Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró Juan Martínez Munuera del comité valenciano. En el VAR estuvo Javier Iglesias Villanueva.

Deficiente en la aplicación de las tarjetas, mientras que en las áreas evitó complicaciones.

La costumbre de la primera amarilla para el Madrid no cesa. Boyé agarró claramente a Vinicius en el 29' cuando se marchaba. Nada. Cinco minutos después, Tchouaméni se resbaló, barrió a Boyé y se la mostró. Eran tarjeta las dos, pero solo la vio el madridista.

En la segunda parte, el que se libró fue Camavinga por un fuerte pisotón a Ibáñez en el 65'. El que sí acabó siendo amonestado fue Ángel Pérez por un agarrón a Carreras en el 90'.

Además, en las postrimerías del duelo se reclamaron dos penaltis de aquellos llamados residuales. Primero, uno de Rüdiger que resbala e impacta a Aleñá que ya había disparado. En el otro área por una entrada tardía de Tenaglia a Vinicius cuando el brasileño también había chutado. El de Benidorm no quiso saber nada de ninguna de las dos acciones.

Martínez Munuera, REGULAR.

-Lunin: APROBADO ALTO. Tuvo un par de buenas intervenciones, lo que contribuirá a matizar el mal sabor de boca de Múnich. En los córners, con todo, sigue cantando.

-Trent: APROBADO ALTO. Mostró su clase en varios momentos, aunque sigue sin redondear un gran encuentro.

-Militao: APROBADO ALTO. Firme hasta el momento en que se lesionó después de mandarla al larguero.

-Huijsen: NOTABLE. Muy seguro en defensa y sacando el balón con autoridad.

-Carreras: APROBADO. Ni bien ni mal, sino todo lo contrario, como diría Jardiel. Ya sabemos lo que dice la Biblia de las cosas tibias.

-Tchouaméni: APROBADO. Se le vio más desmotivado y fallón que otras veces.

-Valverde: APROBADO. Gris partido, también, del uruguayo.

-Güler: NOTABLE. Cada día juega mejor.

-Bellingham: APROBADO. Se le notó poco, aunque puso voluntad.

-Mbappé: APROBADO. Un nuevo gol (con mucha fortuna) y algunos de esos fallos que irritan por la sensación de falta de nervio que les acompaña.

-Vinícius: NOTABLE. Golazo, porfía continua y peligro sin descanso.

-Brahim: APROBADO ALTO. Pujante y peligroso.

-Mastantuono: SUSPENSO. Tiró una vez con alguna intención. Por lo demás, causó sensación. Lo que sucede es que hay muchas sensaciones en el amplio espectro de las mismas.

-Camavinga: APROBADO. Estuvo digno en un ambiente muy hostil.

-Carvajal: APROBADO. Tuvo un ratillo, sin gran repercusión.

-Arbeloa: APROBADO. Logró que el equipo, presa de una melancolía infinita, se conectase a ratos.

 

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En un partido soso, donde el lamer de heridas muniquesas se prolongó del primer minuto al último, el Madrid se impuso al Alavés con dos goles de Mbappé y Vinícius.

Registramos un comienzo emocionante con el recibimiento a los campeones de la Youth League y el minuto de silencio en honor a Santamaría, con su familia en el palco. Poco edificantes, sin embargo, fueron las tonterías de los comentaristas de DAZN, hablando de que habían traído el “silbómetro” para registrar los pitos del llamado respetable. No iban desencaminados, con Vinícius, Carreras y Mbappé, por este orden, como principales destinatarios de las iras del personal. La mala leche daznera alcanzaba a Camavinga, sentado en el banquillo y por tanto susceptible de protagonizar primeros planos maliciosos.

El Madrid dominaba los primeros minutos, aunque era el Alavés quien protagonizaba las incursiones más peligrosas. No obstante, un balón en profundidad de Güler, marca de la casa, obligaba a Sivera a salir a los pies de Vinícius. El Madrid ofrecía su versión blanda, informe, fofa, es decir, la que le hace perder ligas, lejos de la más jerárquica y corajuda que le hace no ganar la Champions.

Güler se movía mayoritariamente por la izquierda y Bellingham mayoritariamente por la derecha. Moverse no deja de ser un concepto relativo. En comparación con las ancianas del asilo de la Madre Auxiliadora de Antequera, lo hacían. Ante la comparación con los campeones de la Youth League que habían pisado el césped un rato antes, en cambio, Einstein se habría puesto las botas.

El Madrid jugaba amaneradamente y sin ninguna precisión. Solo a Güler se le adivinaban la intención, la tensión y la sabiduría. En una jugada valiosa de Mbappé por la derecha, quedó plasmada una tragedia sistémica: nadie al remate, tan solo Valverde insinuándose como falso 9. Para la vulgaridad de lo que estaba viendo, y de lo que tiene visto, bastante bien se comportaba la afición. Era un silencio pegajoso y cínico, apenas perturbado por el rumor benigno de la Grada de Animación, y definitivamente roto cuando un gol producto de la suerte abrió el marcador. Chutó Mbappé desde la frontal, y el desvío en un defensa escoltó el balón a la red.

La cosa se animó a resultas del gol, y de inmediato el propio Mbappé obligó a lucirse a Sivera, tras buena jugada de Vinícius, y Trent chutó fuera por poco un suspiro después. Se hace muy difícil enjuiciar el primer año del inglés en el club blanco. Primero, porque aún no ha acabado. Segundo, porque da la sensación de poder poner el balón donde quiera, pero no así de hacer lo propio con su voluntad. Güler, en cambio, gustaba y se gustaba, como decían los clásicos. Aunque también para él faltan algunos partidos, se va imponiendo el consenso según el cual su temporada puede ser la mejor noticia a largo plazo que deja el malhadado ejercicio. También se veía firme a Huijsen.

Al borde del descanso, Vini se la dejó a Mbappé, que logró conectar el remate (fuera) a pesar de que nuevamente estaba muy solo en el área. Antes de que el público terminara de lamentarse por eso, se lamentó de verdad por algo peor: Militao pidió el cambio. Acababa de mandar al larguero un remate mordido. En el Madrid ha habido héroes y ha habido jugadores frágiles. Nadie puntúa tan alto en un gráfico con las dos variables. Que no sea nada. Que no sea mucho.

El Madrid ofrecía su versión blanda, informe, fofa, es decir, la que le hace perder ligas, lejos de la más jerárquica y corajuda que le hace no ganar la Champions

Como aprovechando la melancolía y la aprensión que la lesión causó en la parroquia, el Alavés tuvo una ocasión doble, con palo y paradón de Lunin incluidos. Bien es cierto que Mbappé volvió a tenerla a renglón seguido. Se iba solo tras un pase largo de Vinícius. Pudo hacer cualquier cosa, cualquier cosa precedida por un acercamiento a la portería. Sin embargo, optó por una vaselina lejana que se fue a la grada. El público le silbó. Él se reía, en consonancia con la falta de nervio del partido (y de la temporada).

Un remate de Tchouaméni, a saque de córner de Güler, inauguró el casillero de ocasiones del segundo tiempo. Precedió al golazo de Vini, que buscó el hueco y la enchufó desde su casa. Pidió perdón al público, desatando las especulaciones insanas de los comentaristas de DAZN. “Ha madurado”, decían. Este cronista interpreta que era la petición de un perdón colectivo por una temporada que el aficionado padece como un viacrucis. Vini no tiene ni más ni menos responsabilidad que el resto. No ha hecho una mala temporada. Ha hecho algo más desquiciante aún, como el equipo: ha hecho (está haciendo) un año lacerantemente irregular.

Sorprendió Arbeloa quitando a Bellingham y Güler para introducir a Brahim y Mastantuono. El salmantino y el de Birmingham tuvieron una breve y amistosa (ironía off) conversación en la banda, pero Quirante insistía, poco más o menos, en que habían llegado a las manos. Al Madrid le van mal las cosas, pero no tan mal como algunos quisieran. Mientras se preparaba la entrada de (también) Camavinga, Mbappé obligaba a una doble parada de Sivera, y Brahim a un defensa a sacarla sobre la línea. Estaba animado el segundo tiempo.

