Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Tras las manifestaciones de Juanma Castaño comparando a RMTV con el diario proetarra Gara, llegaron las muy poco convincentes disculpas del periodista. Curiosas disculpas esas en las que a renglón seguido vuelves a descalificar a la cadena mintiendo sobre ella alegando que miente. Disculpas con la boca pequeña de un sujeto que ha demostrado la categoría personal de un escombro herrumbroso.

Pero eso no es lo más escandaloso. Lo más escandaloso es que el artículo sigue en todo lo alto de la web de ABC, lo que manifiesta cero arrepentimiento y hasta jactancia por parte del diario, con su director de deportes, el notorio atlético Miguélez, al frente. En realidad, el que sea un notorio atlético no debería ser óbice para que también fuese un hombre de bien, y comprendiese, como Itxu Díaz dice en su columna de hoy en La Galerna, que no todo vale o debería valer: "Paradoja chestertoniana. Ya sabemos que todo vale contra el Real Madrid. Lo llevamos sufriendo muchos años. Pero hay un problema: no todo vale contra el Real Madrid".

El que ABC no se disculpe ni rectifique ni retire la vomitiva columna es casi más grave que la columna en sí, y da chocantes muestras de la deriva de podredumbre que está alcanzando uno de los medios generalistas señero, sino el más insigne de todos, en la historia del periodismo español.

Castaño trabaja también en COPE, emisora participada por la Iglesia Católica a la que, al parecer, el octavo mandamiento (que debería desterrar el empleo de la injuria en los medios) le pilla de lejos. No es el ABC que conocimos, y desde luego no es la Iglesia católica que conocimos quienes fuimos educados en esa religión.

La COPE. en todo caso, envalentonada en la defensa de su trabajador, intentaba ayer un tiro que no ha podido salirle más por la culata. Convocaron una encuesta en sus redes sociales. De ella esperaban, sin duda, un veredicto de culpabilidad contra RMTV por parte de sus oyentes.

Este fue el resultado. No pueden haber hecho un ridículo mayor.

Como nos ocurre últimamente con frecuencia, las portadas del día carecen de interés en comparación con toda esta vergüenza, pero os las dejamos porque querréis verlas.

Pasad un buen día.

Escribir es asunto delicado. Los autores de antaño tenían más tiempo para su dedicación, que es un arte sin guion, que es lo contrario al presentador de un informativo. Incluso los columnistas de hace solo dos o tres décadas podían todavía cincelar con calma sus columnas, calculando bien cada palabra, sin más presión que la severa llamada de la rotativa. Hoy el articulismo no es dedicación exclusiva, tampoco la literatura lo es para la gran mayoría. Lo sé porque lo sufro por temporadas, y la capacidad de equivocarse fatalmente es directamente proporcional al número de textos que uno saca de la pluma a la semana. Asumes el riesgo solo si no te queda más remedio. A muchos sí les queda más remedio.

Juanma Castaño está demasiado ocupado. Otra temporada más con grandes tribunas radiofónicas y audiencias, picando horas aquí y allá en radio y televisión, y teniendo que improvisar demasiadas horas, que es práctica también de riesgo. En el periodismo de los años 90, tampoco me voy tan lejos, es improbable que Juanma compaginara su intensa actividad audiovisual con una columna en un diario de papel. Primero, tal vez, porque a nadie se le ocurriría ofrecérsela, que es como si a mí me ofrecen dedicar mis horas libres a realizar inspecciones urológicas. Y, segundo, más bien, porque él mismo rehusaría ese deporte de riesgo completamente prescindible en su actual circunstancia.

Las cosas hoy han cambiado. Acuden a las columnas de cualquier diario los hombres más ocupados del planeta, y a veces los más inadecuados, como si compaginar televisión o radio de gran audiencia con el lento y delicado concurso de la columna fuera cosa fácil. Lo hacen casi siempre por intercambio de favores, por alianzas empresariales, por un gracioso envanecimiento personal, que en las cosas de los dineros la columna sigue siendo irrelevante, más aún cuando exhibes suculentos contratos del orbe audiovisual. La cuestión es que lo hacen y, con perdón por el consejo no solicitado, no deberían hacerlo, a menos que la escriba otro, que también lo he vivido; es un tanto miserable, pero menos arriesgado.

A Juanma le ha pasado lo peor que le puede pasar al articulista: ha sacado todo lo que lleva dentro. En mi nada humilde opinión, la clave del articulismo, como de cualquier escritura, no es lo que imprimes finalmente, sino lo que tiras a la basura. Ocurre lo mismo con el humor. Muchos monologuistas brillantes de hoy se echan a perder porque son incapaces de tirar chistes a la basura. Y eso, vomitarlo todo, lo hace cualquiera. El talento, en fin, está en saber podar, que es práctica dolorosa y sangrante, pero ofrece increíbles beneficios al purgado.

Dame un minuto: Son los medios, imbécil

Se equivoca el de la COPE en toda su columna sobre Real Madrid TV, y no solo porque obvia el precedente –o no tan precedente- del Negreirato. Y se equivoca dos veces: primero, porque lo que plantea está obviamente cercenado para que se adapte a la conclusión a la que quiere llegar –es decir, le falta trabajo a esa columna-, y segundo, porque debió darse cuenta de que la comparación con Gara no solo es estúpida, absurda, y cutre, sino que sobre todo es miserable.

Yo comprendo que la mitad del espectro político nacional se ha esforzado duramente durante años para normalizar a todo el entorno de ETA, político y mediático, y deshacer el camino andado por sus predecesores, que combatieron el terrorismo precisamente acordando que tan hijo de puta es el que señala, como el que financia, como el que dispara. Pero ni siquiera la apisonadora normalizadora de los cretinos que nos gobiernan justifica que personas aparentemente sensatas pierdan el rumbo, que la gente de bien pueda caer en la misma trampa de frivolizar sobre los asesinos. Gara señalaba. ETA mataba. Me cuesta creer que alguien sea tan profundamente antimadridista, o tenga tantos amigos en las altas esferas del corrompido arbitraje español, para establecer siquiera un lejano paralelismo entre el diario de los terroristas y Real Madrid TV sin llevarse las manos a la cabeza al mismo tiempo.

