El Real Madrid ha expresado su indignación por el enésimo escándalo arbitral tras la derrota ante el Espanyol.
El equipo de fcQuiz ha diseñado el siguiente test sobre esta infamia que tiene corrompido el fútbol patrio.
¿Eres capaz de responder correctamente a todas las preguntas?
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El Real Madrid disputa esta noche en Leganés su encuentro de cuartos de final de Copa del Rey. Para todos los madridistas es una cita menor pero no carente de morbo. Esta temporada nos ha deparado continuas sorpresas de mal gusto que nos obligan a asistir a citas tan insulsas como la de esta noche con la fe del carbonero. Si bien es cierto que en líneas generales el equipo se mantiene a flote, no es menos cierto que en demasiadas ocasiones deja mucho que desear.
Lo que ocurrió el sábado no tiene un pase. Existen muchos factores que explican una derrota así y lo peor de todo es que no nos sorprende. Necesitas acumular muchos errores para que este Real Madrid pierda un partido frente al Español. Uno de esos factores es el arbitraje. A ningún madridista le es ajeno el estado de putrefacción del arbitraje nacional. Sin embargo, desde que estalló el caso Barcelona-Negreira todo es Negreirato. Nadie puede permanecer ajeno a esta realidad ni ningún juicio debe despojarse de este escándalo.
No es cuestión de buscar tres pies al gato ni de justificar una derrota, no. Es cuestión de llamarle al pan, pan y al vino, vino. Por ello, en la tarde del lunes el Real Madrid decidió emitir una carta de cuatro folios denunciando la corrupción del CTA. En definitiva, la protesta formal por el sistema arbitral instaurado, la reclamación formal ante la RFEF con copia al CSD marca un antes y un después. Como aficionado celebro este comunicado tanto o más como una victoria importante. Y aún más, desde aquí aplaudo la iniciativa del Real Madrid de usar sus redes sociales para difundir la denuncia televisiva de lo acaecido en Cornellá. Ya era hora de usar nuestra artillería. Internacionalmente el arbitraje del pasado sábado ha sido visto como un escándalo y toda resonancia es poca.
Desde que estalló el caso Barcelona-Negreira todo es Negreirato. Nadie puede permanecer ajeno a esta realidad ni ningún juicio debe despojarse de este escándalo
En lo estrictamente deportivo, y por si fuera poco, perdemos a Antonio Rüdiger alrededor de tres semanas. Según el comunicado oficial, al central alemán "se le ha diagnosticado una lesión en el bíceps femoral de la pierna derecha". Creo que a nadie le llama la atención esto. Desgraciadamente se ha forzado a Rüdiger hasta la extenuación. Pasa igual con Lucas Vázquez o Fede Valverde. Leía estos días que Fede Valverde es el jugador con más minutos de toda Europa. Sinceramente, creo que es insostenible practicar esta política de desgaste. Todos los minutos que puedan tener de refresco jugadores así son pocos. Por ello, lo más prudente es que frente al Club Deportivo Leganés en Copa haya suficientes rotaciones para no lamentar una nueva baja.
Con todo mi respeto, ¿qué ganamos frente al Leganés? Sin ir más lejos, Rüdiger ha disputado partidos innecesarios y ahora tenemos que lamentar su baja por cinco partidos, algunos de ellos tan importantes como los del Atlético de Madrid o el Manchester City. Los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Leganés no pueden suponer un hándicap. Si tenemos que ir al estadio municipal Butarque con toda la carne en el asador, pues apaga y vámonos. Y no es un menosprecio a la Copa de Su Majestad el Rey ni es hacer de menos al equipo del sur de Madrid. En fútbol hay que ser pragmático y más en una situación tan delicada como atraviesa la defensa del Madrid. Con una línea cogida con alfileres, forzar la máquina no es una gran idea.
Esta noche se esperan rotaciones. Bellingham y Mbappé no estarán. Además, el de hoy es un partido ideal para realizar rotaciones. Uno que podría haber jugado era David Alaba. Sin embargo, ayer por la mañana el club comunicaba que el central tenía una lesión en el aductor de la pierna izquierda. Normalmente esto supone entre 2 y 3 semanas de baja. Estas cosas pueden ocurrir cuando un jugador vuelve tras una larga lesión en la rodilla. Por eso su recuperación es vital y debe afrontar su vuelta como lo ha hecho hasta ahora. El austriaco necesita seguir sumando minutos y partir como titular es el siguiente nivel en su proceso de readaptación. Pero para ello no hay prisa. A su vuelta ya tendrá tiempo para probarse en algún momento sin miedo alguno a extralimitarse.
Porque, siendo sinceros, con Alaba debemos seguir yendo poco a poco. Es una estupenda noticia cómo el ex del Bayern está sumando minutos pero tampoco debemos echar las campanas al vuelo. Esta lesión última nos pone los pies en el suelo con él. Si verdaderamente Ancelotti confía en recuperar totalmente a Alaba para el último tramo de la temporada creo que forzar su incursión en el once tampoco es la mejor de las ideas. Despacito y con buena letra para recuperar la forma, sumar minutos y llegar a marzo ya más o menos asentado.
creo que el equipo pide a gritos un cambio de aires. No sé si en la dinámica de entrenamiento o incluso a la hora de afrontar los partidos. No vendría mal la incorporación inmediata en el once de jugadores como Arda Güler o Endrick
Por todo ello, doy por hecho que la pareja de centrales para los próximos partidos será Asencio y Tchouaméni. Es verdad que juntos no han disputado ningún partido pero tampoco existe una configuración de mayor efectividad. Suena también Ferland Mendy como otra posible alternativa para el eje central y no me parece mal. También se ha filtrado en las últimas horas que Fede Valverde, ese auténtico jugador multiusos, podría ser del gusto de Ancelotti para echar un cable como central. Cualquier combinación puede sonar algo estrafalaria pero lo cierto es que necesitamos tirar de versatilidad para poder dosificar al máximo los escasos efectivos que tenemos atrás.
Llegados a este punto estoy convencido de que necesitamos un cambio de aires. Y no apunto al entrenador. Si bien la figura del técnico siempre es el eslabón más débil, creo que la revolución necesaria puede llegar con algún pequeño acto de transformación. A la hora de superar un problema vital o un obstáculo profesional, muchos expertos animan al usuario a realizar pequeños actos inhabituales en su día a día. Basta con esto. Y creo que el equipo pide a gritos un cambio de aires. No sé si en la dinámica de entrenamiento o incluso a la hora de afrontar los partidos. No vendría mal la incorporación inmediata en el once de jugadores como Arda Güler o Endrick. Agentes externos que den oxígeno a sus compañeros y resulten inesperados para los contrarios. Esta noche frente al Leganés es la noche perfecta para comenzar. Afrontamos unos cuartos de Copa del Rey, ¿acaso no es el momento adecuado?
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Buenos días, amigos. La mafia se sienta a la mesa. Concretamente a la de Josep Pedrerol. Mirad al invitado, escuchadlo, observad su lenguaje corporal, su tono, su mirada, sus gestos.
👀 MEDINA CANTALEJO RESPONDE al REAL MADRID:
❌ "¿Los audios del VAR? Ahora es una situación complicada".
🗣️ "No tenemos inconveniente con que un equipo se dirija a nosotros CON RESPETO".
☕️ ¡¡Entrevista en 'El Cafelito' este jueves a las 15:30h!! https://t.co/xN3F35U7Dm pic.twitter.com/X6iYvEAdsB
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) February 5, 2025
¿Quién os viene a la cabeza? A unos os recordará a algún Corleone, a otros a algún otro personaje de su calaña. Pero para este portanalista, Medina Cantalejo es la viva imagen de Joe Pesci en Uno de los nuestros.
Pedrerol sigue con su hoja de ruta. Primero fue Louzán, presidente prevaricador de la RFEF. Lo de prevaricador no lo decimos nosotros, pesa sobre él una condena de inhabilitación por prevaricar. En febrero de 2021 fue condenado a dos años de cárcel y ocho años de inhabilitación para cargo público (o relacionado con administraciones públicas) por los delitos de fraude y prevaricación, al considerarse probado que cometió irregularidades al otorgar 86.311 euros a una constructora. El currículum ideal para presidir la RFEF debido tanto al trabajo que ha de realizar como a la trayectoria de sus predecesores en el cargo. Por cierto, hoy el Supremo estudia el recurso presentado contra su inhabilitación.
Decíamos que Pedrerol primero llevó a Louzán, y ahora hace lo propio con Medina Cantalejo, presidente del CTA. La entrevista se emitirá este jueves a las 15:30. La tendencia con la elección de los invitados parece clara.
Volvemos al vídeo del principio, adelanto de la charla que se emitirá mañana. Comienza con el cebo oligofrénico de «EXCLUSIVA», que ejerce la misma atracción en las cabezas vacías que el brillo en las urracas. Ante la exposición de Josep de que si el Madrid pide los audios del VAR se le proporcionan, la reacción del Joe Pesci de Hacendado aporta mucha información sobre cómo es: «¿Puedo decir algo?». Chulería y victimismo de la mano. La prima donna folclórica del CTA. Iba yo de peregrina y me cogiste de la mano.
«Pueden ir al vestuario nuestro y allí nos vemos», sentencia Cantalejo mientras mueve las manos a lo Jesús Gil. Recuerda a ese «a la salida nos vemos» de los matones del colegio.
Pedrerol le induce a seguir: «Si el Madrid pide los audios…». La respuesta de Medina: «Ahora es una situación complicada». Continua, al más puro estilo Coppola, «Prefiero que se pacifique la situación y a partir de ahí no tenemos ningún inconveniente que ningún equipo vaya con respeto a hablar con nosotros». Josep: «Está diciendo que el Madrid no ha sido respetuoso». Cantalejo: «No, no estoy diciendo eso. Yo he dicho que cualquier equipo que sea respetuoso y que venga a hablar con nosotros tiene las puertas abiertas»
«Y ha dicho que el Madrid tiene que esperar», prosigue Pedrerol. «He dicho que en este momento —le corta Medina— las aguas están tan movidas que lo mejor para todos es calmarnos, y si en algún momento…
… y si en algún momento podemos, sentarnos a hablar…». Josep: «Otros clubes han ido y les han escuchado, sin embargo al Madrid le pide tiempo». Cantalejo se parapeta tras el cafelito: «No es eso lo que te estoy diciendo». Más chulería matonil.
—Cuando se estudie la situación.
—Pero ¿qué hay que estudiar?
—Pues hay que estudiar muchas cosas. Claro que sí. Se ha escrito, se ha mandao un documento, ¿verdad? con muchas situaciones. Y nosotros lo que tenemos que hacer es analizarlo y ya está.
—Me parece muy fuerte que...
—No, no es que al Madrid no —interrumpe de nuevo el caudillo arbitral.
—… a unos equipos se les escuche y al Madrid no —concluye la apreciación Pedrerol.
—No, no.
—Porque ha sacado el documento que le molestó.
—Cualquier equipo que venga con respeto a nuestra casa tiene las puertas abiertas —afirma Cantalejo.