Y salió Camavinga, que fue pitado para delectación de Quirante y sus compañeros. En la rueda de prensa de la víspera, Arbeloa le había defendido. No cabe duda de que su expulsión en Múnich respondió a una grave estupidez por su parte, pero ni esto exime al árbitro ni explica por sí solo la eliminación europea.

Los de DAZN seguían obstinados en repetir el momento del cambio de Bellingham, a fin de encontrar el momento en que el inglés soltaba un navajazo o un mal de ojo, antes inadvertidos. Lo cierto es que fue un intercambio de palabra y gestos ejemplar. Nuestras condolencias a la plantilla de comentaristas de DAZN.

La cosa languideció hasta su final, con un Madrid al trote cochinero y varias ocasiones claras de los vitorianos ante la desidia local. Bastante lamentables esos minutos finales de los vikingos, lo que se tradujo en el gol de tacón de Toni Martínez y la salva de pitidos postrera. La cosa, en cualquier caso, acabó en triunfo blanco, con lo que quizá haya liga o quizá no, más probablemente lo segundo para mayor solaz y esparcimiento de Sergio Quirante y sus chicos.

 

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Salvo milagro liguero, la temporada terminará con otro nadaplete, el segundo consecutivo si exceptuamos la Supercopa europea de agosto del 25. La cosa no pudo concluir sino de la peor manera, con una derrota digna, que es una cosa insoportable, como lo de «victoria moral». El partido con el Bayern, además, terminó con una expulsión, la de Camavinga, que sirve de comodín para desahogarse: la culpa la tuvo el de negro, como si la falta de grandeza y competitividad de la mayoría de los futbolistas del Madrid se debiese, también, al árbitro.

El proyecto Mbappé ha confirmado su descalabro, total y sin paliativos: cuando Kiki llegó tras más de un lustro de anhelo colectivo de índole psicótico-sexual, el Madrid era campeón de Europa y de liga y había firmado su segundo doblete en tres temporadas. Hoy, ni dos años después, el Madrid de Mbappé, Vinicius y Bellingham es un equipo insufrible, ortopédico e ingobernable: un contradiós que se ha tragado a tres entrenadores distintos; un desbarajuste que no pega ni con cola y que ha inducido la anestesia general en la afición «global», como le gusta decir ahora a Florentino.

Hablando de Florentino, este despropósito es achacable fundamentalmente a él, que es quien, no nos engañemos, responde tras ese bello eufemismo de «la dirección deportiva del club». Así las cosas, y como de aquí a que empiece el Mundial esto va a ser un circo, procedo a dar mi comentario y, por qué no, veredicto sobre los protagonistas de la inenarrable temporada 2025-2026 de la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol. Al fin y al cabo, la labor del plumilla, los años de zero tituli, es muy sufrida. Cuando se tira la temporada en abril el escriba se sienta ante el folio en blanco y siente sobre los hombros el incontestable peso de la Historia. La tentación de pensar en el suicidio es muy fuerte. Nada mejor, para ahuyentarla, que engolosinarse con la idea de ser JAS y poder proponerle al Gran Jefe una suerte de Informe Pirri, pero en cañí: un Informe Pírrico que sea como aquel Expediente Picasso donde se le ajustaron bien las cuentas a los grandes popes del Ejército de África cuando la tragedia de Annual.

Courtois

Lesionado para la parte decisiva de la temporada, hasta entonces su rendimiento fue tan solvente como siempre. Lo que pasa es que va teniendo una edad y eso, este año, se ha notado alguna vez en algún reflejo. El tema de su lesión sigue suscitando dudas: ¿de quién fue la culpa? No obstante su profesionalidad y carisma son tales que, indiscutiblemente, sigue siendo el mejor del mundo y puede que de la Historia.

Lunin

Jugar dos partidos al año y permanecer a la sombra de Courtois no debe resultar fácil. Lunin lleva, a lo tonto, una década en el Madrid. Sus condiciones son excelentes, pero reemplazar a una leyenda semejante a la del belga es una tarea muy ingrata: inevitablemente se pierde en la comparación. Su partido, el Día D, en Munich, fue malo. Cuevero, acobardado y nervioso, fue culpable directo junto con Trent del vergonzoso 1-1, quizá sea mejor para él y para el Madrid partir piedras de una vez. La sensación que dejó, por ejemplo, el día de la eliminación en Albacete, en la Copa, fue la misma: de alguien que se estanca y necesita salir. La prudencia aconsejaría, desde luego, cambiarlo por un portero veterano y con experiencia en la liga que cumpliera como recambio ocasional de Courtois.

Descifrando a Trent Alexander-Arnold

Trent

En líneas generales, decepcionante. Llegó con la vitola de ser el mejor lateral derecho de la historia de la Premier League, pero ya tenemos la edad suficiente para saber que casi todo lo que llega de Inglaterra, y más siendo inglés, está sobrevalorado. Con Trent-Alexander Arnold hemos descubierto tres cosas: que tiene un toque de balón excelso, que defiende menos que la Línea Maginot y que sólo tiene un registro ofensivo, y es el desplazamiento en largo. Carece del resto de cualidades que se entienden imprescindibles en los carrileros largos: ocupación inteligente de los espacios, ida y vuelta, buen posicionamiento…

¿Conoces tanto como crees a Carvajal?

Carvajal

La terrorífica lesión destruyó al Carvajal que conocimos, que era el mejor lateral derecho de la historia del club y uno de los tres mejores de la historia del fútbol mundial. Tampoco ha destacado como creíamos en la faceta de líder de vestuario, y la carencia de jerarquía es uno de los lastres fundamentales de esa caseta, así que, entendiéndose como muy necesaria la incorporación de un lateral derecho de primer orden, así como el ventilar la casa de una vez, su continuidad en el Madrid no tiene demasiado sentido.

Alaba

Quien le puso el salario que dicen que cobra debería ser juzgado en La Haya, por lo menos. Sus tres últimas temporadas en el Madrid son absolutamente prescindibles y, lo que es peor, su altísima ficha ha impedido la renovación parcial de la zaga con otra clase de centrales de menor pedigrí pero de rendimiento inmediato. Como suele ocurrir siempre, el refranero tenía razón: lo barato sale caro.

Rüdiger

Lleva dos temporadas asumiendo la jefatura fáctica de la defensa del Madrid. El año pasado se jugó la salud por el equipo y, en éste, dio la cara cuando tuvo que darla. Sigue siendo un central de primer nivel mundial y de los pocos líderes que quedan en el vestuario.

Huijsen

Decepcionante, hay sin embargo un fondo en él en el que se adivina al jugador grande. Desde luego su temporada ha sido de las que templan el acero: así crecieron, conviene no olvidarlo, Ramos o Marcelo en sus primeros años como jugadores del Madrid. Creo que es inteligente y ya se ha dado cuenta de que esto no es la Premier ni el Bournemouth.

Qué bueno que volviste, Éder

Militao

Sigue siendo, con Rüdiger, insustituible. Ha vuelto a un nivel formidable tras romperse tres o cuatro veces las rodillas y, de momento, el Madrid tiene en él al jefe de la zaga.

Asencio

El tiempo ha demostrado que no es un central para el Real Madrid. Desde luego que no titular, y su tendencia a cometer errores groseros o penaltis inopinados ponen en tela de juicio que pueda ser un suplente confiable. Yo mismo pensé que podía ser un nuevo Nacho, pero le falta lo principal: cabeza. Juega siempre al límite, en todos los sentidos, y eso aumenta el desasosiego de un sistema defensivo ya de por sí desequilibrado y, por momentos, dantesco. Sus problemas extradeportivos aconsejan también una venta rápida.

