Las mejores firmas madridistas del planeta

L

La Coruña: la ciudad natal del “Brujo” Amancio Amaro, uno de los mejores jugadores españoles de la historia. También nacieron allí Juan Monjardín, el jugador favorito de Bernabéu y Fernando Romay, el pívot mítico de la década de los 80. Fue sede de varios trofeos conquistados por nuestro club: ciudad talismán en baloncesto, con 4 copas conquistadas (1972, 1989, 1993 y 2016), inolvidable la de 1989 con 27 puntos de Drazen Petrovic ante el Barcelona; y una copa en fútbol en 1947, 2-0 al Español, en el año en que se inauguró el nuevo estadio de Chamartín. La mayor goleada del Madrid fuera de casa en liga (2-8) fue en el estadio de Riazor en septiembre de 2014.

Amancio

Laramie: en esta ciudad (en el estado de Wyoming), propia de un western de pistoleros, nació Jaycee Carroll, quien junto a Walter Szczerbiak han sido los mejores tiradores (con permiso de Petrovic) de la historia del Madrid de baloncesto. Llegó con 28 años y ha jugado 10 temporadas de blanco, casi todas a un gran nivel.

Las Arenas: situado en Vizcaya, es el pueblo de nacimiento de José María Zárraga, el gran capitán en 4 de las 5 primeras Copas de Europa (en la 1ª fue Muñoz el capitán), jugando las 5 como titular indiscutible. Jugador sobrio y de club, nadie le recuerda ni un mal gesto en toda su carrera como futbolista. Centrocampista eficaz, el que todo entrenador quería tener.

Las Palmas: la capital de las Islas Canarias fue sede de una final de Copa de España de baloncesto que ganó el Madrid al Barcelona (77-71) en 2015, con una exhibición inolvidable de Rudy Fernández. Allí nació el guardameta favorito de este escribidor, Antonio Betancort. Y también uno de los 3 bases de mi infancia, Carmelo Cabrera (junto a Vicente Ramos y a Juan Corbalán).

Guardarredes ilustres: Antonio Betancort

Las Parejas: en esta población argentina vio la luz Jorge Valdano, uno de los pocos integrantes del club que fue jugador, entrenador y director técnico. Jugó en los albores de la Quinta, entrenó y ganó una liga inolvidable, con manita incluida al Barcelona, y fue mano derecha del presidente Florentino Pérez en dos etapas diferentes con mucho poder en la faceta deportiva.

Le Chesnay: Nicolas Anelka es originario de esta población vecina de Versalles. Pocos momentos dejó, pese a su gran calidad, pero dos de sus fogonazos ante el Bayern en semifinales de Copa de Europa de 2000, uno en el Bernabéu y otro cabezazo prodigioso en la vuelta, nos llevaron a Saint-Denis. También fue titular en la final victoriosa ante el Valencia: la Octava.

León: capital de una provincia que vio nacer al ídolo baloncestístico de quien escribe, a la par que varias veces mejor jugador europeo. Don Emiliano Rodríguez, nacido en el pueblecito de San Feliz de Torio. Emiliano es hoy en día presidente de honor de la sección. León también vio coronarse al equipo de baloncesto en 1970 (con Emiliano como capitán) ante el Joventut de Badalona por 102 a 90.

El primer Galáctico del baloncesto español: Emiliano Rodríguez

Lifou: en esta comuna de Nueva Caledonia vino al mundo Christian Karembeu, el único jugador que en 1998 consiguió el fabuloso doblete Champions-Mundial de selecciones. Precisamente su participación en la Séptima fue muy importante, al marcar goles clave ante el Leverkusen en cuartos y ante el Dortmund en semifinales, en el célebre partido donde cayó la portería del fondo sur.

Lille: ciudad del norte de Francia, casi fronteriza con Bélgica, patria chica de Raphaël Varane, jugador que llegó con 18 años y que estuvo 10 años con un rendimiento impecable como central junto a Ramos y a Pepe. 18 títulos conquistados y uno de los pocos jugadores con el deseado doblete Champions-Mundial de selecciones (en 2018).

Lisboa: ciudad que estuvo a punto de contemplar una de las peores derrotas del Real Madrid, hasta que en el minuto 92 con 48 segundos Modric encontró la cabeza de Sergio Ramos para que este pusiera fin a la pesadilla que los allí presentes estábamos viviendo. La prórroga acabó por espantar fantasmas tras los goles de Bale, Marcelo y Cristiano. Pasó entonces a ser una ciudad de un recuerdo inmejorable para los madridistas, que logramos al fin la Décima, 12 años después de la Novena de Glasgow.

Ramos Lisboa

Liubliana: capital de Eslovenia y lugar de nacimiento de la joya más preciada salida de nuestra cantera de baloncesto, Luka Doncic. Tan solo por ese hecho merece estar en un atlas del madridismo universal. A sus 22 años ya ha jugado dos veces el All Star de la NBA y ya es socio de honor del club, rebosando madridismo cada semana con sus comentarios en redes sociales.

Londres: pese a haber ganado varias copas de Europa en territorio británico (Glasgow dos y Cardiff), el Madrid aún no ha podido efectuar alguna gran gesta en Londres. Pero en la capital del Támesis nació David Beckham, que es quizás el icono de marketing (junto a Cristiano) más emblemático que ha pasado por el club de Concha Espina. Una enorme fuente de ingresos, además de un gran profesional y de todo un caballero. Londres vio nacer a Laurie Cunningham, exquisito jugador con su especial toque con el exterior, que tuvo actuaciones memorables sobre todo en sus dos primeros años de madridista.

Lorca: población murciana que sufrió un terrible terremoto en 2011. El Real Madrid, siguiendo su tradición de ponerse al servicio de las buenas causas, rápidamente se puso a disposición del consistorio lorquino y se ofreció para disputar un partido en La Condomina de Murcia a beneficio de todos los afectados.

Lyon: la ciudad de Karim Benzema, actualmente 4º goleador histórico del club y mejor jugador del mundo actualmente, para quien les escribe. En la ciudad bañada por el río Ródano ganamos nuestra 4ª Copa de Europa de baloncesto en 1968 ante el Spartak de Brno por 98 a 95, con actuaciones espectaculares de Aiken, Luyk y Brabender, que notaron respectivamente 26, 24 y 22 puntos.

Benzema

M

Madrid: qué decir de lo que ha sido, es y será la ciudad de Madrid para su club más emblemático. Cientos de celebraciones han tenido lugar en la capital de España para conmemorar a la entidad que más ha dado brillo a la ciudad a través de su larga historia. Hay que destacar la consecución de la 2ª Copa de Europa, 2-0 a la Fiorentina con goles de Di Stéfano y Gento ante 120.000 dichosas personas, además de cientos de partidos inolvidables, remontadas europeas, exhibiciones, victorias agónicas… Varias Copas de Europa de baloncesto (las 2 primeras, jugadas a doble partido ante Spartak Brno y CSKA de Moscú — que se llamaba TSSKA por entonces —, más la tercera a partido único otra vez ante los moscovitas, todavía soviéticos en 1967), la última de ellas bien recientemente, en 2015, ante el Olympiakos en el WiZink Center, con exhibición coral de los Llull, Rudy, Carroll, Nocioni, Maciulis, Chacho…

Madrid debe mucho al Real Madrid ya que es una capital conocida en el mundo entero en primer lugar por la fama universal del club. Además, en la ciudad (y en el resto de la provincia) han nacido muchos ídolos madridistas, desde Miguel Muñoz (entrenador más longevo de la historia, 14 años seguidos, y el más laureado), pasando por Grosso, Manolo Velázquez, García Remón, Gallego, San José, casi toda la Quinta del Buitre (el propio Butragueño, más Míchel, Sanchís y Martín Vázquez), Raúl González, Guti, Casillas (Móstoles), Carvajal (Leganés), Nacho (Alcalá de Henares), más baloncestistas como Carlos Sevillano, Juanito Corbalán, Del Corral, Fernando Martín, su hermano Antonio, o el gran Lolo Sainz, jugador primero y luego entrenador exitosísimo del primer equipo. Madrid también es el lugar de nacimiento de nuestro actual presidente, Florentino Pérez, enorme gestor económico y deportivo, que se va acercando a los éxitos deportivos de su predecesor y a quien tanto admira, don Santiago Bernabéu. Otros grandes presidentes también nacieron en Madrid, como Pedro Parages, Rafael Sánchez-Guerra, Luis de Carlos (con la difícil época de suceder a Bernabéu), Ramón Mendoza (y sus 5 ligas consecutivas) y Lorenzo Sanz (que nos trajo bajo su mandato la ansiada Séptima y también la Octava).

Florentino y Lorenzo Sanz

Mahón: capital de la bella isla de Menorca y cuna de nuestro actual capitán de baloncesto, Sergio Llull, rey de las mandarinas, jugador excepcional y comprometido desde el primer momento, con un palmarés envidiable en el club desde que llegó hace ya 14 años, en los que ha conquistado, hasta ahora, nada menos que 22 títulos. Y sigue sumando.

Málaga: la capital de la Costa del Sol ha acogido recientemente dos victorias coperas en el deporte de la canasta, una ante el Barcelona en 2014 con Mirotic de MVP (cómo cambian los tiempos) y una paliza histórica al local Unicaja en 2020 (95-68) con Facundo Campazzo haciendo maravillas.

