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Crónica del Granada, 1; Real Madrid, 2

Crónica del Granada, 1; Real Madrid, 2

Escrito por: Quillo Barrios7 febrero, 2016
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Lleva semanas Luka Modric sosteniendo al Real Madrid como si el peso del club más importante de la historia fuera de unos gramos. En Los Carmenes envió un balón a la escuadra con el que evitó decir adiós a la Liga en pleno invierno. Faltó un suspiro para que el ‘Efecto Zidane’ se diluyera.

Cuando el Real Madrid sale del Bernabéu sientes que puede volver desnudo y sin principios. Este domingo estuvo a punto de volverlo a hacer. Hubo un momento en el que sentí que todo se desmoronaba como cuando tienes una etapa pesimista en tu vida y piensas que nada saldrá bien aunque lo tengas todo de cara. Veía a Benzema egoísta, a Jesé haciendo méritos para ir al Getafe y hasta a Varane convirtiendo en leyenda a Walter Samuel.

El partido contra el Granada fue extraño, gris. El Real Madrid era un sí pero no. Parecía tenerlo todo controlado, pero no. Parecía sentirse cómodo sin balón, pero no. Contradicciones en cada jugada que eras incapaz de percibir porque en el directo nada es lo que se presupone.

Modric, cuyo nombre debería salir en esta crónica tantas veces como los superficiales “te quiero” en San Valentín, intentó sujetar al equipo desde el minuto uno. El croata empezó sufriendo, jugando casi siempre de espaldas. Se sentía tan incómodo que ni siquiera se atrevió a dar su habitual recital con el exterior. Aún así, se fue entonando poco a poco hasta el punto de convertirse en el único punto de fe para un madridismo al que sólo le falta rezar por el chico de rostro travieso y adolescente. El día que Modric se constipe guardaremos reposo todos.

Luka Granada

Benzema puso el 0-1 a pase de un Carvajal que fue de más a menos. Abrió la lata un día más el francés, aunque a decir verdad él mismo estropeó su partido con una segunda parte desastrosa en la que fue lo que nunca es -egoísta- y falló lo que nunca falla. Tuvo un gol cantado que mandó al cuerpo de Andrés Fernández en lugar de a la red o a los pies de Cristiano, que esperaba nervioso a pocos metros para empujarla a placer. Eso fue lo mejor que hizo el portugués en toda la noche. Lo mejor y lo único. Se está acostumbrando a no vestirse de corto fuera de casa y el Real Madrid lo nota. Cuando un hombre de cientos de goles decide que lejos del Bernabéu la pólvora está mojada, el escenario se nubla.

Los hombres de Zidane se dejaron ir hasta tal punto que el Granada empató en una de esas acciones hilarantes que sólo le ocurren al Real Madrid. El árbitro le hizo falta a Modric -no es broma- y el cuadro andaluz mató al contragolpe. Tiene delito que el colegiado obstruyera al único jugador que estaba tratando bien a la pelota. No sé si fue envidia o torpeza, pero esa acción estuvo a punto de ponerle pajarita y matasuegras a Canaletas.

El 1-1 me llevó a asumir que todo se había acabado. No confiaba ni en el típico gol salvador que muy de vez en cuando sonríe al Real Madrid para recordarle que la historia se escribió con noches épicas. Zidane quitó a Isco por Kovacic para que el centro del campo no siguiese desangrándose y Modric tuviera más libertad. No sé si el cambio tuvo algo que ver en el capítulo final del encuentro, pero curiosamente fue Luka el que se encontró completamente solo cerca de la frontal del área y no se planteó la opción de asistir, recortar o inventar. Simplemente tiró. ¡Joder si tiró! El balón salió escupido hacia la red con la convicción que sólo aportan los que merecen protagonizar momentos así. Lo celebró el equipo con rabia y hasta Zidane en el banquillo. El Real Madrid evitó mucho más que un alirón invernal del Barcelona.

Ahora, con la calma apoderándose de mí tras la tormenta, la única duda es si ver el vaso medio lleno por los tres puntos o medio vacío porque el equipo lejos del Bernabéu sigue siendo una lágrima incapaz de secar. Me quedaré, por una vez, con el lado optimista. Y es que las ligas también se ganan con noches así. Que ganemos esta ya es otro cantar…

LAS NOTAS

Keylor Navas (6): Tuvo momentos de zozobra, pero no fue de las noches más agobiantes del curso.

Carvajal (6): De más a menos, asistió en el 0-1, aunque estuvo más torpe que de costumbre.

Varane (4): Uno de los partidos más flojos que se le recuerdan. No parecía él.

Sergio Ramos (4): Midió mal en muchas situaciones y se le vio inseguro.

Marcelo (5): Muy impreciso en ataque y con problemas atrás.

Kroos (5): Mejor en la primera parte que en la segunda. Necesita encadenar varios partidos buenos.

Modric (8): Sostuvo al equipo más allá del gol. Muchos ya le queremos más que a nuestra propia familia.

James (5): Volvió a mostrar su versión gris y fue sustituido demasiado pronto.

Isco (6): Lo intentó y generó situaciones en tres cuartos, aunque en la segunda mitad apenas ofreció soluciones.

Benzema (6): Abrió la lata una vez más, pero es imperdonable el fallo que tuvo en el mano a mano con Andrés Fernández. Aún así, mantiene su idilio con los goles importantes y eso hay que valorarlo.

Cristiano (3): Otras veces se asocia y lo intenta aunque no marque. En Granada ni una cosa ni la otra.

Jesé (5): Le faltó calidad en los uno contra uno.

Kovacic (5): Su entrada sirvió más para liberar a Modric que para mostrar sus virtudes

Quillo Barrios
Pucelano de nacimiento y amante del Real Madrid. Asegura tener la virtud y el defecto de decir siempre lo que piensa. Siempre situará a Zinedine Zidane por encima del resto. Mourinhista, no cree en la objetividad y sueña con ver a su equipo levantar otras diez Copas de Europa. @quillobarrios

2 comentarios en: Crónica del Granada, 1; Real Madrid, 2

  1. Ayer quedó archidemostrado que estamos en manos de un grupo de perdedores, encantados de haberse conocido. Las declaraciones de nuestro capitán post partido, lo dejan bien claro. Son de las declaraciones más lamentables que haya podido escuchar en boca de un jugador del Madrid, no digamos de un capitán.
    Otros también están en manos de sus jugadores, pero la diferencia es abismal, ellos son ganadores dentro y fuera del terreno de juego.

  2. Suscribo tu comentario al 100% Javier. Me hacen gracia los vendeburras de Zidane, cuando la realidad y el problema es otro que no se soluciona cambiando de entrenador. Ayer otro partido lamentable más, en el que era difícil saber cuál era el equipo grande sobre el terreno de juego.

    Otra cosa, como Zidane va a jugar siempre con los 12-13 que venden camisetas yo creo que lo mejor sería vender a resto de "tuercebotas" que tenemos en plantilla y contar en caso necesario con la chavalería del filial. Las cuentas del club, prensa y no pocos seguidores lo agradecerán.

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