Fran García

Fran García

Aunque es el símbolo de la España que madruga, su nivel no es el que se le presupone a un futbolista del Madrid.

Mendy

Este año ha dejado claro, por si había alguien que lo dudara, que es el mejor lateral izquierdo normal de la historia del Madrid, pues Roberto Carlos y Marcelo están en una categoría distinta, la suya propia. Mendy es el último jerarca vivo: el auténtico animal defensivo, el arte de defender hecho carne. Lamentablemente, su fragilidad muscular es crónica y parece que a estas alturas de su carrera ya no se puede contar con él más que excepcionalmente, lo que lo convierte en un especialista de lujo en una plantilla que precisa cirugía y renovación profunda.

Carreras

Tan decepcionante como Huijsen, parece haber alcanzado ya su techo como lateral, lo cual es terrible. Sin embargo, creo firmemente que su futuro como futbolista en el Madrid pasa por reconvertirse en central, puesto para el que reúne cualidades tanto físicas como técnicas y en donde su comprensión del fuera de juego y su tendencia al exceso por arrogancia pueden ser limitadas y corregidas tanto por sus compañeros como por un buen sistema defensivo.

Thiago Pitarch: una acción negativa como señal positiva

Thiago Pitarch

Una de las pocas alegrías de esta terrible temporada. En su debe, sin embargo, están dos jugadas, muy marcadas en la memoria de los hinchas, ante equipos de la envergadura del City y del Bayern, propias de juveniles, errores de suficiencia muy groseros para un pivote que no acabaron en gol por intervención divina y que arrojan dudas sobre su viabilidad futura como número 5 de un Madrid vincente.

Camavinga

Esta campaña ha sido, sin lugar a dudas, la de su confirmación, la que ha confirmado el despilfarro y el agotamiento de sus condiciones naturales particularmente excepcionales para la práctica profesional del fútbol. Lleva tres temporadas menguando sin parar. Posicionalmente es el coño de la Bernarda y eso, para un mediocentro, supone poco menos que la muerte. Su inteligencia competitiva ha involucionado hasta el punto de hacerse netamente anticompetitiva: su mera presencia en el campo resta, disminuye las posibilidades de su equipo, sobre todo en los partidos verdaderamente grandes, donde el menor error es castigado con dureza. Ni entiende el juego ni parece que le importe en absoluto: sale al campo como iría a fichar cada mañana un auxiliar administrativo del Ministerio de Transición Energética. Su carrera en el Madrid está muerta y enterrada.

Ceballos

Otro que lleva casi diez años en el Madrid y al que se le han terminado todas las disculpas, todas las excusas y todas, espero, las oportunidades. Más que yo no lo ha querido nadie, incluso lo bauticé como El Sultán en una proyección de inveterado optimismo pero, de nuevo, su participación en la temporada ha resultado irrelevante y su tendencia a las lesiones tan irritante que lo anulan de todo punto como una opción sólida para cualquier mediocampo que opte a quedar entre los cuatro primeros de la tabla en cualquier liga decente.

Tchouámeni

De lo poco destacable este año. No es Casemir,o pero parece que puede ser alguien con sentido práctico y criterio en el centro del campo en torno al que construir.

La lesión de Bellingham

Bellingham

Puede que la venta más clara de un futbolista en el Madrid desde Robben y Sneijder. Su cartel sigue siendo el de superestrella mundial. De innegable grandeza, su presencia indefinida como nadacampista con vocación de todoterreno descuadra inevitablemente cualquier clase de esquema. Para el 4-3-3 no sirve, teniendo en cuenta que cualquier mediocampo en condiciones debe partir del eje Tchou-Valverde-Güler: Bellingham es única y exclusivamente un llegador, un palomero, y el Madrid no puede asumir tres vacas sagradas en un mismo once sin dar por perdida otra temporada más.

Valverde

En 2026 ha dado, por fin, el gran salto adelante, y ha sido, en el tramo decisivo de la temporada, el jerarca que todos esperábamos que fuera. Aunque no es un 8, desde luego que no un Kroos, su carisma y polivalencia son imprescindibles en el Madrid del mañana. Es el sentido de la transmisión y de la permanencia históricas en el Madrid, aunque su caudal de fuerza y energía han de servir, ser un vehículo y no un fin en sí mismo.

Brahim en la trinchera

Brahim

En una plantilla tan limitada de talento con el balón, ha resultado ser trágicamente imprescindible en los grandes partidos. Confirmado que es un Guti, un veintiminutista de lujo, su continuidad ha de estar sujeta a la llegada o no de refuerzos.

Arda Güler

Su partido en Múnich es la mejor noticia del año. Al igual que la vuelta de Modric contra el Borussia de Dortmund en las semifinales de 2013, Güler emergió con grandeza, energía y autoridad en medio del caos y de la derrota. Por fin fue el hombre con voluntad de reinar que fichó el club en 2022. El año que viene debe ser el de su confirmación absoluta como playmaker, y para eso se antoja decisiva la venta de Bellingham.

Vinícius

Desde que le negaron el Balón de Oro hace dos años, su rendimiento es impropio no sólo de una estrella del Madrid, sino de todo lo que habíamos conocido de él mismo hasta entonces. Aunque sus dos últimas temporadas son inaceptables, lo mejor del Madrid en ataque este año ha salido de sus botas. Desde luego que su cohabitación con Mbappé depende tanto de que regrese a la vieja senda como de que la tétrica BMV desaparezca. De lo contrario, su carrera tanto en el Madrid como en el fútbol de élite está condenada.

Las notas del Real Madrid-Sevilla

Mbappé

Parece claro que, como inversión estratégica definitiva de Florentino Pérez, su continuidad está asegurada, por lo que fabular con una venta es ciencia-ficción. Mbappé no es ni por asomo el futbolista majestuoso y con visos de leyenda que apareció en 2017 o que vimos en el Mundial de Rusia. Cuanto peor juega el equipo, más abulta él sus propios récords: vampiriza al Madrid sin darle a cambio la Tierra Prometida que nos obligamos a creer durante el lustro largo que deseamos su fichaje.

Gonzalo

Es un 9 canónico que, por desgracia, desapareció de los planes del entrenador en la fase definitiva de la temporada. Su campo de acción se reduce al área pero eso, en un delantero centro, no tiene por qué ser negativo. Puede llegar a ser un Joselu o lo que Morata debió haber sido en el Madrid y no quiso: el 9 ganaligas, suplente con muchos minutos a lo largo de una temporada muy larga.

Mastantuono

Haciendo un esfuerzo, un gran esfuerzo de optimismo e imaginación, le he visto cositas. Hubo un tramo de la temporada en la que pareció algo a medio camino entre el Di María de Ancelotti cuando La Décima y el Beckham rubio platino de la liga 30 con Capello: un interior con vuelo por la derecha, un jugador para controlar el partido e incidir por el costado, alguien que alimente a los delanteros pero, claro…¿a qué delanteros, si el Madrid no ocupa el área con nadie y, además, ninguno de los intocables sabe rematar de cabeza?

Rodrygo

Si no fuera por la lesión, diría que su carrera en el Madrid está acabada. Pero el club suele tener detalles de caballerosidad con los que sufren tales desgracias, y seguramente se le haya ampliado el contrato por cortesía. De todos modos, aunque se recupere rápido, una rotura semejante lo dejará inhábil para la élite por lo menos otra temporada más, con lo que no hay que contar con Rodrygo hasta por lo menos el año 28.

¿Exponerse el Madrid por esta Liga? Arbeloa, porfa... 

Arbeloa

Encontró una estructura y una forma de juego y tuvo media hora para eliminar al Bayern. Dio sentido a una temporada moribunda y a un proyecto en estado terminal, y asumió un desbarajuste de proporciones bíblicas con estoicismo, gallardía e inteligencia. Pudo ser como Del Bosque en el 2000, pero Arbeloa lo que no tuvo fueron jugadores con grandeza en el momento capital, es decir, en el Allianz Arena durante la segunda parte. Desde luego que merece continuar, empezar un proyecto aunque, sospecho, el club ya lo ha sacrificado en el altar de un Pochettino o de un Deschamps, lo cual es suficiente como para entregarse a la bebida.

