Arbitró el mauritano Dahane Beida. En el VAR estuvo el croata Ivan Bebek.
Considerado uno de los mejores trencillas africanos nos podemos hacer una idea del nivel actual en aquel continente. No gustó en determinados momentos con su librillo en el que las zancadillas no existen y la ley de la ventaja es una pose. Ni Mateu dejaba de pitar algunas faltas tan claras.
Por lo demás, fue un encuentro de guante blanco sin entradas fuertes y peligrosas que se completó sin amonestados.
Beida, DISCRETO.
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-Courtois: NOTABLE. Muy bien en las escasas ocasiones en que fue exigido.
-Trent: APROBADO. Aún no está en su mejor forma ni acoplado al equipo, pero dejó grandes destellos.
-Fran García: APROBADO. Con sus limitaciones, se faja, marca y participa con acierto.
-Rüdiger: APROBADO. Se le ve aún en el proceso de recuperar la forma tras su lesión, como es normal.
-Huijsen: NOTABLE. Sacando el balón cometió algún fallo más de lo habitual, pero se mostró inexpugnable en defensa. El balón pasa continuamente por él.
-Tchouaméni: APROBADO. La brillantez de Huijsen le hace intervenir menos en la creación del juego, pero sigue sólido.
-Valverde: NOTABLE. Gol, brega constante y buenos movimientos de balón.
-Bellingham: NOTABLE. He carries the world upon his shoulder, pero se lo va a operar ya. Antes, dejará un Mundial estupendo si sigue como hoy.
-Güler: NOTABLE. Da mucha fluidez al juego, sobre todo cuando juega junto a Jude. Parecen los dos interiores innegociables en el esquema de Xabi.
-Gonzalo: SOBRESALIENTE. Esto va muy en serio. Se deja la piel corriendo, presiona como un demonio, juega como los ángeles y muestra una lucidez inusitada de cara al gol, aunque sea en el último minuto y después de hacer todo esto.
-Vinícius: SOBRESALIENTE. El haterismo tendrá que esconderse muy en lo profundo después de su exhibición. Golazo y asistencia de espaldas a Valverde que haría palidecer a Guti.
-Rodrygo, Modric, Jacobo, Brahim: APROBADOS TODOS en minutos desprovistos de verdadero interés.
-Xabi Alonso: NOTABLE. Esto pinta muy bien. El equipo tiene dinamismo y solidaridad. Juega a uno/dos toques en cuanto recupera. Verticalidad e inteligencia.
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Buscaba el Madrid su pase a octavos contra el RB Salzburgo y lo logró, como primero de grupo, merced a un encuentro trufado de buenas sensaciones, estimulante y esperanzador. Si en tan solo tres partidos Xabi le ha cambiado la cara al equipo, ilusiona imaginar lo que podrá hacer con tiempo y la plantilla al completo.
El tolosarra dispuso una formación con tres centrales: Huijsen, Tchouaméni y Rüdiger, con Trent y Fran García en las bandas. En el medio: Jude, Fede y Güler. Arriba: Vini y Gonzalo.
Los blancos, hoy de oscuro, comenzaron presionando arriba y mostrándose solidarios. Poco antes del minuto 20, gozaron de dos ocasiones claras, sobre todo la primera de ellas, de Vinícius, que se plantó solo frente al meta rival, pero no logró superarlo.
El cambio de juego y actitud era evidente, hacía tiempo que el Madrid no salía tan alto a presionar y a morder al rival. Huijsen estaba ofreciendo otra buena actuación mientras Güler manejaba el timón.
En el 28' otra jugada de tiralíneas iniciada por Arda y continuada de tacón por Gonzalo. Vini no pudo culminar. El Salzburgo respondió con una acción que envió a córner Fran.
Acto seguido, pausa para hidratación. Para hidratación por dentro, porque por fuera estaban bien hidratados a causa de la lluvia. La temperatura apenas superaba los 20º. Ya puestos, podrían haberse tomado un vermut con unas gildas.
Quizá debido a que el agua pesa, después de la pausa para hidratación el Madrid se dispuso en bloque bajo y el Salzburgo tuvo ocasión de manejar la pelota un rato. Lo cual no significó que los de Xabi dejasen de disfrutar de ocasiones.
El cambio de juego y actitud era evidente, hacía tiempo que el Madrid no salía tan alto a presionar y a morder al rival
En el minuto 37, Fran García gozó de una oportunidad de gol (en la portería rival), sin embargo, quizá por la falta de costumbre, o bien por lo forzado que llegó, pareció despejar en lugar de rematar.
Tres minutos después, Bellingham rasgó el partido con una asistencia estratosférica de 50 metros a Vini. El siete controló, recortó y la cruzó con la izquierda. 0-1.
Antes del descanso, Courtois atrapó un disparo del Salzburgo tras pérdida de un Güler que había firmado un gran primer tiempo.
Pero el Madrid no quería irse a la caseta solo con 0-1, y el siete de Vini por un momento transmutó en catorce para asistir a lo Guti en Riazor para que Fede clavase el segundo. Bonito homenaje a José María Gutiérrez. Y además, de madrugada.
¡Este Madrid es divertido!
La segunda mitad comenzó con más posesión para el RB Salzburgo. Los austriacos pudieron acortar distancias en los primeros minutos, pero Courtois intervino con una de esas manos que recuerdan a la final de la Catorce. Poco después, un error en la salida de Jude propició una nueva oportunidad para los energéticos.
Fede contestó con un Valverdazo, pero el obús con la izquierda no cogió puerta.
Poco antes del minuto 60, susto. Rüdiger forzó en ataque y tuvo que ser atendido. Xabi Alonso habló con él, y el berlinés continuó sobre el césped. Aunque sería sustituido poco después.
