Las mejores firmas madridistas del planeta

Hubo un día que hice clic con Vinicius. Yo fui uno de los que siempre creí en el brasileño pero hubo dudas, lo confieso. En algún control, en algún regate de más, en algún pase sin sentido dudé. Poco pero dudé. Pese a ese gol contra el Liverpool hace 5 años en el Alfredo Di Stéfano, pese a sus primeros destellos como dupla con Benzema aquel año. Todavía me faltaba algo para volcarme con él.

El 22 de Agosto de 2021, la tripleta de ataque del Real Madrid la conformaban Hazard, Benzema y Bale. Jugábamos contra el Levante en el Ciudad, en la segunda jornada de Liga, y el partido no pintaba nada bien. Perdíamos 2-1 en la segunda parte hasta que en el 59 salió Vinicius. En el minuto 73 lanzó uno de esos desmarques de ruptura hacia dentro entre centrales, que se están convirtiendo en marca de la casa y puso el 2-2. Pero mi clic llegó 12 minutos más tarde cuando el de Sao Gonçalo recibió un pase corto en el área y con un control rápido orientado, un milisegundo, y un muy sutil golpeo con la punta del dedo gordo, cruzó el balón al palo largo en un gesto que solo los que van a ser los más grandes logran. Un control, pensamiento ultrarrápido, claridad de ideas y mucha calidad. Hacía el 3-3 en el marcador y, desde entonces, tuve claro que llegaría muy alto. ¿Tanto como ganar el Balón de oro? Por supuesto.

Vinícius es (Balón de ) Oro

Y es que no me preocupa tropezar

Siempre con la misma piedra

De cabeza me tengo que pegar

Siempre con la misma piedra

Del pasado nada puedo cambiar

El futuro lo estoy cambiando ya

Robe Iniesta, en la canción “Contra todos” parece haber sido poseído por Vinicius. El 7 ha ido escribiendo su historia pese a todos. Contra los racistas, contra los que le ahorcaron; contra los que le han dicho en el terreno de juego sarcásticamente eso de “tú, el año que viene Balón de oro”; contra los del Chiringuito y contra los memes; contra los madridistas que nunca le quisieron por no ser demasiado fino; contra los que en ocasiones dudamos; contra los árbitros. Vinicius no duda en tropezar contra la misma piedra, sabe que la terminará rompiendo. Sísifo es un vago al lado del brasileño. Tras Cristiano Ronaldo es el jugador que más me ha impresionado en cuanto a la seguridad en sí mismo, la seguridad de saber que el futuro está en su mente y en sus piernas, que los únicos enemigos reales son ellos mismos y que, si dudan, nunca llegarán donde quieren llegar. Y donde quieren llegar es la cima, tras la que no hay nada más.

Lo de la carburación y Vinícius

El futuro lo está cambiando ya.

No olvidemos que Vini ya está prácticamente en la cima, a la que llegó solo dos años después de aquel partido contra el Levante. Es el único jugador que marca o asiste en todas las eliminatorias de Champions, el jugador que ya ha marcado en dos finales de Champions. Es el máximo asistente en Champions en las últimas siete temporadas, el líder de goles producidos en los últimos cuatro años. En sus primeras 29 eliminatorias ha facturado los mismos goles y asistencias que Messi en ese mismo número de partidos, 1 gol o asistencia más que Mbappé y 6 más que Cristiano. En cuanto a goles producidos en cuartos, semifinales y finales de Champions (16 en 18 partidos) solo está por detrás de Kaká, y está muy por delante de  Neymar, Ronaldo Nazario, Rivaldo y Ronaldinho. Este último, ese tan aclamado balón de oro barcelonista, sólo jugó 5 de esas eliminatorias y consiguió un gol y una asistencia. Con 24 años, Vinicius es ya el mejor atacante brasileño de la historia de la Copa de Europa. Estamos ante el balón de oro más joven desde Messi 2011.

Incendiario

Todos dicen que soy un incendiario

Que enciendo hogueras solo con hablar

Y que morir no me importa y me da igual

 A modo de reflexión sobre todos nosotros y los enemigos: es curioso cómo sobreanalizamos a chavales de 20 años, en el deporte, la música, el cine y otros ámbitos mainstream. Cómo juzgamos pasionalmente a estas figuras, desde John Lennon hasta Alcaráz. Desde Sinéad O´Connor hasta Arda Güler. Después nos analizamos a nosotros mismos a esa edad y somos complacientes –“era un chaval, no sabía lo que hacía”; “he cambiado, ahora soy mucho más maduro”–. Y a continuación nos sentamos en el sofá y empezamos a juzgar a niños como si fuesen hombres o madres de familia, debatimos con nocturnidad sobre sus gestos y comportamientos. Sus decisiones son nuestras decisiones y nos las tomamos como traiciones y decepciones profundas. Nos echamos encima de Vinicius por sus desconexiones y sus rifirrafes con los contrarios mientras nos perdonamos las peleas que tuvimos con nuestros padres y amigos a su misma edad. Varas de medir.

Es el único jugador que marca o asiste en todas las eliminatorias de Champions, el jugador que ya ha marcado en dos finales de Champions. Es el máximo asistente en Champions en las últimas siete temporadas, el líder de goles producidos en los últimos cuatro años.

Pero después están los enemigos. Los enemigos de lo bueno que hay en el mundo son los enemigos de Vinicius. Personas que se dedican a perseguir y a abusar de un inmigrante de 19 años que lo único que ha hecho es ser espejo y exponer su cruel envidia y su racismo más profundo. Vinicius ha llegado a esta cima ganando y luchando cada milímetro, al lateral derecho de turno o al aficionado demente que tocaba. Nadie le ha regalado nada, tampoco el madridismo. Y lo normal es que al llegar a esa cima señale a todos los que le escupieron, y Vini señala bailando, lo que más duele a los enemigos.

Completo este artículo el día tras el partido del Borussia. Vinicius Jr. nos ha vuelto a emocionar a todos con una actuación cristianesca. Ha vuelto a vencer, a vencerme a mí por dudar aquellos años. Contra todos, Vinicius, pero ahora tienes detrás de ti a todos los madridistas, merecida recompensa. Ahora ya solo es contra todos… los enemigos.

