Las mejores firmas madridistas del planeta

Después de la gloriosa exhibición de nuestro Real Madrid contra el Chelsea en Copa de Europa, toca volver a la amañada y corrupta competición doméstica, toca la liga y toca el Cádiz, el equipo de nuestros Álex Fernández, Víctor Chust, Negredo y el equipo de… Iván Alejo.

Sí, volvemos a enfrentarnos al equipo gaditano, que en nuestra propia casa trazó una persecución y cacería contra Vinicius en sucia connivencia con el negreirilla de turno. Es un partido extremadamente peligroso. No por lo incierto del resultado (que no es que me de igual, pero casi), sino porque el martes nos jugamos la vida en Londres y un contratiempo en forma de lesión de alguno de nuestros jugadores importantes puede resultar fatal para nuestros intereses.

Lo único que medianamente consuela es la designación de Gil Manzano para el silbato. El extremeño es de lo poco que se puede salvar del arbitraje patrio (es árbitro Élite UEFA) y es de suponer que cortará todo conato de peligro para la integridad física de los jugadores desde el primer momento.

Es un partido extremadamente peligroso. No por lo incierto del resultado, sino porque el martes nos jugamos la vida en Londres y un contratiempo en forma de lesión de alguno de nuestros jugadores importantes puede resultar fatal para nuestros intereses

A todo esto, el amigo Laporta va a comparecer en rueda de prensa el lunes. Por fin hablará el presidente del Negreilona FC sobre Negreira o… quizás no… quizás hablará de la conspiración que desde Madrit se cierne sobre el Negreilona FC y por extensión contra Cataluña, porque haciendo daño al club azulgrana hacen daño a Cataluña, porque en Madrit no pueden consentir que su equipo lleve una distancia tan considerable en liga y por eso sacan la información en estos momentos, que han sido objeto de una estafa continuada durante 20 años por parte del ínclito Negreira, que la culpa era del directivo muerto, que ellos pagaban al vicepresidente de los árbitros porque había que nivelar los favores arbitrales al Real de Madrit (Cristóbal Soria dixit) sabiendo que el pobre hombre no pintaba nada en el estamento arbitral (Negreira era un florero, como podemos demostrar), que todo es una patraña para desestabilizar la buena marcha culé, obstaculizar la operación del Espai Barça y que cuadruplicó el sueldo de Negreira en su primer mandato porque es un empresario ejemplar que trata muy bien a sus empleados.

Laporta rueda de prensa

¡Ah! Y que van a fichar a Messi, que es lo más grande del mundo mundial y de la galaxia sideral (panes et circenses p’al pueblo), que está deseando volver a Barcelona, su casa, la casa de todos los buenos, que va a hacer el esfuerzo de su vida y que, al igual que con Neymar en su día, no va a costar un duro al club, es más, si me apuran, puede afirmar que Messi volverá al Negreilona FC pagando, porque un culé es un culé, faltaría más.

Digo todo esto porque la rueda de prensa estará repleta de periodistas afines a la causa, de esos que han cobrado directamente del club o de esos medios que han sido regados de miles de euros en estos años por los del Espai, que habrán negociado y acordado las preguntas con el propio Laporta y las respuestas estarán medidas y concertadas. En una palabra, la rueda de prensa de este señor será un insulto más a la inteligencia de los aficionados al fútbol y de los ciudadanos en general, otra broma más de este personaje. Bueno, que al final me caliento como casi siempre, ahora, unos datos del partido y ¡Hala Madrid!

 

Recuerdos de aquel partido de Copa

 

La mayor goleada en partido oficial al Cádiz fue el 6-1 del 11 de febrero de 1987, en la vuelta de octavos de final de Copa, con goles de Butragueño (2), Hugo Sánchez (2), Pardeza y Michel. EN ESE PARTIDO, BUTRAGUEÑO MARCÓ UNO DE LOS MEJORES GOLES DE SU CARRERA EN EL REAL MADRID.

 

Y además, debutó

 

Hay que recordar que el ahora Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid debutó en el Real Madrid en un partido de liga contra el Cádiz en el que marcó dos goles para remontar y ganar el partido (2-3).

 

A Sergio González no se le da muy bien el Real Madrid

 

Sergio González se ha enfrentado 11 veces como entrenador al Real Madrid (6 con el Valladolid, 3 con el Español y 2 con el Cádiz) con un balance de 2 empates y 9 derrotas. Sergio González nunca ha ganado al Real Madrid como entrenador.

 

Benzema puede hacer historia

 

Nuestro Karim, si juega en Cádiz, alcanzará los SETECIENTOS (700) partidos con la elástica merengue sumando los encuentros oficiales y los amistosos, convirtiéndose así en el séptimo jugador en la historia del Real Madrid en alcanzar dicha cifra, después de Manolo Sanchís, Raúl, Casillas, Gento, Santillana, Sergio Ramos y Fernando Hierro. Casi nada…

Benzema, man of the match

Y Rodrygo, centenario en liga

 

Si juega el brasileño, alcanzará los 100 partidos de liga con el Real Madrid. Esperemos que sean muchos más los que dispute con la camiseta limpia y blanca que no empaña.

 

Datos del rival

 

1.- El Cádiz Club de Fútbol jugó por primera vez en Primera División en la temporada 1977/78. Actualmente es el 32º en la clasificación histórica del campeonato con 435 puntos.

2.- La actual es la 15ª temporada del Cádiz en primera división.

3.- El último ascenso del Cádiz a primera división fue la temporada 2020/21.

4.- El Cádiz quedó en la 17ª posición de Primera División la temporada pasada con 39 puntos.

5.- Sus últimos 5 partidos de liga los ha saldado con 1 victoria, 3 empate y 1 derrota.

6.- El Cádiz, en sus últimos 5 partidos como local en liga, ha ganado 3, empatado 1 y perdido 1.

7.- En sus últimas 5 temporadas en Primera División, Arteaga, Oliva, Macedo, Pavoni, Medina, Lozano, Sobrino y Lucas Pérez (1) son los goleadores del Cádiz al Real Madrid en liga.

