Sí, sí. Hay consenso: el Barça jugó mal. Apunten la fecha: 09-10-2022. Histórico. Como cuando pisamos la luna. Descubrimos América, penicilina y viagra. Papi Nadal dio su primer raquetazo. Historia. El 09-10-2022 el Barça jugó mal. Oh.
Acabé admitiéndolo tras escuchar y leer a expertos desencajados, el rímel corrido, pura zozobra. No sé… Será por haberlo escuchado tanto que a mí nunca me parece que el Barça juegue mal. Tendrá días menos buenos, pero mal… Suponiendo que sea verdad, que no jugó bien, ganó y eso debería animarle y mucho. El Madrid, jugando mal, incluso muy mal y hasta fatal, ha ganado cinco de las nueve últimas Copas de Europa. Ojo.
Igual se le está pegando y le mete cuatro al Inter dando tres pases seguidos una vez en la primera parte y otra en la segunda. Lo que llevan haciendo Benzema, Kroos, Modric y esas gentes todo este tiempo. Veremos. Eso sí: recen conmigo pensando en el miércoles, la visita al Camp Nou del séptimo clasificado de la llamada Serie A. 15 puntos sobre 27 posibles. 9 partidos, cinco victorias, cuatro derrotas. No, no ha empatado todavía. Se le ocurre hacerlo pasado mañana y tenemos un lío deportivo y clínico. Los expertos están en un sinvivir: sale Lautaro, enchufa y el riesgo de perderlos, el partido y a mucho experto, sería enorme. Dios no lo permita.
Sí, sí. Hay consenso: el Barça jugó mal. Apunten la fecha: 09-10-2022. Histórico. Como cuando pisamos la luna. Descubrimos América, penicilina y viagra
Antes, el Barça se fue de asamblea, casi nueve horas. No está pagao. Cuando Núñez duraba parecido, pero era otra cosa. Un día nos contó que iban a homenajear a la tenista Arantxa Sánchez "Macario". Y otro, tras haber comprado el pabellón del Picadero —legendario club de baloncesto—, que lo habían hecho porque al ‘soci’ le gusta tener un picadero. Hay audios, imagino.
Pero bueno. Más allá de los asuntos propiamente culés, su presidente hizo una defensa de la Superliga que ni Florentino. Vamos, que bien podría haberle redactado esa parte de su discurso. No, no les voy a marear con el asunto, lo que sí digo es que ese torneo sería la gran solución de los males azulgrana si atendemos al dinero que en su día nos contaron recibirían los clubes de llegar esa competición. Un invento o así del Madrid. O sea, lo de siempre: si hubiese sentido del humor, el domingo, antes de Der Klassiker, Laporta le ponía a Florentino el escudo de oro y brillantes del Barça. Y a jugar.
A todo esto, el Madrid ganó en Getafe un partido que marca Militao y pitan el final y los muchachos, todos, se habrían ahorrado hora y media de andar de acá para allá. El Geta hizo lo mismo empezando el partido 0-1 —encajó a los tres minutos— que de haber seguido empatado a la media hora. Llevamos dos derbis madrileños y mi impresión ha sido la misma: sólo podía ganar el Madrid. En el Metropolitano y en el Coliseum.
Y sí, el domingo, Madrid-Barcelona. ¿Quién ganará? El que juegue peor
El Real se marcha a Varsovia con la noble intención de ganar y alcanzar su clasificación virtual para los octavos. Que será total, la clasificación digo, si a Celtic y Leipzig se les ocurre empatar. El Madrid tendría 12 puntos y 4 los otros perseguidores. Y como quedarán seis por disputar, y el que más podría llegar a los 10, el Madrid con 12… No sé si me explico.
Y después llegará el sorteo y quizá vuelva a tocar el PSG, me encantaría. Y luego, el Chelsea. Me volvería loco. Y después, ¡el City! El colmo. Claro, que puede pasar otra cosa. Que este año, en octavos le caiga al Madrid el Eintracht y luego... Paro, paro. No habría sales en el mundo para arreglarlo.
Y sí, el domingo, Madrid-Barcelona. ¿Quién ganará? El que juegue peor. Ah, para terminar: solo recuerdo una cosa ciática parecida a la de Courtois. La de mi añorada abuela a sus 85 años. Le dábamos Linimento Sloan, el del señor aquel con bigote, una pastilla y calor. En una semana daba saltos. ¡Qué cosas!
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Buenos días. Esperamos que nos respetéis: somos culés. #felizlunes
Han hackeado La Galerna. En realidad no somos culés. Aprovechamos para pedir disculpas a todos los madridistas que se hayan podido sentir ofendidos por lo que sólo era una broma, digo un hackeo. No solamente hemos sido hackeados, sino que además ha sido en broma. Doble giro de timón para estar seguros de no haber sido malinterpretados.
Agradecemos en todo caso el apoyo de nuestros amigos de Bernabéu Digital, que nos han mandado el siguiente mensaje: “Nosotros también somos culés. Contemos ya lo nuestro a nuestros respectivos lectores: La Galerna y Bernabéu Digital van juntos al Spotify con frecuencia”. Ellos también se disculpan. No son del Barça. En su caso ha sido una simple broma creyendo que nosotros estábamos de broma también, cuando en realidad habíamos sido hackeados. Y estábamos de broma.