Marrakech: el Mundial de Clubs de 2014 se ganó allí, bajo la batuta de Ancelotti, con buenas prestaciones sobre todo de Sergio Ramos (en semifinales ante el Cruz Azul y en la final) y de Gareth Bale en la final ante San Lorenzo de Almagro (2-0).

Marsella: pese a que los nuestros han ganado varios partidos en esa ciudad portuaria del Midi francés, Marsella nunca acogió ningún acontecimiento de primer nivel para nuestros equipos ni de fútbol ni de baloncesto. No obstante, allí nació uno de los más grandes de nuestra historia, Zinedine Zidane, héroe de Glasgow, entrenador ganador de 3 Copas de Europa consecutivas (único en el mundo), y solo por eso merece ser mencionada la ciudad provenzal en este pequeño atlas.

Zidane volea Novena

Milán: sede de dos de nuestros más habituales rivales europeos, Inter y AC Milán, en 2016 logró el Real Madrid vencer por primera vez en partido oficial en San Siro, tras prórroga y penaltis, ante el rival incómodo de nuestra propia ciudad, muy mal dirigido aquella noche por Simeone. Inolvidables Pepe, Marcelo, Casemiro, Isco y Lucas Vázquez aquella noche de felicidad suprema, rememorando las mieles de dos años antes en Lisboa.

Mónaco/Montecarlo: tras varias intentonas fallidas (ante el Chelsea en 1998 y ante el Galatasaray en 2000) jugadas en el estadio Luis II de Mónaco, por fin en 2002 se conquistó la primera Supercopa de Europa en un buen partido (3-1) ante el Feyenoord de Rotterdam, donde destacó sobremanera José María Gutiérrez, Guti.

Mönchengladbach: localidad futbolera cerca de Düsseldorf donde nació Jupp Heynckes, padre de la deseada Séptima Copa de Europa. En su popular club, el Borussia, jugó el mismo Heynckes, y de allí llegaron al Madrid Günter Netzer (también hijo de la ciudad), jugador de enorme calidad, y Uli Stielike.

Montevideo: en la capital uruguaya se gestó, en el partido de ida de la final de la 1ª Copa Intercontinental, la conquista de dicho trofeo. Fue ante Peñarol, un empate a 0, que permitió abordar la vuelta en Madrid con tranquilidad para golear sin piedad a los charrúas (5-1) y proclamarnos oficiosamente campeones del mundo por primera vez. También en la ciudad platense nació el gran José Emilio Santamaría, uno de los mejores defensas centrales de toda nuestra historia. En otro Montevideo, esta vez en Minnesota (Estados Unidos), nació el gran Wayne Brabender, gloria absoluta de nuestro baloncesto y ganador de 28 títulos con la camiseta blanca, entre ellos 4 Copas de Europa.

Santamaría homenaje

Moscú: nombraremos la capital de Rusia ya que en ella se jugó en 1965 el partido de ida de la final de la Copa de Europa de baloncesto entre el CSKA y nuestro Madrid (88-81), resultado que fue remontado en la vuelta en el Frontón Vista Alegre de Madrid (76-62) con actuaciones destacadas de Emiliano, Luyk y el americano Burgess. No olvidaré decir que en Moscú nació Chechu Biriukov, enorme como deportista y como persona.

Múnich: recientemente asistimos a la que posiblemente haya sido la mejor exhibición de nuestro equipo de fútbol fuera de casa en una eliminatoria, un 0-4 ante el Bayern, con la BBC a pleno rendimiento en los contraataques y dos cabezazos de Sergio Ramos. Pero no habría que olvidar que Múnich fue la sede de la final donde el Madrid logró su 6ª Copa de Europa de baloncesto, en 1978, la primera entrenados por Lolo Sainz, y contra el Mobilgirgi Varese del gran Dino Meneghin. Aquella noche lideraron la victoria Walter Szczerbiak y Brabender (75-67). De Múnich (del Bayern) nos llegaron dos regalos: Toni Kroos y David Alaba.

N

Nantes: la ciudad bretona a orillas del Loira fue testigo de la consecución de la 5ª victoria de la sección de baloncesto en Copa de Europa. En un partido intenso e igualado hasta el último segundo, los nuestros se impusieron al temible Ignis de Varese de Meneghin y el americano Bob Morse por un estrecho resultado de 84 a 82, con el brillo de Brabender, Luyk y Rafa Rullán.

Nápoles: la bella ciudad capital de la región de Campania ha visto varias veces a nuestro equipo hacer buenos partidos, como aquel 1-1 ante Maradona y sus compañeros, o un 1-3 reciente en octavos de final. Pero aparece en este artículo por ser la ciudad de origen de uno de nuestros balones de oro, ganador de dos ligas, don Fabio Cannavaro.

Noeux-les-Mines: esta minúscula población minera, de apenas 12.000 habitantes situada en el norte de Francia, tiene el inmenso honor de ser el lugar de nacimiento del gran Raymond Kopa, uno de nuestros primeros galácticos, ganador de 3 Copas de Europa y que en 1958 obtuvo el Balón de Oro, arrebatándoselo nada menos que a su compañero de equipo y gran amigo, Alfredo Di Stéfano.

Kopa y Di Stéfano

Nyon: esta pequeña localidad suiza, cercana a Ginebra, vio en 2020 cómo el Real Madrid conseguía uno de los pocos títulos que aún no tenía en sus vitrinas, la UEFA Youth League. El Madrid juvenil, a los mandos de Raúl González, logró doblegar al Benfica lisboeta por 3-2, con participaciones activas de algunos jugadores que ya han debutado en el primer equipo, como Miguel Gutiérrez, Antonio Blanco, Arribas, Marvin, Chust y Santos.

O

Odense: no, no aparece aquí esta ciudad danesa por ser la sede de un club que humilló al Madrid de Valdano en 1995. Hubo otro club de esa ciudad, el Boldklubben 1913, que tiene el dudoso honor de hacer sido objeto de la mayor goleada del Madrid en Copa de Europa, un 9-0 en el año 1961.

Orense: la patria chica del jugador más longevo, en cuanto a número de temporadas, que ha jugado en el Madrid, 18 en total. El “Gato” Miguel Ángel, guardameta de enormes reflejos y que daba seguridad a toda su defensa. Alternó su titularidad, siempre sin dar problemas, con García Remón.

Osijek: población croata, cuna de Davor Suker. Un gran fichaje de Lorenzo Sanz que hizo un par de temporadas muy notables con nuestra camiseta, en particular en la liga de 1996-97, a las órdenes de Capello. Un zurdo de gran clase y todo un personaje que ha llegado a ser presidente de la federación de su país, Croacia. El mejor croata de siempre, hasta que apareció Luka Modric.

Oviedo: sede del gran equipo asturiano, venido a menos en los últimos tiempos, Oviedo es parte importante del madridismo ya que es la patria chica de Fernando Alonso, bicampeón del mundo de Fórmula 1 y socio de honor del club, del que presume de ser un gran aficionado allá por donde va.

P

Palma de Mallorca: la capital balear ha sido sede de una victoria importante en copa de baloncesto, en 1977 (paliza al Barça por 97-71), y allí han nacido dos grandes ilustres del deporte del balón naranja, como el pívot Rafael Rullán, laureado en títulos como pocos jugadores (¡31 nada menos!) o el que hombre que lo hace todo bien en una cancha, Rudy Fernández, imprescindible en todos los éxitos de la era Pablo Laso.

Paramaribo: capital de Surinam, antiguamente Antillas Holandesas, que vio nacer a Clarence Seedorf, enorme jugador que nos brindó varios años de excelente nivel, durante ellos conquistó la Séptima en Ámsterdam con un gran protagonismo. Fue en parte también un salvador del club, que estaba casi en bancarrota a finales de 1999, por lo que su venta al Inter palió en parte una situación financiera complicada para el Real Madrid.

París: la capital francesa tiene muchos vínculos con el Real Madrid. Para empezar, allí se gestó la creación de la Copa de Europa, en 1954 y 1955, con directivos del diario L’Equipe, más Bernabéu y Saporta por parte madridista. En 1956 tuvo el honor de ver coronarse a nuestro club como primer campeón de la Copa de Europa, tras un sensacional resultado de 4-3 ante los franceses del Stade de Reims (Kopa perdió aquella final, pero se recuperó ganando las 3 siguientes con los nuestros). Y no, no hablo de la Octava en este párrafo, ya que se ganó en Saint-Denis, que es un municipio distinto al de París.

Pamplona: lugar de nacimiento de Ignacio Zoco, que dedicó desde 1962 hasta 1998 su vida laboral al Real Madrid. Los últimos años como delegado, pasándole el testigo a Chendo. Zoco fue un gran capitán, un medio de contención que a veces jugó de central, y siempre cumplía con su elegancia a la hora de jugar el balón y con su gran corpulencia. También era de Pamplona el delantero de los años 30 Jaime Lazcano, que superó a Gaspar Rubio como máximo goleador histórico del club hasta que fue sobrepasado posteriormente por Luis Regueiro.

Zoco y Betancort

Pelotas: en esta localidad brasileira de nombre eminentemente futbolero, vio la luz uno de los soldados de Capello, Emerson Ferreira, que participó activamente en la consecución de la célebre “liga del clavo ardiendo” en 2007.

Pergamino: esta bella palabra da nombre a la población argentina que vio nacer a Héctor Rial, uno de los jugadores más importantes del Madrid de las 5 Copas de Europa consecutivas. Rial marcó 2 goles al Stade de Reims en el 4-3 de la 1ª y uno de los goles de la 3ª en el 3-2 al Milán jugado en Bruselas. Gento siempre dice lo mucho que Rial le ayudó para mejorar su juego por la banda izquierda.

