Buenos días. La prensa patria que padecemos ya ha pasado página sobre el monumental escándalo de la no repetición del penalti de Mbappé en la Cartuja. Sutilezas y piernas en el aire aparte, tanto Bartra como otros dos jugadores del Betis estaban pisando la línea del semicírculo del área (o sea: ESTABAN DENTRO DEL ÁREA) cuando Mbappé iba a lanzar.
De hecho, Bartra aprovecha la toma de esa ventaja antirreglamentaria para mandar el balón a córner. En Mestalla, en aquel mítico partido en que Gil Manzano señaló tres penaltis en contra del Madrid (dos no lo eran ni por asomo), hubo de repetirse uno porque Lucas Vázquez tenía la punta de la bota sobre la pintura.
Sucede que el reglamento se le aplica al equipo blanco únicamente cuando le perjudica, y que el rigor se reserva para aquellas situaciones en las que, una vez puesto en práctica, queda damnificado el único club de España que se enfrenta a la podredumbre arbitral. En cualquier caso, ¿qué se puede esperar? Los de Mourinho han jugado cuatro partidos. Tres de esos cuatro han sido arbitrados por sujetos que, a través de un sindicato de adinerados trencillas, tienen denunciado al Real Madrid.
Como lo oís. Esta situación, que en cualquier país del mundo sería motivo de escándalo por el ominoso conflicto de intereses que acarrea, aquí es vista con normalidad. Hernández Hernández, por ejemplo, el responsable del (pen)último latrocinio, es uno de los fundadores del sindicato que tiene denunciado al Real Madrid, pero eso no le impide arbitrar al Real Madrid. Es uno de los árbitros más destacados del negreirismo, periodo en el cual el rival del Real Madrid sobornó a la cúpula arbitral para garantizarse arbitrajes que perjudicaran al Real Madrid, pero eso no le impide seguir arbitrando al Real Madrid. Es autor de 37 arbitrajes legendariamente perjudiciales contra los vikingos (incontables mal llamados clásicos, encerrona criminal a Vinícius en Mallorca con su beneplácito, hurto directo de una liga en el Di Stéfano ignorando las indicaciones del VAR respecto a una mano clamorosa en área del Atleti y tantos otros), pero eso no le impide seguir arbitrando al club de Concha Espina.
No tenemos cuerpo, ánimo ni humor para comentar las cuatro portadas del día, que ignoran todo esto. No tenemos voluntad ni entereza para esforzarnos en alumbrar ideas ingeniosas respecto a las cuatro piezas de ocultación que son estas cuatro primeras planas. Y no contribuye a insuflarnos humor alguno el hecho de que el club desoiga la posibilidad de hacer más ruido respecto a esta situación usando sus redes sociales, con 600 millones de seguidores, y limitando sus reivindicaciones al contexto de su canal de televisión, de limitada audiencia.
El martes vuelve la Champions al Bernabéu, y allí pasará lo que tenga que pasar, incluida la opción de que el Madrid vuelva a pagar por algunas carencias que está mostrando y nos llevemos otro disgusto. Pero no será el disgusto consuetudinario de un régimen podrido, sino el resultado de una contienda limpia, o al menos no una que se sepa viciada, sucia, manipulada, y que parezca incluso estar orgullosa de serlo. Cada día conocemos más testimonios de madridistas que ya solo siguen a su equipo en la competición europea.
Os dejamos con las cuatro piezas de ocultación del día.
Adiós.
Una planificación de años, La Fábrica como activo estratégico y una gestión extraordinaria permiten al club reforzar su plantilla con una inversión neta de apenas 42 millones de euros
El Real Madrid ha vuelto a hacer historia. Pero esta vez no ha necesitado una remontada imposible en el Santiago Bernabéu, ni una de esas noches europeas que han construido su leyenda, ni levantar una nueva Copa de Europa. Esta vez la hazaña se ha producido en Valdebebas.
Y, personalmente, creo que estamos ante una de esas operaciones globales que probablemente no reciban el reconocimiento que merecen. Porque resulta mucho más sencillo hablar de los 125 millones pagados por un futbolista que explicar todo el trabajo que existe detrás de una planificación económica y deportiva desarrollada durante años.
El mercado de verano de 2026 deja una fotografía extraordinaria de lo que significa gestionar un club de fútbol pensando no solamente en el presente, sino también en el futuro.
El Real Madrid ha incorporado a Yan Diomande por 125 millones de euros, procedente del RB Leipzig; Marc Cucurella por 55 millones, procedente del Chelsea; Carlos Espí por 25 millones, procedente del Levante; y Denzel Dumfries por 20 millones, procedente del Inter de Milán. A ellos hay que sumar dos incorporaciones extraordinarias a coste cero en concepto de traspaso: Ibrahima Konaté, procedente del Liverpool, y Bernardo Silva, procedente del Manchester City. Y también debemos incluir los 15 millones de euros correspondientes a la incorporación de José Mourinho, procedente del Benfica.
El desembolso inicialmente contabilizado es, por tanto, de 240 millones de euros. Si damos por cumplidas todas las variables contempladas en la operación de Diomande, que podrían representar aproximadamente otros 15 millones, el coste máximo de toda la planificación deportiva del verano alcanzaría los 255 millones de euros. Y aquí comienza lo verdaderamente extraordinario.
Hay algo que llevo defendiendo desde hace tiempo: la cantera no puede medirse exclusivamente contando cuántos jugadores terminan siendo titulares en el primer equipo.