Líbrenos Dios a Bernabéu Digital y a nosotros no solamente de ser culés, sino de reírnos de los culés gastando una broma sobre el hecho de ser culés. No queremos ofender a los madridistas pero mucho menos aún a los culés. Bueno, en realidad no odiaríamos menos ofender a unos que ofender a los otros. Dejémoslo en que aborreceríamos ofender a quien sea, no vaya a sentar mal a los unos que prioricemos el mandato de no ofender a los otros por encima del de no ofenderles a ellos.
Hay que tener un cuidado tremendo con los hackers. Un poco menos que el que hay que tener con la obsesión por lo que digan sobre ti, pero mucho cuidado en todo caso.
Aclaremos con prontitud: nada más lejos de nuestra intención que faltar al respeto a los hackers. Por su culpa nos detesta ahora mismo la práctica totalidad del madridismo por creernos barcelonistas, y la globalidad del mundo azulgrana por considerar que nos estamos riendo del hecho de serlo. Pero no les culpamos, no, no, no. Son cosas que pasan. No somos hackerófobos. Y si no preguntad por ahí. Tenemos muchos amigos hackers, de todas las adscripciones futbolísticas también, si bien no es ningún secreto que la gran mayoría de hackers son del Levante. No nos preguntéis por qué pero es así, de igual manera que la inmensa mayoría de los taxistas son del Atleti. Dado que ya hemos expresado nuestra máxima estima hacia el gremio de los hackers, concluimos que no hará falta hacer lo propio con respecto a los taxistas y los del Atleti, si hubiere alguna diferencia entre ambos.
Pedimos disculpas si hemos ofendido a los enemigos de las generalizaciones. Por supuesto que no todos los taxistas son del Atleti. Hace poco, un taxista madrileño llevó a Jesús Bengoechea de Callao al barrio del Pilar y se mostró entusiasmado al reconocerlo, si bien lo confundió con Paul Tenorio. No pretendemos agraviar a Paul, simplemente consignamos, desapasionadamente, el error del conductor.
Por cierto que, por si no lo sabíais, La Galerna y Bernabéu Digital tienen sus sedes frente a frente. El otro día, en medio de la jornada laboral, una cámara intrépida captó cómo se abría de golpe la persiana de la ventana de Jesús Bengoechea y cómo este empezaba a berrear, desgañitándose: “Malditos culés, salid de vuestras madrigueras, os aseguro que seréis mancillados en el Clásico”. Preguntados por la propia Galerna, ninguno de los miembros del consejo de redacción de Bernabéu Digital se declaró enojado por esta comportamiento, que fue atribuido a “la tradición”. Con esto no pretendemos hacer de menos a las tradiciones ni a las persianas.
En todo caso, hemos de informaros de que no sólo La Galerna ha sido hackeada. El resto de publicaciones deportivas de España también.
Sport, por ejemplo, ha sido hackeado por José Mourinho. Lo que nos hace llegar a tan tremenda conclusión no es solo el brutal resultadismo del titular (“Líderes al Clásico”, sin al parecer importar un carajo el pésimo juego con el que se aferran al liderato a pesar de que van de inventores del fútbol), sino el título del artículo de Rubén Uría del que se nos informa en la barra superior. “Griezmann: ¿por qué?” ¿Pur qué, Griezmann? No cabe la menor duda, a juzgar por el acento inequívocamente de Setúbal que trae hoy esta publicación, de que ha sido hackeada por The Special One, aunque al final sea una portada que no tenga nada de especial.
Mundo Deportivo, a su vez, ha sido hackeado por la Hoja Parroquial del Padre Apeles. Estas referencias a cuestiones místicas como milagros, esas ascensiones a los altares a Ter Stegen, no dejan lugar a las dudas.
As, por su parte, ha sido hackeado por Sport. De otro modo, no se explicaría que un diario universalmente conocido por su madridismo dedique su portada entera a Pedri y su simpático gesto de las gafitas. “Bajo mínimos”, titula Sport bajo la apariencia de As, y tanto si es uno como si es otro nos preguntamos si, tratándose de Pedri y el frío que pasó en aquella traumática prueba en Valdebebas, no habría sido más propio titular “Bajo cero”.
Marca, al fin, ha sido hackeado por Gareth Bale. La venganza de la hernia es un plato que se sirve frio, no tan frío como aquella mañana de Pedri en Valdebebas pero casi.
Y esta es la situación. Os iremos informando a medida que se vaya recuperando la normalidad.
Pasad un buen día.
¡Hola, Galernautas!