8.- Jugadores del Cádiz que hayan jugado en el R. Madrid y le ha marcado gol en partido oficial: NINGUNO.

9.- Sergio González se ha enfrentado 11 veces como entrenador al Real Madrid 6 con el Valladolid, 3 con el Español y 2 con el Cádiz) con un balance de 2 empates y 9 derrotas. Sergio González nunca ha ganado al Real Madrid como entrenador.

10.- Los goleadores del Cádiz esta temporada en liga son: Lucas Pérez (4), Álex Fernández y Alcaraz (3), Negredo, Bongonda, Sobrino, Escalante y Sergi Guardiola (2), Víctor Chust, Ocampo, Roger y Chris Ramos (1).

11.- Actualmente, El Cádiz es 14º en la clasificación de la Liga con 31 puntos.

Las notas del Cádiz, 1 - Real Madrid, 1

10 últimos partidos de liga frente al Cádiz

 

5 victorias, 4 empates y 1 derrota, 16 goles a favor y 8 en contra.

Goleadores: Butragueño y Benzema (2), Poli (p.p.), Milla, Zamorano, Ronaldo Nazario, Raúl, Roberto Carlos, Beckham, Robinho, Odriozola, Mariano, Miolitao y Kroos (1).

Asistencias: Michel (3), Zidane (2), Luis Enrique, Ronaldo Nazario, Benzema, Casemiro y Rodrygo (1).

Tarjetas: Gravesen, Nacho y Militao (2), Michel, Luis Enrique, Iván Helguera, Casillas, Cicinho, Cassano, Sergio Ramos, Alaba, Varane, Marcelo, Casemiro, Hazard y Vinicius (1).

Expulsados: Rocha.

Primer tiempo: 7 goles; segundo tiempo: 9 goles.

Gol más tempranero: Ronaldo Nazario (minuto 4).

Gol postrero: Raúl (minuto 85).

El R. Madrid ha remontado 2 veces para ganar el partido y no le remontaron.

Mayor goleada, 21 de abril de 2021, Cádiz-R. Madrid, 0-3, goles de Benzema (2) y Odriozola.

Un gol de penalti marcado y ninguno recibido.

2 dobletes o más  (Benzema y Butragueño).

Partidos con más goles (4): a) 18 de abril de 1993, liga, R. Madrid-Cádiz, 3-1, goles de Butragueño (2) y Zamorano; b) 21 de enero de 2006, liga, R. Madrid-Cádiz, 3-1, goles de Roberto Carlos, Beckham y Robinho.

El R. Madrid ha marcado en 8 de los 10 últimos partidos jugados frente al Cádiz en liga.

 

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Buenos días. Marca trae hoy una entrevista con el Ministro de la Presidencia del Gobierno de España Félix Bolaños, que posa como el mismísimo Stole Dimitrievski bajo los palos. Decimos como Dimitrievski y decimos bien, porque Bolaños resulta ser aficionado del Rayo, y es allí, en las instalaciones del equipo vallecano, donde tiene lugar la entrevista.

Si entrevistas a políticos (y conste que no nos parece mal que se haga, nosotros lo hemos hecho también), corres el serio riesgo de que te den titulares propios de políticos. Tal es el caso que nos ocupa.

“El Gobierno quiere que se investigue el Caso Negreira, y si alguien tiene que pagar que lo pague”. Es un titular volován. Está vacío por dentro. Quieren que se investigue. Nos resulta altamente improbable que el ministro pudiera decir lo contrario sin ser cesado (jajaja) al día siguiente. Y añade que deberá pagar quien corresponda en el supuesto de que alguien tenga que pagar. Pero ¿es que cabe otro supuesto? ¿Es que cabe la posibilidad de que este fraude elefantiásico pase sin que nadie sea condenado por ello, ni a título individual ni a título societario (el propio Barça), siendo esto último lo más importante?

Lo primero que hay que decir, aunque a La Galerna no le guste meterse en política, es que el Gobierno de España no ha hecho ni hace nada concreto ni plausible para que se haga justicia en el mayor escándalo de la historia del fútbol español. Más bien todo lo contrario. Fue un otrora miembro de este gobierno, Albert Soler, hoy imputado, quien siendo consciente del negreirato lo dejó prescribir en el proceso de cambiar la Ley del Deporte, dejando intactos los tres años de prescripción, siendo a la sazón Solé hombre que alternaba sus tareas en el Gobierno de España con las de miembro de la Junta Directiva del Barça. Hay que decirlo más veces: la posibilidad de sancionar deportivamente al Barça (descenso, retirada de títulos) no prescribió: la dejaron prescribir, y fue el actual gobierno quien así lo quiso.

Por otro lado, tampoco el Gobierno ha hecho nada por depurar la Federación y el CTA, instituciones que están bajo el paraguas gubernamental. Cesar al socio de Geri, o amenazarle con hacerlo si no limpia el CTA de esbirros de Negreira, es algo que está en el abanico de atribuciones del CSD, que es gobierno. Pero claro: el anterior ocupante del cargo era el propio Soler, y el actual es un tal Franco cuyo máximo nivel de preocupación por el BarçaGate es el que la UEFA pueda actuar contra el Barça. Es decir, no le preocupa (ni parece que le ocupe) el que se haga justicia, sino el escándalo que puede tener lugar si la UEFA decide actuar. No le preocupa que el Barça se haya comprado la competición durante dos décadas, sino que el mundo se entere. Demasiado tarde, señor Franco y demasiado tarde, señor Bolaños: el mundo ya lo sabe.

Entrando más a fondo en el titular de la entrevista (hemos leído el texto entero y no aporta absolutamente nada), cabe lanzar al señor Bolaños, y a todo el mundo que sea parte del caso, una pregunta exasperada: realmente, ¿qué más hay que investigar?