  

*Las estadísticas han sido extraídas del perfil de twitter Don Amancio

 

 

 

 

 

 

 

Pues otra noche europea de ensueño. El Real Madrid supo resarcirse de un duro revés y una vez más se proclamó victorioso cuando ninguna casa de apuesta daba un céntimo de euro por él. Kylian Mbappé pudo comprobar en primera persona qué se siente obrando el milagro con la camiseta blanca. Él lo tuvo que sufrir y ahora forma parte de ese selecto club de héroes capaces de todo cuando toca arrebato. Pues justo fue eso lo que sucedió.

La remontada comenzó con un centro preciso del francés para que Antonio Rüdiger comandara la gesta. A los dos minutos Vinícius puso tablas en el marcador tras un nuevo pase de Mbappé. El tercero vino de un Lucas Vázquez que con el gol se desquitó de la zozobra en los goles del Dormund. Y el resto es historia. Vinícius Júnior quiso recordarle a los incrédulos porqué es actualmente el mejor jugador del mundo. Su segundo gol es antológico. El estadio estalló y todo el madridismo por el mundo se desbordó. Y el último gol fue también para enmarcar. Roba Arda Güler en el centro del campo, tira un caño al jugador que lo encima, habilita a Vinícius que decide volver a subirse a la moto y en el minuto 93 cierra la goleada y su particular hat-trick. Ser el próximo balón de oro le sienta de maravilla al brasileño.

En los mentideros del fútbol se viene cotorreando que el Real Madrid atraviesa un mal momento. Anoche muchos se frotaban las manos con el 0-2 del Borussia Dortmund al descanso. Pues bien, si el Madrid atraviesa un mal momento, yo también aspiro a pasarlo igual de mal en mis momentos más oscuros. El Madrid parece Ben Affleck que cuando se divorció de Jennifer Garner y trataba de dejar el alcohol, se ennovió con la bellísima Ana de Armas y no paraba de estrenar éxitos como la Justice League de  Zack Snyder o El último duelo con Ridley Scott. Parafraseando a Sabina, el Madrid es ese muerto que el día de los difuntos pone flores en las tumbas de sus enterradores.

Más allá de cierto sarcasmo, es cierto que el Madrid atraviesa un momento complicado de la temporada. A los ajustes naturales que el equipo viene haciendo desde la marcha de Toni Kroos se le une la baja importantísima de Dani Carvajal. En Vigo vimos cómo Ancelotti decidió probar con tres centrales y dos carrileros. Consciente del maratón de partidos de enjundia que nos esperaba, también dio descanso a titulares como Ferland Mendy o Rodrygo. Precisamente con el brasileño se refrendó aquello que el italiano comentó al inicio de la temporada, algunos internacionales tendrían tiempo suficiente para recuperarse de las citas internacionales.

Al contrario de lo que se comenta hasta ahora, no soy agorero con el equipo. Frente al Celta de Vigo ganamos con dos golazos espectaculares pero sería injusto reducir todo a las individualidades. Es cierto que Kylian Mbappé tuvo la calidad necesaria para clavar por la escuadra un balón a cierta distancia de la portería o que el segundo venga de un pase quirúrgico de un Luka Modric inspirado que deja a Vinícius en una situación perfecta para hacer gol.

Dortmund y Clásico: bueno para el Madrid

Es una verdad innegable que tenemos jugadores que marcan la diferencia, pero también es cierto que Eduardo Camavinga y Jude Bellingham dieron un recital táctico y físico. Además, Aurélien Tchouaméni estuvo a la altura de la propuesta de Ancelotti. Durante la primera mitad partía desde la posición de central hasta el centro del campo cuando teníamos la posesión. Me gustó su papel de constructor desde la defensa. El francés puede ser una de las soluciones para el problema de la salida de balón. Obviamente se notó que el sistema era totalmente nuevo y que el equipo apenas lo había entrenado. Pero lo dicho, puede ser una alternativa plausible el jugar con tres centrales.

El fútbol es un deporte más complejo de lo que parece. En demasiadas ocasiones los entrenadores y los jugadores han de dar lo mejor de sí mismos para desactivar bombas programadas. Muchas decisiones tácticas parecen más un plan de Ethan Hunt en Misión imposible para resolver la trama. Ante algunos guirigáis se me viene a la cabeza ese título magnífico del ex Fiscal general del Estado Eduardo Torres-Dulce, eximio madridista, que designó con el evocador nombre de Armas, mujeres y relojes suizos su primer libro sobre el cine que ama. ¿Acaso no es hermoso? Tanto como una remontada alocada en el Bernabéu en una noche europea.

En los mentideros del fútbol se viene cotorreando que el Real Madrid atraviesa un mal momento. Anoche muchos se frotaban las manos con el 0-2 del Borussia Dortmund al descanso. Pues bien, si el Madrid atraviesa un mal momento, yo también aspiro a pasarlo igual de mal en mis momentos más oscuros

A veces tengo la sensación que muchos aficionados están desligados de la realidad. Comprendo que para muchos  esto es un poco decepcionante por momentos. Es como el chaval que acude a una pastelería a comprar una napolitana y al primer bocado se encuentra con un mejunje seco en lugar de un delicioso chocolate. Pero todo va en función a las expectativas que uno tiene o la falta de realismo. El fútbol de altísimo nivel no es el FIFA, como el mundo no es la tierra de Nunca Jamás donde los niños perdidos luchaban contra los piratas comandados por el intrépido Peter Pan.  Es decir, volar es para pájaros y no existen ni las hadas ni el polvo de hadas. Y, si te descuidas, has perdido hasta tu último pensamiento alegre. Es todo una hermosa metáfora ideada por un fantástico escritor británico llamado J.M. Barrie. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que desde esta humilde columna hago extensiva una invitación sincera a todos aquellos que necesitan madurar futbolísticamente hablando. Tarde o temprano a todos nos llega el momento de sentar la cabeza.

El próximo partido es contra el Fútbol Club Barcelona. La cita es en el Santiago Bernabéu y el envite nos llega en el mejor momento. El equipo necesita continuar haciéndose fuerte y seguir ganando confianza, ¿qué mejor que con una victoria clara frente al Barça? Más allá de las matemáticas y de la clasificación, una victoria contra el Barcelona supondría un revulsivo anímico. A veces un golpe en la mesa es todo lo que un equipo necesita para mostrarse orgulloso. Eso fue lo que el equipo hizo contra el Borussia Dortmund. Se levantó y golpeó hasta en cinco ocasiones. ¡Hasta el final, vamos Real!