[En este momento, muchos habréis imaginado a don Vito diciendo aquello de: «Vienes a mi casa el día de la boda de mi hija…»]
—El Madrid puede hacerlo, entonces, estamos diciendo.
—Como cualquier equipo. Repito, cualquier equipo en situación normal.
—¿Qué es una situación normal?
—Cuando un equipo llama porque tiene algún tipo de queja. Cuando llegue ese momento, se habla con nosotros, nos sentamos, hablamos primero en mis despacho, de manera totalmente normal…
—…y después, si todo fluye de manera educada y tal, pues nos sentamos a ver lo que haga falta ver.
Idea principal: DISCRECIONALIDAD. El organismo responsable de los jueces de la competición actúa de forma discrecional. Tiene toda la lógica del mundo, ¿verdad?
Es decir, el Comité Técnico de Árbitros no tiene articulado un mecanismo reglado, o si lo tiene no lo utiliza siempre igual, para facilitar información (audios) a los clubes de los partidos de las competiciones en las que trabajan, a cambio de lo cual obtienen emolumentos cuantiosos. Ellos juzgan las acciones de los encuentros pero no hay forma estándar de pedir explicaciones sobre esos juicios. Si me incomodas, no te doy los audios. Si me pagas durante, al menos, 17 años, te filtro los que quieras vía Gerard Romero. Esto debe de ser el «compromiso de transparencia y mejora constante» al que aludía el último comunicado de la RFEF.
Para concluir con Cantalejo, mirad cómo balbucea cuando le preguntan si el CTA es una estructura corrompida a raíz del caso Negreira.
‼️ Tras la POLÉMICA... el JEFE DE LOS ÁRBITROS, Medina Cantalejo, DA LA CARA.
💣 "NO SOMOS CORRUPTOS".
🚨 Esta noche, EXCLUSIVA en @elchiringuitotv con @jpedrerol. pic.twitter.com/bafcl0YcqS
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) February 4, 2025
Medina Cantalejo, dechado de virtudes, ejemplo de educación, el de «si no se ha pitado un penalti contra el Barça en dos años será porque no ha hecho ninguno», el mismo que se hizo pequeñito en un hotel mientras la Guardia Civil registraba la sede del CTA.
Con cada declaración de los protagonistas, el CTA huele más a cuadra. Un Cuadra, por cierto, que ayer volvió a demostrar lo buen atlético que es participando activamente en la jugada del primer gol rojiblanco. Es digno de admiración cómo se adelanta a Uche, le hace un bloqueo completamente legal, e impide que el jugador del Getafe gane la posición en el inicio de la jugada. Para culminar, mostró amarilla al jugador azulón. Claro, como no va a ir como un tiro el Atleti.
Como un tiro a semis y al derbi. Según indica Marca en su portada, el Cholo pudo dar descansos pensando en el vital duelo del sábado en el Santiago Bernabéu. Porque hay que recordar que además de contar con un árbitro de cámara como Cuadra Fernández, el Atleti disfrutará de un día más de recuperación de cara al choque del fin de semana contra el Madrid. Lo mismo desde hace cien años.
Mundo Deportivo seguramente habrá recibido una llamada y hoy sacan la portada que veis encima de estas líneas. «Los datos que desmienten la pataleta blanca», como llaman a la reclamación formal del Madrid, son una foto de un supuesto penalti de Lunin tomada desde un ángulo en el cual no puede apreciarse la jugada y unos párrafos con redacción juvenil. Nosotros preferimos otro tipo de datos y pruebas.
Nos despedimos felicitando por su 40º cumpleaños a Cristiano Ronaldo, máximo goleador de la historia del Real Madrid y una de sus mayores leyendas. Sus datos, los goles.
Pasad un buen día.
El juez Aguilar llegó a su despacho algo más animado que en las semanas previas. “Bien”, pensó, “hemos terminado con una primera fase, los testigos de la defensa. Ya queda menos”. Tras un reparador puente en la masía familiar, llegaba ese martes con bríos renovados, como si, por primera vez en un largo tiempo, intuyera el final de este embolado en el que le habían metido, por culpa del cual, su nombre y a veces su cara aparecía en los medios de comunicación.
“Mandé a la cárcel al capo de aquella banda de narcos, condené a los tipos que encubrían a los etarras valiéndose de sus cargos en corporaciones locales, y nadie sabía casi nada de mí, y ahora me toca leer cada cosa...”. La jubilación está cerca, como le recordaba su mujer, aguanta un poco más. Para su desgracia y cabreo posterior, antes de entrar en la sala se le ocurrió mirar los mensajes de WhatsApp y encontró que uno de sus amigos le había enviado un enlace de un medio digital de hacía apenas cinco minutos: “El expresidente Joan Gaspart se ha presentado en el juzgado del caso Negreira. Acudirá como público a las vistas de esta semana”.
El juez no sabía bien quién era este individuo cuya cara aparecía en la pantalla del móvil salvo por algunas cosas que había leído en prensa ocasionalmente, pero el mismo amigo le dio otro dato: “Gaspart fue vicepresidente de la Federación de Fútbol y desde ese cargo dijo que perjudicaría deportivamente al Real Madrid hasta su muerte”. “Pues qué bien”, pensó el juez, “otro amante de la polémica, más periodistas, estupendo”.
Ya en la sala, el juez Aguilar esperó a que todos los comparecientes ocuparan sus asientos, se acercó al micro y pronunció:
—Señorías, comenzamos el turno de la acusación, puede proceder a citar a sus testigos.
En el banquillo de los acusados, Laporta carraspeó y se dirigió a Albert Soler, al cual tenía sentado a su derecha:
—¿Testigos, cómo va a haber testigos si aquí no pasó nada?
Albert Soler lo conminó con la mirada a que guardara silencio, lo cual fue imposible a lo largo de toda la sesión. El fiscal Estuardo ocupó el centro de la sala, se dirigió al jurado y, con su aparatosidad habitual, inició un breve discurso:
—Gracias, señor juez. Señorías, miembros del jurado. Durante las sesiones previas hemos visto pasar ante nosotros a una serie de testigos que trataban de justificar que aquí no pasaba nada, que los millones de euros que el Fútbol Club Barcelona desviaba al bolsillo del señor Enríquez Negreira (lo señaló con el brazo extendido), a través de facturas declaradas falsas por la Agencia Tributaria y emitidas a través de sociedades pantalla, no pretendían ningún favor arbitral, ni afectar a la neutralidad de la competición, pese a que el propio receptor de los pagos declarara en sede judicial que precisamente ese era su único objetivo. Hemos visto declarar a árbitros en activo, retirados, dirigentes del colectivo arbitral, y todos coinciden en que aquí no había nada anormal, pese a que todos ellos fueron beneficiados por seguir una línea… digamos arbitral, acorde con los gustos de los señores Enríquez Negreira, Sánchez Arminio y del club pagador, y pese a que los informes periciales también concluyeran de modo muy diferente. Pues bien, la acusación tiene prevista hoy la comparecencia de una serie de exárbitros que sí pueden cuestionar con pruebas y con argumentos lo expuesto en sesiones previas por sus exjefes y excompañeros.
(Para ahorrar tiempo al lector —mientras ganamos en diversión—, vamos a resumir la sesión y condensarla en el punto de vista de Joan Laporta, en sus reacciones a las palabras de los testigos de la acusación).
El primer testigo que pasó por los micrófonos fue José Luis Paradas Romero:
—Dejé el arbitraje en 2013 por las presiones del director técnico del Comité para el Fútbol Profesional, Manuel Díaz Vega.
Laporta se giró hacia Soler y le dijo:
—El amiguito de Mourinho, que se joda, bien está fuera de nuestro sistema, no lo queríamos, ¿recuerdas, José María? —golpeó levemente el hombro del vicepresidente del CTA, el cual le devolvió una mirada asesina.
El tono gutural del presidente del Fútbol Club Barcelona no ayudaba a que sus palabras resultaran inaudibles para buena parte de los asistentes a la sesión. El propio abogado de la defensa, Jorge Carlos Scotto, trató de reconducir su actitud con la mirada, mas el presidente, con el rostro algo enrojecido y la mirada vidriosa, no percibió el gesto.
—¿Qué tipo de presiones recibió? —preguntó el fiscal.
—El señor Díaz Vega me reprochó delante de otros compañeros que no hubiera expulsado al entrenador del Real Madrid, José Mourinho, en un partido en el Bernabéu. El entrenador me protestó de manera reiterada por una jugada y yo le mostré una amarilla, pero no quise expulsarlo, traté de contener su comportamiento, sin más.
—¿Cree que se estaba cuestionando su modo de arbitrar, como si el hecho de no perjudicar al Madrid pudiera condicionar su futura carrera en el arbitraje? —continuó el fiscal.
—Pues… podría ser —respondió el colegiado—, porque yo fui el único árbitro que expulsó a José Mourinho mientras entrenó en España, dos veces, de hecho, y en aquellas ocasiones obtuve unas buenas puntuaciones del comité. Le dije a Díaz Vega que lo primero eran mis principios y que no aceptaba presiones, lo cual no le gustó.
—¿Qué hizo entonces usted?
—Me fui a hablar directamente con el presidente del CTA, Victoriano Sánchez Arminio, y le dije que me veía obligado a dejar el arbitraje, así que ni siquiera me presenté a las pruebas físicas. Me sorprendió su actitud, comprensiva, amable, pero en ningún momento me pidió que reconsiderara mi postura o que entendiera las indicaciones de Díaz Vega.
Cada vez que se pronunciaba el nombre de Díaz Vega a Laporta, Rosell y Enríquez Negreira se les dibujaba una sonrisa de gozo. Un observador avezado habría advertido que la misma sonrisa se dibujaba en la cara de Joan Gaspart, solo que, en su caso, los colmillos que asomaban por su boca le otorgaban un aspecto siniestro.
—Un “pirao” menos —susurró Laporta—, no queremos a nadie con principios.
Cuando se anunció el nombre del siguiente testigo, Antonio Llonch Andreu, Laporta miró con incredulidad hacia ambos lados y luego, al abogado de la defensa, que se encogió de hombros. “¿Quién es este?”.
Se trataba de uno de los dos colegiados catalanes que arbitraban en primera a principios de este siglo, y su declaración se limitó a hablar de las presiones que recibía del Comité Técnico de Árbitros para influir en su arbitraje, presiones que lo llevaron a un hartazgo de tal magnitud que acabó por renunciar a su carrera en primera.
—Puesto que usted pertenecía al colegio catalán, nunca arbitró al club que pagaba los servicios del señor Enríquez Negreira, pero, con su gran rival, ¿tenía alguna estadística destacable?
—Bueno, el Real Madrid no perdió nunca conmigo en siete partidos, pero mi desencanto con el arbitraje viene por cómo manejaban el colectivo entre Sánchez Arminio y Gerardo González, que pretendían rearbitrar nuestras decisiones cada semana en los despachos de los comités federativos, y por ahí yo no estaba dispuesto a pasar.