Nadie está libre de escribir una estupidez en un borrador. Yo mismo me paso los días borrando excesos antes de enviar textos a mi editor, o simplemente eliminando sandeces que consideré con sentido en un momento de euforia, y que no resisten una segunda lectura. O Juanma no hizo segunda lectura de su artículo, y entonces debería dedicarse a menos cosas y respetar un poco el oficio de la columna, o Juanma la hizo y entonces el problema que tiene es mucho peor.

Paradoja chestertoniana. Ya sabemos que todo vale contra el Real Madrid. Lo llevamos sufriendo muchos años. Pero hay un problema: no todo vale contra el Real Madrid.

 

Getty Images

Sabíamos que pasaría. Casi nos sentimos aliviados de que sucediera. Dada la posición conservadora del club en los últimos tiempos, en su ánimo (imagino) de proteger la marca, la imagen comercial, tal vez compromisos con patrocinadores, los ejecutivos y el presidente se han inclinado por mantener una agenda de baja exposición a la radiación cancerígena de LaLiga, el CTA y los medios de comunicación. Todos cómplices o beneficiarios de la corrupción galopante del fútbol español. RMTV ha estado a la altura, como es costumbre, y los soldados anónimos de tuiter nos hemos movilizado contra la infamia, como cada semana.

Esta vez el club se había asomado a las redes con una advertencia: "Valverde lesionado de importancia (a causa del plantillazo recibido el domingo)". Nadie podía imaginar la coincidencia con un artículo incendiario en ABC, firmado por un periodista de la generación radiofónica del siglo XXI, seguidores con poca fortuna del estilo de García y De la Morena, de los que sólo han aprendido las malas artes. Juanma Castaño se ha autodeclarado enemigo del Real Madrid el día 21 de septiembre a las 17:26 de la tarde. Nadie lo olvidará. Espero que él tampoco.

 

 

 

No es un artículo desafortunado. Es un atropello a la razón, a la inteligencia y a la buena fe, atributos que no adornan a Castaño. Artículo tramposo, torticero, dañino, en el que incide en la crítica a RMTV sobre la falta de repeticiones de las imágenes diciendo que se repitieron las entradas de roja. Se le olvidan las que jamás repitieron: un empujón dentro del área a Mbappé al filo del descanso y unas manos de Pubill que conocemos por un espectador de la grada, las entradas extemporáneas y alevosas de Baena sobre Güler marcando la línea de tolerancia del árbitro, bajo instrucciones de Simeone.

Es LaLiga quien controla lo que se repite y lo que no, Castaño. LaLiga que dice lo que se pregunta y lo que no. LaLiga que pone y quita títeres en la RFEF. LaLiga que consiente ilegalidades al Barcelona. LaLiga que compra periodistas. La mugrienta liga Negreira.

Dame un minuto: Son los medios, imbécil

Castaño está pluriempleado. Por la Conferencia Episcopal (que en otro tiempo le habría conminado a despedirse anoche de la audiencia), por ABC y por Movistar, filial del nuevo patrocinador del club de fútbol más corrupto de la historia. Ya están todos juntos. Probablemente es de las personas que confunden ser con tener. Tiene tres buenos trabajos. Su proximidad a Paco González y a Manolo Lama (dos tremendas decepciones para un ex-oyente, tibios y silentes ante la corrupción estructural del fútbol español) le ha permitido aprender un oficio, pero sobre todo, tener unos ingresos inversamente proporcionales a su talento.

Probablemente Castaño cree que ya es muy importante, porque tiene dinero y el respaldo de dos figuras de la comunicación a la vista y patrocinadores en la sombra a los que se cuida de llevar y traer el orinal, pero no es capaz de transmitir honestidad, ética o decencia. Sus tertulias son insufribles. El nivel del gallinero cotidiano es más de vergüenza ajena que entretenimiento. A Tebas le gustará así.

La comparación de RMTV con el diario Gara es, simplemente, cruzar una línea que le deja proscrito de por vida. Probablemente le dará igual. Se siente protegido. Pero no olvidará este día. Tebas, ese señor al que fingen no conocer y que les ha comprado la decencia y la dignidad, tampoco. Ayer se rompió algo que no volverá a ser un jarrón chino, no hay pegamento que pueda unir las piezas de un agravio, de un exceso, de una vileza semejante.

Todo lo que el Real Madrid ha pedido es justicia. Hasta el comunicado de febrero de 2025, Florentino Pérez mantuvo al club distanciado de la infecta organización que ignoró e ignora la corrupción estructural del fútbol español. El comunicado puso el foco sobre lo innombrable. Iluminó la sustancia de la que está moldeada la tiranía, la ocultación, la mentira, la trampa, la injusticia.

El 3 de febrero de 2025, el club respondió por fin al enésimo atraco sufrido en un campo de fútbol. Esta vez en Cornellá frente al RCD Espanyol. Y lo hizo con contundencia:

 

“Este escándalo arbitral no es un caso aislado. El sistema arbitral español está completamente viciado y diseñado para protegerse a sí mismo (…) y en definitiva, a mantener un sistema que ya ha sido calificado de fraudulento por la propia justicia ordinaria.”

“Cuando quienes deben ser objeto de fiscalización y control son, al mismo tiempo, un factor decisivo en la elección de quienes deberían ejercer esa labor de supervisión, el resultado es el que estamos viviendo. Un clientelismo institucionalizado que convierte al arbitraje en un poder intocable dentro de la propia Federación, asegurando su perpetuación sin que ni siquiera los mayores escándalos sean suficientes para impulsar, de forma real, una reforma estructural en su funcionamiento.”

“Las irregularidades en la utilización del VAR en contra de nuestra entidad han sido acreditadas por resoluciones judiciales, que han evidenciado cómo las imágenes mostradas a los árbitros han sido incluso manipuladas para inducir a decisiones erróneas en contra del Real Madrid.”

