Buenos días, galernautas. Nunca hemos sostenido que el oficio de portanalista fuera fácil. Es más, lo hemos llegado a considerar un sacerdocio porque realmente lo es. Igual que los monarcas de la antigüedad tenían un catador de alimentos para, entre otras cosas, comprobar si la comida estaba envenenada, el portanalista ve las cabeceras antes que vosotros.
Hay veces que no es plato de gusto, tanto por las imágenes como por los textos que las acompañan. Las fotografías pueden ser ridículas, casposas, estúpidas, absurdas o abiertamente malas, en muchos casos con el propósito de sacarlas de contexto con mayor facilidad. Los textos… suspiremos. Pocas cosas hay peores que un tipo que vive de escribir pero lo hace con igual falta de respeto a la ortografía que a la sintaxis. ¿Estilo? ¿Qué es eso? ¡Ni que estuviéramos hablando de moda! La situación se torna agónica cuando ese mismo personaje que escribe mal, además de ello, se cree gracioso y se nota obligado a compartir su hilarante brillantez con el resto de la humanidad. Sí. Excruciante.
Os hablamos de las portadas, sí, pero lo hacemos del mismo modo que un mal estudiante divaga respondiendo la pregunta del examen sobre la que no tiene ni idea. Busca cualquier manera humana de llevarse el contenido hacia los apartados que sí se ha aprendido, normalmente de manera burda y risible. Os contamos todo esto porque no hay absolutamente nada que echarse a la boca en las cabeceras presuntamente deportivas de nuestra piel de toro. Nadie menciona que sigue sin haber consecuencias ante el mayor escándalo de la historia del deporte, en el que un club estuvo sobornando durante 17 años, que se sepa, al responsable de los árbitros. Se pierden en cosas mucho más pegadas al terreno. Qué buenos son en la prensa. Nos filtran la información y solo nos regurgitan, como haría una madre pájaro a sus polluelos, aquello que, siempre en su opinión, vale la pena.
A ver si logramos rascar algo.
Aparte de entrevistar a Awa Fam, Marca recoge unas declaraciones de Mbappé en las que el delantero francés se manifiesta en favor de su propia candidatura para el Balón de oro. Con todo el afecto para Kylian, no nos parece el momento. El madridismo quiere títulos (colectivos, se entiende), y no está para celebraciones de entorchados individuales, ni para campañas a favor de un jugador de su club, el que sea, en favor de que se le concedan a nadie en concreto esas distinciones. Es como si llevas dos años de abstinencia sexual casi completa y tu pareja es propuesta para el premio de literatura erótica La Sonrisa Vertical. No es una causa a la que uno quiera sumarse con excesivo fervor.
De las portadas cataculés quizá solamente resulta destacable que Hamza, el hombre que parpadeaba como Jeremiah Denton, vuelve a primera plana, y nos habla de futuro, nada menos. Parece feliz, pero hay algo en su gesto que parece forzado, denota tristeza o angustia. Estamos viéndolo parpadear otra vez. El mensaje es en Morse. Transcribimos lo que intenta decirnos: N-E-G-R-E-I-R… el mensaje está cortado. Intentaremos retomar la conexión para dilucidar en qué consiste el futuro del club culé.
Pasad un excelente día y que esta noche gane el Madrid al Rayo. Tendréis la crónica, así como las valoraciones de jugadores y árbitro, en La Galerna.
Buenos días. Íbamos a iniciar este portanálisis aseverando que el mundo culé se ha vuelto loco, pero habría sido un craso error por cuanto se trata de un colectivo, extrañamente abundante, que lleva siglo y pico manifestando claros síntomas de enfermedad mental futbolera.
Entiéndasenos. Individualmente, en materias ajenas al fútbol, hay muchísimos culés que se manifiestan como personas enteramente funcionales y cabales. Luego llega el tema balompédico y se abre la veda para los “el Barça fue siempre bandera de la lucha contra el franquismo”, “nuestra Champions es nuestro estilo” o la última y más abracadabrante de todas ellas: “Lamine Yamal merece ganar el próximo Balón de Oro”.
Para lo de “nuestra Champions es nuestro estilo” basta como respuesta con un “llámanos raros pero nuestra Champions es la propia Champions, a la que hace once años que ni os acercáis”. Para lo de su presunta resistencia al franquismo, falacia histórica tantas veces desmantelada, basta con una muestra como este pormenorizado estudio de Antonio Arias sobre la ingente cantidad de directivos culés que combatieron hombro con hombro junto a Francisco Franco y luego recibieron sus honores. Para esto de reclamar el Balón de Oro para Lamine Yamal, penúltima ridiculez del club que pagó a Negreira durante 17 años, y de su lobotomizado entorno, solo resta la risa más estupefaciente, sin que esto sirva para descartar que la organización de dicho galardón individual se vuelva igualmente majareta, o se deje llevar por los argumentos de todo a cien de la almibarada propaganda culé, combinados con el marketing de Mendes, para sucumbir a la ridícula corriente.
O sea, que no nos extrañaría que realmente se lo dieran, por imposible que tal cosa resulte.
Examinemos su 2026. A su favor, Lamine Yamal (que es un gran jugador, pero mucho menos grande que el marketing que le acompaña) tiene el logro de una depauperadísima liga Negreira en su haber, lograda sobre todo merced a los ímprobos esfuerzos del CTA por torpedear el devenir liguero del Madrid y aupar el de su equipo. También cuenta con el hecho de que su selección ganara un Mundial, sin que nadie que no esté hasta las cejas de absenta pueda decir que lo ganó gracias a él. Más bien cabría decir que lo ganó a pesar del bajo rendimiento de su presunta estrella.
Estos son los méritos de Lamine para el Balón de Oro.
Al pobre chico, que es un niño con ninguna o muy poca culpa en el circo de endiosamiento que le han montado, le han hecho creer que se lo merece de verdad, que es lo más triste y patético del asunto. En actitud egomaníaca, que recuerda a la chocante altanería que vemos en testimonios recabados en algunos reportajes de pandillas juveniles, el pobre chaval ha dado ruedas de prensa perladas de manifestaciones de arrogancia que conducen a la lástima. Se ha mostrado sarcástico con todos aquellos que se han permitido manifestar que votarán por otros futbolistas, y altivo (“no pienso suplicar”) cuando le han pedido argumentos en su favor. Por cierto, en la misma rueda de prensa, y con la sonrisa traviesa del mocoso que es, añadió que “estamos muy contentos con los arbitrajes”.
Como para no estarlo.
En pleno delirio (insistimos: no conviene descartar que el delirio se cumpla), Sport ofrece hoy, en portada, sus argumentos (?). “El mundo del fútbol se rinde a la capacidad de Lamine”. Traducimos: “el mundo del fútbol” son los creadores de contenidos asalariados del club que a su vez tuvo por asalariado a Negreira y ahora a Tebas (le concedió un préstamo que luego consideró de cobro imposible), así como aquellos que se tragan la propaganda que eleva a los altares de los dioses del fútbol a quien es simplemente un muy buen (a despecho de irregular) futbolista. En cuanto a lo de “rendirse”, aquí la única rendición objetiva que observamos es la de los estamentos del fútbol nacional y mundial en la iniciativa de hacer pagar al Barça por sus crímenes, rendición que corre en paralelo a la del poder político en relación a la causa independentista catalana que el Barça representa.
Os dejamos con el resto de periódicos del dia.
Este informe mezcla tres líneas de investigación de SALTATAULELLS: el listado de directivos barcelonistas que combatieron en el mismo ejército franquista que Santiago Bernabéu; la serie de trece entregas sobre las «Represiones de los dirigentes del C. de F. Barcelona en la sociedad franquista catalana»; y la serie «El barcelonismo directivo en la Barcelona franquista», de 1939 a 1975. El criterio de esta nueva redacción es deliberadamente sencillo: nadie se queda en una mera mención. Se sigue el listado militar en su orden y con sus propias categorías; cada nombre recibe una ficha. Cuando las otras series añaden datos útiles, se integran.
El tono puede ser sardónico, porque así lo pide el material, pero la ironía va detrás del hecho. Un rango militar, una militancia, una audiencia con Franco, un cargo municipal o una carrera institucional no prueban por sí solos qué pensaba una persona en privado; sí prueban, en cambio, que su posición concreta no puede describirse sin más como la de un barcelonista socialmente expulsado por el régimen.
Antes de entrar en los nombres conviene fijar una cuestión institucional que altera la lectura de buena parte de la historiografía barcelonista. Esta explicación se refiere al periodo inmediatamente posterior al final de la Guerra Civil y se mantiene hasta que, años más tarde, el sistema cambió y los presidentes del club pasaron a ser elegidos por los socios compromisarios. Durante aquella primera etapa de tutela franquista, el sistema de designación de presidentes y juntas directivas de los clubes no fue una singularidad impuesta exclusivamente al C. de F. Barcelona. Formaba parte de la organización general del fútbol español. En el nombramiento del presidente, la propuesta ascendía desde la Federación Regional a la Federación Española, pero ésta no constituía el último escalón: la consulta seguía hasta la Delegación Nacional de Deportes (DND), autoridad superior del deporte franquista, cuya aprobación era necesaria. Una vez aprobado el presidente, éste proponía o confeccionaba su junta directiva; esa relación volvía a subir por la Federación Regional y la Federación Española hasta la propia DND para su aprobación. Concedida ésta, el procedimiento recorría después el camino inverso por la estructura federativa hasta llegar al club.
