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El Real Madrid a través de la familia De Carlos (Parte I)

El Real Madrid a través de la familia De Carlos (Parte I)

Escrito por: Jesús Bengoechea11 mayo, 2022
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¿Por dónde empiezo? Lo que el lector inicia ahora es un recorrido, a vuelapluma y tan caótico como la propia selección de mis preguntas, por la Historia del Real Madrid a través del prisma cercanísimo y apasionante de la familia De Carlos. Todo madridista que se precie conocerá que D. Luis De Carlos presidió el club blanco entre 1978 y 1985 y que es unánimemente reconocido por su caballerosidad y su pulcritud financiera, además de varios logros deportivos nada menores. Lo de la caballerosidad ha dado pie a la aplicación casi sistemática del término “señorío” para aludir a la conducta intachable que se le supone siempre al Madrid; lo de la pulcritud financiera es un hecho, además de otros hitos como el logro del acuerdo de percepción de un porcentaje de las quinielas para los clubs, la reforma del estadio para el mundial 82 o el patrocinio en las camisetas, medida en su momento impopular entre los socios pero evidentemente visionaria; y entre los logros deportivos se cuentan dos Ligas, una Copa de la UEFA y dos Copas del Rey, una de las cuales supone un hito sin parangón en el fútbol mundial, ya que el Real Madrid jugó al Final contra su propio filial, que al año siguiente disputaría la Recopa europea.

Hace ya mucho tiempo que comí con José Manuel y Jaime De Carlos, hijos de D. Luis, con la presencia también de Gonzalo, hijo de Jaime y nieto por tanto del histórico presidente. Durante todo este tiempo, no he sabido bien cómo estructurar el material de la charla grabada durante la comida, con lo que el tiempo ha ido pasando para mi vergüenza y escarnio. Últimamente he vuelto a tener abundante contacto con la familia, no solo porque Gonzalo sea un buen amigo, sino porque otro de los nietos, Íñigo, hijo también de Jaime, es el ideólogo de la exitosa serie de Amazon La Leyenda Blanca, en la que participé.

Este muy disfrutable contacto con la familia me ha persuadido de abandonar de una vez mi parálisis por análisis, uno de mis mayores defectos, para lanzarme a publicar “lo que sea”, para entendernos, y en el entendido de que publicar algo, aunque sea algo medio desestructurado, casi una materia prima, siempre será mejor que no publicar nada. Luis De Carlos da para un gran libro, porque además de presidir el Madrid fue directivo de Bernabéu desde 1957, amén de uno de sus mejores amigos. Así pues esto que van a leer, además del libro que espero algún día escriba alguien, porque el tema lo merece, no es solo algo sobre Luis De Carlos, que también, sino más bien un recorrido deslavazado por la historia del Madrid vista por los ojos de D. Luis, o mejor dicho, por los de aquellos que mejor le conocieron y quisieron.

En la charla intervienen indistintamente ambos hijos del presidente, José Manuel (empresario y actual Presidente de la Junta Electoral del Real Madrid, 90 años de gloriosa lucidez) y Jaime (ejecutivo con larga trayectoria en compañías multinacionales), y he optado por no distinguir las respuestas de uno de las del otro, salvo en algún caso específico: es la familia De Carlos hablando. Espero no arruinar el indudable interés de todo lo que cuentan. Quien desee disfrutar de su testimonio en formato audiovisual, no debe perderse La Leyenda Blanca, donde ambos, José Manuel y Jaime, aparecen maravillosamente filmados y muy bien ensamblados con el conjunto de entrevistas restantes.

He aquí la primera parte de nuestra conversación. Próximamente iremos con más entregas.

De Carlos

¿Cuándo conoce Bernabéu a Luis De Carlos?

Todo viene por nuestro tío Félix, el cuñado de nuestra madre. Era íntimo de Santiago. Habían ido juntos al colegio. Cuando acaba la guerra, Santiago aún vestido de guerra, de cabo, llega a Madrid y va a la calle Miguel Ángel 22 a ver si sigue viviendo allí mi tío Félix, a quien el conflicto había agarrado en Madrid. Resultó que seguía con vida, y ahí retoman su amistad.

¿Y esa es la conexión inicial?

