Las mejores firmas madridistas del planeta

Més que un club. Ese era el sueño. Y el sueño sigue vivo. El hombre de negro, con ojos como estrellas y una piel blanca como el mármol, lo alimenta

 

Hace ya algunos años, el señor Morfeo hizo un trato con un hombre desesperado. Un verso suelto. Le sorprendió verle llegar a las fronteras de su reino, llevando consigo sólo un maletín y una propuesta. Pero había en él un aire soñador, irreal, que le resultaba familiar y despertó su curiosidad. Bastó un gesto de su mano para que el dragón, el grifo y el caballo alado que custodiaban las puertas doradas del Sueño le abrieran paso.

Después de hacerle esperar durante siete días y siete noches, en cumplimiento de la más estricta etiqueta de los cuentos, el Eterno a cuyo reino viajamos cada noche, nada más quedarnos dormidos, ordenó a su chambelán abrir las puertas de su sala de audiencias.

El visitante se sorprendió ante la surrealista estampa que le ofrecía la corte de los sueños.

Junto al portón, un espantapájaros con cabeza de calabaza y un peto vaquero arrastraba lo que parecía el cadáver de un hombre gordo con una ridícula perilla, dejando a su paso un rastro sanguinolento. Una pequeña gárgola dorada revoloteaba a su alrededor, apenada. A pocos metros, sobre un charco escarlata que parecía ser el origen de las manchas rojas y pringosas, un tipo alto, enjuto y pelirrojo, con las manos empapadas de sangre, se preguntaba cómo habría podido volver a pasarles. Pero el humano dejó de largo estas viñetas y otras que le rodeaban. No quería saber nada de todos los secretos y misterios de los sueños. Bastante tenía con los suyos.

Junto al trono, una mujer negra, con semblante estoico y un montón de libros entre los brazos le miraba como si no fuese nada, como si su historia no valiese la pena.

En el centro de todo había algo que apenas parecía un hombre. Una torva criatura antropomórfica abrazada por una larga túnica azabache le esperaba, inclinado y con los codos sobre las rodillas. A la altura del pecho, un rubí rojo sangre. Uno que brillaba pero que también parecía palpitar. En el lugar donde debería estar su cabeza sólo había una extraña máscara con una extraña textura orgánica. Hubieses podido confundirla con una careta antigás imaginada por Dalí, quizá debido a los dos enormes cristales opacos a través de los cuales le estaban observando y que le ofrecían un reflejo distorsionado. Este extraño ornamento estaba adornado con una protuberancia vertebrada en su base.

Sandman

Todo se hizo más amable para el viajero de los sueños cuando su anfitrión se descubrió el rostro. Era pálido y delgado, con unos ojos penetrantes que asustaban como el sol durante un eclipse. Llevaba, para su sorpresa, el peinado de un famoso futbolista y varios tatuajes tribales acompañados de frases escritas en lenguajes ya olvidados.

La figura, además, tenía una cualidad volátil. Parecía diferente cada vez que la miraba. La túnica, por ejemplo, se fue convirtiendo en una camiseta negra, en la que distintos matices de oscuridad conformaban un patrón similar a la mítica equipación que diseñó Adidas para Países Bajos en 1988. Supo además, como sólo sabes las cosas en los sueños, que tendría el 9 en el dorsal y que el nombre grabado sería Kaickull.

El hombre que le había enseñado el camino al Reino de los Sueños le había advertido: “El Señor de los Sueños puede asumir una forma con la que te sientas cómodo”. Así era. Fue verlo y pensar en ficharlo y buscarle un contrato publicitario con una empresa de productos lácteos. Le recordaba a un joven Anelka, fibroso y poderoso. Pero uno incapaz de fallar. Nunca nadie se atrevería a abofetearle en un vestuario con ninguna parte de su anatomía.

El humano dio un respingo cuando escuchó un poderoso aleteo y un gran cuervo negro se posó sobre el hombro derecho del Rey oscuro y le miró atentamente a los ojos. “No sé si me está midiendo como persona o como aperitivo”, pensó. El ave graznó, pero al escucharlo pensó que el sonido le recordaba no al que proferiría un animal, sino al que hubiese hecho su hijo, cuando aún era pequeño, al intentar imitar a un cuervo.

Joan sabía que mentir en una sala como esta habría sido tan absurdo como mentirse a sí mismo. Inspiró con energía, aunque los años ya no le hacían ningún favor, hizo una torpe reverencia y sacó a relucir al hombre espectáculo que siempre tuvo dentro.

—Señor de los sueños, represento a un club de fútbol catalán que sin duda conocerá. ¡Qué digo catalán! ¡Universal! Y he venido a presentarle una oportunidad única. Quiero probar con usted algo que no se ha hecho antes —afirmó—. Quiero que hagas que millones de personas sueñen pero que, al mismo tiempo, permanezcan despiertas. Alejadas de la realidad, atrapadas entre su reino y el mundo de los humanos. Felices y satisfechos.

—¿POR QUÉ QUERRÍA YO HACER ALGO ASÍ? —respondió el amo de los sueños.

—Es una forma más de ampliar su reino. Digamos que es su nicho de mercado. Y llevará felicidad a millones de almas que se han visto atrapadas por las falsas promesas, por la herencia recibida, por lo que hicieron otros antes de mi llegada.

—¿Y TÚ NO TIENES RESPONSABILIDAD ALGUNA EN ESO? ¿NO ES ESA HERENCIA DE LA QUE HABLAS TAMBIÉN TUYA? ¿TE REFIERES DEL FUNCIONARIO FEDERATIVO AL QUE TENÍAS A SUELDO?

El visitante se aclaró la garganta. Estaba claro que el hombre de blanco conocía los asuntos de los hombres.

—¡No sabes lo que era aquello! ¡Incluso tuve que subirle sus emolumentos! ¡Me amenazó! ¡Nos habría condenado a todos! ¡Aún puede hacerlo! Por todo ello, he llegado a la conclusión de que la única forma de que los aficionados sigan felices es mantenerlos al margen de todo, ignorantes y alegres. Y, por supuesto, yo haré mi parte. Cada año, alimentaré sus sueños con promesas vacías, con jugadores de medio pelo y viejas glorias que vendan camisetas. Lo haré con contratos crecientes, cada vez más altos, y perjudicaré a la sostenibilidad financiera del club, pero millones de personas sonreirán ante cada una de mis promesas y alabarán mi palabra. Incluso puede que alguno de ellos funcione, a ratos, de vez en cuando.

—¿Y CUANDO PERDÁIS?

—Iremos hacia la promesa siguiente. Quemaremos cartuchos que no sabemos aún que existen. Venderemos activos del club y los volveremos a vender una y otra vez hasta que alguien esté dispuesto a pagar por ellos. Tengo, además, una palabra buenísima. En lugar de “vender activos” diremos “activar palancas”. Además, he encontrado al entrenador perfecto para llevar a cabo mis planes. Es el hijo de los sueños de mis socios. Él ya les hizo soñar y mantendrá viva la ensoñación. Usará cualquier herramienta a su alcance. El sol, la hierba, la estadística avanzada… Después de cada partido en el que venzamos de milagro, convencerá a los aficionados de que todo fue un alarde de su talento. Cuando pierda, se asegurará de que otro cargue con las culpas. Para que lo entiendas, hablo de alguien cuya capacidad de fabulación le permite afirmar, sin ruborizarse, que cualquier teocracia absolutista ofrece mejor calidad de vida que España. Todo un maestro de la mentira, un heraldo de la falacia.

Xavi Hernández

-Pero con el entrenador - prosigió- no es suficiente. Cualquier reino es un reino de mentiras, y necesito a un mentiroso de cabecera. Tendré un narrador oficial, un bufón, un payaso que se crea cualquier cosa que yo le diga y que se agite como un simio a cambio de un puñado de monedas. Todo ante una audiencia de millones de soñadores empeñados en permanecer dormidos, por más que sigan despiertos.