Todos sabemos que el Real Madrid no va a tener problemas para superar su 27ª fase de grupos en la Copa de Europa, es el único conjunto que ha conseguido pasar a la fase KO del torneo siempre que lo ha jugado (por algo es el Rey de Europa, señoras y señores) y todos sabemos también que pasar a octavos de final como primero de grupo produce un doble efecto; por un lado evitas a los primeros de los demás grupos, que casi siempre son los mejores y, por otro, sabes que el partido de vuelta lo juegas en tu casa, factor que, añadido a que tu estadio es el Santiago Bernabéu, produce la sensación de pase a cuartos de final con relativa facilidad. Pues bien, para conseguir estas dos ventajas es necesario ganar en Varsovia el miércoles a nuestros amigos ucranianos. Si me apuráis, la victoria tiene un tercer beneficio, que no es otro que el de dar tranquilidad al equipo en vísperas del Real Madrid-Barcelona de liga (para mí el clásico del fútbol español es el enfrentamiento entre Real Madrid y Athletic Club) y en semivísperas del Mundial. O sea, los partidos quinto y sexto de la fase de grupos nos los podemos tomar con más calma dentro de la responsabilidad de ganar por ser quienes somos y porque 2,8 millones de euros bien valen un esfuerzo. Ganar el miércoles supone todo esto y, para ganar, aparte de seguir en la senda del juego actual, hay que afinar la puntería, cosa que estoy seguro que se va a producir. Por cierto, de Laporta y sus declaraciones sobre la Superliga hablaré en la previa del domingo. Ahora unos datos del partido y, como siempre… ¡HALA MADRID!
Desde la temporada 2017/18 el Real Madrid no enganchaba cinco victorias consecutivas en la competición. Ganar en Varsovia consolidaría una racha importante rayando lo histórico.
Aquí sí, aquí estamos ante la mayor racha de partidos en Copa de Europa sin cosechar un empate, ya que en los últimos 17 encuentros sólo se ha dado la victoria o la derrota. Nunca había pasado algo así en el Real Madrid.
20 partidos contra equipos ucranianos
El enfrentamiento entre el Real Madrid y un equipo de Ucrania ya empieza a ser más o menos habitual en competición europea, ya que el partido del martes será el vigésimo de esta guisa. Los 19 anteriores se han saldado con el siguiente balance: 10 victorias, 6 empates y 3 derrotas, con 39 goles a favor y 22 en contra.
Si miramos el dato con frialdad no dice mucho, pero si lo vemos con perspectiva, hay que sacarse el sombrero. El Real Madrid va a jugar el martes su partido número 270 de competición europea como visitante. Ya le gustaría a cualquier equipo de Europa jugar 270 partidos en competición internacional, como para no admirar que se llega a esta cifra sólo jugando en campo contrario. Un hito en la historia del fútbol europeo. El balance en los 269 anteriores es de 104 victorias, 62 empates y 103 derrotas, con 399 goles a favor y 359 en contra, con lo que el primer gol del equipo en Varsovia será histórico.
Sigo “moscatel” con eso de que nos piten novatos en la competición, pero sigo pensando que es ahora, que en la fase KO nos pitarán los mejores, esperemos. El caso es que a Varsovia han enviado al israelí Orel Grinfeel, que nunca ha arbitrado al Real Madrid.
1.- El FK Shakhtar Donetsk militó por primera vez en Copa de Europa en 2004
2.- El Shakhtar Donetsk fue fundado en 1936, en el seno de la Unión Soviética.
3.- El Shakhtar Donetsk ha ganado 13 veces la liga ucraniana, 17 veces la Copa de Ucrania, 4 veces la Copa de la Unión Soviética, 9 veces la Supercopa de Ucrania, 1 vez la Supercopa de la Unión Soviética y en 2009, la Copa de la UEFA.
4.- Actualmente, el Shakhtar Donetsk es segundo en la liga ucraniana con 13 puntos, a dos puntos del SC Dnipro.
5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 4 victorias y 1 empate.
6.- El croata Igor Jovicevic sólo se ha enfrentado al Real Madrid en el partido de ida.
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Y si no fuera porque no conviene que el título le desborde a uno el ojo de cabo a rabo, a mi entrada debería precederle aquel aullido de tiranuelo en apuros que, hace ya catorce años y muchísimos más kilos, precedió al exabrupto original: “que no los embauquen, que no los engañen; no caigan en la trampa”.
Porque sí, amigo/a/e madridista, a ti también, aunque ahora lo niegues, aún en éxtasis tras el exorcismo del pasado martes en el Giuseppe Meazza, te lleva recorriendo el espinazo un escalofrío de miedo desde que la última palanca cayera sobre nuestras cabezas. Y es normal, tampoco nos mortifiquemos. Dejando de lado la prensa catalana, cuyas redacciones hace tiempo que sustituyeron la tinta por la vaselina, en estos últimos dos meses, los principales medios capitalinos y los más avezados youtubers madridistas no han hecho sino validar, cuando no loar, semana tras semana el proyecto culé hasta el punto de situarlo solo a golpe de puntita del antagonista merengue. Que si Xavi es un proyecto de gran entrenador (“prospecto”, en español, es lo que viene con las medicinas, queridos comunicadores de banda ancha); que si Pedri es indiscutiblemente el único top 20 mundial junto con “Lewi” (mátenme) del que disponen; que si Raphinha juega en la selección de Brasil, ergo, será bueno; que si Ferrán Torres no vale 60 millones, pero es un gran jugador; que si para la UCL tal vez aún no les dé, pero desde luego sí que les da para las competiciones locales, etc. Pues bien, estos y otros muchos lugares comunes se expelen desde hace dos meses en medios de claro color madridista a diario, en un esfuerzo por taparse/taparnos la herida o el agujero por el que se nos meten todos los miedos.