 

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Buenos días. Cuando nuestro entrenador, Álvaro Arbeloa, dice en rueda de prensa que el Real Madrid tiene la mejor cantera del mundo no está hablando al pedo, como dicen los argentinos. No está emitiendo un mensaje demagógico sin más anclaje en la realidad que el de propagar un mensaje institucional más o menos vacuo. Está limitándose a reflejar la realidad, y la mejor prueba es que dicha cantera se ganó ayer sobre el terreno de juego esa denominación, a través de la conquista de la UEFA Youth League, lo que representa el marchamo oficial y objetivo para lo que, de otro modo, no sería más que una opinión. La mejor cantera no es la que dice serlo, sino la que gana. O sea, la cantera del Madrid.

En un encuentro memorable ante el Brujas, resuelto en la tanda de penaltis al igual que pasó en la semifinal, el juvenil del Real Madrid consiguió por segunda vez el máximo galardón continental de su categoría. El presidente de la UEFA Aleksander Ceferin, que a su pesar ha entregado ya unas cuantas Champions al primer equipo del club blanco, se vio obligado ayer a distinguir también a sus categorías inferiores.

Tenemos un equipo juvenil soberbio. Aderezado, como permite el torneo, con algunas piezas jóvenes que ya han hecho su debut con los mayores (Cestero, Yáñez, Aguado…), es poco menos que imparable. Hay piezas de la escuadra que apuntan a una carrera espectacular, ojalá que en el propio Real Madrid. Por ejemplo, el guardameta Javi Navarro, que paró tres penaltis ante el PSG y dos ante los belgas, y que tiene un aura de portero de leyenda que con el tiempo deberá confirmar. O el delantero centro Jacobo, de magníficas hechuras, autor de un fabuloso gol de tacón, recurso técnico al alcance solo de los grandes.

Este éxito de la academia sirve, en primer lugar, para aliviar al madridista medio en una campaña aciaga, que sigue a otra no menos decepcionante, por parte de los que lucen el mismo escudo y juegan en el Bernabéu. Inevitables resultaron ayer las comparaciones entre la actitud general de los jugadores de ambas categorías, comparaciones que según nos pillen nos parecen bien trufadas de cuñadismo, bien inquietantemente basadas en alguna realidad.

El título sirve para otra cosa: alzar el perfil de las categorías inferiores de un modo que tal vez debería hacer que nos replanteáramos su utilidad. En los últimos 30 años, la cantera ha sido para el Madrid, fundamentalmente, una fuente de ingresos. No conviene desdeñar desde un falso romanticismo la importancia de esa utilidad. Pero tampoco estaría de más replantearnos la posibilidad, como política general del club, de que más canteranos puedan ser, de hecho, válidos para hacer carrera en el primer equipo. Arbeloa está apuntando en la misma dirección, propiciando una ola de debuts y asentamientos, como el de Thiago.

Planteémonoslo a medio plazo y, mientras, gocemos de este gran éxito.

Os dejamos con las portadas cataculés y os deseamos un martes propicio.

Los elogios y abrazos de Javier Tebas a Joan Laporta tienen un precio. Sin la banda sonora de Ennio Morricone, pero con cazarrecompensas y forajidos, el trato de favor sostenido en el tiempo que La Liga proporciona al Fútbol Club Barcelona ha permitido que el club azulgrana ganase la competición en la temporada 2022/2023 con fichajes ejecutados con ingresos ficticios, o que el pasado año inscribiese a Dani Olmo mediante una cautelar urgente. Con el Real Madrid como único club personado en la instrucción del “caso Negreira”, el resto del fútbol profesional español no solo guarda un silencio cómplice hacia el Fútbol Club Barcelona, sino que se ensaña con el mayor perjudicado por denunciar el entramado de pagos al otrora vicepresidente del CTA. La opinión colectiva es pastoreada desde los medios de comunicación, que han optado por dar carpetazo al mayor escándalo en la historia del fútbol español. Unos grupos editoriales que acumulan pérdidas, lo cual aprovecha La Liga para que los periodistas sepan en qué dirección deben expresarse. Según las cuentas de La Liga correspondientes a la temporada 2022/2023, la patronal gastó 36,2 millones de euros en branded content, una partida que se ha disparado en los últimos ejercicios.

Solo este hecho puede explicar que haya pasado desapercibido hasta el momento el préstamo que el Fútbol Club Barcelona emitió a favor de Audiovisual New Aged AIE. En la página 290 de la Memoria 2024/2025 del Fútbol Club Barcelona, firmada por Joan Laporta, aparece la anotación que vincula al equipo azulgrana con Javier Tebas Medrano: “A 30 de junio de 2025 y 30 de junio de 2024 este epígrafe también incluye un préstamo por importe de 4.485 miles de euros a la entidad Audiovisual New Aged AIE, siendo el objeto social de esta entidad la gestión y ejecución de los pactos alcanzados en el acuerdo relativo a los ajustes a realizar en el reparto de ingresos derivados de los derechos audiovisuales de SAD y clubes deportivos de fecha 16 de noviembre de 2010”. Este epígrafe aparece en las memorias del Fútbol Club Barcelona desde la temporada 2020/2021, sin que se haya producido cambio alguno desde entonces. Llamativamente se contempla desde que Joan Laporta regresó a la presidencia de la entidad, a pesar de que el depósito de casi cuatro millones y medio de euros se realizó en 2017.


Audiovisual New Aged se constituyó el 23 de septiembre de 2011 con Javier Tebas Medrano, actual presidente de La Liga, como administrador único, cargo que ocupó hasta el 18 de junio de 2013, mes y medio después de acceder a la presidencia de la patronal del fútbol español. El objetivo de la sociedad mercantil era impulsar “un sistema de compensación de los derechos audiovisuales”, el caballo de batalla de Javier Tebas al que tantas veces ha aludido Florentino Pérez como perjudicial para el Real Madrid. El 12 de mayo de 2023, tres meses después de que estallase el “caso Negreira”, El Español publicó que tanto el Fútbol Club Barcelona como el Atlético de Madrid formaban parte del préstamo a Audiovisual New Aged. En su ejercicio del derecho de rectificación, Javier Tebas se limitó a aclarar que la sociedad estaba vinculada con los clubes para canalizar los derechos televisivos y gestionar el mecanismo de ayudas al descenso por cuenta de los citados clubes, una nota que no despejó los interrogantes de su relación con el Fútbol Club Barcelona, y solo fue un round más en su batalla obsesiva con Jorge Calabrés.

Tebas pilotando el viejo «Método Negreira»

El préstamo tuvo su origen en el verano de 2017, cuando se conoció que la Agencia Tributaria abrió un expediente a Audiovisual New Aged, que según Javier Tebas se debía a “discrepancias respecto a la forma de entender los pagos de las deudas de los clubes que estaban en concurso de acreedores”. La sociedad presentó un recurso que no fue estimado por la Agencia Tributaria, que realizó un embargo preventivo de 4,7 millones de euros. El fisco imputó la base imponible al propio Javier Tebas Medrano durante los períodos impositivos en los que actuó como administrador único de la AIE (Agrupación de Interés Económico). Desde La Liga se pidió a los clubes que compitieron en Primera y Segunda División que aportasen dinero para conformar un préstamo de carácter condicional, en caso de que las sanciones fuesen firmes. El baremo utilizado para determinar las cantidades a desembolsar hizo que fuese el Fútbol Club Barcelona el equipo que más tuviese que transferir, ya que su filial también militó en Segunda hasta la 2014/2015.
Que Neymar vistiese la camiseta del Fútbol Club Barcelona y no la del Real Madrid tuvo un mayor impacto fuera del campo que dentro. El 12 de agosto de 2016, Javier Tebas denunció al equipo catalán ante el Juez de Disciplina Social de La Liga por dos posibles infracciones en el traspaso del extremo brasileño. La incoación del Expediente 1/2016-17 acabó sin sanción alguna, coincidentemente cuando Josep Maria Bartomeu aprobó que el Fútbol Club Barcelona fuese el club que más dinero aportara al préstamo colectivo. La firma de los contratos entre Audiovisual New Aged y los clubes se produjo en junio de 2017, bajo la tutela de Melcior Soler, hombre de confianza de Jaume Roures. El director del departamento audiovisual de La Liga fue quien sustituyó a Javier Tebas como administrador único de Audiovisual New Aged el 18 de junio de 2013, cargo que revalidó por última vez el pasado 22 de enero de 2026. Jorge Calabrés también puso la lupa sobre Melcior Soler a causa de la contratación por parte de La Liga de IX TV SL, empresa del periodista catalán que facturó por asesoramiento audiovisual.