“El sistema arbitral debe ser renovado en su totalidad, desde su estructura hasta quienes lo integran, estableciendo mecanismos de control efectivos que impidan que vuelva a reproducirse el escenario que ha llevado al fútbol español a esta situación de descrédito absoluto.”

 

¿Cuál ha sido la respuesta desde entonces? La guerra sucia: la intoxicación y el odio de indocumentados de todo pelaje: presidentes de clubes que albergan racistas y asesinos, la chusma de las redes, mamadores de los medios de comunicación afectos al régimen. Mientras, la burla y el cachondeo de los corruptos, inmunes a la decencia e intocables por quienes deben velar por la equidad y la limpieza del deporte.

Por fin: lo de Negreira está empatado

Recuerden la final de Copa del año pasado. Abril. González Fuertes:“Que no os quepa ninguna duda de que esta plantilla que hoy compone el arbitraje español junto con el CTA va a hacer historia porque no vamos a seguir aguantando lo que estamos aguantando”.

Los árbitros constituyen un sindicato con el único propósito de denunciar colectivamente al Real Madrid, RMTV y a Florentino Pérez, lo que materializan en mayo de 2026 con una demanda ante la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, porque “los mensajes y contenidos públicos desacreditan de manera sistemática al colectivo arbitral, infunden hostilidad y aumentan el riesgo de sufrir violencia o tensión en los terrenos de juego”.

En resumen, un presunto juez prevaricador pidiendo que castiguen a un ciudadano que pide justicia después de haber sido atracado por decisiones injustas durante años, en beneficio de un tercero que pagó 8.4 millones por ellas, existiendo evidencias de corrupción prescritas por intervención política. España, 2026.

Y ahora la SER, la COPE, el Marca, el AS, el ABC con la espina clavada porque Florentino canceló su suscripción y atizó al madridista antimadridista Rubén Cañizares. Todos en tromba a por el Real Madrid.

Luz de gas

Hemos visto esto antes, incluso en el cine. En Gaslight, donde Charles Boyer, léase la canallesca, hace creer a Ingrid Bergman, o sea, los madridistas, que estamos locos, que Negreira, Sánchez Arminio, Clos Gómez, Medina Cantalejo han sido producto de nuestra imaginación. Que hemos inventado al condenado Villar, los millones, las facturas. Que Relaño no se dio cuenta. Que el saldo arbitral es una casualidad, que los títulos del Barcelona fueron ganados con “neutralidad”. Los penaltis de Mascherano, de Piqué, el gol de Bale, las tarjetas a Ramos, a Cristiano, la agresión de Alves, cualquier jugada de Suárez, la hiperprotección de Messi… La omertá de la prensa, el “bulo” Negreira, las inscripciones, las palancas fraudulentas, la prescripción a la carta de Soler, la presunción impúdica de inmunidad, el silencio cómplice de los clubes, las ayudas de Franco, el favoritismo de Plaza, las ligas de Tenerife, la campaña contra Vini. Los bufones Freixa, el gordito de las gorras con IQ inferior a su edad, los payasos de Pedrerol. Y ahora Castaño y Tebas el mismo día… Un día de furia.

En serio, os habéis pasado. Ya hemos tenido bastante. Podéis seguir con lo vuestro, pero os estamos esperando desde hace treinta años.

 

Getty Images

Hay muchos motivos por los que uno se hace de un determinado equipo. En ocasiones, uno empieza a seguir un deporte o una liga nueva y se siente atraído por un estilo de juego, algún jugador en particular o incluso por un uniforme y unos colores, y, sin darse cuenta, acaba convertido en seguidor de un nuevo equipo. A veces es una decisión consciente, pero la mayoría de las veces no lo es. De rebote, uno acaba siendo seguidor del United, del Milán, de los Rams o de los Heat.

Sin embargo, cuando hablamos de tu EQUIPO, con mayúsculas, de ese que te deja sin cenar en las malas y te lleva en volandas durante la semana en las buenas, sospecho que una de las razones más poderosas, con diferencia, es la herencia.

Yo soy del Madrid porque mi padre era del Madrid.

Porque quería quedarme con él mientras veía los partidos. Porque cuando el Madrid marcaba un gol siempre, sin excepción, chocábamos los cinco. Quería formar parte de esa liturgia, de ese sentimiento, de algo que ya intuía era más grande que nosotros dos. Con ocho, nueve o diez años, las edades en las que uno se enamora de este deporte y de este equipo, ese rato con mi padre era lo mejor de la semana.

Hace pocos días murió mi padre, a la muy injusta edad de 69 años recién cumplidos. Murió, porque los ajenos fallecen, pero los nuestros se nos mueren y nos arrancan un pedazo de nosotros para siempre.

Cuando pienso en nuestras conversaciones, incluso durante los últimos meses, dolorosos y complicados, me doy cuenta de que la mayoría eran sobre fútbol. Al margen de ocasionales charlas sobre política, algún libro o cosas del día a día, la mayoría de las veces que hablaba con mi padre lo hacía del Madrid.

Dicho así, puede parecer poca cosa. Frívolo, superficial o insustancial. Uno habla de fútbol con cualquier conocido o compañero de trabajo, al fin y al cabo. Y sin embargo, dentro de esas conversaciones cabe toda una vida en común. En nuestras opiniones, a veces coincidentes y a veces enfrentadas sobre el Madrid y sus partidos, compartíamos sin saberlo una parte de nuestra verdad sobre el mundo.

Ahora veo los partidos con mi hija, que empezó a interesarse por el fútbol hace pocos años. De forma natural, crearemos nuestros propios ritos y costumbres, nuestras propias ceremonias. Compartiremos momentos que serán sólo nuestros, y que parecerán insignificantes o incluso ridículos a los ojos ajenos, pero que serán nuestro lugar común especial.

Yo seguiré chocando los cinco en mi corazón con mi padre mientras abrazo a mi hija tras cada gol.

Mientras hablamos de la vida. Mientras hablamos del Madrid.