Dejando de lado la prensa catalana, los principales medios capitalinos y los más avezados youtubers madridistas no han hecho sino validar, cuando no loar, el proyecto culé hasta el punto de situarlo solo a golpe de puntita del antagonista merengue
¿Y es para tanto? No, no lo es. Por supuesto, excusatio non petita, ha de admitirse que es un tanto oportunista escribir un texto de este cariz días después del enésimo batacazo europeo de nuestros entrañables enemigos, pero si os confesara, romanos, que solo el apremiante deber de mi imperio doméstico me impidió redactarlo antes de la victoria del Barcelona contra el Mallorca, no me creeríais. Así que seguiré como si no os escuchara.
En primer lugar, lo de LaLiga. 6 victorias y 1 empate para un total de 19 puntos sobre 21, con una diferencia de goles entre convertidos y encajados de +18. Impresionante. En datos macro, así a lo gordo, los mejores del verso, del universo y del metaverso. En los micro, sin embargo, ya suena ese argh que a partir de los 35 hacemos cada vez que nos sentamos o nos levantamos del sofá y que, como uno de estos días demostrará la ciencia, marca el inicio de la vejez. Y en este escrutinio, esta cirugía burda de la estadística, al alcance de un cabestro como el que esto escribe, comprobamos que S. M. F.C. Barcelona, monarca de las posesiones y príncipe de los estilos, ha derrotado, de más poderoso a menos, al 7º, 12º, 15º, 17º, 19º y 20º clasificados de la liga española, mientras que, en memorable desempeño, fue capaz de arrancarle, ¡Oh Xavi!, un agónico empate al 10º. Homérico, sin duda. En cuanto a la UCL, el Barcelona ha sido derrotado por las peores versiones de Bayern e Inter de los últimos 5 años (siendo la del Inter ya bien mala de antes) y, ojo, goleó sin piedad al campeón de la liga checa, un equipo temible que, en su nombre, conjuga éxito y cerveza, como es mi propio caso, sin ir más lejos. Sinceramente, madridistas que no sois yo, me retracto: entiendo vuestras reservas, cuando no, directamente, vuestro pánico.
Segundamente, lo de Pedri y Gavi, que riman en cursinante con Lewi/Geri/Sergi/Busi y Frenki. Estos dos genios del fútbol mundial no arrancan, por estropear a Víctor Hugo Morales. O al menos a mí me lo parece. A la prensa y, ay, a la youtuberada madridista les parece otra cosa. Según ellos, el uno ha arrancado tanto que ha llegado hasta situarse entre los últimos 20 jugadores del mundo, a 20 pies de la cima; y el otro, aunque no tan fulgurante, ya es asumido en Barcelona y Selección como se asume lo inevitable: así sin más. Sin embargo, los datos matarrelatos dicen otra cosa. Pedri, que es el canalizador del fútbol blaugrana, el puente entre la orilla de Busquets y la de Lewandowski, que juega más cerca del área contraria que de la propia, lleva 1 gol y 0 asistencias. Nunca en la historia de Transfermarkt el cambio de gol por millón de euros ha estado más barato, señora. Por su parte, Gavi, que en LaLiga es fiero león, pero en la UCL gatete de biberón, lleva uno menos en lo que de único se puede llevar menos cuando con Pedri se compara. A su vez, 120 millones+billetes de avión ilimitados a las islas Caimán más tarde, Ferrán y Raphinha han marcado 1 gol entre los dos y, también entre los dos, han sumado otras apabullantes 0 asistencias. Teniendo en cuenta que los principales de los llamados a dar el —propagandas aparte— verdadero salto de calidad en el equipo son Kounde, Araújo y Ansu Fati y que, por desgracia, los tres parecen incapaces de mantenerse sanos más allá del 70 por ciento de los partidos de cada temporada, el futuro, a mí que escribo desde el rencor y el prejuicio, se me antoja, si no tenebroso, al menos sí inquietante. Pero no el nuestro, amigos madridistas; el suyo. Repito: el suyo.
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Buenos días, amigos. Tras la debacle, la hecatombe, la catástrofe, el desastre apocalíptico del empate frente a Osasuna en el último partido de Liga, el Madrid volvió a ganar en la competición de Tebas. Bien es cierto que después de aquel tropezón imperdonable frente a los navarros los blancos encarrilaron frente al Shakhtar el pase a octavos de la Champions, pero eso carece de importancia, ¿qué es la Champions comparada con la Liga? El Barça es el que va bien, como una bala en la competición española, la que más le gusta junto a la Copa de Su Majestad el Rey. Nada supone que la Xavineta descarrilara frente al Inter entre semana por enésima vez en ese torneo europeo que no siempre gana el mejor. Minucias. Donde esté un Barça 4 – Cádiz 0 a las dos de la tarde con el cuerpo indeciso entre el aperitivo y la comida que se quiten todas la champions ganadas del mundo.
