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El Bayern de Múnich y nuestros recuerdos

El Bayern de Múnich y nuestros recuerdos

Escrito por: Mario De Las Heras24 agosto, 2020
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El PSG no consigue el capricho de la Copa de Europa

Sólo le faltaba un partido al fútbol para acabar cediendo al capricho de sus asaltantes. Ay, la vieja Europa. La de Di Stéfano y Gento, Beckenbauer, Charlton o Gullit al borde de la invasión oriental. Una gran mancha negra y viscosa que se extiende oculta bajo el celeste del antaño Manchester pobre o del rojiazul del pujante París de los noventa. Año tras año, ajenos a los usos y costumbres del lugar, ellos aparecen con sus tesoros de Las Mil y una Noches para hacer realidad su sueño de ganar la Copa de Europa. No será este año, cuando más cerca han estado, porque el Bayern de Múnich, señor de abolengo alemán, el bávaro guardián de las esencias copaeuroperas que nos quedaba, lo impidió con la nostalgia de El Mundo de Ayer.

Stefan Zweig.

Había dicho el joven Mbappé horas antes de la final que él estaba allí, en París, para ganar la Copa de Europa con el club de su ciudad. Mbappé cree que el PSG sigue siendo el club de los parisinos, de los pesegistas, y no el juguete de un príncipe lejano. Yo veía ayer el partido y contemplaba, como si fuera un asustado Stefan Zweig, ese París de los veinte y de los sesenta y de los ochenta movido como un juego de mesa por un sultán desde su palacio de oro. Allí había unos alemanes con pantalón corto y medias, armados de alegría y orgullo de ser lo que son para impedir mi visión apocalíptica.

El bien ha vencido al mal en esta cruzada futbolera

Ayer jugó el Bayern de Múnich la final de la Copa de Europa, pero es como si la jugara también el Real Madrid y todos los viejos clubes (cada vez menos) que siguen siendo viejos clubes. Equipos que gestionan su patrimonio y sus recursos dentro de las reglas y los códigos que se dieron hace un siglo. Este PSG no sabe nada de códigos. Tampoco de méritos. No puede haberlos por el simple hecho de abrir el grifo y salir de él dinero sin límite para comprar Neymares, Mbappés y Di Marías que se dejen comprar. Pero no lo han conseguido. El bien ha vencido al mal, incluso permitiendo todos los organismos de competiciones los escandalosos incumplimientos del juego limpio financiero.

Neymar, Mbappé y Di María.

Yo esta mañana estoy un poco por salir a tomarme una cerveza tocado con un sombrero con pluma para brindar por mis aliados, por mis hermanos europeos muniquistas en esta cruzada futbolera. Que los mejores viejos equipos europeos de la historia sigan siendo los mejores equipos europeos del presente es una maravillosa sensación de pertenencia al pasado que no podemos olvidar. Desde lugares remotos, desde culturas distintas, intentan comprar, y compran sin freno, nuestro pasado futbolero como si no hubiera existido. Media Europa futbolística está en manos de advenedizos extranjeros, subrrogados a golpe de fajo en generaciones de aficionados, de padres e hijos vendidos al antojo irrespetuoso de recién llegados.

Bayern de Múnich campeón Champions 2020.

Por eso hoy es un buen día. Hoy hay nuevo viejo campeón de Europa y tenemos que felicitarnos. El Bayern de Múnich es, por detrás del Real Madrid, la joya que ansían imitar (porque no la pueden comprar) todos esos petroleros que en realidad no compran clubes sino recuerdos. Todos nuestros recuerdos.

 

Fotografías Getty Images.