 

Getty Images

El Real Madrid femenino inició su andadura en la Liga de Campeones con un empate (1-1) ante el Paris Saint-Germain que deja mal sabor de boca. A pesar de estar por delante en el marcador durante gran parte del partido gracias a un gol de la genial Felicia Schröder, Sakina Karchaoui consiguió la igualada tras aprovechar un penalti de cadetes.

Suele decirse que de los errores se aprende, pero se habla menos de que, en la vida, cabe la posibilidad de no dejar de equivocarse nunca, hasta el punto de que el aprendizaje se convierte en una tortura. El Real Madrid femenino, como bien saben los lectores fieles de La Galerna, es un alumno tozudo; cargado de buenas intenciones, de chispazos de genialidad y con un futuro brillante siempre en el horizonte, pero al que en el día a día hay que sacar constantemente de entuertos. Aunque en primera persona y como experimento de superación el asunto no está mal, visto desde fuera y en el contexto del fútbol competitivo la experiencia tiende a derivar en la desesperación.

La desgracia nunca está demasiado lejos, por lo que en la Champions o frente al Barcelona los partidos en los que todo sale a derechas son la excepción. Aún así, la posibilidad de contar con un tridente ofensivo formado por Linda Caicedo, Lotte Keukelaar y Felicia Schröder, por ejemplo, es una bombona de optimismo por la que merece la pena seguir los partidos de este equipo. Son creativas, valientes y disruptivas, no se esconden y, más importante todavía, incluso estando en la frontera de los veinte años demuestran que el gen del fútbol lo llevan de fábrica. Pudo verse en cuanto saltaron al campo frente al PSG: Keukelaar, en la primera posesión del partido, se fue de frente a encarar sin importar tener ante sí a tres defensoras. Su intentona fracasó, pero el rebote en la esquina del área llegó a Arianna Caruso, que puso un fantástico centro duro y tenso entre centrales y portera, de los que casi siempre hacen daño. Y allí, antes que nadie, llegó -por supuesto- Schröder levantando la pierna en situación forzada pero eficaz. Su remate fue para dentro con toda la normalidad del mundo: un día más en la oficina.

La genialidad de la atacante sueca, tan grande, llegó antes de que las piezas de la partida pudieran llegar a situarse sobre el tablero, por lo que fue con el marcador ya desnivelado cuando empezó a vislumbrarse que el partido tendería a romperse por momentos, que el PSG de fútbol e ideas va cortito, y que para el Real Madrid los pulmones de Arianna Caruso pueden ser diferenciales: las blancas presionaron mucho y muy bien, llegando a firmar una actuación bastante seria sin balón durante setenta minutos. Ayudaban las de arriba y se afanaban por detrás tanto el resto de centrocampistas como unas laterales –Janou Levels y Eva Navarro- comprometidas. El duelo, llegado el descanso, estaba donde lo quería el Real, pues estos tres puntos en el estadio Alfredo di Stéfano eran fundamentales teniendo en cuenta la dificultad del calendario.

Y en esas, claro, llegó el tropiezo. Uno que, en honor a la verdad, se fraguó durante los veinte minutos tras la pausa en los que el equipo francés estuvo en la lona. Casi sin querer, las jugadoras madridistas comenzaron a robar balones prometedores y a correr con facilidad hacia la portería rival. Hasta en tres ocasiones pudo cantar gol Felicia Schröder para sentenciar al PSG, pero sus mano a mano con la guardameta Katarzyna Kiedrzynek se estrellaron con el palo o se esfumaron por centímetros. Aunque poco o nada puede reprochársele, pues hay delanteras de treinta tacos que fallan con mayor estrépito, es incontestable que en ese lapso de tiempo se esfumó la victoria blanca.

El efecto rebote es siempre proporcional a la magnitud de las oportunidades erradas en la portería contraria, por lo que la réplica era simple cuestión de tiempo. Las parisinas se acercaron por mera insistencia, aunque su creatividad ofensiva fue terrible, una nulidad. Así las cosas, necesitaron del enésimo cruce de cables madridista para rascar el empate que les daría un punto. Esta vez, el sabotaje corrió a cargo de Maëlle Lakrar: la experimentada central se dejó robar la cartera ante una recién ingresada atacante de 18 años, permitiéndole ganar la posición interior en una carrera proyectada hacia el área. Por si no fuera suficiente, la francesa culminó la acción con un agarrón incomprensible, tan leve como punible, que convirtió a la joven Léa Morissaint en inesperada heroína.

El petardazo se consumó cuando la capitana Sakina Karchaoui transformó el penalti. Adiós a los tres puntos y vuelta a la casilla de inicio. La semana que viene, más curvas: visita al Manchester City en Inglaterra… para seguir aprendiendo.

 

Getty Images

Javier Tebas comenzó la semana eufórico por la polémica derrota del Real Madrid en San Blas-Canillejas. El dirigente de La Liga de Fútbol Profesional tiene más motivos para esbozar su diabólica sonrisa, con el Fútbol Club Barcelona de su amigo Joan Laporta al frente de la tabla liguera. Un día antes de que Ortiz Arias saltase al Metropolitano, Laporta sacó adelante la Asamblea del club catalán sin sobresaltos. El presidente azulgrana festejó la supuesta mejoría económica de una entidad que recurre continuamente a los créditos. La memoria del Fútbol Club Barcelona correspondiente a la temporada 2025/2026, firmada por Joan Laporta, refleja en su apartado económico un epígrafe que mantiene comprometida la imparcialidad de La Liga. El pasado mes de abril, La Galerna informó que el Barcelona dio un crédito millonario a una entidad vinculada a Javier Tebas.