La consecuencia histórica es importante y debe limitarse cronológicamente a esa etapa anterior a la elección presidencial por compromisarios. El procedimiento entonces vigente era autoritario, jerárquico y no democrático, y la tutela política sobre los clubes era real. Pero tampoco puede presentarse como una medida creada específicamente para controlar al Barcelona mientras los demás clubes españoles elegían libremente a sus presidentes y directivos. La regla general sometía tanto el nombramiento presidencial como la composición de las juntas al circuito Federación Regional–Federación Española–Delegación Nacional de Deportes. Por tanto, la mera existencia de ese procedimiento prueba el control franquista sobre el fútbol español durante aquel periodo; para convertirlo además en prueba de una persecución específicamente antibarcelonista habría que acreditar un trato diferencial, más restrictivo o excepcional aplicado al C. de F. Barcelona respecto de los demás clubes sometidos entonces al mismo sistema.
Lectura sardónica: La norma franquista puede ser perfectamente criticada sin necesidad de convertirla en una exclusiva azulgrana. Si todos los clubes pasaban por la misma ventanilla, presentar la ventanilla como una persecución diseñada únicamente para el Barcelona no mejora la historia: sólo cambia el reglamento después de jugar el partido.
General Salvador Múgica Buhigas. No debe figurar como directivo del C. de F. Barcelona. Fue nombrado presidente de honor por la junta del marqués de la Mesa de Asta en marzo de 1940, una dignidad honorífica comparable, dentro de la historia institucional del club, a la que ostentó Joan Gamper. Su importancia en este informe no deriva por tanto de pertenecer a la junta, sino de que una directiva de la inmediata posguerra otorgara al general franquista una de las máximas distinciones honoríficas del club.
Lectura sardónica: No fue directivo y conviene decirlo con todas las letras. Precisamente por eso el dato es más limpio: la junta de Mesa de Asta no lo sentó a llevar la contabilidad; lo elevó al rango honorífico reservado en la memoria barcelonista a figuras como Gamper.
Enrique Piñeyro de Queralt, marqués de la Mesa de Asta, madrileño y capitán de Caballería, presidió el Barcelona en dos etapas. Había estado ligado al aparato deportivo franquista y fue ayudante del general Moscardó. Su presidencia encarna la tutela política de la primera posguerra, pero también obliga a matizar una afirmación repetida: que el franquismo no permitía dimitir de los cargos. Piñeyro presentó su dimisión y, después de su segunda salida del Barcelona, no fue castigado ni apartado del deporte: pasó a Madrid, a la Federación Española de Fútbol, y posteriormente ejerció hasta su fallecimiento como delegado del deporte en Cataluña, según la documentación reunida por SALTATAULELLS. Fue él quien nombró presidente de honor al general Salvador Múgica.
Lectura sardónica: El presidente que, según cierta versión, vivía en un sistema donde dimitir era imposible, dimitió dos veces y después continuó ascendiendo por la estructura deportiva franquista. La prohibición de dimitir debió de tener una cláusula especial para quienes acababan en la Federación Española y en la delegación deportiva catalana.
Coronel de Infantería y presidente del Barcelona entre 1943 y 1946. Militar del ejército vencedor, encarna la fase de dirección del club mediante figuras plenamente integradas en la estructura del régimen.
Lectura sardónica: Si Bernabéu fue «el cabo», Vendrell era coronel. El escalafón vuelve a ser un enemigo bastante antipático de ciertas simplificaciones.
Capitán del Ejército de Tierra y presidente del Barcelona entre 1953 y 1961. La documentación adicional estudiada por SALTATAULELLS lo vincula con la Hermandad de Alféreces Provisionales y con actos de ese mundo de excombatientes. A ello debe añadirse un dato personal inequívoco: Miró-Sans tuvo carnet de FET y de las JONS. Por tanto, su relación con el falangismo no es una deducción retrospectiva a partir de sus actos como presidente, sino una adscripción documental concreta.
Lectura sardónica: El expediente ya no permite refugiarse en el «era presidente y tenía que ir a los actos». Capitán, alférez provisional en aquel universo asociativo y con carnet falangista: el documento se empeña en hacer de aguafiestas.
Joaquín Peris de Vargas, teniente coronel, jugador, directivo y presidente interino del club, intervino décadas después en el Alzamiento en África según la documentación recogida por SALTATAULELLS. Pero su condición de presidente honorario no tuvo relación alguna con el franquismo ni con el Alzamiento: la había recibido mucho antes, por acuerdo de la Asamblea del Barcelona celebrada en junio de 1915 en el campo de la calle Industria. El Mundo Deportivo ya lo presentaba en marzo de 1925 como presidente honorario del Barcelona, y el propio Peris volvió a recordar en 1953 que poseía ese título por acuerdo de aquella Asamblea de 1915. Debe, por tanto, separarse tajantemente su rango honorífico —de origen plenamente prefranquista— de su posterior trayectoria militar y política.
Lectura sardónica: En este punto la cronología manda y corrige al propio informe anterior: Peris no fue elevado a presidente honorario por el Barcelona franquista. Lo era desde 1915, más de veinte años antes del Alzamiento. Su posterior franquismo podrá juzgarse por sus propios actos; el título honorífico no sirve como prueba de ello.
Dependencia directiva: vocal en la primera junta del marqués de la Mesa de Asta. Entró en la junta barcelonista en la posguerra. SALTATAULELLS lo presenta como teniente general honorífico y último laureado vivo, y Maluquer lo incluye entre los nuevos directivos incorporados a la junta.
Lectura sardónica: El título de la categoría ya hace bastante trabajo por sí solo. No parece exactamente una biografía de clandestinidad antifranquista.
Dependencia directiva: actuó con el marqués de la Mesa de Asta, José Vendrell y Agustín Montal Galobart. Coronel de Ingenieros Zapadores, directivo del Barcelona entre 1942 y 1948 y creador de la sección de balonmano del club en 1942. Las fichas policiales reproducidas por SALTATAULELLS lo describen como militar que se sumó al Alzamiento el 19 de julio de 1936, fue detenido en zona republicana, condenado a muerte y conmutado, permaneció encarcelado y acabó pasando a zona nacional. Tras la guerra fue depurado favorablemente, ascendió y constaba como militante de FET y de las JONS.
Lectura sardónica: El creador del balonmano azulgrana no sólo llevaba un silbato imaginario y un balón: llevaba una biografía militar y política que rara vez ocupa la contraportada de las historias deportivas.
Dependencia directiva: SALTATAULELLS lo incluye como directivo barcelonista, pero en las referencias revisadas para esta versión no he fijado con seguridad el presidente concreto; se deja expresamente advertido para no inventarlo. Coronel de Artillería e integrante del listado de directivos barcelonistas combatientes en el ejército franquista. En las series consultadas su papel militar queda mucho mejor fijado que su posterior proyección política.
Lectura sardónica: Cuando la documentación sólo permite afirmar el rango y la pertenencia al ejército vencedor, eso es exactamente lo que debe afirmarse. No hace falta inventar una adhesión adicional: coronel de Artillería ya es un dato suficientemente poco neutro.
Dependencia directiva: fue directivo entre 1946 y 1948; la referencia revisada fija el periodo, pero no individualiza con suficiente claridad en todos sus meses la junta presidencial, por lo que no se fuerza una atribución dudosa. Coronel del Cuerpo de Intendencia y antiguo directivo. La hemeroteca utilizada por SALTATAULELLS lo sitúa después en la vida oficial de Barcelona, incluyendo visitas a autoridades militares.
Lectura sardónica: Una persecución bastante peculiar: el coronel barcelonista aparece visitando al gobernador militar en la Barcelona franquista.
Dependencia directiva: primero formó parte de la Comisión Gestora a petición del propio club y después continuó con el marqués de la Mesa de Asta. Capitán de la Guardia Civil. Su caso merece especial cuidado porque una parte de la historiografía barcelonista lo ha presentado como una especie de «comisario político» introducido a la fuerza en el club. La documentación reunida por SALTATAULELLS contradice esa formulación tajante: la Federación Catalana comunicó que aceptaba su designación correspondiendo al ruego que previamente había formulado el propio club, y la prensa señaló que el nombramiento fue recibido con complacencia. En 1939 Brabo aparece además como jefe de la Brigada Antimarxista en actos de homenaje a los Caídos. Continuó después en la junta de Piñeyro. SALTATAULELLS ha revisado asimismo el episodio de la reapertura de Las Corts: el discurso que se le atribuye existe y es de tono franquista, pero no corresponde al discurso oficial de reapertura que pronunciaron Soler Juliá y el general Álvarez Arenas. La propia página oficial del Barcelona y autores posteriores han contribuido a mezclar episodios diferentes.
Lectura sardónica: La ironía aquí no necesita exageración: el supuesto vigilante «obligado» entró después de una petición del propio club. Convertir una solicitud de la entidad en una imposición unilateral exige una gimnasia narrativa superior a la del balonmano de Espada Cruz.
Dependencia directiva: directivo con José Vendrell Ferrer. Capitán y directivo entre 1943 y 1948. Fue concejal del Ayuntamiento de Barcelona y aparece repetidamente en actos oficiales junto a otros barcelonistas. Su agencia, Viajes Baixas, anunciaba excursiones al Valle de los Caídos, un detalle especialmente expresivo de la normalidad con que una parte del barcelonismo empresarial se movía por el espacio simbólico del régimen.
Lectura sardónica: La sociedad franquista lo reprimía de una forma singular: concejal, empresario de viajes y con excursiones al Valle de los Caídos en catálogo. Turismo de resistencia, podría decirse, si no fuera porque la hemeroteca se ríe antes.