Así es. Nuestro padre era significativamente más joven que Santiago y Félix, pero salían siempre los tres juntos, a cenar o a las revistas musicales. Iban con el cla al Teatro Martín. Enfrente del teatro había un bar, y ahí les daban de beber gratis para que al final aplaudieran. Santiago, Papá y el tío Félix.

Y aplaudían muchísimo.

Como locos. Cuando Bernabéu asciende a la presidencia del club en 1943, lo primero que hace es contactar a mi tío Félix para hacerle directivo. Y mi tío Félix, a quien lo que unía a Bernabéu era sobre todo su común amor a la música, le dijo “Mira, a mí no me coges tú para esto ni de broma”. Y dijo que no. Ante la negativa de mi tío se lo dijo a mi padre, pese a ser este mucho más joven, aunque mi padre ya tenía experiencia en una empresa multinacional automotriz.

Hablamos del ascenso a la presidencia del club de Bernabéu a cuenta de los incidentes registrados en el famoso 11-1 al Barça, cuando las autoridades deportivas franquistas olvidaron a dimitir al presidente blanco y el culé. Así llega Bernabéu a la presidencia, para sustituir al presidente cesante.

En efecto. Por cierto que yo (habla José Manuel), siendo un niño, estuve en aquel 11-1.

¿De verdad?

Claro.

Es un partido que la propaganda culé ha tratado de vender como si hubiese sido el mismísimo Franco el que metió los goles.

Tonterías. No hubo nada raro, salvo los pitos que se regalaron antes del partido al público, lo que creó un ambiente ensordecedor. Era la vuelta de un partido de Copa del Generalísimo. Había ganado el Barcelona 3-0 en Las Corts. Se habían portado muy mal con el Madrid, lo que era raro en aquellos tiempos. No era nada político, ¿eh? Pero entre ellos, a Marzá, que era el portero, le pisaron la mano y le destrozaron los dedos… Y fue la única vez en mi vida que se regalaron pitos al entrar al campo. A mí me regalaron uno. Yo estaba en el fondo norte del viejo Chamartín. 11-1 final. La mayor goleada al Barça de la historia.

Pero con 8 goles anulados al Madrid, podía ser 19-1. Los culés, a día de hoy, siguen asegurando que un noble franquista bajó al descanso al vestuario y poco menos les dijo que tenían que dejarse golear si no querían enfrentarse a las iras de Franco.

Palabra de honor que no hubo absolutamente nada. Nada. Ahora, se acojonó el Barcelona de todas, todas. Cuando salieron, claro, 15 000 personas con un pito, imagínate la que se armó, se desconcertaron, y entraron los goles. El Barça entró en pánico pero por el maremoto futbolístico, no por ninguna otra cosa. Hombre, el ruido contribuyó. No obstante, en Cataluña tenían que justificar lo que había pasado y se creó esa leyenda de que el franquismo les obligó a dejarse golear. El ambiente era ensordecedor, con todos los silbatos en acción cada vez que los azulgrana tocaban la pelota. Pero ya me dirás. Si más infeliz que regalarte un pito a los espectadores… En el fondo es una chorrada, pero imagínate que llegas al campo de fútbol y te dan un pito. ¿Qué haces? Pues pitar.

¿Fue el propio Real Madrid el que regaló los pitos?

Eso no lo sé, pero me imagino que lo autorizaron, claro, porque los daban gratis. Yo creo que no ha vuelto a pasar algo así.

El caso es que a raíz de ese escándalo son destituidos ambos presidentes, Madrid y Barça, y así llega al cargo Bernabéu, que le dice a su mujer: “Tranquila, María, esto va a ser un año, un año como máximo, yo no tengo ganas de esto”. Y se quedó hasta el año 78. Hasta que murió. Pero nos hemos desviado. Vuestro tío no quiere ser directivo y Bernabéu se lo ofrece a vuestro padre. ¿Le costó aceptar?

Mucho tiempo. Santiago nombró gerente a Sánchez Ocaña y posteriormente Antonio Sicilia. Y todos los años le preguntaban a nuestro padre: “¿Cuándo entras?” Y nuestro padre no se decidió hasta el año 53. Y entra en la Junta Directiva. Es después de perder aquella Final contra el Benfica, que pone fin a los años dorados de los cincuenta, cuando Santiago le dice a papá que tiene que ser tesorero. “No me fastidies, Santiago”. Y dice: “Es que voy a nombrar a Saporta vicepresidente”.