Partido en Miami: otro golpe a la equidad
El Real Madrid consideró que los préstamos incumplían los estatutos de La Liga, y que Javier Tebas se encontraba en una situación de incompatibilidad como presidente de la patronal. El poder omnímodo de Javier Tebas en La Liga se disparó con la entrada del fondo CVC y la creación de un entramado societario que se canalizó a través de LaLiga Group International, S.L., constituida oficialmente el 1 de febrero de 2022, como parte del proyecto LaLiga Impulso. El presidente de la patronal blindó su futuro como presidente de LaLiga HoldCo. Después de su operación en el fútbol español, la Fiscalía Anticorrupción acusó a CVC de defraudar más de 350 millones de euros, según Expansión. En sus partidos en España, el Real Madrid se enfrenta a equipos unidos a las empresas de Tebas a través de CVC, cuyos dos partidos más importantes de la temporada son los que disputan ante el club merengue. Los motivos de Javier Tebas para contentar a sus socios también alcanzan a su sueldo, que ha pasado de los 340.000 euros que percibió en 2013, cuando rebajó sus emolumentos como un reproche a su predecesor, a los 3,5 millones de euros actuales. A pesar de su elevada remuneración, la inspección tributaria preocupaba enormemente al directivo oscense, que consiguió que La Liga aprobase en 2017 que la patronal pudiese conceder adelantos salariales.

Tebas en caída libre: apocalipsis zombi en el fútbol
Las anomalías en el entramado de Javier Tebas son múltiples. Audiovisual New Aged mantuvo su domicilio social hasta el pasado 10 de marzo en la madrileña calle de Macarena, donde también estaban registradas otras sociedades vinculadas a su familia.

El nuevo domicilio social de la entidad se mantiene en Madrid, concretamente en la calle Ángel Cavero, dirección en la que está ubicado el despacho familiar Tebas Coiduras.

 

El chalet en el barrio de Hortaleza fue anteriormente sede de Aerofalcon, empresa propiedad de Juan Carlos González, actualmente encarcelado en Estados Unidos. La vinculación a través de préstamos de Javier Tebas a equipos como el Fútbol Club Barcelona también ha pasado desapercibida para Rafael Louzán, quien hace bandera del “buen gobierno” como mandatario de la Real Federación Española de Fútbol. A su llegada a la presidencia, Louzán nombró a Javier Tebas vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol y, conforme al Código Ético del máximo organismo del fútbol español, el presidente de la patronal tenía obligación de informar de sus posibles conflictos de intereses.


Quien más partido está sacando de la connivencia es Joan Laporta, que no encuentra óbices por parte de La Liga o la Real Federación Española de Fútbol. La firma Grant Thornton registró en sus auditorías la cantidad que el Fútbol Club Barcelona transfirió a Audiovisual New Aged, antes de que Laporta rompiese la relación con dicho auditor al ponerle objeciones a su gestión. La delicada situación económica del club azulgrana no ha impedido que este mantenga año tras año el préstamo a Audiovisual New Aged, sin que se produzca amortización alguna. El Fútbol Club Barcelona comparte con la mayoría de equipos españoles su condición de prestamista a Audiovisual New Aged, posición que contrasta con la negativa del Real Madrid. Los merengues están forzados a compartir estrado con la Real Federación Española de Fútbol y La Liga como acusaciones en el “caso Negreira”. En la declaración de Joan Laporta, la abogada escogida por Louzán no formuló ninguna pregunta, mientras que el letrado de La Liga se limitó a una simple cuestión.

 

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Buenos días, amigos. Es lunes. Otra vez. Esto, para un seguidor del Atleti, es válido cualquier día de cualquier semana de cualquier año. El Atleti es un lunes que no acaba, un lunes perpetuo, un lunes eterno a la luna de Valencia. O de Sevilla. O de Lisboa, o de donde sea, que para quedarse con la miel en los labios cualquier plaza les vale. Los atléticos, como Neruda, podrían escribir los versos más tristes esta mañana. Y la que viene. Y la siguiente. Bien es verdad que por lo general son más dados al denuesto cholista, a la rabieta desabrida y de acento porteño, que a la poesía del desencanto alumbrada a orillas del Pacífico, tan azul y tan grande que, como la Champions, nunca lo encontrarán debajo de su ventana. Así que tampoco les pedimos arrebatos líricos; no está en su naturaleza. Lo podemos entender perfectamente. Les desearíamos éxito en la Champions, pero no queremos que se nos acuse de crueldad: desearle éxito al Atleti sería como desearle belleza al feo de los Calatrava.

Dejamos, pues, las melancolías, las tristezas y las murrias descansando en esos colchones de lana de postguerra, con su forro de listas rojas y blancas, donde encuentran tan cálido cobijo, y vamos a lo nuestro. La temporada del Real Madrid -que, lo venimos diciendo, todavía no ha acabado- no es ciertamente para sacar pecho. Pero el Real Madrid, gracias a Dios, es más de actuar que de lamerse las heridas. Arbeloa ya ha dejado claro, desde el mismo momento de la eliminación ante el Bayern, que todavía estamos disputando el título de Liga. A nueve puntos del Barcelona, sí. Contra el formidable ejército del CTA, la RFEF, Tebas y el oscuro y descarado entramado de corrupción que se resume en el acrónimo MLN, también. Pero vivos. Y, por lo tanto, obligados a seguir luchando con espíritu de victoria. Ya lo dijo nuestro editor, Jesús Bengoechea: qué mundo sería éste si el Real Madrid no pudiera conseguir lo que es imposible hasta para el propio Real Madrid.

La prensa deportiva, no sabemos si porque todavía está desperezándose tras la final de Copa con el consuetudinario gatillazo del Atleti y los aún más consuetudinarios pitos a los símbolos de la nación y pancartas a favor de ETA, o porque ya da la liga por finiquitada, omite cualquier referencia en su portadas al campeonato del que aún restan siete jornadas.

Marca y As abren a toda plana con la final de la Youth League que jugará esta noche nuestro equipo juvenil frente al Brujas. Celebramos con alegría, como no podía ser menos, que nuestra cantera siga mostrando una mala salud de hierro. Y aun cuando la experiencia muestra que posiblemente pocos de estos chavales llegarán al fútbol de élite (ojalá nos equivoquemos), lo cierto es que la cantera no sólo sigue siendo un motivo de orgullo para el club, sino también un recurso que, bien administrado, puede resultar providencial para cubrir necesidades del primer equipo, como ha demostrado Arbeloa este año.

As habla de “La final de la ilusión”, y nos congratulamos de que haya adjetivado el sustantivo “final” en femenino y no en masculino. Todo un detalle. A Marca, por su parte, y probablemente sin pretenderlo, le ha quedado un titular de claro aroma stravinskiano. Esperamos, en cualquier caso, que esta noche seamos testigos, como anuncia Marca, de la consagración de la Fábrica y, por extensión, también de la primavera. Y que la cosa acabe en alegría y celebración, y no a porrazos como el estreno en París del genial ballet de Stravinsky. ¡Suerte, chavales!