—¿Y LOS JUGADORES?

—Cogeremos todo nuestro crédito deportivo, acumulado durante años, y lo quemaremos en una enorme pira, hasta que sólo los jóvenes vengan al rescate. Veremos volar los jugadores, la masa salarial, los millones. Tendremos a agentes libres que apenas durarán una temporada, treintañeros que en otros equipos se enfrentarían al declive, exyernos enchufados, cesiones inimaginables… Recurriremos a la semiesclavitud y a créditos usureros si hace falta para construir un nuevo estadio con una empresa sin credenciales en estas lides. Si se descubren irregularidades o fraudes en decenas de empresas subcontratadas, diremos que son incidentes aislados. Dará igual que paguen o no lo que corresponde a los trabajadores o a la Seguridad Social. Y ante cualquier crítica siempre diremos: “Peor lo han hecho los blancos, con su lata de sardinas gigante”.

Continuó Jan:

-Si es necesario que alguno de los tuercebotas que traigamos deje el club, o que lo hagan incluso los buenos que despunten, a poco que sus sueldos se disparen haremos lo que esté en nuestra mano para echarlos. Filtraremos sus salarios, haremos ver que no tienen más remedio que abandonar la institución. Cogeremos lo que nos den por ellos y volveremos a traer carne fresca para picar.

—¿Y NADIE SE DARÁ CUENTA?

—Lo mejor de todo esto es que los únicos que verán la verdad son los únicos a los que mis aficionados no creerán nunca. Madridistas —dijo, susurrando la palabra y alargando las eses como si le asquease siquiera tenerla en los labios—. Cada palabra que digan en contra dejará aún más dormidos a nuestros aficionados. El antimadridismo es otro sueño poderoso. Con el tiempo, si no sale bien, copiaré el modelo del Bayern y pasaré a tener una sociedad limitada financiada por nuestros acreedores o por algún país inundado en petrodólares. Por supuesto, conmigo como presidente. Después de tantos años adormilados, los aficionados sólo querrán nuevos fichajes, nuevas ilusiones. Y yo se las procuraré.

—VAS A CREAR UN CLUB DE SUEÑOS.

—Sólo si decide usted ayudarme, Su Somnolencia.

—HARÉ LO QUE PIDES, PERO TE ADVIERTO DE LOS RIESGOS. EN INGLATERRA YA ME CONSTRUYERON UN TEATRO Y HOY TIENEN SERIOS PROBLEMAS. TÚ ME PROPONES TODO UN TEMPLO. VOLVEREMOS A VERNOS. VETE.

Y Joan despertó.

Años después, mientras zapeaba en el sofá de su despacho, preguntándose a qué jugador de la cantera vender como la nueva gran estrella durante los seis meses siguientes, para exprimirlo y después malvenderlo, se sorprendió al ver que un gnomo de jardín disfrazado con la equipación de su equipo empezaba a inflar el globo que, sin él percatarse, había atado a su sillón.

Gnomo de jardín del Barça

No le dio mucha importancia. Todo el mundo sabe lo bromistas que son los gnomos. Pero lo que en principio parecía un pequeño globo de cumpleaños terminó alcanzando dimensiones gigantescas. Tanto que derribó el tejado de su edificio y se lo llevó flotando. Joan no gritó ni se asustó. Imaginaba que se había quedado traspuesto después de una comilona y cuál sería su destino. Sus sospechas quedaron confirmadas cuando su sillón, tapizado en cuero negro, quedó depositado a pocos metros del gran trono del Señor de la Siesta. Su socio. Ahora ambos estaban sentados, frente a frente.

—Y BIEN, PRESIDENTE. ¿HA SALIDO TODO A NUESTRO GUSTO?

—Bueno. Creo que podría haber estado mejor. Últimamente me abandonan todos los directivos que ayudaron a construir el Sueño. Muchos son profesionales emperrados con la realidad que no entienden mi visión y se han buscado las castañas en otros proyectos. Además, nuestro entrenador ha dicho que se irá al finalizar la temporada. Pero si no hace un mal resultado en Champions y termina segundo en la competición nacional, quizá consigamos que se quede. Sería un alivio, la verdad. Un cuento de rehabilitación. Como te dije, es un maestro. Lo mismo es capaz de decir que lo mejor es su salida del club, o que la derrota debe acarrear consecuencias, que empeñarse en quedarse después de perderlo todo. Tenemos mucha suerte.

-¿Y LO DE LAS PALANCAS?

-Como nos ha funcionado regular, también hemos puesto en marcha la salida a Bolsa de uno de nuestros negocios en EEUU, pero la cosa no va tan bien como esperábamos. No es imposible que termine saliendo adelante, pero se nos echan encima los plazos. Y los jueces. Tampoco lo tenemos claro con las obras del estadio y hemos tenido que pedir a los vecinos que permitan ampliar los tiempos de trabajo para llevar la obra a un nivel piramidal. Por lo demás, nuestros jóvenes siempre han sido la materia de los sueños y están funcionando de maravilla. Tanto que a lo mejor puedo llegar a plantearme en el futuro no tener ni siquiera que hacer fichajes. Ni ganar nada. Ni hacer gran cosa, en realidad. Acabamos de conseguirlo y me están aplaudiendo por mantener al artífice. ¿Sabes qué puedo hacer? Decir que los fichajes que hagan mis principales rivales son malos porque “distorsionarán el vestuario”. Llevo ya unos días justificando nuestras derrotas, criticando ¡a los árbitros! Tienes que reírte.   Además, está habiendo un repunte del racismo en España y, por sorpresa, hemos conseguido que casi todos los medios culpen a una de sus víctimas en lugar de a los energúmenos que le insultan. Todo porque viste de blanco. No tardará en llegar la homofobia a atacar a otro de los jugadores. Y, en un entorno de antimadridismo compulsivo, he convencido a muchos aficionados de que existe algo llamado “madridismo sociológico”. ¡Cuando el Madrid está peleado con todos los poderes del fútbol mundial! Mis aficionados son lo mejor.

También insistiré mucho en que los vídeos que están viralizando los blancos, en los que se muestra a los árbitros trabajando duro para garantizar que el presidente de la RFEF cobre el bonus que le toca si mi equipo juega en la competición de Arabia, son una forma de “adulterar la competición”...

—PERO SI SU CLUB ESTUVO PAGANDO…

Negreira

—Nen, parece que te tenga que enseñar yo a ti el oficio. ¡Hay que hacer soñar! Enseñar la estampita. ¿Dónde está la bolita? Sacas a pasear unas cajas rojas y dices que tienen pruebas irrefutables de movidas, te inventas algo chungo del rival, dices que no quieres vender a ningún jugador, que buscas oportunidades en el mercado, sacas a relucir nombres imposibles, filtras mierdas al bufón, demandas a youtubers madridistas y mantienes vivo el sueño. Como además basta con que saquemos de titular tres partidos a cualquier canterano para que vaya a la Selección, podemos hacer crecer nuestro negocio y hacer soñar ¡a toda España! En los últimos dos amistosos he visto a influencers españoles encantados con los resultados del mismo seleccionador que aplaudió con entusiasmo a un acosador ¡después de rascar apenas una derrota y un empate! Es maravilloso.

—O SEA QUE QUIERES MANTENER NUESTRA COLABORACIÓN

—¿Mantenerla? Este es sólo el comienzo de una larga amistad. Nuestra alianza es el sueño con el que sueñan los sueños. ¿Qué es la vida? ¡Una ficción! ¡Una sombra! ¡Una ilusión! Que duermas bien, mi pálido amigo.

Y volvió a hacer una reverencia. Mucho más elaborada que la última. Florida, incluso. Tanto, que Morfeo se preguntó si aquella primera vez, años atrás, no habría fingido la torpeza para caerle en gracia.