Esa visión me parece tremendamente limitada. Una cantera de élite tiene, naturalmente, la misión de producir futbolistas capaces de jugar en el Real Madrid. Pero tiene también otra función importantísima: formar jugadores profesionales que puedan desarrollar sus carreras en otros equipos y, al mismo tiempo, convertirse en activos económicos para el club que los formó.
Y lo sucedido este verano constituye una demostración espectacular. Las operaciones relacionadas con jugadores de la cantera han permitido al Real Madrid alcanzar
la histórica cifra de 213 millones de euros. Conviene detenerse en los nombres porque detrás de esa cifra hay una sucesión impresionante de operaciones:
-Nico Paz, traspasado al Como: 60 millones de euros.
-Víctor Muñoz, traspasado al Liverpool: 20 millones de euros.
-Mario Gila, traspasado al AC Milan: 15 millones de euros.
-Álvaro, traspasado al Bournemouth: 15 millones de euros.
-Jacobo Ortega, traspasado al Estrasburgo: 10 millones de euros.
-Víctor Valdepeñas, traspasado a la Fiorentina: 8 millones de euros.
-Álex Jiménez, traspasado al Bournemouth: 12,5 millones de euros.
-Mario Martín, traspasado al Getafe: 3,5 millones de euros.
-Fran García, traspasado al Real Betis: 4 millones de euros.
-Gonzalo García, traspasado al Fulham: 40 millones de euros.
-César Palacios, traspasado al Fulham: 10 millones de euros.
-Manuel Ángel, traspasado al Fulham: 4 millones de euros.
-Chema Andrés, traspasado al Brighton: 11 millones de euros.
Total: 213 millones de euros.
La cifra habla por sí sola. Y a mí me parece un auténtico disparate -en el mejor sentido de la palabra- que una cantera sea capaz de generar semejante cantidad de dinero y, además, hacerlo sin que el Real Madrid tenga necesariamente que desprenderse para siempre del control económico sobre muchos de esos futbolistas.
Aquí encontramos, para mí, una de las grandes claves del modelo. Durante los últimos años, el Real Madrid ha perfeccionado una política extraordinariamente inteligente con muchos de sus jóvenes: no vender necesariamente el cien por cien de sus derechos. En numerosas operaciones se vende solamente una parte -en muchos casos el 50 %- y el Real
Madrid mantiene un porcentaje importantísimo sobre el futbolista.
Esto permite algo fundamental. El jugador encuentra minutos y continuidad fuera de Valdebebas, se desarrolla en un entorno competitivo, aumenta (en principio) su valor y el Real Madrid mantiene abierta la posibilidad de recuperarlo o de participar económicamente en una futura operación.
Es una forma magnífica de conciliar dos necesidades que, en principio, podrían parecer incompatibles: dar salida a jugadores que necesitan competir y no perder el control sobre el
talento que has formado durante años. Y esto es algo que, personalmente, me parece fundamental entender. Cuando un canterano abandona Valdebebas no significa necesariamente que el Real Madrid haya perdido al jugador. Puede haber monetizado una parte de sus derechos, conservar otra y esperar. Si el futbolista explota, el Madrid tiene opciones para recuperarlo. Y si finalmente su futuro deportivo está en otro equipo, el club puede volver a obtener importantes ingresos. Por tanto, La Fábrica continúa produciendo valor incluso cuando el futbolista ya no viste de blanco. Eso es lo verdaderamente importante.
255 MILLONES INVERTIDOS - 213 MILLONES GENERADOS = 42 MILLONES DE EUROS. Cuarenta y dos millones. atendiendo a este balance entre ambas partidas, por una diferencia de
apenas 42 millones de euros el Real Madrid ha sido capaz de acometer una renovación espectacular de su plantilla
255 MILLONES DE INVERSIÓN FRENTE A 213 MILLONES GENERADOS
Y llegamos al dato que, para mí, resume perfectamente la dimensión de este mercado. Ya conocemos las dos magnitudes. Por un lado, una inversión máxima de 255 millones de euros, si contabilizamos también todas las variables previstas en la operación de Diomande. Por otro, los 213 millones de euros generados por las operaciones relacionadas con futbolistas de la cantera que acabamos de detallar.
La cuenta, por tanto, es tan sencilla como espectacular:
255 MILLONES INVERTIDOS - 213 MILLONES GENERADOS = 42 MILLONES DE EUROS
Cuarenta y dos millones. Ese es el dato que, personalmente, me parece demoledor. Porque significa que, atendiendo a este balance entre ambas partidas, por una diferencia de
apenas 42 millones de euros el Real Madrid ha sido capaz de acometer una renovación espectacular de su plantilla. Ha incorporado talento joven y con un futuro extraordinario como Yan Diomande o Carlos Espí; un futbolista contrastado y campeón como Marc Cucurella; un lateral de la categoría y potencia de Denzel Dumfries; uno de los grandes centrales del fútbol europeo como Ibrahima Konaté; y la calidad, jerarquía y experiencia de un jugador como Bernardo Silva. A todo ello se suma el regreso de José Mourinho, un entrenador cuya trayectoria y personalidad no necesitan presentación.
Y todo esto después de comprobar cómo una cantera que durante años ha formado futbolistas ha sido capaz de generar recursos suficientes para compensar una parte extraordinaria de semejante inversión. Sinceramente, me parece una gestión extraordinaria.
