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El futuro del Barcelona (II): Huida hacia delante y crisis económica

El futuro del Barcelona (II): Huida hacia delante y crisis económica

Escrito por: Carlos Garcia de Sola15 febrero, 2020
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Lo deportivo es pasajero; depende muchas veces de detalles como un gol, un palo, una parada, una decisión arbitral... ¿Cuántas veces hemos visto a un equipo proclamarse campeón por un simple detalle? A corto plazo, los resultados deportivos son impredecibles. Y no sería improbable que el Barcelona acabase ganando algún título.

La planificación y gestión económica, en cambio, inciden en el medio y largo plazo. Y aquí, las cuentas del Barcelona son mucho más complicadas y como anticipamos en el anterior artículo llevan condicionando al Barcelona desde hace años.

En 2003, el Barcelona acumulaba una deuda de más de 200 millones. La nueva presidencia, con Laporta y Rosell pretendió, a imagen y semejanza del modelo instaurado años antes por Florentino Pérez en el Real Madrid, fichar a grandes jugadores y a través de los éxitos deportivos revertir los problemas económicos. El problema fue llevar esa política al extremo, algo que comenzó sobre todo con Neymar y que se ha mantenido recientemente con los fichajes de Dembelé y Coutinho, por citar dos casos.

Ahora, el Barcelona se enfrenta a una situación económica y deportiva casi insostenible, en una huida hacia adelante que en algún momento explotará. Los tres grandes problemas a los que se enfrentará Bartomeu o su sucesor azulgrana son:

1.Necesidad de vender jugadores para cuadrar presupuestos.

2. Necesidad de renovar profundamente una plantilla corta y envejecida.

3. Masa salarial insostenible y deuda acumulada.

1) Los presupuestos de 2019-2020 del Barcelona establecieron unos facturación de 1.047 millones de euros, una cifra récord para el club, que no obstante, esconde también una cifra récord de gastos. Y para compensar ese gasto, que se ha ido incrementado a lo largo de los años, el club ha establecido dentro de la partida de ingresos ordinarios la venta de jugadores (el principal activo del club) por valor de más de 100 millones en ventas.

Con el incremento de los ingresos comerciales y la venta de futbolistas, el Barcelona cerraría sus cuentas con un beneficio neto de 14 millones de euros, el triple con el que finalmente se cerró 2018-2019, que fue uno de los peores resultados de los últimos años, con 4,5 millones (frente a los casi 40 millones de euros de beneficio del Real Madrid).

La previsión del club es que las operaciones de ventas de jugadores aportasen 124 millones de euros. Esa necesidad explica operaciones como las ventas de Malcom al Zenit (40 millones), Denis Suárez al Celta (12,9 millones) o la cesión de Coutinho al Bayern de Múnich (8,5 millones). Pero también las recientes operaciones con las salidas de Todibo (con opción de compra de 25 millones), Carles Pérez (compra obligatoria de 11 millones), Wagué (clausula con opción de compra de 10 millones), Abel Ruiz (compra obligatoria de 8 millones).

Con la ejecución de todas esas compras obligatorias, sería una recaudación de un total de 67,5 millones, y el Barcelona todavía necesitaría recaudar otros 57 millones para no cerrar el ejercicio en déficit. Y ahí, las recientes operaciones contables también juegan un papel esencial y nuevas ventas de jugadores.

Esa necesidad de vender jugadores para obtener ingresos supone una descapitalización paulatina, descontrolada. La necesidad económica de equilibrar la masa salarial y las cuentas conlleva un grave desequilibro deportivo. Y así, en la actualidad en la plantilla el F. C. Barcelona tiene a 19 jugadores con ficha profesional (más Riqui Puig, ascendido, y Arda Turan que seguirá vinculado hasta 2020) y 9 jugadores cedidos. Por comparar, el Real Madrid tiene a 25 jugadores (contando a Reinier) y un total de 13 jugadores cedidos.

Mientras el valor de los cedidos del Barcelona sería de 141,50 (casi la mitad lo acapara Coutinho, valorado en 70), los del Real Madrid ascenderían a 219,5 millones.

2) Con ese panorama, el Barcelona se enfrenta al mismo tiempo que otros grandes clubes, como el Real Madrid, a una necesidad constante de renovación y mejora de jugadores. Tanto en el caso del Barcelona como el Real Madrid, ambos equipos tienen una columna vertebral envejecida. En el primer caso, hasta 9 jugadores tienen más de 30 años, algunos de ellos claves como Piqué, Busquets o Messi. En el Real Madrid el número es de 7 jugadores, con jugadores como Marcelo, Ramos o Modric.

Pero mientras que el Real Madrid tiene en nómina a un buen puñado de jugadores para conformar una nueva columna vertebral, con jugadores que ya están asentados en el equipo como Carvajal, Varane, Casemiro o Valverde, en el Barcelona cuesta más verlo. A día de hoy, los llamados a ese relevo serían jugadores como De Jong, Arthur, Umtiti o Lenglet. Ninguno de ellos está suficientemente asentado.

El Real Madrid lleva años con una política de captar talento joven, acumulando muchos jugadores que o bien ya se han instalado en la primera plantilla como Valverde, Vinícius, Rodrygo o Brahim, o bien están cedidos como  Odegaard, Ceballos o Lunin. Hay canteranos cedidos y titulares en equipos de Primera como pueden ser Achraf, Reguilón u Óscar Rodríguez.  Muchos de ellos son ya jugadores contrastados en equipos de primera.

El Barcelona, por su parte, tiene a jóvenes canteranos por explotar como Riqui o Ansu Fati, proyectos de futbolista como podrían ser Kubo o Reinier, lejos todavía de la madurez futbolística que reclama un equipo de élite como el Real Madrid o el F.C.Barcelona.  Como cedidos, tiene a jugadores como Rafinha, Cucurella, Aleña, Miranda, Todibo y Busquets. Los dos primeros con opción de compra en los clubes donde están cedidos, y los tres últimos  incógnitas, siendo ahora mismo su valor insuficiente para generar grandes ingresos.

Con 20 jugadores en la plantilla en la actualidad, el 40% ha cumplido 30 años o más. Por esos jugadores es complicado que haya mercado y obtener beneficios suficientes. A excepción de Messi, que según varias informaciones podría marcharse gratis a final de año.

La otra mitad son los jugadores de futuro y hacer caja con ellos significa también comprometer el futuro deportivo. Además, hay dos jugadores con lesiones preocupantes. Uno es Suárez que con 33 años afronta el final de su carrera. Y el otro es Dembélé, jugador joven y de talento pero con un historial de lesiones que pone en riesgo su futuro.

El Barcelona necesitaría fortalecer su columna vert