Se sabe todo lo que hace falta saber. En la noticia que (mañana hará dos meses) destapó El Mundo está todo. El Barça pagó durante al menos 17 años al número dos del colectivo arbitral por importe de al menos 7 millones de euros en total. Eso ni se ha justificado ni se va a poder justificar jamás, porque no tienen justificación posible. “Investigar” es un eufemismo para dar vueltas en torno a esa idea sin atreverse a hincarle el diente.

Sigue procediendo, y parece que cada día procede difundirlo más, el ejemplo del alijo de cocaína alumbrado por nuestro colaborador y abogado Manuel Matamoros. Si la policía te agarra con cientos de kilos de cocaína en tu casa, la justicia no va a necesitar más para encarcelarte, dado que el indicio de comisión de un delito de tráfico se drogas se va a imponer por mucho que jures que todos esos cientos de kilos de cocaína eran para consumo propio. Es una prueba indiciaria.

En este caso sucede exactamente lo mismo. Investigar. Investigar ¿en busca de qué? Pretender encontrar vídeos o audios o testimonios de lo que Negreira hacía con el dinero que cobraba del Barça sería como exigir vídeos de la cadena de distribución de la farlopa para poder hacer justicia con el traficante. No hace falta.

Y sin embargo seguimos dando vueltas ¿en busca exactamente de qué? Está probado que el Barça pagaba al número dos de los colegiados, y esa evidencia es el alijo de coca. Primero, que si Negreira tenía o no poder en el CTA. Parece probado que tenia poder en el proceso de ascensos, descensos e internacionalidades con el que, tras cobrar del Barça, manipulaba a los árbitros para que beneficiaran a su cliente. Pero, si no lo hubiera tenido, ¿qué? La continuidad de los pagos culés demuestra que la entidad catalana obtenía un beneficio a cambio de los emolumentos pagados a Negreira. En el improbable caso de no tener poder Negreira, es evidente (y sus constantes y suculentas disposiciones bancarias de efectivo conducen a pensarlo) que se repartía el botín con quien sí lo tenía.

Lo cual nos conduce a la otra gran falsa investigación. El culerío mediático, tuitero y streamero insiste en que no hay pruebas de que los árbitros concretos cobraran. Nuevamente, es como pedir vídeos de los cargamentos de coca llegando a los camellos de cada barrio. No hace falta tener pruebas de que los árbitros concretos cobraran. Es más: no hace falta que cobraran para verificar la corrupción del sistema. El Barça no compró árbitros individuales (o quizá también). Hizo algo mucho más sencillo e infalible: compró a los que mandan en los árbitros individuales para que los manipularan en su beneficio.

Y esta, señor Bolaños, es nuestra modesta contribución a lo que a usted en el fondo no le interesa mucho. Imprima nuestra contribución para poder limpiarse los zapatos con ella, pero déjenos que la aportemos a sabiendas de que no servirá de nada. Hará falta que las instituciones deportivas supranacionales sancionen al Barça POR CRÍMENES COMETIDOS EN ESPAÑA para que las instituciones deportivas y el Gobierno nacional hagan algo a este respecto, y tal vez ni por esas.

Hoy hay otras portadas, pero hemos llegado al final demasiado desfondados y hartos como para portanalizarlas. Os las dejamos por aquí para que hagáis con ellas lo que queráis.

Pasad un buen día.

No son buenas noticias para los antimadridistas, que son legión y permanecen agazapados esperando el primer revés para salir a la luz, pero lo cierto es que el Real Madrid está firmando una muy buena temporada. Es así, pese a quien pese.

Hace apenas unos días recibí, entre asombrado e incrédulo, un whatsapp tras la derrota del equipo de Ancelotti ante el Villarreal: “Quiero ser el primero en felicitarte por ganar la Liga”

Antimadridismo

El mensaje en cuestión lo firmaba, sorprendentemente, un amigo, seguidor de un equipo, el Atleti, que lleva desde el pasado mes de diciembre eliminado absolutamente de todo. Es decir, como muchos seguidores rojiblancos, vive inmerso en una realidad paralela en la que sus únicas alegrías vienen dadas por los posibles fracasos del equipo al que verdaderamente siguen con pasión, el Real Madrid. Es su verdadera razón para sobrevivir en el fútbol.  Mala suerte. El Real Madrid está viviendo una segunda edad de oro y parece poco probable que esta dinámica excepcional, muy por encima de cualquier otro club europeo, tenga un punto y final cercano.

en los últimos doce años, el madrid ha llegado en diez ocasiones a semifinales de la Copa de Europa. Serán once en trece años si se confirma la clasificación que el 2-0 frente al Chelsea, en la primera vuelta, deja bastante asequible. Diez de doce u once de trece. Es un dato demoledor, sin parangón en ninguna otra institución futbolística a nivel mundial. Desde 2014, ha ganado cinco ‘orejonas’.

Lo cierto es que ganar siempre, aunque el Madrid lo suela hacer con frecuencia, no es nada sencillo. Más bien, en el deporte se suele perder más veces de las que se gana, y quien no tenga claro ese punto vive ajeno a la realidad. Levantar la Copa de Europa como ha hecho el club blanco en este último ciclo ganador, incluyendo hasta tres ocasiones de forma consecutiva, es prácticamente un milagro deportivo.

El objetivo en los clubes grandes debe ser siempre competir. Y el Madrid eso lo hace con creces. Como botón, bien vale esta muestra:  en los últimos doce años, ha llegado en diez ocasiones a semifinales de la Copa de Europa. Serán once en trece años si se confirma la clasificación que el 2-0 frente al Chelsea, en la primera vuelta, deja bastante asequible. Diez de doce u once de trece. Es un dato demoledor, sin parangón en ninguna otra institución futbolística a nivel mundial. Desde 2014, ha ganado cinco ‘orejonas’. Impresionante.

El equipo de Carlo Ancelotti, al que esta temporada se sigue con lupa, está firmando, contra todo pronóstico, una muy buena temporada. En el Real Madrid solo sirve el presente. Y en el fútbol y el Madrid ese presente es más breve que nunca. No hace aún un año que el equipo levantó la Copa de Europa y la Liga y en este lapso, en poco más de diez meses, ha llevado hasta las vitrinas del Santiago Bernabéu la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. Tremendo.