Naturalmente, cuando hablamos de la gestión del Real Madrid resulta inevitable comenzar por Florentino Pérez. El presidente ha construido durante años un modelo de club que persigue una idea muy concreta: competir deportivamente al máximo nivel sin hipotecar el futuro económico de la institución. Pero cometeríamos un enorme error si pensáramos que una maquinaria de estas dimensiones funciona gracias a una única persona. Detrás existe una estructura profesional extraordinaria.

Ahí está José Ángel Sánchez, director general y uno de los ejecutivos fundamentales para entender el funcionamiento del Real Madrid durante las últimas décadas. Ahí está Juni Calafat, jefe de scouting y pieza esencial de una política internacional de captación que busca detectar talento antes de que alcance definitivamente su máximo valor. Y ahí está también Manu Fernández, director de la cantera, al frente de una estructura que no solamente continúa proporcionando futbolistas al primer equipo, sino que se ha convertido en
una impresionante fábrica de jugadores profesionales.
Pero sería injusto quedarnos únicamente con los nombres más conocidos. Detrás de una operación de estas características trabajan muchísimas personas. Scouts, entrenadores, preparadores, responsables de cantera, analistas, servicios médicos, ejecutivos, abogados, negociadores, personal administrativo, tutores y trabajadores de Valdebebas que difícilmente aparecerán alguna vez en una portada.
Los 213 millones de euros no aparecen por casualidad. Son el resultado de años y años de trabajo. Para que un futbolista formado en la cantera termine generando 10, 20, 40 o incluso 60 millones de euros, alguien tuvo que descubrirlo cuando apenas era un niño. Alguien tuvo que convencer a su familia. Alguien tuvo que formarlo. Alguien tuvo que decidir cuándo subirlo de categoría. Alguien tuvo que gestionar correctamente su contrato. Alguien tuvo que elegir el momento adecuado para su salida. Y finalmente alguien tuvo que sentarse a negociar procurando que el Real Madrid obtuviese el máximo rendimiento económico posible sin perder, cuando resulta conveniente, una parte de los derechos del jugador. Eso también es hacer Real Madrid.
Hay algo especialmente importante en todo esto: lo sucedido durante este verano no comenzó este verano. Esa es precisamente la grandeza del asunto. Estamos viendo ahora el resultado de decisiones tomadas hace cinco, siete, ocho o incluso diez años. La cantera necesita paciencia. Un niño que entra hoy en Valdebebas puede convertirse dentro de una década en jugador del primer equipo. Pero también puede acabar jugando en la Premier League, la Bundesliga, la Serie A o cualquier otra gran competición europea, y generar una importante cantidad de dinero para el Real Madrid.
Y mientras tanto aparece una nueva generación. Y después otra. Y otra.
Ese es el verdadero círculo virtuoso. El Madrid forma futbolistas, los desarrolla, incorpora a los mejores al primer equipo cuando tienen nivel para ello y encuentra una salida para aquellos que necesitan continuar su carrera fuera. Pero intenta que esa salida no signifique necesariamente un adiós definitivo. Vender una parte, conservar otra, mantener opciones sobre el jugador y participar de su futura revalorización. A mi juicio, ahí se encuentra una de las políticas más inteligentes que ha desarrollado el club durante los últimos años.
Estamos acostumbrados a relacionar los hitos históricos del Real Madrid con lo que sucede sobre el césped. Con las Copas de Europa. Con las remontadas. Con los goles imposibles.
Con el Santiago Bernabéu rugiendo en una noche de Champions. Pero la grandeza de un club no se construye solamente durante noventa minutos. También se construye cada mañana en Valdebebas.
Se construye cuando un scout detecta a un niño con talento. Cuando un entrenador de cantera le enseña. Cuando un ejecutivo negocia correctamente un contrato. Cuando el club decide no desprenderse del cien por cien de un futbolista. Cuando años después ese jugador se revaloriza y vuelve a generar ingresos. Y cuando todo ese trabajo permite acudir al mercado y contratar futbolistas extraordinarios sin poner en riesgo la estabilidad económica del club.
Por eso considero que lo ocurrido este verano merece ser puesto en valor. Porque generar 213 millones de euros a través de futbolistas de la cantera supone un hito histórico. Y porque utilizar esa extraordinaria capacidad de generación de recursos para construir una plantilla repleta de talento, presente y futuro demuestra hasta qué punto existe una planificación detrás. El Real Madrid ha vuelto a marcar un récord. Para hacer historia, esta vez al Real Madrid le ha bastado con una calculadora, una cantera extraordinaria
y muchos años de trabajo bien hecho. Y yo tengo muy claro que este tipo de victorias, aunque sean mucho más silenciosas, también explican por qué el Real Madrid continúa estando donde está.
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Buenos días, galernautas. El viernes es un día anti futbolero por excelencia. Solamente era admisible jugar en viernes con la excusa de ganar un día de descanso ante una final de, por ejemplo, Champions el miércoles siguiente. Ahora las finales de la Copa de Europa se juegan en sábado, así que no queda un solo motivo para que haya partidos en viernes. Tras lo de ayer, menos aún.