Podgorica: en esta ciudad balcánica de la antigua Yugolsavia, hoy en día capital de Montenegro, nació el gran Pedrag Mijatovic un 19 de enero de 1969. Su gol en el minuto 66 a la Juventus de Zidane rompió con un casi interminable maleficio de 32 años, para por fin hacer que la Séptima llegase a las vitrinas de nuestro club. Para quien les escribe, es el gol más importante que han visto sus ojos, y además tuvo la inmensa suerte de verlo en directo desde las gradas del Amsterdam Arena. Y también tuvo la suerte para entrevistarlo para La Galerna.

Puente del Arzobispo: este pueblo toledano bañado por las aguas del Tajo y de célebre cerámica, fue el lugar de nacimiento del gran Gregorio “Goyo” Benito, defensa central titular indiscutible durante más de 10 años del Real Madrid. Sobrio, rápido, siempre bien colocado. Los arietes contarios le tenían verdadero pánico. Llegó a ser un gran capitán al retirarse Pirri.

 

Continuará...

 

120 años: Atlas alfabético del Real Madrid (I)

Buenos días, amigos. El trabajo de portanalista es arduo. Acarrea más quebraderos de cabeza y está peor remunerado que, por ejemplo, el de psicoanalista de Jordi Alba, aunque ambas profesiones tienen en común la cosa de analizar. Dado que hoy las portadas del día no dan para mucho, en el sentido de que se ventilan rápido al comentarlas, vamos a a analizar no la psique del obtuso lateral izquierdo blaugrana, porque no tenemos el gusto, pero sí una serie de tuits que circularon ayer en las redes sociales con extractos de opiniones vertidas en El Chiringuito.

Analizar tuits, nos hemos dado cuenta mientras ejecutábamos la acción de hoy, no es muy diferente a analizar primeras planas. Hemos decidido no obstante, al ser tuits suficientemente elocuente en sí mismos, recurrir a lo visual para darles réplica. No descartamos que Pedrerol les ponga algo en la botellita de agua para obtener declaraciones más sustanciosas y/o chocantes.

Sí, amigos. Madridismo y GIFs.

El primer extracto es del incomparable Lobo Carrasco, cuyo hype a Aubameyang no lo habría firmado ni su célebre abuelo que en paz descanse (el de Auba, no el del Lobo, aunque descanse en paz también si es el caso). Atención a la comparación, favorable al gaboabulense, porque de verdad que nosotros ya.

gif resacónTuit Chiringuito

El segundo procede de la afamada boca del ínclito Jota Jordi, cuyas matemáticas lisérgicas asombrarían al más pintado, Steve Carell incluido.

Tuit Chiringuito

Por último, pero no de manera menos importante —es más, es nuestro claro favorito—, os hacemos saber la opinión de Roberto Morales sobre Pedri. La audacia de Morales no tiene desperdicio, y lo aplaudimos sin reservas. La fortuna favorece al valiente, incluso cuando ser valiente trae consigo defender ideas de bombero fumado. Parafraseando a Churchill, y aunque discrepemos hasta el pasmo, daríamos nuestra vida para que Roberto Morales pueda seguir defendiendo que Pedri es tan bueno como Mbappé.

Que sí, hombre, que sí. Que lo dijo.

Lo bueno que tiene vivir en una sociedad libre es que se puede decir cualquier desatino y no pasa nada. “La tierra es plana”, y no pasa nada. “Mozart no mola al lado de Justin Bieber”, y no pasa nada. “Pedri es tan bueno como Mbappé”, y pa’alante. Viva la libertad de expresión y viva especialmente en un día como el de hoy, en el que las portadas nos dejan casi secos. La prensa cataculé abunda en el masaje a Aubameyang, como si el del Lobo no hubiera sido suficiente, As recalca que el Bernabéu se podrá habilitar para 65.000 almas ante el PSG, y Marca nos ofrece un reportaje sobre abusos sexuales en el fútbol sala femenino. Nos unimos, como no podía ser de otro modo, en la denuncia de las presuntas prácticas de esos presuntos cerdos, y deseamos (caso de ser ciertas las acusaciones) que el peso de la justicia caiga sobre ellos.

Pasad un buen día.

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Comparar al Real Madrid con el Atleti no tiene razón de ser, es como comparar el Sol con la Luna, ambos son cuerpos celestes, pero uno es una estrella y otro un mero satélite. Tampoco son comparables en la derrota, el Madrid viene de perder en París contra el PSG de Mbappé, Messi y Neymar y el Atleti de hacerlo en casa frente el Levante, el colista de la Liga. Pero lo que sí se debe comparar —para vigilar que no se adultere la competición— es el trato que reciben por parte de los diferentes organismos, comités y estamentos que dirigen y manejan las competiciones de fútbol.

La dejación de funciones de quienes deben velar porque la Liga se celebre en igualdad de condiciones es manifiesta tiempo ha, pero nuestra perseverancia en denunciar la disparidad de criterios a la hora de juzgar a unos y a otros es pertinaz.

Anoche, Atleti y Levante disputaban el encuentro de la jornada 21 de Primera División cuando en los últimos instantes y con el marcador 0-1 a favor de los colistas, Munuera pitó falta de Giménez porque entendió que había empujado a Cáceres. Décimas de segundo después, Correa introdujo el balón en la red de tijera. Por desgracia para los atléticos, la falta previa no permite ni siquiera hablar de gol anulado.

Correa, enfurecido, corrió hacia el árbitro y le dio un golpe con el pecho, lo empujó. Tras este acto violento leve, Munuera no expulsó a Correa, solo le mostró tarjeta amarilla. Cabe la posibilidad de que le dijera: Correa, te la has jugado mucho. Solo te aviso, ten cuidado", si bien esto es solo una mera conjetura, a diferencia del empujón.

Pueden verlo pinchando aquí, en el minuto y veinte segundos del vídeo resumen del partido elaborado por la propia Liga, la cual no nos permite insertar en el artículo para que lo vean más cómodamente.
Empujón Correa
Es un empujón claro, no admite duda. No es solo una protesta verbal, existe acción física contra el árbitro del encuentro Munuera Montero. Desde luego, no se trata de una observación de orden técnico, Correa se dirige enojado al colegiado en actitud propia de pandillero sin el ánimo dialogante necesario para comentar nada civilizadamente con el trencilla.

Una vez concluido el encuentro con derrota atlética frente al último clasificado de la Liga, leemos lo siguiente en el acta: “En el minuto 87 el jugador (10) Correa Martinez, Angel Martin fue amonestado por el siguiente motivo: Hacer observaciones de orden técnico a una de mis decisiones”.

Acta arbitral Atlético de Madrid Levante. Corea

Si obviamos las faltas de ortografía, el acta no es fiel a la realidad. Quien redactó el acta arbitral mintió. Ángel Martín Correa Martínez (añadimos las tildes por cortesía) no hizo observaciones de orden técnico, Ángel Martín Correa Martínez empujó con el pecho al colegiado Munuera Montero.

Sí, el empujón es leve, pero no es una observación. Esta diferencia es importante para la posterior sanción, porque si acudimos al Código disciplinario de la RFEF, en su artículo 96, sobre producirse con violencia leve hacia los árbitros reza: “Agarrar, empujar o zarandear, o producirse, en general, mediante otras actitudes hacia los árbitros que, por sólo ser levemente violentas, no acrediten ánimo agresivo por parte del agente, se sancionará con suspensión de cuatro a doce partidos”.

Código disciplinario RFEF

Es evidente que la redacción del acta tiene consecuencias en la posterior sanción.

Al inicio del artículo se hablaba sobre el hecho de competir en igualdad de condiciones. Con respecto a ello, recordemos el empujón —aún más leve, pero empujón al fin y al cabo— de Cristiano Ronaldo a De Burgos Bengoetxea en el partido de ida de la Supercopa de 2017 frente al Barça.

Al portugués lo sancionaron con 5 partidos: uno por la tarjeta roja y cuatro por el leve empujón. Correa, sin embargo, se irá de rositas tras haber empujado, aún más fuerte, al colegiado.

Se pueden buscar más casos flagrantes de actas que no recogen la verdad de los hechos y acciones iguales sancionadas de diferente manera dentro de un mismo marco normativo, pero no es necesario, la realidad de la Liga y del arbitraje es clara.

 

Getty Images.

Soy un ávido seguidor de las noticias deportivas y, especialmente, procuro leer todo lo que cae en mis manos sobre el Real Madrid. Nada extraordinario pues supongo que vosotros, galernautas, también sois un poco ‘lectodependientes’, con el mismo y simple afán que me mueve a mí: estar informado de forma solvente sobre la actualidad y tener un criterio fundado sobre las cosas que pasan. Sin embargo, el sentimiento que me embarga en los últimos tiempos es justamente el contrario: cada día me siento más desinformado y estoy más confuso… La desinformación imperante, las fake news bien pensadas y mejor ejecutadas o el ‘pim, pam, pum’ de mensajes de todos los actores de este negocio contribuyen con sus mensajes interesados a semejante ceremonia de la confusión.