Ligeramente alterado por la condescendencia del humano, y empezando a temer lo peor, con apenas un gesto de su mano, Sueño de los Eternos devolvió a su socio al sofá de su despacho. Desde allí, siguió tejiendo fantasías de gloria y dominación imaginarios con hilos azules y grana con los que atar a quienes velan.

Antes de atender otros quehaceres, Morfeo pensó por última vez en su nuevo testaferro. Sabía que estaba dominado por el deseo. Con ideas que parecían un delirio y que antes, seguramente, fueron una delicia. Más cerca de la desesperación de lo que parecía a simple vista, y siempre al borde de la destrucción, con un destino incierto. Había en él, como en todos los hombres, distintos aspectos de sus hermanos. Pero hasta que Teleute no lo acompañase de la mano a las Tierras sin Sol, su socio humano sería siempre, ante todo, una de sus criaturas. Un avatar del Sueño. Uno tan puro que, por un momento, por primera vez desde que la primera criatura del Universo soñó, el hombre que deja arena en tus ojos mientras duermes se preguntó si la persona con la que había hecho un oscuro pacto era real, otra venganza de Lucifer o si, sencillamente, no lo habría soñado todo.

 

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Buenos días, amigos. Qué bonito es el amor, sobre todo cuando te lo cuentan bien.

-A mí lo que me gusta es hacerlo, jojojo

Portaos bien, niños. Estamos hablando completamente en serio. Estamos hablando del amor que inflama los corazones de los rapsodas y enternece el alma de los poetas románticos. Estamos hablando del sentimiento que inspiró los mejores sonetos de Shakespeare (Shall I compare thee to a summer's day?) e insufló vida a los más estremecedores versos de Salinas (Pedro, no Julio). Bécquer (Gustavo Adolfo, no Boris) tampoco se quedó atrás.

 

Por una mirada, un mundo.

Por una sonrisa, un cielo.

Por un beso... ¡yo no sé

qué te diera por un beso!

 

Sí, amigos. Hoy hemos venido aquí a hablar de feeling(s). Laporta y Xavi comparecieron juntos en rueda de prensa para escenificar la continuidad de Xavi, que decía que se iba pero se queda. No queremos presumir, pero nosotros siempre dijimos que se quedaba, y que la maniobra no manifestaba otra cosa que la necesidad de atenciones y mimos por parte de un ególatra sin freno. Así lo indicamos el pasado 28 de enero.

Sucede sin embargo, amigos, que hasta el ególatra más recalcitrante tiene su corazoncito, que no hay espíritus que estén plenamente obturados al amor, que hasta para las almas que más se miran el propio ombligo hay siempre un acceso aparentemente inaccesible pero en el fondo diáfano para el sentimiento más universal. No, no nos referimos al antimadridismo en este caso. Ese también. Pero hacemos alusión ahora a eso que Lennon cantaba con tanto feeling (nuevamente).

 

Love is real.

Real is love.

Love is feeling (¡de nuevo!),

feeling love.

Love is wanting

to be loved.

 

Y sí, amigos, sí. Esa necesidad de amor la cubren (con perdón) recíprocamente Jan y Xavi. Porque Jan y Xavi, Xavi y Jan, se aman. No esconden la devoción que se profesan. Anunciando ante los medios que Xavi se queda, un puchero de abuela en delantal bloqueó la garganta presidencial, y el de Terrassa reaccionó con una zalamería que al instante sanó el arranque emotivo del buen Jan. Concretamente, le tocó la teta derecha aproximándose desde el ángulo izquierdo, maniobra no exenta de complejidad. Pero ¿acaso no hay maniobras (orquestales o no, en la oscuridad o bajo los focos) que se justifican por el amor? Hay que celebrar el amor, amigos, y para ello ¿qué mejor lugar que Canaletas? Jan y Xavi son Romeo y Julieta en un balcón del estío veronés, con Negreira embozado entre las madreselvas actuando de juglar.

Sport abunda en los arrumacos, conmoviéndonos profundamente. Dice Laporta que "es la decisión correcta". Claro que lo es, hasta el punto en que es la única posible. No hay dinero para contratar a otro entrenador, ni entrenador que quiera integrar el descalzaperros de la entidad  técnicamente quebrada que luce además la mancha institucional de haberse comprado durante al menos veinte años el sistema arbitral español.

Pero nosotros a lo nuestro. A nosotros también nos gusta el amor, qué duda cabe, pero por el momento no tenemos previsto ir a Cibeles a resulta de una de esas collejas amistosas de Florentino a Rüdiger. Hoy nos jugamos en San Sebastián la posibilidad de acercarnos aún más a un título de liga que ya oteamos en el horizonte cercano.

Dicen que jugará Güler (Marca lo deja caer) para que podamos no solamente ganar los títulos, sino ganarlos con los jugadores que nos apetece ver, que es la cuadratura del círculo de la encomienda que el madridismo más ultraexigente plantea a Carletto. A nosotros también nos encanta Güler, qué duda cabe, pero lo que de verdad nos gusta es ganar, con Güler o con el Tato Abadía. Hoy hay que hacerlo para rozar, ya, la liga con los dedos y así muy pronto poder asirla, tal como Xavi asió ayer, pasionalmente, una de las glándulas mamarias de Jan.

As, por su parte, trae hoy inopinadamente en portada a los hermanos Williams. Iñaki y Nico también, como veis, abrazan el amor, fraternal en este caso. No nos pueden caer mejor, pero estamos a otras cosas. Estamos a ganar en Anoeta.

Y en amar, claro. Estamos (siempre) en amar. No os avergoncéis de vuestro amor, amigos galernautas. Xavi y Jan no se avergüenzan del suyo. Vamos, es que por avergonzarse ni siquiera se avergüenzan de la "corrupción continuada" (juez Aguirre dixit) con que han enfangado el fútbol español. Como para avergonzarse de la sana pasión que les une.

Pasad un buen día.

 

 

Comunikado Hoficial 25/04/2024

 

El Real Madrid CF desea expresar sus felicitaciones al FC Barcelona por la continuidad de Xavi Hernández como director técnico de su primer equipo hasta 2025, tal como ha sido anunciado por el club el día de hoy.

Aunque no es común en el mundo del fútbol extender felicitaciones a clubes rivales, especialmente a uno de nuestros principales competidores, en esta ocasión queremos realizar una excepción con Xavi Hernández, por sus grandes logros conseguidos desde que accedió al cargo en 2021.

En sólo tres temporadas al mando, el técnico catalán ha conseguido ganar una Liga y una Supercopa de España, además de alcanzar en una ocasión las semifinales de la Copa del Rey y los cuartos de final de la Champions League.

Además, somos conscientes de que, sin la influencia de factores externos como los arbitrajes, las condiciones del césped, el viento, el sol, el calendario, las lesiones, la hora de los partidos, los sorteos y otros elementos azarosos, los logros de Xavi como entrenador podrían haber sido todavía más espectaculares.

También deseamos destacar la excepcional labor y el ejemplar talante de Xavi Hernández durante sus interacciones con los medios de comunicación en las ruedas de prensa. Su conducta y profesionalismo lo han convertido en un referente para todo el colectivo de entrenadores. Desde el Real Madrid CF, no dudamos en reconocer su influencia positiva, que ha llegado a ser un modelo a seguir para nuestro propio entrenador, Carlo Ancelotti. Celebramos la oportunidad de aprender y tomar inspiración de su encomiable aproximación al deporte y a la comunicación.

Por todo ello, es nuestro deseo que el técnico azulgrana continúe muchos años más al frente de la dirección técnica del FC Barcelona, extendiendo su liderazgo más allá del año 2025.