El Real Madrid salió derrotado de Sevilla igual que el año pasado. Nuestro club sufrió una inusual falta de acierto de sus atacantes, que se cuentan entre los mejores del mundo, y el único que logró marcar vio su gol anulado por la arcana ordalía del frame. En cada segundo de cine o televisión, transcurren 24 de esos fotogramas, siendo el espacio entre ellos completado por un fenómeno llamado persistencia retiniana. ¿Cuántos puntos se le han ido al Madrid desde que se implantó el VAR a causa del obligado acto de fe en el frame, valga la cacofonía? La economía lingüística debería demandar que se denominara acto de frame. Otros conceptos panenkísticos como la jugada residual y demás pedanterías de analistas futbolísticos alopécicos y ese refugio de pecadores que son las zonas grises en la interpretación del reglamento, completan la infecta trifecta, la trinfecta, de causas de expolio de goles y, por ende, de puntos que padece nuestro club. Ya sabéis, la MLN, esa competición que el que la hace no la paga.
Mbappé llegó a fallar un penalti que debió ser repetido, el equipo mandó tres balones a los palos y, como es tradición, el portero rival se convirtió en un pulpo capaz de despejar todo lo que rondara su portería por mucho que en el siguiente partido sea manco, cojo y sólo le falte ser testarudo para convertirse en Shakira. Añadamos a la ecuación una segunda parte propia de la temporada 2025/2026 y tenemos la tormenta perfecta. El viernes, tan anhelado por quienes trabajamos, merece ser proscrito del calendario futbolístico.
No teníamos duda de que las luminarias que encarnan la vanguardia de la prensa presuntamente deportiva española se solazarían, de manera más o menos discreta, ante el tropezón madridista. Allá vosotros si queréis dedicar vuestro tiempo a mirarlas. Pasad un excelente día.
Arbitró Alejandro Hernández Hernández del colegio canario. En el VAR estuvo Javier Iglesias Villanueva.
Se le acabó yendo de las manos el arbitraje al canario por falta de carácter y contundencia.
Permitió bastante juego subterráneo del Real Betis en los primeros minutos sin mostrar amarillas. Luego, le perdonó una a Huijsen por mano y enseñó otra a Arda por poca cosa. Además, obvió una clara falta a Vinicius en la frontal y otra a Bellingham cerca del córner.
La segunda mitad de HH fue a peor con escándalo incluido. Una falta de Güler más amarilla que la primera no la sacó porque era la expulsión del turco. Sí la vieron Konaté, Camavinga, Vini y Mourinho en las filas madridistas y Bernal, Roca y Natan en los béticos.
En el 88' empató el Madrid, pero hubo fuera de juego de Espí segundos antes del gol. Estaba adelantado por una pierna.
En el descuento señaló penalti de Natan que arrolló a Vini. Mbappé falló y Bartra invadió el área, pero sin pisar. Pues para este año cambió esa norma: "“Si un jugador está en el aire, su posición se determina por la posición proyectada de sus pies si estuvieran tocando el suelo". Error gravísimo desde el VAR y del colegiado canario por aceptar lo que dijo su compañero sin ir a verlo al monitor por su cuenta.
Además, debió amonestar a Valles por encararse con Mbappé tras fallar la pena máxima.
Hernández Hernández, SUSPENSO CATEDRALICIO.
En un partido repleto de polémica, marcado por el nefasto nivel de acierto de Mbappé y unos minutos finales locos a nivel arbitral, el Madrid se dejó en la Cartuja los tres primeros puntos del campeonato. Es bastante trágico porque sabemos que, con el negreirato 2.0 que sufrimos, el Madrid va a necesitar un mínimo de 100 puntos para ser campeón.
Mou planteó un once que levantó algunas cejas. Contando con que Bernardo Silva no podrá estar el martes ante el Inter, se daba por hecha su presencia entre los iniciales. Sí estaban en cambio Güler y Camavinga, que también faltarán en la primera cita europea del año. Güler fue el mejor. Camavinga no fue el peor, lo que los cínicos dirán que ya es noticia. El peor, la verdad, fue Mbappé, que tuvo una noche toledana.
El partido empezó con un problema bastante marciano con la presión del balón. No del balón, sino de los balones: ninguno de los dos primeros tenía la presión adecuada. Tampoco el tercero. De pronto, Carlos Martínez empezó a especular con la posibilidad de que ninguno de los catorce balones que tenían chip tuviesen la presión reglamentaria. Gloriosa metáfora del descalzaperros que es la liga de Tebas. Suponemos que se siguió jugando con un balón defectuoso. Es la competición que tenemos, son las costumbres de Tebas y hay que respetarlas.
A Güler le da igual jugar con un balón bueno, malo o regular. Le da igual jugar con una sandía. Empezó a impartir magisterio, y a consecuencia del mismo metió una rosca marca de la casa que Huijsen remató de volea, obligando a lucirse a Valles. Presionaba arriba un Madrid que se imponía en el juego.
Como consecuencia de ese gran inicio blanco (o rosa), Vini la mandaría al instante al palo. Mbappé combinó con Güler y el centro/disparo del mismo lo mandó a la madera Vini con poco ángulo. Dio la sensación de que pudo definir mejor el brasileño, pero el balón iba a velocidad excesiva, no tenía la tersura de un pase.
Como para señalar él comienzo de una fase más equilibrada del partido, Antony chutó sin gran convicción, obligando a Courtois a mandarla a córner. A continuación, una virguería del propio brasileño desembocó en una volea amenazante del Cucho. Ambos equipos jugaban con aplomo y arte. El duelo Antony-Cucurella se confirmaba como uno de los grandes alicientes del partido. La igualdad suele derivar en tensión, por lo que nos fuimos a la pausa de hidratación con un pique entre Huijsen y Antony, que estaba en todas. A Huijsen se la veía firme y con un carácter que Mou debe estar extrayéndole a jeringuillazos.