En la última memoria rubricada por Laporta se mantiene el préstamo a Audiovisual New Aged AIE por importe de 4.485.000 €. El origen del mismo se remonta al verano de 2017, cuando se hizo público que la Agencia Tributaria abrió un expediente a Audiovisual New Aged, que según Javier Tebas se debía a “discrepancias respecto a la forma de entender los pagos de las deudas de los clubes que estaban en concurso de acreedores”. La sociedad presentó un recurso que no fue estimado por la Agencia Tributaria, quien realizó un embargo preventivo de 4,7 millones de euros. El fisco imputó la base imponible al propio Javier Tebas Medrano durante los períodos impositivos en los que actuó como administrador único de la AIE (Agrupación de Interés Económico). Desde La Liga se pidió a los clubes de Primera y Segunda División que aportasen dinero para conformar un préstamo de carácter condicional, en caso de que las sanciones fuesen firmes. El baremo utilizado para determinar las cantidades a desembolsar hizo que fuese el Fútbol Club Barcelona el equipo que más tuviese que transferir, ya que su filial también militó en Segunda hasta la campaña 2014/2015.

El Real Madrid consideró que los préstamos incumplían los estatutos de La Liga, y que Javier Tebas se encontraba en una situación de incompatibilidad como presidente de la patronal, por lo que declinó aportar dinero. Audiovisual New Aged tiene su domicilio social en la calle Ángel Cavero de Madrid, dirección en la que está ubicado el despacho familiar Tebas Coiduras. Melcior Soler, hombre de confianza de Jaume Roures, fue nombrado administrador único de Audiovisual New Aged AIE después de que Javier Tebas accediese a la presidencia de La Liga. El pasado 20 de agosto, Soler fue reelegido administrador único de la Agrupación de Interés Económico.

La memoria del Fútbol Club Barcelona correspondiente a la temporada 2025/2026, firmada por Joan Laporta, refleja en su apartado económico un epígrafe que mantiene comprometida la imparcialidad de La Liga. El pasado mes de abril, La Galerna informó que el Barcelona dio un crédito millonario a una entidad vinculada a Javier Tebas. el crédito sigue ahí

El epígrafe del préstamo incluye una nueva línea respecto a la anterior memoria: “En el ejercicio fiscal 2025/26, el Grupo ha considerado registrar una provisión por un importe de 2.755 miles de euros relativa a este préstamo (provisión por un importe de 601 miles de euros durante el ejercicio fiscal 2024/25)”. A pesar de darse golpes en el pecho por su trato al “soci”, la información aportada por Laporta es escasa, pero la realización de una provisión respecto a un préstamo es un indicio de que el Fútbol Club Barcelona considera poco probable recuperar 2.755.000 € transferidos a la entidad vinculada a Javier Tebas. Un escenario que encaja con lo establecido en las memorias de 2021 y 2022, cuando se mencionaba que el préstamo estaba “totalmente deteriorado”. En los ejercicios más recientes no se ha producido amortización alguna, lo cual coincide con la victoria en tres de las últimas cuatro ligas por parte del Fútbol Club Barcelona. El último apunte refleja que la provisión se ha multiplicado por más de cuatro durante la temporada pasada.

La mayoría de equipos a los que se enfrenta el Real Madrid en la competición doméstica suscribieron aportaciones a Audiovisual New Aged, entre ellos el Atlético de Madrid, aunque en todos los casos las cantidades fueron inferiores a la aportada por el Fútbol Club Barcelona. Una situación ante la que hace la vista gorda Rafael Louzán, que nombró a Javier Tebas vicepresidente de la Real Federación Española de Fútbol y, conforme al Código Ético del máximo organismo del fútbol español, el presidente de la patronal tenía obligación de informar de sus posibles conflictos de intereses.

Los medios de comunicación regados por los millones que desembolsa La Liga en branded content cargan contra los seguidores del Real Madrid por sus dudas razonables sobre la imparcialidad de la competición. Suspicacias fundadas si se tiene en cuenta que la abogada de la Real Federación Española de Fútbol no formuló pregunta alguna a Joan Laporta en su declaración en el marco del “caso Negreira”, mientras que el letrado de La Liga se limitó a una simple cuestión. El Real Madrid, también personado en la causa, comparte estrado con ambas entidades, pero a tenor de los intereses económicos entre el Fútbol Club Barcelona como acusado, y Javier Tebas, como presidente y vicepresidente de sendas acusaciones, ambas quedan cuestionadas.

 

Getty Images

(Advertencia: Cualquier parecido de esta crónica ficticia con una posible realidad, presente o futura, sería pura coincidencia).

 

Hay momentos en la historia de los clubes centenarios en los que los títulos, por muy sagrados que sean, pasan a un segundo plano. Hay un límite donde la decencia competitiva choca frontalmente con la farsa institucional, y el madridismo, acostumbrado a ganar contra viento y marea, asistió al nacimiento de una nueva era de dignidad. Esta es la crónica de una jornada muy larga, que cambió el fútbol para siempre.

Sin embargo, el equipo sale a la cancha y recibe la mayor ovación de su historia moderna. Juegan, corren y se dejan la vida en cada balón dividido a pesar de saber que el título ya tiene dueño artificial. La multitud los abraza desde la grada y se siente orgullosa de haber dado, por fin, un golpe sobre la mesa contra el sistema. Incluso el Athletic, al finalizar los noventa minutos, se suma a este sentir y los tipicos abrazos postreros terminan siendo mas prolongados y cariñosos.

Un Bernabéu lleno de meones

Se observa una caída importante en las suscripciones a las cadenas cableras, un bajón tremendo en los patrocinios de algunos equipos y los derechos internacionales de TV pierden terreno frente al calcio y liga francesa.

Salvo el antimadridismo más recalcitrante aferrado a su narrativa subvencionada, el mundo entero empieza a entender el fondo de la protesta. Las plataformas digitales se inundan de documentales independientes con estadísticas arbitrales escandalosas, sacando a la luz los rincones más oscuros del "Caso Barça-Negreira". Se comienzan a posicionar hashtags en redes sociales a nivel mundial: #fueratebas #rfefescorrupcion #negreirasigue.

El mercado de talentos no es noticia. La presión social es insostenible: dos altos cargos arbitrales presentan su dimisión irrevocable y varios directivos de la Federación ponen sus puestos a disposición del organismo. Javier Tebas, completamente iracundo, continúa lanzando bravuconadas y amenazas de querellas contra Florentino Pérez, pero su desesperación evidente es el síntoma más claro de que el chiringuito se le derrumba.