Como decíamos, el Madrid volvió a ganar, desde el principio se apreció que los de Ancelotti no tenían ganas de tonterías y deseaban encarrilar el partido pronto. Y así fue, ya que a los tres minutos Militao ya había marcado el 1-0. Como escribe Andrés Torres en su crónica del encuentro, “resultó que al final prácticamente todo sucedió en tres minutos”. No le falta razón, porque aunque es indudable que el encuentro tuvo mucha más historia, esos tres minutos condensaron el espíritu del mismo: en el primer minuto, exhibición defensiva de Militao; en el segundo, patada impune de Damián Suárez a Vini; y en el tercero, gol de Éder. Salvo el gol, el resto se fue repitiendo cíclicamente durante todo el partido.
Especialmente sangrante es que los colegiados y quienes tienen ascendencia sobre ellos sigan permitiendo que los Maffeo o Raíllo de turno frenen a golpes por sistema a Vinícius sin consecuencias disciplinarias. Ayer el encargado del trabajo sucio fue Damián Suárez, que es tan aplicado que hasta propinó una patada a Camavinga además de las encomendadas a Vini. Qué empleado tan obediente, hace incluso más trabajo del exigido. Y sin quejarse.
El responsable no es Damián, ya lo sabemos, es quien se lo permite. Ayer, Mateu Lahoz, cuyo desempeño Alberto Cosín calificó de timorato y blandengue (©El Fary).
Ya sabéis que en España está permitido pegar a Vini, incluso habrá quienes lo defiendan alegando que se trata de una tradición instaurada por el ser vivo aquel del filial atlético que mordió la cabeza a Vinícius nada más aterrizar en Madrid y que forma parte del acervo cultural, por lo que está de más erradicarla. Mateu puede que piense igual, y tal vez fuera ese el motivo por el que abandonó sus obligaciones en el apartado disciplinario. Sin embargo, sí anduvo diligente a la hora de corregir decisiones favorables al Madrid. No dudó en anular el penalti a Vinícius y el gol de Rodrygo por haber salido el balón y fuera de juego respectivamente. Creemos que en estos dos casos acertó y honestamente nos alegramos por ello, pero no deja de llamar la atención que se acierte hacia donde interesa acertar.
El diario As dice que el Madrid ganó a medio gas al Getafe porque tenía la cabeza en el clásico. Más que en el clásico, el hecho de no vaciarse físicamente frente al conjunto azulón se deba más a que sin cabeza no se pueden ganar competiciones importantes. El calendario es grotesco debido, entre otras cosas, al mundial de corrupción y muerte de Catar, por lo que tampoco parece muy inteligente agotarse hasta el extremo cada partido, por mucho que el cuerpo nos pida siempre más. Hecho no incompatible con la crítica ante la falta de acierto a la hora de materializar ocasiones o cualquier otro aspecto mejorable del juego blanco.
Marca sigue la senda de As y titula “Al tran tran”. También destaca un aspecto importante del partido, es el primero en el que el Madrid no recibe ningún gol, hecho que se encontraba en el debe de los de Ancelotti desde el comienzo de la temporada. Tras dos partidos en los que Lunin recibió gol en el único lanzamiento a puerta recibido, ayer repelió un peligroso tiro del Getafe y logró dejar la puerta a cero.
Mundo Deportivo lleva en su portada a uno de los jugadores que el Barça quiso quitarse de encima con actitudes aviesas: Frenkie de Jong. Ahora, por arte de magia, aquel acoso veraniego no sucedió y el futbolista es tan bueno que hasta lo sacan en portada resaltando que regresa.
Hay un hecho que no recogen las portadas, se trata de unas declaraciones de Laporta EL 30 DE MARZO que salen ahora. El activador de palancas mayor del reino dice que cansaría jugar siempre entre los grandes clubes, refiriéndose a la Superliga. Está comprobado además que las palabras de Laporta son ciertas, nadie soporta las eliminatorias de Champions después de la fase de grupos, la gente acaba harta de ver un City-Bayern o un Madrid-Chelsea. Es mucho mejor seguir consumiendo 16 partidos cada tres días del tipo Getafe-Girona a las dos de la tarde en fin de semana o a las diez de la noche en día laborable.
Sobre la manera de actuar de Laporta, ya sabemos cómo es.
Os dejamos con la portada de Sport, que sigue al tran tran con lo suyo.
Pasad un buen día.
Uno de los principales errores que suele cometer cierta clase de optimistas antropológicos, con fe ciega en el indiscutible progreso que conllevan sus proyectos e ideas, es la subestimación de la opinión pública respecto a los mismos. En la vida, las benéficas consecuencias de una iniciativa muchas veces no constituyen suficiente argumento como para que la gente la abrace con entusiasmo. Por no hablar de que, casi siempre que se efectúa un escudriñamiento minucioso, los beneficios que el promotor defiende como universales generalmente no son tales. Pero incluso aunque verdaderamente lo fuesen: eso no soslaya la necesidad de explicarlos y en última instancia asumir que la opinión pública supone un examen que hay que aprobar ineludiblemente. Esto no debe entenderse como una defensa cerrada de la capacidad racional del pueblo: perdería la cuenta si hubiera de enumerar las ocasiones en que han naufragado grandes propósitos en los arrecifes de la cerrazón mayoritaria. Se trata, simple y llanamente, de constatar una realidad. Por resumirlo unamunianamente: para vencer de verdad, hay que convencer.