En otro orden de cosas, no podemos dejar de comentar la llamada en portada de Marca a una entrevista con Ruud Gullit, con el siguiente y abracadabrante entrecomillado: “Madrid y Barça no se pueden quejar de los árbitros”. Éramos pocos y parió la tía Juana. Estimado Gullit: qué ocasión tan espléndida para haberte callado. Qué oportunidad de poner en práctica las enseñanzas de Marx, rama Groucho: es mejor quedarse callado y parecer tonto que abrir la boca y despejar todas las dudas.

Provoca inmensa pereza rebatir semejante simpleza una vez más. Produce hastío volver a referirnos a los diecisiete años -que se sepa- de pagos al vicepresidente del CTA, a la corrupción sistémica declarada en sede judicial, al saldo arbitral ostensiblemente en perjuicio del Real Madrid durante todos estos años, y su odiosísima comparación con ese mismo saldo arbitral en Europa… Pero el Madrid no tiene motivos para quejarse. Es más, el Madrid está en el mismo plano que el Barcelona, y tan beneficiado como él. Ni el verdugo ni la víctima tienen derecho a quejarse del crimen, según este astro del fútbol, que no ciertamente de los ingenios… Entiéndenos, querido Ruud: concluir que eres un majadero es la opción que se nos antoja más caritativa de entre las varias que nos ofrecen tus declaraciones.

La prensa cataculé, por su parte, nos ameniza el lunes con Julianes (¡Julián, que tiés madre!), Bastonis y priorizaciones. “Un teorema, una función, leyes de priorización y series convergentes; me empiezo a recalentar, o dejo de estudiar o va a estallar mi mente”, cantaban los de Mecano (más o menos) cuando entonces. Pues eso.

Pasad un buen día.

 

El fútbol no es el mismo desde el 15 de febrero de 2023. Desde esa fecha en la que salió a la luz pública el “caso Negreira”, que confirmó de forma exponencial las sospechas sostenidas en el tiempo por parte de la afición del Real Madrid, que previamente fue acusada de conspiranoica, seguir el deporte rey requiere de unas enormes tragaderas para convivir con el nauseabundo hedor de la alteración de los resultados. Porque el afán por ganar es la máxima de la competición, siempre dentro de los valores que hacen del deporte algo que trasciende un marcador y embelesa a la sociedad. Una pasión que llega hasta los lugares más recónditos a través de los medios de comunicación, que han adoptado la más vergonzante de las posiciones, entre otras cosas por la animadversión que profesan por el Real Madrid a causa de las escasas prebendas que les tributa el club blanco en comparación con otras entidades deportivas.

El devenir del “caso Negreira” ha perjudicado a la víctima, mientras que los presuntos malhechores han modernizado sus prácticas con el blindaje que otorga la impunidad. Las derrotas, especialmente en competiciones domésticas, duelen menos desde aquel 15 de febrero de 2023. Una parte de los aficionados del Real Madrid espera con mayor ímpetu la resolución del mayor escándalo en la historia del fútbol español que la celebración de la Decimosexta. Una sentencia que se limitará a un castigo, y que no devolverá al Real Madrid los títulos que le privó de conseguir los tejemanejes azulgranas. No habrá una celebración el remozado Santiago Bernabéu en la que Míchel celebre las “ligas de Tenerife” o José Mourinho levante los trofeos que le arrebataron. Ni siquiera hay visos de que el palmarés vaya a quedar en blanco, como ocurre cuando se consulta lo ocurrido en el Tour de Francia entre 1999 y 2005.

Armstrong y Ulrich

Esta indignación es tomada de forma despectiva por los que durante décadas pagaron al vicepresidente del CTA, e incluso por parte del madridismo, que ha hecho propias las proclamas de la prensa deportiva, esa a la que desde Barcelona llaman “la caverna” sin tintes platónicos. Decía don Santiago Bernabéu que “el antimadridismo es el precio que hay que pagar por tener más Copas de Europa que nadie”, un fielato que achacaba porque “al ser España un país de envidiosos, todos nuestros males vienen de haber sido tantas veces campeones”. El patriarca blanco intuía en lo que se ha transformado el antimadridismo en la actualidad, en el segundo equipo con más militantes de España. Un movimiento unitario que va contra el resto de clubs que conforman el fútbol profesional español. Todos ellos han sufrido los perjuicios de los favores arbitrales al Barcelona que no solo deciden los títulos, sino el resto de posiciones de la tabla, incluido el descenso. A los del “support your local team” (aunque el propietario resida a miles de kilómetros) realmente no les gusta el fútbol, sino adherirse a un grupo para proferir improperios, una tendencia canalizada por todas las ideologías políticas en un mundo globalizado. Los aficionados ahora también son protagonistas a través de Internet, donde se aprecia la universalidad de la admiración al equipo de Concha Espina. Por ello es especialmente doloroso que solo exija el saneamiento del fútbol parte de la afición del Real Madrid.

El devenir del “caso Negreira” ha perjudicado a la víctima, mientras que los presuntos malhechores han modernizado sus prácticas con el blindaje que otorga la impunidad

Como en la República de Platón, la pelota sigue rodando porque los que sostienen el negocio del balompié no miran más arriba. Las redacciones guardan en sus cajones la información sobre los pagos del Fútbol Club Barcelona al vicepresidente del CTA, y centran su labor de investigación en adelantar el último amorío de Kylian Mbappé. Los que se autoproclaman como popes del nuevo periodismo deportivo, a la estela de Julio Maldonado “Maldini”, por hablar de jóvenes promesas o fútbol internacional, también obvian forzosamente lo ocurrido para conformar la orden mendicante que vive de las limosnas por sus colaboraciones en medios parciales. Esto da carta blanca a que Joan Laporta se presente como víctima, e incluso se queje del trato arbitral que recibe el Fútbol Club Barcelona, probablemente porque esperaba más contundencia en las críticas de los mismos que comparten mesa y mantel con “Gilmar”.

El horizonte de la espera de varios años para que exista una sentencia firme en relación al “caso Negreira” se vería mitigado si los jerarcas del fútbol no actuasen como cómplices. Esta vía está bloqueada (al menos, de momento) por parte, en primer lugar, de la RFEF que preside el popular (por su afiliación política) Rafael Louzán. Para que no queden dudas, la RFEF ha mandado un mensaje al premiar a Alberola Rojas como árbitro encargado de dirigir la final de la Copa del Rey. Como el Real Madrid cayó con estrépito ante el Albacete Balompié, este año no hubo un plante lacrimógeno en la previa. Una protesta que sí deberían llevar a cabo los aficionados por el nombramiento de un árbitro que no ha dado explicaciones convincentes del motivo de sus múltiples pagos a Javier Enríquez, hijo de Negreira. Dados los precedentes, las palabras de José Mourinho sobre “la publicidad de UNICEF” aumentan su peso. La UEFA sigue recaudando por la participación del Barcelona en sus competiciones, y Aleksander Ceferin se mantiene de perfil. Enredada en “el Mundial de Trump y los cárteles”, la FIFA tiene un descomunal negocio con el Gobierno de España de cara al Mundial de 2030, en el que el sistema político/deportivo patentado para 1992 tiene mucho que decir. ¿Se imaginan los ríos de tinta que habría corrido si el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, hubiese agendado un acto en Madrid un viernes para votar escoltado por Florentino Pérez en las elecciones del Real Madrid? Eso ocurrió hace escasas fechas en los comicios que mantuvieron a Joan Laporta al frente del Fútbol Club Barcelona.