A veces es ineludible atravesar los páramos más turbios, navegar por aguas violentas y contaminadas, soportar el escarnio público, el repudio generalizado (incluyendo el de algunos madridistas) y la crítica feroz de los pusilánimes, con tal de mantenerse firme y estoico ante lo que uno considera sagrado. El Real Madrid, sabiéndose limpio, seguro y fiel a sus principios fundacionales, no dudó en inmolarse deportivamente y sacrificarse hasta el último aliento por un bien ulterior y definitivo: devolverle la decencia, la verdad y la pureza al deporte rey.

 

Getty Images

Si esto es el Madrid, un reflejo de su supuesta estrella, Kilian Mbappé, entonces el amor de mi infancia ya no existe. El Madrid de Mourinho y Mbappé, el Madrid de las tres mellizas y el doble pivote de troncos, además de ser un artefacto futbolístico obsoleto y un mecano cuya inoperancia ha sido empíricamente probada a lo largo de dos aciagos años, tiene la medida exacta de la grandeza de su dorsal número 10: ninguna.

Si esto es el Madrid, yo prefiero bajarme. Un club que es el espejo de un equipo tercermundizado por su supuesto fichaje histórico: Mbappé ha hecho peor a todos y cada uno de sus compañeros, empezando por Vinicius, que es una caricatura ridícula del portento futbolístico que era hace dos años. El 10 que fue de Modric es ahora un dorsal funesto portado por un jugador irrelevante que sólo parece preocupado por ganar un balón de oro que no le importa a nadie, mientras el equipo al que llegó para coronarlo adquiere unas dimensiones anticompetitivas, diminutas, lamentables.

La camiseta del Real Madrid no se mancha con mentiras

Si esto es el Madrid, cordero sacrificial, rehén y víctima sumisa de un sistema corrupto hasta la médula y en todos sus estamentos y órdenes, cuya arquitectura de la podredumbre descansa precisamente sobre la clave filosófica de degradar al Madrid a toda costa, de empequeñecerlo, ridiculizarlo, someterlo a vejaciones sin fin, entonces yo no soy del Madrid porque me enseñaron que ser madridista es crecerse en el castigo, no aceptarlo con mansedumbre.

Si esto es el Madrid…una dirección deportiva que redobla una apuesta manifiestamente fallida y una institución que pone la otra mejilla setenta veces siete; un club que exige a sus aficionados la paciencia del santo Job y la cualidad sadomasoquista de los mártires, entonces el Madrid que yo conocí ya no existe, no puede existir.

Un club que acepta con síndrome de Estocolmo ser chuleado cada semana por una federación innoble, una liga mafiosa y unos medios de comunicación comprados, propagandistas mefistofélicos de la trampa. Un club que se contenta con mandar un dossier sobre Negreira por burofax a la misma UEFA que premia al Barcelona con la final de la Champions League del año 2029, mientras el tiempo pasa, las fuerzas menguan, las humillaciones se suceden, todo se contamina, se afea y se marchita.

Se marchita la virilidad que creíamos innegociable de un Real Madrid que fue escuela de hidalgos, ahora convertido en patio de Monipodio de unos futbolistas menores, que se creen dioses y que no llegan ni a microbios. Con una inteligencia competitiva negativa, incluso los que empezaron mejor como Huijsen, Güler o Cucurella acaban degenerando, contaminados por un ambiente tóxico, el creado por las divas de un ataque ineficaz, ineficiente y sin embargo, vanidoso a reventar, engreído como si vinieran de encadenar dos tripletes seguidos.

Si esto es el Madrid y de las derrotas la culpa sólo la tiene el entrenador, mientras que quienes deciden que avanti con la guaracha año tras año permanecen impasible el ademán en sus despachos, y los títulos vuelan, y los contratos se blindan, ¿qué espera entonces el Madrid de quienes lo aman desinteresadamente? ¿Una adhesión famélica y cipaya como la del votante socialista?

Un equipo que es en el campo el reflejo del carácter cínico, arrogante y pretencioso de su estrella. Que no contento con faltarle el respeto a los naturales de la ciudad en la que nació el presidente de honor del Real Madrid nos deleita, después, con unas explicaciones que ofenden la inteligencia y además, personalmente, a millones de madridistas y sí, españoles. También españoles, españoles como los emigrantes y exiliados que desde Alemania, Francia y la misma Suiza llenaron las gradas del estadio del Servette, en Ginebra, en el primer partido del Madrid en la Copa de Europa: aquellos españoles para los que Bernabéu pidió a sus jugadores ganar, ganar por ellos, porque el Madrid era la España a la que habían tenido que renunciar.

Si a Mbappé España le da lo mismo, en su derecho está. Pero cobra como si fuese un híbrido de Michael Jordan y de Zinedine Zidane, y hasta ahora su desempeño no puede ser más mezquino ni más burdo. Pero ni el problema es Mbappé ni tampoco Mourinho, puesto que el Madrid, desde hace ya tres años, acepta competir con naturalidad en una liga a todas luces fraudulenta, como si cosas como la patada del ninja coreano del Atlético a Valverde fueran anécdotas y no la realidad estructural.

Fondo de armario Real Madrid

Si esto es el Madrid, obligarnos a los hinchas a una queja estéril, inane y redundante; a comportarnos cada fin de semana como aficionados de equipos de segunda, plañideras eternas ante lo que no parece importar a quienes dirigen la nave, me van a permitir que no participe de este circo. ¿Qué hace el Madrid para forzar un cambio? ¿Pone el Madrid todo su peso simbólico y su capacidad única en el mundo para influir en la conversación pública, en el camino de forzar un cambio? Si el Madrid un día se niega a jugar un partido que arbitrara el ciclado del bigote que perpetró el atraco en el Metropolitano, ¿qué sería lo peor que podría pasar?