 

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Buenos días, amigos. Al término del histórico partido que vivimos anoche en el Bernabéu, donde se consumó una nueva remontada (y una de las más espectaculares), el Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, se lanzó a confesar que el último gol del partido, el que coronaba el hat trick de Vini Jr., le había recordado a Pelé.

A nosotros, con toda la admiración y el respeto que le tenemos al Buitre, nos parece que se quedó corto. Vinícius Jr. será más importante que Pelé. No es descartable que ya lo esté siendo. Los gustos estéticos son intransferibles y siempre hay que guardar respeto por los rankings que arroja la posterioridad, pero lo que a su edad ha conseguido ya el brasileño (el de ahora) no tiene parangón. Ser el principal puntal de todo un Real Madrid en el logro de dos dobletes liga-Champions es hazaña que te ha de situar por fuerza en el umbral de la gloria balompédica, cuando no instalado ya dentro de ella. Además ha logrado más títulos que sazonan aún más su palmarés.

Desde el punto de vista estrictamente individual, Vinícius ha recuperado el gusto por un fútbol espectacular que el propio fútbol había extraviado. Nadie ha combinado máxima excelencia técnica con tenacidad como lo está haciendo él.

Marca le brinda hoy su portada. Le ha brindado otras antes. ¿Las consignamos, aquí y ahora, a efectos de contraste? Nah. No es día para pasar facturas. Es día para gozar del mejor jugador del mundo, cuya descomunal exhibición llevamos aún en la pupila.

“Vinícius es de oro”, titulan los de Gallardo, en alusión poco audaz al premio individual, el más prestigioso de la industria, que con toda probabilidad va a recibir el próximo lunes. En La Galerna tenemos escaso aprecio por los premios individuales dentro de este deporte colectivo que amamos y se llama fútbol, pero este galardón, de concretarse el lunes, sí lo vamos a celebrar. Será un Balón de Oro que el Madrid ha fabricado, invirtiendo en él cuando apenas era un niño y moldeándolo como su gran estrella de la tercera década del siglo, y más allá.

Hagamos un experimento. Estadio Santiago Bernabéu. Últimos cuarenta años (para aquellos que tengan la suficiente edad y memoria). Confeccionemos un Top10 de las mejores actuaciones individuales de un jugador en dicho escenario, las mejores que han visto nuestros ojos. Podemos especular sobre sus compañeras de ranking, pero no hay modo de no incluir en esa relación dos exhibiciones de aquel a quien Fred Gwynne, parece que fue ayer, bautizó como Salpiquinho: su partido contra el Bayern del año pasado y lo que hizo anoche.

As también abre con una foto de Salpiquinho, aunque su titular va más por lo mítico. Es otra opción, igualmente válida. La historia de ayer es la épica colectiva dándose la mano con una gesta personal de las que marcan una época.

Os dejamos con la prensa cataculé, que hoy se anticipa al partido de Champions contra el Bayern de los de Flick. A destacar el recuadrito que Mundo Deportivo dedica a lo de ayer en Chamartín: “Los alemanes se dejan remontar un 0-2 al descanso”.

“Se dejan remontar”.

Otra perla para los anales (nunca mejor dicho). Hay que quererles.

Pasad un buen día.

 

-Courtois: SOBRESALIENTE. Sus milagros serán estudiados para una pronta canonización.

-Lucas Vázquez: NOTABLE. Compensó su error en el primer gol con un gol de puro corazón. Es el escudo.

-Mendy: APROBADO. Muy discreto.

-Militao: APROBADO. Más entonado en el segundo tiempo, como todos.

-Rüdiger: NOTABLE. El loco siempre debe tener protagonismo en la locura.

-Modric: NOTABLE. Siempre puso orden y cordura.

-Valverde: NOTABLE. Incansable.

-Bellingham: APROBADO: Discreto, aunque siempre tiene empaque.

-Mbappé: NOTABLE. Siempre inquietó.

-Rodrygo: APROBADO. Abnegado.

-Vinicius: MATRÍCULA DE HONOR. El mejor jugador del planeta, y el más insistente en serlo.

-Camavinga: APROBADO. Dio frescura y dinamismo.

-Güler: NOTABLE. Sublime en el último gol.

-Ceballos: sin calificar.

-Ancelotti: NOTABLE. No sabemos qué hizo en el descanso pero, sin cambios de jugadores ni de posiciones, amasó la remontada.

 

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Lo cómodo sería decir que volvió a aparecer la épica, plegarse al cliché que el cronista tiene apalabrado con su falta de capacidad para explicarlo. Lo que sucede es que en este caso la épica va a ganar el Balón de Oro dentro de unos días, para ofuscación de la España fea.

Anda el Madrid buscándose a estas alturas de la temporada, que son avanzadísimas si miramos fríamente el número de partidos, pero incipientes si consideramos hasta cuándo va a durar. En esta búsqueda alineó esta vez Ancelotti a Modric junto a Valverde con los cuatro fantásticos por delante.

A los cinco minutos remató Guirassy con algún peligro, si bien no tardó el Madrid en cercar a los alemanes, bien es cierto que de modo no muy amenazante. Pronto se vio una presión arriba de las que querríamos ver con más frecuencia. El Madrid jugaba con agresividad y ambición, con un Mbappé entonado y un Modric impartiendo magisterio. Se sucedieron los córners y las faltas laterales sin fruto. Sin embargo, sacando el balón desde atrás el equipo volvía a abusar del balón largo, y la presión alta volvió a revelarse pronto como lo que suele ser: un arreón extemporáneo más que un método. Tal vez sea porque Ancelotti, según confesión propia, no ve al equipo físicamente a tono para ejercer dicha presión de manera sostenida.

Pese al prometedor comienzo, el primer tiempo no tardó en deslizarse hacia los terrenos de lo inane. En desagravio cabe decir que el Dortmund tampoco parecía capaz de inquietar. Ninguno de los dos equipos hacía honor a la vocación vertical que se le supone a ambos.