La (quebrada) integridad de la competición

Otro de los grandes males del fútbol español tiene nombres y apellidos: Javier Tebas Medrano. Aunque el presidente de La Liga de Fútbol Profesional presume de que “su competición” está mejor que nunca, ha invertido todas sus fuerzas en la “jornada retro”, una evocación al pasado. El acto fue completo con un homenaje a Enríquez Negreira. El agasajado Alberola Rojas no señaló un penalti sobre Kylian Mbappé que enterró las opciones ligueras del Real Madrid. La retransmisión de Movistar, con las inefables directrices a la sala VAR de Carlos Martínez, hurtó las imágenes de la sangre manando en el rostro del delantero madridista.

En Europa, al Fútbol Club Barcelona se le vuelve en contra la alfombra con silbato de la que goza, cuando la exigencia es máxima y se ven las costuras de un equipo al que le regalan un asa del trofeo liguero

Hablamos de una sociedad, la española, que, como en el ámbito político, no exige responsabilidades a los dirigentes, lo cual allana el camino a cacicadas como el bloqueo de Internet que ejecuta La Liga de Fútbol, con cada vez mayores consecuencias. El antimadridismo es superior incluso a la política, como demuestra que el que Javier Tebas Llanas, abogado de Tebas Coiduras, trabaje para VOX. El bufete familiar tiene su domicilio social en la misma dirección que Audiovisual New Aged, sociedad a la que el Fútbol Club Barcelona realizó un préstamo. Como nada ofende más que la verdad, Javier Tebas no podrá desmentir esta información que ignora la prensa, ni aunque haga uso por enésima vez de su derecho a la rectificación. Profundizaremos sobre este particular en posteriores artículos.

En el extranjero vuelven a mirar a España (país donde mejor remunerados están los árbitros) con los mismos ojos que en siglos pasados miraron la impunidad del Barcelona. Los fallos en el inicio de la instrucción pesarán durante un proceso en el que el Real Madrid ha tardado en adoptar la postura beligerante que merece el hecho de que hayan jugado con el sacrificio de sus jugadores y las ilusiones de su mayor activo: su millonaria afición. En Europa, al Fútbol Club Barcelona se le vuelve en contra la alfombra con silbato de la que goza, cuando la exigencia es máxima y se ven las costuras de un equipo al que le regalan un asa del trofeo liguero.

Las notas del Bayern - Real Madrid

El Real Madrid lloró menos el arbitraje sufrido en Munich que los azulgranas en su eliminatoria con el Atlético de Madrid, una postura que diferencia históricamente a ambos clubs. La escasa exigencia doméstica también pasó factura al Bayern de Munich, que tampoco conviene caer en la trampa de magnificar como si tuviese el mejor plantel de la gloriosa historia del equipo bávaro. El único entrenador que ha sabido jugar con este factor es uno que declaró no haber visto los informes de Negreira. Luis Enrique aprovecha el nivel de la liga francesa para adaptar la carga física de una plantilla que denota un exigente trabajo. Las extensas listas de altas y bajas que afloran después de cada eliminación del Real Madrid, como si de una carta a los Reyes Magos se tratasen, carecen de sentido. En el mercado no hay ningún jugador para sustituir a Toni Kroos o Luka Modric. Por las dinámicas de los vestuarios, tampoco existen entrenadores que se atrevan a obrar manu militari como antaño.

El fútbol ha cambiado. El alto desempeño físico pospandémico, unido a la digitalización de las pizarras, ha modificado un deporte en el que ya no se celebran los goles ipso facto, a la espera del VAR. Por contra, si se analiza el rendimiento reciente del Real Madrid, se aprecian fallos groseros en cuanto a la toma de decisiones e incluso en la actitud a la hora de esforzarse de jugadores que parecen desconocer el significado del escudo redondo en la camiseta blanca. El talento se ha diluido, y el creciente grupo de seguidores del fútbol a los que no les gusta el juego comete la desvergüenza de abroncar a futbolistas que están en peligro de extinción por rememorar los regates.

Con una infinita oferta de ocio con la que competir, el fútbol ve debilitado su papel preponderante, también entre la afición del Real Madrid, que puede llegar a desconectar de un equipo que no transmite lo mismo que antaño entre el aire hediondo que Louzán, Tebas o Laporta se empeñan en impedir que se ventile. En otras aficiones, que ignoran el tocomocho de CVC, repiten que “les han robado el fútbol” o el “odio al fútbol moderno”, sin señalar a los culpables. Los disparatados precios de Movistar son una barrera de entrada para un producto devaluado, cuando, como señaló Florentino Pérez, los jóvenes no aguantan noventa minutos viendo un partido. La estructura requiere de una actualización, que mejor o peor, representaba la Superliga, la cual fue criticada con el ejemplo del Girona, cuando este se clasificó para la Champions League. Los regates se concentran en reels, y las polémicas dialécticas de los personajes que daban color al fútbol se han trasladado a publicaciones de Instagram. Estos comportamientos también se extienden al verde, y es que los futbolistas son los primeros que han sustituido ver un partido en directo por jugar a videojuegos, y la mala toma de decisiones de los jugadores no es más que un reflejo social. Tampoco la solución pasa por los que se presentaban como regeneradores del fútbol: las competiciones con dados y cartas de “Geri” e Ibai no han superado su nicho virtual.

A menos de dos meses de que empiece el segundo intento de americanizar el fútbol a través de un Mundial, el ambiente en España dista del de 2010, cuando también partía la selección como favorita. Los partidismos del equipo de la RFEF y el aplauso retribuido de los medios de comunicación hacia los de Luis de la Fuente han disminuido el interés por la posibilidad de la segunda estrella. Las marcas apuestan por futbolistas retirados, y la FIFA lo hace en su defecto por Leo Messi. La necesidad de aumentar la recaudación lleva a que un sobre de cromos del Mundial cueste 1,50 €. El primer deporte en dar un aviso sobre los problemas de esta espiral es el golf, pero nada indica que la UEFA vaya a poner freno al “petrofútbol”. La economía del balón no es ajena a la política, y las diferencias entre países también están lastrando al fútbol español. Si, después de conocer toda esta ristra de dislates, usted sigue prestando atención a lo que ocurre entre veintidós jugadores, un árbitro, una sala VAR y VOR, su amor por el Real Madrid es auténticamente incondicional, cimentado en las decenas de noches inolvidables que jalonan la historia blanca.

 

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No sé a usted, a mí la final de Copa me divirtió. El arranque fue tremendo. Barrene fue más rápido que Güler en Múnich y puso el 0-1 visto y no visto. Empató el Atleti y llegó el momentazo: ¡no dudó el tío! Alberola, digo. ¡Pitó penalti! Con él y la Real de por medio recuperé aquella imagen de Remiro abofeteando limpiamente a Bellingham en su intento por alejar la pelota, naturalmente dentro del área. Vamos, lo que acababa de hacer Musso.

Entonces no pitó, se acercó muy solícito al inglés con su ¡sigan, sigan!, y el partido siguió. No, el VAR nada. Esta vez sí vieron falta. Puede que la visión sea mejor en Sevilla que en la Castellana, el sol, la luna, diría Xavi Hernández. Puede.

También recuperé lo del Madrid-Girona, el contacto, la herida, si quieres imágenes espera a que las publique un aficionado, todo aquello. El árbitro, el mismo, me recordó a mi abuela, una señora de verdad, una de cuyas sentencias era: "Tranquilo, hijo, la sangre es muy escandalosa". Le daba igual un grano que diez puntos de sutura.

Sí, fue sangrante. Todo

Lo que no aclaraba la abuela es si la cosa, esta, aquella, era residual. Para ella, residuo era basura. Para los árbitros, residual es una manera de pitar lo que les de la gana en plan: lo de Remiro-Bellingham, no; lo de Musso, sí. Y a ver quién les tose.

Ah. Voy leyendo con regocijo que son muchos los que secundan mi teoría de que urge acabar con el tiempo ese de revisión, esa cosa donde una señora o señorita pone su dulce voz y nos cuenta por qué pitaron eso o aquello. O nada. Les suena a tomadura de pelo incluso a plumas ilustres, y piden su supresión. Bienvenidos: a mí me lo pareció el primer día.