Como es lógico, el Madrid ya no presionaba tanto. Con dos goles de ventaja, a las alturas de pos o pretemporada que se encuentra e inmerso en un torneo con las características de este Mundial, no tenía sentido.
El partido era entretenido. Bellingham incluso tuvo tiempo de salvar in extremis un gol del Salzburgo que iba fuera.
En el 84', Gonzalo tuvo premio a su tesón y su calidad. Luchó un balón que parecía franco para el defensa, se apropió de él y se marchó pletórico de fe contra la meta rival para depositarlo tranquilamente en la red. 0-3 y el primer puesto asegurado.
Partido muy ilusionante de los de Xabi Alonso. Espera la Juve el martes a las 21. A buen seguro que este nuevo Madrid irá a por ella con ganas.
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Cuatro años después de su primera participación y de conquistar su primer título, el Real Madrid regresó a Caracas. El equipo blanco de nuevo fue invitado a una competición que aquel año integraron junto a ellos el Vasco da Gama, la Roma y el FC Porto. El torneo se celebró durante el mes de julio en la capital venezolana y los madridistas llegaron tras haberse proclamado recientemente campeones de Europa ante el Stade de Reims en París.
El 28 de junio, la expedición se subió a un avión de Iberia de nombre ‘Santa María’. El jefe de la delegación madridista era el vicepresidente Benito Pico. También viajaron el directivo, Emilio Villa; el gerente, Antonio Calderón; el técnico, Pepe Villalonga; el masajista, Manuel Benedicto; el encargado de material, Ramón Fernández y un total de 19 jugadores: Marquitos, Joseíto, Lesmes, Atienza, Rial, Zárraga, Olsen, Oliva, Becerril, Casado, Sutter, Gento, Manolín, Muñoz, Di Stéfano, Marsal, Juanito Alonso, Juanito González y Luis Molowny. Una de las bajas fue Pérez Payá, mientras que las grandes sorpresas que se subieron al avión fueron los jóvenes Casado y Sutter. El presidente blanco, Santiago Bernabéu, acudió a despedir a todos al aeropuerto de Barajas, ya que se quedó en la capital porque “hay que descansar un poco”.
Di Stéfano fue uno de los que habló al aterrizar: “Nuestro equipo pasa un gran momento, Y pese a los 46 partidos jugados esta temporada haremos un gran papel”. Preguntado sobre cuál sería el mayor adversario, contestó: “Todos son peligrosos”. También ante las preguntas de la prensa, Benito Pico y Antonio Calderón dijeron que “hemos hecho un buen viaje y traemos un gran espíritu”. Por último, el técnico Villalonga indicó que el viaje no parecía haber “cansado a los muchachos”. En Caracas fueron recibidos por varios centenares de españoles, al frente de los cuales estaba la folclórica Antoñita Moreno, que se encontraba de gira por allí y ofreció un ramo de flores al capitán Miguel Muñoz. Volvieron a alojarse en El Pinar, de gratos recuerdos tras lo vivido cuatro años antes y que regentaba como gerente el español Eduardo Ariza. Además, el 30 de junio el Real Madrid fue recibido por el embajador en Caracas, Manuel Valdés Larrañaga, gran aficionado al fútbol, antiguo extremo derecho del Atlético de Madrid y expresidente de la Real Federación Española de Fútbol durante dos años
El debut de los blancos en el torneo quedó fijado para el día 1 de julio contra Vasco da Gama. Los brasileños eran un equipo peligroso y con calidad que contaban con una gran figura en sus filas: Vavá. El Real Madrid otra vez era el equipo con más tirón y que registraba llenos en cada uno de sus partidos en el estadio Universitario
El duelo resultó una magnífica exhibición de juego del Real Madrid, que remontó el gol inicial de Laerte. Después marcaron Joseíto, Marsal y Rial, antes de que Vavá recortase distancias a cinco minutos del descanso. En la segunda parte, Di Stéfano apareció para lograr un doblete y el 5-2 definitivo. La prensa y los espectadores, tras contemplar el gran estado de forma de los blancos, lo daban ya como futuro campeón. El titular, a ocho columnas, de El Universal decía: “Real Madrid dictó cátedra frente al Vasco de Gama”. Di Stéfano también recibió una gran cantidad de elogios. En el mismo medio se pudo leer que “Di Stéfano, no solo en su acción individual, elegante, dinámica, esplendorosa, sin descansos, sino lo que es más valioso, con la elevadísima calidad futbolística que ha logrado imprimir al equipo del Real Madrid”. Mientras que Últimas Noticias personalizó el triunfo español en ‘La Saeta Rubia’: “Fue el ángel”.
En la segunda jornada, el 5 de julio, los merengues se vieron las caras con la Roma del campeón del mundo charrúa Ghiggia, el húngaro Nyers y el italobrasileño Da Costa. Con otro lleno absoluto, el Real Madrid ganó por 2-1 gracias a las dianas de Rial y Giuliano en propia puerta. El cuadro blanco realizó “un juego reposado que se impuso al entusiasmo” romano, según publicó Marca. Los giallorossi fueron un digno rival y el Real Madrid necesitó de todos sus efectivos y de un Di Stéfano majestuoso e incansable para vencer a los italianos. Una de las claves fue que el porteño tuvo que jugar algo retrasado para contrarrestar la ofensiva italiana ante una defensa blanca algo floja.
Para cerrar la primera vuelta, el último contrincante fue el Porto, en un duelo para el que se agotaron los billetes y que contó en el palco con la presencia del presidente del país. El Real Madrid venció con idéntico resultado a los portugueses que a la Roma. Un 2-1 con otra remontada tras marcar primero Gaburu y, a continuación, Rial y luego Joseíto. El choque no fue sencillo para los madridistas, como explicó el diario local La Esfera que apuntó que el Madrid “dio sensación de gran equipo, pero no fue, sin embargo, el de aquella noche del Vasco de Gama, y su pieza motor, Alfredo di Stéfano, a pesar de varias jugadas de gran esplendor, continuó empeñado en hacer desplazamientos por el centro, en lugar de utilizar a los veloces punteros Joseíto y Gento”.