Al filo de la media hora, la falta de contundencia en un despeje por parte de Lucas Vázquez desembocó en el premio para un Borussia que casi ni lo había buscado. Malen no perdonó tras la inteligente asistencia de Guirassy. Sin tiempo para recuperarse, el propio Malen se internó ante la pasividad de Mendy para servir en bandeja el segundo gol a Gittens.

El Madrid reaccionó bien ante la hecatombe, como si la necesitaran para que el escudo se perfile en la pupila. Bellingham remató a las manos de Kobel un balón parecido a aquel que le sirvió Alaba contra el Nápoles. Solo la mala suerte, a renglón seguido, impidió que un doble remate de Rodrygo y Bellingham se estrellara por dos veces en el larguero. En honor a la verdad, hay que reseñar también que el Dortmund pudo sellar una goleada de escándalo a continuación. Courtois tuvo que acudir a su cita (nunca a ciegas) con el milagro por dos veces, a pies de nuevo de Gittens. Pero el 0-2 era suficientemente traumático, y así lo rubricaron el árbitro con el silbato y el Supremo Hacedor con su no siempre feliz voluntad.

Claro que Dios tenía otros planes, no por cotidianos para el Madrid menos prodigiosos.

Lo cómodo sería decir que volvió a aparecer la épica. Lo que sucede es que en este caso la épica va a ganar el Balón de Oro dentro de unos días, para ofuscación de la España fea

0-2 al descanso. Lo único positivo era la certeza de que solo cabía apelar a la épica y al código genético. La cosa solo podía acabar en escalón al cadalso o sucursal de la gloria. Ya sabemos cómo acabó.

Para estupor de todo el mundo, Ancelotti no metió ningún cambio en el descanso. Pero le saldría bien y por tanto estuvo bien.

Ancelotti

Las caras en el salida del túnel de vestuarios tampoco invitaban al optimismo, como no lo fueron los primeros minutos. Abatido, el Madrid no daba señales sino de desconcierto frente a un Dortmund que porfiaba en su buen tono. En una buena jugada entre Modric y Mendy, Lucas Vázquez obligó a intervenir a Kobel. Un Vinícius flojo hasta ese momento tiró flojo también a las manos del suizo, que lógicamente no se daba la menor prisa en sacar de puerta. Tampoco se la dio el Dortmund en sacar el córner que siguió a la nueva gran intervención de Courtois. Lo mismo podía el Madrid acortar distancias que encajar el tercero. En el 59 supimos lo que estaba en los planes de Dios de entre las dos opciones: Mbappé se internó por la derecha y Rüdiger remató de cabeza con la rabia del madridismo.

Dios no se quedó ahí. Modric filtró un gran pase a Mbappé. Trastabillado, el balón llegó a Vini que lo empujó a la red. El linier había señalado fuera de juego, pero en casa todo cantamos el gol en la repetición.

2-2.

Vinícius reaccionó y empezó a liarla. El Bernabéu olía a las grandes ocasiones. No obstante, el Dortmund daba menos señales de desmoronamiento que rivales con más cartel, y llegaba con soltura en algún contragolpe. Ancelotti sustituyó a un excelente Modric por Camavinga, en busca de mayor frescura. Poco a poco, al Dortmund se le pasaba el pánico y ganaba en aplomo. La cosa no se iba a decantar por lo psicológico. Se iba a decantar por lo brasileño.

La tensión seguía. Mbappé recibió un gran balón de Camavinga y obligó a Kobel a cerrar las piernas en su primer poste. El Dortmund se había rehecho pero todo podía pasar, incluso el gol del propio Dortmund que volvió a salvar Courtois.

Pero estaba en la mente del destino que el milagro lo iniciara quien había empezado a decantar la partida en contra con su error. Lucas persiguió con una fe inusitada un balón que había rebotado en un defensa y la enganchó con la fuerza de la Historia.

No acabó ahí la cosa, porque Dios aún quería llenarse de argumentos para el Balón de Oro de Vinícius. Lo hizo todo él. Lo podríamos contar pero para qué. Fue el gol que Gareth Bale habría marcado en Mestalla de haber sido brasileño. Y faltaba otro para completar el hat trick del mejor futbolista del planeta. Un recién ingresado Güler hizo un caño de trilero en el centro del campo y el balón llegó a Vini. El primer control fue afortunado, pero el segundo, el regate posterior y el disparo a las famosas telarañas de la escuadra se llenaron de la esencia de las mejores cosas de la vida.

¿Y qué más queréis que os diga, hombres y mujeres (algunos) de poca fe?

 

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Arbitró el rumano István Kovács. En el VAR estuvo el neerlandés Pol van Boekel.

Partido que llevó sin complicaciones y sin errores de importancia.

Solo mostró una amarilla en la celebración del cuarto gol a Vinícius por quitarse la camiseta, aunque antes pudo amonestar en la primera mitad a Mendy por un pisotón a Nmecha y luego en la segunda a Vinícius por una dura entrada a Brandt.

Por lo demás, el VAR ayudó al dar el segundo gol merengue puesto que no había fuera de juego previo de Mbappé, y en el 66' el rumano acertó no señalando penalti sobre el francés en un leve agarrón de Gross.

Kovács, BIEN.

 

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Buenos días. En este país ocurre una cosa muy curiosa que se resume en que se ha institucionalizado el hecho de tomarnos por imbéciles a los ciudadanos. Y la verdad es que quienes lo hacen, los de arriba, llevan razón, porque como sociedad seguimos comulgando con ruedas de molino, salvo honrosas excepciones, sin que nadie se rebele. Y parece que seguiremos haciéndolo in aeternum.

El fútbol no escapa a esta circunstancia, y quienes urden maniobras orquestales en la oscuridad, y en la claridad, siguen al pie de la letra esta pauta de comportamiento. Porque saben que funciona. Y ante una colilla humeante a la vista de todos niegan que nadie haya fumado.

El artículo «El CTA, Rubiales y Tebas firmaron una cláusula secreta 'anti-Negreira' en 2018 tras despedir al nº 2 de los árbitros» de Miguel Ángel Pérez publicado ayer en Libertad Digital nos puso ante los ojos otra colilla humeante, que trataremos después, porque antes vamos a comprobar en las portadas si se hacen eco de ella.

Marca

En Marca, agua. Tampoco esperábamos otra cosa, la verdad, ya sabéis que en su grupo editorial juegan al Dr. Jekyll y el Mr. Hyde, y mientras El Mundo indaga y publica exclusivas sobre el escándalo FC Barcelona-Negreira, Marca lo entierra. Money talks.