Güler jugaba como le daba la gana en esa ubicación diestra de la línea de atacantes, pero no se veía secundado por ninguno de los demás. Mbappé no terminaba de encontrarse, Bellingham estaba nerudiense (como ausente) y Vini estaba en la línea reciente, o sea, sin chispa y tal vez pasado de kilos. Es el Madrid de Arda Güler o no es ningún Madrid. Cerca del fin del primer tiempo, su aportación era la más destacada con gran diferencia en esa faceta de enganche entre una delantera poco inspirada y un centro del campo que se mostraba mediocre (Camavinga ayudaba bien a los centrales pero fallaba en la salida del balón).
Antes del descanso, no obstante, veríamos la ocasión más clara. Un pase fabuloso de Bellingham a Vini permitió a este ceder el balón a Mbappé con todos los pronunciamientos para marcar. Increíblemente, ni al primero ni al segundo intento (Bartra salvó con el pecho) entró la pelota.
No fue la única. Bellingham remató de cabeza un córner que propició otra gran parada de Valles. Claramente, por ocasiones, el Madrid había merecido adelantarse en un marcador inmóvil. Hernández Hernández decidió unirse a la fiesta tarjeteando ladinamente a Güler, que para eso estaba siendo el mejor.
Con un 0-0 a todas luces injusto por las ocasiones generadas por el Madrid, se llegó al descanso.
En el minuto 53, con casi nada ocurriendo tras el descanso, se produjo una jugada en la que Güler se jugó absurdamente la segunda amarilla. Pudo haberla visto. Tal vez Hernández Hernández tenía mala conciencia por la primera tarjeta.
El partido había perdido ritmo, a consecuencia sobre todo del calor asfixiante. Hasta Güler se aturullaba un poco. Sevilla tiene un calor espacial, concretamente de Venus (465 grados). En este contexto, no se entendía bien la ausencia de cambios en el Madrid. En el Betis se fue al banquillo un aplaudido Isco. Camavinga continuaba igual de fallón en lo ofensivo y Bellingham, que acabó el primer tiempo bien, estaba desaparecido. El Madrid, eso sí, conservaba una buena solidez en el repliegue y concedía bien poco a los locales.
En el minuto 64, por fin, Mou se decidió con los cambios, metiendo a Bernardo, Trent y Diomande en lugar de Camavinga, Güler (ambos con tarjeta) y Dumfries.
En el minuto 67, Huijsen (gran partido) robó ejemplarmente y profundizó con Mbappé, que sin embargo, acosado por un defensa, no pudo concretar ante Valles. Casi la única ocasión del segundo tiempo hasta ese momento.
Adelantó líneas el Madrid con los cambios, aunque el Betis inquietaba algo más al contragolpe y los recién ingresados tampoco aportaban mucho.
Y, en el minuto 80, el drama. Cuando perdonas, lo pagas. Los tópicos son así: unos hijos de puta. Y lo son porque son verdad. Un remate a balón parado y un paradón espléndido de Courtois, pero no tan espléndido como para impedir que el balón llegara a Parrot y rematara a gol. 1-0.
El Madrid se fue arriba con todo, Espi incluido. Mbappé hizo el tercer palo para el Madrid, en un centro sutil que se estrelló en el larguero. Había habido verdadera mala suerte.
Y, en el minuto 86, para mayor frustración, golazo espectacular de Espi anulado por el árbitro. Este cronista no tiene ni idea de dónde es el fuera de juego. Cosín dice que sí lo es, o sea, que está bien anulado. Yo qué sé.
Y, en el descuento, penalti. Osa se carga a Vini en su incursión en el área. Lo tira Mbappé. Lo para Valles, que encima se burla antideportivamente de Mbappé. Pareció que se iba a repetir por invasión del área, pero finalmente no. Ya nos contará Cosín si eso ha estado bien señalado.
Dio tiempo de que Valles, el héroe del Betis, volviera a hacer otro paradón a remate de Espi.
El Madrid vuelve de Sevilla con las manos vacías, frustrado con su mala suerte y tremendamente enfadado con Hernández Hernández.
Hola a todos. Carlo Ancelotti pasó ayer por Valdebebas. Su visita era semioficial (es el seleccionador de Brasil) y semioficiosa (es hombre sentimentalmente unido al Real Madrid hasta el fin de sus días, es más, hasta el fin de los días del propio Real Madrid). Llegó ni muy pronto ni muy tarde –que es cuando hacen sus visitas las personas cabales—, saludó a toda la plantilla, se reunió con su amigo Mou y habló para RMTV, donde se disculpó, aunque no tenía por qué, por la divertida mezcla de italiano, español y portugués que calza ahora mismo.
Itaportunhol, podríamos llamarlo. La verdad es que tiene que ser un lío, no porque sean lenguas muy dispares, sino precisamente porque son muy parecidas las tres. Los líos que causan los “falsos amigos”’en la relación portugués-español están lo suficientemente documentados como para sembrar más confusión aún con un tercer idioma, también similar.