Joan Laporta se inclinó hacia Soler y se tapó la boca con la mano, pero no lo suficiente como para evitar que se le escuchara:
—Pues si no querías hacer lo que te dictaran tus jefes, hiciste bien, ¡puerta!
El siguiente excolegiado que pasó por el micro de los testigos fue el asturiano César Muñiz Fernández.
—Anda —dijo Jan—, el “engominao” que se inventó el penalti a Pepe.
En el banquillo se situó el antiguo colegiado, que seguía gastando gomina en cantidades industriales, si bien, el color de su pelo había tornado a un gris más oscuro que el que mostraba en su época de colegiado.
— Gracias por venir hoy a testificar, don César.
—Encantado de poder hacerlo —respondió el exárbitro.
—No lo soporto —se escuchó decir a Laporta.
—Al César lo que es del César —Jaime Estuardo inició su interrogatorio—. Usted llevaba trece temporadas en primera división, internacional, premio Guruceta, se había mantenido temporada tras temporada y, díganos, por favor, al comienzo de la decimocuarta, en septiembre de 2013, ¿pasó algo que cambiara su trayectoria en el mundo del arbitraje?
—¡Pues claro que pasó! —vociferó Laporta, que se levantó de su asiento—. ¡Se inventó un penalti en el descuento para el Madrid, un robo!
Mientras el juez Aguilar golpeaba con su mazo pidiendo “orden en la sala” y “silencio”, Soler y Bartomeu trataron de sentar al presidente culé y lo tomaron por ambos hombros. “Un robo, otro más, como siempre”, masculló.
—Aviso al acusado de que a la próxima interrupción me veré obligado a imponerle una sanción por desacato a este tribunal. Esto no es una de sus ruedas de prensa, ni un bar en el que usted pueda comportarse como un energúmeno. Es mi última advertencia —tras una mirada fulminante, el juez Aguilar se volvió al testigo—. Prosiga, por favor.
—Pité un penalti a favor del Real Madrid en Elche. En el descuento del partido, que marchaba empate, y dicho penalti supuso la victoria del equipo visitante. Yo… en aquel momento me pareció ver un agarrón del defensa sobre Pepe , de varios segundos… y es lo que señalé. Posiblemente me equivoqué, pero pité con el convencimiento de lo que había visto en directo.
—¿Cuál fue la reacción de sus superiores en el Comité Técnico de Árbitros? —inquirió el fiscal.
—El presidente del Comité fue muy duro conmigo, en privado, y lo que más me dolió, en público. Llegó a decir que quizás había tenido algún problema familiar, algo que me despistó y que hizo que no me encontrara bien, en el momento propicio para arbitrar.
—¿Algo más? ¿Le pidió que cambiara de actitud?
—Fue un tanto desagradable. No solo dejó caer que podía tener problemas familiares, sino que, además, no me estaban saliendo bien las cosas, así que me pedía que mejorara.
—¿Se sintió represaliado en ese momento?
—Bueno, estuve seis jornadas en la nevera, sin volver a pitar un partido en primera hasta el mes de noviembre. Y además, se me dijo que no volvería a arbitrar al Elche, al Real Madrid, pero tampoco al Barcelona.
—¿Al Barcelona tampoco? —el fiscal dirigió su mirada al lugarteniente de Sánchez Arminio en aquellos años—. Curioso. Deduzco por sus palabras que sí hubo una sanción encubierta para usted tras equivocarse a favor del Real Madrid, el rival del equipo que estuvo pagando al vicepresidente del Comité de Árbitros durante diecisiete años.
—Júzguenlo ustedes, no me corresponde a mí hacerlo. Yo solo puedo decirle que, al acabar aquella temporada, fui descendido de categoría por tener la segunda nota más baja de todos los colegiados.
—Las notas. El índice corrector, nos suena todo esto —aseveró Estuardo.
—Protesto, señoría —interrumpió Scotto—. Está sacando conclusiones de algo que no ha dicho el testigo.
—Se admite —respondió el juez.
—De acuerdo, señoría. Plantearé la cuestión de otro modo, ¿cree usted que el señor Enríquez Negreira pudo influir en las puntuaciones que se le otorgaron a usted tras su error en Elche?
—No sabría decirle —respondió Muñiz Fernández—, a nosotros, los árbitros, todo esto de Negreira nos ha hecho mucho daño. Siempre hemos estado bajo sospecha y nos hace perder credibilidad. Nuestra relación con él era escasa. Nos reuníamos con él unas tres veces por temporada y en febrero nos explicaba cómo llevábamos la temporada, de acuerdo con sus informes.
—¿Es posible que no pintara nada, que no tuviera ningún papel relevante en el comité, como se ha dicho en esta misma sala en alguna de las testificales?
—Teníamos poco contacto con él y el diálogo era mínimo, nos informaba de nuestra situación y poco más, pero todos sabíamos que era la persona de confianza de Sánchez Arminio. Mire, el daño que ha hecho al arbitraje es irreparable, y solo pido que caiga todo el peso de la ley. Si es culpable, que lo pague —en ese momento, la mirada del exárbitro se giró hacia el banquillo de los acusados—. No es de recibo que estando en el Comité de Árbitros trabaje para otro club.
—Muchas gracias —concluyó Estuardo—. No haré más preguntas, señoría.
Mientras cambiaban los testigos y el banquillo pasaba a ser ocupado por Juan Manuel Brito Arceo, Joan Laporta aprovechó el ruido de puertas, sillas y comentarios de los periodistas, para decir a su derecha: “vaya colección que nos han traído hoy, ¡el que faltaba ahora!”. Enríquez Negreira se giró hacia Joan Laporta y torció el gesto.
El excolegiado tinerfeño comenzó contando los problemas económicos que había padecido, la inquina personal que hacia él manifestó el periodista José María García y la persecución a que lo sometió, el penalti que pitó en contra del Fútbol Club Barcelona en el Camp Nou, claramente fuera del área, y cómo fue el propio Enríquez Negreira quien le comunicó su descenso en el año 2000. En ese preciso instante, el abogado de la defensa, Scotto, miró hacia el público congregado, hacia la butaca de Joan Gaspart, quien le hizo un gesto con la mano sobre el cuello como para que cortara la intervención.
—Protesto, señoría —dijo Scotto con voz alta y firme—. El sumario se ciñe a los pagos acaecidos entre los años 2004 y 2018, y el descenso del testigo se produjo en años fuera de ese período, así como el penalti al que alude, que fue de mucho antes, no tienen nada que ver con el caso.
El juez Aguilar sopesó el argumento de la defensa y movió la cabeza con gesto de asentimiento, si bien, antes de que pudiera contestar, intervino el fiscal:
—Señoría, a lo largo de toda la sesión hemos tratado de establecer una correlación entre los errores en contra del Barcelona y el castigo inmediato a los árbitros, ya fuera en forma de descenso, pérdida de la internacionalidad, o reprimenda en público. El caso del testigo de hoy fue de los más…
—Señor Estuardo, nos ha quedado clara la línea de defensa de su argumentación, pero en modo alguno el testimonio del señor Brito Arceo puede aportar algo a la causa que nos trae a este juzgado. Se admite la propuesta y, salvo que el testigo tenga algo que decir sobre los hechos aquí juzgados, damos por desestimada su declaración. El jurado no tendrá en consideración la misma.
Se oyó un “bien” en el banquillo de los acusados y otro “que se fastidie el de los penaltis a cinco metros del área”. Scotto buscó con su mirada hacia Joan Gaspart, quien se frotaba las manos con un gesto que a más de uno de los periodistas presentes le recordó a Montgomery Burns.
—Aprovechamos la declaración del último testigo de la lista del fiscal —pronunció el juez— para hacer un receso de treinta minutos. Reanudaremos la sesión con los testigos presentados por la parte acusadora, por el club Real Madrid. Se levanta la sesión.
Tras el receso de treinta minutos, entró en la sala un testigo con cara de pocos amigos que fue anunciado como Alfonso Pino Zamorano. La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, los miraba sin decir nada, pero se le entendía todo en la mirada.
El exárbitro mostró un tono algo áspero durante toda su declaración, como si estuviera incómodo con la comparecencia:
—En el Comité Técnico de Árbitros se premiaba la fidelidad a Sánchez Arminio y a Ángel María Villar —comenzó—. Es un cortijo, como la Federación de Villar. En ocasiones se comportaban como una organización criminal. O estás conmigo o estás contra mí, así ejercían su control sobre los árbitros. Hace unos años López Nieto hizo unas declaraciones contra Villar y en una reunión de árbitros nos pasaron un texto en su contra porque querían echarlo del cargo. Estábamos sentados juntos Pérez Lasa, Daudén Ibáñez y yo. Ellos no lo firmaron, yo al principio tampoco lo iba a firmar, pero al final me asusté y firmé el texto. Y si te negabas a firmar escritos de apoyo a alguien, o de repulsa o rechazo de acuerdo con lo que te indicaban, iban a por ti. Los árbitros que se negaban veían automáticamente rebajada su posición en el ranking.
—¿Cómo era posible, no había unas puntuaciones que eran controladas por otra comisión independiente dentro del propio CTA? —preguntó la abogada.
—A ver, existía el "índice corrector". O el dedo índice corrector, como lo llamábamos nosotros. Y ahí manejaban todo entre Sánchez Arminio y los suyos. A Pérez Lasa, que iba a ser árbitro internacional, cuando acabó la temporada, dejó de serlo, y en su lugar metieron a Velasco Carballo. Arturo Daudén Ibáñez, que era top class y podía hasta pitar una final de Champions, lo bajaron a Segunda. Eso lo he vivido yo, no me lo ha contado nadie.
—¿Y ese dedo índice corrector, de quién era, de Sánchez Arminio?
—Evidentemente —respondió Pino Zamorano.
Luisa Ramírez se giró hacia el jurado y pronunció en voz alta y clara:
—Sánchez Arminio, cuyo brazo derecho, el que revisaba y comunicaba las puntuaciones a los colegiados era (extendió su brazo derecho hacia el banco de los acusados) el señor Enríquez Negreira. No haré más preguntas, señoría.
Al contrario de lo sucedido con los anteriores testigos, con los que el abogado de la defensa había aparentado indiferencia, cuando no desprecio, en esta ocasión Scotto sí se acogió a su derecho a interrogar al testigo:
—Señor Pino Zamorano, solo una cuestión: ¿alguna vez se ha sentido presionado para influir en los resultados de un partido de fútbol?
—Yo no. Yo soy militar de carrera y para mí, dos más dos son cuatro, y si algún día alguien me hubiese dicho que tiene que ganar uno u otro, le puedo asegurar que lo hubiese denunciado.
—Muchas gracias por su respuesta. No haré más preguntas, señoría.
Gaspart, Rosell, Laporta, Bartomeu… todos ellos sonrieron con la última respuesta. Mientras Scotto volvía a su asiento, al pasar frente al jurado, quiso dejar una última frase:
—Lo que demuestra que no se influía a los colegiados en sus arbitrajes, que el índice corrector es más un mito o leyenda urbana que una realidad.