Ni Villar ni Negreira están ya pero salta a la vista que las estructuras de poder del fútbol español son las mismas y están en lo mismo: un estado de chabacana vendetta permanente contra el Madrid y lo que el Madrid representa, una situación ante la que el Madrid se limita a ofrecer desnuda la espalda al látigo.

Un equipo que parece en paz con la derrota no puede ser el Madrid o al menos, no el Madrid del que nos enamoramos cuando todavía no entendíamos en qué consistía el mundo. En el Madrid la derrota jamás puede degenerar en hábito ni la excusa del atraco en pretexto para la indiferencia. Y si ese es el consenso al que se ha llegado en la cumbre de la directiva, que nos lo digan. Si este equipo indolente, sin sangre, abúlico, manso como un toro afeitado en una plaza de tercera, es el Madrid: ¡cómo va a ser esto el Madrid, ni aunque le arbitrase el mismísimo Gaspart!

Escudo Real Madrid

Si esto es el Madrid y de nuevo Mourinho, dieciséis años después, tiene que salir en las ruedas de prensa a clamar en el desierto y a empitonar gigantes como molinos de viento, entonces el Madrid no ha aprendido nada y en ese caso no puede ser el Madrid.

Si esto es el Madrid, no me lo parece y no es lo que me enseñaron. Si el fútbol español, como industria y negocio, está muerto desde mucho antes del COVID y por lo tanto, ni aun queriendo, es viable hacer justicia con el Barcelona, que alguien nos lo diga. Pero que nos lo diga claramente pues aquí todos somos ya muy mayores para que nos tomen por tontos con tanta alegría.

 

Getty Images

Buenos días. Otro día más con vosotros, amigos, lo que equivale a otro día más tratando de contener la cólera para no ofrecer un espectáculo poco edificante. Hoy parafraseamos a Florentino, cuando, en lo más cruento de su guerra con Ceferin, soltó aquello de que “a lo mejor hay que explicar a la UEFA” quién es el Real Madrid.

A lo mejor, hoy por hoy, hay que explicar quién es el Real Madrid a básicamente todo el mundo.

Hay que explicar quién es el Real Madrid a Javier Tebas (factótum o fucktótum del fútbol patrio, como dice Paco Sánchez Palomares), quien no contento con propiciar el atraco arbitral sistemático contra los intereses blancos pretende a continuación leer la cartilla al club y sus medios oficiales, conminándoles a no quejarse. A lo mejor el hombre que recibió un préstamo (luego declarado incobrable) del FC Barcelona por valor de casi cuatro millones y medio de euros no es el más indicado para dar lecciones a nadie, y a lo mejor hay que explicarle mejor quién es el Real Madrid.

Se ha permitido Tebas afirmar lo que veis, o sea, que el Madrid no perdió el derbi por “esas jugadas”. Lo que Tebas llama “esas jugadas” supone la condonación no de dos, como se ha dicho, sino de tres expulsiones al Atleti (están las rojas directas perdonadas a Kang y Cuti Romero, pero también la doble amarilla que no vio Baena) y un penalti por mano no señalado (Pubill a disparo de Mbappé). Que el Atleti hubiera tenido que llegar al descanso con ocho jugadores y lo hiciera con once no le parece relevante al fucktótum. Hay que explicarle, definitivamente, quién es el Real Madrid.

Explicar quién es el Real Madrid (aclaramos: para Tebas y para todos) no supone demorarse en disertaciones teóricas. Supone hacer uso del poder del Real Madrid. ¿Y cuál es ese poder? Pues el poder de ser la marca deportiva más importante del planeta, con 600 millones de seguidores en redes sociales. A lo mejor hay que explicar al propio Real Madrid quién es el Real Madrid, dado que parece remiso a hacer uso de esas redes sociales para que la consciencia de que la mejor marca del planeta está siendo abusada por un entorno manifiestamente corrupto llegue hasta el último rincón de la tierra. Los videos de RMTV son tristemente necesarios y muy útiles, pero hay que considerar seriamente el que la plataforma para exhibirlos sea aquella que pueda llegar a esos 600 millones de personas, no solo a la audiencia limitada de RMTV. Si las redes sociales no pueden exhibirlos por cuestiones de propiedad intelectual, que difundan posts sobre lo sucedido o declaraciones oficiales u opiniones de sus colaboradores. Algo. El Real Madrid debe, con urgencia, hacer valer su ingente alcance sociológico mundial en esta guerra. De lo contrario, la perderá irremisiblemente.

Y, ya que hablamos de guerra, a lo mejor hay que explicar a algunos jugadores que estamos en eso, en una guerra. Que “nunca he hablado de los árbitros y tampoco lo haré ahora” no nos vale. No le vale a la institución y no vale a la afición, que está mosqueada con Mbappé en un alto porcentaje, a pesar de su calidad, a pesar de sus goles. Abstenerse de participar en la guerra para no mancharse no es algo que vaya a ayudar a Kylian a recuperar el afecto de parte de los fieles, que le observan como a alguien muy talentoso que, sin embargo, hace la guerra por su cuenta. A lo mejor le observan así porque es la pura verdad.

A lo mejor también hay que explicar a algunos jugadores quién es el Real Madrid.

El Real Madrid debe, con urgencia, hacer valer su ingente alcance sociológico mundial en esta guerra. De lo contrario, la perderá irremisiblemente

Por supuesto, hay que explicar a los medios quién es el Real Madrid, y con los “medios” nos referimos primordialmente a aquellos con presunta apariencia de neutralidad. El máximo exponente de esto en prensa escrita es Marca, el supuesto diario de todas las aficiones, que a la larga se ha convertido en el diario de todas las aficiones menos una. Su portada de hoy es un prodigio de alambicado tebismo-colchonerismo. Dice que el Madrid “añade a sus feroces críticas” otro penalti. No, Marca. No es que el Madrid lo añada ahora, como una ocurrencia más. Es que el penalti sucedió.