Los merengues finalizaron invictos la primera vuelta del torneo con un 6 de 6. La opinión generalizada es que su victoria iba a ser un paseo también en la segunda parte de la competición, y eso provocó seguramente una relajación por la que se llevaron algún susto. La organización, temerosa de que la ventaja de los blancos restara interés al torneo con el paso de los días, decidió modificar el calendario de los partidos en la búsqueda de una mayor emoción.
Así, en la cuarta jornada el día 12 de julio, el Real Madrid se enfrentó a la Roma, que les infligió la primera derrota en este torneo contando también la edición de 1952. Una baja importante fue la del cancerbero Juanito Alonso por fiebre y por un esguince de tobillo, lo que obligó al debut de Juanito González, que también se resintió de una lesión pasada y finalizó el choque tras un gran esfuerzo. Al cabo de los primeros 20 minutos, el italiano Lojodice consiguió un doblete para poner en ventaja a la Roma. En la segunda mitad de penalti recortó distancias Molowny, pero los madridistas no llegaron a empatar pese a una última ocasión clara de Joseíto. La atmósfera final del encuentro fue poco edificante, el árbitro Jackson flaqueó y se produjeron importantes disputas y una riña general con grandes protestas y duras entradas de los italianos. En la prensa, Marca achacó la derrota a la mala suerte, después de una segunda mitad en la que los blancos dominaron intensamente. Por su parte, en La Esfera —medio venezolano— se esgrimió que los “italianos dominaron a placer e hicieron gala de sus virtudes cuando se vieron favorecidos por el descontrol entre la defensa y la media madrileña. Los romanos jugaron con técnica y brillo ante un Madrid que puso entusiasmo y vigor”.
La derrota puso en alerta a toda la plantilla blanca antes de un choque vital contra el Porto en la quinta jornada. El 15 de julio ante los portugueses el cuadro blanco se rearmó y sumó una victoria fundamental. Antes del encuentro, la gran duda seguía en la portería. Alonso tenía anginas y González no mejoraba de sus problemas. Se pensó en reclutar al portero venezolano Miguel Sanabria, apodado ‘El pez volador’, que había jugado en 1952 en la selección de Caracas. Sin embargo, el portero vasco Juanito Alonso se vio con fuerzas para ponerse bajo el marco y así se lo pidió al entrenador Villalonga. El dominio del juego fue merengue y los portugueses solo podían pararlo a través de reiteradas patadas. Al intermedio se llegó con empate a uno tras los goles de Rial y Hernani. En el descanso se quedó en la caseta di Stéfano, que sufrió un duro y pegajoso marcaje, y entró Olsen. Luego, también Rial fue uno de los cambios castigado en el plano físico. Marsal hizo el gol del triunfo tras un fortísimo disparo y los blancos encarrilaban así su victoria final en el torneo a falta de la última jornada. También fue una contienda con nervios, tensión y varias tanganas entre los jugadores que no logró atajar el argentino Lires López. En el periódico La Esfera se elogió la actuación madridista con “algunos momentos, guiados por Alfredo di Stéfano, en los que ofrecieron una rica exhibición”.
La última jornada frente al Vasco da Gama tuvo carácter de final, que es lo que pretendía la organización. Los dos equipos se jugaban el título, aunque el Real Madrid llevaba ventaja puesto que le valía el empate e incluso perder por menos de tres goles gracias al 5-2 logrado en el estreno del torneo. En la previa del encuentro Marca habló con varios protagonistas del equipo blanco. Benito Pico, por ejemplo, confiaba “en regresar a Madrid con el título de campeones. Estamos contentísimos. Después de la dura campaña que hemos realizado, no se puede pedir más a los jugadores”. Mientras que el capitán Miguel Muñoz declaró que “todos los equipos están confabulados para darnos batalla”. Por último, también habló el técnico Villalonga: “Tenemos la esperanza de ganar otra vez al Vasco da Gama en el último partido que nos queda por jugar para ser campeones”. El sentir general era de alegría y optimismo de cara al encuentro contra los brasileños.
El 19 de julio en el estadio Universitario el Real Madrid conquistó otra Pequeña Copa del Mundo de Clubes tras empatar con el Vasco da Gama. En la primera parte de claro dominio blanco no hubo goles. En la segunda mitad, los brasileños que debían golear para lograr el título, presionaron más y se lanzaron al ataque. Así se pusieron por delante en el marcador con un gol de Djair, pero Rial empató apenas ocho minutos después. De nuevo el de Pergamino anotó el 2-1 para el Real Madrid y el delantero Astolfo igualó en la siguiente jugada. La defensa merengue se pertrechó atrás y con un gran Marquitos supo sostener el empate.
En la prensa venezolana se consideró justo vencedor al Real Madrid. En El Nacional el periodista José Marunell escribió que “el Real Madrid conquistó anoche, legítimamente, sin la antipatía del coeficiente, con limpia ventaja de dos puntos, la Copa República de Venezuela. El Madrid se permitió el lujo de administrar sabiamente la renta con que comenzó el juego, dejar venir al rival y establecer sobre el terreno el sistema adecuado que en modo alguno fue íntegramente defensivo”. En La Esfera se elogió a las estrellas blancas: “Di Stéfano (la vértebra del once madrileño) llenó la cancha y el pibe Rial rubricó admirablemente servicios de Gento, para conquistar los goles”. Por último, en El Universal se comentó que “los dos cuadros saben jugar al fútbol y devolver al público en emociones y clase de buen fútbol lo que pagan en taquilla. Marsal y Gento fueron incansables trabajadores en la delantera hispana, que contó siempre con el coordinador Di Stéfano”.