En nuestro portanálisis de ayer anunciamos la fusión Marca-Sport y quizá les ha escocido, porque hoy dedican su portada a Kroos. El amor inmenso que profesamos a Toni no es óbice para desviarnos de nuestro menester de hoy.

As

En As tampoco vemos nada sobre la colilla humeante de la corrupción. Hay que reconocer que tanto RFEF como LFP saben cómo destinar sus presupuestos publicitarios. Y todo en esta vida tiene un precio, incluso los órganos.

Mundo Deportivo Sport

Las portada de Mundo Deportivo y Sport las colocamos aquí por puro protocolo.

Volvemos al asunto de la colilla humeante. Antecedentes: Negreira cesó como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros en mayo de 2018, el mismo mes en el cual Rubiales medró hasta la presidencia de la RFEF. En junio, José María Enríquez Negreira emitió la última factura registrada legalmente a su cliente el FC Barcelona.

El hecho de que la relación laboral entre el Barça y el número dos del CTA terminara cuando este último perdió su puesto de poder en el estamento arbitral sabéis que también ha sido atribuido por los protagonistas de la trama a la casualidad y no a la causalidad.

Un par de meses después, en agosto de 2018, Velasco Carballo, como presidente del CTA, Luis Rubiales, ídem de la Federación, y Javier Tebas, cabeza de la Liga, firmaron un acuerdo confidencial para la retribución arbitral que ahora conocemos gracias al artículo anteriormente mencionado.

Acuerdo de 2018 entre CTA, RFEF y Liga

Tras leer las cláusulas, y si tenemos en cuenta que las partes afirman que no conocieron el caso Barça-Negreira hasta su estallido público en 2023 (casi cinco años después), lo más lógico es pensar que aquí alguien ha fumado. La colilla humeante es del tamaño del Vesubio en erupción y hacen que cualquiera que sepa sumar dos más dos se haga la siguiente pregunta: ¿Sabían Tebas y Rubiales lo de Negreira desde 2018?

Libertad Digital: "El CTA y Rubiales firmaron una clausula secreta 'anti-Negreira' en 2018"

JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO
Ojo aquí👇 pic.twitter.com/dRJ2CKVY2h

— Benito (@_Benito___) October 21, 2024

No incluimos en la pregunta al CTA porque Negreira era vicepresidente y por lo tanto parte del mismo, lo que lleva implícito que el estamento arbitral lo supiese. Por definición.

Planteamos el asunto en forma de pregunta porque nosotros no hemos presenciado cómo arrojaban la colilla al suelo y será labor de la Justicia confirmar los indicios, pero resultan altamente sospechosas todas y cada una de estas cláusulas. Tienen todo el aspecto de formar parte de un acuerdo ad hoc para evitar que volviera a repetirse un trama como la del Barça y Negreira, por la cual el juez Aguirre investiga al club de Laporta por corrupción deportiva, administración desleal y falsedad documental.

16.1 Las Partes declaran que no tienen vinculación alguna con personas de la otra Parte que ocupen cargos de alta dirección o directivos con capacidad de influir en la contratación objeto de este Acuerdo o en la fijación de sus condiciones económicas.

Todo este apartado 16.1 desprende aroma negreiril, ese «Las Partes declaran que no tienen vinculación alguna con personas de la otra Parte que ocupen cargos de alta dirección o directivos con capacidad de influir…» es palmario.

 16.2 Las Partes se comprometen formalmente a notificarse cualquier circunstancia que pueda generar un conflicto de interés respecto de las estipulaciones descritas en este Acuerdo.

Que un club, el Barça, pague millones de euros a uno de los jefes, Negreira, del Comité Técnico de Árbitros que gobierna a los colegiados que arbitran las competiciones en las que participa el pagador es un conflicto de intereses similar a pagar millones de euros a uno de los miembros del Consejo General del Poder Judicial que gobierna jueces y magistrados que dictan sentencia en los procesos en los que se ve involucrada la persona que les abona esas cantidades económicas.

16.3 Las Partes manifiestan que durante las negociaciones y para la celebración del mismo han actuado en todo momento de forma ética y profesional y se comprometen a no realizar ninguna práctica que de alguna manera resulte o pueda resultar en una vulneración de leyes o normativas aplicables relacionadas con la corrupción en cualquier país, especialmente en el Código Penal, cuya legislación sea aplicable al presente acuerdo ni a los Códigos de Conducta que pudieran existir en cada una de las entidades firmantes.

Esta cláusula parece relacionada con el tema hasta tal punto que habla de vulnerar leyes o normativas relacionadas con la corrupción y precisamente por corrupción —deportiva— está siendo investigado judicialmente el asunto.

16.4 Las Partes se comprometen a cumplir en todo momento con todas las leyes, estatutos reglamentos relativos a los sobornos y la corrupción (Leyes Anticorrupción), así como las leyes de prevención de blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

Sobornos y corrupción. Pagar al vicepresidente de los árbitros a cambio de «neutralidad». El chiste, sin gracia, se cuenta solo.

16.5 Las Partes no harán ningún pago o transferencia de valor, ya sea directamente o bien a través de regalos u obsequios, directa o indirectamente a funcionarios públicos, partidos políticos, intermediarios, o cualquier tercero si tal pago tiene la finalidad de influir o inducir a que dichas personas realicen de manera indebida una función o actividad en relación a sus tareas asignadas en la función pública, empresa u organización a la que pertenecen.

Esta es la cláusula clave, «Las Partes no harán ningún pago o transferencia de valor, ya sea directamente…». Al menos casi 8 millones de euros durante, como mínimo, 17 años. Pum.

Deducir que este acuerdo pudo ser firmado para evitar otro escándalo como el caso Barça-Negreira y que por lo tanto las partes conocían los hechos ya en 2018 no es ni muchos menos una locura, aunque, repetimos, será la Justicia quien tenga que pronunciarse.

Hay más hechos que mueven a la sospecha, como que en 2021, cuando internamente supieron que Hacienda estaba investigando los pagos del club azulgrana al número dos de los árbitros, la RFEF modificó su Código Ético para que no fuese posible una sanción al FC Barcelona.