Indirectamente, abraza el diario de todas las aficiones menos una la psicotrópica hipocresía del Atleti, que ahora sale en defensa de los árbitros y habla de líneas rojas. El equipo entrenado por el sujeto que habló de una liga “peligrosamente preparada” para que la ganara el Madrid cuando después, por supuesto, la ganó el Barça. El equipo entrenado por el individuo que se fue a pegar a Varane al acabar la final de la Décima, hablando de líneas rojas. Los que, utilizando al propio Marca como plataforma, montaron un cirio pascual a cuenta de la no expulsión de Ceballos en un derbi copero hablando de líneas rojas.

Líneas rojas. Te tienes que reír.

A los únicos a quienes quizá no haga falta explicar quién es el Real Madrid es, curiosamente, a los enemigos declarados del club (sí a los no declarados). Esos han sufrido tanto en sus carnes lo que es el club blanco que tienen en sus mentes un retrato lo suficientemente aproximado de lo que es. Por eso ensucian con la misma hipocresía que antes atribuíamos a los colchoneros, o con la hipocresía original, pues el entorno culé y el propio club son expertos en cinismo. Van a ensuciar a Mou todo lo que puedan, porque saben que es capaz de hacerles mucho daño. En lo deportivo tal vez no pueda, porque los culés tienen al sistema cogido por donde más le duele de la manera más desvergonzada. Pero la narrativa es otra cosa. Mou va a poner los puntos sobre las íes siempre. Mou no va a callar.

¿Veis? Mourinho es otro de los pocos a quienes, evidentemente, no hace falta explicar quién es el Real Madrid.

Para todos los demás, reclamamos prontas lecciones. Prácticas, a ser posible.

Pasad un buen día.

El Madrid, digo. Irse del campo ¿Estoy incitando a un delito, pues las penas si lo hiciera no serían moco de pavo al considerarse eso un hecho delictivo o así?

Pues no es mi intención. Simplemente doy ideas para completar la gran juerga que son sus partidos. Que el Madrid se vaya del campo supondría un pollo maravilloso. Un pollo de granja, esos que crían con langosta y champán francés, peazo pollo. ¡Me estoy mojando!

Además. El Barça casi lo hizo pues no se presentó una noche, precisamente con el Atleti de rival, qué gancho tiene el Atleti para estas cosas. Y lo amnistiaron.

Aprovechando lo de Puigdemont, y puesto que el primer presidente del Madrid fue el señor Padrós, de Mataró, catalán o sea, seguro que alguno de los madridistas del gobierno intervenía y colaba al Madrid en la cosa. O en cualquier decreto ómnibus, línea 8.544. Entre ayudas a hombres de Marte por empoderar, 80 millones, y donación para los damnificados por la llegada del otoño en Logroño, 50.000. Saque de honor del hombre de Waterloo en el Bernabéu sería una magnífico colofón.

Pues eso, que no sé usted pero yo me lo pasé muy bien viendo el derbi, pues no me falló la mejor de mis balas: el arbitraje que nos ayuda a que el madridismo pase un buen rato.

A ver: el equipo da alegrías justitas de momento. Oigan, que aquí nos chupamos el dedo lo justo. Como me dijo un día Juan Esnáider, “yo estoy loco -así le llamaban- pero no como vidrios”. El Madrid está lejos de ser el Madrid, fíjense que simple. Pero mientras esperamos, y tampoco tenemos la mayoría mucho más que hacer un domingo a las cuatro de la tarde, todo vale para animarnos. El Madrid, en fin, alegrías futboleras da pocas. Está en una permanente carrera por volver a ser un equipo y no acaba.

Mourinho sigue comiéndose a besos a sus chicos, es un decir, aunque esta vez se cargó a Vinicius antes de la hora de partido. No va Vinicius ni va el equipo. Y los temores de quienes pensábamos que habría tortazo en el derbi se confirmaron. No necesitó el Atleti jugar el partido de su vida, además.

Pero… ¡Estaba el árbitro! Y es una tranquilidad. Pagamos por ver y toda ayuda es buena. Es excitante esperar a cuando le tomarán el pelo al Madrid, hay gente que hace apuestas sobre ello. Esta vez pusieron un árbitro madrileño como si eso sirviera para algo y no: el sistema no conoce de nacionalidades y regiones.

Ortiz Arias estuvo atroz, terrible, horroroso, espantoso, asqueroso y repugnante

Estaba el partido en un ir y venir sosaina cuando Baena confundió a Güler con Valverde y le metió un viaje. Y al poco rato, otro. Por lo que escuché en directo y lo que investigué después, los comentarios coincidían en que al menos una amarilla debió ver el racial jugador rojiblanco.

Encontré votos particulares que optaron por la roja. Unos directa y otros por acumulación de amonestaciones. Total: no fue amonestado entonces ni nunca. ¿Si Güler es aquel otro muchacho morenito, mataronés y por tanto paisano del señor Padrós? Roja de entrada. Incluso a Padrós in memoriam.

Fue pasando el tiempo y apareció el único asiático en juego y le sacudió a Valverde y a resultas de ello estará un tiempo de baja. El CTA dijo que ahí se equivocó el árbitro. ¿El VAR? Olvídense: en estas cosas no entra. Es como aquellos carteles: hoy no se fía, mañana sí. Total, que la posibilidad de que el Madrid jugara con uno más se esfumó: claro.

Al rato profundizó Bellingham y no se desmayó de la emoción. Bellingham, digo. Rápido y diligente, el argentino Romero salió al grito de ¡Malvinas cholistas! y sacudió al inglés. El árbitro lo vio y pitó falta y amonestó al madridista. Se armó tal que el del VAR sí entró esta vez, ¿lo ven? y obligó al árbitro a rectificar, quitarle la amarilla al madridista y ponérsela al rival: vean la jugada, dónde y cómo pone el pie. O no es falta o si lo es, es falta y roja. Pero no.

Habrá que irse un día. Por el espectáculo. Ahí os quedáis. La competición no sufriría. Desde el minuto 1 sabemos de qué va a ir la copla. Irse y a ser posible en el Bernabéu. Eso sí, los muchachos avisando en casa que volverán pronto no haya sorpresas. Encima.

 

Getty Images

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram