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De Jong, De Ligt, LOL y WTF

De Jong, De Ligt, LOL y WTF

Escrito por: Mario De Las Heras20 noviembre, 2018
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No he visto dar ni una sola patada al joven De Jong. El nombre me lo sé de verlo casi a diario en las portadas de mis dos periódicos favoritos: Sport y Mundo Deportivo. De Jong es como una de esas palabras que aparecen invariablemente por mi Twitter y mi Whatsapp y pasan meses circulando ante mis ojos mientras me pregunto por su significado sin hacer demasiado esfuerzo en responderme.

De Jong es como LOL. Yo veía LOL utilizado con frecuencia, pero lo dejaba estar. Aún hoy no sé muy bien lo que significa. Creo que una vez lo supe, pero se me olvidó rápido. En realidad, la aparición de todos estos nombres, acrónimos o siglas mayormente anglosajones me incomodan bastante. Hace un tiempo vi escrito “WTF!” en un texto medianamente interesante y se me vino abajo toda la ilusión. Es una moda que no cesa. Algo tan poco atractivo para mí como De Jong.

De Jong, sin duda, es algo importante para los diarios cataculés, y me he informado por fuentes fidedignas galernautas que el joven holandés no es ni mucho menos un LOL o un WTF, aunque yo no sepa muy bien que es un LOL ni un WTF. De Jong parecía uno de esos jugadores que pescan en Barcelona sin posibilidad de que nadie, aparentemente, se los dispute; pero mira por dónde que al pequeño Frenkie (así se llama: Frenkie, no Frankie sino Frenkie) lo han descubierto haciéndole cariños al Madrid.

Casualmente, y después de todo, he leído en Sport que ahora, de repente, De Jong no es un “objetivo prioritario” para el Barcelona. Vieja historia triste. Por esto Sport (Spork, cariñosamente, en mi intimidad) es uno de mis dos diarios favoritos. Sport es como ese al que conocemos o hemos conocido casi todos, que va fardando todo el día y cuando se le cae el fardo dice que en realidad lo ha tirado él, mientras esboza una sonrisa patética y trata de contener las lágrimas.

Yo, después de esto, ya quiero a De Jong bastante. Sigo sin haberlo visto dar ni una sola patada, pero me parece un gran fichaje. El típico fichaje en el que el Madrid “se entromete”, que es lo que se suele decir del guapo que, sin quererlo, enamora a las chicas de los parroquianos, quienes luego lo miran torvos mientras las conquista y ellos planean mil y una venganzas.

Estaba pensando que no hay nada más madridista que llevarse casi sin quererlo a De Jong, como antes sucedió lo de Di Stéfano o lo de Figo, por ejemplo, al mismo tiempo que mis dos diarios favoritos van escribiendo su historia de envidias y despechos. Acabo de descubrir, mientras escribo esto, que el símbolo histórico del Barcelona, Messi, lo es no porque sea un gran futbolista, sino porque lo encontraron ellos. Algo inédito, algo único.

Messi, ese niño al que se cuidó como a un niño prematuro, es todo el valor que nunca antes tuvo ese club, lo que da idea de su pequeñez, o al menos de su dudosa grandeza. Ese sentimiento de propiedad irrepetible que presentan sin mirar cada vez que un futbolista prefiere al Madrid.

Messi es el antídoto con caducidad que mis dos diarios favoritos preservan (y preservarán) en el altar principal, mientras ya se afanan en tratar de ocupar el resto de capillas vacías con herederos al azar, con sueños que nunca llegan, como casi toda la vida, y pasan por delante como esas chicas del guapo pasan por delante de la parroquia que mira hambrienta desde las mesas de dominó la alegría de vivir. Imagínense que viniera también el dichoso De Ligt. Como para hartarse de LOLs mientras en un sitio que yo me sé (y en algunos más) se flagelan a WTFs.