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Anatomía de una (floja) entrevista

Anatomía de una (floja) entrevista

Escrito por: Athos Dumas6 septiembre, 2020
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El título viene de una gran película de Otto Preminger, pero ya verán cómo esta película que trataré de diseccionar es de mucha peor calidad. He visionado varias veces por YouTube el video con los 18 minutos de la entrevista en “Goal” de Rubén Uría a Lionel Messi. Indudable sin duda es el mérito del periodista y de su medio para conseguir lo que todos los periodistas de la corte culé hubiesen deseado dar como exclusiva. El caso es que dicha entrevista decepciona sobre todo por el nivel de las preguntas formuladas. No me cabe duda que todas ellas estaban pactadas y, por lo tanto, dictaminadas por el entrevistado y los suyos pero, en definitiva, no deja en buen lugar al ídolo azulgrana en ningún momento, lo cual significa, a mi modesto entender, un nuevo error en la estrategia montada por la parte del jugador en este sainete que han organizado, y que nos ha deparado a los madridistas un buen entretenimiento veraniego.

messi entrevista goal se queda

La puesta en escena resultaba lamentable, triste, exageradamente aséptica. Una sala vacía, como de sanatorio, con unos visillos al fondo y dos sillas aparentemente vulgares frente a frente. No dudo que los visillos y las sillas puedan tener un enorme valor - quizás decenas de miles de euros, aunque no lo parece - pero daban una absoluta sensación de desamparo, de lejanía, y, sobre todo, de una distante frialdad. Impropia sin duda de una importante declaración que esperaban ansiosos y estresados todos los culés del universo.

Por no hablar, claro está, de la vestimenta que eligió el ídolo para tan magna ocasión: camiseta oscura de la marca deportiva que le patrocina, bermudas rojos y unos antiestéticos tatuajes. Como culminación a la aberración estilística, Messi calzaba unas chanclas piscineras que nos hacían echar de menos esos náuticos que tanto gustan a nuestro editor Jesús Bengoechea.

Una vez más tuve que dar gracias al cielo por no ser seguidor culé. Sinceramente, no habría podido digerir una puesta en escena tan lamentable de haber sido un montaje de uno de los nuestros.

ruben uria y messi

Durante la entrevista, Messi no sonrió ni una sola vez. Su ceño estaba fruncido permanentemente y no cabía la menor duda de su estado de ánimo, enfadado hasta la extenuación. Su rictus lo expresaba todo, y nada rezumaba empatía. Ni un solo guiño hacia su parroquia; incluso, cuando comentaba que lo iba a dar todo esta próxima temporada, “como siempre”, mostraba nula convicción en los gestos.

Una vez más tuve que dar gracias al cielo por no ser seguidor culé. Sinceramente, no habría podido digerir una puesta en escena tan lamentable de haber sido un montaje de uno de los nuestros.

Las preguntas giraban una y otra vez sobre el dolor y las molestias que había sufrido el pobre Leo en estas últimas semanas y ahí sí que se explayó a gusto el rosarino, que repitió varias veces lo de “sufrí mucho” y “mucho dolor” para pasar factura a su presidente (“no terminó cumpliendo con su palabra”) y a muchos periodistas a los que no nombró (“me sentí dolido...por la gente, el periodismo,...”), lo que le sirvió para “ver dónde va cada uno y quién es quién”. Ya dijimos hace poco que el optar por goal para la exclusica representaba un sopapo considerable a la prensa catalana por parte de Leo.

Rectificó sobre la marcha, como cuando gambeteaba y desbordaba con facilidad pasmosa a sus contrincantes, cuando dijo aquello de “pensaba...no...estamos seguros de que yo quedaba libre”, para justificar lo del burofax y la nota que horas antes había firmado Jorge Messi, su padre, remitida a la LFP para contestar al bochornoso comunicado propiciado por el cortijo de Tebas. “Me quería ir; estoy en todo mi derecho, ya que lo decía el contrato.”

También hay un buen repaso a sus compañeros  con lo de “no hay proyecto” y “este último año no encontré la felicidad”, ahondando en la herida culé cuando declaró que “ahora no sé qué va a pasar”, refiriéndose a la temporada que ahora empieza, con un nuevo entrenador al mando.

Uría no formuló la sencilla pregunta sobre qué iba a pasar en 2021, cuando todos sabemos que desde el 1 de enero que viene Messi va a quedar libre para negociar con quien quiera, libre y abiertamente, su futuro como jugador.

Como las preguntas de Uría volvían una y otra vez sobre el mismo tema, Messi dijo unas frases propias de un político de ERC - nada más lejos de su pensamiento político, según parece, pero sonaba igual-: “estoy en mi derecho de poder decidir...ya que así me lo permitió el presidente”, las cuales, unidas al “siempre me dijo” y al “se lo vengo diciendo durante todo el año”, dejan a Bartomeu en muy mal lugar, esto es, como un dirigente que no cumple su palabra y que engaña sin escrúpulos a su mejor activo dentro de la estructura de su club.

A los 6 minutos y 35 segundos del vídeo, Messi nos dio la que es para mí la frase de la entrevista, y que desmonta todas las tonterías que se han venido diciendo sobre las 4 Champions en 5 años del Madrid y lo fácil que es ganarlas porque “son sólo 7 partidos”: “Quiero ganar la Champions”, asegura un frustrado Messi. Es lo único que al parecer le interesa al argentino, sabe que con su equipo no la va a poder volver a ganar, y por eso se quería ir. En definitiva, otra desprecio más hacia sus compañeros, ya que sabe que son incapaces de aportar el complemento necesario para conseguir lo que él más desea.

Uría no formuló la sencilla pregunta sobre qué iba a pasar en 2021, cuando todos sabemos que desde el 1 de enero que viene, Messi va a quedar libre para negociar con quien quiera, libre y abiertamente, su futuro como jugador. Sin duda, los Messi le vetaron dicha pregunta, ya que la respuesta iba a ahondar todavía más en la inmensa herida sin cicatrizar de la afición culé.

En definitiva, una entrevista esperadísima que no dejó en buen lugar, por todo lo expuesto, a Messi, pero que quizás no podía haber sido de otro modo. Está clara su postura de salir del entorno del FC Barcelona lo antes posible, y no quería dañar aún más a los que todavía le idolatran. Pero tampoco les regala nada para sus oídos. Como bien apuntaba Bengoechea, Messi beneficia al Real Madrid: Messi se queda, bueno para el Madrid.  El panorama pinta bien para nuestros intereses madridistas: Messi está ya quemado en el Barça y no parece que vaya a sumar