Existe una teoría que se remonta al inicio de los tiempos futbolísticos que consagra la creencia casi mitológica de que un central tiene que ser alto, fuerte, robusto, contundente... y, a ser posible, feo. Que ningún central se dé por aludido. Es solamente una teoría sin ningún tipo de base científica.

Según esta ‘ideología’, un defensa central perfecto sería aquel capaz de enfrentarse sin mover una ceja a un Mikasa duro como el cemento a las 8 de la mañana en un campo de los antiguos de tierra que poblaban nuestros barrios hace un par de décadas.

Rüdiger seguramente no haya visto un Mikasa en su vida y tampoco, como buen berlinés, haya pisado muchos campos de tierra embarrados en invierno y duros como el asfalto de un polígono de extrarradio cuando se acercaba el verano, pero, por lo demás, cumple con todos los requisitos que el imaginario popular otorga a un central de rango: estamos hablando de un tipo corpulento, de 1,90 m de altura, tan contundente que solamente se ha lesionado desde que llegó al Real Madrid en una jugada en la que él mismo provocó un choque de trenes con Greenwood, futbolista del Getafe, y capaz de abrirse la cabeza ante un portero ucraniano en el último minuto de un partido de Champions para salvar a su equipo de una derrota ‘in extremis’.

Rüdiger brecha

Además, él mismo asegura que está loco (cualidad que también le valdría para ser portero según estas teorías del fútbol de siempre) y seguramente, para muchos y muchas, sea bastante feo. Eso ya lo dejo a la elección de cada uno.

El caso es que Antonio Rüdiger encaja a la perfección en ese perfil de defensa central que ha poblado los campos del mundo desde los años sesenta con nombres como Ovejero, Arteche, Iván Campo, López, Goyo Benito, Migueli, Adams, Terry o incluso Chihrinski, con la diferencia sustancial de que Rüdiger es bastante mejor que todos ellos. A años luz.

Rüdiger se ha convertido, posiblemente junto a Jude Bellingham, en el jugador diferencial del Real Madrid esta temporada, y decir eso es decir mucho. No tuvo un buen desembarco en el equipo. No es fácil adaptarse a la liga española cuando vienes de la Premier League y menos aún encajar a la primera en un club de la magnitud del Real Madrid.

Rüdiger se ha convertido, posiblemente junto a Jude Bellingham, en el jugador diferencial del Real Madrid esta temporada, y decir eso es decir mucho

La lesión de Militao en San Mamés, en la primera jornada de Liga, le abrió la puerta a la titularidad y el alemán se tiró a por ella sin mirar atrás. Rüdiger no hace prisioneros y esta temporada lo ha demostrado con creces. Se ha convertido en el jefe de todo el entramado defensivo del Real Madrid, algo de lo que históricamente el equipo blanco ha carecido.

Líder natural dentro y fuera del terreno de juego, la exhibición defensiva del equipo en el Etihad con Rüdiger a los mandos pasa directamente a la historia del club.

Rüdiger

El Madrid seguramente ganará esta liga, ya ha levantado la Supercopa y ha firmado hasta este momento otra Copa de Europa de altísimo nivel. En todo este proceso, Rüdiger ha sido uno de los jugadores claves. Ha disputado el 84% de los minutos disponibles de la temporada, se ha convertido en titular indiscutible, en el eje central del sistema defensivo, en el garante y salvaguarda del equipo. Lo ha hecho, además, conectando directamente con la grada y la forma que el madridismo tiene de entender lo que un futbolista debe hacer sobre el terreno de juego.

Rüdiger, hoy por hoy, forma parte del elegido grupo de los mejores centrales del mundo y, para satisfacción de los creadores de teorías absurdas, es alto, corpulento, contundente, feo y por si todo eso fuera poco… tiene bigote, que también suma para el oficio de central.

 

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La página web del Real Madrid recordaba el 11 de abril la consecución de la cuarta Copa de Europa de baloncesto, ganada ante el Spartak Brno en Lyon. La noticia estaba ilustrada por una fotografía con los jugadores separados en dos filas por una bandera de España, con las cuatro copas en primer plano y Pedro Ferrándiz en último lugar. La rojigualda destacaba por tratarse de un «copia y pega» indisimulado. El tuitero Iñaki Bustos rescató la imagen original, en la que la figuraba en la enseña el Águila de San Juan. El montaje ya había sido utilizado por el Real Madrid en una pieza estrenada en 2020. El mensaje en el departamento creativo debió ser algo así como «tapa eso, que es muy facha», una orden cumplida por un «millennial» ducho en nuevas tecnologías, pero no tanto en la historia de España.

Cuarta Copa de Europa. Foto con águila

El madridismo aplaudió el vídeo publicado hace un año en el que se exponían los favores que recibió el Fútbol Club Barcelona durante el franquismo, en respuesta a las acusaciones de un Laporta agobiado por el «caso Negreira». El glorioso legado que edificaron Santiago Bernabéu y Raimundo Saporta se topó con la oposición de los ministros de Franco a que el Real Madrid fuese uno de los promotores de las competiciones europeas.

El glorioso legado que edificaron Santiago Bernabéu y Raimundo Saporta se topó con la oposición de los ministros de Franco a que el Real Madrid fuese uno de los promotores de las competiciones europeas

Precisamente el máximo impulsor de la sección de baloncesto tuvo que lidiar con un Gobierno que se oponía a que el Real Madrid se enfrentase al CSKA de Moscú en la final de la Copa de Europa de baloncesto. La posibilidad de perder ante un equipo de la Unión Soviética irritaba a varios ministros, que no les había temblado el pulso para retirar a la selección (de los Gento, Luis Suárez, Kubala y Di Stéfano) de la Eurocopa de 1960 al depararles el cruce de cuartos un duelo con el combinado soviético. Saporta les convenció de que era posible ganar la primera Copa de Europa de baloncesto, además de facilitarle a Agustín Muñoz Grandes un informe sobre la vida en los dominios de Nikita Jrushchov.

Saporta

Los blancos perdieron en el partido de desempate disputado en el Pabellón Lenin, pero los soviéticos no pudieron doblegar del todo al astuto Saporta. Los organizadores le indicaron que solo disponían de la bandera tricolor y el himno de Riego de la II República, cuando el vicepresidente blanco les sorprendió al haber viajado con una bandera rojigualda y un disco con las notas de la Marcha Real. Si algo había aprendido el Real Madrid en sus viajes en la época de Di Stefano, Gento y compañía era el orgullo que sentían sus compatriotas desperdigados por el Viejo Continente al ver a un equipo español triunfar.

Cambiar la historia a golpe de click es una práctica que el Real Madrid no necesita, pues no tiene nada de lo que avergonzarse por posar con la bandera vigente en aquel momento

Cambiar la historia a golpe de click es una práctica que el Real Madrid no necesita, pues no tiene nada de lo que avergonzarse por posar con la bandera vigente en aquel momento. Para más inri, el despectivo «aguilucho» tiene su origen en la heráldica de los Reyes Católicos. El Águila de San Juan sufrió leves modificaciones durante la Transición, con las que aparece en la primera página de la Constitución de 1978, tres años antes de ser eliminada de forma definitiva. El revisionismo también acecha otro de los tesoros nacionales, el Museo del Prado, en el que hay obras con viejos emblemas representativos de los Austrias.

El mismo día que el Real Madrid recordaba a los héroes que derrotaron al entonces Spartak de Brno, equipo que representaba a una República Checa que vivía la «Primavera de Praga» en aquel momento, un autodenominado «madridista pero no florentinista», mezclaba la política con el club blanco. «Es una persona muy influyente para sus objetivos. Florentino es transversal. Con Berlusconi sabíamos que era de derechas, aquí Florentino es con todos: Carmena, Zapatero, Sánchez... Tiene muchísima influencia, demasiada. Eso no es nada bueno para el país ni para el fútbol», declaró Javier Tebas. Algunas de las mentes más lúcidas del país dijeron que el centro político no existe en España. Puede que como en otras cosas, Florentino Pérez sea la excepción.

 

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Superado el ‘Clásico moderno’ europeo tras un nuevo ejercicio de silbar bajo las bombas, llega el Bayern, coprotagonista indiscutible de un enfrentamiento que acumula casi más historia que los Balcanes.

Hasta la fecha, madridistas y muniqueses se han visto en nada menos que 26 ocasiones, con un equilibrio casi planificado: 12 victorias blancas, 11 bávaras y tres empates. 41 goles a favor del Madrid, 39 alemanes. Las semifinales han sido testigo de siete choques: cuatro se decantaron para el Bayern, tres para el Madrid.

Hubo un tiempo en que visitar Alemania era poco menos que una sacudida a manos de tipos que incluso hacían dudar al diablo. Fuertes, rudos, con un espíritu competitivo de hormigón, lo habitual en tierras germanas era acabar goleado sin más posibilidad de indulto que una gesta heroica en casa, algo que muy poquitos pueden contar…

Hasta la fecha, madridistas y muniqueses se han visto en nada menos que 26 ocasiones, con un equilibrio casi planificado: 12 victorias blancas, 11 bávaras y tres empates. 41 goles a favor del Madrid, 39 alemanes

En la lista de equipos víctimas del ADN blanco, que incluyen una remontada europea como cénit y símbolo de su filosofía de luchar hasta el final, el Bayern aparece en dos ocasiones. Dos momentos clave, lejanos entre sí, pero de una intensidad que, a buen seguro, veremos en la eliminatoria de la presente Champions.

Para encontrar la primera tenemos que viajar a 1988, justo un año después de que Juanito abandonara el club después del incidente con Matthäus. La venganza había llegado en la primera esquina.

Hugo Sánchez frente al Bayern en 1988

Hablamos de la segunda temporada de Leo Beenhakker en el banquillo, que para terminar de engrasar la máquina de La Quinta añadió a Milan Jankovic a los mandos. Después de eliminar al Nápoles de Maradona y al vigente campeón, el Oporto, el Bayern apareció en cuartos tras dejar en la cuneta a CSKA de Moscú y Neuchâtel. Recordemos que aquello era la Copa de Europa en la que sólo jugaban los campeones y el invento de las liguillas todavía no había llegado. Morir o vencer.

Esta campaña Madrid y Bayern se ven en semifinales, con la vuelta en el Bernabéu. ¿Protagonizarán los blancos un nuevo capítulo en su historia de míticas remontadas?

El Madrid salió con la idea de retar al destino y sacudirse el histórico complejo que atenazaba a los visitantes del Olímpico. Incluso llegó a tener el control del partido y a reclamar un más que posible penalti sobre Butragueño, pero el árbitro italiano Casarin se marcó un Negreira. Sigan. Entonces aparecieron los fantasmas, con dos goles en cinco minutos antes de finalizar la primera parte, y otro más nada más comenzar la segunda. ¿Qué hacer con un 3-0 en contra en Europa? No sabemos el resto, pero si te llamas Real Madrid sólo cabe remar hasta el final. Y así llegaron los tantos de El Buitre, tras un fallo bávaro y bárbaro, y de Hugo, que anotó una falta inverosímil desde un lugar insospechado, más cerca del córner que de la frontal. 3-2. Faltaba rematar la remontada en la casa de los líos, un Bernabéu inflamado por los tambores de guerra europea.

El entrenador blanco sacó toda su pericia para disponer una orden de cuyo equilibrio dependía la gloria: no perder el carácter ofensivo y evitar al mismo tiempo las confrontaciones que despistaran a los jugadores del objetivo final: darle la vuelta al resultado y entrar en la historia del Real Madrid. El primer gol lo firmó Jankovic, que desató una ola de euforia propia de quien lleva sufriendo muchos años. No sería fácil, y hasta hubo un remate que Chendo salvó bajo palos, pero Míchel colocó el 2-0 que sentenció a los alemanes, estupefactos cuando el árbitro pitó el final de la batalla.

Gol de Míchel al Bayern en 1988

La segunda gran remontada en el clásico europeo sucedió más de una década después, en la temporada 01/02, la de la Novena. Además, era el año del Centenario y los blancos embelesaban a su parroquia con una plantilla de época: Roberto Carlos, Raúl, Figo, Zidane, Casillas… Estaban llamados a hacer algo grande y así fue. En esa campaña se jugaron dos liguillas antes de abordar los cuartos, que reencontrarían a blancos y alemanes por tercera vez consecutiva, aunque esta vez con el mejor as posible, el de la vuelta en Chamartín.

El destino colocó el inicio de la eliminatoria el 2 de abril, el fatídico día del adiós de Juanito, que a buen seguro apretó los dientes desde el cielo. En el Bayern asustaban Effenberg, Elber o Pizarro, tres tipos de pura raza. Todo comenzó bien, con un sorpresivo gol de Geremi, pero los alemanes sacaron los cuchillos y terminaron por imponerse y convertir su campo, de nuevo, en una trampa mortal para el Madrid. Tocaba arrebato en el Bernabéu.

Gol de Guti al Bayern en 2002

El duelo en casa fue un auténtico ejercicio de sacrificio y compromiso, sólo así se lograría lo impensable. Zizou y Figo, artistas habituales, no rehusaron el mono de trabajo y la victoria comenzó a cocerse desde el control y la inteligencia. Fue Helguera el que hizo latir a las gradas con el 1-0 que, aunque daba el pase, necesitó de una maravilla entre Raúl y Guti para disipar las dudas y acallar las bravuconadas germanas que salpicaron toda la eliminatoria. Pasó el Madrid y Zidane culminó la gesta, en Glasgow, dibujando el remate más plásticamente asesino de la historia del fútbol.

Esta campaña Madrid y Bayern se ven en semifinales, con la vuelta en el Bernabéu. ¿Protagonizarán los blancos un nuevo capítulo en su historia de míticas remontadas?

 

Getty Images.

Buenos días, amigos. Xavi se queda. Se queda en el FC Barcelona y como entrenador, claro, no nos referimos a que se queda en blanco tras marcarse un nadaplete. En realidad queremos decir que Xavi se queda otra vez o, si se quiere, que Xavi se sigue quedando, porque, que tengamos noticias, no se había ido nunca. Los periódicos más culés, es decir, Sport y Mundo Deportivo, así lo anuncian en sus portadas.

Portada Sport

En Sport han elegido una fotografía de Xavi y Laporta que bien podría se la de dos madridistas comentando la noticia:

—Tío, me acaba de mandar un whatsapp un colega que dice que Xavi se queda —le comenta jocoso mientras le golpea amistosamente con el dorso de la mano en la pechera.

—Jajajajajajaja, están fatal, son un meme, me troncho, jajajajaja.

Realmente Xavi y Laporta están vacilando a sus propios aficionados. Una persona seria cuando dimite se va y no se queda, aunque solo sea por una cuestión semántica. Y un presidente profesional no debería mantener en el cargo a uno de los entrenadores con peores aptitudes técnicas, estadística y modales de toda la historia del FC Barcelona.

Lo que sucede es que a Jan le viene de maravilla tener a Xavi como burladero para parapetarse de las embestidas culés cuando vienen mal dadas, que hace tiempo que es casi siempre. También es importante el tema económico en esta continuidad, si Xavi se agarra a su contrato habría que pagarle el 2025, y no están las cosas para ello. Además, Xavi no es un entrenador honesto y valiente que sea capaz de poner de relieve las carencias de la plantilla, sino que siempre va a culpar de las múltiples derrotas al árbitro, al césped, al exceso de competitividad del rival o al sol de Getafe, que como todo el mundo sabe es lo peor para jugar al fútbol después de un desastre nuclear o un balón cuadrado con pinchos.