Dependencia directiva: SALTATAULELLS lo identifica como directivo con tres presidentes; en las referencias localizadas para esta revisión no aparecen juntos los tres nombres y se evita completarlos por conjetura. Capitán asimilado de Artillería y miembro del universo directivo barcelonista recogido por SALTATAULELLS. La evidencia conservada permite fijar con seguridad su condición militar en el ejército vencedor.
Lectura sardónica: Conviene no rellenar con imaginación lo que el archivo no da. Pero tampoco borrar lo que sí da: capitán asimilado de Artillería no es precisamente una nota a pie de página irrelevante.
Dependencia directiva: directivo entre 1958 y 1959, en la presidencia de Francisco Miró-Sans; posteriormente fue candidato a presidente frente al propio Miró-Sans. Capitán. Pertenecía a una familia barcelonista de peso; su padre había sido directivo y disputó posteriormente la presidencia a Miró-Sans. SALTATAULELLS lo incluye entre los cuadros militares del bando franquista relacionados con el club.
Lectura sardónica: La continuidad familiar azulgrana y la condición de capitán del ejército vencedor conviven sin necesidad de que una de las dos desaparezca de la biografía.
Dependencia directiva: directivo de la posguerra; en la documentación revisada para esta versión no queda fijada con la seguridad suficiente una relación completa de presidentes y no se rellena por aproximación. Teniente de Regulares. Las fichas policiales reproducidas por SALTATAULELLS indican que era considerado de ideología derechista, que fue perseguido en 1936, pasó a Francia y después a zona nacional, donde ingresó en el ejército y llegó a teniente de Regulares. En la posguerra aparece asimismo en organizaciones cinegéticas y empresariales y como militante de FET y de las JONS.
Lectura sardónica: Cuando un barcelonista pasa de perseguido en zona republicana a teniente de Regulares y militante de FET, la biografía deja de funcionar como ilustración de un Barça colectivamente antifranquista.
Dependencia directiva: fue directivo con Francisco Miró-Sans. Teniente del 6.º Tabor de Tiradores de Ifni. Antes de la guerra pertenecía a las Juventudes Tradicionalistas y a la Agrupación Escolar Tradicionalista. Pasó a zona nacional, ingresó en requetés y alcanzó la graduación de teniente. En la posguerra fue diputado de Beneficencia de la Diputación de Barcelona y militante de FET y de las JONS.
Lectura sardónica: Aquí la palabra «integración» se queda corta: tradicionalista, requeté, teniente, diputado provincial y militante del partido único. El expediente no parece haber recibido instrucciones de colaborar con la leyenda.
Dependencia directiva: secretario y vicesecretario de los dos Consejos Directivos del marqués de la Mesa de Asta. Teniente médico asimilado. Según la ficha reproducida por SALTATAULELLS, huyó del frente republicano, pasó a zona nacional y prestó allí servicio como teniente médico. Después constaba como militante de FET y de las JONS y adicto al Movimiento. En el Barcelona fue secretario y vicesecretario de los dos Consejos Directivos del marqués de la Mesa de Asta. Junto con Javier de Mendoza Arias-Carvajal redactó los Estatutos del club de 1940, pieza esencial del encaje institucional del Barcelona en el nuevo sistema deportivo franquista. Era además hermano del escritor y periodista Ignacio Agustí, director de DESTINO y presidente del Ateneo Barcelonés.
Lectura sardónica: Teniente médico del bando vencedor, militante de FET y coautor de los estatutos azulgranas de 1940. A veces el «secuestro» del club tenía redactores bastante próximos a la propia mesa de la junta.
Dependencia directiva: directivo entre 1942 y 1943, durante la etapa del marqués de la Mesa de Asta y la transición posterior; se mantiene el periodo documentado sin atribuir meses dudosos. Teniente de Complemento del Arma de Aviación. Intentó varias veces salir de Cataluña, fue detenido en una de ellas, consiguió finalmente pasar por Valencia y Marsella a zona nacional, ingresó en Transmisiones y obtuvo después la graduación de teniente de Aviación. Tras la guerra trabajó como ingeniero en organismos dependientes de Obras Públicas y constaba como militante de FET y de las JONS.
Lectura sardónica: Una carrera de ingeniero bajo el régimen después de servir como teniente de su aviación: otra modalidad poco convincente de exclusión social.
Dependencia directiva: la documentación de SALTATAULELLS acredita su condición de directivo, pero esta revisión no ha fijado con seguridad el presidente concreto y se deja señalado. Teniente de Complemento del Arma de Aviación. Había pertenecido a Renovación Española; salió de zona republicana gracias al consulado italiano, pasó a la España nacional e ingresó en el ejército. La ficha reproducida por SALTATAULELLS lo considera adicto al Movimiento y militante de FET y de las JONS.
Lectura sardónica: Renovación Española, salida por Italia, ejército nacional y militancia posterior: cuatro datos que no necesitan ser acompañados por música dramática.
Dependencia directiva: la relación militar lo identifica como directivo barcelonista; no se ha localizado en esta revisión una atribución presidencial suficientemente segura. Teniente de Estado Mayor según el listado de SALTATAULELLS. Su presencia en la relación prueba su servicio en el ejército franquista, aunque las series revisadas ofrecen menos desarrollo biográfico que en otros casos.
Lectura sardónica: Donde el archivo es breve, el informe también. Lo importante es no hacer desaparecer al nombre por falta de anécdotas.
Dependencia directiva: actuó con Enrique Martí Carreto, Enrique Llaudet y Narciso de Carreras. Teniente de Complemento en el ejército franquista e incluido entre los directivos barcelonistas del listado. La documentación localizada para esta revisión no permite atribuirle con la misma seguridad una carrera política posterior comparable a Gibernau o De Carreras.
Lectura sardónica: Teniente de Complemento es el dato probado; convertirlo en algo más sería exagerar, quitarlo del informe sería esconderlo.
Dependencia directiva: la ficha acredita su condición de directivo, pero las fuentes consultadas para esta versión no permiten fijar sin duda bajo qué presidente actuó. Teniente de Artillería. SALTATAULELLS lo incluye entre los directivos barcelonistas que combatieron en el mismo ejército que Bernabéu.
Lectura sardónica: Otra vez el escalafón: el cabo blanco y el teniente azulgrana. La comparación no demuestra ideologías de club, pero sí desinfla caricaturas.
Dependencia directiva: fue directivo antes de la Guerra Civil; su condición directiva es anterior al periodo de presidentes franquistas estudiado aquí. Exjugador mítico y posteriormente directivo. Fue teniente médico en el ejército franquista. SALTATAULELLS insiste en una zona biográfica que muchas historias dedicadas a Alcántara dejan prácticamente fuera: su actuación durante la guerra y su relación con las fuerzas italianas del bando sublevado. La abundante bibliografía deportiva suele prolongar su vida pública hasta los goles y detenerse justamente cuando comienza la parte políticamente incómoda.
Lectura sardónica: Alcántara tiene biografías donde parece que, después de marcar goles, entró directamente en la vejez. El inconveniente es que entre una cosa y otra hubo una guerra, un uniforme y unos italianos que no eran precisamente del Inter.
Dependencia directiva: fue directivo antes de la Guerra Civil; por tanto no depende de una presidencia del periodo franquista objeto principal de este informe. Teniente auxiliar de Estado Mayor. SALTATAULELLS le dedica además un trabajo específico sobre el tránsito «desde el catalanismo al franquismo», siguiendo su presencia en la vida institucional de la posguerra.
Lectura sardónica: La etiqueta «catalanista» no inmunizaba contra la integración en el franquismo; Figuerola es precisamente útil porque obliga a abandonar categorías retrospectivas demasiado cómodas.
Dependencia directiva: directivo con Narciso de Carreras Guiteras. Teniente de Ingenieros Zapadores. Estaba en Portbou al comenzar la guerra, pasó a Francia y desde allí a zona nacional para alistarse voluntariamente. Ingresó en la Academia de Alféreces Provisionales y, según la documentación manejada por SALTATAULELLS, obtuvo el número uno de su promoción. Más tarde fue directivo con Narciso de Carreras y desarrolló carrera pública en la Barcelona franquista. Como miembro del Ayuntamiento participó además en la ceremonia de junio de 1963 en la que Franco entró bajo palio en la Catedral de Barcelona: Cabré figuró entre los concejales que sostuvieron las varas.
Lectura sardónica: Cruzó para alistarse, fue número uno entre alféreces, entró en la vida municipal y terminó sosteniendo una vara del palio de Franco. Si esto es marginalidad, fue una marginalidad extraordinariamente ceremonial.
Dependencia directiva: SALTATAULELLS lo identifica como dirigente barcelonista, pero esta revisión no ha fijado con seguridad el presidente concreto. Oficial de la Jefatura de Aviación Nacional. La ficha policial reproducida por SALTATAULELLS lo considera de ideología derechista y sentimientos religiosos; salió de territorio republicano en noviembre de 1936 y efectuó desde zona nacional misiones oficiales en el extranjero para la Jefatura de Aviación.
Lectura sardónica: No ostenta en la lista el grado vistoso de otros, pero su servicio oficial a la Aviación Nacional es bastante más relevante que una simple simpatía privada.
Dependencia directiva: directivo entre 1968 y 1969, durante la presidencia de Narciso de Carreras. Alférez en el ejército franquista e integrante del listado de directivos barcelonistas combatientes.
Lectura sardónica: Un alférez más en una relación que ya hace difícil mantener que Bernabéu era una rareza política únicamente por haber llevado uniforme.
