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Cristiano contra su sombra

Cristiano contra su sombra

Escrito por: Juanma Rodríguez8 febrero, 2016
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Cristiano Ronaldo cumplió años el pasado viernes. 31 años. El delantero portugués ya era un futbolista absolutamente descomunal en el Manchester, motivo por el cual el Real Madrid se hizo con sus servicios, pero los números son ciertamente elocuentes cuando de ratificar el acierto de aquella decisión de ficharle se trata. Cristiano marcó en el United 118 goles, a una media de 0,4 por partido, por lo tanto CR7 le garantizaba a Alex Ferguson casi medio gol por encuentro; no hay más que echar un rápido vistazo a los comentarios del factótum del equipo inglés, que por aquel entonces ya decía (y con esos números) que Cristiano era el mejor jugador del mundo, también mejor que Messi, para darse cuenta del reto que Cristiano tenía por delante viniendo a España, al mejor club deportivo de la historia. Pues bien: aquí, en Madrid, el portugués ha hecho añicos aquellos números, que rápidamente se vio que se le iban a quedar pequeños. Cuando escribo este artículo (aún no se ha jugado el partido contra el Granada), Cristiano Ronaldo ha marcado con la camiseta blanca 343 goles, convirtiéndose así en el máximo goleador histórico del club de fútbol más prestigioso de todos los tiempos. La media goleadora de Cristiano desde que llegó al fútbol español es de 1,04 goles por partido cuando aquella del Manchester (0,4) ya llevó en su momento a Ferguson a referirse a él como el mejor jugador mundial; aquí ha superado aquella media en más del doble.

Resulta que cuando un deportista convierte sus gestas en una costumbre y transforma en habitual lo que únicamente está al alcance de unos pocos, cualquier parón en la excelencia, por muy pequeño que este sea, es considerado inmediatamente como una crisis. Crisis deportiva y, por supuesto, también crisis existencial, crisis personal. Eso es lo que está sucediendo esta temporada. Se ha consensuado entre unos cuantos que la temporada de Cristiano está siendo irregular, casi vulgar para él, mediocre en realidad, cuando no es así; en lo que llevamos de temporada 2015-2016, Cristiano Ronaldo ya ha marcado 30 goles a una media de 1,07 goles por partido, superior a su primera, segunda y cuarta temporadas aquí. Ahora mismo (14:20 horas del 7 de febrero) Cristiano está clasificado en cuarta posición de la Bota de Oro, que ya ha conquistado en cuatro ocasiones; Higuaín y Jonás están empatados con 46 puntos, Aubameyang es segundo con 40 y luego aparecen tres jugadores empatados con 38, Cristiano, Suárez y Lewandowski; la diferencia entre el delantero del Real Madrid y los del Barça y el Bayern es que mientras que del primero se dice que su temporada está siendo mala, del resto se afirma sin ambages que está siendo la mejor de toda su carrera. ¡Y qué decir del año de Higuaín!...

CR sombra

Llegados a este punto, y deseándole a Cristiano desde aquí que cumpla muchos años más y que siga en España durante mucho tiempo, habrá que convenir que el matrimonio deportivo entre Cristiano y el Real Madrid fue acertadísimo porque él sabe que todo esto no habría sido posible en ningún otro equipo del mundo. En ninguno. Si él eligió venir aquí fue porque en su fuero interno sabía que aquellos 118 goles marcados con la camiseta del United eran poca cosa para él. Si aceptó el reto de venir a nuestra Liga para medirse a Leo Messi fue porque en su fuero interno sabía que podía ser mejor que él. Si, allá por 2009, Cristiano Ronaldo decidió escalar la cumbre más complicada del fútbol universal, la que tiene más aristas y es más resbaladiza, fue porque, como dijo una vez George Mallory sobre el Everest, "estaba ahí" y desde arriba del todo se verían las cosas con más claridad. Seis años y medio después, Cristiano puede decir en voz alta y clara que está compitiendo mano a mano con uno de los mejores jugadores de todos los tiempos y que, al contrario de lo que muchos podrían haber pensando, le ha torcido la mano a Messi al menos tantas veces como Messi se la ha torcido a él.

Como los más grandes, hace rato que Cristiano sólo pelea contra la sombra que genera el mito de Cristiano. Su influencia sobre el juego de su equipo es absoluta y total hasta el punto de que, hoy por hoy, es inimaginable un Real Madrid sin él. Para desacreditarle dicen que es un simple goleador, cuando yo creo que ese es precisamente el mayor elogio que puede hacerse de un futbolista. Aún así, reducido su papel al de mero goleador, Cristiano se encuentra a 7 goles de Telmo Zarra en la Liga y a pocos más de 50 de Leo Messi, con la salvedad de que el argentino empezó a jugar dicho campeonato "sólo" 5 años antes que él. Incluido el fuego amigo de Jabois, autor de la letra del himno de La Décima, para desacreditarle le llaman "Penaldo", como si sus 343 goles hubieran sido anotados todos desde el punto de penalti. Pero ninguno de estos hachazos parecen estar en disposición de amedrentar a este roble portugués, tampoco aquellos que dirigen con mala baba contra su orientación sexual. Él sigue a lo suyo, buscando más, queriendo más, marcando más, luchando contra su propia sombra, la sombra de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Y nosotros somos unos privilegiados al poder disfrutar del espectáculo de verle en acción, Cristiano contra la sombra de Cristiano.

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