Antes de regresar a la capital, merengues y brasileños concertaron un amistoso al día siguiente. Fue un partido en el que Vasco da Gama se reforzó con varios jugadores locales y el Real Madrid dio la oportunidad al portero venezolano González de jugar 65 minutos. También en los blancos se aprovechó para dar minutos a los menos habituales, como Becerril, Manolín, Sutter y Casado. Al descanso el conjunto merengue recibió los trofeos conquistados y dio una vuelta de honor al campo entre una clamorosa ovación. El duelo se lo llevó el equipo carioca con una victoria por 2-0. Alfredo di Stéfano fue declarado mejor jugador de la competición y en la prensa se especulaba con un ofertón de la Roma por sus servicios.
El vuelo de vuelta a Madrid lo tomó la expedición blanca el sábado día 21 de julio. A las nueve de la mañana despegó el ‘Santa Clara’ de Iberia con destino la capital española. La recepción en Barajas a los campeones fue muy parecida a la de 1952. Miles de hinchas esperaron algo más de lo debido por un retraso del vuelo a los jugadores en las inmediaciones de la pista de aterrizaje. Allí se escucharon gritos y cánticos de ¡Hala Madrid!, ¡Madrid, campeón! Y ¡Ra, ra, ra… el Madrid ganará! Uno de los que esperaba la vuelta era el presidente Bernabéu, que se acercó a Barajas para abrazar a sus chicos. El almanseño habló para Marca: “Infinitamente contento, porque veo a la gente que está aquí igual de contenta. ¿Quiere usted una prueba de la resonancia que ha alcanzado el triunfo de mis muchachos? Pues vea esto (saca del bolsillo un puñado de papeles). Son cartas y telegramas de felicitación que estamos recibiendo de todas las regiones españolas”. Respecto a los beneficios, aclaró que el club había conseguido “exactamente 2.826.000 pesetas” y que como prima “a cada jugador, incluidos los suplentes, les hemos abonado nueve mil duros”. Después de pisar suelo español también Muñoz y Di Stéfano tuvieron palabras para el medio deportivo. El capitán reconoció que “el Vasco da Gama ha sido el adversario más poderoso que hemos encontrado”. La Saeta Rubia quedó muy sorprendido de toda la gente que les esperaba en el aeropuerto: “No pude imaginar que el recibimiento alcanzara estas dimensiones de afecto”.
A continuación, toda la comitiva con los jugadores y directivos fue escoltada, camino de la ciudad, por centenares de coches y motos con banderas y pancartas que seguían al autobús merengue cuyo destino era el Frontón Fiesta Alegre. Allí se exhibieron todos los trofeos conquistados, hubo discursos y una gran cantidad de vítores para los futbolistas. Bernabéu cogió el micrófono para reivindicar el triunfo: “Este trofeo que tengo entre mis manos demuestra que no ha sido una aventura el viaje a Caracas”. Después le siguieron Villalonga, Muñoz y el resto de jugadores que tuvieron frases de agradecimiento a la afición, los socios y todos los seguidores allí presentes. La más calurosa y prolongada ovación se la llevó Alfredo di Stéfano. Al terminar la fiesta, y con la multitud marchándose a casa, desde el club quisieron zanjar los rumores sobre la cesión de Joseíto al Milán o la posible marcha de di Stéfano a la Roma asegurando que “los jugadores del Real Madrid no se ponen en venta”.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
La alegría rojiblanca por derrotar al Seattle dura exactamente las horas que tarda el Botafogo en atrincherarse frente al PSG, logrando los tres puntos contra todo pronóstico, y echando virtualmente fuera al Atlético de Madrid. Resulta impresionante la creatividad sin límites que tiene el destino a la hora de provocar sus fracasos. Este año hemos visto varios ejemplos hors catégorie: del doble toque de Julián Álvarez han pasado a un triple empate con los campeones de Europa y Latinoamérica, cruelmente insuficiente para continuar en el torneo. Se tratará probablemente del único club del campeonato eliminado con seis puntos en su casillero.
Llegados a este punto, uno no sabe ya ni qué decir. Hay quien a menudo recurre a las sentencias bíblicas acerca del sufrimiento y la pobreza de espíritu para establecer alegorías presuntamente ocurrentes entre los colchoneros y los primeros cristianos. No puedo estar de acuerdo. En el Evangelio, los sufridos eran bienaventurados, pero yo conozco toda una generación de atléticos que —ellos, en el fondo, son dolorosamente conscientes— jamás van a heredar tierra alguna.
De la misma manera que la vida es aquello que te sucede mientras te dedicas a hacer planes, mi sábado es la jornada de tránsito intermedia entre un concierto de Rigoberta Bandini y un partido de Sergio Ramos: dos madrugadas gloriosas, cada una a su modo. Ateniéndonos a lo puramente superficial, existe un hilo madridista que une a la Ribó con el Faraón de Camas, pero, a mi juicio, detenerse en algo así constituye algo demasiado burdo y forzado. Sobre todo, teniendo en cuenta que comparten un vínculo mayor —diría incluso que espiritual, si el término no estuviese pervertido—.
Si Rigoberta eclosionó con un ditirambo sobre la maternidad, el hijo de la Paqui construyó su mito en el Madrid abrazando un rol paternal: autoritario pero amable con los suyos, terrible y odioso para los adversarios. Insolente y poderoso, con el paso del tiempo aprendió a dosificar su ímpetu y aprovechar, además de sus arrebatos, también su calidad. La cual conviene subrayar: su trato de la pelota y su jerarquía se hallaban incluso por encima de su furia; así como las actuaciones de Paula encierran una meticulosidad que se puede apreciar más allá del halo aparentemente frívolo de su performance. Por supuesto, las aficiones respectivas adoran a ambos, con la dificultad añadida que esto tiene en el caso del madridismo. Al fin y al cabo, los fans de la Bandini se beben las letras en las que muestra su intimidad, mientras que, para algunos merengues, el abrirse en canal de modo tremendista, como hacía Sergio, suele dejar un poso de incomodidad.