Ya sabréis lo que es un “falso amigo”: aquella palabra que parece significar en tu idioma una cosa que no significa realmente. Por ejemplo, si un amigo portugués (o brasileño, que en el caso de Ancelotti será lo corriente) os invita a comer a su casa, al término del “jantar” nI se os ocurra decir que las viandas consumidas estaban “exquisitas”. El rictus de vuestro anfitrión cambiará de inmediato, y no precisamente para bien.
Exquisito, en portugués, es por ejemplo el hecho de que un tipo que denuncia ante el juez a un club de fútbol pueda arbitrar a dicho club de fútbol, que es precisamente lo que va a acontecer esta noche, a partir de las nueve, en La Cartuja. Hernández Hernández fundó un sindicato de adinerados árbitros que quieren llevar al Madrid a los tribunales por los videos de RMTV, cuestión que por lo visto no plantea ningún tipo de conflicto de intereses con él poder ser juez en la contienda deportiva de dicho equipo. ¿Os imagináis si a eso cupiera añadir que el tal Hernández es conspicua representación del negreirismo, que labró su carrera bajo el mandato del tal Enríquez y que, como tal, ascendió en la profesión a base de foder (por seguir con el bello idioma de Pessoa) al Real Madrid C. de F.? ¿Os imagináis si a eso cupiera agregar 37 (¡37!) partidos arbitrados a los blancos, casi invariablemente para perjudicarlos?
Veremos qué sucede esta noche en Sevilla. Marca, como veis, dice que es un “gran partido como aperitivo al estreno europeo”’de ambas escuadras, pues ya sabéis que el Betis es equipo de Champions. En el caso del Madrid, dicho estreno tendrá lugar el martes, en el Bernabéu, ante el Inter, y no será fácil debido a las bajas por sanción. Ni Güler ni Bernardo Silva ni Camavinga podrán ser de la partida, lo que convierte en un enigma la confección del centro del campo para ese choque y casi en una evidencia el centro del campo de hoy, donde por su ausencia del martes podemos dar por seguros a Güler y Bernardo acompañando a Valverde. Un centro del campo exquisito, esta vez en el sentido estrictamente castellano del término.
Nos hemos dejado por el camino las inevitables (pero no por ello menos sentidas) palabras de cariño que La Galerna quiere dedicar al inconmensurable Carlo Ancelotti con ocasión de esta visita. A quien ha hecho historia contigo se le recibe como merece, o sea, no como un grande, sino como un gigante, que es lo que es el de Reggiolo. El hecho de que sea amigo personal de Mou, por otra parte, se nos antoja un arma secreta. Sabe Dios qué productivas confidencias habrá en la correspondencia personal de WhatsApp de esos dos genios. Aventuremos alguno, en la confianza de que cualquier parecido entre la realidad y esta ficción no sea mera coincidencia.
-MOU: Carlo, ¿qué hago con Asencio?
-CARLO: Bueno, parece que está muy arrepentido de lo de la tasa de alcoholemia y que haber hecho el tonto con un vídeo guarro (no grabado por él) no le va a causar problemas al final, pero habrá aprendido la lección. Como decía el gran Falstaff, de La Galerna, “el chico es aplicado y aprende de sus errores; démosle tiempo para que los cometa todos y alcanzará la perfección”.
-CARLO: José, he visto que has dicho que confías en la honestidad arbitral y que, antes de los partidos, no piensas que son amigos de Negreira. Ten cuidado con esa ingenuidad, que a mí me levantaron una ventaja de siete puntos en tres jornadas a punta de puro negreirismo.
-MOU: Nada de ingenuidad, Carlo. Tengo que empezar diciendo eso para luego, cuando me tanguen, cosa que va a ocurrir inexorablemente, poder decir eso de “¡Qué mal hice confiando en la honradez del sistema!” Así tendrá más fuerza el mensaje.
-CARLO: José, he visto que te has disculpado por aquellos feos comentarios contra Pellegrini hace tiempo. Bien ahí. El señorío es morir en el campo, pero eso también es señorío.
-MOU: Gracias, Carlo. No hablaré del corte de pelo kale borroka que se ha hecho el Ingeniero para no volver a foder las cosas.
En fin, amigos. Os dejamos con el resto de portadas del día, que querréis verlas o yo qué sé.
Feliz viernes, y a las 21 a ganar al Betis.
1- Sistema de juego y once probable
Cuarta jornada de Liga y el Real Madrid tiene una dura salida a La Cartuja para enfrentarse al Real Betis. Los andaluces no han empezado del todo bien la Liga sobre todo tras caer duramente la semana pasada por 5-2 en el campo del Levante. Sin embargo, es un equipo que se crece ante los blancos en su campo y el Real Madrid no vence a los béticos en su feudo desde 2021. Pellegrini cuenta con bajas importantes como la de última hora de Abde, la de Lo Celso que no está plenamente recuperado de su lesión, la de Ruibal, un hombre que suele cuajar buenos choques frente a los merengues y la de Ceballos, que fue firmado hace dos días y necesita más entrenamientos para alcanzar un punto óptimo de forma. El chileno sigue pilotando la nave bética que con un sistema de 4-2-3-1 en fase ofensiva (y 4-4-2 en la defensiva) y podría formar con el siguiente once: Valles en portería; Bellerín y Fran Garcia en los laterales diestro y zurdo respectivamente; Llorente y Natan centrales; Bernal y Roca como doble pivote; Antony, Fornals y Riquelme por delante; Cucho en punta.