Y por parte de Xavi, este suceso confirma otra virtud que lo adorna a él y a esos que amagan con dimitir para que salgan en tropel a hacerles la pelota para que sigan, ellos resistirse, pero poco, y acabar continuando. Estos amagos de dimisión pueden ser bien en rueda de prensa y de viva voz, bien por carta.

Portada Mundo Deportivo

La foto que ilustra la primera plana de Mundo Deportivo recuerda a las imágenes robadas por los paparazzi a las estrellas a la salida de una cena o una fiesta, aunque en este caso no hay estrella por ningún sitio, se trata de un Xavi saludador ataviado con atuendo decathlonero custodiado por el vicepresidente del club Rafael Yuste, a todas luces el más contento de los dos.

Pero quienes de verdad estamos contentos somos los madridistas, después de una de las semanas más grandes de nuestra reciente historia, con la heroica eliminación del Manchester City y la victoria en el último suspiro frente al Barça —aun jugando regular y a pesar de que Carlo no tuvo su mejor día— que deja sentenciada la liga, el postre es la continuidad de Xavi como entrenador culé la próxima campaña.

El domingo pasado, los aficionados le cantaron en el Bernabéu el consabido «¡Xavi, quédate, Xavi, quédate, Xavi quedateeeee!». Y Xavi, muy obediente él, se queda (otra vez).

No queremos dejar pasar un recuadrito vergonzante de Mundo Deportivo: «Ley Mbappé: otra ayuda para los merengues». Aparte de lo que supone eso de otra ayuda cuando los merengues hemos estado (estamos) sometidos por el negreirato culé, es mentira. Esta ley, en principio, puede llegar a permitir que los extranjeros que vayan a vivir a Madrid se desgraven hasta un 20 % de sus inversiones en la región, pero Ramón Álvarez de Mon explica por qué seguramente ni Mbappé ni otro deportista se acoja a ella:

«La mal llamada Ley Mbappé con casi total seguridad no será aplicada por ningún deportista, incluyo a Mbappé, debido a los requisitos que exige. El más complicado es la permanencia en Madrid de 6 años desde la aplicación del incentivo fiscal cada año. En el caso de Mbappé, podría aplicar este incentivo a partir de 2025, pero se estaría obligando, entre otras cosas también complicadas, a estar en Madrid hasta 2031. Todo eso solo para el primer año».

Aunque no tenemos esperanza ni de que los medios lo expliquen bien ni de que los antimadridistas lo entiendan, menos aún aquellos que apedrean su propio autocar. Ya se llamó Ley Beckham a una ley promulgada dos años después de la llegada del inglés al Madrid. Y de Ronaldinho al Barça.

Portada As

En As también optan por la pareja Xavi-Laporta para dar color a su frontispicio, y en la azotea anuncian que el CSD tomará las riendas del fútbol español, intervendrá la RFEF, con el beneplácito de la FIFA. Según esta noticia, creará una comisión que servirá de tránsito hasta unas elecciones después de los JJOO. Nosotros, hasta que no veamos que se limpia la corrupción no vamos a creernos nada, son muchas décadas ya.

Nos despedimos con la portada de Marca y nos marchamos, que hemos quedado con unos amigos para celebrar que Xavi se queda (otra vez).

Pasad un buen día.

Portada Marca

Sospecho que Pep Guardiola pertenece a ese grupo de personas que no querrías tener de vecino de asiento en el AVE. Apenas se pusiera el tren en marcha se pondría a hablar por el móvil con su “tieta” de Santpedor en un tono de voz más alto de lo aceptable. Y, usando un catalán que, por algún extraño motivo, usted puede comprender perfectamente a pesar de ser de Hortaleza, Pep le contaría durante mucho tiempo a su “tieta” que el emir del City le ha comprado otro central, que con este ya lleva diecisiete en la plantilla y que no veas que ilusión, tita Beatriu, que cuando fichemos veinte nos regalan un cupón descuento para la siguiente compra.

Después de colgar el teléfono, de pronto Pep se vuelve hacia usted y le suelta:

— ¿Quiere que le explique cómo gané 3-1 al Copenhague en la idea de octavos de final de Champions League con un sistema 3-2-2-3 en formación W-M usando a Rodri de pivote único?

— Usted perdone, pero preferiría lamer el reposapiés.

Pero Guardiola te ignora y te lo cuenta igual.

Por algún motivo Guardiola tiene muchos seguidores en los medios, que suelen ser la clase de persona que uno esperaría encontrar en un sótano lleno de gente vestida con camisas blancas y petos vaqueros, a punto de beberse al unísono un vaso de ponche con cicuta porque el fin del mundo está cerca o porque el City ha caído en cuartos contra el Real Madrid en la tanda de penaltis.

Guardiola

Hasta ahora al guardiolismo no le ha dado por organizar suicidios colectivos y se conforma con hacer proselitismo. Cabe la posibilidad de que la próxima vez que llamen al timbre de su casa, se encuentre al otro lado del umbral a un tipo con la sonrisa extraviada y un ejemplar de algo escrito por Guillem Balagué en la mano.

— Pepnos días, ¿acepta usted a Pepsucristo como su Pepsías y salvador?

Para algunos el guardiolismo es más que una tendencia: es una profesión de fe que se sustenta en la creencia de que hay una única forma aceptable de jugar al fútbol, el Estilo. El Estilo es una suerte de dogma en el que Cruyff y Guardiola son Antiguo y Nuevo Testamento respectivamente. El Estilo no tiene mesías, pero tiene a Messi, que viene a ser lo mismo en esa especie de religión futbolística en la que Guardiola es Sumo Pontífice con el Lobo Carrasco haciendo de Torquemada.

En este mundo no hay nada más peligroso que un tipo de ideas fijas, y sospecho que las de Guardiola están talladas en piedra y metidas en un arca de oro en el sancta sanctorum de su cerebro privilegiado. La calva de Guardiola tiene el mismo perfil que la cúpula de la catedral de Florencia, cosa que no puede ser casualidad.

El Estilo es una suerte de dogma en el que Cruyff y Guardiola son Antiguo y Nuevo Testamento respectivamente

Si aceptamos que el cráneo de Guardiola tiene formas brunelleschianas, entonces todo empieza a cobrar sentido. Al igual que el gran arquitecto renacentista Filippo Brunelleschi, Guardiola es platónico y vitruviano. El Vitruvio es el único tratado sobre arquitectura escrito en la antigua Roma que se conserva. Para los maestros italianos del renacimiento, el Vitruvio era como la Biblia de la construcción: solo era admisible fabricar edificios tal y como se explicaba en el Vitruvio. Para Sebastiano Serlio, por ejemplo, no seguir el Vitruvio a rajatabla era, literalmente, un pecado.

Los vitruvianos eran gente pesadísima. En el siglo XV no podía ocurrirte nada peor que sentarte en el AVE al lado de un vitruviano porque sabías que te iba a darte la brasa todo el viaje con su idea platónica de la arquitectura:

— ¿Sabe usted que la arquitectura debe basarse en tres principios incuestionables que son “firmitas”, “utilitas” y “venustas”…?

— Ah, qué bien…

— ¿…que significan “firmeza”, “utilidad” y “belleza”; las cuales equivalen a las virtudes platónicas de “verdad, belleza y bondad” y que, por lo tanto, para calificar una arquitectura como bella, buena y verdadera existen unos parámetros incuestionables que están recogidos en el Vitruvio?

— Perdonen, ¿alguien quiere cambiar de asiento?

Guardiola es vitruviano en la medida en que para él existe un canon futbolístico que hace que dicho deporte sea “Bueno, Bello y Verdadero”. En el mundo de Guardiola, el Vitruvio vendría a ser algo parecido al cruyffismo, y el Estilo una interpretación del mismo adaptada a nuestros tiempos. Guardiola es el fútbol lo que el vitruvianismo fue al Renacimiento. Guardiola, aplica el Estilo siempre, en cualquier circunstancia, aunque a veces se demuestre estéril.