"Mira, eso que has dicho tú a un deportista no se lo perdono. Si esto lo dice un señor cualquiera, me cabreo y ya está. Pero a un deportista no se lo consiento. Porque un deportista sabe que en el fútbol se puede perder, como perdiste tú aquel partido que tenías ya ganado, y que hacer acusaciones como las que haces es algo intolerable".

A mí me apasiona oírlo porque es como si estuviese viendo una película, me imagino a Bernabéu, a Saporta… Son mitos. Es como si te cuentan una historia con John Wayne y James Stewart, héroes del Far West.

Bueno, el caso es que nuestro padre accede ahí a llevar la caja del club. Tengo una anécdota muy buena que tiene lugar en el año 61. (Sigue hablando José Manuel). Acabábamos de perder la Copa contra el Atleti, y a Bernabéu le invitan a un acto en Barcelona, y además lo hacen a través de mí. Un día me llama Pedro Rosell, un amigo de la Ciudad Condal, y me dice “Oye, Pepe, consígueme en encuentro con Bernabéu para invitarle a una cena”. Gisbert, el padre de los tenistas, propietario del Hotel Hesperia, deseaba invitar a Santiago a través de Rosell, que era amigo mío. Así que fuimos juntos a verle. Y Santiago ya sabéis cómo era, o bien muy simpático, o bien pasaba de todo. Entramos en el despacho y dice Rosell a Bernabéu: “Estamos haciendo en el Club de Tenis Barcelona lo que llamamos las cenas de los lunes, y después de la cena hacemos una tertulia, y queremos que venga usted”. Y a Santiago esas cosas le divertían, así que dijo “Muy bien, voy, con una condición: que venga Pepe conmigo”. “¿Qué pinto yo en Barcelona contigo?”, salté. “Si no vas tú no voy yo”, replicó él. Ten en cuenta que Bernabéu no solo era muy amigo de nuestro padre, sino que con nosotros también tenía una gran cercanía. Y total, que dijimos que sí. Y fíjate la mala suerte de que esto tocara un lunes, ya que el día antes habíamos perdido la final de Copa con el Atlético de Madrid en el Bernabéu. Llegamos a la cena y nos ponen en la mesa presidencial.

En la que se sentó Bernabéu con el hijo de un directivo suyo.

Sí, pero yo iba más en condición de alguien muy cercano a Bernabéu. En la mesa estábamos Lerín, que así se llamaba el Presidente del Club de Tenis de Barcelona, a la derecha Bernabéu y a la izquierda yo. En otra de las mesas estaba Llaudet, presidente del Barcelona. Recuerdo que Santiago le dice a Lerín “Oye, y ¿por qué Llaudet no está aquí, en la mesa presidencial con nosotros?”. “No, porque está como socio del club de tenis, no como presidente del Barcelona, ha querido venir como un socio más”. Total, que termina la cena y empieza el coloquio, en un momento del cual se levanta un señor de pelo blanco, toma la palabra y dice: “Bernabéu, a usted no se le quiere en Barcelona”. Imagínate cómo nos quedamos todos.

Supongo que el silencio se cortaba con cuchillo.

Hazte cargo. Pero dicho con él a la mesa, señalándole. Bernabéu ni se alteró. Le responde muy tranquilamente: “¿Por qué? ¿Por qué no se me quiere aquí?”, y responde el señor: “Porque ustedes siempre se dejan ganar. Esta vez se han dejado ganar por el Atlético de Madrid para que el Barcelona no juegue la Copa de Europa”. Una falta de respeto, en la cena, imagínate, delante de todo el mundo. Un maleducado, no venía a cuento… Era un coloquio.

¿Y qué sucedió?

De repente, Bernabéu se queda como pensativo. Pasa así uno o dos segundos, y cuando vuelve de sus pensamientos ha abandonado el usted y tutea al caballero. Y le suelta: “Tú eras el portero del Europa en el año tal”. Puede ser que me traicione la memoria en este momento y no fuese el Europa, pero se refería a un equipo del campeonato regional catalán. Y le insiste, muy seguro de haberle reconocido aunque hubieran pasado más de 30 años desde el año tal: “¿Eras o no eras el portero del Europa en el año tal?”. Y veo que el otro se empieza a quedar pálido. Y más pálido todavía se puso cuando Bernabéu le recordó un partido de la época en el cual el Europa (o el club que fuese el del caballero) había terminado perdiendo a pesar de haber ido ganando holgadamente durante gran parte del partido. Le habían remontado en los últimos minutos, y Santiago se acordaba.