2- Presión
Pellegrini es bastante versátil en cuanto a cómo utiliza la presión, también apuntando como clave el rival que tiene enfrente. En el Manchester City era una presión muy alta y asfixiante y en otros clubes como el Málaga o el West Ham era más conservador. En casa seguramente veremos un equipo más atrevido e intenso que si se jugase a domicilio. Cuando presionan se muestran activos tras pérdida para achicar espacios, evitar las contras y para que el adversario no tenga facilidad ni tiempo para armar rápido sus ataques. En este aspecto es el doble pivote el que marca el camino para sostener al resto del equipo y mientras uno de ellos avanza para juntarse con la línea de tres que tiene por delante, la función del segundo es más posicional. Los laterales se suelen colocar bastante arriba, casi en mediocampo y eso ofrece una opción para buscar su espalda o el desborde con espacios. La opción de que el Madrid consiga alguna contra con espacios es altamente probable porque el equipo andaluz acumula muchos efectivos por delante del cuero.
3- Salida de balón
Un aspecto que trabaja mucho Pellegrini y al que le da una importancia vital para el funcionamiento del conjunto. Si el Real Betis logra sacar el cuero de forma clara, rápida y aseada las posibilidades de crear peligro al rival aumentan. Sus equipos priorizan jugar de dentro hacia fuera en los primeros pasos para en el último tercio de campo finalizar por dentro. Los dos centrales titulares Llorente y Natan son aseados en esta faceta, aunque utilizan menos el balón largo que en otras campañas al jugar Cucho, que tiene velocidad, pero no talla y altura. Es otro tipo de delantero que busca rupturas y desmarques en velocidad y menos choque y porfía con los centrales para bajar balones y descargarlos a los compañeros.
4- Aspecto defensivo
Una defensa que se conoce con la única incorporación del exmadridista Fran Garcia en la banda izquierda. Por tanto, tienen buena compenetración, aunque esta se viese comprometida la semana pasada encajando cinco tantos con muchos errores en el Ciudad de Valencia. La idea de Pellegrini desde que está en el conjunto verdiblanco es conjuntar un cuadro defensivo fuerte y contundente. Los dos laterales van mejor al ataque que en defensa y sufren al replegar o en posicionamiento. El doble pivote garantiza trabajo y recorrido en el aspecto defensivo y de ayudas, y también contrastada calidad para organizar y llevar el ritmo del juego. El Real Madrid deberá realizar una circulación buena del cuero, precisa y rápida para mover de lado a lado a la defensa bética. Por último, se debe apuntar que los centrales del equipo bético tienen altura y se desenvuelven bien por arriba, tanto Llorente o Bartra como Natan.
5- Poderío ofensivo
El Real Betis tiene una nómina de jugadores de un nivel alto, una enorme calidad individual y una magnífica técnica. Por suerte para el Madrid varios de ellos son baja como Abde y Lo Celso, además de un Isco que sigue sin estar a tope para formar parte del equipo titular y se espera que sea un revulsivo desde el banquillo. La nómina de jugadores se queda en Fornals, Antony, Riquelme, Roca, el irlandés recién fichado Parrott o la promesa de la cantera Morante. Es un plantel que mueve el balón con precisión y puede generar peligro a través de la posesión y las combinaciones rápidas en corto. Los laterales abren mucho el campo y tratan de encontrar profundidad desde las bandas gracias a sus llegadas en velocidad o a través de centros y desbordes. La solución para sujetarles de manera firme es ahogarlos con una presión alta y firme que les nubla las ideas para generar ocasiones de peligro. Sin el malagueño, el motor verdiblanco está recayendo en las espaldas del internacional español Fornals que está cumpliendo. No se descarta que Pellegrini pueda incluir en el medio un jugador de más corte defensivo.
6- Estilo de juego
En el librillo táctico de Pellegrini se apuesta por un ataque de posesión y combinación alternándolo con un juego profundo. La posesión es importante para el chileno sobre todo haciendo daño a partir de ¾ del terreno de juego, metiendo una marcha más en los últimos metros y dando un cambio de ritmo con más verticalidad. Sus equipos acumulan muchos hombres en ataque y todos ellos se incrustan en el campo rival a la hora de la fase ofensiva. Un fútbol sencillo y eficaz es algo que recalca habitualmente el sudamericano que trabaja tácticamente muy bien todos sus equipos. A nivel físico se les vio algo peor en la última jornada contra el Levante donde sufrieron en la segunda parte. En general, no es un equipo demasiado agresivo en el corte ni en cuanto a faltas realizadas.

Soccer Football - LaLiga - Real Betis v Atletico Madrid - Estadio de La Cartuja, Seville, Spain - October 27, 2025 Real Betis' Antony reacts REUTERS/Marcelo Del Pozo
7- Hombre clave
Con un Isco que desde las últimas lesiones no ha recuperado su mejor versión, su jugador franquicia es el brasileño Antony. Un jugador de gran calidad técnica, habilidad, dominio del balón, regate y velocidad. Es un puñal por la banda derecha en la que juega a pie cambiado ya que es zurdo. Si tiene el día es un futbolista capaz de volver loco a su par. Peca de irregularidad y de mucho nervio no controlado lo que le ha supuesto alguna que otra expulsión absurda. El Betis volcará mucho de su juego por su banda y será el encargado de conectar con Cucho en ataque y de combinar con Fornals, Deossa, Bernal y Roca por el medio, y con Bellerín por su banda.