En ese aspecto Xavi Hernández tiene también algo de vitruviano pero sin el talento platónico de Guardiola. Xavi, en realidad, no tiene muy claro lo que es el Estilo, por eso cuando lo aplica no le sale nada a derechas, aunque nunca sea culpa suya:

— Es una vergüenza que sabiendo la Liga como sabe que soy Acuario y que hoy mi ascendente Marte está en la octava casa de Capricornio, lo que significa infortunio, haya puesto esta noche el partido contra el Madrid. Y, claro, hemos perdido. Una “inyusticia”.

— Consultaremos con un primo de mi asistenta, que es santero —añade Laporta. — Y si la carta astral de Xavi se demuestra correcta, exigiremos a la Liga la repetición del encuentro.

Cabría preguntarse cómo encaja el Madrid en este contexto. Para mí está muy claro.  Si el Madrid fuese un arquitecto renacentista solo podría ser Andrea di Pietro della Gondola, llamado “Palladio.” Palladio fue quizá el arquitecto más influyente del arte occidental, creador de un estilo en el siglo XVI, el paladianismo, que aún sigue vigente en todo el mundo. A Palladio el Congreso de los EE. UU. lo reconoció de forma oficial como el “padre de la arquitectura estadounidense” (lo cual no es sorprendente en la medida en que edificios como la Casa Blanca son profundamente paladianos), que es el único caso de un maestro al que un poder legislativo ha reconocido la paternidad arquitectónica de todo un país que, encima, ni siquiera es el suyo.

Esto vendría a ser como si mañana en Washington se decretara que Santiago Bernabéu es el padre del fútbol moderno y le hicieran estatuas desde California hasta Florida. Como esas de Cristóbal Colón a los que algunos activistas arrojan pintura acusándolo de abusar de los indios, que lo mismo podrían hacer los del Atleti con las estatuas de Bernabéu y por idénticos motivos.

En el mundo de Guardiola, el Vitruvio vendría a ser algo parecido al cruyffismo, y el Estilo una interpretación del mismo adaptada a nuestros tiempos. Guardiola es el fútbol lo que el vitruvianismo fue al Renacimiento

Tal vez alguno de ustedes se pregunte qué tiene de paladiano el Real Madrid. Es muy sencillo. Palladio, que comenzó su carrera como simple albañil, viajo a Roma a estudiar las ruinas clásicas y así aprendió a construir edificios: no leyendo un libro escrito por un romano, sino contemplando con sus propios ojos cómo construían los romanos. De esa forma, Palladio creó una arquitectura no sujeta a dogmas, inspirada en el mundo clásico, pero no esclavizada a sus formas. Para Palladio no era “un pecado” alejarse del Vitruvio siempre y cuando fuera necesario.

Palladio concentró su ideario en una frase muy simple: “la arquitectura debe ser duradera, funcional y bonita”.

El paladianismo, en resumen, se basa en el principio de que la buena arquitectura es, simplemente, aquella que cumple las expectativas para las que ha sido creada. Los vitruvianos, por ejemplo, defendían que no se podía hacer una casa privada con una cúpula ni con un frontón de columnas como el del Partenón porque eso solo era adecuado para las iglesias y templos; y Palladio, en respuesta, diseñó la Villa Capra (que es increíblemente hermosa) con una enorme cúpula en el centro y le colocó, no uno, sino cuatro frontones con columnas, uno en cada fachada, para rabiasen los vitruvianos. Eso es, a grandes rasgos, lo que hace el Madrid en cada partido: hacer rabiar a los guardiolistas del Estilo.

El Madrid no juega un fútbol platónico basado en cánones, juega un fútbol aristotélico basado en la experiencia. Juega en cada momento a lo que sabe que puede funcionar. A veces te monta una cúpula en el ataque y otras un pórtico columnado en la defensa. A veces, como en el partido del pasado miércoles contra el Manchester City del vitruviano Guardiola, el Madrid levanta arquitecturas que uno no comprende del todo hasta que al final del partido el edificio está terminado; y es entonces, solo entonces, cuando uno se da cuenta de que esa magnífica estructura no solo funciona, sino que además es preciosa e inolvidable.

Bonito, funcional y duradero. Ese es el juego Real Madrid. Sin dogmas. Puro paladianismo.

 

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Semana redonda. Enhorabuena a todos. Virtualmente ya solo queda buscar fecha, hora y lugar para cantar el alirón. Con 11 puntos de diferencia sobre el Fútbol Club Barcelona, y a falta de disputarse 18 puntos, es cuestión de tiempo que nos proclamemos campeones de la Liga 2023/2024. Siendo sincero, en ningún momento vi peligrar el título número 36 pues este equipo ha realizado una temporada inmaculada: 25 victorias, 6 empates y 1 derrota es un balance de matrícula de honor.  Así pues, disfrutemos desde ya pues, como bien explicó en La Galerna nuestro amigo Genaro Desailly con su crónica sobre el partido, la Liga está a punto de caramelo.

Para enfilar a un Barcelona deprimido, el Real Madrid debía medir sus esfuerzos. Conocedor del trabajazo que hizo su equipo en Manchester, Carlo Ancelotti introdujo algunos cambios de necesidad: Lucas Vázquez daba descanso a Dani Carvajal y Camavinga sustituyó a Mendy. En mi opinión, Lucas Vázquez fue el mejor jugador del partido. Lucas Vázquez forever. Hizo de todo. Magistral en defensa y sobresaliente en ataque. Gol, asistencia y penalti forzado. El auténtico MVP del encuentro. Si bien es cierto que estuvimos dos veces por detrás del marcador, el equipo nunca se mostró desnortado ni nervioso. Prueba de esto fue el empate del propio Lucas y el tercer gol de Jude Bellingham. Ambos goles son dignos de poner en las escuelas de fútbol para enseñarle a los chavales cómo se ejecuta una contra.

El equipo venía de bordar la excelencia el miércoles pasado. Tras un partido de un nivel tan alto, era lógico pensar en las necesarias rotaciones y tener en cuenta que muchos de nuestros jugadores necesitaban algo de descanso. El encuentro en el Etihad Stadium fue de una exigencia física extrema. Psicológicamente, también supuso mucho, y el agotamiento mental de nuestros jugadores debe haber sido tremendo. Por eso, muchos de los nombres que se asocian al banquillo deben empezar a tener su participación en lo que resta de temporada. Jugadores como Dani Ceballos o Fran García son necesarios para dar refresco a los titulares cuando sea necesario. Arda Güler puede disputar los minutos que todos queremos, incluso partiendo de la titularidad. Y, por supuesto, doy por hecho que la participación de Éder Militao se incrementará hasta disputar partidos completos. En los ratitos que le hemos visto ha estado seguro y determinante. Poco a poco.

Lucas Vázquez fue el mejor jugador del partido. Lucas Vázquez forever. Hizo de todo. Magistral en defensa y sobresaliente en ataque. Gol, asistencia y penalti forzado. El auténtico MVP del encuentro

Volviendo al partido del miércoles pasado, más allá de la heroica defensa y del tacticismo tan bien ejecutado, me volvió a sorprender el físico élite del Madrid. Sin un trabajo tan bien hecho en la parcela física, me temo que aguantar 120 minutos al Manchester City sería misión imposible. Si bien es cierto que muchos de nuestros jugadores tienen un físico de base de nivel élite, el trabajo de Antonio Pintus es tan sobresaliente que merece nuestros mejores calificativos. Al igual que todo el staff técnico de Carlo Ancelotti empezando por su hijo Davide. A estas alturas, me quito el cráneo ante el recital de sabiduría futbolística, buen hacer y preparación total. Si la temporada 2021/2022 en la que volvió Ancelotti fue un auténtico canto al fútbol, la actual temporada es una absoluta genialidad. Realizar una temporada tan sólida a pesar de las bajas tan importantes que hemos arrastrados es como para empezar a pensar en Ancelotti como uno de esos entrenadores que quedarán eternamente en nuestros corazones.