—Protesto, señoría —interrumpió Luisa—. Solicito que se elimine esta última frase del sumario, el testigo ha dicho claramente que existía ese índice corrector y que el arbitraje era controlado con mano de hierro por la cúpula del CTA.
—Se admite —contestó el juez—. Se trata de una conclusión del abogado de la defensa, no de un testimonio del testigo.
—Gracias, señoría —continuó la abogada—. Si se me permite, señor juez, tenemos un último testigo en esta sesión que vendrá a hablarnos de ese férreo control y de la posición de dominio del señor Enríquez Negreira sobre el comité de árbitros. La Fiscalía llama a declarar a don Gonzalo Panadero Martínez.
Laporta miró a su alrededor con extrañeza, como si no ubicara bien al testigo, pero solo encontró gestos de desconocimiento entre su bancada. Sin embargo, su mirada se cruzó con la de Joan Gaspart, quien lo miraba con los ojos muy abiertos y le hacía el mismo gesto del dedo sobre el cuello: “corta, corta”.
El testigo era un hombre de unos setenta años de edad, de complexión delgada y, como apreciarían los espectadores poco después, con un fuerte acento de Albacete.
—Señoría, miembros del jurado —comenzó la inquisitiva abogada—, a lo largo de la mañana hemos escuchado testimonios de testigos que fueron castigados por no pitar de acuerdo con los gustos de sus superiores, hemos escuchado el funcionamiento del dedo índice corrector y las presiones que se sometían a los colegiados y, además, hemos sabido que el control del Comité Técnico de Árbitros se ejerce con mano de hierro y prácticas casi de organización criminal. Y en las organizaciones criminales, como sabrán ustedes, el que paga por unos servicios (se giró hacia la bancada de los acusados) obtiene lo que ha comprado.
Entre el público, una joven que había estado sentada cerca de Joan Gaspart logró acercarse al abogado de la defensa y le entregó un papel doblado escrito por el “Mejor presidente de la historia del Barça”… para el Madrid. Scotto lo abrió, lo leyó y se puso en pie:
—Señoría —interrumpió—, solicitamos que sea denegada la declaración del presente testigo, pues dejó de ser árbitro de Primera División en el año 1995, una etapa muy anterior a la investigada en esta causa. Como se ha hecho ya con uno de los testigos presentados en esta interminable mañana.
—Señoría —Luisa Ramírez se anticipó con habilidad a la deliberación del juez—, el testimonio de nuestro testigo de hoy es de vital importancia, pues viene a poner en entredicho los argumentos esgrimidos por la defensa durante la presentación de sus testigos. El señor Panadero Martínez estuvo muchos años ligado al arbitraje, es un gran conocedor de cómo se gestaron los núcleos de poder en el seno del comité de árbitros en los noventa y principios de siglo, el funcionamiento dirigido de la Federación y, además, podrá rebatir lo que aquí dijeron testigos de la defensa, como los señores Ángel María Villar o Medina Cantalejo. Y además, un extra que para la parte acusadora resulta vital: nos ayudará a aclarar el papel del acusado Enríquez Negreira en el entramado.
El juez Aguilar se quedó pensativo durante unos segundos. No tenía claro qué hacer y estaba agotado. Podía decir que estaba fuera de lugar e irse a casa, pero le sacó de dudas lo que vio: el gesto interrogatorio de Joan Laporta hacia Gaspart, así como las indicaciones de este hacia Scotto, quien, en lugar de mirar hacia el juez, estaba girado y tratando de interpretar lo que Gaspart le decía. “Sea lo que fuere lo que tenga que decir y lo que estos quieren ocultar”, pensó el juez, “creo que no nos hará ningún mal escucharlo”.
—Solicitud denegada. Puede proceder con el interrogatorio.
“Es indignante”, murmuró Laporta, “¡los tentáculos del madridismo!”. La abogada animó a su testigo a que comenzara con lo que tenía que contar:
—Enríquez Negreira y la Federación llevan desde los años noventa trabajando a favor de los intereses de FC Barcelona.
—¡Protesto! —interrumpió de nuevo Scotto—. ¡Los años noventa! El caso que aquí se juzga comienza en 2001, no tiene nada que ver con el expediente.
El juez se dirigió con la mirada a Luisa:
—Señoría —respondió—, el caso que aquí se juzga comienza, efectivamente, con los pagos acreditados a partir de 2001, pero, en palabras del vicepresidente del propio Fútbol Club Barcelona, Albert Perrin, miembro de la directiva del acusado Joan Laporta, los pagos comenzaron mucho antes, ya en la época de Núñez y de Joan Gaspart, a quien, por cierto, vemos hoy por aquí entre el público (tras estas palabras, Gaspart intentó hundirse en su asiento y se apoyó la mano en la cara como para ocultarla en parte). Tratamos de acreditar la formación de este entramado, la estrecha unión Barcelona-CTA-Federación, precisamente con el señor Gaspart como nexo, y de paso, desmontaremos las falacias vertidas en sede judicial por varios de los comparecientes.
—Protesta denegada. Continúe.
“Indignante, brrrl…”. Lo de siempre, dicho por el de siempre.
—Continúo entonces —retomó Panadero su intervención—. El Fútbol Club Barcelona puso al señor Enríquez Negreira en su cargo en el Comité Técnico de Árbitros, precisamente con la idea de no ser “perjudicados”. De ese modo, los azulgrana consiguieron ayudas que no alcanzaba el Real Madrid, que no estaba en la Federación, y lo sabían todos los clubes. El Barcelona tenía una indudable influencia en la Federación durante el mandato de Villar.
—¿Y eso se tradujo en algún tipo de beneficios sobre el terreno de juego? —continuó la parte acusadora.
—Totalmente. Es demasiada casualidad que se produjeran determinados errores en favor del Barcelona y demasiados errores en contra de sus rivales. Por ejemplo, contra uno de los mayores rivales que tuvo esos años, el Deportivo de La Coruña. En la temporada 1999-00, el entonces SuperDepor iba líder destacado, y de repente comenzó a tener una serie de arbitrajes desfavorables que se tradujeron en pérdida de puntos: una expulsión en Mallorca, un gol injustamente anulado en Los Pajaritos, en Soria…
—¿Y contra el Fútbol Club Barcelona, contra el equipo que pagaba al señor Negreira y que había logrado colocarlo en esos puestos de relevancia?
—Yo siempre dije que había algo más que accidentes o casualidades en lo que le ocurría al equipo coruñés. Cuando fueron a jugar al Camp Nou, les pasó de todo: la expulsión de Mauro Silva, totalmente desproporcionada, y en la última jugada, un penalti no pitado. Si la memoria no me falla, de Bogarde a Djalminha. Todo el que sepa mínimamente de fútbol sabe que aquello no fueron casualidades.
—¿Cree usted que el sistema puso al árbitro conveniente para ese partido y que este ejerció su trabajo de forma tendenciosa?
—El sistema sabe a quién elegir para estos partidos, y los árbitros saben cómo deben actuar si quieren seguir por mucho tiempo en el sistema. El colegiado de aquel encuentro fue Luis Medina Cantalejo. No se me olvidará nunca cómo lo denominó el entrenador del Deportivo de La Coruña por aquel entonces: “El mejor defensa del Barcelona”.
—Y como miembro fiel del sistema, actual presidente del Comité Técnico de Árbitros —concluyó Luisa Ramírez—. Pitas a favor del sistema, asciendes. Mantienes tu criterio, tienes que dejarlo. Señoría, miembros del jurado, la acusación quiere aportar una prueba más al proceso (se acercó a su mesa, sacó una foto de una carpeta y la mostró al jurado y al resto de la sala).
“El gol con la mano de Messi”, se oyó en el murmullo general. “Golazo, la mano de Dios”, se escuchó a Laporta.
—El escándalo no fue que este gol, un tanto que pudo suponer una Liga en perjuicio de mi representado, subiera al marcador. El escándalo fue que se premiara a su árbitro con la final de Copa a los pocos días. Este era el sistema del señor Sánchez Arminio, cuyo brazo ejecutor era el señor Enríquez Negreira, quien actuaba aleccionado por la suculenta prima que recibía del Fútbol Club Barcelona. No haré más preguntas, señoría.
Como la defensa tampoco quiso interrogar al testigo, el juez Aguilar levantó la sesión, se quitó las gafas y se frotó entre la nariz y el entrecejo. Estaba agotado. Pino Zamorano, Brito Arceo, Panadero Martínez, Paradas Romero, más todos los de la sesión anterior, convenientemente nombrados por sus dos apellidos. En ese preciso instante recordó aquel chiste que le envió un amigo cuando supo que le habían asignado este caso: “les insultan tantas veces, que ponen los dos apellidos para demostrar que sí tienen padre conocido”.
Capítulos anteriores:
Anatomía de un negreirato (Prólogo)
Capítulo 1 (Los alegatos previos)
Capítulo 4 (Ángel María Villar)
Capítulo 5 (Puedo ayudaros con el VAR)
Capítulo 6 (Las pruebas periciales)
Capítulo 8 (Iturralde González)
Capítulo 9 (Árbitros en activo (I))
Capítulo 10 (Árbitros en activo (II))
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Pues sí, amigos. Llegó la hora de poner frente al espejo al culé. Vaya por adelantado que conozco muy pocos madridistas que no deseen fervientemente volver a la rivalidad deportiva sin la sospecha de que jugamos contra mucho más que un club. También hay que dejar claro que el odio no es recíproco, el odio visceral sólo viene en AVE con billete de ida desde la estación de Sants. He vivido en primera persona varias dolorosas derrotas en el Bernabéu frente al FCB. Vi a Messi machacándonos a turbovelocidad, y tuve que aplaudir, como la mayoría de madridistas, a Rivaldo, a Ronaldinho. A deportistas. ¿Se imaginan el Camp Nou ovacionando a Cristiano? A Vini? Pues eso. El ambiente se pudrió con Pep y su forma de decir sin decir, de politizar sin politizar (vengo de un pequeño país…), de mear colonia (el estilo frente a los atletas), de tirar la piedra y esconder la mano.
El antimadridismo creció imparable y, con él, la animadversión dentro y fuera del campo, al equipo y al club. Los madridistas respondemos en las redes sociales, pero en los escasos periodos de normalidad en los que no hay escándalos arbitrales de los que hablar solemos estar entretenidos criticando a nuestros propios presidente, entrenador, jugadores... el FCB no ocupa tiempo en nuestro quehacer cotidiano excepto la semana del clásico. Lo más, el sonrojo que produce el vergonzante payasismo de personajes amortizados como Carrasco, Soria o el inefable Jota Jordi. La sensación dominante, aunque uno es consciente de que todos ellos cobran por lo que hoy en día se considera un trabajo, es que hay una línea ya invisible entre reírse del personaje o sentir lástima por la persona que lo habita.