Dependencia directiva: actuó con varios presidentes y, en el tramo aquí más significativo, fue tesorero de Agustín Montal Costa. Alférez provisional de Intendencia. Fue directivo con varios presidentes y, de manera especialmente significativa para el periodo final del franquismo, tesorero con Agustín Montal Costa, el presidente que la memoria oficial suele presentar como el más catalanista de la etapa. Berenguer aparece también en la organización de grandes actos institucionales del club y en la documentación de la audiencia de 1971.
Lectura sardónica: El tesorero del presidente más catalanista era un antiguo alférez provisional. La realidad, una vez más, se empeña en no respetar los departamentos estancos de la memoria posterior.
Dependencia directiva: directivo y secretario con Francisco Miró-Sans. Alférez provisional. Directivo del Barcelona y después figura destacada de la administración y la política municipal franquista, hasta llegar a alcalde de Barcelona.
Lectura sardónica: De alférez provisional a alcalde de Barcelona: una trayectoria que no parece precisamente diseñada por un régimen empeñado en expulsarlo de la sociedad.
Dependencia directiva: actuó con Agustín Montal Galobart, Enrique Martí Carreto y Enrique Llaudet Ponsá. Colaborador del Servicio de Información y Policía Militar según la relación de SALTATAULELLS. Fue vicepresidente del Barcelona con Llaudet y aparece también en la vida asociativa e institucional de la posguerra.
Lectura sardónica: Un vicepresidente azulgrana con pasado en el servicio de información militar del bando vencedor. El concepto de compartimentos políticos separados vuelve a sufrir una avería.
Dependencia directiva: directivo con Enrique Martí Carreto. Incluido por SALTATAULELLS entre los colaboradores del S.I.P.M. relacionados con la dirección barcelonista. La evidencia principal para esta ficha es precisamente esa colaboración con el aparato de información militar franquista.
Lectura sardónica: No es necesario inventarle un cargo municipal: colaborar con el S.I.P.M. ya merece figurar en la biografía.
Dependencia directiva antes de llegar a la presidencia: actuó con Agustín Montal Galobart y Enrique Martí Carreto; posteriormente fue presidente del club. Colaborador del S.I.P.M., abogado de gran proyección social, presidente del Barcelona en 1968-1969 y figura estrechamente vinculada al mundo de Cambó. Su carrera pública bajo el franquismo fue extensa: concejal y teniente de alcalde de Barcelona, presidente del Instituto de Cultura Hispánica y, desde 1967, procurador en Cortes como representante familiar por Gerona. SALTATAULELLS lo sigue además en numerosos actos sociales y oficiales, en su relación con los Juegos Florales de la plaza de la Lana y en su presencia constante en la élite barcelonesa. En 1960 publicó en La Vanguardia Española un artículo dirigido a Franco, otro episodio que debe incorporarse al conjunto y no esconderse detrás de la fórmula genérica «abogado de Cambó».
Lectura sardónica: Si ésta fue una carrera de exclusión franquista, fue una exclusión con Ayuntamiento, Instituto de Cultura Hispánica, Cortes, viajes, recepciones y tribuna periodística. Hay ostracismos que parecen currículos.
Dependencia directiva: actuó con Enrique Martí Carreto y Francisco Miró-Sans. Colaborador del S.I.P.M. y directivo con varios presidentes. Las series de «Represiones» lo muestran además repetidamente integrado en la vida social barcelonesa, como testigo de bodas y miembro de círculos donde aparecen otras figuras de la élite franquista.
Lectura sardónica: No todos los colaboradores de información militar acabaron en un ministerio; algunos simplemente continuaron viviendo en la parte más visible de la sociedad que supuestamente los marginaba.
Dependencia directiva: la relación militar lo incluye entre los directivos, pero esta revisión no ha encontrado una atribución presidencial segura y se hace constar expresamente. Sirvió en el Regimiento de Ingenieros San Marcial de Burgos, según la relación de SALTATAULELLS. Su inclusión completa el mosaico de directivos con servicio militar en el bando franquista.
Lectura sardónica: Otro nombre que antes se caía del informe por no tener una anécdota espectacular. Precisamente la nueva versión corrige eso: listado significa listado.
Dependencia directiva: SALTATAULELLS lo incluye como directivo, pero en las referencias revisadas para esta versión no se ha fijado con seguridad el presidente concreto. Sirvió en la IV Bandera de La Legión. SALTATAULELLS lo incluye entre los directivos barcelonistas vinculados militarmente al bando franquista. Su trayectoria posterior añade un dato de primera magnitud: José María Azorín Ortiz llegó a ser gobernador civil de Palencia y jefe provincial del Movimiento. Antes, en Barcelona, aparece ya en 1943 como delegado del SEU en la Facultad de Derecho visitando al gobernador civil y jefe provincial.
Lectura sardónica: De la IV Bandera de La Legión al Gobierno Civil de Palencia. La sociedad franquista no parece haberle cerrado precisamente todas las puertas.
El listado añade que un hijo de un expresidente —Tomás Rosés Ibbotson— fue capitán de Complemento de Artillería. La mención se conserva separada porque el dato militar corresponde al hijo y no debe transferirse mecánicamente al padre.
José Vidal-Ribas Güell no debe aparecer aquí únicamente como «el padre de dos combatientes». Fue una figura propia del barcelonismo directivo: formó parte de la directiva del marqués de la Mesa de Asta, ejerció durante un breve periodo como presidente en funciones y volvió a aparecer en la comisión gestora de expresidentes de 1953. Las fichas policiales reproducidas por SALTATAULELLS lo describen como hombre de antecedentes derechistas que salió de Cataluña durante la Guerra Civil, pasó después a la zona nacional y perteneció a FET y de las JONS con carnet de militante. Sobre sus hijos, el dato que motiva su presencia en el listado militar es concreto: todos pasaron a zona nacional y dos sirvieron en el ejército franquista, uno con graduación de teniente y otro de alférez. Presentar primero quién fue el padre evita que esos dos hijos aparezcan sin contexto barcelonista previo.
Dependencia directiva: formó parte de la primera junta del marqués de la Mesa de Asta. Javier de Mendoza Arias-Carvajal merece ficha propia porque en la versión anterior sólo aparecía lateralmente al hablar de Juan Agustí Peypoch. Ambos fueron los directivos que redactaron los Estatutos del Barcelona de 1940, pieza central de la adaptación jurídica del club a la nueva organización deportiva franquista. Su presencia demuestra, además, que aquellos estatutos no fueron simplemente un texto anónimo «caído desde Madrid»: fueron redactados dentro del club por dos miembros de la propia junta sometida al nuevo sistema.
Lectura sardónica: Cuando unos estatutos muy franquistas tienen nombre y apellido de dos directivos barcelonistas que los redactan, el secuestro deja de parecer una operación realizada únicamente desde un despacho invisible de Madrid.
Presidente entre 1961 y 1968. Debe leerse junto al trabajo de SALTATAULELLS «Cuatro momentos institucionales». Al tomar posesión su junta en junio de 1961 acordó expresar al jefe del Estado la adhesión personal del presidente y del Consejo; en 1962 acudió a El Pardo con su directiva; tras la final de Copa de 1963 agradeció públicamente a Franco su presencia y transmitió su felicitación a los socios; y en Pedralbes, en 1966, agradeció la recalificación de Les Corts, habló de una etapa de paz y labor constructiva bajo la guía de Franco y expresó la adhesión del club. A estos cuatro momentos debe añadirse un dato personal que elimina cualquier tentación de explicarlo todo por protocolo: Enrique Llaudet tenía carnet de FET y de las JONS, número 6564, en la Jefatura Provincial de Barcelona.
Lectura sardónica: Cuatro momentos institucionales podían atribuirse al protocolo. El carnet 6564 ya tiene bastante menos protocolo y bastante más número de afiliado.
Administrador general y gerente del Barcelona entre 1958 y 1970, con sueldo, antes de ser Delegado Nacional de Educación Física y Deportes. SALTATAULELLS lo utiliza para discutir otra versión del «comisario político obligado»: no fue un intruso fugaz puesto gratuitamente a vigilar una junta, sino un profesional remunerado de la estructura del club que mantuvo relaciones fluidas con el aparato deportivo franquista y después pasó a dirigirlo a escala nacional. En el periodo de Montal Costa reaparece además como una de las figuras que intervienen en la relación institucional con El Pardo.
Lectura sardónica: El «comisario» resulta que llevaba más de una década cobrando como administrador general antes de que el régimen decidiera ascenderlo a jefe del deporte español. Una infiltración de paciencia verdaderamente admirable.
Presidente del Barcelona durante la Guerra Civil y el único directivo de este informe que fue procesado por la justicia militar franquista. Su caso constituye una represión real y debe tratarse sin rebajarla; precisamente por eso resulta especialmente significativo leer con detalle qué le reprocha el Consejo de Guerra 18.185. Entre las acusaciones franquistas no aparece la «grave acusación» de haber sido presidente del F. C. Barcelona. El expediente examina sus cargos políticos y administrativos, su paso por Esquerra y su actuación durante la guerra, pero no convierte la presidencia azulgrana en cargo delictivo ni en agravante. Varios barcelonistas declararon a su favor. El testimonio futbolísticamente más importante fue el de Agustín Bo Vilamala, directivo del Barcelona durante varias etapas anteriores a la Guerra Civil —con Llopart, Gamper, Arcadi Balaguer y Esteban Sala—. Bo declaró que, estando Casals en la junta del club, se negó a entregar a las autoridades republicanas los 6.100 dólares que el Barcelona tenía depositados en un banco de París y que, inmediatamente después de la entrada del ejército nacional, a propuesta de Casals fueron puestos a disposición del Gobierno franquista. SALTATAULELLS añade que éste no se quedó con el dinero, sino que lo devolvió al Barcelona, que pudo utilizarlo en la puesta en marcha del club. El episodio obliga a matizar la versión barcelonista que concentra en Rosendo Calvet el mérito de haber ocultado o salvado aquellas divisas: el propio Consejo de Guerra conserva el testimonio de un veterano directivo azulgrana atribuyendo a Casals una actuación decisiva en su entrega y recuperación.
