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Més que una portada

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Més que una portada

Escrito por: La Galerna6 septiembre, 2020
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Si un extraterrestre llegara hoy a nuestro país (España, piel de toro, estado, península ibérica sin Portugal más Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla y lo que te rondaré, morena) y le diera por consultar nuestras queridas portadas deportivas, no tendría más remedio que concluir que el Barcelona es casi lo único que importa, que la Selección ya tal y, sobre todo, que el Real Madrid alcanza solo por los pelos la categoría de real, que es lo mismo que decir que la alcanza por los bajos minúsculos que -oh, gracias- le dedican, sin duda por ventura y con suma generosidad, algunos de nuestros medios.

Pasen y vean, y siéntanse tan extraterrestres como nosotros nada más salir de la cama. Miren qué bonita ha quedado esta única portada dicha cuatro veces, tal vez porque, como decía Aristóteles, el ser (culé) se dice de muchas maneras y, añadimos nosotros, el ser (madridista) se dice poco y mal, no vaya a ser que algunos de los medios referidos, sorprendentemente editados en Madrid, denoten síntomas de ese mal que se ha dado en llamar centralecherismo, también denominado lecherocentrismo por otras corrientes de pensamiento.

Ahí lo tienen, estimados extraterrestres: Luis Suárez, Koeman, Depay, Lautaro y, cómo no, Messi, quien se someterá al PCR y se unirá a los entrenamientos cuando a él le dé la real gana, si es que cabe aún la posibilidad de que sus ganas sean reales, cosa que tal vez comunique a su parroquia vía burofax, emitido en chanclas de playa y bermudas, tal y como mandan los cánones.

Es sabido que D10s está en todas partes, así que Messi, una de sus manifestaciones más virtuosas, puede estar a la vez dentro y fuera del Barcelona, con ganas y sin ellas, andando por el campo en actitud indecorosa para un profesional del fútbol o andando por el campo en señal de punto máximo de sabiduría futbolística, poniendo fichajes y entrenadores o poniendo presidentes, siendo querido y odiado y otra vez querido a golpe de venda en los ojos... Todo lo puede Messi, muerto y vivo a la vez, como el gato de Schrödinger.

El reto de Koeman es, por tanto, conseguir que D10s se haga carne y habite de nuevo entre nosotros, como si un mortal entrenador pudiera ni siquiera intentar semejante cosa, como si a Messi le hubiera importado alguna vez lo que dijera un entrenador, ese oficio mundano, como si Messi no se entrenase a sí mismo, no se pagase a sí mismo, no hiciera lo que le saliera de los valors a cada paso, mientras sus palmeros sonríen alelados desde, por ejemplo, las portadas deportivas de Un mundo feliz, lugar idílico donde el césped está siempre en perfecto estado para que ruede la pelota, esfera sagrada, pitagórica, cuadratura del círculo. Oremos.

A Luis Suárez, por su parte, dice Sport que no le van a quitar la ilusión, suponemos que de seguir cobrando lo mismo que en Can Barça, y por ello suena para unirse a Cristiano en la Juventus, dejando en su actual club casi la misma cantidad por su traspaso que lo que ustedes se gastarían en uno de los periódicos aquí portanalizados, caso de salir al quiosco a perpetrar semejante audacia. Barcelonismo y tal. Las cuentas bajo mínimos del único club que existe para nuestros desinformados extraterrestres, pero qué más da el dinero cuando puede venir Depay, formidablemente llamado Memphis, en lugar de Lautaro, porque a Lautaro no hay quien le pague en este país multicolor donde había un Messi bajo el sol y la masa salarial ya tal.

¿Y del Madrid qué? Pues qué más da, amics. Florentino visita a la plantilla, Ødegaard entrena con cuidado y Hazard vuelve con ganas. ¿A quién le importan semejantes nimiedades cuando solo se refieren, sin ir más lejos, al actual campeón de Liga? ¿Qué cabe añadir de un mero club de fútbol que no tiene vocación teológica, ni mística, ni utópica? ¿Cómo vamos a hablar más de un equipo que pierde incluso cuando gana, pudiendo hablar hasta la saciedad de un més que un club que gana incluso cuando pierde?