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Carlos Santillana: Una cabeza de oro

Carlos Santillana: Una cabeza de oro

Escrito por: Alberto Cosín23 agosto, 2018
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Hoy, 23 de agosto, cumple 66 años Santillana, toda una leyenda del Real Madrid C.F. Sus números hablan por si solos al ser el cuarto jugador que más partidos ha vestido la camiseta blanca (645), más temporadas estuvo en el primer equipo (17) y más goles (186) anotó en la tabla histórica de artilleros merengues.

Carlos Alonso González nació en Santillana del Mar (Cantabria) y de ahí su nombre futbolístico otorgado por su entrenador en juveniles Agustín Cuétara. Santillana era un delantero centro menudo (1,75m) cuya mejor virtud, sin embargo, fue el remate con la testa. Su poderoso salto gracias a su potente tren inferior, que le permitía llegar muy alto y mantenerse durante un segundo colgado en el aire, le permitió ser conocido como la mejor cabeza de Europa. Además, a su fuerza física, entrega, voluntad, raza, oportunismo y astucia se sumó con el paso de los años una gran mejora en el dominio del cuero con ambos pies.

El delantero comenzó a jugar en el pueblo de Barreda, cercano a Santillana del Mar, en las filas del Satélite. Antes había rechazado la proposición de las monjas Clarisas de Santillana para irse a Filipinas como misionero. Santillana quería ser futbolista y, en caso de no lograrlo, químico. Tras jugar también en el Barreda juvenil y probar con el Deportivo de la Coruña cuatro días y el F.C. Barcelona durante una semana (Salvador Artigas era el técnico y disputó un partido con el equipo suplente en Badalona), a los que rechazó por la morriña del hogar, el Racing le firmó en 1970. En un principio parecía que saldría cedido, pero al final se quedó en el cuadro cántabro. En la Segunda División cumplió con nota marcando 16 goles (fue ‘Pichichi’ compartido con Manolín Cuesta del Córdoba) en el equipo dirigido por Moruca y en el verano de 1971 le llegó la oportunidad de su vida.

santillana fue futbolista del barcelona durante una semana

En pleno estudio para el examen de Preu recibió la noticia por parte de su técnico en el Racing de que acababa de fichar por el Real Madrid. El equipo blanco iniciaba una operación renove y su gran objetivo era Ico Aguilar, pero Santiago Bernabéu, al ver también a Santillana en un choque contra el Hércules, le incluyó en el pack junto al arquero Corral. El desembolso por los tres racinguistas fue de 18 millones de pesetas. Las perspectivas para el curso 1971-1972 es que se quedase cedido en el Racing. Sin embargo, Miguel Muñoz le hizo un hueco en la plantilla y Santillana le correspondió con goles y tratando de mejorar su técnica cada día después del entreno. En su taquilla en el vestuario "tenía a la derecha a Amancio y a la izquierda, a Velázquez. ¡Casi nada! Yo estaba allí calladito y casi le hablaba a la gente de usted. Y el que más rompía el hielo era Zoco: ‘¿Qué pasa por el Sardinero?’, me decía siempre".

Debutó de forma oficial en la primera jornada liguera ante el Betis en casa y su primer gol no se hizo esperar al anotarlo siete días más tarde en El Plantío contra el Burgos, al que se ganó por 1-2 gracias a esa diana. Un total de 15 tantos entre todas las competiciones firmó en la temporada de su estreno, donde además inauguró su palmarés con la primera Liga de su carrera.

Su trayectoria iba in crescendo, siendo un fijo para Miguel Muñoz hasta que en 1973 estuvo cerca de decir adiós a los terrenos de juego. En un duelo ante el Español se dañó el riñón en un choque con el exmadridista Pedro de Felipe y en una resonancia le descubrieron que únicamente tenía el riñón derecho. Varios médicos le aconsejaron su retirada, pero el prestigioso urólogo Antonio Puigvert le dio el OK y estuvo listo para iniciar la siguiente temporada. Santillana llegó a declarar en esos meses que se encontraba "absolutamente destrozado. La lesión me ha partido por la mitad. Pero si es así, estoy dispuesto a abandonar el fútbol”.

Regresó para la campaña 1974-1975, en la que rindió a gran nivel con 23 tantos y fue clave para el doblete de Liga y Copa logrado por los pupilos de Miljanic. Además, en ese año 1975, en la Copa de Europa jugó probablemente su mejor duelo como madridista. En los octavos de final el Real Madrid recibía al Derby County tras perder 4-1 en la ida. En la vuelta, con un Bernabéu en llamas, marcó el tercero y el quinto merengue para culminar una remontada histórica. El quinto fue una diana preciosa y similar a la que marcó Pele en el Mundial de Suecia 1958. Santillana acomodó con el pecho un envío de Breitner, realizó un sombrero a un zaguero inglés y, al caer el cuero, lo empaló de volea lejos del arquero Boulton. El artillero, al final del partido, declaró que estaba "loco de alegría por los dos goles conseguidos. ¿El quinto? Bueno no creo que pase a la historia”.

El Real Madrid dominaba en España y así se plasmaba en los títulos, ya fuera con Miguel Muñoz en el banquillo primero o después con Miljanic, Luis Molowny y Boskov, declarando del yugoslavo de Begeč que "le impresionó mucho su método de entrenamiento y forma de concebir el fútbol". Con ‘El Mangas’ llegó el mejor rendimiento a lo largo de un curso liguero para Santillana en 1977-1978. Anotó 24 dianas ligueras con grandes dobletes ante el Sevilla, el Español, el Elche o la Real Sociedad en dos ocasiones para colaborar en la Liga número 18 del club tras aventajar al Barça en seis puntos.

La gran ocasión en la que Santillana pudo levantar la vieja Copa de Europa fue en el año 1981. El equipo venía de otro gran doblete en 1980 y el cántabro de marcar 29 tantos entre Liga, Copa de Europa y Copa (logró uno de los seis tantos del Real Madrid en la final frente al Castilla). Aquel curso el delantero consiguió tantos continentales ante el Limerick en la primera ronda, el Honved en la segunda y uno fundamental para eliminar al Inter en semifinales. Sin embargo, en la gran final, el inglés Thompson y el escocés Hansen le secaron y vio cómo se escapaba la ‘Orejona’ camino de Liverpool.

El inicio de la década de los 80 trajo consigo una gran sequía de títulos sólo parada por la Copa del año 1982 conquistada ante el Sporting y la aparición de una joven ‘Quinta’ procedente de la cantera y liderada por Butragueño, competencia directa para Santillana en la delantera junto con el glamuroso fichaje del mexicano Hugo Sánchez. Pero el cántabro, pese a la edad y la pujanza de los jóvenes, siguió siendo clave en una época con remontadas para la historia y dos Copas de la UEFA consecutivas. Se aclimató a las circunstancias y pensó: "Si yo quiero continuar aquí, en este equipo, durante dos o tres años más, lo que tengo que hacer es adaptarme a la situación".

En 1985 participó en el mítico 6-1 contra el Anderlecht de octavos y en el 3-0 ante el Inter de semifinales donde consiguió dos dianas, la primera mandando a la red un balón suelto en el área pequeña y la segunda con un testarazo esplendoroso que se metió tras pegar en el poste. Luego, además, fue clave en la ida de la final con un tanto en Hungría frente al Videoton. Mientras que en 1986 volvió a ser básico con otros dos goles al Borussia Mönchengladbach en la victoria por 4-0 (el segundo en el minuto 89 con la espinilla tras un despeje del guardameta Sude), dos más al Inter de Milán en la prórroga (di