Si eso fuera poco, el Madrid está clasificado para la final de la Copa del Rey y disputa, con serias opciones de éxito, la posibilidad de estar en las semifinales de la Copa de Europa.

Barça 0 Madrid 4

La guinda de la temporada la ponen dos resultados verdaderamente excepcionales: una victoria por 2-5 en Anfield Road ante el Liverpool, que supuso la mayor derrota de los ‘reds’ en su historia en Copa de Europa, y un 0-4 ante el FC Barcelona en el Nou Camp, lo que significó la mayor victoria en el feudo del eterno rival desde el año 1963. Toda una vida.

Con estos mimbres, la temporada del Real Madrid de Carlo Ancelotti solamente puede calificarse como muy buena. Ganarlo todo es, sencillamente, una utopía. Competir por todo es una exigencia en el Madrid.

Por tanto, lo siento por los agoreros y por los antimadridistas: la temporada blanca es muy buena, respondiendo a un nivel de exigencia que solamente se le pone al mejor del club del siglo XX y XXI. Un rigor que hace que el Real Madrid siga sumando, siga ganando y siga generando desazón en aquellos que esperan la caída del mito para sacar la cabeza.

Antes del comienzo del choque ante el Chelsea, la grada del Santiago Bernabéu coreó el nombre de Fede Valverde. Aunque no descarto que haya honores de hombre del partido que se anticipen al mismo (como consignamos en el título, Valverde lo fue), no parece que fuese una manifestación futurista de afecto.

¿Aplaudían entonces al uruguayo por lo ya acontecido, y más específicamente por su ya célebre puñetazo a Baena en un parking bajo el asfalto? Si difícil es calibrar las motivaciones de las personas de manera individual, imaginemos lo complicado que será aventurar por qué hacen las cosas las masas. Sin embargo, yo tengo para mí que no le aplaudían por eso sino a pesar de eso, es decir, no por ese pasado turbulento de apenas días antes, sino por todo lo demostrado por el Halcón con la blanca y a ras de suelo.

Fede ya sabe que ha cometido un error y que tendrá que pagar por él, y la grada se hace cargo de que lo sabe, aplicándole el atenuante de las presumibles miserias escupidas por Baena, por no hablar del atenuante del amor mismo. La Galerna titulaba su portanálisis/editorial del día siguiente parafraseando a Cortázar (“Queremos tanto a Fede”), no porque aprobemos la agresión, que nunca es aprobadle, sino porque nos fijamos en todo lo bueno e irreprochable que el jugador ha protagonizado desde que le conocemos, hasta la llegada de esta mancha en su historial. Nadie necesita más apoyo que el hombre ejemplar en la primera ocasión en que deja de serlo. Descuento que algo parecido a esto quiso decir el público, aunque reitero la inmensa dificultad de analizar los porqués de las multitudes. Amalgaman quizá, bien pensando, tantos pensamientos y/o tendencias inconscientes como cada uno de los seres humanos que las componen, pues infinito multiplicado sigue siendo infinito.

Valverde, desde el césped, levantó los brazos al cielo para hacer dos cosas: corresponder a los aplausos con aplausos y juntar las manos en señal, se diría, de petición de perdón. Para mí, sí hubiera que traducir sus gestos desde el centro del campo, habría que hacerlo así: “He captado el mensaje”. Y el partido que jugó a continuación fue el de un orate enardecido por la idea de prolongar ese acuse de recibo. Sé quién soy. Sé dónde estoy. Gracias por acogerme. Gracias por hacerme quien soy. Gracias por perdonarme el haber manchado el escudo, no volverá a pasar. Y ahora permitidme que corresponda a tanta devoción dejándome hasta la última bocanada de aire que quepa en hora y media de batalla.

 

 

Buenos días, amigos. Publicaba esa excelente periodista que es Arancha Rodríguez, al término del partido, que Frank Lampard había declarado en rueda de prensa lo que nosotros hemos escogido para titular este portanálisis jubiloso de hoy. “No sabíamos que el Real Madrid era tan bueno”. Estamos deseando ver las imágenes de la rueda de prensa para dilucidar, haciendo uso de nuestro inglés de Cambridge, si el bueno de Frank dijo de verdad una cosa tan pintoresca, o si en realidad es una mala traducción, porque se nos ha quedado cara de Bill Murray en Tokio.

“No sabíamos que el Real Madrid era tan bueno”. Hay algo imanante en la frase. Casi estamos deseando que sea verdad que Lampard lo dijo así, tal cual. Es una gloriosa confesión de estulticia y, a la vez, una especie de rendición. Es una tontería nueva con copyright Lampard, pero suena a algo que, parafraseado, nos es familiar, como si alguien lo hubiera dicho ya antes… o como si alguien debiera haberlo dicho. Suena a frase que esperaba ahí, en el limbo de las frases, para ser pronunciada de una vez por todas. Suena a que Lampard ha estado leyendo, a modo de informes sobre el Real Madrid, la prensa deportiva que padecemos.

Estimado Frank, ¿quién te hace los informes? ¿Julio Pulido? ¿Maldini? ¿O acaso el mismísimo Negreira Jr.?

A lo mejor los informes del otrora excelso jugador británico son simplemente las portadas de Marca, tan inclinadas generalmente a escatimar méritos al Real Madrid. Si no fuera porque es imposible que Lampard se pasara por las rotativas de Unidad Editorial entre el pitido final y la conferencia de prensa, se diría que eso es lo que hizo, aunque la diferencia reside en el hecho de que Marca, en cambio, no parece haberse enterado aún de lo bueno que es el Madrid, y si nos atenemos al modo en que racanea adjetivos elogiosos tampoco tiene pinta de haberse enterado de lo bien que jugó ayer.

“Buena renta”, así, sin más. Ni una palabra sobre el altísimo nivel de juego del Madrid. ¿No opina Marca que tal cosa fue así, o no le parece procedente consignarlo en portada?