Es posible que no tardemos mucho en volver a hablar sólo de deporte. Tenemos una opción de que la normalidad regrese cuando la competición supere la mancha indecente del Negreirato, cuando la justicia castigue a los responsables, entre los que no están los culés de base. El seguidor del FCB bastante tiene con ver impotente como uno de los que más ha querido al club, Joan Gaspart, apura su tercera edad con la certeza íntima de que es una de las personas que más daño le ha hecho, desde que tuvo aquella idea obsesivo-compulsiva, nauseabunda, denigrante, de comprar el sistema arbitral para igualar el palmarés del Real Madrid.
Sólo tenemos sospechas, por el momento, de que en Europa se intentó de la misma manera. El contrato con UNICEF con el turco Senes Erzik de por medio, el Negreira de la UEFA, se materializó en 2006. Sólo dos años después se produjo el indescriptible episodio de Stamford Bridge en el que el árbitro Ovrebo perpetró uno de los arbitrajes más inexplicables de la historia, facilitando la llegada del FCB a la final de la Champions de 2009. La huida culpable al galope y la carrera paralela de Ballack gritando al oído a Ovrebo está entre las imágenes más bochornosas que he visto en el fútbol.
Mucho más tarde, en 2017, vivimos otra "gesta" del FCB, que remontó un 4-0 en la ida de París frente al PSG con una actuación criminal del colegiado turco-alemán Deniz Aytekin, que fue determinante en los últimos minutos del encuentro, en los que dio un recital incalificable de silbato. Modus operandi del negreirato internacional, más discreto, más sofisticado. Quién va a sospechar de UNICEF como vehículo para corromper el fútbol. Sólo un paranoico, ¿verdad? Sumen a eso regalos como un pin con el escudo, un banderín, un llavero y un reloj Patek Philippe de oro valorado en 300.000 euros entregado (según Salvador Sostres) a Michel Platini con motivo de su sesenta cumpleaños... las cosas van cuadrando.
El pacto diabólico del FCB tuvo como entelequia, como objeto íntimo de deseo, ser más grande, más universal, más triunfador que el Real Madrid, sin importar cómo, y se perfeccionó probablemente antes de lo que nos consta, hacia 1991
Regreso al título. Como Dorian Gray, el FCB ha hecho un pacto con Mefistófeles. Recordemos, Basil Hallward, amigo pintor de Dorian, le pinta un retrato en el que muestra su belleza y juventud. El joven Dorian, llevado por su curiosidad, conoce y hace amistad con un noble que le muestra los placeres de una vida, digamos, disoluta. El noble es Lord Henry Wotton. Dorian se siente tan atraído por los placeres del mundo, que contemplando su retrato terminado, manifiesta íntima pero sincera e intensamente su deseo de sacrificar cualquier cosa por mantenerse siempre joven, mientras que su imagen en el retrato fuera el objeto inanimado que envejeciera y acusara todos los males del paso del tiempo.
El pacto diabólico del FCB tuvo como entelequia, como objeto íntimo de deseo, ser más grande, más universal, más triunfador que el Real Madrid, sin importar cómo, y se perfeccionó probablemente antes de lo que nos consta, hacia 1991.
Y los dirigentes blaugranas canjearon la victoria por los valors, sacrificando a una generación incomparable de futbolistas que probablemente les habrían dado un número muy importante de títulos, no todos los que ganaron Negreira y Erzik mediante, pero sí bastantes de ellos. Incomprensible sin estar bajo la enajenación de una enfermedad incapacitante del buen juicio. Y sacrificaron mucho, a riesgo de que, como el cuadro, con el paso de los años, la imagen que han ido tejiendo de club con valores, con un estilo irrenunciable, universal pero con una identidad política especial, se fuera agrietando (aún recuerdo la naturalidad con la que el Camp Nou exhibió en partidos internacionales tremendas pancartas televisivas de decenas de metros con las amistosas leyendas "Catalonia is not Spain" o "Free Catalonia" por citar algunos ejemplos.
¿Recuerdan ustedes alguna sanción de las previstas en la UEFA para estos casos? Claro que no). La UEFA de Platini (el del Patek Philippe) y de Ceferin (el de la camiseta de Messi que le iban a regalar Piqué y Rubiales para que les permitiera cobrar sin trabajar durante la pandemia) nunca sancionaron al FCB. Ellos están más pendientes de saludos crípticos o tatuajes de futbolistas que sólo tienen significado para un puñado de televidentes, no para propaganda independentista con difusión global.
La evolución de Dorian Gray después de una vida éticamente reprobable es el camino del arrepentimiento y el final de la historia es trágico y moralizante, en la única novela del poeta y dramaturgo Oscar Wilde.
La evolución de Dorian Gray después de una vida éticamente reprobable es el camino del arrepentimiento y el final de la historia es trágico y moralizante. En la vida real puede no suceder así. De momento, no existe arrepentimiento en directivos o seguidores del FCB. Muy al contrario
En la vida real puede no suceder así. De momento, no existe arrepentimiento en directivos o seguidores del FCB. Muy al contrario, Laporta, del que dicen que domina la escena mediática, ha hecho los ridículos espantosos que se esperan de un sinvergüenza clásico de la España de El Lazarillo de Tormes: trilerismo ("aquí están los informes de Negreira", cuando Valverde, entrenador del negreriato tardío, declaraba en medios que nunca vio uno de esos informes; o cuando en declaración al juez, Negreira mismo decía que sus "asesorías siempre fueron verbales"); ausencia completa de ética, acusando al Real Madrid de "equipo del régimen (franquista)" cuando la Historia dice justo lo contrario; populismo victimista, como en el caso de la inscripción de Olmo ("tenemos razón"), cuando hemos presenciado una manipulación flagrante de la influencia política para pasar por encima de la ley.
Sólo cuando se vea atrapado Laporta hará una de sus performances como la de abrazar al maniquí de Messi cuando le estaba echando del club, y puede ser algo como: cara, primer plano, hinchado y rojo como un tomate, congestionado, sollozando mientras pide perdón a todos con un pañuelo blanquísimo secándose las lágrimas, prometiendo que fue un error y que no volverá a ocurrir. Sean sinceros, lo visualizan perfectamente, como lo visualizo yo. Podría escribir el guion mejor que él mismo.
El seguidor culé tampoco se arrepiente. Sencillamente, ignora y mira para otro lado, señalando la paja en el ojo ajeno. Perdonará, como perdona cualquier cosa en un malentendido gesto de amor a los colores. Olvidar ya han olvidado. A pesar de que han pasado 720 días desde la publicación de las facturas, los culés de las redes ya no disimulan su hartazgo de los que publicamos las "anomalías estadísticas", los vídeos de los penaltis de Mascherano, de las manos de Piqué, de las simulaciones, patadas y agresiones de Suárez. Echan tierra sobre la historia porque escuece, pero seguirá escociendo siempre hasta que no haya un castigo. Deberían estar deseando el castigo, porque sería catártico, porque sanaría las heridas y porque todos haríamos por pasar página. Si no hay castigo, aquí estaremos educando a hijos y a nietos para que no se olvide nunca y para que nunca se vuelva a repetir.
Dorian Gray acaba viendo al final de su vida lo vacuo del engaño, lo improductivo de tomar el camino ventajista y lo insatisfactorio que resultó el precio pagado.
El culé promedio de las redes aún no ha llegado a una reflexión racional. Sigue en la emotividad, en el pensamiento fantástico: "habríamos ganado igual", sigue en estado de ensoñación, negando la realidad (es difícil entender el proceso mental de ese Gaspart o aquel Núñez, aunque ambos han tenido también en su vida profesional otros problemas con la justicia): el culé se deja llevar por el deseo irracional de proyectar en otros sus propios pecados, por la emoción del momento, negando el dato irrefutable (todos los días insisten en que los árbitros favorecen al Real Madrid delante de evidencias de lo contrario), negando que las facturas impliquen una contrapartida, negando que sus sucesivos presidentes desde Núñez y Gaspart a Laporta, Rosell y Bartomeu sean más inteligentes que un exárbitro sin formación superior (los estuvo engañando dos décadas con promesas que nunca se cumplieron, pero siguieron pagándole porque sí, incluso Laporta le cuadruplicó el salario).
El pacto con el diablo del FCB está llegando a su final, se acerca la retribución. Vendieron el alma del club y el comprador va a exigir el pago
Siendo incomprensible lo anterior, es peor que el culé no advierta la magnitud del problema real que acecha al club, confían ciegamente en Laporta, que en su vida profesional jamás ha tenido que gestionar algo semejante a una ruina económica de estas proporciones, como una suerte de fe en el mesías que hará el milagro de los panes y los peces. Este Laporta es el mismo que ha descapitalizado su junta directiva de talento sustituyendo a profesionales de prestigio por familiares y amigos y enajenado patrimonio a 25 años vista por satisfacción de deseos inmediatos (la eterna juventud, pidiéndole dinero al futuro). Pero ellos confían. Confían en que con unos ingresos de 1000 millones (un suponer), un beneficio neto de 100 (difícil hasta para empresas gestionadas con excelencia) y una deuda de más de 3000, generando intereses de (con suerte) unos 100 millones al año, llegarán a volver a ser dueños del club, porque lo dice Laporta. ¿Vas a creer lo que estás viendo con tus propios ojos o lo que dice Laporta? Ya saben la respuesta.
El cuadro de Dorian que reflejaba la belleza y la juventud, la alegría del presente, acaba mostrando toda la fealdad de la corrupción, la enfermedad, la vejez, en un futuro que, como el destino, siempre llega. El pacto con el diablo del FCB está llegando a su final, se acerca la retribución. Vendieron el alma del club y el comprador va a exigir el pago. Estaremos muy pendientes de lo que mostrará el cuadro que representaba a un club ganador a finales del siglo pasado, y veremos si mantiene la eterna juventud y la victoria alada o la realidad tal como es. También asistiremos al espectáculo impagable de lo que verán los culés en el cuadro con sus propios ojos o con las gafas de Narnia. Un misterio. En todo caso, siempre cabe la posibilidad de que el presidente les haga el socorrido y habitual juego de ilusionismo para que encuentren un responsable fuera, como es costumbre.
720 días sin castigo, y contando.
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Buenos días.
«Sistema arbitral completamente desacreditado», «las decisiones en contra del Real Madrid han alcanzado un nivel de manipulación y adulteración de la competición que ya no puede ser ignorado», «escándalo mundial», «la prensa internacional denunciando el uso sesgado del VAR en España y la falta de credibilidad del arbitraje español», «lo que realmente se necesita es una reforma estructural que impida que estos hechos se reproduzcan una y otra vez, como viene ocurriendo reiteradamente en perjuicio del Real Madrid y de la integridad del campeonato».
«El sistema arbitral español está completamente viciado y estructuralmente diseñado para protegerse a sí mismo, con el respaldo de los Comités Disciplinarios dependientes de la propia RFEF, (…) y mantener un sistema que ya ha sido calificado de fraudulento por la justicia ordinaria».
«Un sistema mantenido y protegido desde la propia federación, a través de sus sucesivos presidentes, por un entramado de intereses cruzados en el que el colectivo arbitral, lejos de ser un órgano estrictamente técnico sometido a criterios de neutralidad y excelencia, se ha convertido en un actor político con un peso determinante en los procesos electorales federativos».
