

“Victoria con susto” del Barça en un recuadro también chiquitito, “un Barça que acabó pidiendo la hora”. Todos tenemos en la memoria esos trucos de magia en los que el mago pedía un reloj a algún espectador, lo metía en un pañuelo y lo machacaba a martillazos ante los ojos atónitos del dueño del mismo. Cuando este empezaba a ponerse nervioso, el reloj aparecía intacto en otra parte del escenario. Este Barça del Camp Nou empieza pidiendo la hora, se intenta sonar los mocos a modo de pañuelo con las camisetas rivales, pero al final desaparece todo: reloj, imágenes y análisis en el VAR.

(Discúlpenos el autor de la foto, tomada a golpe de inmisericorde pantallazo)

Tanto As como Marca relegan a un plano menor la final de la Copa del Rey de baloncesto entre el anfitrión, Unicaja de Málaga, y el equipo de prestidigitadores dirigido por Pablo Laso, que accede a la misma por séptima vez consecutiva. Ambos diarios lo hacen con el término “maldición”, la maldición del anfitrión, como deseando que los locales acaben con la misma. Mucha suerte a los de Pablo Laso. Esperamos ver una gran final con un desenlace mejor que los de los últimos dos años, repletos de polémicas decisiones que se decantaron erróneamente, ¿recuerdan hacia qué lado de la balanza? Como en el mejor truco de magia las imágenes mostraban una cosa, pero, ¡chán-ta-tachán!, que diría Juan Tamariz, ante nuestros ojos resolvían otra.

“El Barça resiste”. Y el Comité Técnico de Árbitros insiste. Con Hernández al cuadrado en el VAR. Va a ser un final de temporada terrible, como vimos ya la semana pasada en el Villamarín. Hoy la palabra VAR ha desaparecido de la prensa cataculé, se ha esfumado con la misma facilidad con la que David Copperfield hacía desaparecer personas o jets privados.

“Hay vida”. Claro que la hay, el enfermo está muy tocado, pero le van a insuflar oxígeno, suero, ampollas italianas o lo que sea menester. El Barça de los últimos quince años ha sido tan prolífico en generar ilusionistas que el propio titular da para un juego de palabras casi letra por letra:

"H" o doble "H", por Hernández Hernández o por Hierrezuelo, que no pudo hacer de las suyas en la semifinal de baloncesto Real Madrid-Valencia Basket.

"AY" de Aytekin. ¿Recuerdan al mago Andreu, al Magic Andreu? Un barcelonés con gracia que se ponía a sí mismo las medallas, como esos otros barceloneses tan cachondos que incluían el Aytekinazo entre las mayores remontadas de la historia del fútbol.

"V" de Velasco Carballo, cuyos criterios de designación mosquean ya demasiado.

"I" de Iturralde González, ese humorista e ilusionista que escribe en la Ouija Today y te hace creer una cosa con una camiseta y la contraria con otra.

"D" de De Burgos Bengoetxea, el compañero de fechorías de HH.

"A" de Andújar Oliver, míster Rabillo, a quien ayer mismo Israel G. Montejo dedicaba un nada elogioso artículo sobre su particular modo de entender el fútbol en el Hernia Chronicle.

Prensa, instituciones y arbitrajes en curiosa sintonía. En Italia algo así se llamó Calciopoli. Moggigate. El caso Soule desapareció del mismo modo que los penaltis de Mascherano.

Mención en casi todas las portadas (aunque de manera residual) para la gesta del pertiguista sueco Armand Duplantis, quien ha hecho verdadera magia elevando el récord del mundo a 6,18 metros. Ojalá pudiéramos hablar más de estas hazañas y menos de los magos fulleros y trileros.

En el marco de la programación del Festival Internacional de Magia de Madrid, el gran Juan Tamariz impartirá una conferencia el próximo martes sobre su violín mágico. Contará anécdotas, algún truco a medias y hablará de cómo usa la psicología del espectador para sus espectáculos. Resulta sorprendente que con lo que nos gusta que nos engañen en un show de magia, lo que nos cabrea que lo hagan en un estadio de fútbol.

Esperemos que al final de la jornada podamos contar la proeza de una nueva Copa del Rey de baloncesto y mantengamos los tres puntos de ventaja sobre el Varcelona (la b y la v, tan juntas, tan revoltosas…).

Que pasen ustedes un día estupendo.