Toda esa mezcla explosiva queda recogida luego en soportes únicos, bien sean periódicos, bien páginas web, bien redes sociales… donde lo que menos importa son las noticias en su sentido más literal, ni el rigor con que se cuentan; tampoco, el desistimiento en la búsqueda de la verdad objetiva, la transparencia como actitud democrática (por no decir vital), la independencia de los medios y de sus periodistas o el inherente fairplay tan necesario en el mundo del deporte. Parece que todo vale con tal de que la verdad no prevalezca, porque siempre hay alguien con intereses espurios que tratará de que eso no llegue a suceder.

Voy a poner un ejemplo sobre lo que digo. Un ejemplo que conocemos todos. ¿Qué es lo que hay de cierto -a día de hoy- entre las miles de piezas periodísticas relativas a la planificación del Real para esta temporada? Digo bien: miles de impactos de todos los colores y por todos los medios y canales que han contado -y hablan- sobre los fichajes del Real para esta campaña, con decenas y decenas de nombres sobre la mesa, puestos en negro sobre blanco… Y cuando digo ‘decenas’ tampoco exagero ni un ápice.

lo que menos importa son las noticias en su sentido más literal, ni el rigor con que se cuentan.

Estoy teniendo la curiosidad -y la paciencia- de recopilar desde el verano pasado, tras la ‘chamusquina’ del fallido fichaje de Mbappé, los nombres de futbolistas por los que al parecer suspira nuestro club: los que iban a terminar ciclo en sus clubes y llegarían gratis (¿…?), los que se postulan para jugar de blanco o los que alguien quiere colocar… en fin, una lista interminable. Veamos una breve muestra: “Así juega Sesko, el nuevo Haaland que quiere el Madrid”, “El Real Madrid se lanza a por Fofana y ofrece 40 millones más Isco”, “El Madrid quiere hacerse con Tolisso a coste cero en junio 2022”, “El Cruzeiro, nuevo club de Ronaldo, tiene un canterano con potencial para el Madrid: Weverton”, “Matheus Nascimento, la perla de 17 años que sigue el Madrid”, “El Madrid lleva manejando informes desde hace 2 años de Wirtz”, “El Real Madrid mueve ficha por el fichaje de Gravenberch”, “Weslley Patati es la nueva joya del Santos y sueña con jugar en el Madrid”, “El Madrid a Raiola: Gravenberch interesa “mucho más” que Pogba”, “Así es Demiral, el central que habría pedido fichar Ancelotti”, “El descubridor de Julián Álvarez lo tiene claro: “Al Real Madrid o al United”, “El Madrid tras la joven promesa del Brujas- Charles de Ketelaere”, “En Italia aseguran que Kessié será el fichaje sorpresa del Madrid”, “El técnico del Fulham reconoce que Carvalho interesa al Madrid”, “En Estados Unidos ven a Reyna, la siguiente gran joya del Dortmund, fichando por el Madrid”, “Araújo, objetivo del Real Madrid”, “Los futuros cracks que el Real Madrid tiene en su radar”, “El Real Madrid viaja a Mónaco a por Tchouameni”, “Angeliño está en la lista de tres laterales que quiere fichar el Madrid”, “: En Alemania sitúan a Serge Gnabry en la órbita del Real Madrid”, etc, etc.

La lista se queda corta, mucho, porque no cabría en este artículo. Es probable que, al final, alguno acierte. Pero todos sabemos que en verano sólo llegaron Alaba y Camavinga. El jugador austriaco vino como agente libre y la noticia estaba descontada desde meses antes; y en el fichaje del francés, el Club supo aprovechar (a salto de mata) una oportunidad totalmente inesperada. Entonces, ¿qué significa esta ridícula realidad?

En mi opinión, nuestro periodismo deportivo no pasa los mínimos filtros de calidad, rigor y veracidad de las noticias que se publican. Pero eso parece no importar, pues muchos consideran que estamos en un circo y que ‘todo vale’, pues al final nadie se acuerda de tanta ‘intoxicación’. Si nos ceñimos al caso de Mbappé, de cuyo fichaje (¿estamos seguros?) se publican todos los días decenas de piezas informativas… solo podemos un hecho objetivo: todavía no se ha publicado al respecto comunicado oficial alguno por parte de los dos clubes concernidos, ni tampoco del jugador (que está jugando sus bazas, ya que no vive una situación cómoda).

Dando por hecho que finalmente Mbappé llegará, vayamos al caso de Haaland. Cada día que pasa, su fichaje parece estar más en el aire. Pero eso no es óbice para que cada cual publique lo que se le antoje, sin tener probablemente ni una sola fuente solvente. Lo digo con pesar: los periodistas nos lo inventamos casi todo sobre este asunto. Basta que un conocido del jugador o un experto opine desde Alemania que lo ve jugando en el Real Madrid en el futuro, para que eso nos parezca un scoop informativo que va a misa. Sin embargo, cuando un ‘anti’ (que también se lo inventa) dice que Raiola -su representante- desaconseja al noruego que fiche por el Real porque, ‘al lado de Mbappé, nunca podrá ganar el Balón de Oro’, el corifeo de la prensa barcelonista se limita a vociferar el mensaje en todos los medios y canales a su alcance; saben que una delantera con Mbappé, Haaland y Vinicius, dejaría a su Barça relegado a un puesto de segundón durante una década. Pero lo único cierto es que nadie sabe -salvo los directamente interesados- qué es lo que está pasando en este proceso de decisión del ariete’ noruego y no gozan de fuentes solventes con las que poder contrastar la noticia (además, no se olvide, Raiola está internado desde hace tiempo en un hospital, al parecer con una dolencia grave y, sin él, probablemente no se pueda tomar una decisión).

En mi opinión, nuestro periodismo deportivo no pasa los mínimos filtros de calidad, rigor y veracidad de las noticias que se publican. Pero eso parece no importar, pues muchos consideran que estamos en un circo y que todo vale.

¿Por qué se publican en los medios tantos rumores, noticias falsas (e inventadas), o sin contrastar? El primer objetivo es crear confusión, en medio de la cual nada parecerá creíble. Otra de las razones es que los medios tienen que hacerse eco de una exclusiva publicada por sus competidores, salvo riesgo de parecer que están ‘en fuera de juego’ y, por ello, se ven obligados a hacer alguna aportación complementaria… pero ¿qué pasa si esa exclusiva fuera de las inventadas? Otra, muy frecuente: todas las partes implicadas en los fichajes -sí, digo todas- tienen sus propios intereses y lanzan sus mensajes, utilizando para ello a los periodistas que les son más próximos (y de ahí la cantidad de ‘globos sonda’ que se ven publicados cada día). Esta parece ser la forma más seguida por los agentes de jugadores, o por los clubes, o por los propios futbolistas, que no pueden mostrar su protagonismo pero que practican la estrategia del calamar soltando demasiada tinta para ‘tapar’ el territorio de realidad posible…

No somos tan ingenuos como para pensar que las negociaciones sobre un futbolista tienen que ser transparentes; los clubes compiten por llevarse el mejor talento y no van a dar pistas a sus posibles competidores. Pero lo que nos espera de aquí al mercado de verano va a ser una marabunta formidable de noticias falsas, mucha desinformación en estado puro y aún más frustración en los aficionados a quienes les han llenado sus cabezas y corazones de expectativas que después (¡seguro!) no se cumplirán. Así pasa siempre, podrá replicarme cualquier aficionado, pero la responsabilidad de tantas ilusiones frustradas depende en buena medida de esos periodistas que cada día hablan o escriben sobre fichajes inexistentes, sin la mínima sensibilidad necesaria para entender que lo que ellos cuentan afecta emocionalmente a muchas personas.

Alguien podrá decirme que en La Galerna también hacemos un periodismo opinativo y de bufanda, lo cual no niego. Nuestro equipo es el Real Madrid y nuestro color, el blanco. Pero creo que se trata de ejercer desde esta página un periodismo opinativo, respetuoso, desenfadado y bien humorado, donde se escribe de hechos ciertos, sin contribuir a los procesos puramente especulativos o inventados. Todas las opiniones son libres y respetables. Y eso lo defenderé siempre, sea cual sea su ideología. Pero, por favor, trabajemos para hacer un mejor periodismo.

Escribo nada más volver del estreno de La Leyenda Blanca (bueno, y de algún vino posterior a dicho estreno) en plena Gran Vía Madrileña. La eterna ovación registrada en la sala al término de la proyección no es más que el preludio del éxito que a buen seguro acompañará a esta docuserie cuando a partir de hoy mismo pueda empezar a ser vista en su integridad por los suscriptores de la plataforma. Hay talento para llenar varios nuevos bernabéus entre todos los que han sacado adelante este proyecto extraordinario (desde el ideólogo y promotor Íñigo de Carlos hasta el director Hugo Stuven, pasando por el guionista Álvaro de Paz y el resto del equipo), pero hay aquí algo todavía más importante que el talento y que el trabajo duro cuando se trata de hablar del Real Madrid, algo paradójicamente escaso en este tipo de proyectos: madridismo. Es un proyecto hecho desacomplejadamente desde el amor al Madrid para ser consumido por gente que ama al Madrid. Intolerable.