Sin embargo, y a pesar de todo este esfuerzo voluntarista, no me veo capaz de atribuirle a Ramos una canción concreta de Rigoberta. No, su banda sonora va por otros derroteros. Sin duda hay arte y majestad, pero de otra forma.
Me siento ante el televisor convencido de la necesidad de darle tiempo al proyecto de Xabi Alonso y a los siete minutos, tras la roja a Asencio, ya estoy temiendo una destitución como consecuencia de una eliminación temprana. Luego vienen los goles, que me devuelven cierta confianza en un Bellingham cuyo crédito estaba mermando mes a mes, y que me hacen consolidar el apodo de José María Gutiérrez, Güler, con el que me afanaré en bautizar a mi ojito derecho de la plantilla. Tras el tercero, directamente salgo al balcón, retador, dispuesto a encararme con cualquier vecino que se atreva a manifestarse como enemigo. Con el Madrid nunca puedo ser un adulto.
La crónica de la muerte anunciada del Aleti me pilla con todas las metáforas y chistes agotados en mis anotaciones previas sobre ellos. Hasta para eso son insoportables. De modo que, medio obligado por las circunstancias, elijo el Inter de Miami-Palmeiras, resignado a escuchar un nuevo torrente de adulaciones hacia Messi, quien juega de local en la cabina de los locutores aún más que en el estadio.
Contra todo presagio, el encuentro se me hace más ameno de lo esperado. Supone el canto del cisne de esa clase de partidos tan propios de las primeras fases de un campeonato: divertidos para el espectador imparcial, ligeros, acaso un punto frívolos. Uno puede elegir apoyar a un contendiente u otro en virtud de razones tan peregrinas como el color de la camiseta o que uno de los delanteros te parezca simpático —o lo contrario—. Tras un breve instante de indecisión, me decanto por el Palmeiras como premio a la pintoresca estampa de su hinchada en Times Square del otro día: una impresionante marea verde que supuso el enésimo corte de mangas a esos críticos del Mundial que cada vez hablan más bajo, aplastados por la evidencia. El fútbol me devuelve mi generosidad con una semirremontada de dos goles que acaba mandando al Inter al matadero del PSG.
Si el empate del debut del conjunto xeneize provocó el hacerme cruces con las barbaridades que puede llegar a proferir un ser humano, qué decir de lo que se escucha tras la culminación de la eliminación argentina frente a unos semiprofesionales neozelandeses. Prometo que no soy puritano ni mojigato, pero semejantes blasfemias aplanarían al mismísimo John Wayne. Jamás el nombre de un equipo se correspondió menos con su contexto: lo que sale de la boca de los aficionados no resulta en absoluto admisible para un júnior. Si el chiste les parece imperdonable, es sólo porque no oyeron las maldiciones que lo suscitaron.
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Entregas anteriores:
1.- Dietario millennial de un Mundial de Clubes (I)
A las 3 de la madrugada, el Madrid se juega el pase a octavos del Mundial de Clubes frente al RB Salzburgo.
Los amigos de fcQuiz han preparado unas preguntas para medir cuánto sabes de la singladura madridista en el torneo. ¿Quieres ponerte a prueba?
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El Real Madrid ha dominado la liga Endesa como ha querido, tras incontables jornadas imbatido y unos playoffs casi inmaculados. Culmina así una temporada que comenzó incierta y continúo con altibajos causados por las muchas lesiones y las adaptaciones de los nuevos fichados. Sin embargo, los últimos dos meses del equipo han sido excelentes, si bien hubo de pagar en la Euroliga el precio de tropiezos absurdos con una eliminatoria más propia de una semifinal ante el Olympiacos.
Quizás lo más sorprendente de este último tramo ha sido la excepcional forma de Tavares, rápido y resistente, que ha soldado la defensa madridista hasta hacerla impenetrable. También, en los dos últimos encuentros, ha resurgido Bruno Fernando para ofrecer un dúo interior aplastante.
Así se reforzó aún más el grupo que se había deshecho con contundencia de un Unicaja que acababa de liquidar al Barça.
La enorme prestación de los jugadores grandes, incluido el batallador Garuba y los puntos conseguidos por Mario Hezonja, hicieron inútiles los esfuerzos del Valencia por dominar el partido a la carrera y desde el triple. No estuvieron afortunados, pero también la defensa que planteó Chus Mateo fue exquisita, ajustada al momento preciso. La necesaria para agotar a Badio y a Montero, las fuentes de juego e inspiración del equipo de Pedro Martínez.
El Real Madrid ha dominado la liga Endesa como ha querido, tras incontables jornadas imbatido y unos playoffs casi inmaculados
Aquí tuvieron mucho que ver el dúo Campazzo y Feliz, está fructífera pareja de nuevo cuño en la que el grupo ha encontrado la seguridad y el banquillo sus certezas
Y ya se sabe que si funcionan los grandes y los bajitos colaboran con creatividad y acierto, el partido está en el bolsillo. El axioma es tan viejo como que si un equipo domina la zona de forma clara acabará aplastando al oponente al final del encuentro.
Y esto es lo que sucedió ayer con el Valencia maniatado para el triple y frenado en sus carreras.