De la repetición de lo irrepetible y El corazón de as tinieblas

Respecto a la noche mágica en Manchester, también hay más cosas positivas más allá del despliegue táctico y la defensa heroica. El gol de Rodrygo viene de un contraataque de manual. Jude Bellingham consiguió controlar un balón aéreo muy difícil, abrió para Fede Valverde atrayendo consigo a sus marcadores y el uruguayo metió el balón con picardía para un Vinicius que supo poner un pase soberbio para que Rodrygo rematara a su antojo. Rodrygo parece haberse reencontrado con el gol cuando más falta nos hacía. El brasileño está acabando la temporada enchufadísimo. Y enchufadísimo sigue Antonio Rüdiger. El central alemán está siendo el mejor central de nuestra plantilla y redondeó una noche soberbia lanzando el penalti de la victoria con una seguridad increíble.

Realizar una temporada tan sólida a pesar de las bajas tan importantes que hemos arrastrados es como para empezar a pensar en Ancelotti como uno de esos entrenadores que quedarán eternamente en nuestros corazones

Así pues, tenemos toda una semana limpia para preparar el partido en San Sebastián frente a una Real Sociedad que se juega su plaza europea. El viernes espero que veamos algunas rotaciones y disfrutemos con los jugadores que tienen menos minutos. Todo sumará para llegar al partido del martes con piernas frescas y las cabezas despejadas. De nuevo nos medimos al gran Bayern de Múnich en el Allianz Arena. Otra noche europea para la historia. Dos clásicos europeos frente a frente. La magia del fútbol y la auténtica realeza europea. ¡A disfrutar!

 

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Buenos días, amigos. ¿Os aguanta la gente que os rodea? No os toméis a mal la pregunta. Si habéis llegado a parar a este portanálisis, es muy probable que seáis madridistas, con lo cual estáis viviendo días de gloria, como cantaba Springsteen, y a la gente que vive días de gloria a veces cuesta soportarla. Es muy difícil sentirse en lo más alto y no proyectar la menor sensación de arrogancia, cierta o no, deliberada o lo contrario. Uno no quiere restregar al resto lo feliz que es, pues debe tener en cuenta la eventualidad de que el resto no lo sea tanto, pero convendremos que si el resto es del Barça o del Atleti lleva un poquito la penitencia en el pecado, por así decirlo.

Llevamos un par de semanas en las cuales ganan los buenos, y eso no es fácil que pase en la vida. Hay que aplaudirlo a manos llenas, y celebrarlo sin tino. Primero el Real Madrid C. de F. ganó en Mallorca, y salió ileso del mafferraillísmo, gesta que a la luz de las dos siguientes ha quedado eclipsada, pero que tiene muchísimo mérito; después se cargó al petrodólar (venció al futuro, como conmovedoramente dice Fantantonio) tras una resistencia más que numantina ante el City y una tanda de penaltis dramática y exultante; finalmente, rubricó de manera oficiosa el título de liga remontando al Barça con un gol de Bellingham en el descuento y una actuación memorable de Lucas Vázquez.

Os recordamos todo esto por si la gente había empezado a aguantaros de nuevo. Es necesario retornar sin demora a la senda de la insoportabilidad. Desprended inaguantabilidad, amigos, ¡os lo merecéis! Están ganando los buenos, ¡y de qué maneras!

¿Cómo? ¿Que decir que los del Madrid son los buenos y todos los demás, por oposición, son los malos suena un poco maniqueo? Puede ser que suene así, pero es que cada día tenemos más claro que esos son los términos exactos de la ecuación. De jóvenes nos preguntábamos si los años nos harían más radicales o si, por el contrario, la edad acentuaría el relativismo, y tanto blancos como negros se fundirían en una sucesión de matices en gris. Ya tenemos la respuesta, al menos en el apartado futbolero: el Real Madrid nos parece el bien en fuerte contraste con casi todo el resto del planeta balompié, que se nos antoja un cúmulo de iniquidades, ordinarieces y torpezas urdido por el más borracho de los esbirros de Luzbel.

Es necesario retornar sin demora a la senda de la insoportabilidad. Desprended inaguantabilidad, amigos, ¡os lo merecéis! Están ganando los buenos, ¡y de qué maneras!

Lo que pasa es que no es cuestión de cumplir años sino, sencillamente, de tener dos ojos en la cara (no se nos escapa que puede ser la propia edad la que nos haga justificarnos así, negando su propia influencia). El martes pasado vivimos la eliminación del Barcelona de la Champions  como la derrota del mismísimo Maligno, y puede que nos quedáramos cortos. ¿Suena radical? Más radical es pagar durante veinte años -que se sepa- al vicepresidente arbitral, ser tú quien le cuadriplica el sueldo y pedir la repetición de un partido por un gol fantasma que no es gol y además es fuera de juego.

No es que seamos radicales. Es que la realidad lo es.

Pero toca ya mirar al frente, concretamente a la semifinal contra el Bayern de Múnich, ciudad a la que se ha trasladado Marca para entrevistar a Musiala, la perla muniquesa.

Musiala compartió equipo con Jude Bellingham en las divisiones inferiores de la selección inglesa, y en la estupenda entrevista de Juan Castro revela algunos secretos de su amistad. "Jude y yo soñábamos con partidos como este", confiesa el talentoso media punta. Jude, como veis, está en boca de todos. También lo está Rüdiger, compañero de selección actual de Musiala y de quien éste dice que es "un gran defensa y un tipo muy divertido". En esta fase de inaguantabilidad, que ojalá dure eternamente, todos querríamos casar a nuestra hermana con Bellingham y, si no fuera porque esto haría daño a Jude, que tuviera por amante a Antonio, experto en anular estrellas rivales, marcar penaltis decisivos y manipular pezones. Esta última tendencia hay quien la lleva mejor y quien la lleva peor. A Grealish parece hacerle mucha gracia, claro que Grealish es más madridista que todos nosotros juntos. A Morata, por lo que sea, le gusta menos. A Segurola, nada.

As va más allá en el futuro, llegando nada menos que a Mbappé. Nos permitimos sugerir que dejemos por el momento en paz a Mbappé. El astro francés jugará con toda probabilidad en el Madrid la temporada próxima, pero es que esta de ahora no sólo no ha acabado, sino que se encuentra en su tramo decisivo. Centrémonos en eso. Con todo, y a fin de beneficiarnos del consiguiente clickbait, nosotros desvergonzadamente hemos puesto a Mbappé en el título del portanálisis, pero siendo transparentes respecto a nuestras intenciones.

En sus bajos, As informa de la victoria del Real Madrid de baloncesto ante Baskonia, lo que (1-0) sitúa al equipo de Chus Mateo en la rampa de salida para el play-off de la Euroliga en Madrid. El partido convirtió también, por el mismo precio, a Sergio Llull en el máximo anotador de triples de la historia de la competición, con 624 encestes desde la línea de tres puntos. Qué bestialidad. El increíble Llull, una de las mejores cosas que nos han pasado, sencillamente.

Ay. Produce ternura, en medio de la pujanza blanca, ver al mundo proculé echar cuentas de la temporada que viene. Parece que quieren fichar a Bernardo Silva, jugador excelso (eso sí) con más años que el sol en las películas de John Wayne, sí, en esos planos crepusculares, como el de The Searchers. El Madrid derrotando al futuro y el Barça comprándose (si le queda algo en caja) el pasado. El Madrid no compra a Bernardo Silva. El Madrid elimina a Bernardo Silva.

Pasad un buen día.

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