Es un proyecto hecho desacomplejadamente desde el amor al Madrid para ser consumido por gente que ama al Madrid. Intolerable

Yo no imagino lo que tiene que ser el ser Íñigo de Carlos ahora mismo. Ponerte de pie al final para darte la vuelta y recabar los vítores del patio de butacas tiene que ser emocionante, pero si dicho patio de butacas está ocupado por jugadores actuales como Marcelo o exjugadores como Butragueño, Hugo Sánchez, Fernando Sanz, Arbeloa, Gallego, Casillas o Martín Vázquez, la sensación debe flotar entre el éxtasis y el surrealismo. Yo vi a Mijatovic —que en este primer episodio confiesa que la Décima de Ramos le hizo más feliz que SU Séptima— elevar los dos pulgares hacia arriba, mirando a Íñigo. Marcelo me dijo cuánto le había gustado. Y (acaso lo más impactante de todo) Martín Vázquez lloraba a lágrima viva, traicionado por las luces ya encendidas. Este señor, Rafa, es más madridista que todos nosotros juntos, y el espíritu malintencionado que quiera sorprenderse que se sorprenda. Espero que no le importe que lo cuente. Viva la madre que lo parió.

Marcelo La Leyenda Blanca

La sensación al término de la proyección es de éxito rotundo. Muchos de los lectores de esta crónica apresurada, mientras le lean, ya habrán visto varios o todos los episodios de esta primera temporada, ya disponible en Amazon Prime, y me aventajarán en horas de metraje leyendablanquista. No por mucho tiempo, no se hagan ilusiones. A mi diestra estaba sentado Jorge Bustos, que emitía risas ahogadas al escuchar a Camacho o al contemplar en pantalla grande una vista panorámica del Estádio da Luz. Yo lo comprendo, son cosas tan icónicas e inconfundibles que te ríes con su simple puesta en común. Son demasiado tuyas para ser de tantos y sin embargo. En el vestíbulo, al final, departía Marcelo con Andrés Amorós, y esa imagen sí que me la llevo puesta y sí que es mía y sí que no es de casi nadie más, como mucho de la fantástica Noelia que los presentó. La felicidad es esto. La felicidad es Noelia presentando a Marcelo a Andrés Amorós, que iba con su simpatiquísimo nieto Luis.

Y yo qué sé qué más. Que dejes de leer esto, que abras Amazon Prime y que la maratón agarre al resto del mundo confesado, en el supuesto de que esperara algo de ti.

Estimado señor Tite:

Espero que al recibo de la presente se encuentre usted perfectamente de salud, al igual que toda su familia, y que se mantenga libre de virus cual culé antes del cambio de protocolo.

El motivo de la presente misiva no es otro que ofrecerle la ayuda desinteresada de un buen aficionado al fútbol como el que le escribe, una persona que se enamoró de la selección brasileña de Zico, Sócrates, Eder y Falcao, y que ha mantenido ese idilio con la canarinha durante las cuatro décadas posteriores. Es tal mi embelesamiento por su equipo, sentimiento que, estoy seguro, comparten millones de aficionados en todo el mundo, que creo mi deber advertirle del error que supone haber convocado a cuatro jugadores sin el nivel necesario para estos trascendentalísimos dos partidos de la selección que usted sabiamente dirige. El primero de ellos ayer, donde no fueron capaces de ganar a Ecuador, seguramente debido al lastre que suponen estos cuatro futbolistas, y el segundo frente a Paraguay el próximo miércoles.

Creo mi deber advertirle del error que supone haber convocado a cuatro jugadores sin el nivel necesario para estos trascendentalísimos dos partidos de la selección que usted sabiamente dirige

Creo modestamente que haría bien en echar un vistazo a la prensa deportiva española, la mejor del mundo, como ellos mismos afirman en onanista proclama, unos medios repletos de profesionales experimentados con altos conocimientos técnicos y tácticos, amén de expertos del Reglamento capaces de interpretar la sutileza y los matices en jugadas calcadas. Es tal su nivel que pueden indicarnos la diferencia entre las polémicas que ocurren con la camiseta blanca y las de sus rivales, para que se haga usted una idea. Pero ese es otro asunto del que no venía a hablarle hoy, sino de lo que la mejor prensa deportiva del mundo mundial y parte del universo conocido ha dicho acerca de cuatro jugadores por usted convocados, jugadores que solo pueden rebajar las prestaciones de su selección.

Según la prensa española, la mejor del mundo, los cuatro madridistas por usted convocados solo pueden rebajar las prestaciones de su selección

Militao: con el central ha habido críticas y bromas desde su presentación en el Real Madrid, pues un vahído ya avisaba de lo que sin duda ofrecería después sobre el terreno de juego. Sepa, señor Tite, que aquí fue llamado por algunos “Mareao”, “Mutilao”, o algo aún más hiriente: “Limitao”. Es tan bajo su nivel que uno de los grandes del periodismo hispano, el Látigo Serrano, dijo de él que “es un jugador indigno de vestir la camiseta del Real Madrid”.

Sepa usted que el ciudadano periodista Miguel Serrano se hace llamar “Látigo” por la velocidad y acierto de sus mandobles, y que reparte con tino debido a su caudal rebosante de sabiduría. Su conocimiento del juego alcanza tal nivel que es capaz de comprender/describir/valorar la calidad de un futbolista en un tiempo inferior al que a la mayoría le lleva gozar del placer del coito:

Señor Tite, por la fama universal de la elástica amarela, por su historia como pentacampeona e inventora del jogo bonito, no puede usted deshonrarla haciendo jugar por más tiempo al “primo brasileño de Umtiti”.

Rodrygo: del joven extremo brasileño se han dicho muchas cosas más bien merecedoras de una granada o una bomba de relojería que de un futbolista: que no termina de explotar. Sepa usted que Rodrygo es “irregular”, “desaparecido”, “invisible” y que “apenas influye en el juego”, lo cual resulta imperdonable en un jugador que costó varios múltiplos de 45 millones de euros, tantos 45 como ventanas de fichajes durante varias temporadas.

Rodrygo prensa

El joven jugador no solo no ha devuelto en el terreno los 45 por n ventanas que se pagaron por él, sino que con su convocatoria corre usted el riesgo de hacer que el resto de la plantilla se disperse y despiste, pues bien sabida es la afición de Rodrygo por montar fiestas en momentos clave de la temporada.

Rodrygo prensa

Para evitar futuros problemas en la concentración de la canarinha, le sugerimos que incluya a Neymar Jr. en la misma, esté lesionado o no, haya carnavales o cumpleaños de la hermana, y que le conceda el brazalete de capitán, pues pocos como el del PSG saben liderar con el ejemplo.

Casemiro: con Casemiro corre usted un gran riesgo. Según la prensa española, le repito, la mejor del mundo, debería ser expulsado en cada partido y en cada lance del juego. Es más que probable que en Brasil, sin la protección de la que goza en el Real Madrid, la misma que gozaba Sergio Ramos, sea expulsado irremisiblemente a la media hora de partido.

Casemiro prensa

Usted, que es brasileño, y mantiene por tanto una rivalidad histórica con los uruguayos, sabe el modo de proceder de los jugadores del país vecino: cancheros, marrulleros, intensos, sucios en el peor de los casos, si me apura. Si le pregunto por el jugador más sucio de la selección de Uruguay, seguro que me responde que Luis Suárez. Pues bien, sepa usted que a Casemiro le han expulsado el doble de veces que al delantero uruguayo, ¡el doble, no le digo más!

Pero es que además no le va a aportar nada al juego ofensivo, es un lastre en el centro del campo. En España se hacían bromas con su presencia y hasta se le cambiaba el nombre, “Casimiro titulá”, decían de él, “Casimiro titulá”, adónde pretendes ir con tamaño tronco en el medio. El único fútbol que existe, aparte del brasileiro, es el del Barça, y sus profetas son Guardiola y Xavi Hernández, y esa mente preclara que es Xavi dijo que Casemiro no tiene el ADN Barça, no entiende el juego como lo entiende un centrocampista moderno, así que creo que su presencia en el terreno de juego es un lastre para la fluidez, el espacio-tiempo y hasta el equilibrio de la Fuerza.

Casemiro Xavi

Otro que sabe mucho de fútbol, el primo de la prima de Monchi, solo fichaba brasileños con ADN culé, como Dani Alves o Adriano, a los que podría usted convocar, especialmente al primero, que mantiene su físico intacto, al igual que su experiencia, no solo teatral. Que con “Casimiro titulá” el Madrid levantara las cuatro primeras Champions en las que el centrocampista jugó no debe llevarle a engaño, puesto que fueron victorias “vergonzantes” debidas a la incomparecencia de los rivales, el mal momento de forma, su gordura o avanzada edad, o el humo asfixiante y selectivo de los Black Eyed Peas. De hecho, el gol marcado ayer por Casemiro frente a Ecuador fue un espejismo, del mismo modo que lo fue el anotado en la referida final del humo asfixiante.

Vinícius Jr.: que no tiene nivel para el Castilla, ni para la Segunda B, que es un problema para el equipo, Ficticius… ¡Hasta le hicieron una canción de cachondeo!: “¿Vinícius pa cuándo?”.

Vinícius prensa

A estas alturas ya lo habrá comprobado usted tras el partido frente a Ecuador, pero considero mi deber de aficionado al jogo aconsejarle que meta a los cuatro jugadores mencionados en el primer avión con destino a Madrid. Quizás crea usted que le hago tal advertencia por mi afición al Real Madrid, mas no es así, debo hacerle saber. Me parece más atinado que usted se lleve a la concentración al brasileño de más calidad que ha pasado por el club madridista en las últimas décadas: el lateral izquierdo Marcelo. Además, lo encontrará fresco tras haber sido sancionado con tres partidos por una agresión inmisericorde al balón.

Atentamente,

Un admirador desinteresado.