Lo más relevante de este nuevo Real Madrid de Chus Mateo es que el entrenador ha ido tomando el pulso al equipo conforme avanzaba la temporada y que los jugadores se han ido encontrando a sí mismos en estas últimas semanas. Mario Hezonja se afianzó en su regularidad, ¡por fin!, mientras Garuba firmaba unas eliminatorias sobresalientes por combativas y la oportunidad de sus apariciones. También Musa, imagino que mejorado de sus problemas de tobillo, volvió a ser el anotador sutil y productivo que conocimos. En resumen, el equipo necesitó meses de cimentación para que al final el edificio apareciera lustroso, sin apenas rendijas. Lástima que la travesía haya sido tan larga y la suerte tan adversa. Si no estaríamos hablando, probablemente, de una temporada más fructífera de lo que ha sido, porque el Real Madrid ha ganado uno de los dos títulos importantes: el que asegura un aprobado en el curso, y que, cuando se consigue con brillantez la calificación ha de acercarse al notable.
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Buenos días, amigos. ¡Campeones! El Real Madrid revalidó anoche su título liguero tras vencer al Valencia Basket por 70-81. Los de Chus Mateo se mostraron intratables y no dieron opción al conjunto de Pedro Martínez. Los blancos firmaron un 3-0 en la final y se alzaron con su liga número 38.
Al final del primer cuarto, el marcador reflejaba un 19-23. El Madrid comenzó mejor, respondiendo al arranque del Valencia, que reaccionó y logró llegar al descanso un punto por encima, 40-39. Los principales lastres de los de Chus eran las pérdidas de balón y el rebote defensivo.
El tercer cuarto resultó decisivo. Los blancos endosaron un parcial de 0-15 que liquidó a un Valencia que seguía fallando triples, acumulando pérdidas y sufriendo tapones. Los locales experimentaron un amago de reacción, pero sin entidad como para poner en aprietos al Madrid.
Campazzo fue elegido MVP y los blancos culminan un final de campeonato con 30 victorias en los últimos 31 partidos, lo cual sirve para que Llull alce un nuevo trofeo. Y van nueve como este. Amén de un buen puñado más —29 en total— entre Euroligas, Copas del Rey, Intercontinentales, Supercopas… Un equipo de campeonato.
Como recuerda Carlos Sánchez de Blas en X, durante los últimos 13 años el Real Madrid de baloncesto ha logrado 57 torneos oficiales. A saber:
El Real Madrid de baloncesto durante los últimos 13 años 🏀:
57 torneos oficiales
43 finales
32 de 41 finales posibles Liga/Copa/Euroliga
28 títulos
8 Ligas
7 Copas del Rey
3 Copas de Europa
7 finales de Euroliga
9 de 13 Final Four
9 Supercopas
1 Intercontinental.— Carlos Sánchez Blas (@blasradio) June 25, 2025
Un equipo de campeonato que sin embargo ha firmado una campaña con luces y sombras, y los rumores de relevos en el banquillo y en los despachos son continuos.
Las portadas madrileñas también destacan, arriba y en tamaño menor, el encuentro de los chicos del fútbol frente al RB Salzburgo. Para verlo tendréis que madrugar mucho o bien no acostaros, pues comienza a las tres de la madrugada, hora peninsular.
Mbappé aún anda convaleciente y con un empate el Madrid se planta en octavos. Jugar a quedar segundo para lograr un cruce menos complicado, además de ser peligroso, pues se corre el riesgo de una eliminación, no es ético. Es decir, no es del estilo del Real Madrid, club que no tiene por costumbre incumplir el fair play financiero, ni pagar millones de euros al estamento arbitral, ni recurrir a palancas ficticias, ni recibir ayudas gubernamentales desde el franquismo hasta el sanchismo pasando por el pujolismo, bien sea para evitar quiebras, recibir dinero público a espuertas o para inscribir jugadores inclumpliendo las normas que sí deben respetar los demás.
Sin embargo, en el marco de la clausura del 125º aniversario culé, ese adalid de la moral y las buenas maneras que es Laporta, afirmó que «El Real Madrid tiene el sentimiento del poder y nosotros, el de la libertad». Hemos llegado a un punto en el cual da pereza rebatir falacias evidentes. Jan sabe que habla para un rebaño crédulo poco exigente dispuesto a comulgar con ruedas de molino de varias toneladas.
El Barcelona controla el relato porque manejan mejor la mentira y detentan el poder mediático, ya sea mediante riego —hay pruebas documentales, al igual que de los pagos a Negreira—, ya sea porque los mandamases de los grupos de comunicación, como Mediapro, que manejan el fútbol son avalistas o tienen relaciones societarias con el propio FC Barcelona.
El Barcelona tiene el poder político, es el mascarón de proa de un movimiento supremacista que condiciona el escenario de todo el país. Y lo disfruta desde tiempo ha. De Franco recibió prebendas y como agradecimiento lo condecoró varias veces. No se avergonzaban, presentaron a Cruyff bajo un busto del dictador. En democracia gozaron del villarato, del favor de Negreira, con Pujol fabricó el Dream Team merced al dinero público que recibía de TV3. En la actualidad disfruta del favor del Gobierno, que no duda a la hora de propiciar la prescripción de la compra del estamento arbitral e inscribir lo que sea necesario, aunque no se ajuste a la norma.
El Barcelona ostenta el poder deportivo. Desde Villar y Arminio hasta Cantalejo, Clos y Louzán, pasando por Negreira, por su puesto.
El Madrid lleva años enfrentado al poder establecido. Ya Bernabéu desafió a Franco al fundar la Copa de Europa. Y la guerra contra la corrupción no ha cesado. El club se ha opuesto a Villar, a Tebas, a Ceferin, al CTA podrido…
Aunque quizá nos estemos precipitando y hayamos malinterpretado las palabras de ese presidente ejemplo de virtudes que es Jan Laporta. Tal vez pretendiese decir que el Real Madrid tiene el sentimiento del poder, del poder sobreponerse a cualquier adversidad, de ser capaz de remontar lo irremontable, de firmar una de las mejores épocas del club mientras el Barça disfrutaba del mejor equipo de su historia, estamento arbitral comprado incluido.