Personalmente, a día de hoy albergo ciertas dudas respecto al proyecto de la Superliga. Admito, eso sí, que presenta ventajas inobjetables
Personalmente, a día de hoy albergo ciertas dudas respecto al proyecto de la Superliga. Admito, eso sí, que presenta ventajas inobjetables, y reconozco que, en un contexto tan delicado como el que ha traído la pandemia al fútbol, el debate posee un cariz oportuno. Salvar a muchos clubes de la quiebra con la inyección económica prometida, ganar en transparencia en la gestión, constituir un contrapoder frente al absolutismo de la FIFA y la UEFA, racionalizar el calendario, posibilitar un espoleo para el deporte femenino, reducir las desigualdades derivadas de los clubes-estado con un Fair Play Financiero digno de tal nombre… No son razones menores. Incluso podría hacer un esfuerzo, taparme la nariz y obviar desventajas como la probable saturación por exceso de partidos del siglo, una posible norteamericanización del deporte con la consiguiente merma de sensación de comunidad o el fastidio de tener que adaptarnos a los gustos de esa hiperexcitada Generación Z, la cual parece necesitar siempre constantes estímulos visuales para conseguir mantener la concentración en algo más de cinco minutos. En mi opinión, todos estos peros podrían más o menos corregirse con un formato pulido, y en cualquier caso se trata de futesas insignificantes comparadas con el auténtico problema. La propuesta inicial de la Superliga nació con una característica que provocaba que la batalla de la opinión pública estuviese perdida antes de darse: su condición cerrada. Ya podía venir acompañada de todos los parabienes anteriores, y hasta de la cura del Covid-19 y del cáncer, que la derrota en el relato estaba garantizada.
Quien piense que exagero, me temo que no ha entendido del todo cómo se vive el fútbol en Europa. Para los hinchas de un club, el balompié no es equiparable a la Fórmula 1 o al tenis, donde los protagonistas son más o menos efímeros. Ser de un equipo se trata de un sello particularísimo, una vinculación a una entidad con historia y con futuro, un signo de identidad indeleble, un acompañante vital que marca y a veces hasta influye en el modo en que uno se cuenta a sí mismo cómo funciona el mundo, por ridículo que parezca y por enfermizo que resulte. Esa identidad tan arraigada tiene sus consecuencias: hace que valores y creencias que uno sigue en su vida cotidiana se entremezclen con su visión de lo deportivo. Y, de todos los valores dominantes actuales, la fe —justificada o injustificada, da igual— en la meritocracia se trata del puntal decisivo que mantiene en funcionamiento nuestra civilización. De manera que una competición cerrada y estamental, en la que los papeles estuviesen repartidos de antemano, supone un torpedo demoledor, un ataque desmedido que la opinión pública no está preparada para aceptar. Atacar las aspiraciones de crecimiento de los clubes equivale simbólicamente a limitar las aspiraciones de crecimiento de las personas, y en el fútbol esa identificación se produce más fácilmente que en cualquier otro ámbito. Resulta irrelevante que el techo de cristal esté colocado mucho más alto de lo que racionalmente alguien vaya a alcanzar en su vida: la mera existencia de ese techo constituye un agravio intragable para la mayoría. Lo que ha sido astutamente aprovechado por los mandamases de la UEFA y la FIFA para ganarse el favor de las masas, a quienes poco importan todas sus tropelías y chanchullos a cambio de no perder el paradigma de la potencialidad infinita, el sueño americano tantas veces versionado en distintos eslóganes publicitarios: “puede que sea difícil, pero confía y trabaja y a lo mejor lo consigues”.
La opinión pública, en el fútbol y en la vida, suele encontrarse dispuesta a perdonar las puñaladas reales a sus condiciones materiales, pero no las puñaladas simbólicas a sus aspiraciones
A la espera de la próxima sentencia por parte del tribunal europeo, los promotores de la Superliga permanecen en un discreto stand by. Sin embargo, al tratarse de figuras muy inteligentes, algunos se han percatado del Zeitgeist imperante y dejan entrever una modificación en la estructura de la competición. En los bosquejos que se filtran muy superficialmente ya se habla de, como mínimo, dejar un conjunto de plazas abiertas cada año, dispuestas para ser ocupadas según los méritos de la temporada previa. Resulta muy lúcida su rectificación. Sin ella, me temo que poco importaría que insistieran en el resto de virtudes mencionadas antes, que señalasen la pendiente cuesta abajo a la que se asoma el inflado fútbol o que se desgañitasen con la certeza de que las nuevas normas de la UEFA, relajando el Fair Play Financiero, aumentan las desigualdades y reducen las posibilidades efectivas de competir contra quien más tiene. La opinión pública, en el fútbol y en la vida, suele encontrarse dispuesta a perdonar las puñaladas reales a sus condiciones materiales, pero no las puñaladas simbólicas a sus aspiraciones. Sobre las consecuencias de esta terca actitud social también podrían correr ríos de tinta, ciertamente. Pero si algo me ha enseñado la experiencia es que los charcos, si acaso, de uno en uno. Ustedes disimulen.