Por su calidad, hemos decidido publicar este cuento participante en nuestro II Certamen de Cuentos Madridistas de Navidad. Recordamos que el ganador se dará a conocer el día 24 a las 5 de la tarde.

 

Era ya la hora de ponerse en marcha. Se acercó hasta el panel donde se mostraban las tareas de la jornada —en invierno el trabajo abundaba— y encontró, después de recorrer con la mirada la línea que discurría hacia la derecha, la que le habían asignado: Manuel Moreno Noguera, 25 de diciembre 1892, Madrid, España, Estadio Santiago Bernabéu, 5 de la tarde.

Se encogió de hombros. Conocía Madrid, había trabajado, sin descanso, destinado en un hospital militar durante prácticamente toda la Guerra Civil, pero de fútbol sabía más bien poco. Empujó la puerta de su taquilla y recogió la entrada que le permitiría el acceso al evento, puro trámite, ya que, por su condición, hubiese podido colarse sin ningún problema en el evento, pero en la Empresa eran exigentes con el protocolo y no les hacía demasiada gracia que este no se cumpliera.

 

Domingo, 25 de diciembre de 1955, 3:45´ de la tarde.

Copa de Europa de Clubs Campeones, cuartos de final.

F.K. PARTIZAN (Campeón de Yugoslavia)-REAL MADRID CF.

 

Se dirigió hacia el ropero. Fernando, el encargado, le saludo amablemente.

—¿Qué, a la faena?

—Pues sí —le contestó él.

—Dame los datos, por favor.

—Madrid, Santiago Bernabéu, 25 de diciembre de 1955, cuatro menos cuarto de la tarde —le respondió, mientras le dejaba ver la entrada.

Entrada Real Madrid Partizan 1955

 

—Bien, veamos…

—Antes que nada, como llevamos ya muchos años trabajando juntos y hay confianza, quería pedirte algo.

—Por supuesto, si está en mi mano…

—¿Recuerdas que hace poco más de un año fui a buscar al mayor de los Barrymore a Los Ángeles? Fue un trabajo sin complicaciones y, en agradecimiento, él se empeñó en regalarme el traje de Clarence, el ángel de “Qué bello es vivir”.  Obviamente, por sus connotaciones, no pude rechazarlo. Creo, amigo Fernando, que si hay un día en el que pueda desempolvarlo y lucirlo, ese es hoy

—Estoy de acuerdo. Voy a buscarlo.

Fernando apareció tras breves instantes.

—Aquí lo tienes —y desplegó sobre el mostrador un traje de lana gris, una camisa blanca de algodón, un pajarita morada a topos blancos y un sombrero negro.

—Necesitarás algunos arreglos, Clarence Odbody no tiene, ni de lejos, tu envergadura. Tenemos tiempo. ¿A qué hora piensas bajar?

—Antes del mediodía, quiero pasear por la ciudad antes de ir al partido. Así, aprovecho y me doy una vuelta por la Plaza Mayor.

—Bien, no tengas cuidado, cuando esté, yo te aviso.

—Gracias, mientras tanto haré tiempo repasando la biografía.

Aunque no fue nunca su intención, Manuel se había visto abocado a llegar siempre tarde a los actos más importantes de su vida. Llegó tarde a su nacimiento —todos esperaban su llegada—, pero su hermano gemelo se le adelantó, dejándolo relegado a un segundo plano; a su primer día de escuela, cuando su hermano mayor le engañó como el lobo a Caperucita y lo envió por el bosque; a su boda, cuando un Landaulet, uno de los primeros taxis de la ciudad, que lo llevaba a la iglesia, conducido por un amigo, sufrió una avería.  Tampoco llegó a tiempo al nacimiento de ninguno de sus cuatro hijos. Recordaba cómo la gripe española lo había tenido al borde de la muerte cuando nacieron las gemelas y cómo su horario de trabajo le impidió acudir al nacimiento de los otros dos que, curiosamente, habían venido al mundo a las 12 del mediodía, el mismo día, pero con un año de diferencia. A este paso llegaría tarde hasta a la hora de su muerte.

Los inicios, a principios del siglo XX, habían sido duros. Abandonó su pueblo natal después de realizar el servicio militar y se colocó en la villa y corte como aprendiz en una imprenta. Cuando subió de categoría y pudo disponer del dinero suficiente para alquilar una casa, volvió a su pueblo, se casó con su novia de toda la vida y se la trajo con él.

En sueldo, a pesar de ocupar un puesto de cajista bastante bien remunerado, no daba para mucho, por lo que se vio obligado a buscar otro empleo para los fines de semana. Se ocupó de ascensorista, recorriendo diferentes estaciones de metro, según la necesidad.

La guerra le pilló sin avisar. Sus hijos contaban en su inicio con 16, 14 y 12 años respectivamente; él, 42 y su mujer, dos menos. Cuando esta acabó, tuvo la impresión de que en lugar de tres, todos los miembros de su familia, incluido él, habían envejecido diez.

Con el paso del tiempo sus hijos fueron colaborando en el sustento de la economía familiar.

Las gemelas cosían, el hermano mayor trabajaba en una carnicería y al pequeño pudo colocarlo de aprendiz en la imprenta.

A mediados de los 40, la familia había logrado una situación económica, que sin ser excesivamente boyante, le permitió despedirse de su trabajo de ascensorista.

Fue entonces, cuando pudo gozar de la libertad de no tener que trabajar los domingos.

Un sábado, al acabar la jornada laboral semanal, un grupo de colegas de la imprenta, aficionados al fútbol y seguidores del Real Madrid, le propusieron ir a ver jugar al equipo al Nuevo Chamartín. Nunca había sentido el menor interés por el balompié, sí que era cierto que mientras trabajó en el Metro había observado quincenalmente mayor movimiento en la estación, coincidiendo con los partidos del equipo blanco en el Viejo Chamartín, pero su interés no había pasado de preguntar por el resultado, más por un acto de cortesía que otra cosa. Ahí comenzó todo. Empezó a sentir los colores de una forma tan intensa, que hasta él se sentía a veces sorprendido.

Desde aquel día jamás faltó a su cita dominical.

Nevaba suavemente sobre la capital. Hacía frío, pero el abrigo y el sombrero del Clarence le protegían. Como había planeado, se acercó dando un paseo hasta la Plaza Mayor. En el trayecto recordó, con cierto poso de tristeza, su trabajo en el hospital, la muerte de aquellos jóvenes que se rebelaban ante su aciaga suerte. Resultaba imposible convencerles de que no había otra alternativa, de que la suerte, o en este caso la desgracia, estaba echada…

La Plaza Mayor ofrecía una imagen navideña de postal. La gente se arremolinaba en los puestecillos donde, por doquier, asomaban figuritas del Belén y adornos navideños.

No pudo resistirse a la tentación, tomó “prestado” uno de ellos y se lo guardó con disimulo en uno de los bolsillos del abrigo.

El sol le acarició su cara por un breve instante, y por un instante aún más breve, se olvidó de su condición.

Era la hora, debía acercarse al Bernabéu. Ya en sus aledaños sacó la entrada del bolsillo y entró en el Estadio. No tardó en verlo. Se sentó a su lado. Los dos equipos saltaron al terreno, arropados por los cálidos aplausos del respetable. Recordaba, vagamente, haber visitado Belgrado en alguna ocasión.

Lo observó, quedaba todavía más de una hora…

El Madrid se adelantó en el minuto 12 con gol de Castaño, que le cogió el gusto y volvió a batir la meta de Stojanovic 11 minutos después. El público aplaudió a rabiar el tercero, firmado por las botas de Paco Gento en el minuto 36. Para todos los presentes tres goles en la primera parte eran el mejor regalo en un día de Navidad.

Sabía que la hora inexorablemente llegaba. Se le acercó. Él sintió su presencia y, espontáneamente, adivinó cuál era su cometido

—Vienes por mí, lo sé.

—Sí, ha llegado tu hora, pero confía en mí, no tengas miedo

—No tengo miedo, solo quiero terminar de ver este partido. Hoy…

—Hoy es tu cumpleaños, lo sé.

—¿No puedes hacer una excepción? ¿un último regalo? Es Navidad.

Hubiera tenido que negarse, pero no supo muy bien porqué, quizá porque un sentimiento blanco acababa de arraigar fuertemente en su corazón, no lo hizo.

—Está bien, nos quedaremos un poco más…

En el minuto 70’ Di Stéfano daba por finiquitado el encuentro y Manuel Moreno Noguera, el mismo día en el que cumplía 63 años, su vida terrena.

Pedro les franqueó la entrada.

—Llegas tarde, el “Jefe” te va a amonestar.

—No creo, venimos de ver ganar al Madrid 4-0 al Partizan de Belgrado en el Bernabéu.

—Anda, pasad y charlad con San Mamés, que ese siempre está dispuesto. No olvides coger tus alas, te las olvidaste cuando recogiste el traje para emular a Clarence. Y… ¿el amigo..? —preguntó Pedro—, ¿para cuándo las alas?