El Real Madrid femenino venció (2-1) al Ajax de Ámsterdam en el duelo de vuelta de ronda previa de la Liga de Campeones y, un año más, disputará la máxima competición continental. Los goles de Felicia Schröder y Linda Caicedo certificaron el 4-1 global para las blancas y permitieron cerrar un inicio de curso perfecto con tres victorias en siete días.
Sabemos que, en el contexto del fútbol femenino, el Real Madrid es todavía poca cosa. Faltan victorias de caché, falta conexión con una inmensa mayoría de la afición y, por encima de todo, faltan títulos. Ello explica en parte que, con la clasificación a la Liga de Campeones en juego frente al Ajax, en el Estadio Alfredo di Stéfano la atmósfera fuese de partido de pretemporada. Además, sobre el césped y durante 47 minutos, las futbolistas con camiseta blanca hicieron sospechar que el partido no era relevante. ¿Pesaban las piernas o tuvieron el día cruzado? La explicación benévola –y quizás correcta– sería la primera: ante un inicio de competición con tres partidos en una semana, incluido un derbi tenso, sumado a la carga de minutos concentrada en pocas jugadoras, bastante hay con cumplir el expediente ganando los choques.
El público que acudió a Valdebebas, en cualquier caso, terminaría la noche cantando goles y celebrando una victoria, pero por el camino hubo de presenciar una primera parte anodina en la que el Real pasó desapercibido. Con alineaciones muy similares por parte de ambos conjuntos respecto a lo visto en la ida, las cartas estaban marcadas: el Madrid es muy superior al Ajax, la extremo holandesa Mirte van Koppen es la gran baza rival y, si hay que apretar, solo un equipo es capaz de meter una marcha extra. Como decimos, quizás nada fuese más lógico que el pobre espectáculo mostrado de inicio.
El Ajax, obligado a remontar el 0-2 de Ámsterdam, fue concentrando la posesión del balón según fue avanzó el reloj, aunque sus ataques a duras penas conseguían rondar la portería de Merle Frohms. Casi todo empezaba y terminaba en van Koppen. Del lado madridista, la faceta proactiva del equipo quedó reducida a los primeros diez minutos de tanteo. A partir de ahí, las blancas regalaron el cuero una vez tras otra, casi siempre a raíz de intentar conectar en profundidad con Felicia Schröder sin pasos intermedios. Don fútbol, como sabemos, acabó siendo tentado más de la cuenta, por lo que a la vuelta del descanso dio un zarandeó que despertó a todas las protagonistas.
este equipo ha conseguido convertirse en parte del paisaje habitual de la Champions. Seis clasificaciones de seis posibles y un nuevo curso por delante para intentar construir
Bastó un buen centro largo de Ella Touon desde la izquierda. El balón voló hasta superar por alto a Bella Andersson y, tras su sombra, apareció la delantera Katja Snoeijs para conectar a la perfección y de primeras un disparo a la red. El gol visitante fue una bendición y, al contrario de lo que suele ser habitual, sentó de maravilla al Madrid. Fue como el cubo de agua fría volcado sobre el amigo dormido. Así reaccionaron las blancas, saltando como un resorte y recordando que existía una portería rival. Apenas un minuto después llegaría una gran ocasión de Schröder y, en el 50, una falta sobre Eva Navarro que debió pitarse dentro del área.
Dio igual porque, sencillamente, el Real Madrid había salido de la hibernación. A ello contribuyó el ingreso en el campo de Linda Caicedo, aunque el empate llegó tras una jugada de manual. Centro lateral de Eva Navarro al corazón del área y buen cabezazo de Felicia Schröder adelantándose a la central Anna Knol. La sueca, que parece salida de un videojuego, es de la estirpe de Caicedo: por talento, por físico y por desarrollo profesional, su generación será la primera en poder captar la atención de quienes miran con suspicacia al fútbol femenino. Al verlas, cualquier aficionado detecta su nivel.
Linda Caicedo seguía corriendo, driblando y buscando el gol, por lo que no extraña que encontrase su autopista preferida para recortar hacia el interior desde el costado, alzar la vista y colocar un derechazo precioso e inalcanzable para la portera
El despertar del Real condenó al Ajax, afanoso hasta entonces y desmoralizado en adelante. Aunque el empate había vuelto a matar la eliminatoria, las jóvenes atacantes del Madrid decidieron recompensar al público yéndose en busca del gol de la victoria en este segundo parcial. Pudo hacerlo la propia Schröder e incluso la debutante Arianna Caruso, pero una y otra se encontraron con la portera Femke Liefting y con un despeje sobre la línea de gol. Habría que esperar hasta la última jugada del partido, llegando al minuto 97, para hallar la pepita de oro. Las futbolistas del Ajax andaban ya rotas por el esfuerzo y Linda Caicedo seguía corriendo, driblando y buscando el gol, por lo que no extraña que encontrase su autopista preferida para recortar hacia el interior desde el costado, alzar la vista y colocar un derechazo precioso e inalcanzable para la portera.
Su gol, 4-1 en el global, fue todo lo que el Real Madrid femenino necesita: un chupitazo de optimismo para confiar en un futuro mejor. Por lo pronto, y no es poco partiendo de la nada, este equipo ha conseguido convertirse en parte del paisaje habitual de la Champions. Seis clasificaciones de seis posibles y un nuevo curso por delante para intentar construir, gracias a las noches de fútbol europeo, el anhelado vínculo emocional con los madridistas.
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