«Las irregularidades en la utilización del VAR en contra de nuestra entidad han sido acreditadas por resoluciones judiciales, que han evidenciado cómo las imágenes mostradas a los árbitros han sido incluso manipuladas para introducir decisiones erróneas en contra del Real Madrid (…) evidenciando una actuación que transciende de los errores humanos a la intencionalidad».
«Y mientras tanto, la realidad es que la estructura arbitral y disciplinaria sigue funcionando sin cambios, perpetuando un sistema que ha demostrado estar corrompido desde dentro ».
«No basta con cambios superficiales ni con el relevo de algunos directivos; la única vía para restaurar la credibilidad del arbitraje español exige una reforma integral que incluya, como elemento esencial, la sustitución de aquellos árbitros cuya vinculación con etapas bajo sospecha compromete la legitimidad del sistema y perpetúa su falta de transparencia».
«No basta con ajustes superficiales (…) que en realidad tienen la única intención de perpetuar un sistema que en términos judiciales ha sido calificado “como sistemáticamente corrupto”».
Sí, amigos, el Madrid se planta ante la corrupción del CTA. El Madrid ha dicho basta. Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva simplemente fueron los kamikazes que atacaron el Pearl Harbor blanco en Cornellá, el detonante de la respuesta del club: la protesta formal por el sistema arbitral instaurado, la reclamación formal ante la RFEF con copia al CSD. Pero los autores intelectuales, los responsables de la corrupción se encuentran varios órdenes jerárquicos más arriba. Y llegan quizá hasta lo más alto.
Estos son los cuatro folios del escrito.
Con la magnífica carta hecha pública ayer, de la cual hemos extraído los pasajes más destacados en el introito de este portanálisis, la guerra larvada pasa a guerra abierta. Una guerra entre quienes quieren sanear organismos e instituciones, especialmente el CTA, y quienes abogan por cambios cosméticos para, de facto, dejar todo como está. Con este movimiento, el Madrid obliga a posicionarse a los actores principales del fútbol español, lo que irremediablemente les llevará a salir retratados en la foto.
Los hechos están ahí: un CTA comprado por el FC Barcelona durante años y cuyos dirigentes actuales son los mismos que estaban cuando sucedieron los hechos, sin que nadie —ni corruptor ni corrompido— haya pagado consecuencia alguna por ello. Una RFEF, de la cual depende el CTA, presidida consecutivamente por cuatro personas encausadas por la justicia, que junto a la liga y CSD, ha maniobrado para que el FC Barcelona no sufra sanción alguna y actúa para perpetuar el actual sistema porque les resulta rentable.
Hay quien prefiere alzar la voz para reclamar una competición limpia y hay quien prefiere pagar durante, al menos, 17 años al vicepresidente del CTA. Es cuestión de principios.
Hay quien ve mal la corrupción y hay quien ve mal denunciar la corrupción.
Hay quien afirma que el CTA beneficia al Madrid. Estupendo, del mismo modo que se nace alto o bajo, con los ojos azules o marrones, también se viene al mundo con mayor o menor inteligencia, o con mayor o menor jeta, y todo el mundo ha de disfrutar de los mismos derechos y obligaciones. Quienes aseguran esto, que al Madrid le ayudan los árbitros, tienen la oportunidad pintiparada para unirse a esta petición de cambio del estamento arbitral de arriba abajo con el objetivo de acabar con la corrupción sistémica.
Si no se suman, ¿por qué será?
La respuesta de la RFEF no se hizo esperar. En la misma, lamentan «profundamente el tono y la gravedad de las acusaciones que cuestionan la honorabilidad de los estamentos arbitrales y el funcionamiento de la competición en su conjunto. Entendemos que, en el desarrollo del fútbol profesional, puedan existir discrepancias sobre determinadas decisiones, pero confiamos en que todas las partes actúen con la responsabilidad y el respeto que exige el máximo nivel de nuestro deporte». Las discrepancias:
Asimismo, reiteran su compromiso con la transparencia y la mejora constante de las competiciones. Aquí, el documento:
Hablando de transparencia, en su escrito, el Real Madrid exige a la RFEF la entrega inmediata de los audios del VAR relativos a las dos jugadas claves del partido contra el Espanyol: la roja catedralicia no mostrada a Romero por la entrada criminal sobre Mbappé y la del gol anulado a Vinícius. Se piden las comunicaciones tanto entre Muñiz Ruiz e Iglesias Villanueva como las conversaciones producidas entre los integrantes del VAR.
Resulta llamativo que el Real Madrid deba reclamar por escrito, a riesgo de que no se los entreguen, los audios del VAR, y que Gerard Romero, uno de los validos de Laporta en el mundo de la comunicación, disponga de ellos siempre y los utilicen cuando cree que puede sacar rédito. Transparencia, pero solo para uno. Curiosamente quien pagó al CTA y quien controla las imágenes del VAR.
Si la RFEF aboga por la transparencia, no tendrá problema en entregar dichos audios, ¿verdad? Si no los entrega, iría en contra de su propio discurso y reforzaría la imagen corrupta de la propia institución, abonada por los comportamientos de sus sucesivos presidentes.
Tampoco podía faltar la reacción de Tebas, presidente de la Liga, vicepresidente de la RFEF y uno de los actores principales de esta trama.
No me ha sorprendido en absoluto la carta del Real Madrid, ya que no dice nada diferente de lo que su televisión lleva tiempo repitiendo.
Muchos defendemos un cambio radical en el sistema arbitral, acercándonos al modelo inglés o al alemán, con una organización completamente…— Javier Tebas Medrano (@Tebasjavier) February 3, 2025
Tebas dice que en 2023 se votó el cambio arbitral que propone el Madrid y el propio club blanco se negó. No, Javier, no se proponía una regeneración del arbitraje para acabar con la corrupción, sino un modelo que aumentaba tu control sobre el arbitraje. Querías una fuerza nueva para utilizar en tu beneficio. Por cierto, la Liga tampoco permite que el asunto del límite salarial lo controle un ente independiente.
Tebas termina su reacción con: «Por cierto, en lo que respecta a “sistemas corruptos”, pocas lecciones pueden dar. Y no me refiero al Real Madrid como institución». Su odio sarraceno a Florentino —el presidente blanco es un escollo en sus ambiciones personales— le lleva a acusarlo lanzando la piedra y escondiendo la mano porque no tiene pruebas de nada, ya que todo parte de esa inquina que lo corroe.
Tebas, por cierto, no está para dar lecciones a nadie de nada.
Fouto también habló, claro. El Monchito del sistema movió la boca accionada desde dentro por sus amos y subió un vídeo grotesco desmontable por cualquier ser vivo con más capacidad cerebral que una rana.
La carta del Real Madrid no es contra los árbitros, ni siquiera contra el CTA, ni contra la RFEF ni la Liga ni el CSD. La carta del Real Madrid es contra la corrupción. Y toca posicionarse y dejar claro de qué lado está cada uno.
Os dejamos con las portadas.
Pasad un buen día.
El Madrid, este año, ha optado por jugarse la temporada a la ruleta rusa. No cabe interpretar de otra manera la actitud impasible de la dirigencia ante la plaga de lesiones y los agujeros en la planificación de la plantilla. Se ha lesionado Rüdiger, como era de esperar vista la carga de partidos que llevaban sus maltrechas rodillas, y se rehúsa ir al mercado invernal siquiera por un mísero parche. De modo que la Liga, la Copa y la Copa de Europa se la van a jugar, en poco más de dos semanas, varios centrocampistas reubicados en la zaga, un canterano que acaba de empezar y un señor de treinta y dos años que ha regresado al tajo después de trece meses recuperándose de una grave lesión.
La Línea Maginot fue una fortificación defensiva carísima en la que Francia, en el período de entreguerras, fio su seguridad de cara a una nueva contienda con Alemania. Iba del Mar del Norte al Mediterráneo, más o menos, y duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio en cuanto los panzers de Hitler se pusieron en acción. La blitzkrieg la hendió como cuchillo en mantequilla. Desde el sábado, al imaginar una teórica línea defensiva del Madrid en el Etihad formada por Valverde, Asencio, Tchouaméni y Mendy, se me viene recurrentemente la Línea Maginot a la cabeza.
Es más que probable que el campeón defienda el título frente al otro gran equipo europeo del último lustro con una zaga tan cara como floja y, sobre todo, ineficiente. El City está hecho unos zorros pero sigue teniendo un frente de ataque que mete miedo al miedo. De un febrero horribilis está claro que Ancelotti saldría sentenciado; dudo, no obstante, que el italiano no lo esté ya. La impaciencia de la afición más exigente del mundo no conoce ni de palmarés ni de cariño: lo hecho hace tan solo unos meses es un recuerdo diluido en la crueldad del presentismo absoluto con el que el madridismo lo despacha todo. Sin embargo, ¿cuánta culpa tendría Ancelotti de una debacle deportiva semejante?
La impaciencia de la afición más exigente del mundo no conoce ni de palmarés ni de cariño: lo hecho hace tan solo unos meses es un recuerdo diluido en la crueldad del presentismo absoluto con el que el madridismo lo despacha todo
Yo, la verdad, no lo tengo tan claro. La principal característica de Carletto no como entrenador, sino como mánager, es la de ser un “hombre de club”. Que en cristiano significa que tiene la mano izquierda, la inteligencia natural y la flexibilidad suficientes como para saber para quién trabaja y cómo se respira en el Madrid. La “cultura de club” del Madrid florentinista siempre ha sido la de que el entrenador no pinta nada más que cuando pierde. Entonces, es el único culpable. Como buen hombre de club, que además se las sabe todas en este negocio, Carletto se juega los cuartos con lo que considera lo mejor de lo que dispone, según los criterios de talento, experiencia y jerarquía dentro del vestuario.
Cada vez que algún exaltado le pide a Ancelotti que confíe más en “los jóvenes” recuerdo a Solari, que jugó su mano como entrenador del Madrid dándole cancha a los de abajo, y de un par de semanas como las que ahora se vienen, hace ya seis febreros, salió achicharrado de Valdebebas, finiquitado en marzo por la mano sin indulgencia del faraón.
El Madrid no tiene defensas y eso es un hecho. Tampoco, me parece, tiene equipo, este año, para ganar la Copa de Europa, ni siquiera para llegar hasta las rondas finales. No porque el tío del banquillo, como se refieren a Ancelotti reputados plumillas de la prensa tradicional, sea un piernas, sino porque no hay más cera que la que arde.
Sin embargo, el Madrid sigue siendo el Madrid. Eso implica que nada es descartable, sobre todo los milagros. El territorio emocional del Madrid es la magia y lo sobrenatural y esa es una cualidad que va del aficionado hacia el futbolista que está en el campo. Pero si el madridismo jamás estuvo preparado para los “años de transición”, eufemismos que sirven para consolarse tras reveses anímicamente intolerables, después del ciclo triunfal más importante de su historia, todavía menos. Eso, por supuesto, digo yo que lo sabrá Carletto, que aunque le parezca mentira a los tuiteros, es cualquier cosa menos tonto.