El ángel metió la mano en el bolsillo del abrigo, sacó la campanilla que se había llevado de la Plaza Mayor y la hizo sonar. Miró a su nuevo colega y le dijo:

La maestra dice que cada vez que suena una campanilla, le dan las alas a un ángel y… es verdad… es verdadEnhorabuena… Manuel

Hace unos días leí unas declaraciones del ex seleccionador nacional, Javier Clemente, en las que aseguraba que Pedri, la joven perla del Barcelona, se encuentra en situación de lesionado de larga duración porque no está bien cocinado. Una expresión del técnico vasco, muy a su estilo a menudo tosco, que me gustó por ser rotundamente expresiva. Se refería Clemente, en concreto, a la parte física del problema. Pedri tiene 20 años y todavía no posee un físico maduro. Jugó durante la temporada pasada 71 partidos -nada menos- porque, en su legítima y comprensible ambición de chaval que quiere comerse el mundo, se había animado a competir también con la selección española -después de disputar la liga, la copa y el europeo- en los Juegos Olímpicos. Era su primer año de profesional y esos 71 partidos constituyen un récord absoluto que resultará difícil de igualar o superar. Pero, según daba a entender Clemente, aquel esfuerzo final era a todas luces desaconsejable.

Al inicio de esta temporada, con solo 15 días de descanso estival y sin una pretemporada digna de tal nombre, el chico volvió al tajo, a pleno rendimiento. Su entrenador le necesitaba y comenzó a competir desde el minuto uno. Sin embargo, su hiperactividad le duró poco, pues cayó lesionado nada más regresar, durante el partido frente al Bayern Múnich; tras dos semanas de recuperación, reapareció contra el Benfica, y volvió a lesionarse. Hoy, cuando acaba de recibir el premio Kopa como mejor jugador joven de Europa, está a punto de reaparecer… pero ya se ha perdido casi media temporada…

Este asunto me hizo poner el foco en algunos parecidos de jóvenes (muy jóvenes) que se malogran al no estar bien ‘cocinados’ por unos clubes que invierten en ellos auténticas morteradas de dinero, y que les exigen ser estrellas desde el primer momento. Y me refiero especialmente a esos chavales que cuando llegan -completamente imberbes aún- generan una expectativa inusitada entre sus aficionados, que esperan de ellos (y les exigen) unos milagros futbolísticos imposibles. ¿Nos acordamos, amigo lector, de cómo fue la llegada de Vinicius y de Rodrygo al Real Madrid en 2018? Han cumplido ya tres añitos vestidos de blanco y apenas ahora comenzamos a ver cómo está resultando su ‘guiso’ deportivo. Un ‘guiso’ no exento de muchas y grandes tensiones (entre ellas, y en primer lugar, la de la opinión pública).

Vini

Si me planteo una mínima ecuanimidad en este análisis, sería de justicia recordar también que, hasta la temporada pasada, Vinicius era un negado para el juego y más aún para el gol; un auténtico ‘zote’, un delantero cenizo, incapaz de meterle a un gol al arco iris… Nunca comulgué con aquel estado de opinión -que lo hubo- porque sobre todo me parecía injusta aquella presión sobre un chaval que presupones bueno y sano nada más mirarlo a la cara. Para muchos (sus opiniones están publicadas y no hay más que ir al archivo), Rodrygo era a todas luces mejor que él. Y no solo la presión le venía desde fuera (antimadridismo) sino también desde dentro, de la masa social, donde escuché a menudo que a Vinicius había que venderlo a toque de corneta, antes de que se devaluara demasiado; porque nunca iba a llegar a tener por derecho un lugar en aquel equipo histórico (¿y mítico?) que había ganado tres champions consecutivas… ¿Qué piensan o dicen hoy de él esos ‘mequetrefes’?

Quizá se atrevan a ponerme el caso de Raúl, que se comió el mundo a partir de los 17 años. Sí, de acuerdo, pero hay que aceptar que Raúl -uno de los grandes ídolos de la afición blanca- juega con la gran ventaja de que procedía en la cantera, conocía la casa, le arropaba su familia (vivía en Madrid) y nadie le exigía ser el salvador del equipo. En ese ambiente, mucho más amable, despuntó su genio de jugador y maduró su personalidad; y él, que en efecto era un genio, supo aprovechar la confianza recibida y la devolvió con creces.

Pero estos otros chavales vienen a menudo del otro lado del charco. Es probable que hayan tenido infancias difíciles o marcadas por carencias afectivas; hablan en otras lenguas, suelen llegar solos y se alojan en buenas residencias, pero se encuentran solos… ¿No es fácil, así, que se puedan echar a perder? ¿Le importa eso a alguien cuando los critica?

Muchas veces, durante la temporada pasada, pensé en Vinicius. Muchas veces. Tantas patadas contra el Real Madrid en el culo del chaval me hacían sentir lástima. Era como el espectáculo del circo romano, echando a los cristianos a los leones. Y sentí, en no pocas ocasiones, que aquel joven bueno y sano (no hay que mirarlo a la cara), corría un riesgo cierto de malograrse. Presentía que lo siguiente sería leer noticias sobre su última juerga en tal o cual discoteca de moda, su relación amorosa con la modelo de turno o su mala actitud en el terreno de juego. Lo pensaba porque lo más natural es que un chico de 19 años, famoso y millonario, cayera pronto en las garras de una vida disipada (tenemos tantos ejemplos…).

Afortunadamente, me equivoqué de plano. Vinicius se trajo pronto a su familia y a algunos amigos de la infancia, que le dan estabilidad. Lleva una vida razonablemente ordenada y decidió contratar a una agencia (MediaCom) que le aconseja bien y le ayuda a construir una marca personal sólida (que le garantizará el futuro).

Tantas patadas contra el Real Madrid en el culo del chaval me hacían sentir lástima. Era como el espectáculo del circo romano, echando a los cristianos a los leones. Y sentí, en no pocas ocasiones, que aquel joven bueno y sano corría un riesgo cierto de malograrse.

Vinicius está demostrando a quienes nunca confiaron en él que sí se puede aprender y mejorar cada día. Y que los futbolistas -como cualquier persona- se pueden convertir, gracias a su esfuerzo y trabajo diario en “versiones superiores de sí mismos”, como dice mi admirado Axel Torres: “En eso consiste, de hecho, el entrenamiento. Y estos son sus efectos. Vini ha pasado de ser un agitador aturullado que tomaba malas decisiones y finalizaba sus acciones de manera imprecisa a convertirse en un elemento desequilibrante que decide partidos y modifica resultados. Hasta ya empieza a elegir bien con asiduidad. No es nada sencillo dar la vuelta a la tortilla de una manera tan radical y tan vertiginosa”.

¿Cómo se ha operado el milagro en este caso? En primer lugar -y sobre todo- por el propio chaval, que ha sabido relativizar (y superar) la presión social, seguramente con la ayuda de buenos psicólogos; que ha ganado mucho en autoconfianza y que va siendo capaz de sacar todo lo bueno y mucho que lleva dentro, sorprendiendo con nuevos gestos, sorprendentes jugadas, disparos desde fuera del área; que ya mete ‘golazos’ decisivos (más que simples goles); que siente de verdad los colores que viste y que su ‘padre’ deportivo, Carlo Ancelotti, está sabiendo cocinarlo como un gran chef que maneja los tempos en los fogones como nadie. Gracias a su edad, que lo relativiza todo, a su muy dilatada experiencia y a su incuestionable capacidad de perspectiva.

Y en esta pieza me he centrado en Vinicius, pero no me olvido del propio Rodrygo, de Militao, de Camavinga… ni de los chicos que nos llegarán de la cantera (parece que hay varios raúles en ciernes)… ni de los prometedores Mbappé o Haalland (si es que finalmente llegan)… Va a tener mucha tarea el bueno de Ancelotti para sacarles lo mejor a todos estos ‘yogurines’. El chef Carletto está comenzando con ellos su gran tesis doctoral que le haga merecedor de una utópica cuarta estrella Michelín y, de paso, le garantice al Club ocho o diez años de auténtica gloria deportiva. Traigo aquí lo que dijo Vini en una reciente entrevista con Dj Mario: "Siempre fue mi sueño [jugar en el Real]. Todos los niños en Brasil sueñan con jugar aquí, porque hubo muchos brasileños que triunfaron aquí y yo quiero hacer historia como ellos. Trabajamos para ello". ¡Casi nada! Y ojalá se les cumplan sus sueños a todos ellos (y yo también tengo el mío: que los aficionados no tengamos tanta prisa y que aprendamos a manejar con naturalidad los tempos de nuestra propia paciencia).

El otro día el Madrid sacudió las redes con un vídeo del Nuevo Santiago Bernabéu. En él podía verse con mejor detalle lo que va a ser el resultado final. El vídeo es una maravilla y lo ha compartido hasta Magnus Carlsen, insigne madridista, que además es la refutación de esa tontería intelectualoide que desprecia la afición al fútbol por ser plebeya. Se destripa por lo menudo el coloso actualmente en construcción: la disposición de las tribunas, que acerca el Bernabéu a los teatros griegos de la Antigüedad; el césped, que se plegará como una alfombra y se guardará por paneles, uno encima de otro, en el monstruoso hipogeo escondido bajo la superficie sobre la que rodarán pelota y futbolistas; el sistema de irrigación, el tratamiento ultravioleta de la hierba y las distintas «funcionalidades» del nuevo espacio, que podrá albergar simultáneamente un Lakers-Celtics de la NBA y un Nadal-Djokovic de la Copa Davis. El acabado de la obra es un prodigio de utilidad y vanguardia tecnológica: el Bernabéu será un Madison Square Garden, no sólo un simple estadio donde se juegue al fútbol. El toque de distinción, la cubierta de quita y pon, funde por fin las dos dimensiones de la naturaleza de Florentino Pérez. En ese piso superior, ese domo aéreo que nos remite a la liviandad de Brunelleschi y al Panteón de Agripa, el Florentino constructor, magnate de ACS y maestro de obras del mundo entero, se da la mano con el Florentino presidente, prócer de la historia madridista. Un techo que se abre y se cierra a voluntad de un diseño inteligente y que contiene una zona de restauración de 360 grados integrada en el firmamento de la ciudad que hará sentir, literalmente, que el Madrid juega en un campo de estrellas.