Cuando la cosa acabó y, camino de la piltra, leí la cachondada de que Real Sociedad y Atleti están clasificados para la Supercopa árabe, pero no matemáticamente Barça y Madrid. Y ahí fue cuando me vine arriba del todo. Tanto que me dormí a las siete de la mañana de la emoción, pues fui y pensé.... ¡el Madrid puede y debe torpedear la Supercopa!

Para los árbitros, residual es una manera de pitar lo que les de la gana en plan: lo de Remiro-Bellingham, no; lo de Musso, sí. Y a ver quién les tose

¡Sí, sí, mil veces sí! Debe acabar tercero, por debajo del Villarreal, y que los jeques se encuentren en enero con Louzán, Soto, Uribes, la peña amigos de Negreira, media docena de árbitros y estas semifinales: Barça-Atleti, campeón de Liga vs finalista de Copa, y Real Sociedad-Villarreal, campeón de Copa, subcampeón de Liga.

Las reacciones serían tremendas, algunas ciertamente no deseables -amenazas con hacer picadillo media RFEF y tal-, lo que nos obligaría a mandar para allá al ministro Albares y que desparramara su capacidad de negociación y arreglo. El Madrid, a todo esto, en casita, descansando al amor de la lumbre.

No me digan que no sería magnífico. Y, si lo piensan bien, inevitable. Acabar segundo, o sea con plaza supercopera, obliga al Madrid a hacerles la Pascua a Alavés, Espanyol, Oviedo, Sevilla.... Gentes necesitadas que sin duda aullarían con toda la razón: ¿ahora vais a correr? ¿Qué os hemos hecho nosotros?

¡el Madrid puede y debe torpedear la Supercopa!

No habría respuesta sensata, admisible. En esos partidos el Madrid debe sumar entre 0 y 2 puntos para ser coherente con su desempeño/botín ante Girona (1), Getafe (0), Mallorca (0), Osasuna (0) y mismamente Celta (0) De ninguna manera debe convertirse en el responsable de que una de esas aficiones se lleve el disgusto tremendo del descenso porque el Madrid, de pronto, se ha visto en Manchester. Si les pasa algo malo que no sea por culpa del Madrid. Y eso, que haciendo lo que debe y a poco que el Villarreal cumpla, tercero y la Supercopa... ¡Jaaaja!

Fede Valverde

Y he escrito Manchester. A ver si alguien me ayuda. El Madrid goleó y se cepilló al posible campeón de la Premier y el de la Bundesliga sólo le superó cuando se quedó con diez. Sí, año mal parido en despachos, vestuario, todo. Pero porro, ¿eh? Perfecta sólo la labor arbitral en los momentos cumbre. Claro que el porro es universal. PSG, 1 - Lyon, 2. Gol y asistencia de Endrick. El Madrid, más que entrenador, necesita una bruja.

 

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Y ahora, ¿qué hacemos?

Arbeloa ha sabido mentalizar individualmente a los jugadores, pero colectivamente no hemos hecho bien los deberes en bastantes partidos (en otros muchos si), y quizás el técnico salmantino no esté todavía a la altura necesaria para dirigir la próxima temporada.

La primera premisa es que la directiva debe dejar que el entrenador trabaje. Debe preservar su poder. La apuesta por Xabi era correcta y, aunque el tolosarra se equivocó en varias cosas, la directiva no dejó que hiciera su trabajo y no apostó realmente por él. Le dejaron solo y no defendieron ante los jugadores que la apuesta del club era el entrenador. Espero que el próximo técnico no se encuentre con eso y que, sea quien sea, esté trabajando cuanto antes en las altas y bajas y que, en la medida de lo posible, se le haga caso.

Por otro lado, hay que analizar bien toda la temporada, y ver con qué jugadores te quedas y cuáles has de vender. Rüdiger, Militao y Mendy han demostrado que, por más lesiones que tengan, cuando están disponibles rinden a un nivel altísimo, y creo que no es el mismo caso en todos los jugadores de la plantilla.

¿Tenemos los jugadores necesarios? ¿Combinan bien los que tenemos para jugar? ¿Tenemos exceso en alguna posición y déficit en otras?

Yo creo que decir que hay que la posibilidad de traer a Nico Paz y Víctor Muñoz, cuando ya tienes a Brahim, Güler, Bellingham, Valverde y Mastantuono para jugar en esas demarcaciones, es irreal. Tienes que hacer ventas, porque además ninguno de los nombrados es el jugador de toque que necesitas en el mediocampo, zona para la que también debes fichar. Güler ha demostrado que está capacitado para llegar a ser un gran centrocampista, con carácter. No se arruga y pide el balón, que maneja con virtuosismo. Jude también la aguanta en partidos difíciles. Trent tiene mucha clase en los pases, pero no siempre, y defiende de pena. Necesita a Valverde en la derecha constantemente, apoyando.

Valverde: tres en uno

Yo no vendería a un chico de 18 años como Matantuono, ni a Thiago Pitarch. Les iría dando minutos y, si no se los garantizo, los cedería. Pero no podemos permitirnos  el vender talentos así y que luego exploten en otro equipo.

Hay que plantearse la vuelta de Endrick, qué hacer con Gonzalo y lo más importante: ¿son compatibles realmente Vinicius y Mbappé? Yo creo que no. Bajo mi punto de vista, seríamos mejor equipo con uno de los dos y con Haaland. A mí me encantan los dos, pero creo que no podemos sostener al equipo con ambos. Así que conviene analizar qué merece la pena de cada uno y a quién vender.

Si te quedas con Mbappé, tienes que organizarte con vistas a que este jugador maximice su número de goles. Esto no es algo intrínsecamente negativo: cuando teníamos a CR7, todo el equipo jugaba para que él hiciera el máximo número de disparos a puerta. Es lo más sensato teniendo a alguien así. Si cuentas con Kylian en el equipo, debes hacer lo mismo, y no obsesionarte con que se mate en labores defensivas. Es un jugador que, sin tener el día ni estar fino, te mete goles por su calidad.

Decir que el PSG no ganaba por su culpa es muy simplista. El PSG se metió en una final de Champions. En el último año de Kylian, primero de Luis Enrique como entrenador, hicieron seis postes contra el Dortmund. Merecieron meterse también en la final de Wembley, y quién sabe si no la hubieran ganado. Se lo hubieran puesto mucho más difícil al Madrid, eso seguro.

Las notas del Real Madrid - Atlético de Madrid

Vinicius es un gran jugador, y no necesitas adaptar el equipo a él, pero debes tener en cuenta el pack completo del futbolista. Cuando aporta, es uno de los mejores del mundo, no así cuando no tiene su día. Si le unes que a la mínima está pendiente de protestar, buscarle tres pies al gato, o montar un pollo como el que montó a Xabi, tienes un potencial problema. Lo he defendido siempre, creo que ha sido muy maltratado en todos los campos,y el equipo no ha hecho lo suficiente por defenderle en ese contexto hostil. Sin embargo, el modo en que se comportó con Xabi el día del clásico, pese a no merecer ser cambiado, es imperdonable. A partir de ahí empezó la cuesta abajo del equipo. Rivales y aficiones saben cómo sacarlo del partido. También es cierto que su explosividad y resolución nacen de ese temperamento.

Yo me quedaría con Kylian y vendería a Vinícius. Obcecarse por tener a los dos es un error. Y trataría de fichar a Haaland. Operaciones ambas difíciles, pero deseables a mi juicio.

Vendería o daría de baja a Carvajal, Alaba, Camavinga, Ceballos y Fran García. Cedería a Mastantuono y Gonzalo, y traería a Endrick seguro. Ficharía dos centrocampistas de toque, otro central, un lateral derecho y otro izquierdo. Todos contrastados, no gente joven sin probar. La Directiva debe cambiar, asumir que el fútbol manda, y tomar decisiones acordes. Estos dos años son un síntoma ya, y hay que adaptarse para volver más fuertes que nunca.

 

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