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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Faenas

Escrito por: La Galerna9 febrero, 2020
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Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril... Y también el nueve de febrero, o sea, hoy. El diario As suele tener a bien (mal) ponernos fácil esto de portanalizar desde que el mundo es mundo, o mejor, desde que el relañismo vino para quedarse, aunque su hacedor no oficie ya como director del citado periódico.

Y es que, según el As y ya que de San Fermín hablamos, el Madrid no va a Pamplona como el Miura de la Liga, no va como el líder de la competición, no va como aquel serio aspirante al título a procurar seguir certificando dicha seriedad. El Madrid va a Pamplona con Bale, a la sazón "indultado por Zidane", y ha querido nuestra muy profesional prensa deportiva que eso sea ir a otra cosa, que eso sea ir a ver si hay suerte, ir como el bombero torero, con una media en la cabeza y un calcetín en salva sea la parte. No sabemos a qué indulto se refiere el diario As al haber convocado Zidane a Bale, pero sí sabemos que mucho tendrían que cambiar las faenas del citado diario para que lleguen a ser al menos de aliño y no den ya vergüenza ajena.

Porque lo de Bale -léase el ataque permanente a un jugador haga lo que haga, diga lo que diga y pase lo que pase- se ha convertido, a fuerza de repetirse, en una costumbre tan instalada y frecuente, que corremos el riesgo de olvidar lo intolerable que resulta, la violencia que destila, lo inadmisible de haber cruzado día sí día también la línea roja de la asumible crítica para entrar en el fango del chivo expiatorio, la víctima propiciatoria y el linchamiento. Quede claro una vez más que nosotros no estamos dispuestos a que lo inadmisible se asuma como costumbre.

Tampoco para Marca va el Madrid a Pamplona en plan Miura. De hecho va "al límite", exactamente igual que el Barcelona a Sevilla para enfrentarse al Betis, equipo que jugaba tan bien cuando su entrenador era Setién que tuvieron que echar a su entrenador. Entendemos que ambos, Real Madrid y Barcelona, han sido eliminados esta semana de la Copa, queremos entender que esa circunstancia confiere cierto carácter acuciante a sus partidos de hoy, pero no podemos aceptar pulpo como animal de compañía. Iguala Marca en su portada el estado de la cuestión en Madrid y en Barcelona y nos parece que no se atiene a razones tal asimilación. Olvida Marca que un equipo es líder y otro no. Olvida Marca que uno parece tener un tono más asentado y una dinámica más sólida en Liga. Pero sobre todo olvida Marca que el ambiente en Barcelona sería de guerra civil, de crisis institucional y hasta de cierre por derribo si lo que está pasando allí tuviera el detalle de pasar en Chamartín.

Si así fuera, las mocitas madrileñas emigrarían como aquellas golondrinas de Bécquer que no volverán. Si así fuera, la historia que tú hiciste no sería más que el ascensor para el cadalso. Si así fuera, saeta solo tendría la acepción de flecha clavada mortalmente en el corazón. Pero no es en Madrid donde pasa lo que está pasando en Barcelona, así que ambos están "al límite" y punto.

Al límite de inventiva y creatividad parecen estar en la redacción de Sportivo, hoy más Mundosport que nunca. Las dos portadas son iguales, o tal vez ocurre que la misma portada aparece dos veces, acaso porque levantarse, tal y como se ve en la misma portada dos veces, es cosa de dos, en concreto de Griezmann y de Messi. Aunque, si nos fijamos un poco en la misma portada de siempre, que es la misma que hoy nos ofrecen dos veces, eso de que levantarse sea cosa de dos se refleja más bien en Mundosport que en Sportivo, donde parece que a Messi le cuesta un poco más levantarse pese a los esfuerzos de su compañero, ya en trance de estar levantándose. Qué sabemos. Es todo un poco lío, la verdad. Quizá es que Messi se levanta cuando le da la gana, del césped o de Instagram. Quizá es que cuando Messi se levante se va a armar la marimorena. Quizá es que Messi está ya un poco cansado de tener que ganar los partidos, llamar la atención a su director deportivo, planificar lo fichajes, decidir sobre entrenadores y renovar cada año. Es extenuante ser Messi, amics. Una auténtica faena.