Lectura sardónica: Aquí el sarcasmo debe ser prudente porque hubo un Consejo de Guerra de verdad. Pero el expediente produce dos incomodidades para el relato simple: al presidente del Barcelona no se le acusa de ser presidente del Barcelona, y un directivo azulgrana de larga trayectoria declara que Casals puso las divisas a disposición del nuevo Gobierno y que el dinero acabó de nuevo en el club. La historia de la caja clandestinamente salvada necesita, como mínimo, una nota al pie bastante grande.
Dependencia directiva: actuó con Francisco Miró-Sans y Enrique Llaudet. Directivo, falangista, concejal y teniente de alcalde de Barcelona. SALTATAULELLS lo sigue durante años en visitas al gobernador civil, recepciones, actos de la Victoria, organismos municipales, ceremonias oficiales y posteriormente en la presidencia del Círculo del Liceo. Su densidad documental es de las mayores de toda la serie.
Lectura sardónica: No hace falta llamarlo «represaliado» con comillas: basta leer la agenda. Había semanas en que veía a más autoridades franquistas que muchos ministros.
Dependencia directiva: las series lo acreditan como directivo barcelonista, pero en esta revisión no se ha fijado con seguridad la presidencia concreta y no se completa por conjetura. Directivo y concejal barcelonés. Elegido junto con Rosal, envió adhesión al jefe del Estado, visitó autoridades civiles y militares y participó en comisiones municipales y viajes oficiales a Madrid.
Lectura sardónica: El franquismo lo mantuvo tan apartado de la vida pública que acabó dentro del Ayuntamiento.
Dependencia directiva: las series lo incluyen en el barcelonismo dirigente, aunque esta revisión no ha fijado con seguridad bajo qué presidente actuó. Barcelonista vinculado al Ayuntamiento, presente en actos oficiales, ceremonias de la Victoria, recepciones y representaciones municipales. Aparece repetidamente junto a Rosal, Roger y Baixas.
Lectura sardónica: La invisibilidad política fue tan intensa que la hemeroteca tuvo que imprimir su nombre muchas veces.
Presidente entre 1969 y 1977. Su mandato debe interpretarse sin negar los gestos de catalanización ni los conflictos reales, pero tampoco separándolo del tejido institucional en que operaba. En su junta estuvo Ignacio Berenguer Janer, antiguo alférez provisional; Juan Gich había sido administrador general del club; hubo audiencias en El Pardo y actos de agradecimiento a la Policía Armada. La complejidad de Montal es más interesante que su canonización o su demolición.
Lectura sardónica: El presidente más catalanista podía estar rodeado de un antiguo alférez y de un exadministrador que acabó como Delegado Nacional de Deportes. Cataluña real suele ser menos dócil que sus estampas conmemorativas.
Dependencia directiva: directivo con Enrique Martí Carreto. Directivo con Enrique Martí Carreto y posteriormente miembro del Ayuntamiento de Barcelona. SALTATAULELLS lo estudia además como figura franquista y depuradora. En junio de 1963 aparece entre los concejales que sostuvieron las varas del palio bajo el que Franco entró en un templo barcelonés. Su presencia no es una inferencia por proximidad social: el nombre figura en la crónica del acto.
Lectura sardónica: El directivo supuestamente perteneciente a una entidad secuestrada terminó sosteniendo literalmente una vara del palio del secuestrador. La metáfora, esta vez, la escribió la ceremonia.
Dependencia directiva: vicecontador de la junta de Narciso de Carreras. Vicecontador de la junta de Narciso de Carreras y miembro del Ayuntamiento de Barcelona surgido en 1961, donde ejerció responsabilidades municipales. El trabajo de SALTATAULELLS sobre el palio lo incluye entre los cuatro directivos azulgranas que, desde sus cargos municipales, participaron en el ceremonial franquista de la ciudad.
Lectura sardónica: No hace falta convertir una función municipal en profesión de fe. Sí hace falta dejar de presentar a estos hombres como si Ayuntamiento, Barcelona y régimen fueran tres planetas sin comunicaciones.
Dependencia directiva: actuó con Enrique Llaudet y Narciso de Carreras. Secretario de juntas del Barcelona entre 1965 y 1969 y miembro destacado del Ayuntamiento de Barcelona. El 23 de junio de 1963 figura, junto a Federico Amat Arnau, Esteban Bassols Montserrat y Miguel Cabré Llistosella, entre los cuatro directivos barcelonistas que, desde su condición municipal, participaron en el ceremonial en que Franco entró bajo palio en la Catedral de Barcelona.
Lectura sardónica: Secretario del Barcelona y concejal bajo el palio de Franco: una escena de la Barcelona franquista que difícilmente cabe en el dibujo de dos sociedades completamente separadas.
El valor de las tres series juntas está en que obligan a abandonar la frase colectiva y a volver al individuo. Hubo un directivo procesado y hubo intervención política directa en el club. Pero también hubo presidentes militares, coroneles, capitanes, tenientes, alféreces, colaboradores del S.I.P.M., militantes de FET y de las JONS, concejales, tenientes de alcalde, un procurador en Cortes, empresarios, altos cargos deportivos y hombres plenamente visibles en la sociedad franquista catalana. No todos fueron franquistas del mismo modo ni con la misma intensidad; tampoco todos fueron víctimas.
La conclusión más fuerte no es que «el Barcelona fuera franquista». Sería sustituir una simplificación por otra. Es que el barcelonismo directivo del franquismo fue social y políticamente plural, y que una parte considerable de sus dirigentes estuvo integrada —a veces de manera muy profunda— en el ejército vencedor, el partido único, la administración, el municipio, las corporaciones oficiales y los circuitos sociales de la dictadura. Precisamente por eso cualquier historia seria debe citar los nombres uno a uno. El mito funciona en plural; el archivo, casi siempre, en singular.
NOTA: Texto ordenado y tratado por IA a partir de las series y referencias de SALTATAULELLS, de la misma autoría.
Buenos días. Las portadas del día traen el pan y circo correspondiente, o sea, los resultados de Champions League de los equipos españoles (?) que jugaron ayer (derrota para Atleti, goleada culé). La realidad de lo que importa, como casi siempre últimamente, tiene muy poco que ver con estas maniobras de ocultación, y lo que hoy llama la atención es lo publicado en Artículo14, medio cuyo reportaje de investigación nos ha dejado boquiabiertos. Como dice nuestro admirado @hombrerevenido, no ha habido mayor crossover desde los Vengadores.
¿Recordáis la manifiesta adscripción culé del otrora presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, hoy en horas bajas por el descubrimiento de unas joyitas de nada y una oscurísima trama con la dictadura venezolana? Zapatero era compañero de palco habitual de Laporta, y es el mandatario español de gran parte de la época Negreira. Lo que no sabíamos es de la conexión literal entre ambos casos, que hoy ofrece Artículo14.
¿Podemos hablar de un caso Negreira-Zapatero? He aquí gran parte del trabajo de nuestros compañeros.
Exclusividades Vagú, la empresa dedicada a la joyería de lujo con sede principal en Caracas en la trama Zapatero, y que apuntala la teoría del origen venezolano de las joyas del expresidente, tiene conexiones con el caso Negreira y con el Barça. La empresa estuvo controlada en 2022 por un abogado de Barcelona, Raúl Pons Serraclara, conocido testaferro del sector inmobiliario que administra más de 1.000 empresas y que constituyó sociedades a través de las cuales el exárbitro cobró del FC Barcelona, el caso de Adreco 21 SL.,según obra en esa causa.
La filial de Exclusividades Vagú en España es una SL registrada en 2019 y que ha sido extinguida el pasado agosto tras publicarse informaciones sobre su vinculación a la trama Zapatero. Pero sigue activa una segunda mercantil, Exclusividades Vagú YSF, que fue creada en 2022 por Pons Serraclara con el nombre de Marben Meridian. Este abogado conecta las tramas Zapatero y Negreira, y puede apuntar a nuevas vías de investigación relativas al fútbol, a la trama Koldo y a la financiación del PSOE. Cabe recordar que uno de los abogados del grupo Zapatero, Óscar Cunto André, ha sido miembro de la Comisión Jurídica de la FIFA y vicepresidente de la Federación Venezolana de Fútbol. Además, ha trabajado para Jorge Giménez Ochoa, presidente de la citada Federación y miembro de la comitiva de la entonces vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodríguez en el Delcygate.
Cunto André creó con otro letrado próximo al grupo Zapatero, Carlos Alberto Parra, la sociedad Apamate Corporate & Trust, que pagó 300.000 euros a una mercantil de Víctor de Aldama en enero de 2020 en la antesala del Delcygate, según recoge el caso Koldo, y que podría haber canalizado pagos al PSOE. El Mundo ha apuntado a uno de 15 millones. La relación de Aldama, entonces dueño del Zamora CF, con el fútbol es conocida.