Marca va a lo objetivo, y selecciona las cosas destacables del partido con un afán orientado a evitar por todos los medios ameritar lo sucedido en el Bernabéu. Menciona los goleadores y resalta la figura de Courtois, que estuvo inmenso en una ocasión de Sterling, sí, pero no se puede decir que salvará al Madrid. Al contrario, el Madrid mereció mejor renta. “Courtois evita el empate antes del segundo gol blanco”. Es un hecho objetivo, pero ¿no hay nada que decir sobre el excepcional rendimiento de la gran mayoría de jugadores de campo, desde Carvajal a Valverde, pasando por Camavinga, Modric, Kroos o el explosivo Vinicius?

No, nada que decir. Mejor un lacónico “Expulsión de Chilwell” que deja caer subrepticiamente la especie de que el Real Madrid lo tuvo fácil.

Tampoco penséis que As se deshace en loas al gran juego blanco -vais a tener que (re)leer a Andrés Torres en La Galerna- en su primera plana. Por lo menos destaca a Vinicius (“una pesadilla para los londinenses”), pero es casi tan rácano como Marca. “Un Madrid cerebral supera al Chelsea y se acerca a semifinales”. ¿Cerebral? Pudieron haber utilizado, sin faltar a la verdad, adjetivos como brillante, dominador o letal, pero mejor optamos por cerebral, o sea, pragmático y poco más, resolutivo y ya. Utilitarista casi. No pedimos que se haga un cantar de gesta, pero oigan, un poco más de pasión no vendría mal, aunque sólo sea para que puedan seguir diciendo por ahí que son ustedes la central lechera.

En fin, nos da la impresión de que en As tampoco se han enterado aún de lo bueno que es el Madrid. Están como Lampard antes del partido.

Los que desde luego no tienen ni idea de lo bueno que es el Madrid son los de la esquinita de ahí arriba. Esos, de hecho, consideren que el Real Madrid es muy malo, causa difteria y abona franquismo. Le dan un pírrico espacio a la trascendental victoria de los de Ancelotti ante el Chelsea (trascendental, sí, aunque todo se decidirá en Stamford Bridge), y se centran en los fuegos de artificio habituales para que su audiencia no se entere de los 17 años (mínimo) pagando a Negreira y de la ruina económica y moral del FC Barcelona. Que si Messi va a volver, que si Ansu no se va a ir. Lo que sea con tal de no referirse a aquello que Jan Laporta, raudo y veloz, tan sólo dos meses y dos días después de que saltase el escándalo, va a abordar el lunes en rueda de prensa para dar una explicación, que sin duda será digna y satisfactoria, ante los periodistas más incisivos e incómodos del panorama mediático patrio. Lleva muchas semanas ensayando, y ya le han dado varios vahídos durante los simulacros con periodistas de mentirijilla, o sea, con los que sin duda predominarán el lunes en dicha rueda de prensa.

Entretanto, seguiremos rezando para que la prensa, central lechera incluida, siga el camino de Lampard, se caiga del guindo y decida que, en efecto, el Real Madrid es jodidamente bueno.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

 

Courtois (9)

Una parada de otra galaxia un minuto después de que Karim abriera el marcador vale tanto como un gol.

Camavinga (5,5)

Bravo e impetuoso, pero imprudente, aquejado de agobio posicional toda la noche. Amarilla prematura. Alternó aciertos con errores.

Militao (8)

Exuberante, pero en ocasiones quizás excesivamente confiado.

Alaba (8)

Recuperando su mejor tono tras la lesión. Conoce bien los trucos del oficio. Rebañó más de un balón venenoso.

Carvajal (8)

Su pase a Vini en el primer gol fue una delicia. Bravura, serio en defensa, muy físico en ataque.

Kroos (7)

Metrónomo. Buenos pases rompe-líneas. Algún soponcio defensivo.

Valverde (7,5)

Despliegue. De más a menos. Su primer tiempo fue espectacular. Algo desaparecido en el segundo.

Modric (6)

Acabó cansado, sufrió con la presión blue y algo más desacertado que de costumbre.

Vini Jr. (8)

Follow the leader.

Benzema (8)

Dinámico, activo, mágico, participativo. Donde tiene que estar.

Rodrygo (7,5)

Indetectable. Provocó la expulsión de Childwell. Tomó alguna mala decisión.

Rüdiger (8)

Su cruce ante Mount en el descuento puede valer una eliminatoria.

Asensio (8)

Salir y besar el santo, que no a Casilllas. Zurdazo Trademark Willemsen. Lo que le pidió Carletto.

Ceballos (7)

Energía y buenos pases interiores.

Tchouameni (-)

Sin tiempo

Ancelotti (8)

Fiel a su estilo. Movió bien al equipo. Buena lectura de la zona Asensio. El control y los toques de un balón perdido que hizo en la zona del banquillo merengue cuando agonizaba el partido merecen el sobresaliente.

 

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Arbitró el francés François Letexier. En el VAR estuvieron Tomasz Kwiatkowski, de Polonia, y Willy Delajod, de Francia.

Un colegiado inexperto en estas lides y se le notó en varios momentos a lo largo del partido. Un ejemplo, cuando ha dejado demasiado seguir el juego con faltas bastante evidentes y compensando acciones previas. Otro, en un par de faltas claramente de tarjeta.

El choque comenzó con dos amarillas a las primeras de cambio, ambas justas. Primero Fofana por falta a Vini en el 4' y luego a Camavinga por entrada a Sterling en el 6'. En el 15' se reclamó penalti de Fofana a Vinicius y lo cierto es que el francés impacta en el brasileño aunque no dio la sensación que con la suficiente intensidad. En todo caso, una jugada de colegiado de campo y no de VAR.