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11 de 12, sin Benzema pero con Militao.
El partido fue bastante aburrido, como todos los que jugamos en Getafe, al menos que yo recuerde. No debe ser fácil jugar contra el Getafe, ni para el Madrid ni para nadie, de ahí el tiempo que llevan en primera.
Me gustó cómo juega Luis Milla Jr., bastante mejor jugador que su padre, por lo que vi. Sin embargo, el fútbol ha evolucionado tanto como cualquier otro deporte y mientras al padre le dio para jugar en Madrid y Barca, al hijo le da para el Getafe siendo bastante más completo, a mi juicio.
Para esta columna he elegido este título tan freudiano porque vi un tótem, Militao, quizá el mejor defensa del mundo desde que Van Dijk se lesionó
Para esta columna he elegido este título tan freudiano porque vi un tótem, Militao, quizá el mejor defensa del mundo desde que Van Dijk se lesionó. Y un central que juega mejor cuanto mejor es el rival. Defensa para el Madrid muchos años, vaya. El gol es una anécdota en su partido, estuvo inmenso contra un Getafe que difícilmente atravesaba la línea de Camavinga y Tchouaméni, como para poder rebasar a Militao después.
El día que expulsan a Ramos por hacer una “jaimitada”, el Madrid tiene que descartar un jugador entre Rüdiger, Alaba, Militao y Mendy porque le sobran defensas de categoría. Soberbia gestión de la directiva en este punto.
Y, por último, vi el tabú que supone sacarle una amarilla al lateral que cubre a Vinicius cuando le hace falta. Jamás vi tanta condescendencia con los laterales derechos de la liga como la que veo este año. De 30 faltas que ha recibido Vinicius, sus laterales solo han recibido dos amarillas, Mallo y Maffeo. La estadística es sonrojante pero es lo que quiere la Liga de Tebas y de Roures, no encuentro otra explicación.
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Arbitró Antonio Mateu Lahoz del Comité valenciano. En el VAR estuvo Medié Jiménez.
En el túnel de vestuarios antes de salir al campo el valenciano debió de decirle a Damián Suárez que tenía happy hour and half en la que repartir impunemente y no ver amarilla. En el 1' ya dejó una patada a Vinicius para marcar territorio. En el 25' derribó al brasileño cuando le había regateado. En el 29' fue Camavinga el destinatario de una entrada abajo. Y en el 34' le dio un golpe a Vinicius en la cara al trazar un desmarque el delantero. No pudo ser más pusilánime Mateu. La otra jugada a destacar fue el penalti anulado sobre Vinicius en el 41' al comprobar el VAR que el cuero salió por la línea de banda unos instantes antes.
El segundo acto se inició donde lo dejamos. Quinta falta de Damián en el 51'. Seis minutos más tarde, se anuló un gol a Rodrygo que partió medio metro adelantado según la línea del VAR. Lo último destacable fue una amarilla perdonada a Ünal por agarrar a Carvajal sin opción de jugar el balón, una piscina de Djené en el 92' cuando el lateral blanco no le roza y sí, queridos, la sexta falta de Damián al empujar a Vinicius en el 93'.
Mateu Lahoz, TIMORATO y BLANDENGUE (©El Fary).
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Lunin (7)
Serio, seguro. Buena estirada.
Carvajal (7)
Bravo, corajudo. Punzante arriba, eficaz atrás. Nos hizo contener el aliento con el pasmo de Djene en el área merengue en tiempo de descuento.
Militao (10)
Imperial. Modo Legendario.
Rudiger (6)
Notable, pero sin alardes.
Alaba (6)
No tan profundo como cabría esperar.
Tchouaméni (6)
De menos a más. Ancla y pulmón.
Camavinga (5)
Discreto.
Modric (7)
Sin Kroos, fue el faro del fútbol del Madrid.
Valverde (7)
Su energía es imprescindible.
Rodrygo (6)
El Hombre Invisible. De más a menos.
Vinicius Jr (7)
Dejó destellos que valen una entrada. Se fue apagando.
Nacho (-)
Sin tiempo.
Asensio (-)
Sin tiempo aunque con muchas ganas.
Mariano (-)
Cuando sale a jugar Mariano uno ya sabe que es la hora bruja.
Ancelotti (5)
Volvió a recordarnos a ese viejo Carletto que masca muchos chicles y no hace ni un cambio. Voto de confianza para Camavinga a destacar. Hazard, muy pero que muy al este del Edén.
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Presión alta. Bloque bajo. Marcaje al hombre. Zona mixta. Contra el Madrid vale todo. Incluso artimañas que harían palidecer al jardinero Hernández como dejar el césped alto. Bromeaba a este respecto Antonio Carlavilla, segundo de Quique Sánchez Flores, en los prolegómenos del encuentro. “La hierba crece muy rápido al sur de Madrid”. Y así nos esperaba el vecino en el Mato Grosso de Getafe, agazapado bajo la hierba alta, cual velociraptor azul, hambriento de merengue. Un viejo truco del sobrino de La Faraona.