Y quizá se refiriese a que ellos tienen el sentimiento de libertad para delinquir con impunidad, para no respetar ninguna norma o regla sin recibir sanción alguna, para reírse de todos en la cara y ser aplaudido por los perjudicados, que prefieren que les estafen a que el Madrid gane en buena lid.
Mundo Deportivo opta por centrarse en el estadio y afirma que para el Gamper podrán acudir 60.000 personas. Deseamos de corazón que las obras salgan bien y les quede un estadio seguro, que es lo principal.
También dedican un recuadrito al Madrid. Según dicen, los de Xabi están «en el alambre». A ver, hay opciones de caer eliminados, las inherentes a participar. Quien no puede estar en el alambre es quien, debido a sus mediocre desempeño durante cuatro años, no se ha clasificado para el Mundial de Clubes.
Pasad un buen día celebrando la 38 de los canastos. ¡Hala Madrid!
“Van dos partidos y dos veces el mismo error; debemos ser un poco más inteligentes”. La frase de Courtois, directa y contundente —aunque luego tratara de matizarla con un “Él lo sabe, no hay problema”—, provocó el respingo del sofá de los aficionados e intuimos que hay algo más espinoso en el señalado Raúl Asencio.
Como se sabe, después de ser la mejor noticia de una temporada sin títulos de tronío hasta la fecha, el canterano no ha comenzado el Mundial de Clubes con el pie derecho, acumulando un penalti y una expulsión en los partidos contra el Al-Hilal y el Pachuca. Motivo suficiente, consideró el portero, para que el toque de atención a su compañero fuera público, algo que ha abierto el debate: ¿las críticas dentro o fuera de la caseta?
Para resolver la cuestión, podemos acudir a lo que sucedió hace 40 años, cuando cinco canteranos fueron llamados a filas por un mito del madridismo ante la evidente necesidad de chispa de su equipo. Se llamaban Manolo, Rafael, Miguel, José Miguel y Emilio. Pero seguramente los conozcan mejor como Sanchís, Martín Vázquez, Pardeza, Míchel y Butragueño, la Quinta del Buitre.
Corría la temporada 83/84, la segunda de Di Stéfano, y los Juanito, Santillana, Camacho y Miguel Ángel se vieron sorprendidos por unos niños con el descaro de la calle y un sorprendente talento que les hacía despreciar el peso de la camiseta con sus jugadas de encaje, su alegría y la polvareda de una auténtica revolución. “El brazo deportivo de la Transición”, como los define Valdano, había tirado la puerta sin permiso, así que de su enganche con los jefes del vestuario dependería su consolidación y éxito. ¿Cómo lo lograron?
La fórmula fue tan sencilla de escribir como difícil de perseverar, sobre todo cuando algunos de los recién llegados cometía algún error de bulto, como ha sido el caso de Asencio. Nadie les tuvo que explicar a los veteranos que el futuro ya estaba ahí, como compañeros de taquilla, así que optaron por protegerlos de manera exigente. Esto es, cuando llegaban las críticas, ellos asumirían la responsabilidad, jamás los enjuiciaban en público. A cambio, eso sí, de exigirles de puertas hacia adentro siempre lo máximo, siempre el límite de sus posibilidades.
Ese pacto entre veteranos y noveles, con los resultados que todos conocemos, indica el camino del que quizá se extravió Courtois y que sería recomendable que siguiera. Aunque parece que no hizo falta recordárselo, pues en una publicación de Asencio reconociendo sus malas acciones, el belga le dejó cuatro corazones blancos, el lenguaje de los nuevos —aunque no por ello mejores— tiempos.
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“Respeta al árbitro, respeta el fútbol”, decía la campaña con tipografía buenista y sonrisas de stock. Qué bonito es todo cuando el mensaje lo redacta un community manager con vocación de monaguillo. Qué enternecedor ver a los jugadores posar con cartelitos de concordia y a los entrenadores clamar en voz alta valores que no se aplican ni en los entrenamientos. La campaña pretendía humanizar al árbitro, dignificarlo, colocarlo por encima del bien y del mal, lejos del barro, del grito y del VAR. En resumen, convertirlo en un semidiós con silbato. Pero el problema, amigos, es que si el árbitro es un dios, el sistema que lo envuelve es un Olimpo de trileros.
Entre los más entusiastas de la campaña, cómo no, estaba el Atlético de Madrid. El club de las pancartas, de los altavoces encendidos, de los muñecos colgados de los puentes y de los silencios calculados. Los del “respeta al árbitro” por la mañana y “atraco escandaloso” por la noche. Esa doble moral tan de casa, tan del Wanda, tan de club que nunca sabe perder pero que cuando gana olvida incluso el reglamento.
Porque si hay algo que define la relación del mejor equipo de Canillejas con el arbitraje es su capacidad de indigestión. El Atlético no pierde, le perjudican. El Atlético no empata, le roban. El Atlético no falla, le fallan. Ahora bien, si le perdonan un penalti, si le conceden un gol en fuera de juego o si le regalan una expulsión injusta al rival, entonces hay silencio, ni una nota, ni un comunicado, ni un “gracias, colegiado”. Nada. El respeto es selectivo. El respeto, para ellos, es lo que se activa cuando el resultado acompaña.