En los segundos cuarenta y cinco minutos hubo más lances a detallar. En el 58' se produjo la roja a Chilwell por derribar a Rodrygo que iba a encarar a Kepa. El inglés era el último jugador y se trataba de una ocasión manifiesta de gol. Expulsión justa. En el reparto de tarjetas Militao y Carvajal la vieron en apenas cinco minutos por dos faltas a Cucurella, mientras que la de Kovacic fue por protestar. El francés se olvidó de una a Kanté por reiteración de faltas y sobre todo la de Mount, que en el 77' entró de forma muy peligrosa a Carvajal en su espinilla. Mínimo era de amarilla pero el color tenía aspecto más anaranjado.

Letexier, DISCRETO.

 

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Por fin la luz de la Copa de Europa volvía a iluminar la noche de Champions en el Santiago Bernabéu, la luz del fútbol de verdad, el de los mayores, sin farsas. Ni siquiera las intenciones de Frankie Lampard en el banquillo inglés, alineando a tres centrales comandados por un viejo rockero como Thiago Silva, así como una medular férrea liderada por Ngolo Kanté, el de los tres pulmones, podían desalentar al madridismo. No parecía mala idea para frenar a los once que no hace tanto incendiaron Barcelona. Fiel a su estilo, Ancelotti repitió el equipo del 0-4 del Camp Nou. Carletto no hace experimentos. Y es que, si tuviera ruedas, sería un carro como su abuelo.

La audacia del Madrid fue contestada con doble susto inicial. El primero protagonizado por un viejo conocido a este lado del Manzanares, Joao “Pelé” Félix, que disparó manso —ADN colchonero— a las manos de Courtois. Poco después, Kanté robó y provocó un nuevo altercado en el área merengue. No habían pasado cinco minutos y el árbitro francés con nombre de antidepresivo —Letexier— ya había mostrado tarjeta a Wesley Fofana, por un pantallazo feroz a Vini de los que en los campos de España son sigan, sigan, y también al bueno de Camavinga, con cierto agobio posicional toda la noche, por una entrada a un Reece-James opositando a madridista nada menos que en el Bernabéu.

Muchas cosas habían sucedido en muy poco tiempo, pero el Madrid no torció el gesto. Benzema avisó pasados los diez minutos y al filo del ecuador del primer tiempo, el campeón de Europa dejó de avisar. Carvajal en el callejón del 10, levantó la pelota con un centro maestro para la incorporación, fulgurante una vez más, de un Vinicius acosado por el fornido Fofana. No sé cómo se las apañó el genio carioca para, estirado, disparar contra la meta de Arrizabalaga. El otrora lion respondió felino, pero no pudo hacer nada para que Benzema —que, cómo no, andaba por allí— la rebañara para anotar el primer tanto del partido.

Benzema gol Chelsea

Encontraba premio el Madrid a su audacia, espoleado además por la estratosférica respuesta de Courtois, apenas un minuto después, a un disparo a bocajarro de Sterling. El Chelsea, de repente, proponía un intercambio de golpes y como diría Ben Grimm, La Cosa de Los 4 Fantásticos, llegaba la hora de los mamporros.

Al ritmo del metrónomo Kroos y a lomos del despliegue del Halcón Valverde, ovacionado por el madridismo, los de Ancelotti encontraban a Karim, Goes y Vini prestos a hacer diabluras. De fantasía, la de Vini, que recibió un buen pase profundo de Camavinga para superar a Reece-James y levantar sobre Kepa. Llegó Thiago Silva porque los viejos rockeros nunca mueren. Entretanto, en el área contraria, le había peinado el flequillo a Kroos de una patada en la cabeza. 1-0 al descanso, pero la amarga sensación de haber desperdiciado buenas oportunidades para haber dado un buen mordisco a la eliminatoria.

Kroos Chelsea

Los dos púgiles regresaban de los vestuarios dispuestos a seguir repartiendo zurriagazos. El Madrid, insistente, desde los estertores del primer tiempo comenzaba a situar a su adversario contra las cuerdas. Vini, incansable, insistió en su suplicio sobre James, lo superó, amagó, lo volvió a superar y, sobre la línea, descargó para Karim que sirvió un balón para que lo enmarcarán en Cristalerías Modric. Luka disparó con rosca y el balón se perdió lamiendo la escuadra. Una jugada, un tiro, toda una declaración de intenciones.

Mientras tanto, Koulibaly, titán defensivo, se rompía, quién sabe si torturado en una y otra banda por nuestros jóvenes brasucas. Salía en su lugar el melenudo Cucurella con el que el Getafe, viejo zorro Ángel Torres, esquilmó las arcas del ricachón propietario blue de turno. Ceballos, Nacho y Marco Asensio calentaban en la banda, Carletto le daba al chicle y sobre el verde todos corrían como gamos en un partido cada vez más descontrolado.

El Madrid pone una pica en Madrid. Pero se clava en Londres

Tanto que, en una nueva carrera, protagonizada esta vez por Rodrygo, Childwell derribó a Goes como el último defensa. Roja evidente, el Chelsea con diez y media hora de partido por delante. El gran tiburón blanco comenzaba a oler sangre y Frankie llamaba a filas a nuevos beefeaters. Por el momento —y a pesar de Vinicius— aguantaba el tirón el Chelsea.

El Madrid por el contrario y camino de los últimos quince minutos se atascaba de pronto. Entrabamos en zona Asensio y Carletto decidía su entrada por Rodrygo. También lo hacía Rüdiger en lugar de Camavinga, bravo e impetuoso pero imprudente, desplazando a Alaba al lateral izquierdo. Lo de Marco fue llegar y besar el santo. Tras un saque de esquina en corto, aparentemente bisoño, pero con un Chelsea despistado, el balón llegó franco a Willemsen en la frontal del área. Zurdazo marca de la casa y p´adentro.

Asensio y Carvajal Chelsea

2-0 en el 75. El Madrid buscaba el mazazo de la sentencia. Lo hacía con la energía de Ceballos que salía al campo a falta de diez minutos en sustitución de un cansado Modric. Poco después Tchouaméni hacía lo propio con Toni Kroos. Modas Carletto lucía esta noche su fondo de armario. Con diez, el Chelsea se resistía a la debacle cual gato panza arriba. Carvajal, encabronado por una salvaje entrada de Jason Mount sin sanción, se tomaba la justicia por su mano sacando a bailar a Cucurella. Mateo Kovacic, con la clásica e irrisoria furia del converso, se metía también en la movida para ganarse también la amarilla.