De Carlos

No me digas.

Sí, sí. Bernabéu lo recordaba perfectamente, y usó aquel encuentro perdido en la noche de los tiempos para hacer ver al señor que acusar a un equipo de dejarse perder es algo muy serio. El tipo ya estaba de todos los colores posibles. Y entonces le dice: “Mira, eso que has dicho tú a un deportista no se lo perdono. Si esto lo dice un señor cualquiera, me cabreo y ya está. Pero a un deportista no se lo consiento. Porque un deportista sabe que en el fútbol se puede perder, como perdiste tú en los últimos minutos aquel partido que aparentemente tenías ya ganado, y que hacer acusaciones como las que haces es algo intolerable”. Se metió al público en el bolsillo, y el resto de la cena fue una delicia.

Una delicia, imagino, para todo el mundo menos para el señor del pelo blanco. ¿Se escondió debajo de la mesa? ¿Se fue a su casa?

No lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es cuando salvamos su coche. ¿Te acuerdas, Jaime? (Jaime toma la palabra): Claro, cómo olvidarlo. Tras una eliminación copera ante el Tenerife, en el año 76, el Bernabéu se revolvió, y al salir los fanáticos le estaban moviendo el coche. ¡Lo iban a volcar con él dentro! Todo porque nos habían eliminado. Y Pepe y yo fuimos corriendo a auxiliarle, y logramos contribuir para calmar a aquellos bárbaros.

De Carlos

¡Hombre! ¡Hablamos del famoso día en que los aficionados coléricos la emprendieron contra el coche de D. Santiago! ¿Vosotros hicisteis las veces de cascos azules?

Así fue. Por entonces la gente era muy visceral y pendenciera. Nosotros mismos éramos un poco broncas. Teníamos el abono delante del palco, en las gradas de cemento aquellas, y no te diré que nos pegábamos todos los domingos, pero casi. Porque había tíos que eran insoportables. Estoy recordando ahora a los hermanos Lozano, que eran los apoderados de los grandes toreros de la época, y los teníamos pegados toda la Liga, y no hacían más que meterse con el Madrid en cuanto salían, entonces saltábamos, y un día casi se lía. Mi padre nos paró más de una vez desde arriba, desde el palco, porque no estaba bien que los hijos de un directivo la emprendieran a tortas contra otros.

“Ya están mis hijos de bronca”. Vuestro padre no tenía ese carácter belicoso.

Ni nuestro padre ni Santiago. Santiago no permitía ni siquiera que sus directivos aplaudiesen en el palco. “Aquí habrá gente que no sea de nuestro equipo y no tenemos por qué hacerles pasar ese mal rato”. Este señorío tenía gran mérito, porque Bernabéu se ponía nerviosísimo durante los partidos. Mi padre siempre me contaba que, el año antes de morirse Santiago, que siempre tuvo problemas de estómago, le operaron en el Rúber. Y que incluso en aquella última operación aún le sacaban trozos de puro del estómago.

¿Cómo?

Se los tragaba en el fútbol, se los tragaba.

¿Pero por qué se los tragaba?

De los nervios. Entonces, cuando le operan le sacaban trozos de puro de este tamaño, no grandes, pero puros. Se lo tragaba y seguía.

Declaro mi incredulidad al respecto. Eso era una cachondada de vuestro padre.