Sin embargo, el Madrid sigue siendo el Madrid. Eso implica que nada es descartable, sobre todo los milagros. El territorio emocional del Madrid es la magia y lo sobrenatural y esa es una cualidad que va del aficionado hacia el futbolista que está en el campo
A Rafael Gómez Ortega, El Divino Calvo, le recriminaban sus famosas espantás en las que le daba la espalda al toro y saltaba al callejón para ponerse a salvo si el bicho le miraba mal. Entonces, como correspondía al primer torero de arte, él contestaba que los pitos se los lleva el viento, pero las cornás se las lleva uno. Ancelotti debe pensar lo mismo.
El Madrid no ficha a nadie en invierno y menos a cualquier defensa. Va contra la política del club, que, lo cortés no quita lo valiente, está en la raíz de los grandes éxitos de la última década. Lo que pasa es que si una manzana podrida estropea todo el cesto, estos años de vaivenes oscurecen en parte lo que es la gran obra del presidente Pérez, que ya lo ha puesto al nivel de Bernabéu. Es como si Florentino, encarnando el ethos más puro del club que preside, no conciba más política deportiva que la de o César, o nada.
O puerta grande, o enfermería.
Pues, bien. El Madrid se encierra en febrero con seis pablorromeros en puntas y pretende torearlos sólo con una mano.
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En la vida, hay asociaciones indisolubles: verano-calor, invierno-frío, vino-felicidad, CTA-dinero, Real Madrid-Champions, Barça-corrupción y Atleti-Cuadra Fernández. Este colegiado madrileño del barrio de Hortaleza, cuna del ídolo rojiblanco Luis Aragonés, es el árbitro de referencia del club que da cobijo a neonazis en su estadio. Cuando los del Cholo juegan, es probable que la contienda la dirija él. No es así desde hace cien años, pero sí bastante tiempo.
Se da la circunstancia, además, de que Cuadra Fernández es seguidor del club colchonero, así como sus familiares. Como estando adscrito al comité madrileño no podía arbitrar a su equipo, se empadronó en Mallorca para así pertenecer al balear. Es vox populi. Lo confirma su excompañero de profesión Estrada Fernández.
Es obvio que uno no es responsable de su lugar de nacimiento y, casi nunca, elige su club favorito, sino que se aficiona por influencia familiar, del entorno o por pequeños detalles, que normalmente son los culpables de las grandes decisiones de la vida. Lo que ocurre es que cuando uno es árbitro hay que tener especial cuidado con según qué cosas para evitar suspicacias.
Hay otro problema: con Cuadra Fernández no es que haya suspicacias, es que hay datos que demuestran una anomalía estadística cuya explicación huele mal. El pito de Cuadra es para el Atleti como la poción mágica de Panoramix para los galos. Con él al mando, los rojiblancos tienen un récord de partidos ganados o empatados inusualmente alto, casi del 90 %, que llega al 100 % en liga. Invicto. Raro.
Tampoco es habitual que las tres primeras eliminatorias de Copa en una temporada de un equipo las dirija el mismo árbitro. Sumado a lo anterior y como diría el padre de Julio Iglesias, es raro, raro raro. Vic, Elche y ahora Getafe. En los tres partidos, Cuadra Fernández. En el primero de ellos, recuerden, dio un empujoncito a su equipo con la señalización de un penalti tan inexistente como la efectividad de la homeopatía.
El pito de Cuadra es para el Atleti como la poción mágica de Panoramix para los galos. Con él al mando, los rojiblancos tienen un récord de partidos ganados o empatados inusualmente alto, casi del 90 %, que llega al 100 % en liga
La temporada pasada, el CTA ya colocó a Cuadra para dirigir a su Atleti con el Madrid en la Copa del Rey. Ya saben lo que ocurrió. Cuadra, entre otras cosas como evitar una contra blanca pitando el final, perdonar la expulsión a De Paul o amonestar a Bellingham por pasar un balón, incumplió el reglamento al no activar el protocolo antirracismo cuando Vinícius le notificó que estaba recibiendo insultos racistas desde la grada del Metropolitano. No contento con eso, advirtió al 7 madridista de que si seguía denunciando ese delito le mostraría tarjeta amarilla. Y así lo hizo.
Aquel encuentro acabó con la clasificación atlética. Después, en el acta, no reflejó el comportamiento racista del público de su equipo. Misión cumplida.
El Real Madrid no tiene tanta fortuna cuando le arbitra Cuadra Fernández y pierde casi uno de cada cuatro partidos que le pita. Además del escándalo de la temporada pasada, el trencilla hincha del Atlético ha tenido actuaciones estelares contra los blancos, como aquella en el Bernabéu contra el Villarreal, cuando se echó la mano al bolsillo para amonestar a Femenía pero al darse cuenta de que ya tenía tarjeta reculó. O esa otra en Sevilla, donde anuló un gol a Vini tras comprobar en el VAR que el brasileño había controlado el balón con el pecho-hombro.
El CTA debe de pensar que lo que funciona no toca, por lo que sigue designando a Cuadra Fernández para arbitrar a su equipo. Por el mismo motivo, ha elegido a Alberola Rojas, cliente del hijo de Negreira, para dirigir el Leganés-Real Madrid.
¿Por qué se repiten estos comportamientos anómalos de quienes deberían velar por el cumplimiento del reglamento de este deporte, de los jueces del mismo? La respuesta la sabemos todos. William Pogue la expresó de maravilla en este reciente artículo de La Galerna: «El fútbol es dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo».
Dijo Bernard Shaw, según algunos, o Mark Twain, según otros, que «Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia. Ambos por la misma razón». Con el arbitraje del fútbol español sucede lo mismo. El CTA huele a cuadra.
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Señor Juez:
Es difícil meterse en la mente de un criminal. Lo hemos visto en cientos de novelas y películas. A veces en entrevistas a jueces o a psicólogos. La mente humana y sus oscuras circunvoluciones, sus zonas prohibidas bajo las siete llaves de la consciencia. Rascar en el subconsciente de un delincuente es como tratar de abrir un coco con una cucharilla. El crimen está enterrado en lo más profundo de su condición humana, interiorizado de una manera que es indistinguible de su personalidad.
Todos sabemos que un adicto siempre piensa que "puede dejarlo cuando quiera", que en lo más profundo de su adicción está convencido de que tiene la capacidad y la voluntad intactas.
Si pensamos en esos entramados delictivos donde aparecen cárteles del narcotráfico, la DEA, la CIA, los gobiernos... Para llegar a ser un líder de un cártel de la droga no solo hay que ser cruel y despótico. Hay que tener liderazgo, jerarquía y cualidades empresariales notables. Sin organización, sin un cuadro de ejecutivos de confianza, no podrían retornar y disolver en la economía formal las (inconcebibles) cantidades de dinero que mueven; sin una logística semejante a la de un ejército (barcos, aviones, submarinos) no conseguirían que su negocio prosperase. Hay muchas bocas que tapar. Funcionarios de aduanas de los dos lados de las fronteras, agentes de aduanas, empresas de transporte, sicarios (por supuesto), pero también abogados, políticos, contables, financieros... La podredumbre puede afectar a sectores muy significativos de un país, que puede llegar a estar tan penetrado por las mafias que lo que llamamos "el sistema" es indistinguible de ellas.
Y llegamos al CTA. Para no caer en el verbo fácil y sucumbir a la indignación que estos días masticamos tortuosamente los madridistas, he recurrido a hacer unas cuantas preguntas a una de las Inteligencias Artificiales disponibles en la red.
He preguntado si existe un nombre para un trastorno psicológico de un delincuente, que, aun sabiendo que está bajo sospecha, no puede evitar seguir delinquiendo.
Sorpresa: el trastorno existe. Específicamente, uno de los diagnósticos más comunes en este contexto (el de la psicología, no el del CTA) es el "trastorno de control de los impulsos" o también la psicopatía.
La podredumbre puede afectar a sectores muy significativos de un país, que puede llegar a estar tan penetrado por las mafias que lo que llamamos "el sistema" es indistinguible de ellas
En el primero, el individuo tiene dificultad para resistir impulsos, deseos o tentaciones que pueden ser perjudiciales para sí mismos o para los demás. Estoy seguro de que a nadie le gustaría estar a diario bajo el escrutinio de RMTV por el resultado de su trabajo, o que supone un stress casi insoportable estar a cargo de las realizaciones televisivas editorializantes, siendo empleado más o menos importante de la empresa que cobra por editar las imágenes del VAR o de las retransmisiones de los partidos.
El criminal es optimista por naturaleza. Siempre piensa que otros se han librado de la cárcel o del escarnio público y que él puede ser uno más de los que salen indemnes cuando el castillo de naipes se derrumbe, particularmente si tiene vínculos con la política (sinónimo de corrupción en nuestros días) o con el poder. Nadie se visualiza entre rejas. Los más aguerridos guardan en un rincón de su mente una inscripción en piedra ("no me cogeréis vivo", pero eso sólo aplica a los criminales del inframundo, el de la violencia. Los de cuello blanco, o para el caso, los de camisa negra y corbata color berenjena o bien jersey de cuello de cisne debajo de una chaqueta (automáticamente me viene la imagen de Ray Liotta en "Goodfellas"), siempre se libraron de las consecuencias de sus desmanes. ¿Porqué iba a ser diferente en 2025?
Regreso al diálogo con la IA. La psicopatía se reconoce por el comportamiento de los individuos que, aun siendo conscientes de las consecuencias de sus actos, no sienten remordimiento o miedo a ser detenidos. Carecen de empatía (con aquellos a los que están causando un daño), tienden a ser manipuladores y suelen tener un patrón de comportamiento antisocial, caracterizado por el desprecio y violación de los derechos de los demás, ignorando las normas, actuando de forma impulsiva sin pensar en las consecuencias legales o sociales.
Estos trastornos pueden coexistir o manifestarse de formas complejas. El comportamiento delictivo puede ser un síntoma de una combinación de factores psicológicos, ambientales e incluso genéticos.
La insistencia o reiteración de estos comportamientos indican trastornos en la personalidad, adicciones a sustancias o a comportamientos que causan una recompensa inmediata en forma de dopamina ante un logro conseguido de manera fraudulenta, que si no tiene consecuencias generará un efecto incontrolable de repetición, ignorando las consecuencias. Esta conducta repetida puede ser vista como una incapacidad de controlar impulsos, falta de consideración y respeto a la autoridad o la ley.
El criminal es optimista por naturaleza. Los de cuello blanco, o para el caso, los de camisa negra y corbata color berenjena o bien jersey de cuello de cisne debajo de una chaqueta, siempre se libraron de las consecuencias de sus desmanes. ¿Porqué iba a ser diferente en 2025?