Junto con un control y unos toques de Carletto en la banda como el superclase que fue prácticamente lo más destacado de un tramo final de partido algo insulso para un Madrid que pareció conformarse. Karim en el descuento pudo haber alegrado algo más la noche del madridismo tras rechace de Kepa a centro de Alaba. Su testarazo forzado se marchó por encima del larguero. Justo es decir que pudo haber sido peor de no ser por el bueno de Rüdiger que, también en la zona Cesarini, se cruzó salvador ante un disparo malicioso de Mount que, tras un rebote, se encontró sólo en el área.

Rüdiger Mount Chelsea

No hubo tiempo para más. El Madrid pone una pica en Madrid. Pero se clava en Londres.

 

Getty Images.

Buenos días. Hoy vuelve la Champions. Perdón por la chocante redundancia entre las dos primeras frases. Son buenos precisamente porque vuelve la Champions, porque el Madrid se enfrenta al reto recurrente de su competición fetiche. Es primavera y el Madrid está en Cuartos. Se trata de un escenario tan electrizantemente familiar que el corazón pega un respingo de expectativa y gozo.

Portada Marca

Pide Marca que no se pierda la magia. Coincidimos en la expresión del deseo, máxime cuando ya se ha perdido prácticamente todo lo demás en la competición doméstica, empezando por la decencia. La vuelta a la Champions representa el retorno al territorio de los merecimientos. Ceferin es lo que es, pero afortunadamente la competición que preside no está sometida a manejos que la condicionan de forma espuria, como sabemos que ha sucedido durante décadas en España y como intuimos con buenas razones que sigue sucediendo.

La Champions es un ámbito de grandezas contra grandezas donde los colegiados pasan generalmente desapercibidos y pitan de forma coherente y honrada ayudados por un VAR que hace su labor de manera consistente, sin despertar continuamente la sospecha de ser instrumento de discrecionalidad arbitral, como sucede en la liga de Tebas y Roures, de Geri y Rubi, de Hernández y Hernández.

Atrás quedan hoy los maffeos, raíllos, falis y demás con toda su panoplia de hostias extemporáneas, provocaciones y posteriores entrevistas irritantes. En el territorio al que hoy volvemos a las nueve de la noche, no hay maffeos ni raíllos. Tan solo hay futbolistas de élite (de Real Madrid y Chelsea en este caso) que no necesitan cinco minutos de gloria ante las cámaras, y que no los buscan usando las mañas más arteras y menos meritorias.

Y tampoco hay negreiras ni herederos de negreiras. No los hay.

Hay un grande de Europa frente a otro grande de Europa, estrellas a uno y otro lado de la cancha y un objetivo ancestral. Es un escenario de película, tanto por lo que tiene como por lo que no tiene, por las excrecencias de fin de semana que quedan atrás. Es un escenario al que los protagonistas de todas esas excrecencias no tendrán acceso, porque está vedado a los grandes y prohibido a los que caen en fase de grupos con o sin posterior eliminación en la Europa League. Estos últimos son precisamente los que se benefician de los Negreira y sucesores de Negreira, de Tebas y Roures, de Geri y Rubi, de Hernández y Hernández. Queden ellos en su mundo orquestado por mediocres, y ascendamos nosotros con los nuestros por ese túnel en cuyo término hay luz y murmullo de masas verticales, y suena un himno.

Portada As

Dice As que “Madrid y Chelsea, ganadores de las dos últimas Champions, se miden en el Bernabéu con Europa como redención”. No nos ofendáis, diario As. El Madrid no tiene que redimirse de absolutamente nada. Es la competición que juega en casa la que tiene que redimirse de Tebas y Roures, de Geris y Rubis, de maffeos y raíllos, de negreiras, de hernándeces y hernándeces. Que se rediman ellos, y cuando lo hayan hecho empezamos a juzgar al Madrid con esos términos grandilocuentes que no merece mientras el campo de batalla deportivo en España no sea justo y deje de apestar.

Esta noche dejadnos en paz. No nos perturbéis con vuestras pequeñas iniquidades amañadas. Esta noche los nombres son otros. Ni Tebas ni Roures ni geris ni rubis ni negreiras. Esta noche los nombres son Benzema y Vinicius y Modric y Kroos y Militao y Courtois y Camavinga, por un lado, con Kanté y Havertz y João Félix y Sterling y Reece James por el otro.

Es otra cosa. ¿Lo entendéis?

Leed lo que Alberto Cosín tiene que contaros sobre el durísimo rival de hoy y contad los minutos hasta que empiece el partido, amigos.

En Barcelona, mientras tanto, tienen que hablar de sus cositas. Es normal, no juegan entre semana. Lo ataron todo bien atado en la competición doméstica, pero lo del exterior, por lo que sea, no se les da muy bien. Quizá, sencillamente, porque (¿ya?) no lo tienen atado.

Portada Mundo Deportivo

La idea de Messi volviendo al Spotify es la primera fantasía deportiva de la historia que es a la vez irrealizable e indeseable, pero parece que los lectores de la prensa cataculé la abrazan con alborozo. Es el penúltimo invento de la propaganda laportiana para frenar el eco del escándalo Negreira, sobre el cual, por cierto, va a dar una rueda de prensa el presidente blaugrana el próximo lunes 17, es decir, exactamente dos meses y dos días después de que saltara el escándalo. Estamos expectantes ante los modos en que, tras un lapso de tiempo tan breve, Laporta puede haber elegido para insultar a nuestra inteligencia, rodeado de prensa afín, en fecha tan señalada.