No creo. Hay tantas historias… ¿Tú sabes que Bernabéu estuvo relativamente cerca de dejar la presidencia en el año 60? Fue justo después de ganar la quinta Copa de Europa y la Intercontinental. La escena tiene lugar durante una cena de la Junta en el restaurante habitual, y en esa cena Santiago expone que podría ser el momento ideal para dejarlo.  “Hemos hecho milagros porque en Hungría con los tanques rusos hemos traído a Puskas, y en Sudamérica con la huelga hemos traído a Di Stéfano", explica. "Y con ellos hemos conquistado la gloria con las 5 Copas de Europa. Pero ese éxito no es sostenible. El fútbol europeo no ha vuelto a recuperarse tras la guerra mundial ni en Inglaterra, ni en Alemania, ni en Bélgica ni en Holanda. Y como toda esta gloria no se va a volver a repetir, porque no solo nosotros sino nadie va a volver a ganar 5 títulos seguidos nunca, vámonos. Vámonos a casa y dejamos este inmejorable sabor de boca”. Pero Álvaro Bustamante, que era muy amigo de Santiago, le convence de lo contrario: “Pero no seas loco, Santiago. Os vais a ir y va a venir un presidente que se cargará la pureza del club, y la gloria deportiva. Se va a cargar todo. Fulminará toda tu obra”. Las palabras de Santiago eran proféticas, en el sentido de que la era dorada había terminado, pero probablemente Bustamante acertaba también en su punto de vista. Finalmente, Bernabéu toma la decisión de seguir en el cargo. Y seguiría hasta el 78.

¿Tú sabes que Bernabéu estuvo relativamente cerca de dejar la presidencia  en el año 60? Fue justo después de ganar la quinta Copa de Europa y la Intercontinental.

Lo cierto es que lo de Lusarreta estaba bien tirado, porque el Madrid no volvería a ganar la Copa de Europa hasta el 66, y a partir de entonces ya nunca más hasta más allá de la muerte de D. Santiago.

“Ningún equipo del mundo volverá a ganar cinco Copas de Europa seguidas”, le dijo. Fue una frase… Y Álvaro Bustamante fue el que le convenció de seguir, si no Santiago habría dimitido en 1960, eso dalo por seguro. La prueba es que ese fue el año en que se compra la casita en Santa Pola y el barquito, que llamó la Saeta… (Interviene Jaime): Y la prueba de que la cadena de Copas de Europa se había detenido ahí fue el arbitraje indecente de los dos colegiados ingleses ante el Barcelona en la siguiente edición. Alguien decidió que no podía ser que el Madrid ganara siempre.

¿Cuántos años tenía Bernabéu en 1960?

Sesenta y cinco.

No era mala edad para retirarte. Para aquella época tampoco era tan joven.

Él lo hacía por el fútbol, nos decía “si nos vamos ahora seremos unos héroes. Es el momento. Así que vámonos…” Solo que al final no lo hizo por amor al club y temor a lo que pudiera venir.

Qué visión, ¿eh?

Por eso fue el número uno de los presidentes no solo del Real Madrid sino del mundo, por la visión que tuvo, que no la atesoró nadie. Cuando no había un duro en España, construye un estadio gigantesco en la capital. Y se reían de él, le llamaban loco megalómano, le decían que jamás conseguiría llenarlo…

 

(Continuará…)

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Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

6 comentarios en: El Real Madrid a través de la familia De Carlos (Parte I)

  1. Grande, Jesús. Qué tiempos (algunos vividos y otros leídos o escuchados) y qué verdadero Señor era D. Luis de Carlos, en una época en la que el Relato y el Tinglado empezaban a hacer de las suyas. Esperando ya la siguiente entrega.

  2. Recuerdo con cariño a don Luis de Carlos.Un caballero y presidente del Real Madrid. Pocos individuos en el mundo pueden “presumir” de una de las dos condiciones , presidente del Real Madrid o caballero. El reto se dificulta mucho más, y el círculo de personas se estrecha muchísimo más si se trata de reunir ambas calidades.

    1. Que no,tío. Que no te cree nadie,Floquet. Se te nota mucho .
      Aprende a perder. Lección de vida.
      Si opinaras sin señalar y sin intentar ofender, otro gallo te cantaría. Saludos.

      1. Si, sí ...muchísimo, tu ingenio no hay quien lo supere y le deja a uno trastornado de por vida. Y además te retroalimentas.

  3. Es tan bueno el relato, que casi se puede ver y escuchar a los protagonistas..
    Te imaginas a Bernabéu charlando con De Carlos.

    Creo que los valores del Madrid son una mezcla de las personas tan increíbles que pasaron por él...
    Don Santiago era todo honestidad, inteligencia y audacia, Don Luis de Carlos la templanza, la caballerosidad y la humildad, y Di Stefano el esfuerzo y la tenacidad...

    Gracias por esta página de la galerna, donde se habla con talento y sinceridad del Madrid.
    Rebosa clase como nuestros mejores jugadores.

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