Al At. Madrid le han eliminado del Mundial de Clubes a las primeras de cambio, qué se le va a hacer. Si en el primer partido te meten cuatro, lo normal es que sea muy difícil arreglar el desaguisado en los siguientes encuentros. Llegó a la última jornada teniendo que meter 3 goles como poco al Botafogo brasileño, un equipo serio y con mucha calidad. Pues no pudo ser. Ahora resulta que si un pisotón, que si un fuera de juego y que si la abuela de Simeone fuma. Ellos nunca admiten su culpa, ellos nunca van a decir que “el día del PSG perdimos las opciones”, porque ahí está el problema, acabas el grupo con 6 puntos, como los otros dos, pero… ¡ay!, amigos, resulta que en el primer partido me han metido una morterada en la portería y tengo una diferencia de goles abismal que en un torneo de corta duración es casi determinante… Pues nada, para casa y a ver el resto del mundial en el sofá donde lo mira ese equipo del que usted me habla, no hay otra, muchachos.
Los del “respeta al árbitro” por la mañana y “atraco escandaloso” por la noche. Esa doble moral tan de casa, tan del Wanda, tan de club que nunca sabe perder pero que cuando gana olvida incluso el reglamento
El Real Madrid, en cambio, juega otra liga. Una más incómoda, más valiente y menos populista. El Madrid no se queja de un fuera de juego mal tirado en el minuto 43. Se queja de que durante al menos dos décadas, un club rival pagó a quien estaba en la cúpula del arbitraje Y AÚN NO HA PASADO NADA, que no se olvide. El caso Negreira no es un error puntual. Es una arquitectura criminal. Es corrupción estructural.
Y es ahí donde todo se cae. Porque mientras el Madrid exige transparencia gane o pierda, el resto calla cuando conviene. El Atlético, que fue perjudicado durante años por el tinglado culé y que ha perdido títulos por ello, ahora guarda un silencio cómplice. ¿Por qué? ¿Acaso teme que le salpique? ¿O es que la estrategia pasa por guardar silencio para no señalar al amigo con el que comparte odio al Madrid y negocios con jugadores?
El respeto a los árbitros, si ha de existir, tiene que construirse sobre cimientos transparentes. Como se hace, por ejemplo, en el Mundial de Clubes. Allí los árbitros explican sus decisiones, las comunican en directo a todo el público, y los criterios son homogéneos. Hay errores, claro. Pero no hay oscuridad. No hay esta niebla espesa de designaciones sin justificar, sanciones arbitrales que no existen y favores que se pagan en diferido. Por esa razón ningún árbitro español ha sido designado para dirigir ningún partido desde el terreno de juego, en una decisión de la FIFA que raya la vergüenza nacional más escandalosa.
Aquí, en la Liga, tenemos árbitros que nunca explican por qué tomaron una decisión, jefes de comité que cobraban por informes, y un club que se benefició durante años del sistema y pretende ahora que todo el mundo lo olvide porque “no se puede demostrar”. Como si la ausencia de condena penal borrara la evidencia moral.
Volvamos al caso Negreira. El FC Barcelona pagó más de 8 millones de euros, al menos, al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Lo hizo sin contrato, sin prestación de servicios visible, sin concurso, sin licitación, sin explicación, con facturas que no se las cree ni el de la tienda de la esquina. Lo hizo, además, mientras ese dirigente seguía influyendo en las designaciones arbitrales. Y lo hizo con una periodicidad mensual, como quien paga la luz, Netflix o el silencio. ¿Y cuál ha sido la consecuencia? Cero. Ninguna. Ni una sanción, ni una inhabilitación, ni una explicación oficial. Al contrario: la estrategia institucional es la del avestruz con toga.
el respeto no se mendiga, se gana. Y a día de hoy, el arbitraje español tiene muchas deudas, poca memoria y cero credibilidad
Y mientras tanto, el Barcelona va por ahí exigiendo respeto, hablando de valores, de seny, de injusticias históricas y de que el Madrid manda en todos los estamentos. Como si la hemeroteca no existiera. Como si los pagos a Negreira fueran una anécdota contable. Como si todo esto pudiera borrarse con un balón de playa y una camiseta conmemorativa de Xavi Hernández.
Y el Atlético, insisto, calla. Calla porque nunca le interesó el fondo del asunto, sólo el uso que pudiera hacer del mismo contra el Real Madrid. Y eso sí que es triste. Porque el Atlético fue uno de los grandes perjudicados por el sistema Negreira, como el resto de equipos, como los que descendieron o no ascendieron, como los que desaparecieron por deudas mientras ven que el club cliente de Negreira inventa palancas para poder inscribir a los jugadores que les da la gana con la anuencia de la liga, de la Federación y del Gobierno de España, que es lo más deleznable. El equipo más laureado de San Blas fue vilipendiado en competiciones nacionales en circunstancias, a veces, escandalosas. Pero ahora, cuando tiene la oportunidad de exigir limpieza, prefiere callar y posar en la foto del respeto al árbitro, como si la dignidad pudiera alquilarse por temporadas.
'Respeta al árbitro, respeta el fútbol'.#ArbitrajeRFEF | #StopAcosoArbitralYa pic.twitter.com/UKb4Rx248U
— Atlético de Madrid (@Atleti) February 22, 2025
Lo diré claro: si el arbitraje quiere respeto, tiene que empezar por respetarse a sí mismo. Por fumigar su pasado. Por condenar sin matices el caso Negreira. Por expulsar de su seno a quienes permitieron que un club sobornara al sistema. Por dejar de actuar como una sociedad secreta y empezar a comportarse como un colectivo profesional con principios.
Y si la Liga quiere ser creíble, necesita que todos los clubes —todos, también los que se ponen la camiseta de mártir— exijan verdad, transparencia y justicia. No pancartas. No vídeos institucionales. No hashtags. Justicia.
Hasta entonces, que no pidan respeto. Porque el respeto no se mendiga, se gana. Y a día de hoy, el arbitraje español tiene muchas deudas, poca memoria y cero credibilidad.
Me despido de ustedes como lo hace mi amigo del alma, que sigue en su proceso. Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
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