Recordemos: cuando alguien utiliza su posición de poder o autoridad para cometer delitos o corromper a otros, estamos hablando de corrupción, de abuso de poder (utilizar la autoridad de manera ilegítima para propósitos personales o contrarios a la legalidad), tráfico de influencias (obtener ilegalmente beneficios personales o de terceros usando la influencia en virtud del cargo), cohecho (dar o recibir algo valioso para influir en la acción de un tercero para conseguir un objetivo ilícito) y por último, de Crimen Organizado (si existe una estructura amplia involucrada en lo anterior la persona que dirige parte o la organización en la que hace uso de su cargo para perpetrar o facilitar la comisión de ilícitos penales).
Todo lo anterior suena bastante solemne y tendemos a justificar que el fútbol es la cosa más importante dentro de las cosas menos importantes de nuestra vida si aplicásemos la lógica de la pirámide de Maslow, y que por tanto, semejantes palabras sólo aplican a otros órdenes de la vida más serios. Sin embargo, el fútbol es un negocio planetario. Un negocio en el que, ante la perspectiva del ocaso de los combustibles fósiles y la agenda 2030, las astronómicas fortunas de Oriente Medio han puesto interés y manejan cifras mareantes en sus planes de negocio de corto plazo. No es sólo un espectáculo, una afición atávica. Es el negocio del siglo XXI y siguientes, en la era de la información y del entretenimiento.
Dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo.
El fútbol es dinero. Mucho mucho dinero. Nadie quiere abandonar este circo. Por eso existe un "trastorno de control de los impulsos" y una contumacia incomprensible, porque se está librando una guerra y están dispuestos a todo
Pero hay un miembro del selecto club del fútbol profesional muy molesto, y es el miembro que más aporta a la caja común del fútbol. Molesto porque ha descubierto que las ligas perdidas en Tenerife no lo fueron en buena lid. Molesto porque los errores en los clásicos que siempre favorecían al eterno rival no eran fortuitos. Molesto porque en diez años un equipo legendario ha ganado más Champions Leagues que Ligas españolas. Molesto porque han pasado 718 días (and counting) desde que se destapó el caso Negreira y no ha habido consecuencias para un club y para una institución que adulteraron la competición durante casi dos décadas. Molesto porque se adjudicaron a dedo los contratos del VAR y de las retransmisiones televisivas a empresas con claros conflictos de intereses por su relación con el FCB. Molesto porque las mismas personas que alimentaron el antimadridismo, acusándonos de paranoia cuando todo eso estaba sucediendo bajo su vigilancia, son los mismos que siguen designando y pagando salarios de ejecutivo a los jueces de la competición. Tenemos todo el derecho a estar molestos.
Señor Juez, se siguen produciendo situaciones inexplicables con premeditada reiteración, conductas delirantes e irracionales que confirman que algo putrefacto impregna de un hedor insoportable cada jornada de fútbol. Campañas mediáticas siempre orquestadas contra el mismo club, ese que se siente molesto, en las que se señala a jóvenes deportistas como provocadores, inventando todo tipo de historias denigrantes sobre ellos, imputándoles horribles delitos sin materialidad, pero que van minando el ánimo y polarizando la opinión pública.
El sistema, Señor Juez, está ignorando que personas relacionadas en primer grado de parentesco profesional con Negreira siguen manejando presupuestos enormes, designando árbitros, manipulando imágenes a la vista de todo el mundo. Y sí, sólo es el fútbol. Casi todo es más importante que el fútbol, pero las motivaciones para cometer delitos son las mismas que en cualquier otro negocio: el dinero. Esto no va de emociones o forofismo. Es el dinero. Todo es por dinero. ¿Por qué no es público el patrimonio de los dirigentes del fútbol o de los árbitros? Son funcionarios públicos por delegación, ¿no deberían estar sujetos a una ley de transparencia? Queremos saber.
El caso Negreira es la punta del iceberg y todo el mundo lo intuye. Negreira nunca estuvo solo. Negreira es la pieza más débil, una pieza más de una organización diseñada y perfeccionada durante décadas para manipular la competición en beneficio de quien pueda o quiera pagarla
El caso Negreira es la punta del iceberg y todo el mundo lo intuye. Al igual que en los cárteles, un chiringuito de influencias y corrupción en el fútbol no es el malvado Negreira engañando (pobres) a los ejecutivos del FCB. Hay más. Hay mucho más. Se necesita una organización donde cooperan: el que paga y exige resultados, el que designa al autor material y tiene plena potestad sobre su futuro y sobre sus ingresos (el dinero, una vez más), el autor con sus colaboradores, el que los lleva en coche y se asegura de que han entendido el mensaje, el que manipula los medios empleados a conveniencia (VAR, Retransmisión, FDJ automático) desde la ficción de la neutralidad de la tecnología, los que influyen en la opinión pública para blanquear el bochorno y construir un relato donde los perjudicados son los culpables (narradores, periodistas, tertulianos, personajes de redes sociales, todos ellos también obtienen beneficios económicos más o menos directos). Seguro que si pensamos un poco podemos añadir más cooperadores necesarios, como el que se asegura de que el delito prescriba modificando las leyes. No es difícil reconocerlos, Señor Juez. Negreira nunca estuvo solo. Negreira es la pieza más débil, un personaje de opereta, un abuelete al que el Alzheimer librará de la cárcel, una pieza más de una organización diseñada y perfeccionada durante décadas para manipular la competición en beneficio de quien pueda o quiera pagarla.
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Buenos días. Hoy se cierra la ventana del mercado de invierno. Florentino Pérez le tiene más alergia a ese mercado que Donald Trump a la ideología woke, y no le negaremos que no le faltan motivos para tenérsela.
Sin embargo, toda regla debe conocer alguna excepción y, cuando la nómina de jugadores en el dique seco por lesiones habla por sí misma, sin que prácticamente haya efectivos sanos para la defensa con un calendario endiablado en el corto plazo, la realidad te está diciendo a gritos que te encuentras precisamente ante el momento de hacer la excepción.
As lo tiene claro: estamos ante una situación de la máxima alarma en la zaga, en particular para el puesto de central, y esta emergencia coincide con un partido de Copa a cara o cruz, un derbi trascendental para la clasificación liguera y, sobre todo, una eliminatoria de repesca ante nada menos que el City. Sí, ya sabemos que ayer los hombres de Guardiola fueron apalizados por el Arsenal, pero el City es el City.
Repasemos la situación en el eje de la defensa. Militao está fuera para el resto del año. Rüdiger está fuera para estos partidos trascendentales. Alaba ya está de vuelta pero no se sabe si se puede confiar en su rendimiento tras haber superado una lesión gravísima. Hay dos promesas del filial, pero tampoco se antojan opciones viables ahora mismo: Joan Martínez se recupera de otro cruzado, y el prometedor Jacobo Ramón está muy verde aún para estas lides. Tchouaméni está siendo utilizado en ese puesto, pero hay consenso respecto a la endeblez de su rendimiento.
Alguien tiene que acompañar a Asencio en esa posición (suponiendo que Carletto confíe plenamente en él, lo que no tenemos tan claro). No se adivina una solución interna medianamente satisfactoria.
Es por ello que, con todo el afecto y la admiración que le profesamos, solicitamos al presidente Florentino Pérez que aproveche estas últimas horas del mercado para activar alguna de las opciones de centrales a corto plazo que sin duda maneja la dirección deportiva. Casi seguro que no nos va a hacer caso, y él sabe más que nosotros. Pero reivindicamos nuestro derecho a temblar. El desafío sin un efectivo extra en la línea de atrás es muy grande, puede que incluso demasiado grande para el Madrid.
Por otra parte, sigue coleando el monumental escándalo de Cornellá, no solo en Marca, que por lo menos tiene la decencia de participar en la denuncia de la no-expulsión de Romero tras su escalofriante entrada a Mbappé, sino en la prensa internacional. Por ahí fuera están viendo las imágenes y no se creen que eso no fuera tarjeta roja, y eso que seguramente no habrán visto la mano de Jofre en área españolista ni el gol anulado a Vini porque antes le hicieron al propio Kylian un penalti no pitado. De risa, por decir algo.
Siendo importante que la prensa del mundo libre se haga eco del latrocinio, lo es aún más que el propio Real Madrid use todos los medios a su alcance para amplificar la denuncia. Nos felicitamos y les felicitamos porque hayan tomado la decisión de usar sus redes sociales para proyectar el mensaje de Real Madrid TV, cosa que no suelen hacer.
💬 ”Un escándalo mundial”
📺 Realmadrid TV pic.twitter.com/TZE1AO3Pui— Real Madrid C.F. (@realmadrid) February 2, 2025
Este post en X ha llegado a millones de personas. Ya no es solo una pieza emitida por la televisión del club, sino un mensaje aireado a los cuatro vientos a los millones y millones de seguidores que tiene el mejor equipo del mundo en el propio X, Facebook… Los que se quejaban de que RMTV haga vídeos sobre los árbitros entenderán ahora que deberían haber dado las gracias de que el Madrid optara por no difundirlos en sus plataformas. Ahora las cosas han cambiado.
Es evidente que Comunicación ha decidido sacar los cañones para que el mundo entero conozca la magnitud del fango en el cual trata de remar el Real Madrid semana tras semana, con una organización arbitral descaradamente hostil a sus intereses y comandada por la misma caterva de desahogados que obedecían a Negreira y lo siguen haciendo “post-mortem”, desde los gerifaltes Medina Cantalejo, Clos Gómez o Undiano Mallenco (que aún en activo perpetraron arbitrajes sangrantes contra el Madrid) hasta los esbirros negreiros en plenas funciones, desde Hernández Hernández a De Burgos, pasando por la nueva hornada de trencillas antimadridistas representada en Muñiz Ruiz. ¿Sigue el Barça pagando a Negreira, siendo ahora Negreira el sucesor del viejo Negreira? Puede ser, aunque más probable aún es que no le haga ni falta. El CTA odia suficientemente al Real Madrid por ser el único club personado como acusación en el proceso judicial del BarçaGate.
Precisamente con la prensa afín al club cliente de Negreira concluiremos por hoy. Están eufóricos porque ganaron malamente al Alavés y recortan distancias gracias al asalto a mano armada que sufrió su rival. El “ejemplar” Gavi mandó al hospital a un compañero de profesión, pero va siempre tan torpemente acelerado y violento que casi tiene que ir al hospital él también, del cabezazo que arreó. Este chico es el que quieren convertir en el yerno ideal, distinción que deberá compartir con Lamine Yamal.
A Lamine también quieren canonizarlo por el método express, sin reparar en que tapa el escudo de la camiseta de los niños cuando se hacen una foto con él, o en que cuelga en Instagram fotos denigrantes contra el rival tras los partidos. Ya nos explicaréis qué demonios pretende decirnos con esto.
Para elegir esta foto humillante con el rival, a modo de ilustración del partido recién jugado, hay que tener algo muy chungo en la cabeza. Lamine es un joven genio, pero apunta tantas maneras en el espectro de la toxicidad que no nos extrañaría que acabara dando un disgusto a la entidad que le paga (?). De momento, ya tienen que renovarlo, y la gestión se antoja tan dificultosa e improbable como el fichaje de un defensa por parte del Madrid hoy, cuando el mercado está próximo a expirar.
Sea como sea, pasad un buen día.