Giménez Ochoa, entonces presidente del equipo venezolano de laAsociación Civil Deportivo Lara, hoy desaparecido, entregó 80.000 dólares en efectivo a Aldama para “seguir alimentando la máquina”, según los mensajes hallados por la UCO. Ha sido vinculado a una corruptela en la petrolera estatal venezolana PDVSA, a la que adeudaría 1.200 millones de dólares, y a la intermediación de alimentos para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) de Venezuela, esta última, origen a su vez de la trama Plus Ultra.Parra y Cunto André ocupan cargos en FVF Operaciones Globales SL,compañía creada en Madrid por Giménez Ochoa.
Parra Delgado controla Softgestor SL, que financia a Análisis Relevante y participa, además, en un 99,6% en Apamate Corporate And Trust SL.
Pons Serraclara podría ser sólo otro incubador de racimos de empresas que las vende al mejor postor en tiempo récord, pero este perfil no es difícil de encontrar en Madrid, por lo que no se entiende que la joyería venezolana, que domicilia sus filiales en España en la capital, eligiera a un letrado con una mercantil en Barcelona. Es decir, puede haber un vínculo a partir del fútbol entre este abogado de la Ciudad Condal y la joyería venezolana más allá de la compra de una SL.
Ay, amigos. Qué poquísimo nos gusta entrar en política y qué inevitable resulta cuando la política invade el fútbol. Esta noticia no hace sino refrendar una realidad insoslayable: los vínculos corruptos entre el club de fútbol más corrupto de la historia, los estamentos (federativos y arbitrales sobre todo) que se dejaron corromper por él y el partido que ha llevado las riendas de España en los últimos lustros, sin que con ellos tengamos la sensación de que el otro gran partido haya sido o vaya a ser, por desgracia, muy diferente en este sentido.
Es una realidad incuestionable que, sin el apoyo activo o pasivo del PSOE, el FC Barcelona jamás habría triunfado en las tramas de soborno y tráfico de influencias que ha colaborado a auparlo en lo deportivo (a nivel nacional; en Europa, fuera de ese paraguas y del de UNICEF, llevan años estrellándose contra el muro de su propia endeblez). La mejor forma de corroborarlo es la prescripción del caso Negreira para la justicia deportiva, prescripción habilitada por el hombre que mejor representa el vínculo PSOE-Barça: Albert Soler, el elemento bisagra entre ambas entidades, que lo mismo era directivo culé para enterarse del entramado Negreira que pasaba al gobierno de la nación (CSD) para asegurarse de que el delito prescribía antes de salir a la luz.
La conexión Barça-PSOE, plasmada en esta última noticia sobre Zapatero, es tan indudable que seguir explicándola nos produce rubor. El PSOE necesitaba y necesita al independentismo catalán para perpetuarse en el poder, y el club que pagó impunemente a Negreira no es sino el brazo deportivo-propagandístico de esa causa independentista, como una vez más se vio hace bien poco con el aquelarre indepe auspiciado por el Camp Nou.
Y esto es lo que hay.
Os dejamos con el pan y el circo de las portadas.
Pasad un buen jueves.
Yo dimito del fútbol. De momento, de las competiciones nacionales, seguro; de la Champions, veremos cómo voy viendo las cosas.
Y no, no lo digo como pose. No es la primera vez que me ha pasado y lo he cumplido.
Luego, con el tiempo, vuelvo a picar pensando que va a ser distinto.
Hay varios motivos. El principal, qué duda cabe, es que en España tenemos un sistema completamente podrido y corrupto. Ahí están mis numerosos artículos sobre el proceso judicial del caso Barça-Negreira, y los más importantes son aquellos en los que explico las diferencias con el código ético y cómo la RFEF ha incumplido sus propios Estatutos al no aplicar el código ético de la FIFA.
Muchos me dicen, y muchos de los que no lo han hecho me dirán, que eso ya pasó y se está instruyendo en un juzgado, que ahora ya no está Negreira. Claro, exactamente igual que cuando me llamaban loco, en los años en los que Maketo Lari y Juanpa Frutos nos enseñaban con datos que algo pasaba. Luego se ha terminado sabiendo que tenían a sueldo al vicepresidente del CTA.
¿Cuál es la diferencia con lo que vemos ahora? Pues la diferencia es que no sabemos si ahora pagan a alguien, si se actúa por rutina con los mecanismos aprendidos en aquella época o qué demonios pasa, pero los datos siguen siendo igual de tozudos y persistentes: pasa algo.
En solo cuatro jornadas de Liga ya he tenido suficiente para ver cómo este año aún será peor que otros, con varias expulsiones perdonadas a insignes culés y con la invención de normas para perjudicar al Madrid, contándonos cosas que no son. Lo tengo claro: aquest any, tampoc.
Voy a ser claro con algo como nunca he hecho, pero ya estoy cansado. Hay que ser tremendamente obtuso, o algo mucho peor, para creer que el Barça no pagó a Negreira para corromper la competición. Está cristalino leyendo todo el dossier de la Guardia Civil y del CNP, viendo el entramado que crearon para pagar y escuchando a sus dirigentes, que simplemente se contradicen a sí mismos con cada nueva declaración que hacen.
En solo cuatro jornadas de Liga ya he tenido suficiente para ver cómo este año aún será peor que otros
Sobre esto hago mención honorífica a Laporta: simplemente analizando todas y cada una de sus declaraciones en medios de comunicación, ruedas de prensa y sede judicial, ha dejado patente que es mentiroso como nadie, y es munición muy valiosa para saber lo que hicieron. Espero que el abogado del Real Madrid y el fiscal sepan usar esto como deben para hundirles.
La mayoría del madridismo piensa que no les va a pasar nada porque el Barça es un equipo muy importante y el sistema no va a permitir que uno de los que mantiene el show caiga, porque sería una pérdida importante de dinero. De hecho, el propio Florentino quiso un Barça fuerte hasta hace bien poco.
A esta mayoría del madridismo le digo que empiezo a decaer en el ánimo y yo también pienso que no les pasará nada. A nivel judicial estoy seguro de que serán condenados por corrupción deportiva, porque es evidente, pero eso conllevará una pena de multa y poco más. En lo que tengo muchísimas dudas es en que, deportivamente, se haga nunca justicia. La UEFA, con todo el dossier que hemos entregado a través de Ramos Neira y Juan Luis Martín de Pozuelo denunciando lo que ha pasado, les ha permitido jugar esta edición de la Champions. Es más, me da igual que a partir de ahora les sancionen. Para mí será tarde ya y, lo reconozco, no lo puedo soportar.
Y si solo fuera lo de Negreira, pues sería un frente contra el que luchar. Pero también son las palancas falsas con las que inscriben jugadores, las medidas cautelares de Dani Olmo por parte del CSD, las medidas cautelares de un juzgado para inscribir a Gavi, la multa pagada a la AEAT por la empresa de Tebas, los años en los que el VAR lo llevaba un avalista del Barça, las repeticiones que nos sisan en cada partido porque sigue el mismo ecosistema que tenían en Mediapro a cargo de las retransmisiones, con más culés en cargos directivos que en el Camp Nou, etc.
Y tengo una pregunta para todos los aficionados que dicen siempre que no les va a pasar nada porque es el Barça, porque es importante, porque es mucho dinero, porque tienen bula papal, porque contra ellos no hay nada que hacer, etc., y es la siguiente: ¿Y tú qué has hecho? Sí, tú. Porque siento decirte que tú también estás validando al Barça y lo necesitas si das por buena semejante putrefacción para seguir viendo competiciones corruptas y nauseabundas como LaLiga, la Copa y la Supercopa. Y si eres de los que al final de temporada cargas las tintas contra el Madrid por no haber hecho las cosas como debe, porque no se fichó bien, porque no hubo buena pretemporada, porque han jugado mal, lo siento: yo lo veo así, eres exactamente lo mismo que criticas. Tú también necesitas a un Barça fuerte, porque pagas por seguir viendo estas competiciones corruptas y te crees que la referencia es ganarles en buena lid, y eso es imposible. Y, con ello, tú también lo validas. Así que menos acusar al resto y mírate a tu propio ombligo.
Y, por último, lo siento mucho, pero es que además no puedo con el panenkismo, con todos los que se rasgan las vestiduras por el mal partido ante el Inter y te dicen que no se jugó a nada y que esta temporada es igual que las dos últimas. Primero de todo: yo en Liga no he visto lo mismo. He visto que se ocupan espacios, que trabajan todos para presionar, que se abren bandas, pero no a lo loco: una u otra, pero no ambas, y que sabemos atacar bloques bajos, cosa que llevo lustros sin ver. No es el mismo equipo; en muy poco tiempo le han cambiado la cara.
Te crees que la referencia es ganarles en buena lid, y eso es imposible
Contra el Inter faltaban, por distintos motivos, cinco jugadores centrocampistas: Güler, Bernardo, Camavinga, Pitarch y Tchouaméni (aunque jugó, Mou dijo que llevaba sin tocar balón desde el Mundial). El Inter juega bien y tiene buen equipo, y ha llegado a dos de las últimas cuatro finales de Champions. No es un equipo de piernas y, a pesar de todo eso, el Madrid tuvo más ocasiones (los famosos expected goals) que el Inter (4 a 2), y eso, lejos de ser algo malo, es bueno: un día que juegas contra un equipazo, sin centro del campo, sin poder hacer tu juego, generas tal cantidad de ocasiones de gol que puedes golear. Claro que ellos también las generaron y que preocupa fallar tantas, pero no vamos a errar todas hasta junio.