Cambio Código Ético RFEF 2019

Tampoco conviene olvidar que Albert Soler pasó del Barça al CSD conociendo estos pagos, calló, y ayudó a modelar una Ley del Deporte que prescribiera estos hechos. Ni que lo primero que hizo Tebas cuando salió a la luz pública el asunto fue anunciar que había prescrito todo y que por lo tanto el Barça no sufriría sanción deportiva alguna.

¿Es tan descabellado preguntarse si sabían Tebas y Rubiales lo de Negreira desde 2018?

Como colofón, el mismo día que sale a la luz este acuerdo entre el CTA, la RFEF y la Liga, designan a Sánchez Martínez para pitar el Real Madrid-Barcelona del sábado. Sánchez Martínez, aquel que mostró una alegría inmensa cuando Negreira lo ascendió a Primera División. ¿Nos toman por imbéciles o no nos toman por imbéciles?

SÁNCHEZ MARTÍNEZ: "En el momento en el que se hicieron las listas oficiales, por parte del comité técnico, yo un par de horas antes recibo la llamada de nuestro Vicepresidente del @CTARFEF, ENRÍQUEZ NEGREIRA y ahí ya sí me oficializa mi ascenso (a 1ª). Una alegría inmensa" pic.twitter.com/aOj0CDrkyd

— RNMJ TV #6 Real Madrid (@rnmjtv6) August 3, 2023

Pasad un buen día.

1- Sistema de juego

 

Vuelve la Champions League y visita el Santiago Bernabéu un viejo conocido, el Borussia Dortmund. Los alemanes que hace unos meses cayeron en la final de la Champions contra los blancos se presentan en el coliseo blanco con el liderato de la actual clasificación de la competición europea. Es uno de los siete equipos que ha logrado dos victorias en las dos primeras jornadas y cuyo gran balance de tantos a favor y en contra (+9) le sitúan en lo más alto de la tabla.

Es un equipo con diferencias respecto al que perdió en Londres. En la parcela técnica está un exjugador blanco como Nuri Sahin y en verano se marcharon del club hombres como Hummels, Sancho y Fullkrugo. Para el duelo de esta noche cuentan con la importante baja de Adeyemi y también con las de Gio Reyna, Yan Couto y Duranville. Un once probable sería el formado por Kobel en portería; Ryerson en el lateral derecho; Bensebaini en el izquierdo; Anton y Schlotterbeck como centrales; Can y Gross en el doble pivote; Malen por la derecha, Brand tirado a la izquierda, Sabitzer en el medio de la línea de ofensiva de tres; Guirassy en punta.

 

2- Presión

 

Sahin aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Queda la duda de si en el Bernabéu será fiel a su estilo como lo es en su feudo, aunque habitualmente lo está siendo y no se espera que se arrugue tampoco ante los escenarios importantes. El Dortmund acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba, y por supuesto la velocidad de los Vinícius, Mbappé y Rodrygo les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente, por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando repliegan, a Sahin no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.

Sahin

3- Salida de balón

 

El Borussia Dortmund, al igual que el curso previo, trata de ser un conjunto con una salida más que pulcra y limpia del balón. La baja de Hummels se ha notado, aunque su refuerzo Anton también es ducho en este aspecto. Sin embargo, si hay un jugador que destaque en estas labores sin duda es Schlotterbeck, uno de los mejores centrales zurdos del continente con el cuero en los pies. La idea de Sahin es no rifar el esférico, mover de lado a lado hasta poder progresar, principalmente por las bandas. También en esta faceta es muy importante la función de los dos mediocentros Can y Gross, con calidad y buen trato de la pelota. La defensa se abre y tiene automatismos de jugadores que crean espacios bajando a recibir el balón para así ir avanzando por bloques. Sin Fullkrug, la opción de enviar balones largos para ganar el duelo a los centrales ha bajado enteros, aunque Guirassy es un jugador fuerte y potente también.

 

4- Parcela defensiva

 

En la Champions están mucho más sólidos en este apartado al haber recibido un solo tanto en dos encuentros. En la Bundesliga, los problemas se han multiplicado y reciben goles con bastante más facilidad. No ha encontrado el punto medio y la manta suele sobresalir por algún lado. Los laterales muy ofensivos también influyen en ello, aunque en el Bernabéu estará Ryerson por la derecha en lugar de Couto, con lo que ganan físico, fiabilidad y eficacia. En defensa se adaptan dependiendo del rival y el fútbol que plantea. Por ello, en el Bernabéu, se espera un equipo algo más encerrado durante los momentos que tenga el Real Madrid el cuero.  Tratarán de ser un conjunto estrecho, solidario, que deja pocos espacios a las espaldas y que en banda cerrarán con dos jugadores a los extremos blancos. Los centrales son grandes de estatura y garantizan seguridad en el juego aéreo. Para ayudar a fortificar el centro del sistema defensivo cuentan con la colaboración y el excelente trabajo de Can, que en determinados momentos se incrusta como tercer central.

Carvajal

5- Aspecto ofensivo

 

La idea es clara: el ataque es la mejor defensa, y es que es un equipo que marca goles con facilidad. Circulación, juntar pases, un alto índice de acierto en los envíos, atacantes dinámicos, velocidad, lateralizar el juego, encontrar la espalda del pivote rival y mucho oficio ofensivo. Es un equipo que te puede hacer daño tanto con la pelota en posesión como arrancando como flechas en transiciones y contragolpes mortíferos. Sin Adeyemi pierden velocidad por el costado izquierdo, aunque lo ganan en el derecho con la inclusión de Malen, que tendrá un apasionante duelo con Mendy. Sabitzer y Brandt son los lanzadores con su gran capacidad de pase y visión de juego. Además, ellos también se incorporan con peligro desde la segunda línea y disponen de un disparo demoledor en la media y larga distancia. También hay que tener en cuenta las incorporaciones de los laterales, con un Bensebaini más técnico y fino que el noruego Ryerson. En punta han suplido a la perfección la marcha de Fullkrug con el segundo máximo goleador de la Bundesliga el año pasado, el franco-guineano Guirassy.