Nuevo Bernabéu

El Nuevo Bernabéu es el pasaporte material con el que Florentino pasa el testigo a las generaciones del futuro, y el vídeo, en la línea de las grandes presentaciones audiovisuales que han marcado los veinte años de florentinato, lo deja claro. Es majestad, modernidad y grandilocuencia. Habla al espectador directamente con el lenguaje de los reyes.

Nuevo Bernabéu

Viendo el vídeo me he entusiasmado definitivamente de una idea estética que no me convencía demasiado. La cosa va más allá. El Nuevo Bernabéu es un diseño anacrónico, es decir, va contra el tiempo actual, contra el espíritu de esta época. Sobre todo, va contra el estado anímico y moral de España. Si uno se fija en todos los estadios que se han construido en Europa desde el final de la década de los 90, el «concepto» de todos ellos se ha ido estrechando hasta prácticamente lo clónico: desde las rupturas vanguardistas del Stade de France de París y el Amsterdam Arena hasta los controlcé-controluve del nuevo campo del Tottenham, del Arsenal, del Atlético de Madrid o del Olympique de Marsella. La Eurocopa de Portugal, en 2004, introdujo modelos audaces que luego han sido copiados con menos gracia en otros lugares, como pasó con el Allianz Arena, que puso de moda la iluminación de «la piel» de los estadios: ahora ya se ilumina hasta el Pizjuán al paso del Gran Poder en salida procesional extraordinaria.

El Nuevo Bernabéu es el pasaporte material con el que Florentino pasa el testigo a las generaciones del futuro, y el vídeo, en la línea de las grandes presentaciones audiovisuales que han marcado los veinte años de florentinato, lo deja claro

El Bernabéu rompe con todo eso. Hasta el proyecto presentado por el mismo Bernabéu en los 70, rechazado por Arias Navarro y el último franquismo, apuntaba las líneas maestras de Da Luz, el Emirates o Saint-Dennis. Éste es otra cosa. Como si, al final del gótico, de pronto hubieran levantado en el corazón de la cristiandad una catedral románica compacta, pétrea, completamente cerrada, gruesa y con empaque de mamotreto. El Nuevo Bernabéu es una nave espacial en mitad de La Castellana y en el centro de un mundo que ha olvidado mirar al espacio exterior y se conforma, o anhela, con sobrevivir agarrado a una tablita de madera que flote en un mar lleno de turbulencias.

Nuevo Bernabéu

El Nuevo Bernabéu también conecta, por un lado, con la tradición madridista más genuina, rompiendo, a la vez, con la idea que inspiró la decisión del Madrid, en los años 20, de rebelarse contra el proyecto del consorcio del Stadium Metropolitano, auspiciado por la Corona, e ir por libre: si aquel primer gran recinto deportivo de España fue levantado con el interés de albergar muchos espectáculos de diversa índole, el Madrid guiado entonces por Paragés, apostó por hacerse uno en propiedad y que sólo acogiera fútbol. Hoy, Florentino añade un eslabón más a la cadena del pensamiento de los padres de la patria: un espacio que por sí mismo haga viajar a la gente de todo el mundo hasta España, a ver conciertos, campeonatos de tenis, rugby, fútbol americano, baloncesto, lo que sea. Abrir en La Castellana una ventana al mundo para que el mundo se asome a España y España se oree. Hay una línea muy clara, un linaje de prohombres con un sentido de Estado, que se traza desde los Padrós y llega hasta Florentino. Todos tuvieron muy claro que la viabilidad de una institución libre como es el Madrid pasaba indefectiblemente por la propiedad de su casa. De este modo, Florentino emula el modelo Bernabéu, que era primero un estadio en el que quepa la masa, y luego un equipo que colme la ilusión de esa masa.

Nuevo Bernabéu

En este tiempo que ya se nos está viniendo encima, la masa debe ser atraída hacia el estadio pero no sólo con el cebo del fútbol. Seguramente los límites de esta idea se encuentren en la nueva ley capitalista salvaje que han impuesto los amos del fútbol contemporáneo: hasta dónde puedan estirar los clubes que no son sociedades anónimas deportivas el chicle de los recursos propios es algo que lo dirá el tiempo. El Nuevo Bernabéu me parece la mejor piedra de toque que el mundo tendrá para comprobarlo. Quizá la perspectiva de los ingresos sea algo soviética, en el sentido de que no dejan de ser cábalas sobre el papel: vienen unos años movidos, duros, sobre todo inciertos, en los que muchas cosas tendrán que cambiar para que los estadios de fútbol se sigan llenando. Pero la idea fundamental, el principio rector, está ahí y está muy claro y está en el núcleo de la tradición política madridista.

Hay una línea muy clara, un linaje de prohombres con un sentido de Estado, que se traza desde los Padrós y llega hasta Florentino, quien emula el modelo Bernabéu: primero un estadio en el que quepa la masa, y luego un equipo que colme la ilusión de esa masa

Lo que decía antes del diseño no me parece bizantino. La estética kubrickiana del Nuevo Bernabéu es revolucionaria. Invoca el pasado reciente, tecnificándolo: en eso, en la técnica, en los alardes mecánicos del césped, del subsuelo, de la cúpula, de las gradas, radica la esencia de la innovación, la verdadera vanguardia. Lo demás tiene un aire vintage que gana con el paso del tiempo, por el propio poder del contraste. Es un platillo volante que ha aterrizado en medio de lo que fue, originalmente, el primer ensanche de Madrid. Las grúas fueron el skyline de los años de champán y burbuja inmobiliaria en España, pero hoy sólo se ven en Madrid las grúas de Florentino. Rodean el Nuevo Bernabéu como en aquel lustro memorable de hace dos mil quinientos años debió aparecer Atenas mirada desde lejos, desde el muelle del Pireo: un inmenso castillete de poleas, cuerdas, puntales y andamios escondiendo como un velo el símbolo de un poder en expansión, orgulloso de sí mismo. El Nuevo Bernabéu evoca la Acrópolis, el Coloso de Rodas, el Coliseo o las catedrales góticas, porque en el afán que lo eleva hacia el cielo subyace una concepción del mundo y de la existencia absolutamente ajenas a esta época anodina, temerosa y llena de complejos, para la cual su mero propósito resulta inexplicable. El fútbol se repliega como espectáculo de masas y el Madrid, que es el club que lo ha sublimado como juego y como show, responde haciéndose un rascacielos en la capital de un país en bancarrota. No sólo el Madrid sigue afirmándose como lo único grande y universal que ha parido la España post-1898 sino que tira de la sociedad deprimida como el Empire State tiró de la moral americana en mitad de la Gran Depresión. Se trataba de alcanzar las regiones celestes y de mirar a la cara a Dios, honrándolo en medio de la oscuridad. Es normal que en la Liga de Tebas, en la España de Luis Enrique y en la Madrid de Giles y Cerezos, todo esto suene a ciencia ficción.

Pero, de momento, el Nuevo Bernabéu sigue materializándose desde la fantasía a la realidad. Las grúas son el algodón, y no mienten.

En un partido en el que hasta David Alaba se equivocó varias veces, lo normal hubiera sido tirar por Vinícius o Karim Benzema como 'Man of the match' de esta cuarta jornada de la fase de grupos de la Champions League. Sin embargo, me vais a permitir elegir a Militao y destacar su figura por encima del resto.

Cierto es que Courtois volvió a hacer un par de intervenciones que subrayan su etiqueta de mejor portero del mundo, que Vinicíus dejó dos asistencias en un día gris y Karim Benzema firmó un doblete en la tarde que menos peso tuvo en el juego del equipo. Cierto es, también, que Casemiro ofreció una ligera mejoría, envuelta con un precioso taconazo en el 2-1. El problema es que el grueso del encuentro nos mostró un Real Madrid tibio, sin continuidad, a merced de un rival que estuvo a punto de dar un susto parecido al de la temporada pasada.

Y ahí, en medio del caos, de la inexplicable tormenta desatada en una jornada que se intuía plácida, emergió Militao, que se sobrepuso al mal partido de David Alaba —todos tenemos un mal día de vez en cuando— y se multiplicó para hacer su trabajo y realizar coberturas hacia la banda derecha cuando Dani Carvajal desconectaba y regalaba metros a su espalda.

Alaba y Militao

No fue el encuentro más llamativo ni espectacular de Militao. No fue una de esas tardes que invitan a un recopilatorio con intercepciones, salidas de balón majestuosas y velocidad al corte. Pero sí vimos un Militao con capacidad de liderazgo, regularidad y un saber estar que le vino de perlas al Real Madrid ante un Shakhtar que estuvo muy cerca de amargar la tarde del gol mil —y uno más— del equipo blanco en la Copa de Europa.

La temporada 'Post Sergio Ramos-Varane' no es fácil y tampoco podemos pedir que Militao y Alaba rindan al nivel que el camero y Rapha nos brindaron durante tantos años. Sin embargo, podemos darnos con un canto en los dientes viendo que la sociedad funciona nada más conocerse y que Militao —el menos fuerte sobre el papel— es capaz de sostener al equipo cuando todos los demás parecen dormidos.

 

Fotografías Imago.

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