El día de la Real y del Málaga estuve en el campo. El equipo goleó y se oyeron bastantes pitos por momentos, y eso no es por la exigencia del Bernabéu, es por el piperismo: algunos parece que quieren que los 90 minutos se jueguen a tope y se metan 15 goles. Y da igual el momento de la temporada y que, después de marcar el 3-0 en el minuto 30, el equipo se relaje y juegue con el pie levantado la segunda parte, aunque controle todo. No, eso no vale tampoco. A mí ya es que me cansa: el vinagrismo, el panenkismo, la corrupción, la putrefacción... Es imposible ver sanamente el fútbol.
Así que sí: yo dimito. Y en Champions, veremos, porque no olvidemos que la UEFA permite jugar a los negreiros, y eso me da náuseas. Veremos si soy capaz de seguir viendo partidos del Madrid o, definitivamente, me paso a la petanca. Este estercolero no va a ser mi pasatiempo. Si a ti te roban una vez mediante engaños sofisticados, la culpa es de quien lo hace. Si lo siguen haciendo durante más de 25 años y sigues picando, la culpa es tuya por permitirlo.
Getty Images e IA
Andaba el mundo mediático rumiando si el José Mourinho que regresa es el mismo o una pose, si su nueva versión zen casa con la verdad o es puro cartón, cuando llegó la primera piedra en Sevilla.
Desde el micrófono azul, el director de Tiempo de Juego descorchó su ingenio para calificar al portugués como “Mourinho de Calcuta”, antes de sentenciar que “la cabra tira al monte” con el cuestionable argumento (no es momento, pero podríamos hablar de etología en este punto) de que “quien tiene un pitbull, al final muerde a alguien”. Casi al mismo tiempo, al otro lado de la Castellana, el presentador del programa deportivo de la competencia sentenciaba: “tiene pinta de que va a ser amable en la victoria y seguramente no tan amable en la derrota y cuando vengan curvas”.
El debate tiene enjundia. No se trata sólo de una cuestión deportiva o técnica, sino que abarca el espectro personal. ¿Cambiamos con los años o sencillamente aprendemos a usar mejor el disfraz a conveniencia? ¿La fuerza de carácter se templa en todo caso o, llegado el momento preciso o la circunstancia proclive, la bomba termina por detonar?
Lo incuestionable es que la parte de la prensa que lo espera con el teclado en una mano y un lo sabía tendrá que armarse de paciencia, y quizá por eso se conforma con publicar como noticia su reencuentro con Mourinho. Ante la primera e inevitable cuestión sobre las decisiones arbitrales en Sevilla, el portugués esquivó la bala: “No he visto las jugadas, no puedo opinar”. Y respecto al merecimiento del resultado, cuando algunos ya levantaban la ceja ante la previsible aspereza, tocó enmendársela —e incluso sonreír— ante la ironía: “Enhorabuena al Betis, que jugó para empatar y le tocó el Gordo”. Fue Mou el que controló los tiempos y, ante una pregunta que nada tenía que ver, en la previa del Inter, sorprendió mostrando un poco el colmillo: “¿Por qué no se repitió el penalti, porque el VAR no conoce el reglamento o porque el VAR no ha querido?”. Fue suave. Sólo la puntita.
La parte de la prensa que espera a Mourinho con el teclado en una mano y un lo sabía tendrá que armarse de paciencia
Después del estreno en Champions, una locura de partido muy alejado del gusto del portugués, los periodistas buscaron otro resquicio: los silbidos del público hacia Vinícius y Mbappé. Pero, de nuevo, encontraron hueso: “Hacéis muchas preguntas sobre el estadio y no voy a comentarlo”. Y los argumentos le respaldan. ¿No exigía la grada compromiso defensivo a los intocables? Pues ante el Inter, ración y media: los tres jugadores con más recuperaciones del partido fueron Vini (9), Bellingham (4) y Kylian (4).
El nuevo Mourinho mantiene viejas costumbres, como su claridad expositiva y la capacidad para responder más de lo que se le pregunta, méritos reconocidos por alguien muy poco sospechoso de compartir su libreto, como Valdano: “Se equivoca muy poco en rueda de prensa. Fortalece el vínculo con la afición, con sus jugadores. Sabe perfectamente lo que defiende. En eso sigue siendo el puto amo”. Bendito regalo para esos periodistas que, paradójicamente, no dudaron en lanzarlo a la pira cuando les resolvía y les sigue arreglando medio trabajo cada día. Habla más de lo esperado, decía, sólo hay que saber leer entre líneas. Cuando, por ejemplo, fue cuestionado hace unas semanas por el caso Ceballos, el entrenador madridista dejó una verdad botando para el que estuviera atento. Afirmó que la rescisión del utrerano fue sencilla porque entendió que no iba a jugar y pidió salir, al contrario que otros jugadores que se aferran al contrato aunque el técnico se lo ponga en chino. Hagan sus conjeturas y escojan sus nombres, no es tan difícil.
Los resultados pondrán y quitarán razones, aflorarán o esconderán demonios pero, no lo duden, en cualquier caso, siempre habrá alguien que lo sabía y ya lo anunció.
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Buenos días, amigos. El Madrid afrontaba anoche un encuentro complicado. Recibir al campeón italiano prácticamente sin centrocampistas no es sencillo, por muy Madrid que se sea. Es algo así como intentar conducir un BMW sin motor; puedes sacar las patitas y empujar como un monopatín, pero no es lo mismo.
Ante la ausencia de motor completo, Mou decidió alinear al único cilindro disponible: Valverde; retrasar a Bellingham; y acompañarlos con un intermitente: Trent. Cualquier solución adoptada por el entrenador habría sido criticada.
La cosa es que el experimento de colocar al lateral en el medio no salió. El intermitente Alexander-Arnold anduvo la mayor parte del encuentro en fase apagada. Pero la solución, en general, propuesta sí lo hizo: tres puntos de suma importancia dadas las condiciones. Prueba superada.
En estos momentos, el Inter quizá sea el mejor equipo de Italia. La campaña pasada ganó Liga y Copa. Funcionan como un reloj —como un reloj que funciona bien— y Chivu lleva más de un año en el banquillo. Una situación diametralmente opuesta a la del conjunto blanco.
Sin embargo, el Madrid sobrevivió al Inter, que generó más problemas al equipo de Concha Espina que un Gobierno a sus ciudadanos. Si bien hubo de recurrir a una herramienta que no es la ideal: abusar de la disposición del mejor portero de la historia. Pero el meta también juega. Cuando Messi ganaba partidos él solo no leímos a nadie referirse a ello como un problema.
Los de Mou también sobrevivieron a sí mismos. Comenzaron el encuentro aprovechando un par de fallos de los nerazzurri. Aunque tiene trampa, porque si los blancos no hubiesen presionado como lo hacen este año no habría recuperado esos balones. Algo de mérito hay, ¿verdad? Pero después cayeron en la impotencia más absoluta cuando encaraban el arco rival.
El Madrid pudo mandar a la cama al Inter con un saco de goles, pero Mbappé, Vini, Jude, Brahim y compañía se empeñaron en rodar su particular remake de Los blancos no la saben meter.
Lo marciano del partido es que el Inter también pudo endosar al menos un set al Madrid.
Una locura de partido que intentó contar Paco Sánchez Palomares en su crónica. También recomendamos que leáis las notas del encuentro y el desempeño del árbitro según Alberto Cosín
Mourinho, que ya es un señor experto, no disfrutó de esta locura ni de depender de la actuación extraordinaria de Courtois para ganar. Por cierto, la UEFA no concedió el MVP al belga. Tal vez pasaran el encuentro viendo Frozen en sus poltronas (Let it go, let it go!).
El portugués tiene mucho trabajo por delante, hay jugadores vitales del Madrid que aún no han cogido la forma, los aspectos a mejorar no son pocos, pero es preferible ir logrando todo esto apoyándose en victorias. Y nada fáciles, como la de ayer.
Sport afirma en su frontispicio que «El Madrid aprovecha dos regalos». El titular tiene más enjundia —aunque sea oligofrénica— de lo que aparenta. Por un lado, da a entender que los goles provenientes de errores —forzados, por cierto— del rival son de menor calidad. Por otro lado, para ellos, ganar con dos «regalos» futbolísticos está mal, pero hacerlo con múltiples «regalos» arbitrales, patronales, federativos, institucionales y políticos es lo correcto, porque es el caso del FC Barcelona.
La noticia principal de Sport es para los 16 nominados del Barça al Balón de Oro, contando a futbolistas femeninas, a futbolistos masculinos y a futbolistas y futbolistos que ya no están en el Barça. Son sus costumbres. Aunque hemos de agradecer que hayan dejado de incluir a Messi en estas gaitas. Aunque sí habla del argentino. Lo hace para destacar que se convierte en el máximo accionista del Eldense. A buen seguro que Leo inyectará el capital necesario para hacerlo crecer.
El rotativo culé no quiere dejar pasar la oportunidad de informar sobre los resultados de otros equipos: «El Betis comienza pisando fuerte». Y es que, son tan fuertes tus miradas, elegantes y estudiadas.
La portada de Mundo deportivo la mostramos para que apreciéis qué bien integran las imágenes, qué natural queda esa Champions orbitando a la izquierda de la portada o las siluetas de jugadores bien recortadas con unas tijeras sin punta y adheridas con pegamento de barra.
El viernes el Madrid jugó bien y perdió. Ayer jugó bastante peor y ganó. La verdad es que como sistema de tortura psicológica para el aficionado, el fútbol sigue ofreciendo unas prestaciones que no alcanza ninguna tecnología moderna. El hincha es libre de opinar civilizadamente lo que le plazca. Pero, habida cuenta de que no sabemos qué sucederá en el futuro, ¿por qué no confiar en Mou y en la plantilla? ¿Por qué?