Portada Sport

“Laporta dará explicaciones del Caso Negreira el lunes”, afirma también Sport bajo unas declaraciones de Lewandowski a cuenta de la fantasía Messi. Nos preguntamos qué “explicaciones” podrá dar después de dos meses y dos días rumiándolas, por no decir que nos preguntamos qué posible explicación digna y edificante puede haber al hecho de pagar mínimo durante 17 años al vicepresidente del colectivo arbitral.

En fin. Nosotros a lo nuestro. Ayer el City se exhibió de manera imponente frente al Bayern, pseudosellando su pase a semis. Solo hay un equipo capaz de evitar que el petroeuro triunfe finalmente en Europa.

Todos sabemos cuál es.

Pasad un buen día.

La nieve cubría el patio de la casa de mi abuela Emi como un manto blanco y puro. Yo jugaba esa mañana con mi balón Adidas Tango de cuero rojo. En ese momento, no podía imaginar que esa noche de 1984 marcaría mi vida futbolística como aficionado para siempre.

Me abrigué bien y salí a disfrutar de mi pasión futbolera. La nieve crujía bajo mis pies mientras corría de un lado a otro, persiguiendo el balón y esquivando contrincantes belgas imaginarios. Mis mejillas se ponían rojas por el frío, pero mis ojos brillaban de alegría y emoción.

Amancio y Míchel Anderlech

Esa noche, mi familia y yo nos reunimos alrededor del televisor en el acogedor salón de la casa para ver el emocionante partido de fútbol entre el Real Madrid y el Anderlecht. Aunque ya me gustaba el fútbol, esa noche lo cambiaría todo.

El partido comenzó con el Real Madrid marcando tres goles en tan solo 30 minutos. Sanchís, Butragueño y Valdano, con sus goles, hacían posible la remontada y llenaban de esperanza a los aficionados. Pero en el minuto 33, el gol del Anderlecht devolvía la ventaja al equipo belga. Aun así, el Real Madrid no se rindió y antes del descanso Valdano firmó el 4-1.

La emoción crecía con cada gol, y mi corazón latía más rápido. Cuando Butragueño marcó el gol decisivo al comienzo de la segunda parte, supe que mi amor sería eterno por el Real Madrid.

Sanchís Valdano Anderlech Butragueño Anderlech

Desde esa noche, mis recuerdos han estado marcados por el fútbol y por el madridismo. Los momentos compartidos con mi familia, sobre todo con mi padre, porque a mi madre no le gusta el futbol, y el recuerdo de aquella remontada épica en 1984 me han acompañado a lo largo de los años y, cada vez que veo al Real Madrid jugar, vuelvo a sentir la ilusión y la alegría que experimenté aquella noche.

Hoy, con cuarenta y cinco años a mis espaldas, sigo siendo aquel niño que jugaba en el patio nevado y soñaba con emular a sus ídolos. Y aunque el tiempo ha pasado, mi amor por el Real Madrid y la magia del fútbol siguen siendo una parte fundamental de mi vida, llenándola de ilusión y candidez.

Cuando Butragueño marcó el gol decisivo al comienzo de la segunda parte, supe que mi amor sería eterno por el Real Madrid

Aquella noche de 1984 me enseñó que el fútbol es más que un simple juego; es una pasión, una forma de vida, y un vínculo que une a familias y amigos en torno a un sentimiento común. Desde entonces, he compartido con mi equipo las victorias y derrotas, los momentos de gloria y las dificultades, pero siempre con la misma ilusión y amor incondicional que me invadió en aquella noche memorable.

Así, cada vez que el Real Madrid salta al campo, vuelvo a ser aquel niño de siete años, con el corazón lleno de esperanza y sueños, esperando vivir una nueva noche mágica que se sume a los recuerdos imborrables de mi infancia. Porque, en el fondo, todos llevamos un niño dentro, y el fútbol es capaz de despertar esa ilusión y esa magia que nos hace sentir eternamente jóvenes y soñadores.

Aunque el tiempo siga avanzando, siempre quedará en mí la huella de aquella noche en Toledo, cuando mi vida futbolística cambió para siempre gracias al poder del fútbol y al Real Madrid.

Butragueño y Valdano Anderlech

Ahora, casi cuatro décadas después de aquella noche inolvidable, el Real Madrid sigue demostrando su espíritu de lucha y su capacidad para superar adversidades. La temporada pasada en la Champions League fue una prueba más de ello. El equipo se enfrentó a gigantes como el PSG, el Chelsea y el Manchester City en las eliminatorias, y cada uno de esos encuentros nos recordó por qué el Real Madrid es un club de leyenda.

Con goles increíbles de jóvenes talentos como Rodrygo o veteranos como Karim Benzema, el equipo mostró una vez más su capacidad de reinventarse y adaptarse a los desafíos que se le presentaban. Los jugadores lucharon en cada partido con un sacrificio admirable, demostrando que nunca se rinden y que siempre están dispuestos a darlo todo por el escudo del Real Madrid.

La tenacidad y el coraje que mostraron en esas eliminatorias nos hicieron recordar el espíritu de aquella noche de 1984, cuando la garra y la determinación llevaron al equipo a una remontada histórica frente al Anderlecht. Fueron momentos que nos recordaron por qué nos enamoramos del fútbol y del Real Madrid en primer lugar.

Stielike, Valdano, Gallergo Anderlech

En mi corazón, siempre estarán aquellos recuerdos de mi infancia, así como los nuevos momentos emocionantes que el Real Madrid sigue regalándonos cada temporada. Y aunque las generaciones cambian y los nombres en las camisetas se renuevan, el espíritu de lucha, sacrificio y amor por el equipo sigue vivo, uniéndonos a todos en una misma pasión.

Por eso, cada vez que el Real Madrid se enfrenta a un nuevo desafío, como aquellas eliminatorias de Champions League, no puedo evitar sentirme transportado a aquel patio nevado en Toledo, donde mi amor por el equipo y por el fútbol creció infinitamente. Y es esa misma ilusión que el fútbol despierta en nosotros lo que nos hace sentir vivos y nos recuerda que, a pesar de las dificultades, siempre hay que luchar hasta el final.

 

Getty Images.

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