 

6- Estilo de juego

 

No ha cambiado demasiado el concepto del Dortmund con la marcha de Terzic y la llegada de Sahin, que era su segundo. Es un equipo intenso, que juega bien, con gran capacidad individual y sentido colectivo. Es un rival exigente, competitivo y alemán, lo que asegura ser duro y rocoso. Llegan con confianza en la Champions, poseen un físico poderoso en todas sus líneas y no tienen complejo, como demostraron llegando a la final de la pasada Champions. No se arrugan, son ambiciosos y valientes cuando salen al terreno de juego.

Guirassy

7- Hombre clave

 

El delantero franco-guineano Serhou Guirassy ha entrado con buen pie en el conjunto amarillo. Es su mejor artillero de la temporada con 7 dianas, cuatro en Bundesliga y tres en la Champions. Un nueve muy completo, potente, con zancada, fuerza y buenos movimientos. Con balón no desentona y aunque no es un jugador extremadamente técnico sí tiene toques finos y capacidad asociativa. A la hora del remate arma rápido el disparo, que es muy fuerte, y por arriba, con su estatura, que roza el 1,90 m, es competente en el juego aéreo.

 

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El sábado que viene regresa el coñazo de cada temporada, o sea, el Clásico, un partido que hace tiempo dejó de ser una conflagración cósmica entre dos maneras radicalmente opuestas de entender la vida y el fútbol, y ahora no es más que una liza banal entre el mejor equipo del mundo y el club más tramposo de la historia del deporte profesional. Como casi siempre que esto se acerca, a Joan Gaspart se le calienta el pico y se acuerda del Madrid. Este pobre hombre no parece pensar en otra cosa. El otro día, en la asamblea ordinaria del Barcelona en la que Laporta logró que se aprobaran las cuentas del club del ejercicio 2023-2024, aludió veladamente a Florentino Pérez y mencionó a los fundadores del Madrid, “dos catalanes, a los que ya he perdonado y que en el cielo estén”.

Hablando del laportiano Barcelona actual, la verdad es que hay que quitarse el sombrero. Como juegan con diez nacionales en el equipo titular por puro pobreterío, pasan por los más españoles del mundo. Y como tienen el club desamortizado y a pique de salir a subasta internacional, financiándose con dinero más oscuro que los comités de expertos del BOE durante la pandemia, se ufanan de sacrificio fiscal: no es mentira eso de que para esconder algo lo mejor es dejarlo bien a la vista de todo el mundo y, en el caso de los sinvergüenzas, la mejor defensa que tienen desde luego que es un buen ataque. El ethos laportiano ha poseído por completo la institución, que está saliendo adelante —entre una bancarrota monstruosa, las evidencias del mayor fraude deportivo conocido y el despelote de la reconstrucción del Camp Nou— limpiándose el culo con el decoro, la decencia y la verdad.

El Clásico, un partido que hace tiempo dejó de ser una conflagración cósmica entre dos maneras radicalmente opuestas de entender la vida y el fútbol, y ahora no es más que una liza banal entre el mejor equipo del mundo y el club más tramposo de la historia del deporte profesional

Pero en fútbol, ¿qué es la verdad? Al final, la verdad es ganar, ya sea en buena lid o haciendo trampas. Esta es una ley de hierro del comportamiento humano en el mundo, bien lo sabe Dios. El caso Negreira-Fútbol Club Barcelona lo está demostrando. Cogidos como un choco, es decir, con las manos en la masa, la mayoría de los barcelonistas, públicos y anónimos, pasa olímpicamente de pedir perdón y más o menos reconoce con orgullo que aquello estuvo bien hecho. ¡Mientras se joda el Madrid…! Este axioma es, desde luego, extensible al resto de aficiones antimadridistas de España, que son casi todas. Por eso el fútbol español es una ciénaga de corrupción e inmoralidad, por más Eurocopas que se ganen. Si no existe nada parecido a una sociedad civil crítica en España, ¿cómo podría suceder de modo diferente en el fútbol, que es la cosa más importante de las menos importantes?

Villar, Gaspart y Laporta

Volviendo a Gaspart, al que no es posible acusar sin pruebas de nada por más que el arco temporal de la investigación y la sospecha lo sitúen en el ajo de los primeros años del negreirato, normalmente conviene no hacerle mucho caso. ¿Cómo se sentirían ustedes si, tras mucho, mucho tiempo de anhelar enfervorizadamente algo, como por ejemplo ser el presidente del club que ama con locura, el mismísimo día en que el sueño se materializa llega un desconocido que acaba de acceder a la presidencia del club enemigo, más que adversario; del club-némesis, del club que representa todo lo que se detesta en la vida, y destruye con una acción, dígase el fichaje de Figo, cualquier posibilidad de éxito futuro como maestro de ceremonias del club que se acaba de empezar a presidir?

A Gaspart lo aniquiló Florentino un día de julio del año 2000 y desde entonces vaga por las sombras, entre la vida y la muerte, persiguiendo a Pérez como un remedo del duelista napoleónico de Conrad, obsesionado con algo irremediable que ya pasó. Pero esta vez ha mencionado, sin llegar del todo a hacerlo, en el mejor estilo catalán de toda la vida, a los hermanos Padrós. Y aquí sí que es necesario poner un pie en pared. Los Padrós, catalanísimos, fundaron el Madrid junto a un puñado de muchachos madrileños de orígenes diversos y común cosmopolitismo. Alguna vez Gaspart ha dicho que en el Madrid poco menos que se abomina de la catalanidad de sus fundadores, algo por lo demás más falso que las palancas que permitieron al Barcelona de Xavi ganar su última liga.

A Gaspart lo aniquiló Florentino un día de julio del año 2000 y desde entonces vaga por las sombras, entre la vida y la muerte, persiguiendo a Pérez como un remedo del duelista napoleónico de Conrad, obsesionado con algo irremediable que ya pasó

Los Padrós, hombres de negocio y comercio como el mismo Gaspart, eran amigos del rey y también liberales y proclives al autonomismo catalán. A Carlos le hicieron un simulacro de fusilamiento durante el Terror Rojo madrileño, en el verano del 36, los abuelos políticos de todos esos partidos de izquierda en los que se apoyó Puigdemont (cuyo abuelo, es gracioso, también tuvo que largarse en aquel momento de Cataluña, por miedo a los mismos) en 2017 para forzar el referéndum de independencia, que Gaspart dice querer (pero no apoyar, hace poco afirmó que votaría, si pudiera, que no) en Cataluña más que un doblete de su Barça.