Pasad un buen día.
Courtois: sobresaliente. El jugador del partido y el futbolista más decisivo del mundo desde hace mucho tiempo.
Dumfries: aprobado. Discreto. Se quedó enganchado tirando algún fuera de juego, le ganaron la espalda y en ataque apenas aportó.
Konaté: bien. Menos acertado que en los partidos precedentes.
Huijsen: notable. Sigue ganando peso. Hoy, el mejor defensa.
Cucurella: aprobado. Sufrió mucho con Diouf, pero hizo gala de su excelente competitividad.
Trent: suspenso. Transparente en el medio. El centro del campo lo atravesaba como si fuese humo.
Valverde: notable. Olió el fallo de Josep Martínez a 40 metros. Situación extraordinaria en fútbol que le sube la nota.
Bellingham: bien. Trabajo descomunal y mucha presencia. Le lastran dos goles fallados difíciles de entender.
Brahim: notable. Brega, presión y calidad al servicio del equipo.
Vinícius: aprobado. Disparidad de opiniones en el Bernabéu. Gran trabajo defensivo. Generó ocasiones y, como sus compañeros, las falló.
Mbappé: bien alto. Marcó un buen tanto y después dio un recital de cómo fallar goles en diferentes situaciones.
Tchouaméni: aprobado. Aguantó.
Diomande: aprobado. Se contagió de sus compañeros en lo tocante a errores ofensivos.
Carreras: sin tiempo. El árbitro no le permitió prácticamente jugar.
Espí: sin tiempo
Mourinho: bien. No le salió la apuesta por Trent en el centro del campo. A cambio, sacó adelante un encuentro muy complicado con bajas importantísimas.
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Arbitró el inglés Michael Oliver. En el VAR estuvo su compatriota Michael Salisbury.
Manejó bien el partido. Un colegiado bastante criticado, pero que no desentona tanto como se dice. Como árbitro inglés permite mucho el contacto y deja jugar al máximo. Celebramos.
En la primera mitad hubo dos caídas en cada área, pero sin nada punible. La primera, cuando Pavard llegó antes que Vini en el 19'. Después, el brasileño le arrebató el cuero a Çalhanoğlu en el 28'. Antes de llegar al descanso vio la primera amarilla del choque el turco por cortar un avance de Bellingham en el 39'.
En la segunda parte, lo más reseñable también estuvoen el apartado disciplinario. En el 79', decisión salomónica: amarilla tanto a Huijsen como a Lautaro por un pique entre ellos. Por último, el central Bisseck vio otra cartulina por golpear con fuerza por detrás a Cucurella en el descuento.
Además, se produjo una de las situaciones que entró en vigor en el pasado Mundial. El jugador sustituido debe abandonar el campo en 10 segundos o el compañero que entra deberá aguardar al menos un minuto de espera y cuando el juego vuelva a estar detenido. Ya se dio algún caso en partidos de la Copa del Mundo y los futbolistas están avisados.
Oliver, BIEN.
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Los blancos llegaban al estreno europeo después de la derrota contra el Betis. Tocaba enfrentarse al Inter de Chivu con el centro del campo hecho un erial. El Madrid tendría que trabajarlo mucho para cosechar un buen resultado. Y así fue. Recolectó tres puntos con más esfuerzo del necesario debido al poco acierto blanco de cara a gol. Y a que en el Real Madrid juega Thibaut Courtois.
Mou decidió resolver el cococrash de la media con Valverde, Bellingham y Trent, en un papel más de neurocirujano del pase que de traumatólogo defensivo (salió mal). No parecía una decisión descabellada, desde luego. Junto a Vini y Mbappé estaría Brahim, un futbolista al cual no le da alergia pisar la zona central del campo. En la portería y la defensa, lo esperado.
Antes del comienzo saltó al terreno Figo, pero no para ocupar la banda derecha blanca —ni la del Inter—, sino para entregar la Bota de Oro a Mbappé y el trofeo al jugador revelación de la pasada Champions a Güler.
El Inter comenzó el partido como si el balón fuera suyo. Casi dos minutos retuvo el esférico, tocando y tocando, en un gesto egoísta para con el Real Madrid, cuya presión resultaba estéril. Así llegó la primera ocasión visitante, desbaratada por Courtois. El 9 nerazzurro, Thuram, había rematado a bocajarro. El siguiente córner también nos encogió ligeramente el estómago.
Cuando no tenía el balón, la escuadra italiana presentaba varias falanges posicionadas muy altas. El Madrid respiraba con dificultad y al Inter no le costaba soplar cuando se lanzaba al ataque.
El Madrid estaba con el agua al cuello, sin embargo, se adelantó. Kylian y Brahim acudieron a molestar la salida de balón, el 21 blanco lo pescó, se lo filtró a Mbappé y el francés marcó raso al primer toque. 1-0.
Rondando el 20' Jude birló otro balón y se lo dio a Vini para que lo transportara corriendo hasta la red. El siete se lanzó con el cuchillo entre los dientes por el centro hasta la trinchera rival, pero Pavard sacó el balón.
El siguiente error no lo desaprovecharon los de Mou. Fede se puso la camiseta de Benzema y se fue a por el meta Martínez. El portero no consiguió regatear a Valverde y el uruguayo colocó el 2-0 en el marcador 360º del Bernabéu.
En el minuto 26, la presión blanca propició una nueva ocasión para Mbappé. Salvó el Inter in extremis.
En una pugna aérea, y en offside, Lautaro golpeó en el cuello a Courtois. El belga tuvo que ser atendido, pero pudo continuar. Chivu observaba bebiendo Solán de Cabras.
Pese al resultado, el dominio seguía siendo de los nerazzurri: hasta chutaban rozando el larguero.
Pavard interrumpió un contraataque local mediante la técnica del plantillazo en el pie de Bellingham. Oliver —inglés de fenotipo butcher— no mostró amarilla. Mateu Lahoz, como es habitual, avaló la decisión arbitral. De Carlos Martínez no hablamos por si estáis cenando.
Como repartir salía gratis, al minuto siguiente, otra tarascada a Jude. Esta vez no pudo seguir haciéndose el sueco el colegiado.
La última jugada del primer tiempo fue una incursión nazariana de Mbappé. Josep Martínez repelió con el pie y después evitó el gol de Bellingham en el rechace.
El Madrid pasó de la efectividad absoluta a la impotencia total en ataque
Descanso. El buen juego combinativo del Inter, su dominio, sus ocasiones resultaron argumentos hueros ante la presión y el acierto del Madrid. El fútbol sigue yendo de meterla.
La segunda mitad comenzó con una arrancada de Vinícius, que se coló hasta la despensa, pero no pudo culminar. Después fue Kylian quien no marcó el tercero en una ocasión difícilmente mejorable. Tuvo demasiado tiempo —a diferencia del primer gol— frente al portero y falló. Kylian es mejor cuando no piensa.
El Inter respondió, pero ahí estaba Courtois haciendo de Courtois. La siguiente jugada, remate fuera de Thuram a tres metros de Thibaut.
Los italianos continuaban el asedio, estéril gracias al portero madridista y algún error grosero propio. El Madrid estaba jugando con fuego, fiándolo todo a su guardameta, al fuera de juego y al aprovechamiento de errores del rival.
Brahim garabateó una jugada de fantasía, se introdujo hasta la línea de fondo y centró para que Jude la empujara. Pero el inglés, en lugar de rematar con cualquier parte del cuerpo, optó por controlarla con el hombro, bajarla y chutar. A Josep Martínez le dio tiempo a llegar y evitó lo que parecía inevitable.
El show Courtois continuaba. Lo cual es una buena noticia preocupante, porque el Inter creaba oportunidades con una facilidad irritante.
Después, Mbappé primero desaprovechó un contraataque nítido, retrasando el momento del pase; y luego no marcó una ocasión muy clara. Buena intervención del guardameta español.
Sus compañeros no querían ser menos, ahora fue Brahim quien no acertó a dirigirla a puerta. Tenía a medio equipo solo alrededor. El Madrid estaba perdonando más que la mujer del Fary.
El encuentro era un uff constante, un sobresalto tras otro. Si no fallaban los delanteros, acertaban los defensores. Por este motivo, el resultado no era el propio de un set con tie break.
En el primer tercio del partido, el Madrid se caracterizó por su efectividad. El resto del tiempo, se mostró impotente en ataque.
Entonces ocurrió lo esperado, el Inter al fin marcó gol. Carlos Augusto acortó distancias. 2-1, cuarto de hora por delante y enfado del respetable ante la ineficacia blanca.
Mourinho retiró a Trent y a Brahim y sacó a Tchouaméni y a Diomande. Este último, en su afán por integrarse, falló la oportunidad que tuvo nada más entrar.
Se esperaba que el juego cementoso que suele producir la pareja Valverde-Tchouaméni sirviera, además de para aburrir, para anestesiar el partido hasta su extinción.
El siguiente en ser cambiado fue Vini. Carreras entró varios minutos después porque ahora no te dejan salir si al árbitro no le sale de las gónadas. No marcó el Inter mientras el Madrid estuvo con diez porque Thibaut realizó otra gran intervención.
Espí sustituyó a Mbappé en el último minuto del descuento. En esta ocasión, Oliver le dejó saltar al terreno de juego.
No hubo tiempo para que el Madrid fallase ninguna ocasión más. Final, 2-1.
Partido extraño que supuso los primeros tres puntos en Champions. Con esfuerzo y apenas centrocampistas.
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