Resultó que al final prácticamente todo sucedió en tres minutos. En el primero, Militao desbarató un contraataque evidente de Damián Suárez sin necesidad de astillar espinillas. En el segundo, el propio Damián Suárez sacó a pasear el Tomahawk sobre la tibia de Vini. Al tercero, voló Militao a la salida de un córner lisboetamente botado por Modric para abrir la lata en el Coliseum de imponente testarazo. Por allí andaría también Damián Suárez.
El gol despertó unos instantes fantabulosos del Madrid con los jóvenes brasucas haciendo la de los gemelos Derrick en Campeones. Emulando a Luka, Vini intentó un pase con forma de parábola con el exterior al que Carvajal no llegó por centímetros, jugada fantástica que intentaría repetir poco después con Fede que llega a casi todas. Esta fue casi.
Un despliegue que recordó al vendaval del que no se sabe cómo salió moribundo pero vivo el Shakhtar en el Bernabéu y cuya guinda colocó Vinicius con un CAÑO —así con mayúsculas— con pisadita incluida sobre Djené de las que acaban incluso por oír la llamada para llevar sotana. Frente a la tormenta, poco parecían oponer los de Sánchez Flores, más allá de Aleñá, ese archimago del balompié del que nos cacarearon tanto los juglares de la masía. Un 68% de acierto en el pase mostraron las estadísticas. A alguno le hubiera dado un telele por allí arriba.
Resultó que al final prácticamente todo sucedió en tres minutos
Sin embargo, como sucediera contra los de Donetsk, a los 21 minutos Mayoral estuvo a punto de no hacer amigos. No llegó por milímetros a un tiro cruzado que se perdió igual de cerca del poste de Andrey Lunin. Poco a poco viejos fantasmas ucranios parecieron hacer acto de presencia. El Madrid bajó el pistón y el Getafe, aun sin muchas ideas, comenzó a embarrar el partido. Un choque farragoso que nos sacó de su letargo con un trallazo desde la frontal de Tchouaméni que derribó a Domingos Duarte como un bolo, afortunadamente sin secuelas. Por un momento pareció una perfecta maniobra de distracción en tanto que Damián Suárez —quién si no— aprovechó la situación para soltar una picante carantoña en la cara a Vini, obviamente sin consecuencias. Pitaba Mateu.
La creciente agresividad azulona reanimó al Madrid que estuvo a punto de coronar una brillante jugada de toques precisos y veloces en un baldosín con un remate de cabeza de Rodrygo que atajó el portero con sufrimiento a los 38´.
Incluso en las postrimerías del primer tiempo, Mateu pitó un penalti por una flagrante segada dentro del área sobre Vinicius ¿Adivinan de quién?
Qué desperdicio, Lahoz. Pa´una vez que pitas uno bien y resulta que el balón se le había ido claramente a Vini por fuera de banda al inicio de la jugada.
Sin mayores incidencias, 0-1 al descanso.
Lahoz. Pa´una vez que pitas uno bien y resulta que el balón se le había ido claramente a Vini por fuera de banda al inicio de la jugada
Pareció leer Carles Aleñá esta crónica en los vestuarios y dio pistoletazo de salida al segundo tiempo con un latigazo desde la frontal al que tuvo que responder Lunin con una buena estirada a los 48 minutos. Toda una declaración de intenciones del Getafe que pareció rubricar poco después con tremendo balonazo bajo el ciruelo de Camavinga.
El Madrid replicó masticando más las jugadas, pero sin la chisposa velocidad del inicio. Demasiado lento, cual elegante paquidermo, la defensa del Getafe curtida en mil batallas no tenía demasiadas dificultades para contener las tibias acometidas blancas. Incluso cuando surgió la picaresca y Goes aprovechó con presteza y destreza un rebote para salvar con magistral vaselina la desesperada salida del portero y anotar el segundo, resulta que el VAR dice que es fuera de juego. Antes, para una vez que Mateu pita un penalti, ahora, para una vez que Ancelotti había celebrado efusivamente un gol.
El partido avanzaba sin reacción y sin sentencia. A trompicones, entre uno y otro equipo, con el Madrid aparentemente controlando el partido, pero, también, luciendo en ocasiones esa tan inquietante suficiencia por donde se escabullen las ligas.
Aun así, a poco menos de media hora para el final, el general Ancelotti decidió no mover sus piezas sobre el tablero. Sí lo hizo Sánchez Flores ordenando la entrada de otra Bota de Oro Made In La Masía, llamada Munir, y también Portu en lugar de dos muy desdibujados Aleñá y Mayoral. También entró la torre castillista Latasa.
Poco más que añadir ante el sopor que comenzaba a apropiarse del partido. Sólo Davide parecía insistir al suo papa en el banquillo para que animara tácticamente el encuentro. Se lo tomó con calma Carletto, tanto como sus once jugadores titulares listos para contemporizar el tiempo restante. Terreno peligroso, repleto de arenas movedizas que, sin embargo, en esta ocasión, el campeón si logró atravesar sin demasiados apuros. Y sin cambios hasta el 81´, momento en el que Nacho y Asensio entraron en lugar de un imponente Militao y un discreto Camavinga esta noche. En el 88´, la hora bruja, entraba Mariano por Goes.
En realidad, casi todo lo que tenía que suceder ya había sucedido en los primeros tres minutos.
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