Joan Gaspart

Gaspart afirma que en el Barcelona actual “hay oposición”, no como en el Madrid, según él. Lo dirá porque Laporta, cuando llegó la primera vez, en 2003, no levantó las alfombras para fiscalizar su gestión como presidente, aunque la vinculación de Negreira con el club, que se sepa, data por lo menos desde 2001. En el Madrid no habrá oposición pero tampoco cadáveres en el armario, por más que Gaspart vuelva a la carga afirmando que “no tienen solamente un Negreira, han tenido cientos de Negreiras en su historia”. Al menos podría hacernos un favor y ponerle el nombre a alguno, a uno solo, pero, por favor, que no sea Franco. En el fondo, el gaspartismo es el epítome de todo lo que está mal en Cataluña, una calculada y esquiva ambigüedad con la que eludir las cuestiones fundamentales sin abordarlas de frente y dilatarlas sine die mientras se pueda sacar de ellas partido. Esto, pensando con generosidad.

Gaspart afirma del Madrid que “no tienen solamente un Negreira, han tenido cientos de Negreiras en su historia”. Al menos podría hacernos un favor y ponerle el nombre a alguno, a uno solo, pero, por favor, que no sea Franco

Si el Real Madrid es un accidente histórico en la España moderna, en la España de hoy, en la de 2024, no es solamente eso, sino además, una gran molestia. En Sodoma, el justo sobra. Pues su mera existencia proclama al Universo la indecencia general que lo rodea. Al Madrid hay que extirparlo pues pone a todos en evidencia pero ¿cómo apagar el sol? Lo único que queda es enfangarlo, y a eso están los medios de información deportiva y de la otra, los viejos y los nuevos, llenos de antimadridistas, de pobre almas enfermas de odio, incapaces de señalar una abyección como la cometida por el Bilbao el pasado domingo, homenajeando a proetarras, o de acorralar al Atlético de Madrid, usando mil disculpas para el basurero de su fondo sur. En cambio, cada minúscula estupidez en torno al Madrid es objeto de hinchazón desmesurada, pues con algo hay que tapar, aunque no se pueda, la gigantesca inmoralidad en la que sigue vegetando este deporte y esta industria.

 

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Dortmund y Clásico: bueno para el Madrid

 

Pues hala, sí: Dortmund y Clásico. ¿Y? Le viene bien al Madrid. Puerta grande o enfermería, pocos manejan esa situación como él. Y acostumbra a salir a hombros. El asunto es este, ‘zin acritú’: el Dortmund está normalito, el Barça muy bien, el arbitraje cojonudo y el Madrid, de aquella manera…

El subcampeón de Europa es el séptimo en la Bundesliga con 13 puntos, a cuatro de los líderes, Bayern y Leipzig. Es el simpático equipo ‘honrao’ de siempre. Vendrá con bajas. La más dura, la de Adeyemi. Hará un Stuttgart, aquel del 3-1, o sea irte a buscar. Los alemanes son así. Un Madrid entonado debe ganarle. Como en la última final, vamos.

Dortmund y Clásico. ¿Y? Le viene bien al Madrid. Puerta grande o enfermería, pocos manejan esa situación como él. Y acostumbra a salir a hombros

El Barça anda muy bien. El penalti del 1-0 de ayer, magnífico. No perdamos el tiempo, me da jaqueca. Pero sí, tiene hambre. El Barça, no De Burgos. Y se planta, el Barça insisto, en terreno del rival, aprieta, roba rápido -la pelota-, busca el gol sin tregua y lo encuentra con facilidad. Que es uno de los mejores equipos de Europa ahora mismo no se discute.

El Madrid está de aquella manera, sí. Gana viviendo en el alambre. Lo raro es que lleve así tanto tiempo. En momentos como este esos partidos han sido un magnífico despertador para él. ¿Que si con eso vale para recuperar el arte extraviado? No necesariamente, claro. Porque el problema sigue siendo él, no el rival. Que verse amenazado le orienta, sin duda.

Lo del alambre. Lo vimos de nuevo en Vigo y culminó milagrosamente sin daños. Especialmente en el alargue cuando Modric perdió la pelota por tercera vez desde que es profesional, rodó y un tal Douvikas no marcó porque es griego.

Ancelotti busca y rebusca la tecla y debe ayudarle el apretón de culo que obliga al equipo la broma de Lille, primero, y el Clásico después. Si tuviera seis puntos en Europa podría plantear la cosa con cierta tranquilidad, ahora no puede despistarse. Burlar la eliminatoria de dieciseisavos le permite una ‘espantá’ y media. La primera ya la hizo.

Llega normalito el Borussia, estupendo el arbitraje y mejor el Barcelona. Vamos a esperar, ¿verdad?

La cuestión es qué será del Madrid. Ahora estamos en lo de los tres centrales, baza que provoca la lesión de Carvajal. Bien explicó Ancelotti que la apuesta necesita su tiempo. Y a Mendy, claro. En su mejor versión, gran antídoto para Lamine y gente de su corte.

Los tres centrales. ¿Con Lucas, con Militao de 2 y Tchouaméni junto a Rüdiger? Veremos. La defensa más adelantada, lo que vimos en Balaídos con el problema principal: el Madrid trata de ocupar más terreno, pero no es un artista de la presión alta y no la borda.

Bellingham no puede jugar en una banda. Ni Valverde. Además. Le falta encaje, no da con él. Lo que le permita ser un equipo sólido, mandón en los partidos: no lo encuentra. Equipo. Modos y maneras. ¿Modric? Claro. El filtrador, el pasador: eso.

El Clásico puede ser divertido. Con Flick, el Barça toca lo justo y corre mucho. Siempre busca el gol, va por el rival cual poseso. Le sale. Y deja espacios atrás. Muchos. Y eso me lleva a pensar que lo de los tres centrales y la presión arriba del Madrid puede que lo veamos el martes, pero no tanto el sábado. En cuanto a metros, me refiero.

Lo veo más en eso del bloque bajo, robar y salir pitando. Rock and roll, su ritmo preferido. Recuerden el 4-1 de la última Supercopa. Xavi adelantó su defensa y Vinícius liquidó el asunto en un plis plas. Pues eso. Llega normalito el Borussia, estupendo el arbitraje y mejor el Barcelona. Vamos a esperar, ¿verdad?

 

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